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No está demás aclarar que los personajes no son de mi propiedad, pertenecen a Marvel y a sus respectivos creadores.
Esta historia está inspirada en acontecimientos de los Cómics (en su gran mayoría) y una que otra cosa del UCM.
Debo advertir que contiene rastros de una relación Starker... Pero va enfocado en MysterySpider. (Yep esto es Homo)
Estoy publicando tanto en Wattpad como aquí.

Introducción

Con uno de los trajes más caros que había en su guardarropa volvió a mirarse en el espejo del lujoso baño. Tenía la chaqueta abierta sobre su camisa húmeda, trató de acomodar el cuello de esta para luego rodear su cuello con la fina tela azul y jugueteó con ella unos minutos. Usando sus dedos acarició las costuras tratando de recordar cómo debía atarla, pero siendo sinceros, no quería usarla, no cuando ni estaba seguro de poder hacerle un nudo como solía hacerlo su pareja.

Dirigió la vista al espejo y aunque este estuviera empañado, podía ver lo mal que estaba. Acomodó su mojado cabello hacia atrás, sintió cómo de su frente se desprendían gotas que recorrían su cara para luego llegar a mezclarse con sus lágrimas.

Trató de contener la respiración unos minutos y apretó tan fuerte sus manos que sus uñas se enterraron en sus palmas. Ya más controlado buscó en el botiquín el descongestionante ocular y abusó de el para bajar el rojo de sus ojos, los cuales ya creía secos y con maquillaje trató de cubrir sus ojeras, cómo le habían recomendado hacer.

En resumen, estaba hecho un lío.

Mentiría si dijera que no había soñado ya con esta situación. Obviamente en sus sueños el contexto era diferente; su amante moría a causa de la edad y él tenía que vivir su luto como un adulto mucho más anciano, no a sus plenos 25 años.

Desde que se enteró de la noticia la noche anterior todo se volvió una pesadilla. Habían quedado para cenar juntos ese mismo día en su restaurante favorito, para celebrar el haber sobrevivido otra semana más sin matarse entre ellos, producto de una ardua y larga jornada de trabajo. Si bien sabían manejarse mutuamente, en el laboratorio salían a relucir sus riñas. Sabía la perfecta combinación que ambos hacían, era completamente consciente de ello. Compartían la inteligencia, las ganas de descubrir el mundo y entregarle a este lo mejor de ellos. Pero no podían evitar su natural comportamiento, el mayor podía ser un terco lleno de comentarios sarcásticos y el joven un chico explosivo. Independiente de ello en el área que quisieran desempeñarse sabía que juntos podían dar el 101%.

Pero todo se fue al diablo cuando recibió la llamada de Pepper. Nunca olvidará su voz en esa llamada, estaba tan rota. Desde el otro lado de la línea agradeció el por fin escucharlo, acompañado de un pesado suspiro le dio la mala noticia y le comentó que se había tomado la libertad de comenzar a organizar todo, porque ya sabía que él no tendría fuerzas para enfrentar aquello. Que bien le conocía.

Terminando esa llamada se escondió en el departamento que solían compartir cerca del centro de Manhattan a unos minutos de "East River", a 35 minutos de la multimillonaria empresa y a 27 minutos de la universidad a la que asistía. Una vez dentro en medio de la oscuridad lo recorrió para terminar en su habitación abrazando una de las almohadas, y así pasó el resto de la noche hasta el día siguiente cuando se dignó a responder el teléfono que había apagado.

Es por ello que estaba allí, en el cuarto de baño vistiendo el mejor de sus trajes, tratando de respirar y verse "decente" Tenía que despedirse de él y hablar con una decena de reporteros ese mismo día, según le habían informado.

Volvió a jalar su cabello hacia atrás y mandó al diablo la corbata, cambió su camisa mojada por un suéter negro de cuello alto y sobre este puso su chaqueta, sin más salió del departamento para subir en el vehículo que habían pedido para él, que llevaba esperando por casi más de 15 minutos.

