Bueno el primer capítulo adelantado de mi publicación semanal. Frozen no me pertenece. Disfruten.


Capítulo anterior:

-Anna?-


La noche anterior

-Olaf?- preguntaba la reina luego de haber terminado de construir su refugio y sentándose cerca del fuego que había creado el muñeco de nieve (cosa que le parecía muy interesante, porque ella misma no tenía idea de como hacerlo)

-Si Elsa?- decía acomodándose y sentándose al lado de ella

-Yo, tengo más o menos, una cosa… se podría decir que es como un plan, entiendes?- trataba de explicar mientras hacía gestos con sus manos para tratar de darse a entender.

-Si, y?- miraba expectante el muñeco.

-Y ya sabes que voy a necesitar mucho tiempo con Anna para llevar a cabo mi plan, verdad?- decía todavía más nerviosa.

-Si, y?- seguía mirando.

-Y la idea es que la pueda convencer de volver con nosotros, pero creo que tal vez Sven y Kristof podrían…- no sabía como ponerlo-… estar más o menos en el camino de mi plan- trataba de no hacerlo sonar tan malo, pero no encontraba una forma de que no sonara así.

-Si, y?- seguía sin entender.

-Necesito que me hagas ese favor Olaf- decía la reina mirándolo atentamente y esperando que el muñeco entendiera, cosa que por supuesto no sucedió.

-Claro Elsa, cuenta conmigo, les voy a decir a Kristof y Sven que nos ayuden a convencer a Anna si vamos todos juntos, de seguro que no va a decir que no- decía con una gran sonrisa.

-No Olaf- la reina suspiraba- lo que necesito es estar a solas con Anna, si? Quiero que mantengas lejos a ellos 2- decía de nuevo mirándolo.

-Por qué?- preguntaba, en su mente pensaba que entre más fueran mejor.

-Porque es parte del plan, lo harías por mi Olaf?- decía ya con una mirada de súplica en sus ojos.

-Claro Elsa, yo les digo que quieres tiempo a solas con Anna- decía con una sonrisa el individuo helado.

-Si, eso es… bueno, trata de no hacerlo tan directamente, no quiero que sientan como que no los quiero allí- "aunque eso es exactamente lo que quieres" le decía una vocecita dentro de su cabeza a la reina.

-Tranquila, déjamelo todo a mí, yo soy tu muñeco de nieve para este trabajo- decía parándose y tomando una postura militar- tendré éxito en la misión-

-Y Olaf, no quiero que nadie se entere del motivo real del viaje- decía con una pequeña risita, pues le hacia gracia la pose del saludo militar del muñeco.

-Nadie se va a enterar...- se detenía a pensarlo-… enterarse de qué?-

-Ay Olaf- suspiraba la reina.

Así pasaron gran parte de la noche, con la reina explicándole el muñeco de nieve sus motivos de viaje y dándole más instrucciones para que cumpliera bien su pedido. Cuando se retiró a dormir ya era bien entrada la noche y tardó un buen rato en quedarse dormida, porque no podía dejar de pensar que en unas cuantas horas, se podría reunir de nuevo con su hermana, y eso la ponía feliz y un tanto ansiosa.

A la mañana siguiente escuchó unos pasos que sonaban como pisadas de ser humano fuera de su refugio (ella podía distinguirlas de las pisadas del muñeco de nieve después de tanto tiempo) y luego la inconfundible voz de Olaf.

-Anna?-

Cuando escuchó el nombre de su hermana, el corazón hizo un pequeño salto y se apresuró a salir de su refugio.

-Olaf, viste a Anna?- decía con una sonrisa ya puesta en la cara.

-Ehh…no?- decía el muñeco mirando hacia algún punto en el horizonte detrás de la reina y con cara confundida.

-No?- la sonrisa se volvía más pequeña- entonces por qué la llamaste?- se volteaba a mirar detrás de ella al punto donde miraba el muñeco- está por allá?- decía señalando donde miraba y trataba de entrecerrar los ojos para mirar mejor.

-No! Elsa!- decía el muñeco corriendo hacia la reina y tratando de apartar su mirada de ese punto- estaba… practicando? si! Eso era, yo practicaba para cuando viera a Anna- decía moviendo sus brazos de ramita.

-Seguro?- trataba de volver a mirar.

-Si, seguro seguro, mejor vamos a seguir, puede que Anna ya nos esté esperando- jalaba a la reina.

