Exención de responsabilidad: My Hero Academia, sus personajes, historia, películas, y cualquier elemento comerciable no me pertenecen, son propiedad de Kōhei Horikoshi, y sus respectivos dueños. Escribo esta historia sin ánimo de lucro.
Buenas a todos, seguimos avanzando en la historia
Actualización rápida, ¿Estaremos volviendo a esa época donde actualizaba cada tres - cuatro días, cuando empecé el fic? Cuando tenga que retornar a mi trabajo todo será más difícil, pero siempre intentaré encontrar un hueco para escribir. La dichosa inspiración regresó a mi, y las ideas de nuevo fluyen rápidas, permitiendo desarrollar el fic como había querido. No me gusta escribir por hacer relleno, ni precipitar mis fics, todos ellos siguen una estructura de desarrollo que me permite llegar a los hilos clave de la historia.
Amo el estilo de ciertos autores que dejan misterios nada más empezar la obra y que se aclaran cientos de capítulos más tarde, tipo Shingeki no Kiojin o One Piece, por eso, y pese a que evidentemente muchos queréis respuestas a los misterios de este fic, lógicamente no puedo darlas ahora y tardaréis meses o años en saberlas. Además, al ser mi mundo inventado, al ser una obra distinta a la original, no esperéis que todo sea igual. No esperéis que aquí se cumplan esas teorías de Boku no Hero academia, aquí los giros de la trama serán distintos, algunas cosas se mantendrán similares, pero la historia tendrá una evolución muy diferente, con un universo más expandido y menos arcos pero más extensos que en la obra original.
En cuanto a las reviews anónimas...
– Guest, muchas gracias por tu review, no creo que llegue a esos extremos, dado que tengo ya planeado como desarrollar los "power up" justificados del personaje, pero de momento, sí que he diseñado algunas herramientas interesantes que le serán de ayuda en su aventura, como verás en éste mismo capítulo. Te animo a seguir comentando y dando cualquier consejo que creas oportuno o sugerencia para que pueda ir perfeccionado el fic ;)
Y sin más, os dejo con el capítulo
.
MY HUNTER ACADEMIA
CAPÍTULO 9
UNA FORMA DE PELEAR
.
– All Might, tengo que pedirle un favor – había dicho Izuku, con una extraña sonrisa de expectación y... ¿seguridad?
Si su idea daba buen resultado, sus habilidades tendrían un gran avance.
"Eso es, joven Midoriya, sé creativo, nunca dejes de pensar" pensó el Hunter al ver esa expresión brevemente segura de su pupilo.
El entrenamiento comenzaba a dar frutos, pero todavía quedaba un camino muy largo por recorrer.
– Lo que sea, mi joven pupilo – contestó All Might dedicándole una radiante sonrisa.
– Cuando vayamos a mi ciudad... tenemos que ir a ver a alguien – fue todo lo que dijo Izuku, que, tras recibir el asentimiento de All Might, se dirigió hacia donde tenía su lanza y comenzó a observarla mientras murmuraba a toda velocidad, provocando gotas en la cabeza de sus dos compañeros.
Concluyó la tarde, y se hizo la noche. Ese día, All Might no había hecho más entrenamiento con ellos, dejándolos repasar mientras hubo luz para los exámenes finales que iban a tener en los siguientes días.
– ¿Cuál es esa idea que se te ha ocurrido Izuku kun? – preguntó Ochako mientras los tres tomaban una tardía cena, alrededor de su tradicional hoguera. Izuku recayó en uno de sus momentos de nervios por la pregunta, pues no se le daba bien mentir o no intentar contentar a los que le preguntaban cosas.
– Qui-quiero que sea una sorpresa – contestó desviando la vista azorado. Uraraka sonrió y asintió.
– Sin duda será algo increíble, sé que solo hace un mes que nos conocemos pero no sé... pareces el tipo de persona que sabe siempre encontrar una solución a cualquier problema. Creo que eres alguien verdaderamente confiable – contestó.
– ¿Confiable? – se asombró Izuku, poniéndose muy rojo.
– Por supuesto, ¿tú no te ves así? ¿Después de todo lo que has logrado mejorar en este mes? – se extrañó la chica.