Una vez dentro se disculpó, el chofer no dijo palabra alguna y encendió el motor y lo echó a andar. El recorrido que tomaron no le importó, estaba sumergido en todo lo vivido hasta hoy, con la cabeza pegada en el vidrio y la vista fija en la nada recorría las calles y cuando el trayecto llegó a su fin, ni lo notó y desde su sitio admiró el monumental edificio. Le hubiera gustado algo más privado, no la neogótica Catedral principal de Manhattan, pero al ser un personaje tan público entendía que más de alguien quisiera despedirlo tomando en cuenta todo lo que hizo por mejorar la vida de los demás.

Salió del auto cerrando con cuidado la puerta y aspiró el frío aire otoñal, a los segundos fue recibido por su tía que esperaba en la entrada, junto a unas miradas curiosas. Él sólo se encogió de hombros, no podía hacer nada más, sólo seguir el camino hasta la puerta principal. Frente a esta, la empujó y asomó la cabeza dentro del lugar, los techos altos y las luces tenues le hacían sentir tan pequeño, nunca antes había entrado ahí aunque fuera uno de los sitios más turísticos del lugar.

Desde el interior alguien terminó por abrir esa puerta, para su mala suerte, la que más odiaba. Frente a él estaba Steven con su cabello rubio bien peinado viéndole directamente, solía ser la antigua pareja de su difunto esposo. Habían terminado cuando este le dejó por alguien más. Le había roto el corazón. Él mismo fue testigo de lo inestable que terminó Tony ahogando más de una vez sus sentimientos en alcohol. Le odiaba tanto, pero de alguna forma le agradecía. Si no le hubiera roto el corazón, no hubieran sido todo lo que fueron, hasta ayer…

El sólo se hizo a un lado y lo dejó pasar. Peter no quería dirigirle la palabra, por ello lo dejó plantado en su lugar con las palabras en la boca, tras un "Gracias" se largó de allí en búsqueda de su amiga pelirroja que estaba acomodando flores junto al ataúd.

- Llegué - Soltó sus palabras como un susurro tras su espalda haciendo que esta sintiera un pequeño susto y volteara para abrazarlo.

- Hola - le susurró la mayor, mientras acariciaba sus castaños cabellos.

-¿Ya lo viste?- preguntó el joven correspondiendo su abrazo evitando ver más allá de los arreglos florales. - ¿Está muy mal?- agregó escondiendo su cara en el hombro de la mujer.

- No, sólo duerme - cortó su abrazo y le miró de frente. - ¿Te acompaño? - le preguntó tomando su mano, Peter se quedó congelado unos segundos y le respondió

- No estoy listo para esto - La mujer lo llevó hacia las primeras bancas y se sentó junto con él.

- Nadie lo está - murmuró, dirigiendo su vista al frente - Nadie lo está, Peter - repitió acariciando su espalda.

Ambos compartían el peso de su pérdida. Ella le quiso desde siempre, pero las cosas no funcionaron como esperó, así terminaron con una relación solamente laboral y de amistad. Una que perduró durante largos años, con sus altos y bajos. pero más bajos que altos estuvo con él cuando este le confesó su amor por otro hombre, se quedó con el corazón roto cuando vio sus esperanzas de volver esfumarse, pero se quedó a su lado por el cariño que le tenía. Cuando estos rompieron, le tocó acompañarlo durante un tiempo, hasta que hizo todo lo que pudo hacer, pero terminó por alejarse de él cuando le volvió a decir que gustaba de otra persona, este tenía alrededor de 22 años. No pudo ocultarlo mucho y explotó en ira, trató de hacerlo entrar en razón pero fue algo imposible de hacer, al final terminó conociendo al chico y al ver que este era un buen estudiante (y no un cazafortunas como ella creía y decía la prensa local) lo dejó pasar, vio en ellos lo que nunca pudo tener con él y que en momentos envidiaba. Desde ese entonces se volvieron cercanos, Peter era fácil de querer le encantaba su timidez al pedir las cosas, o lo mucho que se preocupaba por su mejor amigo. Por eso cuando este le dijo que iba a desposarlo, no tuvo que decirle nada, sólo preguntarle "¿Te encargo la champaña o los anillos?".

