MÁTENME DE UNA VEZ.
Regamers10 – Interesante análisis, bastante interesante, pero no es un robot. Es más como… ¿Conoces a Chris Walker? El de outlast. Bueno, es algo parecido a el.
CSR Stories – Sé que el anterior fue bastante relleno, pero solo dije que era un complemento. Igualmente, no me justifico en lo más mínimo. Aunque, siendo también algo objetivos, el relleno no siempre suele ser malo. De hecho ayuda a calentar y sacar al lector de la línea que usualmente sigue; para que al momento de seguir la lectura el impacto sea mayor. Al menos así me lo explicó mi profesora de producción de textos. Espero estés pasando felices navidades, y que puedas deleitar tu paladar con las tan tradicionales Hallacas (mi familia y yo teníamos los ingredientes desde el 1, pero no fue sino ayer que hicimos como 50 de golpe… Son muy iguales a mi).
RCurrent – Gracias por seguir mi inconstancia hermano. Y que te puedo decir, a veces un personaje puede esconder más de lo que aparenta. Trataré de seguir ese mismo estándar de hacer un mínimo de 1000 palabras (antes me exigía 4 mil, ahora que perdí el ritmo debo ser un poco más compasivo) para no tardar tanto.
Capítulo 6
Sobreviviendo Parte 2: Pestilencia
Lynn había caminado ya durante lo que parecían ser 2 días. No notaba nada distinto, y no se había encontrado a nadie en el recorrido ya hecho. Estaba cansada, y con sed. Decidió sentarse un tanto expuesta en la zona donde estaba para sacar de la mochila que tenía una botella de agua. Se sentía como si hubiera estado caminando en círculos. Se había apartado de la zona con la escotilla, y solo visualizaba esa pradera sin hierba; con tierra seca que parecía arena o polvo. Solo había bebido agua en los últimos dos días, y ya se acabó dos de las tres botellas que había conseguido. La tercera iba por la mitad, y ella sentía que estaba perdida. No había ni un solo punto de referencia que ella pudiera tomar. Sabía que el bosque estaría por atrás de ella, o quizá por la izquierda… No lo recordaba.
El ambiente era árido y caluroso. Qué bueno que en la mochila estaba una de las camisas de alguno de esos idiotas que se encontró anteriormente. Quizá de alguno de los que fueron asesinados, porque pudo aprovecharla para que los rayos del sol no le dieran directamente en la cabeza. Poniéndose la camisa de manera que le cubriera sólo la parte superior, como si de una musulmana se tratara. Su pierna ya no le dolía, quizá la herida provocada por las inyecciones en la trampa de la cual escapó, ya había cerrado por fin. Eso, o el dolor de la pierna (más específicamente su pie) fue reemplazado con el dolor de sus extremidades y músculos doliéndole por la constante actividad sin descanso. La camisa apestaba. No a la peste que ella emitía de sus calcetines después de una larga jornada de deportes. Esa peste era tolerable para ella. Tampoco apestaba como los pañales de su hermana más pequeña. Era una peste diferente. Un sudor amargo. Horrible, mezclado con grasa de la piel. Como si el dueño de esa camisa no se hubiera bañado en una semana o más. Pero el olor a peste, sudor, y putrefacción corporal era familiar para ella. Lo que hizo que el olor de la camisa fuera tan tortuoso era la sangre. Esa camisa le pertenecía al muchacho que murió a manos del mercenario seguramente. La sangre manchó la mochila, y quizá invadió algo del contenido dentro de esta. Porque las dos prendas tenían manchas. Aunque una tenía algunos agujeros…
Lynn no entendía por qué cuando algo olía mal, siempre que se añadía al objeto podrido sangre, independientemente del tipo. Sea un animal muerto, o inclusive una media sudada que, por culpa de una lesión se haya manchado con sangre, esta olía fatal. Bueno, la palabra fatal se quedaba corta. Olía peor que fatal. El equivalente a ratas muertas sería el más cercano y preciso. Lynn era la Loud más fuerte de todas, pero ella había desarrollado, desde la primera vez que se lesionó el dedo pulgar por una falta, un asco y desprecio por la sangre. Podría decirse que esa experiencia la marcó. Y ahora, en una situación de supervivencia extrema, estaba lidiando con su mayor desagrado.
