Capítulo 2
Gaara miró a sus nuevos padres con timidez mientras entraba a su nueva casa. En el camino le había contado que tendría un hermano y que este estaba ansioso por conocerlo pero él tenía miedo.
Durante su estancia en el hospital había conocido a varios niños y tratado de acercarse a ellos pero las enfermeras siempre se lo prohibian y las pocas veces que lo hizo los niños se alejaron de él.
¿Y si a Naruto no le agradaba como a los otros niños? ¿Iruka y Kakashi lo regresarian?
-Tranquilo Gaara-kun -le dijo Iruka con una sonrisa gentil comprendiendo los miedos de Gaara -Te aseguro que Naruto y tu se llevaran muy bien.
Gaara asintió con una pequeña sonrisa mientras entraban a la casa.
-Bienvenido Gaara -dijo Kakashi -a tu nuevo hogar.
El pelirrojo esbozo una pequeña sonrisa mirando la casa.
-Bienvenidos -una joven de cabello blanco salió de la sala.
-Hola Mizuki -dijo Kakashi y se volvió hacia Gaara -Gaara, ella es Mizuki, ella cuida a Naruto y te cuidará a ti mientras Iruka y yo estemos fuera.
-Mucho gusto Gaara-kun -dijo ella con una sonrisa -Naruto esta en su habitación.
-¿Puedes ir a buscarlo? Después puedes retirarte.
-Claro, vuelvo en un momento -la joven entró. Kakashi e Iruka guiaron a Gaara a la sala esperando a que Naruto llegara. Poco después se escucharon unos pasos apresurados que bajaban la escalera. Gaara sujeto la mano de Iruka con más fuerza a lo que él respondió con una sonrisa gentil.
Un niño rubio entro con una sonrisa siendo seguido por Mizuki.
-¡Hola! -dijo alegre acercándose a Gaara -soy Naruto, mucho gusto -el rubio no espero a que Gaara le contestara y se acercó para tomar su mano -ven, mira, oto-chan y oto-san compraron muchos juguetes.
El pelirrojo se vio a arrastrado por Naruto hasta el centro de la sala donde estaban varios juguetes nuevos.
-Puedes usar el que quieras -le dijo su nuevo hermano -vamos a jugar
Gaara lo miró y asintió con timidez
-Gracias -ambos niños comenzaron a jugar uniendoseles poco después Iruka y Kakashi. Aproximadamente una hora después, Kakashi les sirvió la cena. Jugaron un poco más hasta que Naruto comenzó a bostezar así que sus padres decidieron que era hora de dormir.
-Naruto, por favor recoge los juguetes mientras le enseñamos a Gaara su nuevo cuarto. -le dijo Kakashi mientras Iruka y él llevaban a Gaara a la habitación.
-Compartiras habitación con Naruto por el momento -dijo Kakashi, se había quitado la máscara en cuanto Mizuki se había marchado. -Pero en un par de días nos mudaremos a otra casa más grande y tendrás tu propia habitación.
La habitación era pequeña, de color azul cielo y tenía dos camas. Había una caja de juguetes en una esquina y un pequeño armario. En una de las camas estaba un oso de peluche color cafe que tenia un lazo rojo mientras que en la otra había una rana de peluche.
-Mañana iremos a comprarte ropa -le dijo Iruka.
-Pero antes, tenemos un regalo para ti -Kakashi tomó el oso de peluche de la cama y se lo dio. Gaara tomó el oso y miró a sus nuevos padres con los ojos abiertos.
-¿Para mi?
-Claro -dijo Iruka acariciando su cabello con cariño.
-¿Porque? -el niño los miró con duda
-Porque ahora eres nuestro hijo y te queremos -le respondió Kakashi -de la misma forma en que queremos a Naruto.
-Pero...no me conocen -el niño los miró -yo no se quien soy.
-Eso no importa Gaara -dijo Iruka -nos conoceremos conforme pasen las horas y los días y sin importar que te seguiremos amando.
Gaara miro el oso entre sus manos y despues se lanzo sobre ambos abrazandolos.
-Gracias.
La mujer de cabello rojo miro al hokage con seriedad. Habían pasado dos años desde la última vez que estuvo en esa oficina aunque no mucho había cambiado.
-Gracias por venir Kaho –dijo él con una sonrisa amable mientras le ofrecía una taza de té.
-Tu carta era muy críptica así que supongo que es importante, ¿Qué ocurre? -Kaho tomó un trago mirando al tercer hokage mientras ponía la taza en el escritorio.
-Necesito de tu fuinjutsu –la chica enarco una ceja ante eso. Cuando recibió el halcón mensajero se imaginó que se trataría de algo relacionado pero no tenía claro el objetivo.
