- No quiero - dije cansado, llevamos cerca de dos horas hablando sobre esto.

Esta era la discusión del siglo. Deberían llamar a los noticieros, el viudo no quiere la herencia y se rehúsa a quedarse con ella. Podría venderle la noticia al Bugle, les encanta escribir chismes sobre mí.

Luego de lo acontecido la madrugada del domingo, recibí un mensaje de Pepper citándome para hoy a las nueve y media de la mañana. No han pasado más de 3 días y ya necesitamos hablar sobre qué haremos con tu gigantesco imperio. Estos trámites suelen llegar a la semana, pero tenías que ser tú... Un genio con un enorme poder adquisitivo.

- Peter… Tony confiaba en que siguieras con esto - decía desilusionada y un tanto molesta - Como su cónyuge te corresponde hacerte cargo.

- Lo siento, si quieres continúo como el Jefe de mi área, pero me niego a quedarme como dueño de todo, es más, quién debería dirigir esto eres tú. - llevé la mano a mi sien y apreté con fuerza - Llevas años trabajando para él, tú harás un mejor trabajo con todo esto - gesticulé con las manos tratando de abarcar un "todo" imaginario.

La mujer ante mí cambió su postura y desvié la mirada a los ventanales para ignorar la ira en sus ojos. - Te estás comportando como un niño - agregó molesta.

Aguanté la respiración unos segundos y la solté volviendo a mirarla, esta se cruzó de brazos sobre su asiento y seguido a ello también cruzó las piernas.

Iba a responder a su comentario, pero el tenue suspiro a mi costado hizo que lo pensara mejor. En la que solía ser tu antigua oficina en el último piso de esta imponente torre, nos encontramos discutiendo con un abogado como testigo. Se podría decir es uno de los pocos apoyos que me va quedando. Tras sus lentes oscuros puedo imaginar como cierra sus ojos tratando de no soltar una carcajada ante nuestros comentarios, pues en dos horas nos dijimos de todo, lo más delicado que escuché salir de sus labios fue eso último.

- No pienso firmar esto. - le dije devolviéndole los papeles sobre la mesa de vidrio. ¿Podrías hacer un nuevo contrato?

- Dices eso porque estás dolido, no desde la razón - interrumpió la mujer - Aceptaré firmar ese acuerdo sólo si incluyes una cláusula en el. - dijo viendo al abogado de Hell's Chicken - Quiero que este contrato pueda ser modificado, hazlo temporal para cuando este tipo vuelva a entrar en razón - me apuntó dejando sus buenos modales a un lado - De otra forma no lo aceptaré.

- Si quieres mi opinión profesional, es un buen acuerdo - comentó dirigiéndose a mí tomando los documentos que le tendí.

- Está bien - dije sin ganas y la pelirroja volvió a su encantadora personalidad.

Si estás viendo esta situación desde algún lugar no me odies Tony. Hubieras hecho exactamente lo mismo… y si mal no recuerdo en alguna ocasión lo hiciste ¿No? Por eso está tan enfadada. Otra vez le estoy cargando un imperio encima, pero bien sabemos que es la única que puede manejar esto. Si al final hubiera funcionado tu relación con ella, de todas formas iba a terminar como la dueña de todo... sin tener que obligarla obviamente.

Iba a volver a hablar pero su teléfono, que había silenciado al inicio de esta reunión volvió a vibrar dentro de su chaqueta. En el lapso de una hora había sonado aproximadamente más de 5 veces, al final optó por contestar, se disculpó y salió sin más de la oficina despidiéndose. Habíamos llegado a un acuerdo, no tenía más razones para estar ahí.

Tras cerrar la puerta, volvimos a quedar encerrados en esas cuatro paredes, tres de concreto y una de vidrio. Los lugares así sólo me hacen sentir como una especie de pez dentro de una pecera, tan expuesto, los edificios me juzgan a mis espalda y las personas dentro de ellas también lo hacen, lo sé. Si pudiera cubriría todo con telas, con la más resistente que hayan visto jamás. Prefiero vivir oculto como una araña.

Matt volteó y se acomodó en su silla dirigiéndose a mí.

- ¿Quieres hablar? - me dijo - entenderás que no puedo ver, pero hasta yo siento que estás del asco - agregó con un poco de humor.

