Exención de responsabilidad: My Hero Academia, sus personajes, historia, películas, y cualquier elemento comerciable no me pertenecen, son propiedad de Kōhei Horikoshi, y sus respectivos dueños. Escribo esta historia sin ánimo de lucro.

Seguimos avanzando con la historia

Después de mucho meditar, y creerme que le he dedicado tiempo... creo que he decidido quién será la pareja oficial final en el fic de Izuku.

En un principio, pensé en hacer una doble pareja de Uraraka y Momo con Izuku, pero a más lo pensaba, menos me agradaba la idea. Yo personalmente apuesto fuerte en el manga porque Izuku y Uraraka terminarán siendo pareja, y son mi pareja favorita aunque no soy tan cerrado como para renegar de las demás.

Mi idea es crear algo de romance con Momo en algún punto de la historia, pero la pareja final serán ellos dos, y desde el principio tendrán momentos de acercamiento. Aunque no me gusta crear estas cosas a mí solo, por lo que, contrariamente a mi forma de actuar, abro una votación al respecto. ¿Uraraka o Yaoyorozu, o ambas? Me gustaría conocer también vuestra opinión, así que ser libres de opinar, ya sea por MP o review.

Sin más, os dejo con este capítulo. Tardé un poco más en poderos actualizar, pero finalmente aquí está ;)

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MY HUNTER ACADEMIA

CAPÍTULO 4

EL MOMENTO DE SALIR AL MUNDO

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Izuku se levantó en la madrugada siguiente a los acontecimientos con una gran confusión. Una parte de él, creía que todo había sido un sueño.

All Might le había salvado, había peleado contra nada menos que un Secrex, un monstruo al que muchos Hunters temían enfrentar... y All Might le había reconocido.

Le había dicho que podía convertirse en un Hunter.

Y que le iba a entrenar.

Su sueño de ser un Hunter... de repente parecía una realidad.

– Realmente... no fue un sueño – comprendió cuando comenzó a vestirse, y se fijó en un vendaje que tenía en un brazo, fruto de un corte que se había hecho esquivando al Secrex.

Después de estar con All Might en el acantilado, y de la promesa de éste de entrenarle, el rubio se había marchado de allí, avisándole de que estuviera al alba en pie y listo para empezar su entrenamiento. Debía faltar poco tiempo para que amaneciera, y ya le había avisado a su madre de... parte de los sucesos del día anterior. De hecho, no había sido solamente él el que la había contado lo sucedido.

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Flashback

Apenas había terminado de contarle a su madre la pelea con el Secrex y la victoria de All Might, cuando tocaron a la puerta de su modesto apartamento.

Cuando su madre abrió la puerta, se encontró frente a frente con dos soldados vestidos con cota de malla y cubrevestimenta azul, que se inclinaron ante ella llevándose el puño derecho derecho al pecho.

Izuku no pudo reconocerlos al momento, ya que en el campo de entrenamiento habían llevado equipados sus cascos con protectores para mejillas y nariz, que apenas dejaban una rendija para ojos y boca, pero cuando le vieron, volvieron a inclinarse aún más.

– Midoriya Izuku – dijeron ambos mientras se alzaban – Salvaste nuestras vidas. Humildemente, te damos las gracias por ello – dijo el más veterano de los dos, un hombre de pelo castaño de unos treinta y cinco años y y una perilla perfilada y bien afeitada. Izuku al momento se puso blanco, y sus ojos también quedaron en blanco, por la sorpresa y lo inesperado de aquello. Su compañero, un chico unos años más joven de pelo rubio largo y caído por la cara, asintió e intervino.

– Digan lo que digan, si no hubiese sido por ti, los dos habríamos muerto. Estamos en deuda contigo – afirmó con una sonrisa natural y sincera.

– No... no t-t-tienen que darme las gracias – consiguió decir Izuku mientras hacía grandes aspavientos con los brazos – Yo... yo yo hice lo que cu-cualquiera habría hecho – se apresuró a decir con modestia, lo que provocó divertidas carcajadas de los dos soldados y un río de lágrimas de su madre.

