Exención de responsabilidad: My Hero Academia, sus personajes, historia, películas, y cualquier elemento comerciable no me pertenecen, son propiedad de Kōhei Horikoshi, y sus respectivos dueños. Escribo esta historia sin ánimo de lucro.

Muy buenas a todos, mucha gente habrá olvidado este fic, lo que será totalmente normal, o lo habrán dado por abandonado por su autor, lo que también sería algo normal... llevo más de un año sin publicar nada.

Primero de todo, como Español que soy, a todos los que me leáis desde nuestro país, mucho ánimo a todos en estos momentos tan difíciles por culpa del Coronavirus. Al resto de los que me seguís, sobre todo latinoamérica, no cometáis los errores que hemos cometido aquí en España, tomaos esto muy en serio. Espero que estéis todos bien, en todas partes, y os mando un abrazo muy fuerte a todos y todas, igual que a vuestras familias, en esta época difícil que nos está tocando y nos va a tocar vivir.

No pude mantener el ritmo y tuve que hacer selección de prioridades debido a mi trabajo, que me deja muy poco tiempo. Pero a raíz de los últimos maravillosos capítulos de Boku no Hero, he recuperado un poco el gusanillo por escribir esta historia. No sé hasta cuando me durará, pero intentaré que dure un tiempo... ¡Aunque nunca puedo prometer nada, si prometes algo tienes que cumplirlo!

Volví a leerme toda la historia, volví a retomar las ideas que tenía ya pensadas para los arcos de la historia, evolución de los personajes, etc, y el resultado, aquí está. Retomamos la historia donde la dejamos, en el encuentro entre

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MY HUNTER ACADEMIA

CAPÍTULO 6

IZUKU CONTRA URARAKA

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– Quiero que ambos peleéis. Aquí, y ahora – había dicho el Hunter número uno, All Might.

Izuku se puso blanco.

– ¿Estas seguro All Might? – preguntó Uraraka. Acababa de conocer a ese chico, y no quería que lastimarle nada más conocerle. Además se sentía un poco mal porque entrenando lo había mandado a volar sin darse cuenta, y gracias a que su mentor estaba allí el chico no había salido herido.

– Sí, lo estoy. Confiad en mi – afirmó.

Uraraka asintió, frunciendo ligeramente el ceño y adoptando una posición de guardia.

Todo lo contrario que Izuku, que puso cara de desconcierto, para en seguida comenzar a balbucear y hacer aspavientos con los brazos mientras se alejaba de ambos.

– Pe-pero... All Might, eso n-no es buena idea, si pasa algo, si... no deberíamos – el peli verde hablaba muy rápido, casi ni se le entendía de los nervios que sentía en ese momento. Uraraka mantuvo la actitud seria, no se burló de él, pero tampoco modificó su postura de ataque. Si All Might le decía de entrenar con alguien con esa seriedad, ella lo hacía.

– Joven Midoriya, si quieres ser un Hunter, los obstáculos que encontrarás serán mucho peores que éste. Quiero que peleéis, esto será un buen entrenamiento para ti, y los obstáculos aparecen continuamente de improviso, muchas veces no tendrás casi tiempo para prepararte. Si te preocupa la seguridad de la joven Ochako... en fin, ¡mejor preocúpate por la tuya! – afirmó All Might sonriendo con su clásica seguridad.

Izuku no supo muy bien qué decir, y tampoco los nervios le dejaban decir demasiado... pero era su entrenamiento, y debía aceptarlo. Todo le parecía demasiado precipitado, pero por otro lado, tenía poco tiempo para entrenar. Debía entrenar más duro que nadie para cumplir con su sueño.

Así que, en un gesto súbito, se lanzó a por su espada de entrenamiento, y la desenvainó.

All Might asintió y sonrió por un breve segundo, para luego adoptar una mirada seria.

– ¡Muy bien, comiencen! – gritó All Might, que, por supuesto, intervendría en caso de que las cosas se fueran de control.

