Capítulo semanal, frozen no me pertenece, disfruten.


Capítulo anterior:

-Si- de repente la idea de patinar, ya no le parecía tan atractiva a la reina.


Pensando en que el lago sería un buen lugar para hacerlo, la reina se dirigió a la orilla y extendió sus brazos para comenzar a congelarlo, cuando consideró el hielo lo suficientemente resistente para soportar el peso de todos, puso un pie para volverlo liso y estiró los brazos hacia el cielo para que una pequeña nevada se materializara y no dejara el hielo derretir; cuando hubo terminado se le formó una sonrisa al escuchar las exclamaciones de asombro por parte de la princesa.

-Wow Elsa, eres genial! Mira Kristof! Mira! No es asombroso?!- jalaba la princesa al muchacho para que también admirara.

-Sorprendente- decía embobado el cosechador de hielo, después de todo el hielo era su vida.

Sintiéndose orgullosa de la reacciones la reina hizo unas cuantas barandas detalladas en hielo en las zonas donde las curvas eran más pronunciadas para evitar accidentes y se devolvió hacia los que estaba con mandíbulas por el piso por lo que había hecho.

-Y bien? Listos para patinar?- decía empezando a emocionarse de nuevo por su idea.

-Si!- pegaba un pequeño brinquito la princesa- haz la magia Elsa!- decía señalando con los ojos sus pies para que se materializaran unos patines para ir a jugar.

-Voy- decía soltando una sonrisa y dejando que sus manos se muevan para recrear unos patines tanto para Anna, como para todos los demás.

-Vamos Kristof- le tomaba la mano y lo empezaba a jalar al lago- entre más rápido te enseño, más rápido puedo ir a jugar-

-Seguro?- se acercaba a la princesa para susurrarle al oído- no será que quieres estar sola patinando con la reina?-

-Y-yo...- se sonrojaba totalmente recordando todo lo que ha pasado cada vez que se ha quedado sola con su hermana desde que llegó a pasar tiempo con ella- vamos- desviaba la mirada y seguía jalándolo.

-Como ordene su alteza- decía de una manera burlona.

-Olaf- llamaba una reina que había estado observando toda la interacción entre su hermana y el cosechador.

-Si Elsa?- decía el muñeco que había estado distraído intentando mover al reno.

-Recuerdas lo que te dije?-

-Si por qué?-

-Por eso- señalaba a los jóvenes que ya estaban a la orilla del lago; Anna empezaba a patinar de para atrás mientras sostenía a un tambaleante Kristof de las manos.

-Que tiene eso?- preguntaba confundido el muñeco.

-Deberías de enseñarle a patinar tú a él Olaf… de esa manera yo estaría con Anna- decía con un poco de mal genio la reina.

-Pero Elsa, es más fácil que Kristof aprenda con alguien de su tamaño, cuando termine de aprender jugaré con ellos lejos, si?- Olaf seguía confundido acerca de los planes de la reina, pero confiaba en que funcionarían.

-Está bien… avísame cuando pase- decía resignada y dirigiéndose a patinar algo alejada de donde estaban todos.

-Elsa?- susurraba la princesa al ver como su hermana se alejaba.

-Mmmm?- volteaba el cosechador a mirar donde veía la mirada de su amiga.

-Nada… sigamos- decía con un poco de tristeza, quería ir donde su hermana, pero le había prometido a su amigo enseñarle.


Tardaron alrededor de una hora para que Kristof pudiera avanzar un solo paso sin resbalarse solo y eso solo demostraba que tenían un largo camino por recorrer para poder enseñarle, pero a cada minuto la princesa se volvía más inquieta acerca de lo que hacía su hermana, y es que en todo el rato que llevaban, la reina no se había acercado a ellos ni una sola vez; al ver esto Kristof decidió que había tenido suficiente.

-Anna, llévame a la orilla- decía jalando un poco la mano.

-Claro- lo llevaba la princesa.

Cuando llegaron, el cosechador se sentó en el pasto y con un gran suspiro se echó hacia atrás.

-Estoy cansado, ya no quiero patinar más- decía de manera exagerada.

-Seguro?... ya empezábamos a hacer progresos- insistía su amiga.