– La mayoría habrían huido... como de hecho hicieron casi todos – aseguró el veterano con rotundidad. Izuku fue a abrir la boca, pero la cerró al cabo de unos segundos al darse cuenta que era incapaz de hablar – Nos dio mucha rabia... lo que pasó después – añadió el hombre con voz suave. Para sorpresa de todos, Izuku les sonrió.

– Estoy acostumbrado a esas cosas... no tiene importancia – dijo, con la mirada desviada hacia el suelo.

– Mi nombre es Owara – dijo el veterano señalándose a sí mismo, y luego, señaló a su compañero – Y el de mi compañero, Sangnir... y estés acostumbrado a no, si alguna vez necesitas ayuda, cuenta con nosotros Midoriya Izuku – añadió con formalidad, lo que provocó que nuevas lágrimas de emoción aparecieran en los ojos del peli verde.

Inko en ese momento les ofreció un té a ambos, que aceptaron encantados. Luego, el rubio quiso contar de nuevo la historia de la batalla contra el Secrex, aunque exageró su propia participación en la misma y la de Izuku, provocando que el joven acabara riendo muy divertido, olvidando por un rato sus penas. Aún más divertido fue cuando el veterano le golpeó en la cabeza con el guantelete de malla, lo que sacó un potente sonido.

– Por cierto, te preguntarás cómo supimos encontrar tu casa, ¿verdad? – comentó Sangnir encarando una ceja. Izuku le miró con la cabeza ladeada, la verdad era una pregunta que no se había planteado. Sin prestar atención al joven, el rubio siguió hablando – Tu amiga Yaoyorozu Momo nos dio las indicaciones para llegar hasta aquí. Fuimos a hablar con ella porque nos sentimos mal por lo que había pasado... También nos dejó un mensaje para ti – añadió mientras comía una de las pastas que Inko había servido.

– ¿Un mensaje de Momo chan para mí? – repitió el peli verde.

– Sí, Midoriya kun – intervino Owara, dirigiéndose con respeto hacia el joven, lo que indicaba, en alguien que a las claras parecía fuerte, que se había ganado su respeto de forma definitiva durante ese rato que llevaban conversando – Nos dijo que su familia estaría preocupada y que estaría unos días fuera de la ciudad, en un viaje de negocios con su padre, pero que le habías parecido todo un Hunter – repitió, sin necesidad de hacer mucha memoria – Y añadió por último, que cuando regresara... seguiríais entrenando. Que ambos iríais a la U.A. – concluyó el peli castaño, con una sonrisa.

– ¡Fiuuuuuuu! Sin poderes de ningún tipo, y aspirando a entrar a la Academia más prestigiosa de los tres países de la Alianza – comentó echando la cabeza hacia atrás Sangnir – Desde luego, tienes ambición muchacho – añadió, para luego romper a reír. Sin embargo... el rostro de Owara estaba serio, y tenía sus ojos clavados en el joven con una intensidad tal que hizo que el muchacho se removiera en su asiento, incómodo.

– Algo me dice que lo lograrás. Defintivamente, tú no eres del tipo de persona que se rinde por lo que los demás le digan... aunque quizá, eso aún no lo sepas – comentó enigmáticamente el veterano, que a continuación, se puso en pie, e hizo una reverencia hacia Inko – Señora Midoriya, gracias por su tiempo, hospitalidad, y por la comida – aseguró.

– Oh, no por dios, el gusto fue mío – se apresuró a contestar ella – Vuelvan cuando quieran, Izuku y yo misma estaremos encantados de recibirles – añadió amablemente. El veterano asintió, y agarró al rubio por la parte de atrás de la cota de malla, jalándolo hacia la salida mientras éste gritaba que quería comer más de esas deliciosas pastas.

– Tiene usted un gran muchacho – añadió, mientras abría la puerta – Nos volveremos a ver, Midoriya kun – concluyó el peli castaño, y ambos, desaparecieron de allí tan súbitamente como llegaron.

Esa fue la primera vez... que alguien me agradeció el ser salvado, como si yo fuera un auténtico Hunter.