- ¿Disculpa? - dije incrédulo- Tomé una ducha antes de venir -

- No lo digo en ese sentido, suenas fatal. Hasta podría afirmar que pasaste la noche bebiendo - se explicó.

Sí, fue exactamente lo que hice la noche anterior y la anterior a esa cuando entre en un bar, me bebí casi toda una botella de Whisky con un desconocido, me dormí como un borracho en una de los rincones del local y pese a que recuerdo eso con lujo de detalles tengo el descaro para mentirle en la cara.

- No, luego de que huí del funeral, volví caminando a casa. Pasé parte del domingo en cama hasta hoy - Matt asintió con la cabeza, no le dio tantas vueltas al asunto y prosiguió.

- No soy un experto psicólogo, no es mi oficio pero podemos hablar de ello si quieres, puede ayudarte el hablar con alguien que pasó por algo similar...

- ¿Cómo te repusiste después de lo de Karen? - le pregunté sin pensarlo, hasta que luego caí en cuenta de mi poco tacto ¿Qué tan bueno será abrir viejas heridas a alguien que sufrió tanto?

- Si te soy sincero… Es algo con lo que aún estoy lidiando, todos los días la tengo presente en mi mente - dijo acomodando sus gafas - Luego del accidente donde desvió esa bala por mí, volví a casa destrozado. Me despojaron de su cuerpo unos desconocidos y me pidieron me retirara del lugar - suspiró pesado y acomodó los codos sobre la mesa recargándose en ella - Al día siguiente cuando salió en las noticias, me oculté de los reporteros y no volví a salir hasta que llegó una carta a casa. Cuando pasé las manos sobre ella sintiendo en mis dedos la tinta seca, reconocí que era una carta de ella escrita a mano y adjunta a eso una póliza de vida. - hizo una pausa y acarició sus dedos con sus pulgares como si aún pudiera sentir los relieves del papel.

- Teníamos tantos planes, ella quería hijos pero nunca los tuvimos... Le prometí que los tendríamos cuando hiciera de este un lugar mejor, pero no llegamos a ello. En su carta decía que por favor usara todo lo que había ahorrado en lo que se me antojara, que por alguna vez fuera egoísta. Tomé todo lo que me dejó y reconstruí la casa de papá y allí monté la oficina de Abogados. Siempre que vuelvo a ese lugar pienso en ella y me siento en casa -

Si pudieras palpar las emociones que se dispersan en el aire, dudo puedas con las de Matt Murdock. Si bien me había contado su historia antes, nunca fue con tanto detalle. Como lo imaginé no es algo que puedas superar en tan corto tiempo, no es algo que puedas olvidar tampoco, tienes que aprender a integrarlo a tu rutina.

- ¿Quieres un trago? - le interrumpí, me levanté de mi lugar buscando entre los muebles el destilado que Tony mantenía en su oficina. Si bien nunca volvió a beber luego de dejarlo, mantuvo siempre una cerca como si fuera un trofeo y para probarse a sí mismo que podría vivir cerca de una sin probar un sorbo.

- Me sentaría bien - respondió - pero podríamos ir por uno, te ayudará el salir un rato, ¿Recuerdas ese bar donde nos peleamos la última vez que fuimos? Foggy me contó que cambió de dueños, posiblemente podemos volver ahí - dijo levantándose de su silla y tomando su abrigo - por los viejos tiempos - Sonrió ante lo último que comentó.

"Demonios" fue lo primero que pensé yo.

No esperó por una respuesta, guardó los documentos en su portafolio y salió arrastrándome de la torre. Tras 20 minutos a paso moderado llegamos frente al local, la fachada era exactamente igual, pero se sentía diferente. Estos lugares cambian cuando los visitas de día.

Matt se adelantó en el lugar guiándome frente a la barra, por suerte no habían caras conocidas.

- Dos cervezas, por favor - dijo Matt, el hombre mayor vestido de verde asintió y colocó en dos jarras el líquido espumoso - Han pasado años desde esto, ¿Lo recuerdas? -

Asentí a su pregunta recorriendo el lugar con nostalgia. Si bien él fue a la Facultad de Derecho de Columbia, este lugar servía como un encuentro "común" para universitarios que sólo podían darse el lujo de costear una que otra cerveza.