-Está bien- decía deshaciendo su refugio de hielo y siguiendo al muñeco- aunque todavía es muy temprano Olaf, creo que pueden tardar un par de horas en llegar- las voces se iban volviendo cada vez más lejanas.

-Eso, estuvo cerca- salía una aterrada princesa de detrás de un árbol- tengo que hablar un momento a solas con Kristof, para que le explique todo a Olaf sin que Elsa se entere- decía sentándose en el piso, mientras los últimos vestigios de su transformación pasaba; cuando estuvo completamente segura de que era una niña, fue detrás de su hermana y el pequeño individuo.


Kristof estaba recostado esperando que la princesa saliera del bosque, cuando escucho pasos que venían de los arboles fue a dar la vuelta con una sonrisa para seguirse burlando de la princesa, pero todo lo que fuera a decir quedó atorado en su garganta cuando vio a la reina salir seguida del muñeco de nieve.

-Majestad- hacía una pequeña reverencia- usted está ya aquí?- decía confundido

-Kristof, tiempo sin vernos- decía mirando más allá de la cosechadora- donde está Anna?-

-Anna?- "cierto, Anna está en el bosque… será que se vieron? Pero entonces ellas habrían salido juntas, no?"- ella, pues verá, ella está…- decía mirando hacia todas partes, no podía mandar a la reina de nuevo al bosque y que se encontrara con la princesa en plena transformación.

-Pasó algo?- la temperatura empezaba a bajar, una vez que la reina empezaba a pensar lo peor.

-Qué?! No! Majestad- decía levantando las manos para tratar de calmarla- no ha pasado nada malo a ella si es lo que piensa- decía lo último con una sonrisa para tratar de tranquilizarla.

-Entonces?- empezaba a fruncir el ceño un poco- donde está mi hermana Kristof?-

-Pues…- se rascaba la parte posterior del cuello mientras pensaba en varias excusas para la ausencia de la princesa- ella está… está…-

-Elsa!- gritaba una voz que venía del bosque.

Sin esperar a que el cosechador de hielo dijera nada más, la reina dio media vuelta y se volvió a internar en el bosque desde donde había escuchado esa familiar voz, por más de que no quería preocuparse, no iba a estar tranquila hasta que viera de nuevo a su princesa. Se detuvo cuando de detrás de un árbol grueso apareció la princesa.

-Elsa!- decía con una sonrisa de mil mega vatios mientras corría hacia su hermana y la envolvía en sus brazos para terminar alzándola un poco y darle una vuelta en el aire.

-Anna!- contestaba la reina con una gran sonrisa mientras ponía sus brazos en los hombros de su hermana y se dejaba elevar para girar.

-Dioses, como te echaba de menos- decía la princesa volviendo a poner a su hermana en los pies y alejándose un poco para ver la cara sonriente de la reina, se detenía a abrir los ojos grande "ella se ve hermosa, más hermosa desde la última vez que la vi"

-Y yo a ti Anna- decía también alejándose para mirar a la princesa "ella se ve ten guapa en esos pantalones… espera pantalones?" la reina abría también los ojos para contemplar sorprendida a su hermana- estas … estas preciosa Anna- decía con un poco de color rojo en las mejillas.

-Gracias- decía sonrojándose de igual manera- pero tú estás hermosa… no quiero decir que no lo estabas antes, porque siempre lo has sido solo que ahora te vez todavía más hermosa de lo que eras- "genial Anna, sigues sin saber dar un cumplido" decía recriminándose en la cabeza la princesa.

-Gracias- se sonrojaba aún más la reina "ella cree que soy hermosa" es en lo único que pensaba.

-Si- volvía a sonreírle a su hermana, y apretaba su agarre en la cintura de la reina.

"Me quiere besar?" era el pensamiento de la reina cuando sentía el apretón extra en su cintura, cosa que había notado en sus últimas interacciones con su hermana cuando le quería besar la mejilla. Así que siguiendo este pensamiento se acercó más hacia la princesa y bajaba los párpados a cada segundo.

"Elsa?" la princesa veía como la reina entrecerraba los ojos mientras acercaba su rostro hacia el de ella "yo la puedo besar, verdad?... en el viaje he visto a familias que se besan en los labios como si nada, Elsa no pensará nada de ello, verdad?" pensaba la princesa mientras se inclinaba hacia la reina, pero esta vez apuntando directamente sus labios hacia los labios de su hermana "quiero besarla" y con este último pensamiento acercaba sus labios a los de su hermana para besarla directamente "pero en Arendelle no es una costumbre" una parte remota de su cerebro le decía, "tienes que explicarle eso a la reina antes de hacerlo" y por tanto que quería desobedecer a su cerebro, este tenía razón y a pocos centímetro de su hermana, desvió el beso para colocarlo en la esquina de la boca de su hermana como la vez anterior.

