Exención de responsabilidad: My Hero Academia, sus personajes, historia, películas, y cualquier elemento comerciable no me pertenecen, son propiedad de Kōhei Horikoshi, y sus respectivos dueños. Escribo esta historia sin ánimo de lucro.
Buuuuuenas a todos. Que increíble, fantástico, maravilloso apoyo. No me da tiempo ni a contestar a todas las reviews y mps a tiempo!
Tanto apoyo me obliga a escribir aunque casi no tenga tiempo
Os traigo un capítulo corto, pero totalmente dedicado a alumno y discípulo. Escenas que yo, personalmente, siempre he echado en falta en Boku no Hero. La creación de la relación de amistad y casi familiaridad entre All Might e Izuku.
Este capítulo se dedica a eso. Espero que os guste!
Las reviews anónimas, las contesto a final del capítulo
.
MY HUNTER ACADEMIA
CAPÍTULO 5
LA PRIMERA LECCIÓN
.
All Might voló sobre la ciudad de un gran salto. Tras un vertiginoso recorrido que casi desmaya, una vez más, al pobre Izuku, aterrizaron con sorprendente suavidad sobre una de las torres blancas de la muralla de la ciudad. Allí, All Might hizo una pausa y bajó de su espalda como si fuera un cachorro a Izuku.
– Midoriya, joven... el sitio está realmente lejos, ¿te ves capaz de aguantar los saltos? – comentó, levemente preocupado por el rostro medio verde del también peli verde.
Izuku asintió como pudo, mientras respiraba lentamente para dejar de lado las tempraneras y molestas arcadas que amenazaban con hacerle regurgitar su desayuno y puede que también la cena. En aquella torre no había guardias, y quedaban ocultos a la vista de los soldados que patrullaban la muralla o a los tempraneros comerciantes y trabajadores que comenzaban a recorrer las calles de la ciudad.
– Me... me acostumbraré – dijo finalmente, apretando un puño y tratando de poner una sonrisa, aunque su rostro no fue más allá de una mueca. All Might sonrió, y levantó su mano envuelta en los guanteletes de metal de colores, y le extendió su pulgar en gesto de apoyo. Luego agarró con una de sus manazas las bolsas de Izuku, y se colgó al joven de nuevo a la espalda.
– Espero que lo hagas... porque ahora voy a saltar de verdad. No convendría que nos viera algún guardia ahora – dijo, mientras una sonrisa aparecía en su rostro.
Un zumbido ascendió desde las piernas de All Might, e Izuku sintió como el cuerpo del Hunter vibraba y se calentaba, mientras, bajo sus botas, el suelo comenzaba a agrietarse. El zumbido llegó a un sonido agudo, y la presión puso los pelos de punta a Izuku. Un instante más tarde, la torre se vino abajo en su parte superior cuando All Might salió disparado hacia delante a una velocidad que casi hace a Izuku salir volando, aunque estaba siendo sujetado de la chaqueta que llevaba por la mano del Hunter.
En la ciudad, muchos vieron a la torre derrumbarse, pero nadie fue capaz de verlos a ambos, su velocidad fue demasiado rápida para ser seguida por un ojo humano normal.
All Might aterrizó a más de un kilómetro de distancia de las murallas, esta vez, con algo más de violencia. Reventó la tierra bajo él, abriendo un cráter, seguido de un surco por el movimiento de deslizamiento que lo arrastró otra decena de metros, hasta que logró detenerse.
Al sentir, o mejor dicho, al no sentir nada húmedo en sus espaldas, sonrió con orgullo. El joven Midoriya había logrado evitar evacuar por cualquiera de sus orificios de salida para fluidos
– ¡Así es como se forjan los auténticos Hunters! – aseguró con orgullo, y le despegó de su espalda. Cuando le apoyó en el suelo, Izuku cayó de costado, tieso como una estatua. Por supuesto, estaba desmayado, pero eso no lo sabía el veterano Hunter – ¡Aghhhh, mierda, lo maté! – gritó All Might tirándose de los pelos, sin saber qué hacer
– ¡Iaaaaaaaa, All Might! – chilló Izuku, que acababa de recobrar la conciencia y se asustó al verle tan asustado.
– ¡Todo está bien! ¡Continuemos! – contestó apresuradamente All Might, mientras extendía el pulgar y le dedicaba una radiante sonrisa... aunque gotitas de sudor le caían por toda la cara.