Tomó la mano del "chico" la apretó fuertemente y volteó a mirarle a los ojos, acariciándole con el pulgar la superficie de su mano. Quizás a ella no le dolía tanto como a Peter en ese momento, pues ya había tenido su luto cuando supo que nunca más lo volvería a tener. Lloró tanto esa pérdida que no guardó para el dia de su funeral.

- Vamos - le dijo - Este es el mejor momento para hacerlo -

Tenía razón, en ese mismo momento no había tanta gente dentro del lugar, estaba cerrado sólo para familiares y amigos al menos por unas horas.

- Más tarde se abrirán las puertas para los curiosos… luego llegarán los reporteros con sus cámaras y más tarde a ello, cerrarán ese cajón - lo señaló dirigiendo su mirada - Si realmente quieres hacerlo, el momento es este. Si no quieres, no te obligues y sigue adelante con todo lo que recuerdas de él, Pete - le habló como le apodaba él.

El nombrado jaló de su mano y la llevó con él, se detuvo un momento para cerrar los ojos y respirar cuando ya estaba frente a él.

- Quiero creer que hay otros universos paralelos en los cuales aun vives, quizás no conmigo porque en este ya me acompañaste... pero espero que al menos seas feliz en cualquiera de ellos... - aguantó la respiración y comenzó a soltarla mientras abría sus ojos, sintió la mano de su amiga acariciando su espalda desde sus hombros hasta la altura de la cintura y cuando volvió a repetir el gesto y posó la mano en su hombro, se quebró.

Mucho más que la noche que había dormido abrazando una de sus camisas. Se volvió a romper emocionalmente junto a su amiga, "Sólo duerme" Se repitió y le repitió su acompañante, pero no podía seguir aguantando las lágrimas en ese punto y rompió en llanto, atrayendo con cada uno de sus sollozos la mirada de los expectantes. A más de uno le hubiera gustado correr en su dirección y decirle que el dolor iba a pasar, pero no tenían cara para hacerlo, ¿Cómo puedes hablar, cuando ni siquiera sabes lidiar con algo tan grande?

- Lo lamento tanto - dijo la mujer volviendo a estrecharlo contra sí.

- No puedo con esto, no puedo - dijo entre lágrimas el chico. - Por favor ya termina con esto - le suplicó y esta asintió.

volvió a dejar al chico en la banca que hace unos minutos ocuparon y fue a adelantar lo que sería la ceremonia. Ingresaron todos sus amigos y conocidos al lugar, llenando las primeras bancas, esperando porque alguien dijera algo.

Bienaventurados los que lloran porque ellos recibirán consuelo dijo un anciano. Quizás ni la mitad de la sala era creyente pero optaron por lo tradicional. pasado un tiempo llegan a la parte de los panegíricos, la primera en subir es Pepper intentando liberar el pesado ambiente del lugar, bromeando con historias sobre él, de cómo laboralmente escapaba de todo y prefería vivir encerrado en su laboratorio jugando con lo que ella decía "cacharros". Luego el que sería uno de sus más fieles amigos, narraba todas esas historias ridículas de noches de casinos y mientras avanzaban las horas todos reían con alguna anécdota o comentario sarcástico que oyeron salir de sus labios.

Pero Peter, en ningún momento dijo algo.

- ¿Te gustaría agregar algo? - preguntó la mayor y el resto paró su plática para mirarlo a él.

-No tengo nada preparado para esto - le dijo pasando las manos por su cara, limpiando algunas lágrimas que caían débiles

- No es algo que debas pensar mucho, ¿Algo que quieras recordar? - le respondió.

Miró a su alrededor para luego detenerse en el cuadro conmemorativo, respiró profundamente y soltó

- Aunque la mitad de los presentes quiera poner esto en duda, por las muchas discusiones que solíamos tener, siempre le admiré. Desde siempre me ha gustado la ciencia y cuando a los 15 años, mis tíos me regalaron mi primer microscopio junto a una revista de ciencia, caí enamorado de él. - volteó la vista hacia su tía y le dijo - No May, no estoy diciendo que por culpa de ustedes me volvi gay. - bromeó - Ese dia lei uno de los artículos más brillantes publicados por él y desde ese entonces viví con el sueño de poder llegar tan lejos como lo hizo él y quizás, en algún momento, trabajar juntos. La verdad, no sé cómo llegamos tan lejos... discúlpenme, no sé a qué quiero llegar con esto.