-Sip, patinar no es lo mío, por mucho que ame el hielo, no estoy acostumbrado a caerme cada cinco segundos por él- decía burlándose un poco de si mismo.

-Vamos, no es tan malo- volvía a insistir.

-Además- abría un ojo para mirar fijamente a la princesa- no quisieras patinar con otra persona?-

-…- se sonrojaba casi al instante- pero yo prometí enseñarte- decía apenada.

-Y lo intentaste durante todo este tiempo, pero ya estoy cansado- volvía a relajarse y a cerrar ambos ojos- además se te nota en la cara que quieres ir donde tu esposita-

-No es mi esposa- se sonrojaba pero empezaba a retirarse hacia su hermana- aún- decía más alejada.


Aunque la reina no estuvo lo que se puede decir feliz durante todo el rato que estuvo deslizándose sola, se sentía en paz estando en su elemento y cerraba constantemente los ojos para disfrutar la sensación. Cuando sintió un par de brazos rodeándola desde atrás no pudo evitar la sonrisa que se le formó al reconocer un olor familiar.

-Creí que le estaban enseñando- seguía con los ojos cerrados dejándose llevar.

-Otro día será- se acercaba para susurrarle en la oreja- no le digas que te dije, pero patinar definitivamente no es lo suyo, a pesar de que ame tanto el hielo-

-Que mala- decía con un poco de reproche.

-Es la verdad- decía con simpleza mientras dirigía a su hermana en una curva del lago.


Pasaron el resto de su día haciendo diferentes actividades en el hielo y la nieve; incluyendo una pelea de bolas de nieve. Para cuando llegó la noche y se dispusieron para ir a dormir, una princesa se encontraba muy nerviosa por entrar a la tienda donde una reina la esperaba.

-Buenas noches Anna- decía Kristof y se le acercaba para susurrarle- mañana iré temprano al pueblo para mandar una carta a Aland-

-Está bien- ellos habían prometido reportarse con cierta frecuencia con su reino para no preocupar a nadie- Buenas noches Kristof –

Pero la princesa no entró de inmediato a su tienda, por el contrario se alejó del campamento y se sentó en unas piedras cerca del lago para tratar de tranquilizarse "Elsa querrá que la bese de nuevo?... tengo que controlarme" pensaba con el ceño fruncido y determinado antes de que su expresión se desinflara "a quien engaño" suspiraba.

-Anna?-

-Olaf, qué haces amiguito?- decía la princesa mientras le hacía señas al muñeco para que se sentara junto a ella.

-Nada, tenías cara de conflicto, te preocupa algo?- preguntaba mientras se acomodaba.

-Por qué lo dices?- a la princesa a veces le sorprendía lo perspicaz que podía ser su muñeco de nieve.

-Es que estabas haciendo caras chistosas mientras mirabas al lago- volteaba a mirar el lago- es una bonita noche, verdad?-

-Si Olaf- suspiraba- sabes guardar un secreto?-

-Si sé- decía saltando en su lugar de alegría.

-Vale- le daba un poco de gracia- yo…- le daba pena decirlo, pero necesitaba decírselo a alguien para desahogarse y Kristof nunca terminaría las burlas hacia ella si se lo decía- yo… me es difícil estar con Elsa-

-Con Elsa? No entiendo- decía el muñeco confundido.

-Si, verás, ahora tengo impulsos que no debería tener siendo su hermana- decía en un tono caído mientras abrazaba su cuerpo.

-Como cuáles?-

-Yo… quiero estar con ella todo el tiempo, y abrazarla y besarla, es como si no pudiera tener suficiente de ella- seguía con su mirada perdida frotando sus brazos, la noche estaba enfriando.

-Y eso… es malo?- el muñeco no comprendía la parte mala, Anna no era la única que era abierta con su amor fraternal en Arendelle.

-Si!... no? Tal vez… no sé- la princesa estaba confundida con respecto a sus papeles, sabía que amaba a su hermana de todas las maneras posibles y por eso había construido su plan para ser un príncipe para conquistarla pero según su pensamiento egoísta (según ella misma) también quería que su hermana se enamorara de ella por ser Anna- pero eso no es posible- susurraba bajito.