– Hai – asintió Izuku, que al ponerse en pie, sintió un nuevo mareo.
– Será mejor que caminemos por un rato... – comprendió All Might. El peli verde no estaba todavía preparado para soportar esos saltos a velocidades tan extremas
...
Unas horas más tarde, ya llegando el mediodía, ambos hicieron un alto. Se habían alejado muchísimo de la ciudad, que no era más que un punto blanco y brillante en la distancia. Se encontraban ahora, después de haber atravesado una cadena de colinas, en las que All Might había vuelto a utilizar el impulso de sus piernas para tardar menos, lo que había provocado nuevos mareos en el joven peli verde, pero poco a poco, parecía que se iba acostumbrando.
El plan inicial del Hunter había sido llevar a Izuku de salto en salto, pero al ver cómo le costaba acostumbrarse al joven, había decidido aprovechar para que se fuera familiarizando con el entorno de los bosques y colinas donde se encontraban. Había esperado que algún animal salvaje o incluso algún monstruo menor les atacara, para así entrenar a Izuku, pero por desgracia, eso no llegó a ocurrir.
Se alegraba ahora de haber recibido el permiso de Inko para entrenar de forma continuada a su hijo. Tener que hacer ese recorrido alternando caminatas y saltos cada mañana, habría sido un grave problema... ciertamente, no había medido bien la distancia, al básicamente estar acostumbrado a viajar dando sus impresionantes saltos
– Comeremos algo ahora – anunció el hombre, y ni bien dijo eso, desapareció de allí de un salto, para reaparecer treinta segundos más tarde con un jabalí de más de dos metros y cuernos de punta doble – Olvidé mencionarte que por aquí la fauna es algo más peligrosa y fuerte que la que estás habituado a ver en la ciudad – comentó casualmente, como quien no quiere la cosa.
– ¡Es gigantesco! – gritó Izuku, al ver el animal de más de dos metros.
– En realidad, estos son los pequeños, joven Midoriya. Los que habitan en los bosques de las grandes cadenas montañosas del interior del continente llegan a medir hasta siete u ocho metros, y sus cuernos son de diez puntas cada uno – contestó All Might mientras con un cuchillo de caza y unos rapidísimos movimientos le quitaba la piel al animal.
Izuku tragó saliva, y guardó silencio durante un rato. Al ver su expresión, el hombre entendió con facilidad lo que se cruzaba por la mente.
– Pocos Hunters han llegado tan lejos y se han enfrentado a monstruos como los que yo he enfrentado... y no empecé con quince años a enfrentar a esa clase de monstruos. Las cosas llevan cuando tienen que llegar, ni más ni menos. Sin duda, cuando llegue tu hora, estarás preparado para enfrentar lo que se cruce en tu camino – se explicó el Hunter con una sonrisa nostálgica. Izuku, más animado, asintió. No se veía capaz de cazar a bestias así, incluso su lado pesimista le decía que no sería capaz ni de cazar a ese "simple" jabalí de dos metros. Olvidaba que había sido capaz, el día anterior, de herir en dos ocasiones a un Secrex, salvando la vida de varias personas en el proceso. All Might preparó un fuego con ayuda del peli verde, y mientras el jabalí se hacía, le contó historias, seguramente algo exageradas, o igual no, de sus aventuras. Izuku, incrédulo por poder aprender cosas nuevas de su admirado Hunter, escuchó sin darse cuenta del paso del tiempo, hasta que finalmente, la carne estuvo lista.
– Lo primero que debes hacer, es mantener una dieta sana, potente, abundante, pero al mismo tiempo equilibrada – anunció All Might, mientras arrancaba una pata del jabalí y le hincaba el diente con ferocidad. Izuku se dedicó también a comer con ganas, tal y como le decía el adulto. En cuanto le dio el primer bocado a la carne, le supo más sabrosa de lo normal. Quizá era por el hecho de estar allí, lejos de la ciudad y en compañía de All Might, pero no pudo resistirse a repetir una segunda, y una tercera vez.
– Hm, hm, eso es joven Midoriya – asintió All Might cuando Izuku se sirvió una tercera ración – La base de la fuerza de un Hunter de pelea física está en su alimentación. No escatimes en nada, aliméntate con ganas, que ya me ocuparé yo de que eso se convierta en músculo y no en grasa JAJAJAJA – añadió, mientras comenzaba a reír con fuerza.