Fin de flashback

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Izuku, al recordar todo eso, no pudo evitar sonreír.

– Realmente lo hice... salvé a alguien – comprendió por primera vez el peli verde, y luego dirigió su vista hacia una figura de madera de su admirado Hunter All Might – Me acerqué un paso a ti, ¿no es cierto? – murmuró, y una diminuta sonrisa de confianza apareció por primera vez en su rostro.

– ¡Efectivamente, joven Midoriya! – aseguró con rotundidad All Might, que había aparecido de repente encaramado al alféizar de la ventana de la habitación de Izuku, mientras adoptaba su clásica sonrisa

– ¡All Miiiiiight! – gritó Izuku sorprendido mientras ponía los ojos en blanco y se caía de culo al suelo por la sorpresa.

– ¡Aquí estoy, encaramado al alféizar de la ventana! – contestó All might épicamente, pero la situación resultaba demasiado cómica para cualquiera que pudiera verlo – ¿Listo para comenzar el entrenamiento, joven Izuku?

– E-e-eh, sí, claro. Pero no imaginaba que llegarías... tan pronto All Might – contestó Izuku, que abrió el cristal de la ventana tan rápido como pudo, y luego ordenó su habitación en un abrir y cerrar de ojos para que el Hunter no le riñera por no mantener un impecable orden... cosa que a All Might le daba igual.

– ¿Pensaste que no vendría, verdad? – comprendió All Might mientras entraba en la habitación y cogía con cuidado una figura de madera a tamaño diminuto que le representaba a él mismo con su antigua armadura. Izuku fue a responder, pero agachó la cabeza avergonzado.

Una parte de él, una parte muy grande, todavía no había asimilado los sucesos del día anterior. No podía creer realmente en el giro de los acontecimientos.

– Hai – reconoció finalmente, sin levantar la vista del suelo. All Might rompió a reir alegremente

– Es normal, pero esto es real, joven Midoriya – aseguró el rubio, que luego se sentó en el alféizar de la ventana, y comenzó a hablar – Debo admitir que pasé la mayor parte de la noche desarrollando el plan que vas a seguir de ahora en adelante... y comprendí, que no puede ser en la ciudad donde seas entrenado. Para empezar, porque no sería conveniente, ni para ti, ni para mi, el que se sepa que dedico tiempo a tu entrenamiento – se explicó, para hacer una breve pausa y seguir hablando, más para sí mismo que para Midoriya – No, no sería conveniente... son muchos los enemigos que tengo, podría ser peligroso para ambos. ¡Por eso encontré el lugar perfecto! El problema es que está un poco lejos de aquí... así que tendré que llevarte hasta allí cada mañana – se explicó misteriosamente el peli rubio.

"Conseguí un permiso especial en tu escuela para que puedas abstenerte de asistir a las clases durante las próximas semanas, así que tu entrenamiento intensivo empezará... ¡Hoy mismo!" anunció con rotundidad All Might.

Izuku frunció el ceño, sin terminar de entender eso de "no asistir a las clases"

All Might frunció el ceño al ver el ceño fruncido del peli verde.

– ¿No asistir a las clases? ¿Y los exámenes finales? – preguntó finalmente.

– ¡Buena pregunta! Las Academias de Hunters no descuidan la educación y el saber de sus alumnos, por lo que para acceder a la U.A, deberás superar un riguroso examen sobre todas las materias que se estudian en las escuelas normales. Por tanto, además de entrenar, deberás estudiar para superar ese examen – explicó All Might... que se quedó en silencio unos segundos mientras se rascaba la nuca y sonreía – Me dieron permiso para que fueras a entrenar porque... les conté una verdad a medias. No pueden saber que seré yo quien te entrene, así que dije que ibas a entrenar para ingresar en la Academia UA y dar prestigio a la escuela... que ibas a ser entrenado por unos preparadores de la Academia, y que estudiarías para asistir y aprobar los exámenes finales del mes que viene al mismo tiempo que entrenabas para ser un Hunter... te espera una época dura, joven Midoriya.

