Disclaimer: Este fanfiction está basado en el juego "Several Shades of Sadism", sobre todo la ruta de Mei Tarantino, personaje que es imposible no amar, y tiene ciertas semejanzas con Edward. Yo solamente tomo algunas ideas y lo adapto al fandom de Twilight y a la pareja bellward.

CAPÍTULO 9: SALIDA DE CHICAS

POV BELLA

Horas después estamos en el hall esperando a Alice. Benjamín llamó a una manicurista, una maquilladora y una asistente para que le dieran una mano para cambiar mi look y hacer todo más rápido, él reconoció que suele hacer casi todo el trabajo solo cuando tiene tiempo, sin embargo con la cena tan cerca, decidió buscar ayuda.

Ella se acerca conversando alegremente con unas mujeres que posiblemente conoce, hasta que me ve a mí y avanza hasta mí sonriente.

Mi cabello está semi recogido con trenzas en los costados y el cabello ondulado, pero el peinado se ve demasiado formal como para una simple cena, incluso el vestido. ¿Dónde piensa llevarme? Aunque para mi sorpresa, me gustó el efecto final del maquillaje, no es grotesco, ni tampoco escaso. Creo que he olvidado cuando fue la última vez que tuve tiempo para mí misma, o que me he preocupado por lucir bien.

Alice toma mi mano y observa mis uñas recién pintadas del mismo tono azul del vestido pero con decoración brillante y luego me estudia completa, incluso gira a mi alrededor para ver mi peinado en detalle.

-Maravilloso, Benji. En esencia siendo Bella, pero más guapa. Gracias por el esfuerzo –le sonríe a su amigo y luego a mí –En serio, Bella. Te ves hermosa. ¿No has pensado en ser modelo? Te verías perfecta con nuestros diseños.

-¿Qué? –pregunto asustada.

-Olvídalo, me dejé llevar. No esperaba que el resultado fuera tan grandioso. Creo que me encargaré de ti más seguido a partir de hoy, ahora que sé lo que puedo lograr.

-¿Alice puedo hablar contigo un segundo? –interrumpe Benjamín.

-Claro.

Me siento aliviada de que él la haya parado, no estoy muy segura a que se refería. Veo a ambos alejándose y desapareciendo de nuestra vista. Las dos chicas que estaban con Alice me hablan.

-Benjamín es genial ¿no crees? –dice la chica más joven entusiasmada –¿Es la primera vez que vienes?

-Debe ser, no recuerdo haberla vista por aquí.

-Sí, es la primera vez. Alice insistió en traerme. ¿Ustedes son?

-Zafrina –dice la chica morena. –Y ella la más nueva colega del lugar, Bree. Está a mi cargo, por el momento.

Entonces son las chicas que atendieron a Alice. Bree, la chica linda de piel clara y cabello negro largo, no parece tener más de diecisiete o dieciocho años, es posible que sea una aprendiz.

-Mucho gusto.

Luego de un rato de charla, Alice vuelve con su billetera en mano y una bolsa grande en su mano.

-¿Ya terminaste?

-Sí, él debía entregarme unos productos que le encargue. Vamos.

Ella me toma del brazo y me arrastra a la salida. Subimos a su auto y ella me pide sostener la bolsa.

-Hay algunos productos que son para ti –agrega. –Luego me fijare cuales en cuanto lleguemos al hotel.

-Yo no necesito…

-Tranquila, no es nada del otro mundo, solo cremas para el rostro y productos para el cabello, él dijo que ayudarán a mejorar tu aspecto y según le mencionaste, en el pasado hiciste algunos tratamientos que empeoraron el estado natural del cabello, lo que te dio él, espera que te ayude a que recuperes un poco la salud del mismo. Al menos, pruébalos, si te dan resultado, puedes seguir comprándolos en el futuro.

-¿Por qué me los dio?

-Es su trabajo, es un estilista y asesor de imagen, después de todo.

Veo los productos dentro de la bolsa, uno por uno.

-Luego te explicaré como usarlos –hace una pausa. -Tengo curiosidad.

-¿Sobre?

-Respecto a lo que le dijiste él. ¿Qué te hiciste? ¿Tuviste un pasado rebelde en el que teñiste de tonos extraños o algo por el estilo?

-De hecho… eso pasó varias veces. También me he hecho alisados, pero los productos y métodos de antes no eran nada saludables y buenos, como los de ahora, me tomó bastante tiempo, volver a tener un cabello más o menos sano.

-Supongo que casi todos tenemos un pasado así –se ríe. –Espero que verdad esos productos te ayuden; Benjamín no te los hubiera recomendado si no fueran buenos.

-¿Qué hay de ti? ¿Algún oscuro secreto de tu juventud que quieras contarme?

-¿Tienes tiempo? Mi niñez y adolescencia fue bastante alocada en ese aspecto, siempre hice todo tipo de cosas en mí o en otros, solo para probar. Incluso el gruñón de mi hermano fue víctima de mis experimentos.