Izuku sólo pudo reírse nerviosamente, temeroso del futuro que estaba por venir.
Y ese futuro no tardó en llegar.
Tras la comida, All Might reinició la marcha, llevando a Izuku hasta la base de unos enormes acantilados de piedra grisácea y rojiza. Desde esa altura, con las colinas a su espalda descendiendo hacia el mar y los valles de sus espaldas, Izuku podía contemplar unas vistas que nunca había visto. El sol de la tarde iluminaba todo el lugar, en un cielo que se encontraba casi despejado de nubes. Una leve brisa sacudía las copas de los árboles del bosque que habían dejado atrás.
Izuku habría podido quedarse en ese lugar durante horas, pero su maestro tenía otros planes.
– Bonitas vistas, ¿verdad? – comentó agachándose a su lado y mirando hacia las verdes llanuras de la distancia.
– Sí. Pensaba... que nunca había llegado tan lejos de mi ciudad – contestó el peli verde con una pequeña sonrisa.
¿Así que eso eran las aventuras?
Casi como si All Might le hubiera leído el pensamiento, el veterano Hunter soltó su clásica carcajada y asintió varias veces con la cabeza. Los dos se quedaron callados un tiempo, hasta que finalmente, fue el adulto quien rompió el silencio.
– Bien, joven Midoriya. No esperes que todo vaya a ser tan cómodo como ha sido hasta ahora, no soy ningún canguro para ir cargando contigo todo el rato – dijo de pronto All Might con una sonrisa divertida. Izuku le miró confuso, pero, rápidamente, sospechó lo que pasaba. Era alguien con una mente muy ágil y rápida, al fin y al cabo.
– N-n-no – pidió, mientras las piernas le comenzaban a temblar.
– El bosque que hemos dejado atrás, está lleno de fieras peores que ese jabalí. No nos han atacado porque me temen... deberías apresurarte – dijo All Might, mientras en sus piernas, Izuku escuchaba el claro zumbido que precedía a un gran salto.
"Te veré en la cima"
Izuku escuchó eso, y un segundo más tarde, estaba rodando por los suelos, fruto de la presión del viento generado por el salto del Hunter.
– Mierda, mierda, mierda, soy comida de animales salvajes – murmuraba Izuku, encogido sobre la hierba de la base del acantilado – No pero espera un segundo All Might no me dejaría aquí siendo la clase de Hunter que es para que me comieran las bestias salvajes, tengo que hacer algo, tengo que hacer algo – murmuraba a toda velocidad. Finalmente, se sobrepuso a su bloqueo físico y mental, y alzó la vista para mirar la escarpada pared. Ahora que miraba más en detalle, pudo comprobar que la misma no era totalmente vertical, tenía una leve inclinación, y de ella salían múltiples plantas pequeñas, ramas, y salientes rocosos, así como la misma estaba surcada de hendiduras en las que poder apoyarse para ir trepando. Izuku suspiró hondo, y asintió – Esto es lo que yo he querido. Un Hunter debe ser capaz de superar cosas como esta – comprendió, y se enderezó. Por suerte, All Might se había llevado sus bolsas de ropa y objetos, así que solamente tenía que centrarse en trepar el mismo.
All Might estaba en lo alto de ese acantilado, esperándole.
Lo que significaba... que su entrenamiento acababa de empezar.
Izuku, sin dudar más tiempo, saltó hasta la primera roca, y comenzó un lento ascenso por la pared del acantilado. Siempre evitando mirar hacia abajo, usaba sus manos y pies, junto a su agilidad, para trepar poco a poco. Su mente pensaba a toda velocidad, buscando el siguiente punto de ascenso, la siguiente roca a la que agarrarse. La adrenalina generada por el temor a caer, su cuerpo, no excesivamente fuerte pero sí atlético, y su agilidad e inteligencia, le permitieron lograr lo imposible: ascender. Lentamente al principio, más rápidamente conforme pasaban los minutos.
Un rato más tarde, tras ascender de forma continuada sin grandes problemas, sufrió el primer revés. Pensando demasiado su siguiente paso, la rama a la que se estaba agarrando se partió, e Izuku comenzó a caer al vacío.
Extendiendo sus manos con desesperación, logró agarrarse unos metros más abajo a un saliente rocoso providencial. Al quedar colgando, la inercia le llevó inevitablemente a mirar hacia abajo.
La altura era increíble. Y dos pensamientos cruzaron su cabeza.