Izuku casi se desmaya al escuchar eso.

Casi, pero en seguida se recompuso. Le hacía cierta ilusión el irse con su admirado Hunter a entrenar, sin interferencias externas.

– Pero todo esto no sirve de nada Midoriya Izuku, sin la autorización de cierta persona – dijo misteriosamente el Hunter número uno. Izuku puso cara de sorpresa.

– ¿De quién e-e-estás hablando? – preguntó. All Might puso cara de no entender las dudas de Izuku.

– De tu madre, por supuesto. Imagino que te tendrá que conceder permiso para que hagas todo esto, ¿verdad? – contestó – ¿No me digas que se te olvidó pedírselo ayer, joven Midoriya? – añadió, súbitamente alarmado, pues una madre furiosa era algo que nadie quiere enfrentar, da igual lo fuerte que sea.

Ahora a Izuku sí que se le pusieron los ojos en blanco. Salió corriendo de la habitación, sin dedicar un segundo a pensar en que su madre seguramente seguiría dormida.

Pero no era así, debido al agudo sexto sentido de una madre, que detecta el sonido de una mosca incluso aunque afuera haya una guerra, siempre que esa mosca se pose en el cuarto de su hijo. De hecho, eso era algo que All Might tampoco había tomado en cuenta.

Izuku se chocó de frente con la mujer, que estaba en una modesta bata en el estrecho pasillo de madera del piso.

– Oka...ssan – saludó Midoriya, y rápidamente su cara se puso verde, casi tanto como su pelo. Su madre suspiró, y sonrió con una sonrisa triste y... ¿nostálgica?, mientras veía como el enorme Hunter envuelto en su capa y su armadura de brillantes colores intentaba esconderse en algún lado de la pequeña habitación de su hijo

– Sabía que este día llegaría Izuku... – murmuró Inko, una frase que Izuku no pudo ni interpretar ni entender, y luego desvió la vista hacia el suelo, para, a continuación, dirigir su mirada hacia el rubio – ¿Usted, es All Might, verdad? Acompáñenos, por favor. Prepararé algo de desayuno – dijo misteriosamente, para luego dirigirse hacia el salón. Midoriya, sentado de culo en el suelo, giró la cabeza para mirar confuso al rubio, que le devolvió la misma mirada de confusión.

– Será mejor que hagamos lo que dice, joven Midoriya – comentó All Might, recorriendo como podía el estrecho pasillo, siguiendo a Izuku. En el fondo, ambos se estaban preguntando lo mismo. ¿Por qué parecía tan poco sorprendida?

...

Un rato más tarde, All Might, con una taza de té entre sus manos, terminó de contarle a Inko su versión de la historia de la batalla del día anterior.

– Su hijo destacó por encima de todos los demás en ese lugar. Debo decir... debo reconocer... que me sirvió de inspiración incluso a mí – concluyó el Hunter, mirando fijamente a la desgastada madera de la mesa – Por ese motivo, le sugerí el que entrenara conmigo. No se lo negaré, será peligroso, tengo muchos enemigos, y por eso pretendo mantener el hecho de que le entrenaré en secreto... pero en el mundo en que vivimos actualmente, si no somos capaces de defendernos...

– Tampoco podremos defender a los que amamos, ¿verdad? – completó la frase de All Might la mujer peli verde, para sorpresa del peli rubio – Sí, recuerdo bien esa frase, All Might. Recuerdo muy bien a quien decía esa frase. Como dije antes, siempre supe que este día llegaría... pero eso no significa que me guste – añadió, mientras se paseaba por el salón con los brazos cruzados y el ceño fruncido.

