Exención de responsabilidad: My Hero Academia, sus personajes, historia, películas, y cualquier elemento comerciable no me pertenecen, son propiedad de Kōhei Horikoshi, y sus respectivos dueños. Escribo esta historia sin ánimo de lucro.
Buenas a todos, seguimos avanzando poco a poco en la historia
Por lo menos sigo poco a poco actualizando, me cuesta mucho más ahora escribir por la falta de costumbre, que hace años
Seguimos adelante con la historia del que quiere ser el mejor de todos los Hunters, Midoriya Izuku, en una historia alternativa a la original de Boku no Hero academia
Y antes que nada, os recomiendo una muy buena historia que he encontrado en fanfiction mientras buscaba historias de Boku no Hero academia.
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Se llama "El riesgo de ser un heroe" de Tamashi-Kun.
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Personalmente pienso que tiene una calidad de escritura bastante buena, la idea que ha tomado para hacer su historia es verdaderamente original, y encuentra un modo muy bueno de hilar los sucesos y sentimientos habituales de las personas que se ven sometidas a exceso de presión, como rescatistas, policías y bomberos, con el mundo de Boku no Hero.
Un fic altamente recomendable
Y sin más, os dejo con el capítulo
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MY HUNTER ACADEMIA
CAPÍTULO 6
EL PRIMER MES DE ENTRENAMIENTO
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Izuku corría a toda la velocidad que le permitían sus cada vez más poderosas piernas, esquivando rocas que llovían del cielo sobre él, una tras otra.
– ¡Corre joven Midoriya corre! – gritaba entre fuertes carcajadas All Might, mientras agarraba de un gran montón rocas del tamaño de barriles, y se las lanzaba a Izuku, que se encontraba a más de un centenar de metros de él.
Izuku esquivó a la derecha, luego a la izquierda, una esquirla de roca le golpeó en la frente, causándole un corte encima de la ceja y emborronando la visión del ojo izquierdo con su sangre. Contuvo un quejido, pero sabía que All Might no se detendría, por lo que rodó, siguió rodando, y luego se impulsó con los codos para dar un gran salto y esquivar por los pelos otra roca.
– ¡Lluvia de flechas! – gritó All Might, que tomó dos de las rocas, las estrujó entre sus dedos, y lanzó una lluvia de piedras pequeñas contra Izuku, que ya comenzaba a acostumbrarse a que All Might no le dejara respirar
– Te ayudaré Izuku kun – dijo Uraraka, lanzando una onda de choque gravitacional que deshizo o repelió las rocas de pequeño tamaño.
– Gracias Uraraka san – contestó Izuku, que, sin soltar su espada corrió hacia All Might. Ese juego de entrenamiento se llamaba "Esquiva la lluvia" y era uno de los favoritos para mejorar la agilidad de Midoriya y la velocidad de reacción de Uraraka.
– ¡Te dije que me llames Ochako Izuku! – pidió ella mientras corría por su flanco derecho hacia su también mentor.
– Como si os fuera a dejar jóvenes jajajaja – se rió fuertemente All Might, mientras lanzaba un montón de rocas hacia los cielos, y las hacía explotar usando ráfagas de aire que usó chascando sus dedos.
Izuku vio como esas rocas caían sobre ambos, y en un rápido impulso, corrió hacia Uraraka mientras cogía una madera de tamaño moderado del suelo, con intenciones de cubrirla usándola como si fuera un escudo.
Uraraka hizo lo mismo, girándose hacia él, y sin preocuparse de su seguridad, lanzaba su onda de choque hacia el lugar donde segundos antes estaba el peli verde
Cabe decir que las rocas desmenuzadas eran relativamente pequeñas, pero si impactaban muchas de ellas sobre ellos podrían provocarlos heridas o incluso alguna brecha.
Izuku llegó a ella, interpuso la madera sobre ambos a modo de cobertura, y usó su propio cuerpo para darle protección adicional a la castaña.
Las rocas repiquetearon sobre el escudo improvisado, y tras unos segundos, todo se calmó.
– ¿Estás bien Ochako san? – preguntó Izuku tendiéndola la mano.
– Hai, gracias Izuku kun – contestó ella con una sonrisa agradecida, tomandole la mano y dejándose ayudar para incorporarse.
– Muy buen trabajo ambos, demostrasteis una vez más vuestra intención de proteger a los demás con mi último ataque. ¡ Tal y como había esperado! – dijo All Might sonriente, mientras se acercaba a ellos aplaudiendo sonoramente – Bien, tomemos un descanso.