-¿Para que lo requieres? ¿Acaso hay algún problema con el enano? -Kaho había conocido a Naruto durante una de sus visitas y el niño la había cautivado.
-No, el sello de Naruto está estable. El problema es que tenemos otro jinchuriki en la aldea cuyo sello es mucho más débil que el de Naruto.
Kaho miro al hokage sorprendida.
-¿Otro jinchuriki? ¿De quien hablas?
-Del Ichibi, el nombre del niño es Gaara y tiene aproximadamente la edad que Naruto.
-¿Y como se hizo Konoha de otro biju? Sobretodo el del país del viento. –la pelirroja lo miró con interés.
-El niño llegó aquí hace cuatro meses. Unos ninjas de la aldea lo encontraron herido cerca de un río inconsciente. Al parecer su aldea fue atacada y el niño fue blanco de un intento de asesinato por lo que su tío lo saco de ahi. Al menos eso dice la carta que encontramos a su lado, no encontramos rastros de su tío en el área, es muy probable que lo capturaron. Los ancianos y las jefes del clan aceptaron que el niño se quedará aquí. Gaara fue adoptado por una pareja de ninjas dos semanas después, quienes también cuidan a Naruto. pero su sello es débil y el chakra de Shukaku toma posesión de él cuando duerme, además de sufrir filtraciones conforme fluctúan sus emociones.
-Y crees que mi sello podrá ayudarlo. -conjeturo Kaho.
-Tus padres biológicos eran Uzumaki, tienes la misma habilidad que sello al Kyubi dentro de Naruto.
-¿Te das cuenta que el sello de ocho trigramas en este caso no funcionara porque el niño ya tiene y podría causar un desequilibrio?
-Si, lo se, no necesariamente deber ser el sello de ocho trigramas.
Kaho lo miro y se recargo cruzándose de brazos mientras analizaba lo dicho por el tercer hokage.
-¿Así que un ataque al país del viento? No he estado ahí en mucho tiempo pero no tengo noticias sobre eso, creo que tendré que investigarlo. En cuanto al niño, esta bien. Echaré un vistazo a su sello y vere que se puede hacer. Pero no entiendo, dijiste que cuando lo encontraron estaba inconsciente, ¿Como es que el Shukaku no salió entonces?
-Creo que el niño no estaba totalmente inconsciente, los exámenes revelaron que tenía más actividad cerebral que si estuviera dormido. Creo que por eso shukaku no salió, inconscientemente el niño lo suprimió
-Suena demasiado increíble para un niño de seis años.
-Realmente no sabemos cómo era su control antes del accidente, no recuerda nada de eso.
Kaho tenía sus reservas pero decidió no seguir con el tema.
-Esta bien, quiero revisarlo pronto.
-Llamaré a Iruka y Kakashi mañana para que traigan a Gaara.
-¿Kakashi Hatake es el padre adoptivo de esos niños? –dijo la chica con una sonrisa –me encantará ver eso.
-Nunca entenderé tu obsesión con Kakashi.
-No es obsesión –dijo ella con diversión –es interés mutuo.
-Solo no le des a Iruka una impresión equivocada. Puede ser muy tranquilo pero no querrás verlo celoso. -pero al ver la expresión de Kaho sabía que sus palabras caían en saco roto.
Aun cuando había nacido en la aldea y se había convertido en chunnin en la misma generación de Kakashi, Kaho se había marchado seis años antes con el beneplácito del hokage tras la muerte de sus padres para viajar por el mundo y muy pocas veces había regresado. A pesar de todo, seguía teniendo buenos amigos en la hoja.
Gaara miro a la mujer con aprensión detrás de Iruka. El proceso de adaptación era largo y complicado. Gaara era un niño muy tímido. Kakashi e Iruka trataban de hacer que se sintiera cómodo pidiendo las cosas que quería y que dijera lo que pensaba pero entendían que era difícil para el.
Aunque definitivamente la compañía de Naruto lo ayudaba. La alegre forma de ser del rubio era contagiosa y Gaara se veía arrastrado continuamente por su carácter en sus juegos. Por su parte Naruto estaba feliz por tener un hermano con quien jugar después de sufrir durante años del desprecio de otros niños.
Kaho se acercó al niño y se puso a su altura.
-Hola Gaara-kun, mi nombre es Kaho Fujimori. Necesito revisarte, ¿Me lo permitirás? -Gaara la miró con desconfianza y se sujetó con más fuerza a Iruka.
Kaho se incorporó mientras Iruka miraba a Gaara.