Estar ahí sentada, descansando brevemente mientras el sol calentaba con fuerza, y ese olor le inundaba los pulmones era una tortura. Ella se quitó el trapo que tenía en la cabeza para respirar algo de aire fresco. Aunque esto sólo la perjudicaría, porque si se ponía el trapo de nuevo el olor inenarrable la inundaría de nuevo. Una bocanada larga y bien merecida de aire fue lo que dio Lynn.
Hace aproximadamente diez kilómetros que se cambió la camisa de Coule por una de las de los idiotas. Ya había visualizado a lo lejos una montaña parecida a la de atrás, pero esta se veía sin ningún rastro de vegetación. Quizá estaba cerca de la zona que Crowman le había descrito en la grabación. Un tipo de cañón posiblemente. Lynn retiró su mochila por un leve momento, para poder acceder a la botella de agua que usó para rehidratarse. Se preguntaba si en el cañón habría agua, aunque ella dudaba esta posibilidad. Pero si los participantes que residían ahí portaban algo, podría apelar a su condición de niña herida y sus dotes de manipulación; los cuales adquirió durante años de bastante convivencia con sus hermanas. Más específicamente para pedir favores de Lincoln o sus padres.
No le agradaba pensar en aprovecharse de las personas. Sin embargo, necesitaba hacerlo. Además, si no lo hace, no hay garantía de que salga con vida del juego. Negó con la cabeza, y decidió guardar el agua. Ante la adversidad, entre más abunde mejor. Da igual si no lo necesites. Este pensamiento hasta el momento le está salvando la vida.
Mientras seguía caminando hacia la montaña sin cambiar de rumbo en ningún momento, notaba como el suelo cada vez estaba más y más caliente. Hubo un momento en donde ya no podía continuar porque el ardor del suelo le estaba lastimando. Ya podía ver parte del cañón. Un lugar que parecía ser enorme, y con bajadas naturales aparentemente. Se preguntó cómo podría llegar hasta el fondo del cañón. La más tardada pero segura, es esperar a que el sol baje y el suelo se enfríe. Sin embargo era poco práctica. ¿Qué haría ella mientras espera que el sol termine de bajar? ¿Y si durante su espera un participante llega e intenta matarla?
Para colmo, Lynn ni si quiera traía zapatos o calcetines en su mochila. Si los tuviera, la caminata sería mucho más fácil.
- En estos momentos, amaría tener mis tenis. – Dijo la muchacha para si misma, y con lo que le quedaba de agua en su botella, decidió mojar sus pies para que el calor del suelo no le lastimara mucho más.
Visualizó una piedra relativamente grande a unos cinco metros, a la izquierda. Produciendo una sombra considerablemente grande. No perdió tiempo, y fue directamente hacia la sombra dando saltos largos. Su condición atlética, una vez más, era una bendición en éste juego macabro. Sólo le tomó cinco o seis saltos largos para llegar a la sombra, y recostarse.
No entendía aún cómo era posible que una piedra pudiese estar tan caliente, a menos que una sombra la cubriera. Siempre le pareció algo ilógico y estúpido. "Maldita ciencia" dijo a sus adentros, imaginando a su hermana Lisa dándole una innecesariamente larga explicación sobre el calor y la radiación del sol.
El sol, afortunadamente, iba ocultándose en dirección contraria a la sombra, lo que haría que, a la larga, ésta se agrandase cada vez más y más. Y ahora que lo pensaba, era una buena oportunidad para orientarse. ¿A qué dirección exactamente se ocultaba el sol?
-Uh… Era al… ¿Norte? ¿Al este? – Secaba el sudor de su frente tratando de recordar qué dirección era. Se sentía algo estúpida, y sin embargo eso jamás le acomplejó.
Se recostó en la roca, ya pasados unas decenas de minutos. Asomándose para observar el atardecer que se producía en el montículo de piedra y tierra seca, en aquellas lejanías. Se levantó con sus pertenencias, y procedió a intentar bajar por el cañón; mientras el suelo estaba a una temperatura tolerable para sus descalzos pies.
