Exención de responsabilidad: My Hero Academia, sus personajes, historia, películas, y cualquier elemento comerciable no me pertenecen, son propiedad de Kōhei Horikoshi, y sus respectivos dueños. Escribo esta historia sin ánimo de lucro.
Se acabaron las vacaciones de verano! Como mucha gente, en verano se hace complicado mantener el ritmo y la vida cambia un poco: Mucho calor, vacaciones, viajes, etc. Y falta de inspiración, también.
Llega el mes de octubre, acabó la tercera temporada de Boku No Hero y mucha gente necesitará seguir viendo a tan magnífico grupo de personajes en acción.
Por ello, ahora, con todo vuelto a la normalidad, vuelvo a escribir. Hoy os traigo una actualización corta, ciertamente corta, pero principalmente para anunciar que... ¡YA ESTOY AQUÍ! jajajaja
Los tres largos meses de hiatsu, han terminado. A partir de ahora, cada semana, o cada dos semanas, habrá actualización del fic. Mantendré la tónica de capítulos cortos, y avance rápido de la trama, porque tenemos muchos arcos por delante en un futuro no tan lejano.
Os dejo con el capítulo. También como novedad, he estado diseñando estas últimas semanas la línea argumental de mi historia, y vuelvo a insistir en lo mismo: Muy pocas cosas serán iguales a la historia original, sea para bien, o para mal. Disfrutad del capítulo!
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MY HUNTER ACADEMIA
CAPÍTULO 6
LA MAGA DE LA GRAVEDAD
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– All Might... ¿realmente crees que puedo convertirme en un Hunter sin tener poderes? – había preguntado lentamente Izuku. El rubio se había puesto en pie, y le había tendido su mano al peli verde.
Izuku miró la mano un segundo, y luego la estrechó, siendo ayudado por su referente a ponerse en pie.
– Por supuesto – afirmó el Hunter – Puedes conseguirlo, y lo conseguirás. ¿Habilidades físicas? ¿Magia? ¿Ninjutsu? ¿Poderes genéticos? ¿Qué es lo más importante? – preguntó All Might, sin esperar respuesta por parte del quinceañero – Yo te lo diré: Nada. Corazón, valor, cabeza y experiencia. Esos son los secretos para ser el mejor. Quizá el ser más o menos poderoso puedan influir, pueda facilitar el camino, pero no son atributos decisivos. Ni el mago más fuerte del mundo sobrevivirá en una cacería si no sigue, por ejemplo, las tres reglas que te acabo de explicar – dijo, elevando la vista hacia el cielo – Todavía te queda mucho por aprender, joven Midoriya, y muy poco tiempo. Pero hoy, has dado un primer paso. Súbete a mi espalda, hay alguien a quien quiero que conozcas – añadió misteriosamente.
El peli verde asintió, y se colocó en la espalda de All Might.
Esta vez, con la lección aprendida de veces pasadas, se agarró con todas sus fuerzas cuando sintió el impulso de energía en las piernas del Hunter.
All Might dio un tremendo salto, subiendo cientos de metros en cuestión de escasos segundos, y se incrustó en la pared del acantilado con uno de sus brazos. Luego, repitió el salto, esta vez con menos impulso, para terminar de impulsarse... y llegar a la cima
– Hemos llegado, joven Midoriya – anunció. Izuku se bajó de su espalda no muy mareado, y observó el lugar después de coger aire durante unos segundos.
A sus espaldas, las colinas y el bosque, y más allá el valle y el mar, se extendían en la lejanía, sombreadas por el avanzado atardecer. El lugar en el que se encontraban era una plataforma de gran tamaño, encajonada entre otras dos paredes casi verticales que se elevaban de nuevo hacia las alturas a ambos laterales. En el centro de la plataforma había un lago de aguas cristalinas, y más allá, frente a ellos, unas empinadas cuestas se elevaban hacia las alturas, entre las que descendía un pequeño río en cuyo descenso salpicaba todo el lugar con saltos de agua y pequeñas cascadas. Unos pocos árboles salpicaban de vegetación el lugar, que parecía no haber sido hollado por el hombre desde que se creó. Todo el lugar parecía distinto, más salvaje y hermoso que lo que estaba acostumbrado a ver.