-Fujimori-san no te hará nada Gaara. -le dijo pero el niño lo miró con los ojos abiertos y asustados -No te preocupes, estaré contigo todo el tiempo.
Con un poco más de trabajo, Iruka consiguió que Gaara se recostara en la cama mientras que Kaho examinaba el sello en su vientre. La chica concentro un poco de chakra en las palmas y tocó el vientre del niño lo que hizo que este se estremeciera y sujetara la mano de Iruka con más fuerza.
-Tranquilo -le susurró Iruka en el oido mientras acariciaba su cabello. Unos minutos después Kaho se alejó.
-Listo Gaara-kun -dijo ella y le hizo una señal a Iruka para hablar en privado.
-Gaara, espera aquí ¿Si? -Le dijo Iruka pero el niño lo miró con asustado -solo ire de aquel lado donde esta Kakashi -le aseguro señalando una esquina de la donde estaba su esposo junto al hokage -Podrás verme todo el tiempo. -el niño lo miró unos segundos pero lo soltó permitiendo que se alejara.
-¿Que opinas entonces Kaho? -pregunto Hiruzen en voz baja
-Es uno de los sellos más débiles que le pueden poner a un jinchuriki -dijo ella -no me sorprende que haya fugas de chakra. Afortunadamente un sello de cuatro símbolos combinado con el que ya tiene será suficiente para poder controlar al shukaku de forma efectiva.
-Entonces ¿Cuando lo realizamos? -pregunto Kakashi
-En cuanto el niño se duerma, será más sencillo para ambos -Ambos padres asintieron y se acercaron al niño con una sonrisa
-Bueno Gaara, ya terminamos -dijo Kakashi -¿Que tal si vamos a buscar a Naruto para cenar? -Gaara asintió y bajó de la cama, Iruka se acercó a ambos y juntos salieron de la habitación.
-Entonces ¿Que opinas del niño? -le pregunto Hiruzen a Kaho.
-Es muy tímido -dijo ella cruzándose de brazos -¿Está seguro que no recuerda nada?
-Si, nada
-Bueno, como sea, estoy segura que el enano rubio lo hará salir de su caparazón.
Kaho miró al niño pelirrojo con ternura. Gaara parecía más joven de los seis años que creian que tenia.
Suspirando miró el sello. Fue hecho débil a propósito, su intención era permitir que shukaku tomara el control del cuerpo de Gaara. Ella no lo permitiría, él tenía el derecho a vivir una vida sin miedo a la noche, junto a sus nuevos padres y a su hermano.
Nadie sabía lo que había vivido antes de ser encontrado en ese río pero ella se aseguraría de que no volviera a pasar por ello. Respirando profundamente inició el sellado.
Era un proceso relativamente rápido pero requeria una cantidad significativa de chakra. Cuando termino miro el resultado. Era un sello que integraba ambos, el que Gaara ya poseía y el nuevo. No era tan complejo con el de Naruto pero bastaría para sellar correctamente a shukaku. Le hubiera gustado usar el mismo que el rubio tendría pero provocaría interferencias con su chakra.
La puerta se abrió unos minutos después dejando entrar al Hokage, Kakashi e Iruka.
-Todo está bien -dijo ella -Ahora, el sello de Gaara es casi tan fuerte como el del Naruto.
Ambos padres suspiraron tranquilos.
-Lo llevaremos a casa, muchas gracias Kaho -dijo Kakashi mientras cargaba a Gaara.
Kaho asintió como despedida mientras la familia salía de la habitación.
-Entonces Kaho -Hiruzen la miro -¿Cuanto tiempo te quedaras en la aldea?
-Bueno estuve pensando y creo que finalmente aceptare tu propuesta -dijo ella con una sonrisa -si aun esta en pie claro.
Hiruzen asintió.
-Por supuesto, estaré encantado de ofrecerte tu legítimo lugar entre los ninjas de Konoha.
Iruka recorría el mercado con Gaara de la mano. Se habían mudado unos días antes a una nueva casa mucho más amplia para dos niños pequeños asi que habia llevado a Gaara para que eligiera cosas para su nuevo cuarto.
Naruto se encontraba en la academia mientras que Kakashi hacia una misión corta. Habían decidido esperar al año siguiente para que Gaara entrara a la junto a Naruto. Hirose Ryu, el hermano de Yukige y quien lo trataba, les sugirió que esperaran a que Gaara se adaptara a su nueva familia y a la aldea.