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Tema recomendado: Boku no Hero Academia OST - Here - (duración 3:05)
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Había pasado un mes desde que Izuku llegó a ese lugar.
Un mes largo, y corto, frustrante y motivador, agotador y esperanzador. Un mes de intensísimo entrenamiento, de ser sometido a las máximas presiones que había podido imaginar, y de ver su vida peligrar en unas cuantas ocasiones.
Cada día comenzaba al alba, salvo en ocasiones que All Might le despertaba en plena noche para practicar entrenamientos nocturnos con los que mejorar su capacidad de adaptarse al ambiente hostil de la falta de luz.
Un desayuno rápido y frugal, y nada más terminarlo, Uraraka tenía que empezar a practicar su magia subida a una gran roca, mientras Izuku comenzaba a realizar toda clase de ejercicios destinados a aumentar su musculatura y resistencia. Arrastrar rocas, flexiones, abdominales, series con la espada, carreras, natación... seguía un programa muy estricto sin casi pausas durante horas, hasta que All Might cambiaba los ejercicios a llevarle, en ocasiones solo, y en ocasiones con Uraraka, hacia diferentes lugares con sus poderosos saltos.
Les instruía acerca de la fauna y la flora con la que se encontraban, con los diferentes tipos de clima de la llanura, el bosque, la montaña. Les enseñaba a reconocer el ataque de una criatura por las vibraciones de la tierra que se producían antes del mismo, o a identificar mediante el sonido y el olor los sucesos que no habían todavía ocurrido.
Para All Might, la anticipación a los sucesos, llevar siempre la iniciativa, era un pilar esencial para sobrevivir y ganar, y dedicaba muchísimo tiempo a instruir a sus pupilos en todo cuanto sabía. Muchas de esas lecciones Uraraka ya las conocía, esa era la razón por las que, en ocasiones, ella no los acompañaba.
Casi siempre las clases terminaban obligando a los jóvenes a pelear con alguna clase de bestia con la que se encontraban para poder comer.
Uno de los momentos clave para Izuku fue, cuando hacía una semana, había sido capaz de cazar usando una lanza y su fiel espada a un enorme jabalí que lo había intentado ensartar. Se había llevado un doloroso corte en el brazo, pero se había mantenido firme y había alcanzado con la lanza a partir la médula del animal al saltar por encima de él.
Tras la comida, unas veces cazada por ellos mismos, otras veces pescada, y otras veces mezclada con frutas y verduras, pues All Might también cuidaba que la alimentación fuera equilibrada para que tuvieran un correcto desarrollo, Izuku y Uraraka dedicaban hasta la media tarde para el estudio de los campos donde sabían que iban a ser examinados, seguido de más ejercicio práctico y físico. All Might desaparecía durante ese tiempo, sin duda, se dirigía a cumplir misiones y dejarse ver, pues el Hunter número uno del país no podía desaparecer sin más, o el simbolismo en torno a su figura comenzaría a quebrarse.
Siempre regresaba a media tarde, o a mas tardar, al comienzo de la noche, y era en esos momentos cuando volvía a hacerles pelear uno contra otro.
Izuku nunca conseguía derrotar a Uraraka, que crecía en habilidad a la par que el peli verde, pero cabe decir que Izuku había evolucionado muchísimo, y ahora no se parecía en nada al joven que comenzó a pelear hacía un mes. Si el entrenamiento de la mañana se centraba en fuerza y resistencia, el que le hacía practicar contra Uraraka, era para desarrollar su agilidad y velocidad, que eran los puntos más fuertes del joven futuro Hunter.
Había desarrollado una increíble capacidad de predicción, después de ser golpeado en tantas ocasiones, de la misma magia, , consiguiendo sentir en ocasiones la fluctuación del espacio que precedía a la alteración de las leyes físicas forzadas por la maga, y tenía unos reflejos y agilidad asombrosos, que en más de una ocasión hacían dudar a All Might de que el chico fuera totalmente "normal"
En esas ocasiones los pensamientos del Hunter regresaban a su conversación con Inko Midoriya, y le daba vueltas en su cabeza a quién era realmente esa mujer.
Después de la cena, de la que se encargaba el propio All Might, por el cansancio de los jóvenes, se reunían junto a la hoguera y, generalmente, hablaban. All Might les instruía y enseñaba cosas que sabía de la población del mundo, geografía, historia, y de las habilidades especiales de otros Hunters, o les contaba aventuras que había vivido a lo largo de los años.