La bajada natural era de aproximadamente treinta o veinticinco grados; no era muy empinada, aunque a veces se notaba que había un leve desnivel anormal. Y era irónicamente normal, o al menos así lo pensó Lynn. Mientras continuaba bajando, la brisa que empezaba a producirse era mucho más seca, pero fría que la del bosque. Esto si molestó parcialmente a Lynn Loud, puesto a que no tenía nada para abrigarse. Y el que la camisa de los idiotas que murieron atravesados por una lluvia de balas estuviese agujereada, no era de mucha ayuda. Mientras Lynn Loud continuaba con su trayecto, pudo notar algo extraño debajo de la planta de sus pies, hasta llegar a su tobillo. Era una sensación viscosa, pero cálida.
Se apartó rápidamente para observar lo que había pisado, y para su sorpresa había un líquido viscoso de color verde. Le recordó bastante al líquido que vio en el bosque, y que parecía quemar todo lo que tocara. De hecho hasta derritió parte de su fierro, y sin embargo esto no le asustó del todo; más bien le extrañó. Si ése líquido era peligroso, ¿por qué no le hacía daño?
Por simple curiosidad bajó su mochila, la abrió, y extrajo de ésta una de las pistolas de esos chicos. No sabía exactamente cómo retirar el cartucho de las balas (Lynn nunca usó un arma en su vida), así que la guardó y buscó una de las botellas vacías que guardó, pensando que le serían útiles. Al tener en sus manos una de esas botellas (de color azul intenso), agarró desde la boca de la misma, y tocó el líquido. La botella comenzó a derretirse y destilar un olor a plástico quemado en cuestión de quince segundos. Pasado dicho instante, la botella se incineró, expulsando una flama de color amarilla con celeste en el borde. Y haciendo un sonido como de silbido, bastante agudo. Lynn la soltó, y la botella continuó en llamas, hasta que la flama terminó por consumirla en su totalidad.
Lynn se quedó extrañada, y a continuación algunas preguntas surgieron. ¿A caso el líquido no quemaba a los seres vivos?, ¿Por qué parecía que derritió un árbol?, ¿Qué otras cosas le afectarían al líquido?, ¿Desde cuándo es tan curiosa? Agarró la camisa de Coule esta vez, la enrolló a modo de tubo, y sumergió el extremo cuan artista manchando su pincel en el pigmento. El líquido parecía que no tenía ninguna reacción violenta con la camisa. Así que su tercer y último experimento, sería agarrar el extremo manchado en el líquido, con su palma desnuda. ¿Resultado? Una agradable y tibia sensación en su palma. Bastante reconfortante. Y curiosamente, notó cómo el líquido emanaba humo desde lo que sería las zonas sucias de su mano.
Lynn había descubierto algo nuevo, que podía serle útil como consumible médico. Porque al revisar su pie manchado, notó que la suciedad y la herida de éste, habían desaparecido y cicatrizado. Ella había ayudado en una ocasión a Luan en la realización de bombas fétidas, así que vino a su cabeza la idea de hacer una. Sacó del bolso en ésta ocasión la navaja. Y cortó las mangas de la camisa de Coule, y la abrió para ver que tenía bastante tela (Coule no era alguien grande, la camisa le sobraba, y Lynn lo sabía bien). El torso de la camisa ya estaba siendo rebanada de forma vertical a los laterales, formando la parte frontal, y de la espalda. Lynn seleccionó la zona frontal de la camisa, y la cortó en cuatro sectores, para así poder empezar a organizar cuál sería su próxima acción. Ya tenía cuatro trozos de tela, ahora sólo debía encontrar la forma de atarlos. Quizá cortando más tela… Pero también sería un desperdicio, pensó. ¿Y si requería de un vendaje a futuro? ¿O de usar sus conocimientos de artes marciales, usando un pañuelo? Podría usar las mangas… Eran cortas, sí, pero no estaba segura si sería eficiente atarlas así.
Lynn optó ya por esa idea, así que sumergió el primer recuadro de tela en el líquido verde, para luego hacer una maniobra, e intentar atarla desde dentro de ese charco con las ya cortadas mangas de Coule (Las había rebanado para hacerlas un rectángulo largo, y luego a cada uno lo cortó a la mitad), comenzando así a formar lo más cercano a un globo de agua. Lynn batallaba bastante para atarlo, pero era más por la incomodidad y el humo que expulsaba la viscosidad al consumir la mugre. Luego de unos cinco largos minutos, Lynn sintió que el bulto no se deshacía. Lo sacó, y contempló un globo de tela con la viscosidad en ella. Lo había logrado. Y el fluido no parecía filtrarse por entre los hilos de la camisa; es como si la ignorase, o como si no quisiera traspasarla. – Extraño – pensó, aunque conveniente; todo para repetir el proceso con los otros tres recuadros de tela. Cuando fue a buscar el segundo trozo, un leve brillo molestó sus ojos. Giró en dirección al brillo, pero sólo vio unas gafas rotas en el fondo del acantilado a unos veinte o treinta metros abajo. No le dio importancia a que había rastros de ceniza y troncos quemados a medio metro de estas.