El primero fue el temor. Desde esa altura, la muerte era lo único que le esperaba abajo. Tenía cero posibilidades de sobrevivir a una caída como esa.
Pero entonces, un segundo pensamiento sustituyó al primero
¿Había logrado llegar hasta esa altura con sus propios medios? Esa era la pura verdad.
Y el miedo quedó en un segundo plano, mientras volvía a emprender el ascenso. Dio un salto hacia arriba, logrando encaramarse a otro saliente, para después seguir empleándose a fondo con el ascenso. Incluso comenzó a disfrutar. Estaba sudando de arriba a abajo, pero el viento le rozaba el cuerpo, y los tibios rayos del temprano sol primaveral le bañaban desde el oeste. Una maravillosa sensación de libertad comenzó a crecer en su interior.
¿Así era como se sentía un Hunter? ¿O era la sensación de superar sus propios límites y barreras?
Por desgracia, el momento fue bruscramente interrumpido Una criatura alada con escamas en el cuerpo, de tamaño similar a Izuku, pero con un gran pico y garras afiladas, apareció por encima de él, saliendo de una cueva del acantilado. Le miró fijamente, y le graznó con fiereza. Tenía las escamas de color grisáceo, ojos amarillos y pelaje debajo del cuello de color amarillento. Izuku se bloqueó al instante, sin saber qué hacer, y sin sentir la sensación de capacidad para reaccionar que había sentido contra el Secrex.
– T-t-t-tranquilo, no te haré na-nada – tartamudeó Izuku, buscando un punto lateral donde apoyar los pies, y buscando con la mano que tenía libre su espada de entrenamiento. Recordó, de pronto, para su horror, que estaba junto con el resto de sus pertenencias.
El ave por supuesto no le entendió, simplemente, graznó con más fuerza, y al detectar el aumento del miedo en Izuku, se sintió aún más amenazado, hasta que finalmente se lanzó al aire para comenzar a planear bordeando el acantilado.
El peli verde, al ver cómo le atacaba de costado, saltó hacia una roca lateral, logrando esquivarle, pero sus pies quedaron suspendidos en el vacío.
– Voy a morir, voy a morir, voy a morir – murmuraba una y otra vez, mientras el mundo se volvía borroso por las lágrimas que le surgían de los ojos.
El ave le atacó, esta vez por arriba, e Izuku, en un intento por esquivarla de nuevo, intentó un movimiento demasiado imposible para su nivel de agilidad.
Su agarre venció, sus brazos también estaban cansados de trepar.
Y se precipitó al vacío.
...
Nunca llegó a perder el conocimiento. Instantes más tarde de comenzar a caer, una potente ráfaga de aire pasó junto a él, y un gran brazo lo atrapó. De dos grandes saltos, donde el mundo se vio invertido, Izuku aterrizó con suavidad sobre una plataforma en medio del acantilado, una saliente rocosa mayor que las que había encontrado hasta ese momento.
Junto a él, estaba, una vez más, All Might.
– Aprobaste – dijo con una sonrisa el Hunter, sentándose a su lado con los pies colgando del vacío. Izuku, sin creerse vivo, comenzó a palparse todo su cuerpo, provocando las carcajadas del peli rubio. Cuando se dio cuenta de que seguía vivo de verdad, con los ojos en blanco, imitó al Hunter, dejando los pies suspendidos en el aire.
– El acantilado tiene un kilómetro de altura y es casi totalmente vertical ¿De verdad pensaste que podrías subirlo con ese cuerpecito que tienes todavía? – le hizo entender All Might, e Izuku se sonrojó, avergonzado por no haberlo conseguido – Aun así... llegaste nada más y nada menos que a la friolera altura de trescientos metros, a pulso, solo con tus manos y pies, tu ingenio, y tu agilidad. Y sin tener el cuerpo entrenado a fondo. No esperaba que lograras tanto, realmente hiciste un increíble trabajo – añadió, mientras le daba una "pequeña" palmada, que estuvo a punto de lanzarle al vacío. Cuando el peli verde se recuperó, de la sorpresa y de la palmada, se animó a hablar.
– ¿Sabías que no podría lograrlo? – preguntó, algo decepcionado para su sorpresa. Esa decepción fue detectada por All Might, que supo que algo estaba haciendo bien al ver ese cambio de actitud en el joven.