El niño veía a todos lados atento. Aunque con la adición del sello de Kaho Gaara podía dormir sin preocuparse por el shukaku, los círculos negros alrededor de sus ojos seguían igual de marcados. Afortunadamente Gaara ahora podía llevar una vida normal sin el temor a que su arena atacará a las personas. Esta seguía protegiéndolo pero poco a poco, con el entrenamiento de Kakashi, lograba controlarla y ya no reaccionaba tan violentamente.
Un ligero tirón en su camiseta le hizo bajar la mirada cruzándose con los ojos aguamarina que lo miraban.
-¿Que pasa Gaara? ¿Quieres algo? -le pregunto con una sonrisa.
El pequeño Gaara bajó la mirada hacia sus pies con indecisión por lo que Iruka se puso en cuclillas frente a él.
-Gaara ¿Que quieres? -el niño lo miro y señalo una tienda de juguetes a su lado. Iruka sonrió poniéndose de pie -¿Quieres ver los juguetes?
-Si -susurro Gaara y miró a Iruka
-Vamos entonces. -Llevó al niño hasta el interior, era un tienda pequeña. Inmediatamente los dos clientes que se encontraban ahí y la encargada de la tienda los miraron.
Aunque el hokage había clasificado la existencia de shukaku dentro de Gaara como un secreto de rango S los rumores de los trabajadores del hospital se habian extendido y habian causado que el pueblo sintiera miedo de Gaara.
Iruka suspiro internamente pero los ignoro y se volvió a su hijo. Ya tenía suficiente práctica con Naruto.
-Ahora ¿porque no vas y escoges algo para ti?
-¿Qué quieres aquí Iruka? -la dueña del local se le acercó mirando al niño con el ceño fruncido ocasionando que Gaara se escondiera detrás de él.
-Solo vengo a buscar algo para mi hijo Gaara -dijo el castaño con una sonrisa amable. La mujer lo miró con cara de pocos amigos -¿Hay algún problema Origi-san?
Después de unos tensos minutos la mujer se apartó.
-Solo procura que no cause problemas -miro a Gaara de reojo y se dirigió al mostrador. Iruka respiro profundamente para controlarse y miró a Gaara
-Vamos, elige algo
-¿Podemos llevar algo Naruto tambien? -preguntó el niño, Iruka sonrió feliz y asintió. Le encantaba que Naruto y Gaara se llevaran tan bien y se preocuparan el uno del otro.
Recorrieron la tienda y escogieron algunos juguetes y calcomanías para decorar la habitación de Gaara. Iruka se dio cuenta divertido que la mayoría de las cosas que Gaara escogió para él tenían osos y las de Naruto ranas. Incluso le eligió a Naruto un pequeño monedero en forma de rana.
La dueña lo miró mal cuando pago por las cosas pero afortunadamente Gaara estaba demasiado concentrado en meter el monedero en una bolsa de regalo para darse cuenta.
-Oto-chan, Gaara ¡He vuelto-ttebayo! -grito Naruto entrando a la casa.
-Bienvenido Naruto -dijo Iruka saliendo de la cocina con una sonrisa. -¿Como te fue?
Naruto se encogió de hombros e Iruka lo miro preocupado pero el rubio le sonrió.
-¿Oto-san ya volvió? -preguntó mientras se quitaba los zapatos
-Ya está en la aldea, solo fue a ver al hokage -Naruto asintió
-¿Donde esta Gaara? -miró a su hermano adoptivo en la puerta de la sala quien lo veía con una pequeña sonrisa y una bolsa de regalo en las manos. Naruto corrió hacia él -Traigo dulces que compre, ten, te traje una bolsa -sacó una bolsita con dulces de colores -Te gustaran
-Gracias -le dijo él tomándola con una mano mientras con la otra le ofreció la bolsa de regalo -Toma…
-¡Ah! ¡Gracias! -le dijo Naruto con una sonrisa. Ambos niños se sentaron en el piso mientras abrían sus respectivas bolsas.
-Es una hermosa imagen -susurro una voz detrás de Iruka y este sonrió cuando Kakashi rodeo la cintura con sus manos
-Si, lo es. -dijo feliz de tener esa oportunidad. Ellos se asegurarian de que Gaara y Naruto fueran felices.
-¿Fujimori-san? -Iruka miró sorprendido a la joven de cabello rojo -No sabia que aun estabas en la aldea
La joven le sonrió. Tenía el cabello sujeto en una coleta con la banda ninja amarrada en el brazo izquierdo.
-He decidido quedarme aquí -respondió Kaho -el hokage me ha permitido volver a integrarme a las filas ninja y por favor llamame Kaho. Por cierto ¿Como esta Gaara?
-Mucho mejor -Iruka sonrió -ya puede dormir y controlar mejor su arena. Además es mucho más abierto con nosotros.