"¿Yo he mejorado tanto?" pensó Izuku, observando su puño. Era cierto que había ganado resistencia, agilidad, que se notaba un poco más fuerte ahora, y sobre todo, había acumulado experiencia práctica... pero de ahí a creerse su evolución, alguien que llevaba toda la vida siendo despreciado por casi todos los que conocía, había un paso muy grande.
– Creo... creo que me ves mejor de lo que realmente soy, Uraraka san... pero gracias. Muchas gracias... que me digas eso, me alegra mucho – murmuró Izuku mirando al suelo con una ligera sonrisa de emoción.
"Sé que no es fácil cambiar rápido, joven Midoriya, pero eres mejor de lo que crees. No puedo esperar que sea inmediato, pero poco a poco, te volverás alguien más seguro de ti mismo. Sé que conseguirás grandes cosas, y no solo yo creo en ti. Y ahora, lo sabes" pensó All Might, que se levantó y se quedó mirando hacia el cielo estrellado.
Sabía que no se arrepentiría de su decisión.
La noche pasó, y llegó el día siguiente. No sufrieron ataques pese a estar en pleno bosque durante esa noche, seguramente gracias a la presencia de All Might, que irradiaba un aura de poder tangible para cualquier criatura. Se levantaron de madrugada, emprendiendo una rápida marcha en la que ambos jóvenes a duras penas podían seguir el "trote" de All Might que los guío a ambos hasta que salieron del bosque después de varias horas de carrera. Donde se encontraban ahora parecía un área más segura, rodeada de colinas y en las que se veía no muy lejos campos de cultivo, señal de que cerca habría algún pueblo o granja.
– Bueno, joven Uraraka, como dijimos, me llevaré al joven Midoriya ahora, y luego vendré a por ti – dijo All Might, que se puso a hacer estiramientos, con la intención de iniciar sus clásicos saltos a gran potencia.
– Esfuérzate, Izuku kun – le pidió ella mientras le sonreía. Izuku asintió, y le devolvió la sonrisa a su amiga.
– Tú también, Ocha... Uraraka san – Dijo finalmente. La chica solo pudo reírse al ver cómo el peli verde había intentado cambiar cómo la llamaba, pero claramente le costaba demasiado – Espero que estés bien con tu familia.
– ¡Un! – asintió ella – Nos veremos en unos días.
Izuku subió a la espalda de All Might, y observó a la joven mientras notaba el familiar cosquilleo del poder del Hunter. Ella le devolvió la mirada, y se quedaron unos segundos así, hasta que finalmente, All Might terminó de cargarse.
– Nos vemos pronto, joven Uraraka, entrena duro hasta que regrese – dijo, y sin más, salió disparado hacia delante empleando más fuerza de la que hasta ahora había usado para transportar a Izuku. El impulso casi hace salir volando al joven.
– Joven Midoriya, no he querido decirlo hasta ahora, pero soy consciente de que has estado lleno de inseguridades y preocupaciones desde que empezamos los entrenamientos – dijo mientras saltaba. Izuku no dijo nada, pues sabía que era cierto – Eres un buen muchacho, valiente, y con un fuerte sentido delo que debe hacer un verdadero Hunter. Sé que no fue fácil, todo lo que pasaste, pero, aunque no sea inmediato, quiero que poco a poco vayas pensando en quiénes tienen razón.
"Si todos aquellos que te menospreciaron en el pasado sin conocer todo lo que puedes ofrecer, o los que te conocemos y te vemos con un maravilloso y prometedor futuro por delante"
Esas palabras llegaron muy hondo a Izuku, al que se le llenaron los ojos de lágrimas.
– Hai... – fue todo lo que pudo musitar. All Might le alcanzó a escuchar, y no dijo más, pues sabía que entrenar a ese joven para que fortaleciera su autoestima y seguridad, no sería tan sencillo como lo era educarle en el resto de aspectos donde lo estaba fortaleciendo.
Finalmente llegaron hasta un punto donde se veía la playa en la que ambos se conocieron.
– Bueno, joven Midoriya, creo que lo mejor es que te deje aquí. Los éxamenes serán en unas horas según me dijeron tus maestros, por lo que aún tienes tiempo de visitar a tus amigos si así lo quisieras – dijo mientras el peli verde se bajaba de su espalda levemente mareado por tanto salto y tanta velocidad.