Pepper le sonrió y acarició la mejilla y no dijo nada, la tranquilidad del lugar se perdió cuando comenzaron a escuchar murmullos y flashes desde afuera del lugar… la paz había terminado, algunos se pararon de su lugar y se despidieron de sus conocidos.

(Por lo menos tuvieron la decencia de respetar su momento de intimidad.)

Bueno a partir de aquí, me encargo yo. Siéntete libre de quedarte por lo que queda de la tarde o ir a casa - le habló la pelirroja.

Salió por la puerta principal y de forma inmediata llegaron los reporteros a acosarlo con sus preguntas sobre cómo se sentía y si iba a ser él quien iba seguir a la cabeza de la industria, entre otras preguntas que no iban al caso que terminaron con el poco control que tenía sobre él. Se negó a decirles alguna palabra, la pelirroja tomó la situación y divagó en una conversación que ya tenía previamente estructurada, dejando que Peter huyera de allí.

Ya estando fuera, Happy se acercó para hablarle, le dio las condolencias correspondientes junto con una palmada en el hombro, ofreciéndole llevarlo a casa, él rechazó la oferta excusándose de que necesitaba respirar. Caminaría de vuelta al departamento, necesitaba tiempo para respirar otros aires. Este le dejó marchar luego de decirle que no hiciera nada estúpido y que si necesitaba algo podía contar con él, igual que como habían hecho los demás.

La verdad es que de momento no tenía planeado llegar a casa, iría a perderse en un bar sin nombre donde sólo el trago fuera su compañía al menos por esa noche. Se permitía perderse como no lo había hecho antes. Así fue como comenzó a caminar en el sentido contrario de donde debería realmente ir, bajó por la quinta avenida y caminó en línea recta por la acera, sin darle importancia a las grandes vitrinas iluminadas o las monumentales arquitecturas. Era más divertido mirar el suelo y perderse en sus pensamientos. Así continuó por unas 39 calles más, el anuncio de lluvia había causado que hubiera menos gente transitándolas, gracias a ello podía sentirse un poco más libre. Llevaba un poco más de 40 minutos caminando sólo por hacerlo, hasta que recordó el bar al cual sus amigos le llevaron en más de una ocasión a unas cuantas cuadras de su universidad. si mal no recordaba… Calle Varick con la décima, a minutos de "Hudson River".

La lluvia comenzó a caer de forma más abundante empapando la ciudad, el pavimento comenzaba a reflejar las luces de las farolas y vehículos. Se detuvo en una esquina a esperar la luz verde para cruzar y una cuadra antes reconoció el edificio que hace unos años había dejado de frecuentar. Fuera de este había un cartel que decía "Fuera de servicio" pero esto no le detuvo, conocía la tradición de ese local, entró en él completamente empapado y tomó asiento en la barra a una distancia de al menos tres bancos de otra personas que estaba ahí. Sus ojos se perdieron entre todas las botellas puestas frente a él en la gran vitrina junto a las copas, vasos y jarras.

Dejando de lado los buenos modales puso los codos sobre la barra y recargó su cabeza en sus manos tratando de masajear su frente. Un hombre se acercó con un paño entre sus manos para limpiar la superficie que ocupaba el mojado cliente y rompió el silencio que este había instalado en ese lugar.

-¿Se te ofrece algo? - Preguntó recargándose en la superficie frente a él, Peter no se inmutó, con la vista clavada en la madera asintió y el otro agregó - ¿Un trago o tal vez prefieres una toalla? - le miró curioso.

Igual a como había hecho esa misma mañana, puso su mano entre su cabello mojado para jalarlo hacia atrás y se dignó a posar su mirada chocolate sobre unos azules que le observaban atento.