El joven peli verde se imaginaba que la joven maga gravitacional atacaría sin más, frontalmente, y no se equivocó. Lo primero, observó a su rival tal y como su admirado Hunter le pedía, y comprobó cómo actuaba la magia en torno al cuerpo de un mago. Era como si se rodeara de una neblina de aire antes de usar su poder, como si a su alrededor se formara un brillo tenue, apenas perceptible, pero Izuku tenía muy buenos sentidos. Entonces Uraraka expiró el aire que había acumulado al preparar su magia, y, justo en ese momento, cuando ella alzó la vista y la fijó en él, saltó hacia un lado en cuanto la vio hacer un rápido movimiento con uno de los brazos.

– ¡Gravity Push! – gritó la chica en el momento de terminar el movimiento de su brazo, y una barrera de energía salió disparada contra el peli verde.

Aun así, no llegó a ser lo bastante rápido. Pudo esquivar la onda principal de choque gravitatorio, pero los rebordes del ataque le golpearon en las piernas y salió rodando por la hierba hacia atrás.

– Bien anticipado, pero no fue suficiente, joven. Esperas a la acción de un rival mucho más experimentado, y eso es un error. Sigue tus instintos, y anticipa sus movimientos con tu intuición – aconsejó All Might, que se había subido a una roca y se dedicaba a observarlos y dar consejos.

– ¡Hai! – gritó Izuku, poniéndose en pie sin dejar de asir con fuerza el pomo de la espada, mientras aguardaba el siguiente movimiento de la joven.

Un nuevo ataque, más potente, más veloz, fue lanzado por la castaña. Izuku intentó nuevamente esquivar, sin llegar a conseguir predecir con antelación suficiente, y por culpa de eso el ataque casi lo alcanzó de lleno. Fue lanzado rodando por el suelo con mucha más violencia, pero en una brillante reacción, clavó su espada contra el suelo, reduciendo el arrastre y por lo menos consiguiendo dejar de rodar.

Cuando el ataque cesó, se quedó unos segundos en el suelo, boqueando para recobrar el aliento. Estaba cansado de los eventos y entrenamientos de ese primer duro día con All Might, y una parte de él quería rendirse.

Pero entonces recordó la mirada de apoyo de su amiga Yaoyorozu, y se le pasaron las ganas de rendirse. Si ella y su admirado Hunter, por no hablar de su madre, creían en él, no tenía derecho a rendirse y decepcionarlos a todos.

Con todo, el cansancio dolía.

All Might, atento, veía normal lo que estaba pasando, pero había esperado un poco más de inventiva por parte de su joven pupilo. Sabía que era imposible que ganara contra su otra pupila, pero una parte de él había esperado más.

Ésta a su vez, por un segundo, sacó a relucir su naturaleza amable y cambió su expresión seria por una preocupada al ver que el muchacho no se levantaba.

– All Might sensei, ¿seguro que esto está bien? – preguntó ella dubitativa. All Might la miró brevemente y volvió a asentir una vez más.

– Tra... tranquila. Estoy bien – murmuró Izuku, mientras se apoyaba en su espada para ponerse en pie. No quería preocupar a la joven, así que la dedicó una sonrisa nada convincente, pero que le pareció tierno a a la chica, porque era evidente que intentaba no preocuparla sin apenas conocerla, cuando se le notaba dolorido y cansado – No te contegas, tienes una magia increíble – por primera vez, la habló sin aspavientos, sin ponerse rojo, sin temores, porque al estar en combate, Izuku se transformaba del chico tímido que era a alguien que intentaba no dudar, y ser lo más seguro posible, reflejo de años de entrenamiento con su amiga Momo y sus sabios consejos.

Uraraka asintió, y adoptó una pose de pelea.

Por su parte, Izuku se puso a pensar en qué podía hacer. Los ataques de la chica eran demasiado rápidos para ser esquivados si se acercaba a ella, y demasiado poderosos para que con su actual fuerza pudiera pararlos.