– ¿Realmente creíste que podrías lograrlo? Eso es bueno... pero es algo que era imposible de lograr para ti, al menos, en este momento. Yo mismo necesité DOS saltos para llegar hasta la cima del acantilado – aseveró All Might, recalcando que habían sido dos saltos.
Por otro lado... ¿dos saltos? ¿Nada más que dos saltos? ¿QUINIENTOS METROS VERTICALES DE SALTO?
Y así fue como Izuku comenzó a murmurar como si estuviera loco.
– Si solo necesitaste dos saltos eso significa que eres capaz de saltar hasta quinientos metros de altura, todo en vertical, eso es una barbaridad, ningún registro ni grabación que haya visto o leído indicaban que eso fuera posible, pero si fuiste capaz entonces deberías poder trepar cualquier montaña, pero al caer no deberías ser capaz de aguantar un impacto desde tanta altura, por lo que para poder hacer eso debes tener un perfecto control de la caída y equilibrar...
– ¡Suficiente! – suplicó All Might, al que le daban vueltas los ojos y que había juntado las palmas de sus manos en actitud de rezo. Izuku cerró la boca, levemente avergonzado – Con todo, no es momento de evaluarme a mí. Si bien es cierto que aprobaste la subida, suspendiste al enfrentarte a ese Tercoctyl – añadió, señalando hacia abajo. Un centenar de metros debajo de ellos, mirándoles con desconfianza, se encontraba el ave gris que había atacado a Izuku.
Viéndola ahora con calma, Izuku reconoció al ave. Era, para ser exactos, una hembra de Tercoctyl, sus plumas amarillas la identificaban así. Y debajo de ella, había un nido, con unos feos polluelos de color gris semi ocultos debajo del cuerpo de la protectora madre.
Entonces, Izuku lo comprendió todo. No había sido atacado, ÉL había sido el que había "atacado" el territorio, el nido, de esa madre.
– Primera lección, Midoriya Izuku, que todo Hunter debe saber. Jamás te interpongas entre las crías y la madre de una criatura salvaje, y para algunas humanas, eso también vale. Jamás lo hagas, salvo que la misión consista en eso, y tengas la capacidad y el respaldo de un grupo para hacerlo. Y se especialmente precavido en esas ocasiones. Da igual la criatura que sea... cuando se trata de proteger a sus crías, incluso la más débil de las hembras extrae un poder imposible de creer – aseguró el Hunter. Izuku asintió, y tragó saliva, imaginando de pronto una hembra de Secrex protegiendo sus huevos – Segundo, tu arma es tu vida. Si tus puños no bastan para protegerte, jamás te separes de ella – dijo, tendiéndole su espada de entrenamiento... que Izuku aceptó agradecido, mientras se la enfundaba al cinto. Al desenvainarla ligeramente, los rayos de sol se reflejaron en el borde de la espada, que ya no era romo. Ahora estaba pulida y totalmente afilada – La afilé mientras te esperaba arriba. Lo vas a necesitar, y no vas a entrenar con tu espada contra personas a las que puedas realmente llegar a herir. Tu espada puede salvarte la vida, siempre debe estar afilada, y lista para ser usada. Si tu estilo de pelea va a ser con esa espada, debes practicar cada día con ella. Un solo día sin hacerlo, puede costarte la vida – siguió explicando el Hunter.
– Yo preferiría... pelear más como tú. Con mis puños y eso – intentó decir Izuku tímidamente, mientras envainaba el arma.
– No apresures las cosas, joven Izuku – replicó All Might, todavía con una expresión seria en su rostro que no admitía réplicas – Tercera lección, si eres sorprendido por una criatura, un monstruo, o cualquier enemigo... nunca le dejes tomar la iniciativa. Si te sorprenden, debes reaccionar instantáneamente. Por difícil que sea, debes ser el más rápido, sobre todo con tu agilidad ¿Recuerdas la sensación que tu cuerpo tuvo al enfrentar al Secrex? – preguntó, conociendo de antemano la respuesta. Izuku no tuvo que pensar mucho para responder.
– Mi cuerpo... actúo por instinto. Recuerdo el haberlo movido, pero... una parte de mí se movía sola – reconoció, mirándose las manos. Recordaba muy bien el cómo quiso proteger a todos, y el cómo su cuerpo y su agilidad natural habían hecho el resto.
– Correcto. Porque quisiste protegerlos a todos, ¿verdad? – confirmó All Might.
– Hai – asintió Izuku.