– All Might sensei – empezó a decir Izuku, pero se interrumpió.
– Si, dime joven – le animó.
– Aún no me has preguntado nada del plan que tengo para pelear – dijo el peli verde.
– Pensaba que debías ser tú quien me lo contara, cuando lo tuvieses planeado, al fin y al cabo, la idea ha sido tuya ¿no? –argumentó All Might.
– Cierto, tienes razón – reconoció Izuku – Bueno... me di cuenta de que voy mejorando con la espada, pero una espada no sirve contra enemigos de gran tamaño, o al menos, no me sirve para esquivarlos...
– Sí, es cierto. Un experto espadachín puede ganar a un humano, o a criaturas de tamaño no más grande que un caballo, pero contra las criaturas que los Hunters enfrentamos... bueno, claramente una espada no te servirá para protegerte mucho. Me alegra que te dieras cuenta de ese detalle, joven Midoriya – reconoció All Might. Él sabía eso desde hacía años, pero quería que su joven alumno desarrollara por sí mismo la capacidad de razonamiento necesaria para darse cuenta él solo de esos detalles
– Bueno, se me ocurrió algo, después de observaros a ti y a Uraraka san – reconoció Izuku, que tomó la lanza de su mochila, donde la había atado durante los saltos – Con mi agilidad, y la suficiente fuerza, puedo hacer esto – y corrió por la hierba, para luego clavar la lanza en el suelo, e impulsándose con ella, como si fuera una pértiga, se alzó a más de tres metros del suelo. Se llevó la lanza consigo, e hizo un quiebro en el aire, un molinete con el arma, y luego la estampó contra el suelo, provocando una ráfaga de aire que dejó sorprendido a All Might – Puedo hacerlo... si lo que quiero es ganar fuerza, protegerme de los ataques, y ser más ágil, entonces creo que ésta es la clave.
Izuku le explicó su plan a All Might, que le escuchó asombrado por la idea que el joven había tenido...
– ¡Me encanta esta idea joven! ¡Si se enteran los del curso de soporte y armamento de todas las Academias de Hunters del país, te la copiarán seguro jajajaja! – gritó finalmente All Might, muy motivado. Realmente, Izuku le había dejado asombrado. Era una idea que mezclaba su poder, la agilidad natural de Midoriya, y la magia de Uraraka... era una idea que podía permitir a Izuku, un chico sin poderes especiales, competir seriamente para ingresar en la Yuei Academy.
– ¿Tu crees? – preguntó Izuku, tapándose la cara con las manos, muerto de vergüenza y totalmente rojo.
– ¡Por supuesto! ¿Confías en tu amiga lo suficiente como para que sepa este secreto? Nadie debería saberlo, joven Midoriya – añadió All Might mientras fruncía el ceño. Izuku se quedó en silencio, para luego armarse de súbita resolución.
– Confío en ella. Es una chica leal, honesta y siempre ha estado ahí para ayudarme. No dirá nada de que tú me estés entrenando – afirmó resuelto.
– Aprueba los exámenes, y regresa aquí mañana al amanecer con tu amiga, tengo una idea estupenda que creo que podría funcionar... de hecho, reúnete aquí con ella, y déjame el resto a mi – dijo el Hunter, que decidió confiar en su alumno y darle la oportunidad de poner en práctica su plan, pese a los riesgos que eso conllevaba – Y dicho ésto, ¡me voy a toda velocidad! – y de un gran salto, que cubrió de polvo al peli verde, All Might se dirigió a buscar a Uraraka.
Izuku se quedó estático, sintiendo como si despertara de un sueño. Pero rápidamente se despejó de sus dudas, y sacudió la cabeza con fuerza.
Su madre le había dicho que la prohibía visitarla, pero quería darla la sorpresa igualmente. No tenía mucho tiempo, así que decidió intentar buscar a Yaoyorozu. Sospechaba que no estaría entrenando dada la cercanía de los exámenes, pero decidió comprobarlo igualmente. Efectivamente, no encontró a la chica, ni a ningún otro joven de su edad, por lo que se marchó de allí rápidamente, y, corriendo para mantener el entrenamiento de su mentor, llegó mucho más rápido de lo que anteriormente lo había hecho a la puerta por la que siempre entraba y salía de la ciudad.
