Esperé su llegada frente a la terraza de Bethesda, por suerte no tardó mucho.

Luego de volver a casa miré la hoja sobre el escritorio, dudoso de si debía llamar o no… Teniendo en cuenta la hora decidí enviar un mensaje. Nada muy elaborado: "Hola soy Peter Parker.. bueno sobre lo que dije… necesito a un extraño con quién hablar." No esperaba una respuesta tan inmediata, pero a los segundos el aparato vibrando sobre mi mano mostraba una llamada entrante. Casi lo aviento a la cama, comencé a inhalar un poco agitado, tardé unos segundos en responder.

— Dijiste que llamarías — respondió el hombre desde la otra línea.

— Lo siento, no quería interrumpir sea lo que sea que estés haciendo ahora mismo.

— No mucho, es martes no suele venir mucha gente al bar hasta el jueves… Bueno sobre lo que mencionaste…

— ¿Estás ocupado mañana? — eso es, directo al grano.

— Hmm, estaré cerca de Midtown durante la mañana, después de las doce tengo libre hasta las nueve de la vernos en el bar o cuando tu quieras.

— Como te dije, creo que me gustaría salir y despejarme un poco... No puedo volver al bar o terminaré con problemas de alcoholismo.

— Pues esta ciudad es grande… tienes mucho para recorrer.

— ¿Alguna idea?

— Pues... quizás te suene a cliché pero¿Has recorrido Central Park?...

Así fue como terminé parado frente a la fuente observando los finos detalles de la estatua del "Ángel de las aguas", tiene la cabeza agachada, su mirada fija en la seca pileta y en su mano un lirio que ahora debe resultarle inútil, no tiene agua que purificar para sanar las heridas de la gente. No suelo creer en esas cosas, pero de estar llena me hubiera lanzado de cabeza en ella.

Son muy pocas las veces que he recorrido este lugar, recuerdo que la última vez que vine fue con mis tíos cuando tenía 7 años. Solía correr por todo el lugar, tropezar con las grietas y salientes de los ladrillos en el piso. Era un poco inquieto cuando quería… por ello me decían que me fijara en las farolas, que si me perdía les resultaría más fácil encontrarme por el número grabado en su placa. Es una pena que la vida no tenga una placa que te ayude a guiarte en el laberinto que se transforma vivir.

Pasé la noche pensando si lo que había hecho estaba bien, me quedé dormido sintiéndome culpable y de la misma manera desperté en el frío de la habitación. La mañana estaba fresca y por la ventana que estaba al costado de mi cama podía ver el cielo sin la necesidad de levantarme, estaba nublado.

Tomé una ducha con agua caliente para entrar en calor y sobre la escasa humedad de mi cuerpo puse algo más cómodo, por hoy dejaré los "elegantes trajes" para usar jeans, suéter y un abrigo negro. Sequé mi cabello con la toalla que dejé olvidada sobre el piso, envolví mi cuello en una bufanda roja y salí del departamento luego de despedirme de mi tía, quien subió la bufanda hasta mis mejillas para cubrirlas del frío que me esperaba al salir de ahí.

Tras media hora en transporte público llegué cerca de las doce en punto al lugar acordado.

—Hola Peter — dijo quién esperaba a mis espaldas, volteé a mirarlo y saqué una de mis manos de los bolsillos para saludarle con un gesto.

— Hola Mysterio — Beck sonrió, estaba igual de abrigado que yo, con una chaqueta azul que hacía ver sus ojos un azul más grisáceo.

— ¿Cómo estás hoy? — preguntó interesado.

— Algo cansado, no dormí muy bien — le respondí evitando bostezar.

— Vamos a caminar un poco, te hará bien — dijo pasando un brazo por mi espalda apretando un poco, intentando animarme a perderme en ese lugar junto con él.

Tomamos el sendero que estaba a nuestra derecha y nos internamos en el lugar,

recorrimos casi en silencio parte de la entrada, no sabía muy bien cómo iniciar la conversación. Hasta las hojas amarillentas y cafés del piso hacían más ruido que yo, es por ello que él volvió a tomar las riendas del asunto.

— Entonces… ¿Ahora vives en Queens?

— Sí, mi tía estaba preocupada por mí y se sentía mejor con tenerme en casa. — le mentí, era más fácil que decirle; "No puedo volver a donde una vez fui feliz porque me hiere en lo más profundo." Entrar por esa puerta para saber que nadie me esperaba o estar en ella manteniendo la esperanza de que volverá a cruzar esa puerta algo con lo que no podía lidiar.

— hmm… — me miró con los ojos entrecerrados y agregó — entiendo, de todas formas fue una buena idea.

— Sí — respondí desviando la mirada siguiendo con la vista el recorrido que hacían las hojas que caían desde los árboles hasta llegar el piso sin perder detalle de su balanceo lento.

— Entonces vives sólo con tu tía…— volvió a decir. La gente suele empezar con ello cuando quiere indagar más sobre mi vida familiar y no sabe de qué forma preguntar.