– Piensa Izuku, piensa – se dijo a sí mismo. All Might te dio sus reglas, tomar la iniciativa... mantenerme alerta... – murmuró para sí mismo, sin quitar su vista de la joven, que en ese momento debía estar a unos casi treinta metros de distancia. Y reconocer el terreno

Había olvidado, con los nervios previos al combate, buscar algo en el terreno con lo que sacar ventaja de la situación.

Rápidamente, observó como pudo, manteniendo un ojo puesto en Uraraka, lo que le rodeaba. El terreno era en su mayoría liso, cubierto de suave hierba. El sol ya comenzaba a ocultarse, y ya solo golpeaba en las paredes de los laterales de los acantilados del valle donde se encontraban, pero aun asi, seguía todavía dando una claridad suficiente. No debía estar lejos el anochecer, y seguramente, si no conseguía hacer algo, no aguantaría tanto tiempo. Su breve distracción le hizo reaccionar tarde a una nueva onda de choque gravitacional de la chica, pero por la distancia, pudo conseguir esquivar el ataque por un pelo saltando a un lado del terreno.

Notó como el ataque había encogido su radio, para ganar velocidad, porque solo lo había esquivado por un pelo, pese a estar más lejos de la maga que al principio.

– No puedo quedarme parado – murmuró Izuku, y salió corriendo hacia la derecha de la chica, acercándose a ella a la vez gradualmente. Reparó en que en una zona allí, había una ondulación de terreno que le podía cubrir ante el inminente ataque siguiente, y se concentró en los movimientos de la chica. Ella, de momento, se mantenía en la misma posición, lo que le daba que pensar a Izuku, de que no se estaba empleando verdaderamente a fondo.

O eso, o la magia requería de mucha concentración que la impedía moverse, pero prefería pensar que sí que podía moverse para que no lo cogiera por sorpresa si finalmente ella hacía algo distinto.

El ataque llegó, Izuku rodó por el suelo, y la onda de choque lanzó tierra y hierba sobre la cabeza del chico, que se vio protegido gracias al terreno.

All Might, sonrió.

– Ahora sí estás actuando como se debe – dijo en alto, para que Midoriya le escuchara.

Izuku ya no contestó, en cuanto terminó el ataque, agarró una roca del suelo y salió corriendo directamente hacia la chica.

Ésta dijo algo por lo bajo, y esa vez, hizo un movimiento distinto. Alzó el brazo, y lo bajó rápidamente. A solo diez metros de ella, Izuku no pudo reaccionar a tiempo cuando una barrera de gravedad le aplastó contra el suelo, inmovilizándole

– Maldición... – se quejó Izuku, aplastado contra el suelo, incapaz de moverse.

– ¡Vaya, joven Midoriya, ahora estás en un apuro de verdad! La falta de información del oponente es otro grave problema en nuestra profesión, conocer a tu enemigo siempre que sea posible te puede ahorrar el terminar convertido en papilla JAJAJA – gritó All Might, que de algún lugar había sacado unos torreznos, que iba comiendo uno por uno con aparente despreocupación.

Uraraka fue a soltar a Izuku, porque se sentía mal por el, pero el joven la sorprendió. Al haber poca distancia entre ellos, él tomó una piedra del suelo de tamaño moderado, y con certera precisión la lanzó contra ella, que se vio obligada a esquivarlo.

Tras esos segundos de distracción, la pared flojeó, e Izuku salir rodando, ponerse en pie y alejarse un poco más, jadeante, pero en guardia.

– Eso fue peligroso – dijo Uraraka. Izuku al momento se puso rojo, comenzó a hacer aspavientos y a disculparse, lo que provocó que la chica se riera – Eres muy gracioso, era broma. Espero no haberte hecho daño – se apresuró a decir, y le dedicó una sonrisa amigable.

Izuku se puso aun más rojo, y desvió la vista avergonzado, para recordar al momento que estaban peleando y volver a levantar la guardia.