– Usted es su madre, señora Midoriya, no puedo tomar una decisión así en su nombre... únicamente pretendo entrenarle, porque pienso de veras que su hijo tiene el talento para ser un gran Hunter – se excusó All Might rápidamente, pero luego, se puso también en pie, y extendió una mano para apuntar al joven peli verde – No obstante, permítame decirle, que su hijo tiene la capacidad psicológica para afrontar la dura prueba de ser un Hunter, tal y como él desea. Y en cuanto al físico, es por eso por lo que la estoy pidiendo, tal y como él debió haberla informado ayer él mismo – añadió, lanzando una mirada de advertencia ahí al joven, que se encogió aún más en la silla, asustado – Que me deje entrenarle, y prepararle para la dura prueba que es la vida más allá de la seguridad del hogar – Inko suspiró, y se sentó en una silla enfrente de All Might, con la mesa separándoles. Con un gesto de la mano, invitó al rubio a tomar asiento frente a ella, quedando Izuku entre medias de los dos, cosa que el Hunter hizo rápidamente.

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Nota del autor: tema recomendado: "Haikyuu Ost - Evolution" (duración 2:52 min)

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– No es una cuestión de confianza, All Might. Ni de impedirle recorrer el camino que hace mucho tiempo sé que sueña con recorrer. Es una cuestión de decidir entre dejarle libertad a mi niño para que extienda las alas y se juegue el cuello con mi permiso, o impedírselo ahora, para que dentro de unos años, lo intente igualmente, cuando él tome sus propias decisiones y sea un adulto – dijo para sorpresa de ambos Inko, que luego miró fijamente a Izuku – Solo me he arrepentido de una cosa en toda mi vida Izuku, y fue el decirte que sentía... que sentía que no pudieras convertirte en un Hunter.

"En ese momento, yo no creí en tí, Izuku. Lo siento, debí haberlo hecho. Da igual que no tengas ningún poder, tu corazón siempre te ha llevado a superarte. Sé de tus entrenamientos constantes, de tus esfuerzos por intentar superarte, he sido testigo en silencio de todas tus batallas hasta ahora... y me alegra el ver que ahora, la persona a la que más admiras, te ha reconocido. Eso me tranquiliza, y me demuestra que tu voluntad y tu sueño no se confundieron. Aunque sea tarde... deja que yo también crea en ti, hijo"

Las palabras de su madre, martilleaban el cerebro del joven peli verde, que casi no podía creer en lo que estaba escuchando.

– Oka...san... ¿estás dici...endo? – empezó a decir Izuku, con los ojos acuosos. Incluso All Might había bajado la vista a la madera de la mesa, incapaz de articular palabra alguna.

– Escúchame hasta el final, Izuku – le riñó suavemente su madre, para después, suspirar y sonreír a su hijo, que había dejado de hablar, pero que tenía todavía la boca abierta – Si intento retenerte ahora, protegiéndote del mundo en el que vivimos, no conseguiré nada. Ayer mismo, si no hubieses demostrado tener esa fuerza de voluntad para pelear, podrías haber muerto. No, no me gusta. Siento que te alejas de mí, súbitamente, inesperadamente, pero la vida es así. Si te retengo ahora, no estarás preparado el día de mañana para hacerle frente al mundo. Ahora, por lo menos, veo que hay alguien que está dispuesto a prepararte para que puedas cumplir tu sueño, que hay alguien que podrá hacer lo que yo ya nunca podré. Entrenarte, y prepararte para que cuando de verdad tengas que superar los retos de la vida, estés preparado para afrontarlos.

"Siempre supe que este día llegaría, Izuku. Siempre supe que no podría retenerte eternamente. Y siempre supe, aunque me lo negué a mí misma, que intentarías convertirte en un Hunter, tuvieses o no poderes. Y déjame decirte ahora, aunque puede que sea un poco tarde... que creo en ti. Creo que te convertirás en un gran Hunter, Izuku. Creo que le demostrarás a todo el mundo que no todo en la vida es nacer siendo especial... que se puede ser especial, ser el mejor, a base de esfuerzo, corazón, y cabeza. Al fin y al cabo... eres el digno hijo de tu padre"

Las palabras finales provocaron que Izuku volcara la mesa y se lanzara al cuello de su madre, abrazándola con fuerza mientras ambos lloraban con fuerza de rodillas sobre el suelo.

All Might, muy confuso, solamente pudo sonreír levemente, contento por que la situación se hubiera resuelto con facilidad, y contento también porque sentía que un invisible muro acababa de ser derribado entre madre e hijo.