— Mis padres fallecieron en un accidente de avión cuando iban camino a Suiza, eran científicos y solían viajar mucho. No tengo muchos recuerdos con ellos — respondí apretando mis manos dentro de los bolsillos del abrigo. — Mis tios me cuidaron desde antes y desde ese entonces…Mi tío falleció hace casi una década ya… Sólo quedamos May y yo. — esta es una historia que he contado en más de una ocasión, con el tiempo aprendí a resumirla y a bajarle la intensidad en mis palabras.

— Lo siento por ello — respondió posando sus ojos en los míos como la mayoría de la gente solía hacer luego de escuchar la triste historia.

Adentrados ya dentro del lugar miré a mi alrededor, las bancas vacías, la tierra saliendo entremedio de la base de las farolas, el aroma del pasto y la tierra húmeda llenaban el lugar y tras cinco minutos de miradas confusas hice terminar la caminata frente al mirador de Bow Bridge junto a un sauce, cerca de un faro.

Me negaba a pasar con este extraño por ese puente tan cliché que transitan las personas enamoradas. Tomamos asiento en las bancas del mirador que estaban en los costados de ese pequeño saliente, me senté en la banca que daba con la vista al puente y Beck tapó mi vista sentándose frente a mí. Estoy comenzando a notar que le gusta mirarme directamente a la cara cuando habla, me observó por unos minutos y luego habló mirando a mi costado.

— Tienes una araña a unos centímetros de ti — dijo apuntando la madera del banco, tomé una hoja del suelo y con cuidado la quité de allí para dejarla en el suelo — Yo en tu lugar hubiera sido un poco más bruto con ella.

— No podría quitarle la vida a un ser vivo, por más que me desagrade. — le dije observando como esta caminaba apresurada por el piso en dirección a los arbustos.

— No puedo con ellas... las odio.

— Una vez alguien me comentó que si aparece una araña en tu camino, debes tomarte al menos cinco minutos para pensar que estás haciendo con tu vida.

— ¿Podrías explicarte? — preguntó interesado

— Así como una araña teje una red, también tenemos que tejer nuestra propia vida — dije mirando en dirección a donde se había ido el arácnido — Son como un recordatorio, cuando una se te presenta es una especie de mensaje... debes tomarte un tiempo y pensar acerca de las elecciones que estamos haciendo y preguntarnos cómo afectarán estas en nuestra vida, cómo la mejorarán y cómo afectarán a la vida de otros.

— Te gustan las arañas — dijo de forma inmediata.

— Me gusta lo que representan… más que otra cosa.

— ¿Te han aparecido muchas últimamente?

— Esta es la primera, desde hace un buen tiempo.

— Ok, Spider-Man. — dijo ignorando mi comentario y reí ante el apodo. — Disculpa que pregunte pero ¿Cómo fue que terminaste con el gran Anthony Stark? la verdad me da mucha curiosidad.

Por un momento me sentí confundido con su pregunta, hasta que recordé lo público que es mi nombre y que mi cara estaba en todos los diarios de la gran manzana.

— Lo conocí cuando estaba en la universidad. Se abrieron vacantes en su compañía para practicantes y decidí postular. Destaqué entre los mejores de mi generación pero aún así competía contra los elitistas de MIT, mis profesores influyeron y terminé con una entrevista para la pasantía. Tras una serie de pruebas y demostrar que merecía estar allí conseguí una entrevista directamente con él, tuvimos química desde el primer instante, solíamos concordar en muchas cosas y nos gustaba discutir. Terminé como su ayudante, a los meses comenzamos a salir y dos años después… bueno nos casamos, eso en resumen, cuéntame luego a quién le venderás el artículo — agregué dándole un poco de humor al ambiente recibí una sonrisa como respuesta.

— ¿No fue algo apresurado?

— Quizás…— le respondí — Yo le adoraba... Desde los 15 años quería ser exactamente como él. Adoraba su mente, sus ganas de querer ayudar a los demás… y nunca se dio por vencido con nada.

— Entonces eras como su fan.

— Pues algo así — respondí escondiendo el rubor de mis mejillas con las bufanda. Beck no me quitaba los ojos de encima ni por un segundo, como si a través de ellos buscara la verdad en mis palabras, me sentí bastante incómodo y desvíe mi mirada hacia el lago.

— ¿Qué hubieras hecho si no hubieras quedado allí?

— Tenía la opción de ir a Oscorp, pero no me hubiera sentido bien con ello.

— ¿Por qué no? Es un gran lugar para desarrollarse, además se dedican a trabajar en tu campo de investigación ¿No? ¿Por qué era mejor ir con Stark? es un mundo completamente diferente.

— No quería ir a Oscorp porque un antiguo amigo dirige el lugar... quería entrar en algo por mis propios medios, no por ayuda de alguien más.

— Bueno eso es entendible… — dijo recargando su hombro en la baranda del balcón mientras posaba su cabeza en su mano.

— La historia del bar… la inventaste o ¿De dónde la tomaste? — pregunté cambiando un poco el hilo de la conversación.