La joven asintió satisfecha.
-¿Qué hay de sus recuerdos? ¿Han regresado?
-No, Hirose-san dijo que podría comenzar a tener sueños sobre eso pero hasta ahora no hay señales de nada.
-Creo que es algo bueno por ahora -dijo Kaho -Tengo la sospecha de que el pasado de Gaara no es algo que se vaya a alegrar por recordar. Por ahora solo debe preocuparse de ser un niño, es como iniciar una página en blanco. Bueno, me voy. Tengo que ir a terminar de arreglar mi departamento.
-Ten un buen dia Kaho-san
Gaara miró a sus padres adoptivos mordiéndose el labio levemente. Tenía ya seis meses de haber sido adoptado por Kakashi e Iruka y se sentía muy feliz. Ambos eran padres muy cariñosos, Iruka le estaba enseñando a leer y escribir junto con Naruto y Kakashi le contaba cuentos para dormir y le preparaba costillas BBQ, su comida favorita.
Abrazo a su oso contra su pecho nervioso. Cuando había llegado a la casa Kakashi e Iruka le habían dicho que podía llamarlos por sus nombres al menos hasta que se sintiera cómodo. Ahora ya no quería seguir diciéndoles así.
Escuchaba a Naruto llamarlos oto-chan y oto-san y se preguntaba si él también les podia decir asi aunque tenia miedo en preguntar.
-¿Gaara? -la voz de Kakashi lo sacó de sus pensamientos. Sus padres lo estaban viendo con duda -¿Estas bien? ¿Te paso algo?
Gaara negó levemente.
-Yo...tengo hambre -contesto e Iruka sonrió levantándose.
-Esta bien ¿Quieres que te sirva unas costillas? Aun hay de ayer.
Gaara asintió efusivamente e Iruka sonrió mientras sujetaba su mano
-Vamos entonces.
El hombre enmascarado lo miró fijamente mientras corría. Las personas a su alrededor lo miraban fijamente, les pidió ayuda a gritos pero todos lo ignoraron, solo se quedaron viendo, estaba completamente solo. Se apresuró a llegar hasta una piedra enorme y se escondio atras esperando a que el hombre malo se fuera.
-Te encontre monstruo -susurró una voz a su lado haciendo que soltara un grito de miedo mientras caía al piso. -Eres demasiado débil, morirás esta noche.
Con un movimiento de manos los kunais se alzaron en el aire y volaron en su dirección pero fueron detenidos antes de poder tocar su piel. La arena deshizo el escudo y sujeto al hombre de los brazos y las piernas. El grito de dolor se elevó en la noche.
Gaara despertó gritando, igual que el hombre de su sueño. Unos segundos después la puerta se abrió precipitadamente y sus padres entraron preocupados.
-Gaara ¿Que pasa? ¿Estas bien? -Iruka se sentó en la cama a lado de el revisandolo rápidamente mientras Kakashi se asomaba por la ventana en busca de alguna amenaza. Tras asegurarse que no era nada se sentó en la cama.
El pelirrojo gimió mientras las lágrimas corrían por sus mejillas. En el fondo de su mente aún veía esos ojos llenos de odio, no quería que sus padres lo miraran de esa forma alguna vez.
-Gaara -la voz preocupada de Kakashi lo convenció finalmente de alzar los ojos y comenzó a llorar más fuerte. En su mirada no se veia odio ni miedo, solo preocupación y amor.
Se lanzó hacia el regazo de Kakashi sollozando mientras Iruka acariciaba su cabello por atras.
-Gaara...tranquilo…
-Prometanme…-susurro el niño -prometan que jamás van a odiarme…
Los dos adultos se miraron sorprendidos.
-Jamas te odiariamos -respondió Iruka -te amamos, eres nuestro pequeño Gaara, nuestro hijo.
Gaara sonrió entre lágrimas acomodándose en el regazo de ambos
-Gracias oto-chan, gracias oto-san.
Los fuertes golpes en la puerta despertaron a Kakashi quien se levantó rápidamente antes de que despertaran a alguien más. Bajo corriendo y abrió la puerta encontrándose con Yuki.
-Yuki, ¿Qué demonios haces? Te das cuenta que tenemos dos niños...-
-El clan Uchiha fue destruido -lo interrumpió ella y Kakashi la miró sorprendido
-¿Qué fue lo que dijiste?
-El clan Uchiha ya no existe, anoche fue exterminado por Itachi Uchiha.
-¿Que…? ¿Todo el clan?
-Solo hay un sobreviviente. El hermano de seis años de Itachi, Sasuke.