En otras ocasiones, organizaba algún evento inesperado, que generalmente dejaba aún más agotados a los ya exhaustos chicos. El más complicado de todos fue cuando trajo a una enorme criatura, un bastiladón, una bestia cuadrúpeda con grandes placas defensivas que la protegían de cualquier ataque, y que obligó a los jóvenes a no hacer otra cosa más que huir y esquivarla para no ser gravemente lastimados. Por suerte, era lenta, pero cada vez que golpeaba el suelo, lo hacía temblar, desestabilizando a los jóvenes.
Después de un largo y sufrido rato, All Might intervino, pero sin matarla, el Hunter la sacó de allí, de vuelta al bosque de donde la había traído, porque les dijo que en su hábitat natural, esas criaturas no atacaban a los humanos salvo que las molestaran mucho o que intentaran atacar sus nidos.
El Hunter distinguía claramente entre los monstruos peligrosos y aquellos que no lo eran, cazando para proteger a la gente a los peligrosos, y cazando a cualquier animal para alimentarse y sobrevivir.
Se podría decir que, además del entrenamiento, All Might quería moldear un pensamiento ético en sus estudiantes, una especie de armonía que combinaba el respeto y la unión con la propia naturaleza.
Él siempre insistía en que la naturaleza que parecía oponerse a la humanidad, en realidad, era algo contra lo que no se podía luchar, y que había que adaptarse a la misma. Que siempre había que respetarla, e intentar entrar en sintonía con ella, para de esa ser parte de todo y ganar poder y respeto hacia su mundo. De esa forma, podrían ser más poderosos, y al mismo tiempo, evitarían muchos problemas con cierta clase de criaturas más míticas, como algunos dragones o fénix, que no atacaban a todo el mundo, si no solo a aquellos a los que percibían como amenazas.
– Pero espero que jamás tengáis que enfrentaros a un dragón – añadió, con un ligero temblor, lo que les hizo darse cuenta de cuán poderosas debían ser verdad esas criaturas, que solo en muy raras ocasiones atacaban los países de los humanos.
Volviendo al presente, All Might se sentó junto a ellos, que se habían dejado caer al suelo totalmente exhaustos
– Imagino que aquí atrapados no sabéis muy bien en que fechas estamos, pero mañana son tus exámenes finales Izuku. Estamos a mediados de mayo, y espero que, como hablamos hace tiempo y le prometimos a tu madre, hayas estudiado duramente – dijo seriamente.
– ¡Hai, está todo controlado! – aseguró Izuku poniéndose en pie como un resorte.
– Bien, bien. Tenedlo en cuenta los dos, no es solo pruebas físicas, la UA no admite a borricos entre sus alumnos, es cierto que tres cuartas partes de la instrucción es de Hunter, pero también recibiréis clases allí, no debéis descuidar vuestro nivel – siguió diciendo All Might.
– No te preocupes sensei, está todo controlado – aseguró Uraraka.
– Excelente. He pensado en llevarte unos dias con tu familia, joven Uraraka o que te quedaras aquí entrenando, creo que debes decidirlo tú. Llevaré a una distancia segura al joven Midoriya, y luego te llevaré a ti a tu ciudad, ¿cómo lo ves? – preguntó All Might.
– Realmente me encantaría Might sensei – dijo ella muy contenta.
Izuku sabía que el padre la joven había fallecido hacía ya cierto tiempo, pero su madre seguía viva.
– Así lo haremos – asintió All Might.
– ¿Uraraka san? – preguntó Izuku, armándose de valor para preguntarle algo personal a la chica. A lo largo del mes se habían hecho muy buenos amigos, pero ambos eran tímidos con el otro, mucho más Izuku que Ochako, y pocas veces la preguntaba cosas personales. Cuando estaban los tres juntos, más bien dejaban que All Might hablara principalmente...
– ¿Hai Izuku kun? Y llámame Ochako – preguntó y volvió a insistir por millonésima vez.
– ¿Cómo es que os conocisteis? ¿Cómo es que All Might te está entrenando? Sé que es un poco estúpido por mi parte por no haberlo preguntado antes... pero no lo había pensado desde el día que llegué – dijo Izuku que terminó cerrando los ojos y rascándose la cabeza nervioso.