-Tú la amas, verdad?- decía Olaf con cara de saber exactamente que tipo de amor se refería y no incluía para nada el amor familiar.

-Yo…- dudó por un momento acerca de hablar de sus sentimientos en voz alta a alguien que no conocía al príncipe Andrew, pero decidió ser sincera con él, confiaba completamente en que guardara ese secreto-… si, Olaf no puedes decírselo-

-Por qué?- decía confundido de nuevo.

-No quiero que nos terminemos alejando- decía deprimida.

-Eso no sucederá… Elsa te ama- decía muy convencido el muñeco de nieve.

-Lo sé- decía, pero en sus ojos se notaba que pensaba que el amor de Elsa hacia ella nunca sería el mismo tipo de amor que sentía para su hermana.

-No, no lo sabes, verás Elsa ella tiene un p- quedaba interrumpido por una voz que se acercaba a ellos.

-Olaf!- venía la reina y evitaba que el muñeco dijera más de lo que debía.

-Elsa!... hablábamos de ti, cosas buenas, cosas buenas- se levantaba de un salto el muñeco para recibir con una sonrisa a su creadora.

-Estoy segura de que si- decía con una sonrisa mientras levantaba una ceja- Anna, no deberías venir a dormir?-

-Si ya voy- la princesa se había asustado cuando vio llegar a su hermana de manera sorpresiva, no sabía cuanto pudo haber escuchado, pero por su tono, parecía que su conversación solo había quedado entre ella y el muñeco.

-Entonces vamos- ofrecía una mano a su hermana para guiarla hacia su tienda.

-Esta bien, Buenas noches Olaf- se despedía del muñeco.

-Buenas noches Anna, Elsa- el muñeco partía para buscar al reno para ir a dormir.

-Buenas noches amiguito- decía la reina y empezaba a caminar.


Tardaron un par de minutos para acomodarse en su posición favorita para dormir, con la reina sobre el pecho de la princesa y esta rodeándola por la cintura.

-No hay beso de buenas noches?- preguntaba un tanto sonrojada la reina.

-Claro- trataba, pero era difícil controlarse y es obvio que Elsa no se iba a enojar si la besaba, así que apretó la cintura de la reina y acercó su rostro para perfirlar sus labios.

-Mmm- soltaba un pequeño quejido la reina cuando sentía los labios de su hermana moviéndose suavemente contra los de ella y tratando de imitar lo que su hermana antes le había hecho, deslizó su lengua sobre el labio inferior de su hermana que gustosa abría su boca para recibirla.

Varios minutos y muchos besos después la princesa yacía en los brazos de Morfeo respirando compasadamente; lastimosamente la reina no la pudo seguir al sueño porque su cabeza no dejaba de repetir la conversación que accidentalmente había alcanzado a escuchar entre su hermana y el muñeco de nieve, era obvio que al haber vivido la mayor parte de su vida encerrada, la había dejado inexperta para varios tipos de interacción social y debía admitir para ella misma que era bastante inocente para muchas cosas que había hecho con su hermana; pero incluso ella, no estaba segura que sus besos fueran tan fraternales como su hermana quería hacerlos parecer y lo que había visto hoy solo se lo confirmaba.

-Anna me ama?- pensaba la reina en voz alta mientras veía a la princesa que estaba profunda, nunca se había planteado la idea de que alguien la quisiera de esa manera (ni siquiera con la inminente llegada de su futuro prometido, pensaba que a lo mucho terminarían siendo amigos), mucho menos su hermana ya que parecía tan apegada a su amigo cosechador de hielo. Y por más que lo pensara la idea cada ves se le hacía más emocionante y un calor agradable se empezaba a expandir por su cuerpo, ahora solo tenía una duda.

-Yo me siento de la misma forma por ella?- pensando esto se empezaba a quedar dormida.


Al fin!... ya me empezaba a exasperar un poco que Elsa no se diera cuenta que todo lo que hacía con su hermana no es completamente fraternal, nadie puede ser tan inocente en esta vida por favor.

Eso es todo por ahora, trataré de hacer los capítulos más extensos, pero es que el tiempo en serio no me dá. Nos vemos a la próxima.