Y por alguna razón, comenzó a disfrutar de aquello, fuera del cansancio que comenzaba a sentir. Uraraka avanzó hacia él, y lanzó una nueva onda de choque, que Izuku consiguió esquivar. Una pared que se generó del suelo le hizo salir volando hacia arriba, pero Izuku hizo un quiebro en el aire a tres metros de altura, y consiguió caer de pie hacia atrás, para la sorpresa y aprobación de All Might. El chico comenzó a correr a mayor velocidad, esquivando dos ataques de la chica, consiguiendo acercarse a ella, y en ese momento, consiguió ver una abertura en su guardia.

Corrió con todas sus fuerzas, solo faltaban tres metros, ladeó su espada, arma que pese a todo lo ocurrido, nunca había soltado, con intención de obligar a la joven a alzar la guardia, pero en ese momento se estampó contra una barrera que claramente Uraraka había levantado como último recurso. Izuku volteó, hizo varios giros, y consiguió salir de la barreara, para atacar a la chica de costado. Uraraka retrocedió una pierna, sabiendo que no tenía tiempo para atacar. El peli verde adelantó un brazo, con intención de inmovilizarla, y con su otra mano apuntó la espada contra el suelo para distraerla.

Todo fue muy rápido.

El joven consiguió agarrarla, y empujarla hacia atrás. Pero Uraraka hizo un quiebro, le agarró del brazo, le giró de lado y lo lanzó rodando contra el suelo, aprovechando la inercia de su movimiento.

"No puede ser... también sabe pelear" pensó Izuku, mientras conseguía frenar la caída usando su espada.

– ¡Suficiente! – gritó de pronto All Might. Izuku le miró, y se giró para comprobar que la castaña había saltado hacia él con la guardia alta, claramente con intención de reducirle contra el suelo. Ella al momento se tranquilizó, espiró, y, para su sorpresa, se sentó. Parecía mareada.

– ¿Te... te encu-uentras bien? – preguntó Izuku, intentando ponerse en pie para acercarse a ella.

– Sí... perdóname, fue muy cansado todo esto, peleas muy bien – suspiró ella, mientras respiraba pesadamente. Parecía muy cansada también.

A Izuku, también le fallaron las piernas, cuando la adrenalina de la pelea comenzó a abandonarle. Se dio cuenta entonces de que tenía varios rasponazos de los arrastres por el suelo en brazos y piernas, y la ropa desgarrada en algunas zonas. Dolía un poco, pero no era nada grave.

– Lo hicieron bien, ambos – dijo All Might, acercándose a ellos mientras aplaudía sonoramente.

– Gracias sensei – contestó Uraraka.

– Volveremos a repetir esto mañana por la noche. Si podemos, entrenaréis todas las noches. No te esperabas que además de su magia tuviera habilidad física de cuerpo a cuerpo, verdad joven Midoriya? – siguió diciendo All Might, mirando fijamente al joven peli verde.

– Si, All Might – contestó el chico, sentado en el suelo. El fresco aire de la noche era un alivio para su cansado y sudado cuerpo, después de todas las experiencias vividas en las últimas horas.

– Reúne toda esa información, y úsala para vencer. El reconocimiento también es parte de nuestro trabajo. Aprende todo lo que puedas del mundo, para que el menor número de cosas posibles te cojan por sorpresa. Eso va también por ti, joven Ochako, no te contengas contra este joven, si no en poco tiempo te estará derrotando – añadió el rubio, y la castaña asintió con energía – Y bueno, creo que es el momento de que cenemos los tres juntos.

Mi primer día de entrenamiento, había terminado. Lo realmente intenso, estaba por comenzar.

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Abrazos de nuevo a todos en estos duros tiempos que nos toca vivir, y espero que hayáis disfrutado el capítulo. Tengo intenciones de actualizar semanalmente tanto este, como El camino para ser el rey , y espero que así pueda ser.

Un saludo a todos!