— Ah, unos chicos, creo estudiantes de la UES llegaron con eso, no paraban de quejarse de ese tal profesor y como tienes una pinta a nerd, pues lo usé — dijo divertido con su último comentario y yo le acompañé con una carcajada sarcástica.

Inspiré profundo y me recargué sobre el banco, estiré un poco las piernas en el lugar hasta chocar con las de mi acompañante y éste repitió el gesto. Con nuestras piernas entrelazadas en el reducido espacio continué la conversación.

— Me comentaste que terminaste una Ingeniería... ¿Dónde estudiaste?

— ¿Acaso es esto una entrevista de trabajo? — preguntó alzando una ceja, negué con la cabeza un poco enérgico y él respondió — Soy un elitista del MIT — dijo con enfatizado sarcasmo. Tony también estudió allí.

— No quería ofenderte, pero entiendes que los de esa universidad siempre se llevan lo mejor.

— Bueno, justamente ese no fue mi caso — respondió un poco molesto.

— ¿Por qué no resultó? — pregunté curioso.

— Pues… mi antiguo jefe era un ególatra, arrogante y gustaba de desprestigiar todo lo que hacía. — podía sentir la molestia en cada una de sus palabras junto a su mirada de odio que llegó a dar con el frío pavimento.

— Lo siento — dije sin pensarlo mucho, Beck volvió a alzar la vista y meneó la cabeza quitándole importancia al asunto. — no tienes porque responder si es algo que te molesta…

— Disculpa, pero me enfurece pensar cuánto tiempo perdí en ese lugar. Me hubiera ido mejor por mi cuenta.

— Lo comprendo, pero son experiencias por las que hay que pasar. Si no fuera por ellas quizás no serías quien eres hoy, son cosas inevitables. — ante mi comentario soltó una sonrisa que no supe cómo etiquetar. — Si aún quieres seguir dentro del campo podrías aplicar para trabajar en Indu- — no me dejó continuar y respondió.

— No gracias, estoy bien — exhaló pesado acomodó su peso en el respaldo de madera y metió las manos en los bolsillos de su chaqueta, le miré expectante a que continuara su oración, pero con sus labios apretados la terminó.

Cerca de esas casi dos horas que llevábamos allí, fueron pocas las veces que me quitó la vista de encima, me sentía halagado con ello pues me estaba prestando la atención que yo necesitaba. Aún estaba un poco molesto lo podía sentir en su incomodidad. Iba a responderle justo cuando sonó el celular dentro de mi abrigo miré la pantalla, era una llamada de Matt.

— Disculpa, pero es algo importante. Debo atender ya regreso — deshice abruptamente el enlace que hasta hace poco habíamos realizado y no esperé por su respuesta, salí de allí en dirección al puente con el teléfono pegado a la cara a una distancia prudente respondí.

— Hola Matt.

— ¿Cómo estás Pete? llevo buscandote un rato, Pepper me comentó que no habías ido hoy me preocupé un poco.

— Estoy bien, salí a tomar un poco de aire —

— ¿Solo? — preguntó preocupado.

— No… con un conocido — dije acomodando mis brazos sobre las barandas del puente que crujía con cada uno de mis movimientos — Matt se tomó unos segundos para contestar después de una pesada respiración.

— Por cierto ella ya firmó su parte, volveré el viernes para que firmes lo tuyo.

— Está bien… te veo entonces.

— Peter, si necesitas hablar o algo no dudes en llamarme.

— Lo sé.

— Bueno, sólo es eso… Por favor cuídate — cortó la llamada tras esa última frase y volteé a ver en la dirección de mi acompañante. Estaba hablando con un tipo extraño, seguramente dándole indicaciones. Luce como un extranjero.

Volví por el mismo camino pero a medida que me acercaba allí, la otra persona se alejaba, estaba preparado para seguir la conversación pero Beck se paró de su lugar y chocando frente a mí puso sus manos sobre mis hombros casi acariciándolos sobre la tela.

— Disculpa, pero surgió algo de último momento.

— Puedo acompañarte de vuelta si quieres… — dije esperando aceptara, así podría disculparme por haberlo incomodado.

— No es necesario, aprovecha del lugar y disfrutalo un poco más. — puso una de sus manos sobre mi cabeza y hundió sus dedos en el, con el gesto quitó una hoja que traía enredada. — Para cuando quieras hablar, llamame. No dudaré ni un segundo en responder — me regaló una sonrisa cálida y yo asentí embobado. Eran como las que Tony solía dirigirme.

Hay momentos en los cuales este extraño me recuerda a ti, tienen un aire parecido. está claro que no fisicamente, el color de sus ojos es diferente, la forma de su barba también, su piel no es tan canela como la tuya, pero de alguna forma me recuerda tanto a ti. Siento que te estoy engañando y a la vez también a mi mismo…

Retiró su contacto y me dejó en ese lugar, dejé caer mi cuerpo sobre la madera mirando las nubes grises que venían desde el oeste.

Tía May... estoy perdido frente al faro "7573" sólo me acompaña una araña que se escondió en un arbusto y el lago que refleja un cielo azul grisáceo.