– Wow – fue todo lo que pudo decir Izuku, que estaba realmente impresionado. All Might se rió y dio una palmada.
– ¿Impresionante, no es así? Este es uno de mis... refugios, o lugares de retiro, podríamos decir. Poca gente lo conoce, espero que no hables de ello con nadie – dijo, mientras echaba a caminar hacia el lago.
– ¡Nunca se me ocurriría! – se apresuró a contestar Izuku, haciendo aspavientos con las manos. All Might se giró, y observó unos segundos a Izuku, para luego mostrar una sonrisa de agradecimiento.
– Lo sé, joven. Si no, no estarías aquí – contestó con voz suave – Y ahora, toca caminar. O mejor aún, ¿ves esas elevaciones del terreno? Tienes cinco minutos para llegar hasta la cima de las mismas, allí arriba – dijo mientras señalaba el punto más alto, el cual tenía un pequeño acantilado de unos veinte metros de alto y era el lugar donde se encontraba la mayor cascada de todas – Será mejor que empieces a correr, todavía estamos entrenando jajajajaja – añadió, mientras rompía a reír y se alejaba de Izuku.
– Que... ¿qué? ¿Subir en menos de cinco minutos hasta allí? – preguntó Izuku salpicando gotas de sudor nervioso a todas partes.
– Te quedan cuatro minutos y cincuenta segundos, joven Midoriya. Será mejor que te apresures, o esta noche te buscarás tú la vida para la cena – contestó All Might sin ni girarse y riendo con exageración.
Izuku se puso blanco, y las piernas le temblaron. Ya se sentía bastante agotado, más que nunca en su vida... ¿que ahora tendría que buscarse la vida para la cena? Antes preferiría morirse de hambre que tener que cazar a uno de esos gigantescos jabalíes.
Sin más, comenzó a correr.
Pronto pudo comprobar que el terreno de hierba suave le favorecía en el ascenso con sus botas poco pesadas. Había dejado abandonada su mochila también, lo que le ayudaba.
Para su sorpresa, comprobó que corría más de lo que había imaginado en un primer momento. Al llegar a las faldas de las cuestas, utilizó su mente ágil para analizar el terreno, como All Might le había dicho. El lugar estaba salpicado de elevaciones verticales puntuales, afloramientos rocosos, zonas llanas, y caminos que ascendían serpenteando pero que obligaban a tomar un desvío continuo.
– Siguiendo esos senderos, no llegaré a tiempo – comprendió al instante. Las rocas que bordeaban el río, aunque eran menos empinadas que las cuestas principales, eran demasiado húmedas, y podría resbalar con facilidad en ellas. Pero había una tercera opción.
Acelerando aún más, corrió recto sin desviarse ni a la derecha, a los caminos, ni a la izquierda, donde estaba el río. Ascendió, y luego saltó, encaramándose a la parte superior del pequeño salto de terreno. Haciendo fuerza, logró izarse a pulso para continuar corriendo, hasta que se encontró con una nueva elevación, con rocas sueltas que facilitaban el ascenso. Volvió a analizar el terreno, evitó una roca con musgo que seguramente fuera resbaladiza, y siguió su ascenso saltando por las demás.
"Puedo hacerlo" comprendió de pronto el peli verde. Su mente rápida, ágil y analítica, aunque él no lo supiera en ese momento, era perfecta para analizar ese tipo de situaciones y reaccionar a toda velocidad ante cualquier clase de problema o eventualidad.
Siguió saltando y trepando cuando con saltar no bastaba, y aunque se sentía cansado, incluso agotado, la adrenalina del momento le dio las energías necesarias para continuar.
Y así fue como comenzó a trepar la última elevación, el pequeño barranco de veinte metros de alto.
– ¡Te queda un minuto joven Midoriya! – gritó, desde bastante lejos ahora, All Might.