– ¿Podrás protegerlos acaso si estás muerto? ¿Podrás proteger a la joven Yaorozu, a los soldados, a tu madre... muerto? – preguntó con crudeza, pero al mismo tiempo, con un tono sorprendentemente suave All Might. Izuku fue a responder, pero cerró la boca según la abrió. Apretó los dientes y los puños, pero no pudo evitar que unas lágrimas de frustración aparecieran en sus ojos.
– No – reconoció finalmente, con esfuerzo. All Might sonrió, y le pasó un brazo por los hombros mientras con la otra mano le daba unas suaves palmadas en el pecho, a la altura del corazón.
– Has dado el segundo paso para convertirte en un Hunter. Los errores son el mejor maestro que podemos tener en esta vida, y cometerás muchos más de hoy en adelante. Lo importante es aprender de ellos – dijo con voz de sensei, y luego, alzó una de sus manos, y extendió tres dedos – Reconoce el terreno. Nunca bajes la guardia. Sé el primero en tomar la iniciativa – All Might enumeró esas tres virtudes básicas de todo buen cazador – Nunca olvides esas tres máximas si quieres ser algún día un Hunter, o al menos, si no quieres ser papilla del estómago de algún monstruo. Lo hiciste bien, superaste la prueba ¿Sabes por qué? – añadió, e Izuku negó con la cabeza – Porque sigues vivo. Eso es lo más importante – contestó All Might. Izuku, poco a poco, sonrió, y asintió con mayor alegría, provocando que el rubio también sonriera.
– All Might... ¿realmente crees que puedo convertirme en un Hunter sin tener poderes? – preguntó lentamente Izuku. El rubio se puso en pie, y le tendió la mano al peli verde.
Izuku miró la mano un segundo, y luego la estrechó, siendo ayudado por su referente a ponerse en pie.
– Por supuesto – afirmó el Hunter – Puedes conseguirlo, y lo conseguirás. ¿Habilidades físicas? ¿Magia? ¿Ninjutsu? ¿Poderes genéticos? ¿Qué es lo más importante? – preguntó All Might, sin esperar respuesta por parte del quinceañero – Yo te lo diré: Nada. Corazón, valor, cabeza y experiencia. Esos son los secretos para ser el mejor. Quizá el ser más o menos poderoso puedan influir, pueda facilitar el camino, pero no son atributos decisivos. Ni el mago más fuerte del mundo sobrevivirá en una cacería si no sigue, por ejemplo, las tres reglas que te acabo de explicar – dijo, elevando la vista hacia el cielo – Todavía te queda mucho por aprender, joven Midoriya, y muy poco tiempo. Pero hoy, has dado un primer paso. Súbete a mi espalda, hay alguien a quien quiero que conozcas – añadió misteriosamente.
Ese día, todavía no había acabado. Lo que en ese momento no sabía, era cómo de importante para mí iba a llegar a ser esa persona que estaba a punto de conocer.
.
.
.
Hasta aquí este nuevamente corto capítulo.
Este es el estilo en que me siento cómodo con el fic, capítulos cortos y rápidos, equivalentes a medio capítulo de anime. Mientras publique dos por semana, todos contentos ¿No? JEJEJEJE
Pasando ahora con las reviews anónimas...
– El anonimus v: muchas gracias por tu apoyo, me alegro que te guste y también que te agrade el rumbo que va tomando, espero que después de estos dos capis siga siendo así
– Guest: Efectivamente, ese "debemos matar en ocasiones" define un poco la idea y en lo que se inspira el fic, aunque se inspira en muchas más ideas que la genial obra maestra que es Hunter x Hunter.
– Guest: Me alegro que te guste aunque se aleje tanto del mundo original, intento mantener un poco la idea y la pureza de la idea de la obra... tu teoría es interesante, puede ser correcta, parecida, ajustada, o totalmente opuesta. Pero no negaré que lo pensaste bien, y que esa sería la "solución normal" a este tema ;) Donde sí te has equivado es en esa combinación de poderes, porque Uraraka... no es exactamente igual en su poder al anime. (No más spoilers) jajajaja
Muchas gracias a todos por vuestras reviews
El próximo capítulo dudo que esté antes de finales de semana, pero con tanta review y mp y mensaje de apoyo y follow y fav... me estáis obligando a ir más rápido de lo que imaginaba. Gracias de nuevo a todos, vosotros hacéis esto posible!
Plus Hunter!