Inconscientemente, la reina había visto la dirección de la boca de su hermana y se había preparado para besarla, pero cuando vio la desviación un pequeño suspiro de decepción salió de su boca, tan pequeño que la princesa no se dio cuenta y la reina lo olvidó cuando sintió de nuevo los labios de su hermana en una parte de sus propios. Volvió a sentir el escalofrió que le recorrió la ultima vez, pero ella quería más, así que apretó sus brazos sobre los hombros de la princesa para que no se fuera a separar y poco a poco empezó a mover los propios.

Anna no se esperaba eso y como respuesta empezó a imitar los movimientos de su hermana inconscientemente dirigiéndose más hacia el centro. Iba despacio sin entender completamente lo que hacía, pero incapaz de detenerse, ya que su hermana parecía más bien que lo disfrutaba y con el paso de los segundos era obvio que ninguna se iba a separar. Cada vez estaba más cerca, pero trataba de detenerse mientras todo su cerebro le gritaba para que lo hiciera, hasta que escuchó un pequeño gemido que salía de la zona que todavía no había cubierto sus labios; en ese momento su cerebro se apagó y ya no lo pudo resistir más, se iba a mover para besar completamente los labios de su hermana como si no hubiera mañana.

-Su majestad! Anna! Dónde están?- esos fueron los gritos de Kristof que se acercaban desde donde había perseguido a la reina.

A pesar de que la princesa escuchó la voz de su amigo, ya no había vuelta atrás para lo que estaba haciendo, besar a su hermana en estos momentos era todo lo que la princesa podía pensar y era exactamente eso lo que estaba haciendo. Había pasado mucho tiempo desde que había visto a su hermana y era físicamente imposible para ella detenerse, así que con sus labios completamente cubriendo los labios de su hermana, siguió moviéndolos lentamente.

La reina no se quedaba atrás, y aunque se había avergonzado como loca por ese sonido que produjo, lo olvidó totalmente al sentir a su hermana besándola en los labios completamente y ella correspondía en lo mejor de sus capacidades. No se había dado cuenta que había dejado de respirar y cuando la falta de aire la empezaba a marear se soltó de los labios de su hermana con los ojos cerrados mientras mantenía sus frentes unidas y jadeaba pesadamente para recuperar el aire.

La princesa había desconectado completamente su cerebro y estaba en un estado igual al de su hermana, cuando escuchó como unos pasos que se acercaban se alejó del abrazo y cogió la mano de su hermana.

-Sígueme- fue lo único que pudo decir mientras se adentraba aún más al bosque, no quería acabar con el momento, ya se había restringido a si misma bastante.

-A dónde vamos?- preguntaba la reina aún aturdida por el beso que se habían dado pero siguiéndola de todos modos.

La princesa no contestó, no sabía qué decir, no pensaba en esos momentos; lo único que sabía es que quería seguir besando a la diosa rubia que tenía en su mano y quería que nadie las interrumpiera esta vez. Se detuvo cuando encontró un árbol lo suficientemente grande para taparlas a ambas y se sentó entre unas raíces lo suficientemente grandes que las cubrirían por los lados, cuando estuvo satisfecha con su posición, volteó a mirar a la reina de hielo sonrojada que aún sostenía en su mano y tirando de esta, la instó a que se sentara en su regazo.

La reina entendió lo que la princesa quería y se sentó de lado en sus piernas sin perder el contacto visual, no entendía completamente lo que estaba pasando, pero si sabía que ninguna de las dos quería detenerlo, así que apenas estuvo sentada cómodamente en el regazo de la princesa volvió a envolver sus brazos en su cuello, mientras sentía como unos brazos serpenteaban por su cintura y volvía a cerrar los ojos y conectar los labios con su princesa.

La hermana menor cerró los ojos de nuevo al sentir esos labios y apretó aún más la cintura. Este beso no se sentía como los anteriores, había un permiso tácito en el comportamiento corporal de la reina que dejaría a la princesa hacer lo que quisiera, así que el beso tenía más pasión y sus movimientos eran más fuertes; en un momento dado los labios de la princesa atraparon el labio superior de la reina y apretaron, lo que generó que un pequeño jadeo saliera de la boca de la reina.