"Puedo hacerlo" volvió a pensar Izuku, mientras aumentaba sus esfuerzos aún más, lesionándose y haciéndose pequeños cortes en los dedos de las manos por la velocidad con la que intentaba trepar la rampa.
Y así fue, como llegó a la cima.
"Lo hice" a duras penas pudo pensar... pues, dos segundos más tarde, sin tiempo para recuperar si quiera el aliento, se produjo una violenta onda de choque, una tremenda presión, como si un muro de aire sólido le hubiese golpeado de lleno, y que le hizo salir volando por los aires junto con restos de tierra, hierba y pequeñas piedras.
"Voy a morir" logró pensar, pues estaba saliendo disparado de regreso hacia el valle donde le había ordenado empezar a correr All Might, y sus ojos se quedaron en blanco mientras solo podía pensar en lo absurdo de la situación.
– JAJAJAJA ¡No puedo estar todo el día recogiéndote en el aire joven Midoriya! – gritó All Might, mientras le atrapaba en pleno vuelo. Había pegado uno de sus saltos ni bien notó el aumento de la presión del aire, y aprovechó el impulso del resto del salto para aterrizar en la plataforma superior a la cual Midoriya había conseguido llegar – En cualquier caso, hiciste un buen trabajo, ¡llegaste a la cima a tiempo! – le felicitó mientras le depositaba en el suelo, donde se quedó con los pies plantados incapaz de moverse, casi como un árbol.
– ¿Qué... qué fue lo que pasó? – consiguió preguntar finalmente el peli verde. Miró hacia delante suya, y se encontró con una explanada mucho más grande que la inferior, totalmente destrozada por doquier. Restos de arena arrastrada, la hierba arrancada, árboles partidos, rocas separadas, hundidas por los lados, boquetes y hendiduras en el suelo... un auténtico desastre.
All Might no dijo nada, simplemente, le señaló a Izuku, que estaba mirando hacia la lejanía, a algo,o mejor dicho, a alguien que tenía mucho más cerca.
Delante de él, había una chica joven, seguramente de su misma edad, con cara de preocupación, que corría hacia ellos. Tenía el pelo de color castaño, igual que sus ojos, llevaba puesto un traje de entrenamiento de colores blancos y negros, así como unos extraños guardabrazos metálicos de acero oscuro con líneas rosas en cada brazo. Tenía las mejillas levemente sonrojadas, y unos ojos brillantes y vivos. Para colmo, Izuku no pudo evitar fijarse que, además de ser una joven de su edad muy guapa, su ropa ajustada la hacía que se notara mucho que tenía un cuerpo bien formado, no tanto como el de su amiga Momo, pero al no ser la peli negra... la timidez de Izuku le asaltó al momento, y éste no pudo evitar ponerse rojo y taparse media cara con una mano, evitando mirarla, mientras que con la otra hacía aspavientos al aire.
– ¡Perdón! ¿Te encuentras bien? No sabía que iba a haber nadie allí, ¿seguro que estás bien? – decía ella hablando atropelladamente, hasta que finalmente se detuvo a unos pasos de Midoriya. Éste fue incapaz de decir nada, sólo balbuceó unas palabras inconexas y sin sentido. Miró a All Might, y fue a añadir algo más, pero pareció pensarlo mejor, porque cerró la boca y dio un par de pasos hacia atrás con las manos cruzadas a la espalda. En su rostro se reflejaba preocupación por el joven, pero ahora también curiosidad.
– No ha sido en las circunstancias más normales posibles... pero tampoco me parece que vaya a ser un problema... de hecho, creo que esto será una ventaja. Me gustaría presentaros a alguien a cada uno. Joven Izuku Midoriya, te presento a Ochako Uraraka. La maga más prometedora que he visto en años, y también mi actual pupila y alumna. Uraraka, éste joven será tu nuevo compañero de entrenamiento durante los próximos meses – les presentó All Might ni corto ni perezoso.
– ¿Compañero de entrenamiento? – preguntó Midoriya, saliendo de su mutismo mirando a All Might confuso.