Los guardias se sorprendieron al verle después de un mes, y cabe decir que se alegraron también.
– ¿Habéis visto a la chica de pelo negro, alta, con la que siempre entreno? – les preguntó, después de evadir las preguntas sobre dónde había estado.
– ¿Te refieres a la heredera de la familia Yaoyorozu? Hace unas horas regresó de estar entrenando, como hace todos los días... no sabremos donde está ahora – le respondió uno de ellos.
Tras agradecerles a todos, Izuku reanudó su carrera, con la intención de encontrarla. Seguramente ella ya habría ido hacia la escuela donde ambos estudiaban, aunque faltaba cerca de una hora para el inicio de los exámenes, era escrupulosamente puntual.
Y no se equivocó, la encontró sentada en un banco del parque que se encontraba frente a la escuela. Llevaba el uniforme escolar en lugar de la armadura, y se había dejado el pelo más largo que la última vez que la vio, hacia ya más de un mes
– ¡Momo chan! – gritó muy contento mientras corría hacia ella. Ella alzó la cabeza de su libro, totalmente sorprendida al escuchar la voz de su amigo
– ¿Izuku? – se sorprendió ella, para luego, sentir una inmensa alegría, y levantarse para correr hacia él – ¡Izuku! – ambos se fundieron en un alegre abrazo, cabe decir que a Yaoyorozu la sorprendió muchísimo ese gesto por parte de Midoriya, que siempre se había mostrado tímido con ella. Claro está que después de unos segundos, Izuku se separó muy nervioso de pronto y haciendo sus clásicos aspavientos con las manos. Sí, definitivamente, era Midoriya.
Observándole ahora más en detalle, pudo ver que llevaba puesto un uniforme de entrenamiento que no le había visto anteriormente, de colores verdes y negros, una coraza de cuero que le cubría el pecho y la parte superior de la espalda, así como brazales de metal oscuro, junto con unas botas de media altura negras muy desgastadas y sucias. Parecía ligeramente más alto y un poco más seguro de sí mismo, y se dio cuenta que llevaba semanas sin tomar una ducha en condiciones.
El traje de entrenamiento original de Izuku no había durado mucho con su entrenamiento,y por eso, All Might había llegado un día con dos sets de ropa y protecciones para su pupilo, que los había ido alternando junto con su ropa normal.
– Recibí tu mensaje de que te ibas a entrenar fuera de la ciudad cuando regresé de mi viaje, tu madre me lo hizo llegar a través de los maestros de la escuela... lo que no imaginaba fue que fuera durante tanto tiempo. ¿Con quien fuiste? ¿Qué has estado haciendo? – preguntó la joven, que había retrocedido un par de pasos y observaba al peli verde con gran curiosidad.
– Yo... esto... prometí que no lo contaría Momo chan, y esa promesa realmente sigue activa – empezó a decir Izuku sin mirarla a los ojos – Te enterarás pronto, de hecho, necesito tu ayuda... pero no puedo ser yo quien te lo cuente, te lo tiene que contar la persona que me está entrenando.
– Cuánto secretismo Izuku, pero si necesitas mi ayuda, cuenta con ella, por supuesto – se apresuró a contestar la peli negra – Además, no tuve ocasión de agradecerte en persona que me salvaras del Secrex... ¿sabes? – añadió la chica, que parecía súbitamente culpable.
– ¿Momo chan? – murmuró el peli verde, recordando esa pelea que cambió su vida.
– Lo estuve meditando mucho. Fui incapaz de actuar o de moverme, hasta que vi tu vida en peligro... quiero ingresar en la Academia de Hunters más prestigiosa de la Alianza, de la que salen los mejores Hunters... y sin embargo, fui incapaz de hacer nada. El valor que tú demostraste ese día... definitivamente, quería darte las gracias por salvarme y decirte una vez más, que creo en ti, y que te volverás un gran Hunter, ¡con o sin poderes! – siguió diciendo la peli negra, causando que su amigo se emocionara visiblemente.