Sentía demasiado calor, la reina sentía prácticamente que se estaba derritiendo y la estaba rodeando un calor como ningún otro que había sentido antes y no era para nada desagradable, su mente se quedó en blanco y lo único en lo que podía pensar era en que quería más, solo que no sabía que era ese más y solo apuntó a besar con más fuerza generando jadeos ya no solo de ella sino de ambas y encontró que ese sonido le encantaba así que se esforzó por generarlo tanto como pudiera.

Anna siempre había sido una niña inquieta, sin nunca quedarse quieta en la mayoría de las situaciones de su vida, y aunque en la mayoría de sus clases sus tutores consideraban esto como un problema, en estos momentos la reina lo veía como la mejor cualidad de su princesa ya que no pudo dejar sus manos quietas y las suaves caricias que le estaba proporcionando en su espalda se sentían fenomenal.

Elsa siempre había tenido un buen autocontrol, tantos años practicándolo para poder controlar sus poderes habían formado una reina que era capaz de controlar la mayoría de sus reacciones y siempre tuviera una apariencia de serenidad y calma. Por eso, el hecho de que esta reina estoica se estuviera retorciendo y jadeando entre sus piernas mientras la besaba, la estaba volviendo loca y tuvo que sacar fuerzas desde lo más profundo de su alma, para poder ir deteniendo sus besos poco a poco, volverlos más lentos hasta que solo fueran picotazos y al final se quedaran con sus frentes pegadas, los ojos cerrados y respirando pesadamente.

La princesa fue la primera en procesar lo que había pasado "qué hice?" pensaba con terror, quería correr , pero el hecho de que su hermana estaba sentada aún en sus piernas se lo impedía y ella no quería empeorar la cosas empujándola al piso y que se enojara más "ella debe estar furiosa, ese de seguro fue su primer beso y yo se lo robé… tengo que solucionarlo, de alguna manera" pensaba frenética.

-Lo siento!- fueron las primeras palabras que pudo decir y cuando sintió las gotas de hielo derretido correr por sus manos soltó a su hermana como si el vestido fuera de fuego y se cubrió los ojos- Elsa! Tu vestido! Lo siento mucho!-

-Eh?- la reina abría apenas los ojos y se miraba a sí misma hacia abajo, no pudo evitar sonrojarse como loca cuando vió como de su hermoso vestido de hielo solo quedaban tiritas "menos mal aún están cubiertas las zonas más importantes" pensaba frenética mientras volvía a rehacerlo y miraba hacia otro lado completamente apenada "Anna debió disgustarse por eso" pensaba con tristeza "no es de una dama decente que se quede medio desnuda en su primer beso… mi primer beso" levantaba las manos para rozarse los labios con los dedos "y fue con Anna"- Anna yo…-

-Lo siento Elsa yo…- "piensa idiota, si te metiste en este problema, te sales de él"- no fue mi intención dejarme llevar…- "qué digo, que digo… ya sé"-… verás, en todos estos días he visto muchas formas diferentes de como se comportan las familias y bueno, vi a algunas que se saludaban de beso en la boca y pues cuando te vi quise intentarlo y tal vez me dejé llevar demasiado y ahora puede que estes disgustada conmigo por eso, pero de verdad yo no quería que llegara a tanto y cómo no rechazabas mis avances yo solo seguí y seguí y..y..- la princesa se quedaba sin aliento mientras explicaba todo esto haciendo grandes ademanes con las manos y miraba a todas partes menos a su hermana-… no estás muy enojada? Porque obvio estarás enojada, pero no quiero que estés enojada yo solo- detuvo su diatriba cuando un dedo frío se posó en sus labios.

-No estoy enojada Anna- decía con una voz calmada la reina-… tal vez sorprendida, no sabía de estas costumbres sin embargo- sin que se percatara la reina estaba un poco decepcionada por el hecho de que aún fuera un gesto "fraternal"- a la próxima saldrá mejor, vale? ...vamos?- se levantaba y daba su mano para que Anna la tomara y cuando se ponía de pie empezaban a caminar de vuelta hacia el camino.

-Claro- la princesa seguía sumida en sus pensamientos hasta que una frase quedara permanente en su cabeza "va a haber una próxima?"


Ya no podía aguantar el hecho de que no se besaran y yo he visto padres de familia que dan pequeños picotazos a sus hijos en la boca cuando se despiden, obviamente no de esta manera, así que use esto de excusa para que su relación siga siendo "fraternal" nos vemos en la próxima. Lo más probable es que no sea el lunes, pero si algún día de la otra semana.

Nos vemos.