– ¿Estás seguro? – preguntó Uraraka mirando también a All Might. Éste se echó a reír y puso los brazos en jarras.
– ¿Dónde quedó vuestra educación, jóvenes? – preguntó, mirando a uno y otro. Izuku, soltó un gritito y asintió varias veces muy rápido, tendiéndole una mano a la castaña, mientras agachaba la cabeza ante ella.
– Mu-mucho gusto Uraraka san... me... me esforzaré por estar a la altura – se presentó el peli verde. La chica le miró unos segundos, y luego sonrió divertida, y le estrechó la mano entre las suyas con intensidad.
– El gusto es mío, Izuku. Llámame sólo Uraraka, por favor – respondió ella con amabilidad. Izuku tragó saliva, y alzó su cabeza para mirarla.
"Qué chica tan amable" pensó, mientras levantaba su vista.
En ese instante, sus ojos se cruzaron por primera vez.
Y hubo algo en esa chica que le resultó familiar... y que le tranquilizó un poco. Dejó de temblar, y se irguió totalmente mientras ambos separaban las manos lentamente, sin dejar de sostenerse las miradas. A ninguno de los dos les resultó violento, o incómodo, ese cruce de miradas. Fue más bien todo lo contrario. Para ellos, por alguna razón, fue tan natural como respirar.
En aquel instante, no tenía ni idea de lo importante que estaba siendo ese momento para ambos. Y aunque se lo hubieran dicho... sin duda, no les habría creído. Sin embargo, así fue.
"Esto será interesante" pensó All Might, contento con el resultado, incluso un poco sorprendido por la reacción de ambos.
– Bueno, jóvenes. Permitirme explicarme un poco más. La joven Uraraka lleva tiempo entrenando conmigo. Su magia, joven Midoriya, no es una magia normal, ni una que se pueda controlar con facilidad... ella tiene el poder de controlar la magia de la gravedad – explicó el Hunter. Ambos volvieron a la realidad, dando un respingo, y miraron a su maestro con atención.
– ¿Magia de la gravedad? Comprendo... – reflexionó Izuku, recordando la presión que había sentido al llegar a esa gran explanada. De hecho, eso explicaba que el lugar estuviera tan destruido – Entonces ella es capaz de generar ondas de choque gravitacionales lo que la hace alguien terriblemente fuerte pero es de hecho un poder tan grande que si no se controla muy bien puede causar daños a la gente así que tiene que entrenar separada de todos porque su poder es demasiado...
– ¡No vayas tan rápido por favor! – pidió un All Might al que la cabeza comenzaba a darle vueltas,, interrumpiendo a Izuku, que de nuevo estaba hablando a toda velocidad, lo que fue una sorpresa divertida para Uraraka, que había comenzado a sonreír e incluso a soltar una pequeña y baja risita. Luego, le dio una palmada en el hombro que le hundió varios centímetros en la hierba – Las explicaciones de su poder, las dejaremos para otro momento. Uraraka, de momento, te diré que Izuku no tiene ninguna habilidad especial... es una persona normal y corriente, aunque de normal tiene muy poco. Tiene un enorme potencial, una mente brillante, una gran agilidad y velocidad natural, y sabe usar una espada con algo de habilidad – explicó All Might mirando a Uraraka, que le miró frunciendo el ceño ligeramente, pues ya sospechaba lo que su maestro querría que hicieran.
– Quiero que ambos peleéis. Aquí, y ahora – concluyó el Hunter.
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Como ya dije, un capítulo algo corto, precipitado incluso, pero deseaba poder publicar algo después de tanto tiempo.
Apareció por fin Uraraka. Es una Uraraka un pelín distinta al canon, pero creo que los cambios os van a encantar, y la hacen encajar mejor en este mundo caótico, salvaje y peligroso que es Hunter Academia.
Las reviews anónimas del último capítulo las contestaré todas en el próximo. Como siempre, a todos, ¡GRACIAS POR EL APOYO!
Bienvenidos de vuelta