Lynn tenía sus cuatro bolsas con aquel líquido que podría servirle en ocasión de emergencias, y una vez que se asegurase que, ni se filtraba el contenido, ni tampoco que se deshacían, las guardó en la mochila, y procedió a bajar del acantilado. No le quedaba mucho camino, se dijo. Así que continuó, mientras el sol ya se iba ocultando por completo del cielo. Dando así paso a la noche.
Continuando con el recorrido por el cañón, su paso era muy sutil, y en ningún momento anunciaba su trayecto al oído humano, o al menos no de forma evidente. El cañón era callado, y Lynn podía escuchar nada más cuando sus pies movían guijarros del camino, tan pequeños como la punta de un lápiz. Ya vio de mejor manera las gafas. Eran viejas, marrones, y estaban rotas; parecían de un conductor de carreras. De igual manera, no había nada realmente extraño. Nada además de unos troncos negros, pero supuso que eso pudo haber estado así desde hace un tiempo, ya que ella inició en el juego tarde. Había también una piedra extrañamente posicionada en lo que parecía una cueva, pero descartó que fuese un refugio cuando intentó moverla; estaba atascada. De igual forma, Lynn prosiguió ya que solo le quedaban escasos tres metros para bajar.
Pero ni bien llegó al fondo del cañón, cuando la luna llena se alzaba, que en sus oídos captaban el alarmante sonido de un par de pasos toscos, así como el de un objeto metálico o mecánico moverse de un lado a otro. Lynn a estas alturas debería ya haber entendido que, lo último que debería hacer, es mirar hacia atrás en una situación de peligro; sin embargo, por ingenuidad o estupidez, dio un vistazo por encima de su hombro. Contemplando que, a unos veinte metros, estaba una figura de metro ochenta y cinco, con un traje parecido a una bolsa plástica, guantes negros, un pantalón de cuero ajustado que remarcaban unas piernas huesudas, botas de cuero negras, y una máscara de gas con tres ventanillas. Dos para la visión, y una más pequeña de la que unos cuatro tubos traslucidos, de los cuales un líquido verdoso resaltaba o brillaba.
La figura cargaba algo parecido a un rociador de pintura en spray, pero con el mismo tipo de modificaciones que tendría un arma. Una linterna, y un cañón con varios agujeros en la punta. Debajo de esta, había otro cañón.
- "¿Cómo no pude verlo?" – pensaba Lynn Loud. Era ilógico que una figura apocalíptica pasase de forma desapercibida por ella. Por un demonio, era muy destacable
La respiración de esa persona era muy ruidosa. Inhalaciones, y exhalaciones. Cada exhalación expulsaba de la espalda un humo extraño. Miraba a Lynn aparentemente, mientras alzaba aquél rociador en dirección a su persona, y se iba acercando lentamente. Notó que lo que parecía una bolsa cambiaba de color dependiendo de la luz…
Cuando la figura puso su cañón sobre la frente de Lynn, iba rodeándola lentamente hasta estar en su espalda. Y cuando estuvo ahí, un clic le hizo entender a la peliblanca que quitó el seguro, y estaba preparándose para disparar.
La respiración se volvió más errática, como si se estuviera riendo, y entendió que cada tres pasos que diera tenía que ser acompañado de, al menos, una inhalación; Cuando exhalaba solo daba uno. Era algo extraño. Entonces Lynn interpretó que, su agresor, no podría caminar o moverse correctamente. Quizá sería una ventaja. Supo que sólo tendría cinco segundos o menos de hacer su maniobra. Estaba detrás de ella, a menos de medio metro, y con piernas huesudas. Era débil físicamente sólo por ese análisis. Cuando oía que el sonido de un gas iba saliendo de nuevo (sonido de exhalación), actuó.