Alice me empieza a contar anécdotas. Incluso cuando obligaba a sus dos hermanos a vestirse como mujer, o buscar atuendos propiamente masculinos para combinar y darselos, maquillarlos y hacerlos desfilar, solo porque quería jugar junto a ellos. Ella no tenía hermanas y era la menor de la familia, por lo tanto Emmett y Edward terminaban siendo sus conejillos de indias, al poco tiempo, se revelaron. Todos era muy pequeños en ese entonces. Eso sigue siendo un tema tabú que ninguno de los dos hermanos quiere recordar, ni que sea mencionado.

Empiezo a reír ante la imagen mental de esos dos vestidos de forma ridícula o como el sexo contrario. Debían amar mucho a su hermana para permitir que les hiciera todo eso.

-Me hubiera gustado tener una hermana, compartir y hacer cosas de chicas, ya sabes. –confiesa Alice. –Fue bueno cuando Rose se unió a la familia, me sentí muy feliz cuando Emmett me la presentó, porque congeniamos de inmediato y teníamos muchas cosas en común, salvo que ella es un poco más seria que yo.

Cualquier persona es más seria que la hiperactiva Alice Cullen. Pero, me agrada. Siempre se mostró amigable conmigo, y el hecho de ser tan inquieta, segura y positiva es algo que la caracteriza desde siempre, aparentemente.

Ella se detiene en una calle concurrida frente a un hotel de alta categoría.

Un hombre con un traje negro se acerca hasta el auto, antes de que bajemos.

-Llegamos, Bella.

-¿Qué hacemos aquí?

-Te lo digo adentro –sonríe de lado y guiña un ojo. –El restaurante de este hotel es excelente.

Sin decir nada más baja del auto y le entrega las llaves al valet, pidiéndole que estacione el auto.

-Vamos.

En la entrada del restaurante dentro del hotel, hay una fila de personas esperando entrar, cuando es nuestro turno, Alice muestra su identificación y dice que tiene una reservación para esta noche. Yo solo la sigo, sin embargo me llama la atención verla mirando para todos lados.

-¿Esperas a alguien, Alice? ¿o seremos solo nosotras?

-¿Por qué lo dices?

-Parece que estuvieras buscando a una persona con tu mirada.

-En realidad, solo deseo encontrar una buena ubicación para sentarnos.

Me desprendo un poco el abrigo, porque en comparación con el frío del exterior, aquí se siente muy cálido.

Finalmente, ella se decide por una mesa en un rincón que permite tener una vista de gran parte del restaurante, pero al mismo pasar desapercibidas. No tardan mucho en atendernos, primero nos traen agua y algunos bollitos de pan pequeños con unas salsas para degustar. Nos entregan el menú y se van diciendo que volverán en un rato para tomarnos los perdidos cuando nos decidamos.

El menú no es muy diferente del que solemos ver o probar en el hotel habitualmente.

-¿Qué quieres, Bella? Pide cualquier cosa que desees. Yo invito esta noche.

Observo a Alice con detenimiento. No va aceptar que paguemos a medias ¿verdad? Ella está demasiado entusiasmada por el hecho de que la estoy acompañando. Me rindo, al menos la convencí de que no me comprara esas toneladas de ropa innecesaria.

De repente veo un plato en especial que desde siempre llamó mi atención, pero nunca tuve la oportunidad de probar.

-¿Qué hay de este? –pregunto curiosa.

-Es bastante picante, pero delicioso, sobre todo la carne. Si no tienes problema con lo primero, podríamos pedirlo. ¿Nunca lo has probado?

-No, pero no tengo problema alguno con el picante. Mi padre me acostumbró a ese tipo de comidas.

-Entonces definitivamente lo pediré para ti. Revisa la sección de postres, si fuera tú pediría alguno de los últimos tres, esos en particular son los mejores. Y falta la entrada… ¿no lo has pensado?

-No –vuelvo a ver la pagina anterior, debería pedir algo liviano supongo.

El mozo vuelve y toma nuestros pedidos, como estaba insegura al respecto, dejé que Alice eligiera la entrada de ambas.

Hemos pasado varias horas sin comer, por lo que Alice empezamos por lo panes que nos sirvieron en un primer momento.

-Una vez mencionaste que tu padre es músico ¿verdad?

-Es músico, pero actualmente está trabajando como director de orquesta.

-Eso es fantástico. Pero supongo que viaja mucho y no puedes verlo tan seguido.

-Con el tiempo me acostumbré. Aunque una vez al año, mamá y yo viajábamos junto con él, y cada tanto cuando conseguía un trabajo a largo plazo, nos mudábamos, estuvimos en diferentes países, y pasábamos tiempo juntos dentro de lo que se podía. De todas formas me cansé de esa vida, cuando cumplí la mayoría de edad y terminé la secundaria ya estábamos de vuelta, me mude de la casa de mis padres un tiempo, empecé a estudiar y luego conseguí trabajo aquí.