– Papá y Midght sensei... eran amigos – contestó lentamente ella, que parecía súbitamente apenada. Izuku pensó que había cometido un error, y se apresuró a disculparse, pero All Might intervino antes.
– Os pido perdón a ambos, el primer día no expliqué nada de esto y os dejé a ambos sin conocer lo más básico de todo – se apresuró a decir.
"Joven Uraraka, sin duda ya lo habréis hablado, pero después de observar el heroico modo en que el joven Midoriya peleó contra un secrex, y el modo en que protegió a las personas pese a no tener habilidades... fue lo que me impulsó a traerle aquí y entrenarle. no creo que fuese una casualidad lo que juntó nuestros caminos, más bien creo que fue el destino. Haré todo lo posible para que sea un gran Hunter, y demuestre al mundo que incluso sin increíbles habilidades, se puede ingresar en la mejor de las academias.
"En cuanto a la joven Uraraka, su padre y yo fuimos grandes amigos, compañeros incluso, en el pasado, y siempre le guardaré un hueco en mi corazón. Por desgracia, hace algunos años, falleció durante un gran ataque de monstruos y otras cosas... murieron muchas personas. Mi amigo, era un Hunter, como yo, y formábamos parte de un escuadrón que protegía una muralla defensiva de la frontera de las montañas. Él también era un poderoso mago de la gravedad, pero no tenía todas las habilidades que ha desarrollado la joven Uraraka gracias a su gran talento y a la evolución de las habilidades... me llena de orgullo decir que ese día salvamos un innumerable número de vidas, pero el precio a pagar fue muy alto. Al final del día, cuando habíamos hecho retirarse a los enemigos, mi amigo colapsó. Y en el final de todo, me pidió que me ocupara de la joven Uraraka. Y así se lo prometí, y la verdad es que me alegro mucho de haberle hecho esa promesa, pues mi amigo sigue vivo en ella, y puedo prepararla para que sea más fuerte aún y pueda cumplir con las metas y sueños de ambos.
– Papá era muy valiente... mamá siempre le regañaba porque decía que se exponía mucho al peligro, y decía que para ir en cabeza bastaba con Might sensei – murmuró Uraraka, que seguía mirando al suelo con tristeza.
– Lo siento, n-no debería haber preguntado – se apresuró a decir Izuku, que había bajado también la vista y se sentía muy miserable por hacerle revivir esos malos momentos a su amiga – Con todo... con todo... seguro que fue alguien increíble, debes estar muy orgullosa de él – añadió, levantando la vista y sosteniendo la mirada de la castaña, a la que le dio un breve vuelco al corazón por las palabras que acababa de decir.
– Sí... lo estoy – reconoció ella – Era un gran Hunter, y era mi Hunter – y sonrió más alegre. All Might le dedicó un gesto de apoyo a Izuku, contento con el resultado. Izuku se animó a hablar también.
– Yo por mi parte... no recuerdo a mi padre. Era muy pequeño cuando él nos dejó, y mi mamá nunca quiere hablar de ello. Pero siempre me dijo que era alguien muy valiente, y cuando se siente orgullosa de mi dice que soy digno de ser su hijo... pero nunca pude entender por qué se fue, o qué le pasó. Ni siquiera sé si sigue vivo o murió – comenzó a decir Izuku mientras jugaba con unas piedrecillas que había en el suelo.
– Lo siento, Izuku kun – dijo con pena esta vez Uraraka.
– No es algo triste... alguna vez fue triste, pero mi mamá fue suficiente para hacerme feliz y criarme. No todo ha sido fácil, pero... siento que las cosas han sido como tenían que ser – siguió Izuku, con una sonrisa entre alegre y nostálgica.
– Jóvenes... los recuerdos y los sentimientos de nuestros progenitores son algo que siempre os ayudará a avanzar. Pero nunca olvidéis, que el futuro es el paso que vais a dar hacia delante, nunca el que dejasteis atrás. Pero al mismo tiempo, ese paso que disteis, es el que os guiará para que el siguiente lo deis bien también – dijo simbólicamente All Might. Ambos chicos asintieron, y All Might sonrió.
El descanso había terminado.
– Bueno, creo que es momento de que dejemos este lugar y nos dirijamos al bosque del sur, acamparemos esta noche allí abajo, y acortaremos camino para el día de mañana ¿qué os parece? – sugirió el Hunter. Ambos jóvenes se mostraron conformes, pero ya sabían que para descender ese acantilado, All Might no les iba a ayudar inicialmente, por lo que recogieron sus cosas, sabiendo que no volverían en unos días.