Con todo, el veterano Hunter miraba a Inko, y una pregunta rondaba una y otra vez su cabeza.

¿Quién era realmente esa mujer?

– Así que ahora, quiero que prepares tus bolsas, que metas todo lo que necesites, y te vayas con All Might a entrenar... las puertas de esta casa siempre estarán abiertas para ti – añadió su madre mientras ambos se separaban, secándose las lágrimas con el dorso de la mano – Obedece en todo a All Might, si causas problemas, estará autorizado por mi parte a hacer lo que haría yo.

– ¡Hai! – asintió Izuku cuadrándose ante ella cómicamente, lo que provocó las risas de los dos adultos. Súbitamente, Inko se puso en pie y pareció de pronto diez años más joven, y, sobre todo, alguien mucho más imponente y poderoso de lo habitual.

– Y un par de cosas más, All Might te dijo que regresarías aquí cada noche, pero eso sería contraproducente para tu entrenamiento. Te quedarás todo el tiempo en el lugar donde vas a entrenar, y solo espero, que entrenes duramente, ya que el Hunter número uno del país es quien te va entrenar – añadió Inko alzando un dedo según hablaba, como enumerando una lista. Luego, alzó un segundo dedo – Segundo, quiero que durante todo ese tiempo te centres en tu entrenamiento, tienes prohibido hacer el vago o el venir a verme. La Yuei Academy es una Academia extremadamente dura, solamente los mejores son capaces de entrar ahí. ¡No falles en entrar y tires por la borda todo el tiempo que se te va a dedicar! Y tercero, eres un alumno inteligente y aplicado, y nunca has dado problemas en la escuela. Confío en ti para que las notas de este año sean similares a las del año pasado. No te exigiré que sean notas perfectas... pero esfuérzate el doble y consigue resultados.

– ¡HAIIIIIII! – chilló Izuku, muerto de miedo, que salió corriendo a toda velocidad para preparar sus bolsas con más ropa y cosas, antes de que su madre se arrepintiera de estar haciendo eso. No podía creerlo, se iba a entrenar con All Might de forma continuada durante los siguientes meses, era algo tan increíble, que a punto estaba de golpearse la cabeza contra las paredes para despertarse de ese maravilloso sueño.

Solo que no era un sueño, comprendió después de realmente dar un cabezazo a la pared...

Desde el salón, los dos adultos escucharon el golpe y el grito de Izuku, y sonrieron, pero rápidamente, Inko dejó de sonreír y agarró a All Might de la parte superior de la armadura, hincando una de sus rodillas en tierra y dirigiéndole una mirada nada amigable.

Para empezar, que la mujer bajita y rechoncha tuviera la fuerza para hincarle de rodillas... ya fue sorpresa suficiente para el Hunter. Pero aun más le sorprendió lo que dijo después.

– Escúchame bien, Thosinori Yagi. Tú sabes tan bien como yo, lo cruel que puede llegar a ser el mundo de los Hunters. Más vale que prepares bien a mi hijo, y que lo protejas hasta que esté preparado para pelear por sí mismo. No dudaré en intervenir si su vida depende de ello – murmuró la mujer, y sus ojos verdes relucían como nunca antes, decididos, seguros... e incluso peligrosos.

– ¿Quién eres? ¿Y por qué sabes mi nombre? – fue la respuesta en forma de pregunta susurrada de All Might. Inko suspiró, y soltó la armadura del rubio. Luego dirigió una mirada hacia el pasillo, pero su hijo estaba haciendo mucho ruido volcando cajas y organizando sus pertenencias como para escucharles.

– Esta conversación quedará entre nosotros, Hunter número uno – murmuró Inko – No espero que mi hijo salga sin rasguños. Sé que va a llorar, a reír, a sufrir, que va a estar en peligro en más de una ocasión, y que le van a herir, o se va a herir él mismo por salvar a otros... es un joven de buen corazón, de demasiado buen corazón. Su padre, también era así. No te diré quién soy yo, no al menos en esta ocasión. Pero Izuku es mi hijo, es mi sangre, y es todo lo que me queda.