-¿Qué hay de tu madre?

-Desde hace años mis padres están viajando juntos, el trabajo de mi madre le da flexibilidad como para que pueda ejercer su cargo desde y en cualquier lugar.

¿Estás bien con eso?

-Sí, tengo una vida más tranquila y creo que ellos están más tranquilos sin mí. Ya no tienen a una hija menor de edad que se interpone en sus proyectos, no se deben preocupar por cuidarla y pensar en estancarse en un lugar solo porque debe cumplir su obligación como estudiante. Tienen tiempo para ellos solos. Me llaman al menos una vez a la semana para saber cómo estoy, que hago, si necesito algo. Cuando tienen la posibilidad vuelven al país, o vienen a visitarme, o nos tomamos unas breves vacaciones como familia. No me puedo quejar de ellos.

-Creo que no eres tan diferente de nosotros. Quiero decir, nosotros también nos hemos visto obligados a estar bastante distanciados de nuestros padres mientras crecíamos por sus compromisos, y ahora cada uno tiene sus propias profesiones, solemos viajar mucho. A veces es extraño que coincidamos todos los hermanos en un solo lugar, como ahora. Emmett y Rose viajaban bastante por sus carreras como modelos, sin embargo se podría decir que prefirieron tener una vida más sedentaria desde que tuvieron a su hija, y Edward cada cierto tiempo se desaparece y no lo vemos por meses, le pasa lo mismo que a tu padre, va donde lo llaman. Pero como dices, con el tiempo te acostumbras.

Supongo que podemos entendernos en ese aspecto. No es fácil, pero aprendes a lidiar con esos distanciamientos y el no ser como una familia unida como la podrían tener otras personas a tu alrededor.

-¿Si pudieras cambiar eso, lo harías?

-Tal vez – reconoce. –A veces me siento algo triste de no haber aprovechado más el tiempo con mis hermanos y padres cuando no teníamos tantas responsabilidades.

-¿Te refieres antes de que tu madre haya tomado control absoluto del hotel?

-Sí, antes todo era más tranquilo y pasábamos tiempo de calidad como familia, hasta que nuestros abuelos murieron y mi madre se tuvo que hacer cargo de los negocios familiares por completo.

Alice mira de repente atrás de mí.

-Oh, llegó.

-¿Quién?

-Edward.

-¿Él está aquí?

-Dije que te diría porque estábamos aquí.

-¿Y?

-Me enteré con quien iba a tener una reunión mi hermano, decidí venir a verlo con mis propios ojos.

-¿Estás queriendo decir que vinimos aquí solo para vigilarlo?

-No lo entenderías, pero te aseguro que no tengo malas intenciones. Más bien es lo contrario. Lo estoy cuidando. Lo salvaré de lo que sea, si hace falta, incluso si es él quien comete un error.

-¿Qué peligro puede pasar en una cena?

-Alguien puede intentar sobrepasarse con él, por ejemplo.

-¿Es una broma? –está hablando de su hermano como si se tratara de un niño.

-No. También puede pasar que alguien lo engañé, o que por su casi nulo trato con otras personas, no reaccione como ellos esperan y arruine algún futuro proyecto. Tal vez tú veas la superficie fría y dura como una roca de Edward la mayor parte del tiempo, pero el Edward que yo conozco, no es así. Por eso me preocupa que alguien lo lastime nuevamente –Los ojos de Alice se ven aguados de repente y su sonrisa desaparece.

Esto debe ser serio. No soy capaz de decir nada, no me puedo imaginar un Edward diferente.

-Mientras Edward esté cerca de mí, haré todo lo posible por protegerlo, aunque sea a la distancia como ahora.

Sigo la dirección de la mirada de Alice y veo a Edward sentado en una mesa más o menos cerca completamente serio, esperando a alguien.

-Espero que lo haga bien –agrega. –y que no se dé cuenta que estamos aquí. Creo estamos bastante ocultas en estos asiento de respaldo alto

-¿Por eso estoy más a la vista que tú?

Asiente.

A mí me reconocería al instante. En cambio, si te ve a ti, tan arreglada, una de dos. Tal vez no te reconozca; o si lo hace creerá que es imposible que tú esté aquí. En ambas alternativas no seremos descubiertas, a no ser que me reconozca detrás de este sombrero y gafas por alguna casualidad.

-Pero estaremos en problemas si nos descubre.

-Tú no sabías nada, no debes preocuparte. Por eso no te lo dije antes. Será mi completa responsabilidad. Por favor, quédate. Un favor de amiga.

Alice hace un puchero y me muestra ojitos tristes.

¡Oh, maldición! Eso es un juego sucio. No me puedo resistir a esa mirada.

-Bien. Me quedaré.

-Gracias –ella toma mis manos con fuerza, y murmura sonriendo –Sabía que podía contar contigo.