Se inclinó hacia adelante, y agachándose con rapidez dio un golpe con su talón de forma circular en la rodilla izquierda de esa figura. Como estaba exhalando, dicho golpe provocó que se desorientara solo por un instante. El sujeto estaba con una rodilla en el suelo, y presionó el gatillo librando un gas abundante a los alrededores.
Lynn ya se había apartado para aquél momento de su adversario, y notó que el gas al entrar en contacto con la tierra se volvía un líquido naranja que despedía un muy mal olor. No iba a huir, esta vez iba a actuar.
Cuando su adversario alzó la vista de la máscara, notó como esta temblaba bastante. Y el brazo del enmascarado se alzaba para apuntarle con el rociador, para liberar una gran cantidad de gas morado. Lynn no tenía ni la más remota idea de qué haría ese gas con ella, pero retrocedió con rapidez dirigiéndose hacia una roca, y cubrirse. El gas pasaba por encima de la roca, y era abundante, como si de humo de discoteca se tratase.
Quitó su mochila, y con rapidez buscó dentro de ella la pistola con la que escapó de su encierro el primer día. Estaba preparada. Sintió cómo la adrenalina de su cuerpo se dispersaba, y no paraba de fluir. Ese estado de alerta, ese ánimo, esa necesidad de supervivencia… No era el miedo que sintió frente al mastodonte o contra los asquerosos que la secuestraron. Esta vez era ímpetu de seguir. De hacer lo que fuese necesario, y es lo que Lynn Loud haría.
Cuando el gas parecía dispersarse, se levantó y apuntó al frente. No esperaba que su contrincante estuviese a menos de medio metro de ella, y tampoco esperaba que, apenas lo viese, sus músculos se tensaran hasta el grado en que jaló del gatillo tres veces.
La figura parecía no haber esperado los disparos, y estos atravesaron la bolsa que tenía como camisa. El impacto de las tres balas provocó que su adversario cayese otra vez al suelo, pero en consecuencia, a Lynn se le resbaló el arma. Rápidamente fue a buscarla, y la agarró. Pero no sin antes revisar que su accionar mereciera la pena. La persona delgada estaba en el suelo, con aquella bolsa despidiendo ahora un humo color morado como el de antes, pero en abundantes cantidades. Cuando Lynn Loud inhaló levemente el humo, sintió como si se hubiese tragado uno de sus suspensorios recién usados. La sensación, la peste, el ardor en su garganta no era normal. Ese gas si no era venenoso, era para aturdirla. Buscó en su mochila rápidamente la tela que no rebanó para ponerla en su boca, y aguantar el impulso de toser. Pero oía de fondo un sonido tosco y casi hermético… Como el de dos botas moviéndose.
Volteó, y presenció cómo la figura se estaba levantando luego de esos tres disparos. Lynn sintió como la adrenalina que tanto valor le dio en sólo cuestión de segundos, ahora le transmitió miedo, y con la pistola en la mano izquierda, y el trapo en la derecha, apuntó de nuevo a la figura.
Primer disparo, le dio en el hombro, pero no pareció atravesarlo.
Segundo disparo, Atravesó la bolsa, pero más gas liberó.
Tercer disparo, falló.
Cuarto disparo, falló de nuevo.
Quinto disparo, atravesó de nuevo la bolsa. La figura ya estaba levantándose.
Sexto disparo, dio a uno de los tubos de la máscara, y provocó que cayera al piso liberando un humo de color rojo. Pero parecía que, lejos de servir, sólo lo ponía más y más furioso. Por los gruñidos y sonidos que despedía el contrario.
Cuando jaló el gatillo por séptima vez, resulta que no salió ninguna bala. Lynn Loud había acabado con el único recurso que le daría ventaja contra cualquier otro participante del juego en condiciones normales. Por el pavor se alejó a aproximadamente unos tres metros y medio. El sujeto luego de la patada y de esos tres disparos no podría alcanzarla si tuviese que iniciar una carrera. Y menos si ella tenía tres metros de ventaja.
Lynn buscó en su bolso una vez más, algo que le sirviese para poder acabar con su oponente. La navaja quedaba descartada porque tendría que acercarse, y no sabría si el disparo le atravesó al sujeto realmente. Además, el gas rojo podía hacerle algún daño más severo.