– Lo protegeré con mi vida de ser necesario – aseguró All Might, poniéndose en pie, pero Inko negó con la cabeza, frustrada.

– Eso es lo que me preocupa. No, no es con tu vida con lo que quiero que le protejas. Quiero... quiero que lo protejas de sí mismo, All Might – murmuró misteriosamente su madre – Un Hunter no puede priorizar solamente en salvar a los demás a costa de su vida. Es demasiado buena persona, demasiado inocente... cuando vea por primera vez las cosas que tú has visto, ¿qué crees que hará? ¿Crees que dudará en sacrificar su vida para salvar la de los demás? ¿Crees que los demás harán lo mismo para protegerle a él? – preguntó su madre, mientras giraba la cabeza una y otra vez para comprobar que su hijo seguía preparando todo.

– Es nuestro deber, señora Midoriya – contestó All Might, con la cabeza baja, como si dudara un poco de lo que decía.

– Sí, pero no todos piensan igual que tú. No siempre estarás ahí para protegerlo. No todos los Hunters son personas ejemplares – añadió Inko, para luego, decir sus últimas palabras, ya que el alboroto en la habitación de Izuku acababa de cesar – No lo perderé a él, igual que perdí a su padre. Asegúrate de que además de entrenarlo, le muestras la realidad del mundo. Hazle madurar... aunque para ello debas hacerle ver cómo es todo realmente. Aunque no le guste, aunque nos odie por ello, no permitiré que me lo arrebaten también, aunque tengas que borrarle la sonrisa, o hacerle alguien más duro, o hacerle madurar... Prométemelo, All Might – el giro de los acontecimientos comenzaba a preocupar al rubio, que estaba cada vez más confuso. No tenía nada de información sobre esa mujer, y sin embargo, parecía alguien que realmente conocía a la perfección la parte oscura de la sociedad en la que vivían, y que incluso sabía su nombre – Prométemelo – volvió a exigir la mujer peli verde.

– Prometo que lo protegeré y lo entrenaré... y que si llegado el caso... su vida depende de ello... le haré ser precavido – murmuró All Might, que se resistía a hacer una promesa del alcance que quería Inko.

– Prométeme que si llega el caso de elegir entre su vida, o su ideal... elegirás salvar su vida – exigió, hablando con claridad ahora Inko. Midoriya se acercaba por el pasillo, sonriente y cargado de bolsas a la espalda y los costados. All Might suspiró, sintiéndose derrotado. No le gustaba, pero entendía el temor de una madre por su hijo. Era algo normal, lo había visto muchas veces.

– Se lo prometo, Inko Midoriya – dijo el rubio, apretando uno de sus puños con fuerza. Inko le miró con cara de pena, sintiéndose culpable, pero al mismo tiempo aliviada.

Minutos más tarde, Izuku y All Might salieron por una ventana lateral para que no les viera nadie, y, a continuación, Inko vio cómo el rubio, de un gran salto, se llevó de su lado a su hijo.

– Él es demasiado idealista también... igual que tú, cariño – dijo la mujer, abriendo un pequeño reloj de doble tapa, donde había una fotografía de un hombre joven con una gran sonrisa, similar a la de Izuku cuando sonreía de pequeño.

Ese día, dejé la tranquilidad de mi hogar de una forma distinta a la que había imaginado. Sin haberlo esperado, desde ese momento, comenzaba mi entrenamiento... para convertirme en un Hunter.

No imaginaba, al ir agarrado a la espalda de All Might... lo que estaba por venir

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Hasta aquí el capítulo. ¿Giro de acontecimientos?

Pues aquí los tenéis. Se acabaron las similitudes con la obra original. Bienvenidos a mi fic :D

A partir de aquí, aunque mantengo muchos aspectos similares con la obra original de My Hero Academia, comienza de verdad el fic de My Hunter Academia.

Gracias a todos una vez más por el increíble apoyo que me estáis dando.

Nos leemos pronto!