Se dirigieron a un trote suave hasta el acantilado, Izuku en ocasiones se daba cuenta de la velocidad que había ganado con el paso de ese mes. Si había conseguido tanto progreso en un solo mes, sin duda tenía margen para volverse mucho más fuerte, pero su forma de ser en la cual se recriminaba siempre a sí mismo no le permitía ver ese pequeño detalle.
Ayudándose el uno al otro, ambos descendieron durante un buen tramo la pared del acantilado, hasta que Izuku notó que el cansancio acumulado y de esa mañana de entrenamiento impedía que Uraraka fuera capaz de continuar, pero la joven no quería admitirlo.
– ¡All Might! – llamó dando un fuerte grito.
– ¿Ocurre algo? – preguntó éste mientras aparecía en un instante junto a ellos, destrozando una pequeña parte del acantilado. Uraraka tenía un lado por el cual no le gustaba admitir el cansancio ante All Might, y por eso se sintió frustrada de que Izuku se hubiera dado cuenta de su cansancio y hubiera llamado a All Might...
– Sí, All Might sensei... me siento demasiado cansado, creo que el entrenamiento me ha dejado incapaz de bajar más, ¿puedes ayudarnos? No quiero ser una carga para Uraraka san – dijo el peli verde, provocando que la chica le dirigiera una mirada sorprendida y agradecida. All Might, que parecía tener ojos en el cogote, sonrío, contento por milésima vez de haber decidido tomar como pupilo a tan éticamente correcto joven.
– Claro, subiros a mi espalda... ¡y agarraos! – gritó, y se dejó caer hacia abajo, hasta estrellarse contra el suelo amortiguando el impacto con una ráfaga de aire.
– Nunca termino de acostumbrarme a estas – murmuró Izuku.
– A mi me encanta – contestó no obstante Uraraka, que, acostumbrada a controlar la gravedad, esas sensaciones de vacío ante esas grandes velocidades la hacían sentir más viva.
Pasaron las siguientes horas buscando presas de tamaño moderado para perfeccionar sus habilidades de caza, siempre supervisados por All Might. Izuku había convertido en costumbre llevar una lanza de metro y medio, rematada en una afilada punta de metal que se había forjado él mismo con ayuda del Hunter, además de su habitual espada. No obstante, la primera en encontrar una presa fue Uraraka, en esta ocasión, se trató de un gran lagarto que la atacó de entre la maleza, pero al que consiguió aplastar con su magia en el último momento. Esos lagartos eran una variedad más débil y pequeña de una gran familia llamados gelitianos, y curiosamente, una vez cocinados tenían un buen sabor.
Mientras comían, Izuku meditaba lo que fallaba a su técnica para cazar monstruos. Después de un mes se había dado cuenta que sin magia, sin habilidades de combate, ni habilidades de ninjutsu, ese talento natural que tenía para ser más rápido y ágil que la mayoría debían ser la base de su forma de pelear. Había adquirido habilidad gracias a su amiga Yaoyorozu con la espada, pero ahora veía fundamental desarrollar su habilidad con más armas, armas de largo alcance que le permitieran maniobrar más.
Poco a poco, una idea comenzó a surgir en su mente. Necesitaba aprovechar sus habilidades de agilidad, reflejos y velocidad, para convertir todo eso en defensa y potencia contra enemigos de gran tamaño como los que tendría que enfrentar. Eso le obligaba a tener que desarrollar alguna clase de objeto que le permitiera hacer todo eso.
Y ahí, comprendió de pronto, era donde podía intervenir su amiga Yaoyorozu.
– All Might, tengo que pedirle un favor – dijo, con una extraña sonrisa de expectación y... ¿seguridad?
Si su idea daba buen resultado, sus habilidades tendrían un gran avance.
"Eso es, joven Midoriya, sé creativo, nunca dejes de pensar" pensó el Hunter al ver esa expresión brevemente segura de su pupilo.
El entrenamiento comenzaba a dar frutos, pero todavía quedaba un camino muy largo por recorrer.
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Hasta aquí el capítulo, me ha venido la inspiración y no descarto subir otros dos capítulos más esta semana
Solo os diré una cosa, os va a encantar la forma de pelear que va a encontrar Izuku
Dicho esto, mucho ánimo a todos, y nos leemos con total seguridad bastante pronto!