Entonces, como si fuese obra de un milagro, Lynn recordó lo que hizo el líquido que recolectó a modo de bolsas con una botella plástica. Ese líquido quemaba plástico, y la máscara del sujeto tenía que ser de plástico. Sin pensarlo dos veces, sacó una de las cuatro bolas de tela que recolectó, y la sostuvo. Se puso en posición, y visualizó al sujeto que ya estaba levantándose, estando menos y menos aturdido. Respiró hondo, alzó la pierna, tomó impulso bajándola, y con un movimiento limpio de su mano, soltó la bola de tela dando un efecto de bola rápida. Ésta voló con tal velocidad, y dio un impacto tan perfecto en la cara del enmascarado, que un golpe extraño sonó en consecuencia. El contenido de la bola se esparció, ya que la bola se rompió liberándolo todo. Un sonido desgarrador surgió en consecuencia, y un olor a quemado también se percibió al instante. La máscara del sujeto estaba en llamas, y la bolsa también. El enmascarado gritaba de dolor, y agarraba su cabeza como tratando de quitar la máscara que lo lastimaba. El gas de la bolsa se liberó más y más, y en tan solo un par de segundos una inmensa explosión se manifestó. Una nube en forma de hongo de varios colores se materializó, y Lynn para protegerse de la honda de impacto cubría su cara con su brazo. Un segundo después, se oyó como caía una máscara semiquemada, así como un arma… No había rastro del sujeto con la máscara de gas, sólo una marca de quemadura como si una bomba molotov hubiese estallado ahí.
Lynn se sentó, y respiró varias bocanadas de aire. El sudor en su frente era frío, y su corazón latía a mil por hora. Creyó que había visto todo, que ya nada podía empeorar en ésta situación. Y así fue como en un abrir y cerrar de ojos, estuvo de la calma, al borde del abismo que le traería muerte. La adrenalina seguía alta, el estado de alerta igual, y en lugar de comenzar a llorar desconsoladamente, Lynn sólo se colocó de rodillas, para dar un grito de furia bastante alto. Su hermana Luna estaría orgullosa de aquel rango vocal, porque parecía como si usase un parlante. Tras aquel grito, y luego de haber calmado sus latidos, agarró su mochila para acomodarse en una roca. Usando el bolso como almohada, y rendirse ante los brazos de Morfeo.
De fondo, a unos metros sobre ella, alguien observaba a Lynn desde una distancia segura. Mientras que en una mano tenía un arma, en la otra traía las gafas de conductor de carreras en la otra.
Bien, no se cuantos meses me tomó este capítulo, pero les juro que al menos lo terminé.
Hora de mis quejas habituales:
La cuarentena me agarró por sorpresa, y como mi zona es demasiado fácil de que la luz se vaya o el internet falle, pues gg.
El lol me ha quitado demasiado tiempo, mea culpa.
Antes de la cuarentena, me detectaron un absceso dentro de la nariz (es un tipo de grano que solo crece dentro del cuerpo) y debido a la zona en donde estaba, si seguía creciendo, me destruiría la nariz o me generaría una infección en una zona cercana al cerebro. Trataron de drenarlo, pero al final me llevaron a quirófano (Spoiler, ni con lo de mi pierna entré a quirófano. Fue la primera vez en mi vida que me sedan y me operan. Ah, y encima tengo fobia a las agujas. Imagínense a un idiota de casi 20 sufriendo por una simple extracción de sangre). Así que eso, y unos 15 días de recuperación, más 10 días más de tratamiento me dejaron como decimos en mi patria, vuelto leña.
Tuve un conflicto con alguien del fandom de TLH, y eso provocó que me aislara del grupo por bastante tiempo. Dichos conflictos, sumado a una retrospectiva del trayecto que tomaba la serie, hizo que me replantease si realmente debía seguir escribiendo fanfics para la misma.
Estuve viciado con algunos animes que tenía pendientes, y ahora me volví de forma no irónica fan de Boku no Hero Academia.
GRANDE VENEZUELA.
Clases virtuales.
Estoy trabajando a modo Online para ganar un dinero extra.
Y nada, es todo lo que tengo por decir. Esta vez como ya estoy dejando el LoL, y trato a toda costa de ser responsable con mi ya desastrosa vida, esta vez intentaré ser constante con mis Updates. Tengo que dejar aun lado la procrastinación, y centrarme en hobbies más productivos como éste. Así que nada, nos vemos más pronto de lo que esperan (o eso creo).