- Éramos universitarios, unos tontos universitarios… - volvió a hablar - Nos conocimos aquí, Foggy me trajo si mal no recuerdo. Estábamos celebrando el haber aprobado el examen de "Prejuicios Legales". Nos ubicamos en una mesa cerca de la entrada. - pausó volteando su cuerpo hacia atrás, como si pudiera verla con lujo de detalles. - y por esa puerta entraste con un grupo bullicioso.

Reí ante lo mencionado. Ese día también estamos celebrando, Flash lo sugirió, Gwen lo apoyó y Harry me obligó invitando a MJ.

- Un tipo rubio volteó cerveza sobre nosotros sin quererlo, intentaba impresionar a una de tus amigas y le fue fatal. Comenzamos una discusión tonta - hizo una pausa, tratando de ubicarse en su lugar - Dime ¿Todavía está la marca en la pared? recuerdo lanzar una jarra en esa dirección - señaló a mi derecha.

Todo lo que dijo Matt lo recuerdo como si hubiera sido hace unas semanas. Flash quería impresionar a Gwen, con un tonto truco, terminó derramando todo y bañando en cerveza al acompañante de Matt, terminaron en una discusión bruta, las mesas tiradas en el suelo sobre la cebada desperdiciada. Ese día casi me dan con un jarro en la cabeza, por suerte se estrelló contra una viga de madera en el fondo del local. Pero ese es un detalle que nunca le mencionaré a Matt. Luego de eso nos echaron y desde entonces existe la política de "No pelear dentro del local".

- Hay veces que quisiera volver a aquello - dije en un suspiro - No teníamos más preocupaciones aparte de las académicas.

- Amigo, aprenderás a vivir con esto - puso su mano en mi espalda y dio unas palmadas.

Continuamos con la plática centrados en nuestras bebidas. Necesitaba de esto para no sentirme tan vulnerable, la mayoría de mis amigos se marcharon y con otros simplemente perdí contacto. La compañía de Matt me llena en lo más profundo, hasta siento diferente este lugar a cuando vine la noche anterior, es mucho más cálido.

Acomodé mi codo sobre la madera y lo miré sin perder detalle de sus gestos, su semblante sereno pasó a uno más incómodo.

- Hola - dijo una voz animada a mis espaldas, pasó por mi costado y tomó lugar tras de la barra.

- Eres un mentiroso Parker, si estuviste bebiendo - dijo molesto el abogado y yo miré al cantinero molesto. Quentin entendió el mensaje y cerró la boca.

- Sólo un trago - le volví a mentir, él movió la cabeza con disgusto. Desde que apareció, Matt luce molesto.

- ¿No me presentarás a tu amigo? - dijo tras un largo trago a su cerveza.

- No somos amigos - respondí automáticamente - Sólo me atendió hace unos días -

- ¿Su nombre es…? - volvió a hablar más interesado, sin perder rastro del hombre parado ante él.

Beck intimidado ante las gafas oscuras, tragó seco buscando alguna instrucción en mi mirada, sólo se limitó a mirarlo fijamente y responder lo preguntado.

- Mi nombre es, Quentin Beck - y terminando con esa frase inició su rutina de trabajo ignorándonos completamente.

- Bueno, como te decía Peter, deberías comenzar a salir más - volvió a dirigirse a mi - Pero trata de evitar los bares. - dijo eso último con más humor - Tengo trabajo por hacer -agregó mostrando el maletín frente a mi. - Gracias por cuidar de Peter, Beck.

Sacó de su billetera dinero para cubrir la cuenta y tomó su bastón para salir guiándose con el. Dirigí la mirada a Beck que le observaba curioso desde su lugar, de forma cautelosa siguió cada uno de sus pasos y luego volteó hacia mí.

- ¿Estás seguro de que es invidente? - habló recargándose sobre la barra siguiendo atento a Matt, que ya estaba cruzando la puerta de la entrada - Por un momento pude sentir como me juzgaba y me examinaba - mencionó, tomando el billete del mesón y lo guardaba en la caja registradora.

- Es parte de su encanto - respondí fastidiado

- No quiero ser un entrometido pero, tomando en cuenta lo que dijo...

- Lo siento, tengo trabajo por hacer - Le di un último trago a lo que quedaba de mi vaso - Quizás en otro momento - le dije y puse el vidrio sobre la madera.

"Al carajo con el consejo de Matt" fue lo último que pensé antes de largarme de ahí.