– No habría logrado nada, si tú no me hubieras apoyado desde un comienzo. La oportunidad que tengo ahora de ser un Hunter, es gracias a ti en primer lugar. Fuiste la primera persona que creyó en mi, y eso es algo que nunca voy a olvidar, Momo chan – dijo Izuku, mirando al suelo, pero con una sonrisa alegre. Yaoyorozu se alegró mucho de esas palabras de su amigo, pero en ese momento comenzaron a llegar más alumnos, pues faltaban apenas unos minutos para el examen.
– ¿Ahhhhh Deku bastardo? ¿Oí bien, sigues creyéndote la gran cosa pensando que llegaras a ser un Hunter, maldito? – gritó a espaldas de ellos una conocida voz.
– Bakugo – murmuró, molesta, la peli negra, girándose hacia él.
– Ka... Kacchan – tartamudeó Izuku, observando acercarse furioso al joven mago de cabello rubio y ojos rojos.
– ¡Tenía la esperanza de que te hubieras tirado por un pozo, o de que alguna bestia te hubiera devorado, pero ni esa suerte tuviste Deku! – gritó Bakugo, acercándose hacia ellos, siendo seguido de cerca por su pandilla de aduladores, a los cuales ignoraba en cuanto se encontraba con su compañero de la infancia. Izuku bajó la vista, y sus ojos quedaron ocultos por su flequillo, todavía demasiado asustado de Bakugo como para decirle nada cuando le veía así de agresivo – ¡Eeeeh, Deku, qué son esas pintas? ¡Desapareces durante más de un mes y regresas ahora creyéndote la gran cosa diciendo esas tonterías de que serás un Hunter! ¡Solo eres un normal, deja de soñar de una maldita vez idiota bueno para nada!
– Bakugo, ya está bien, te lo advierto por última vez – amenazó Yaoyorozu, que dio un paso hacia él con fuego en la mirada, interponiéndose entre Izuku y Bakugo.
– Buscas pelea acaso, Yaoyorozu... no esperes que me contenga porque seas una chica, ¡te mandaré a volar! – se encaró el rubio, dando otro paso a su vez hacia ella y observándola fijamente, mientras chispas explosivas saltaban en torno a las manos y brazos descubiertos del mago, apuntando con su brazo derecho a la joven, que se preparó para pelear.
Pero súbitamente, Izuku dio un rápido paso hacia delante.
Un paso demasiado rápido para que nadie pudiera reaccionar a tiempo.
Agarró del brazo al rubio, y apretó con fuerza, forzándole a bajarlo.
– Ni se te ocurra tocarla, Kacchan – susurró Izuku, con una mirada súbitamente resuelta, un destello amenazador en sus ojos verdes, que dejó sorprendidos a todos. ¿El saco de boxeo de Kacchan y su pandilla, el Normal del que todos se burlaban, acababa de desafiar al alumno más fuerte de la escuela, al mago al que todos admiraban y temían?
Y hablando de dicho mago, fue el más sorprendido de todos, que solo pudo quedarse mirando durante unos segundos la súbitamente resuelta mirada de Izuku, de ese maldito Deku, que cada vez se atrevía a más contra él.
La segura pelea que estaba a punto de iniciarse se vio interrumpida por las campanas de la escuela que indicaban que tenían que entrar, y uno de los maestros, que abrió las puertas del edificio desde dentro y los llamó a todos sin percatarse de la tensión que se estaba generando.
Bakugo se soltó de Izuku y, ahora sí, le lanzó una mirada de profunda furia entrecerrando los ojos.
– Vamos, Izuku – le llamó la peli negra, y tomándole de la muñeca lo sacó de allí. Y nadie se atrevió a decir nada en ese momento, hasta que finalmente, cuando se internaron en la escuela, Bakugo finalmente reaccionó, haciendo explotar el aire alrededor de sus manos.
"¿Ese maldito... Deku... se atrevió a desafiarme? ¿Se plantó ante mí... otra vez?" pensaba, totalmente fuera de si en su interior.
Ya en el aula donde harían los exámenes, Yaoyorozu se permitió dedicarle una tímida sonrisa agradecida a Izuku, el cual parecía bastante nervioso por su reacción, y ni se había percatado de que la joven le había tomado de la muñeca todo ese rato, lo que en circunstancias normales le habría provocado una tremenda timidez.
– Sabes que soy capaz de lidiar con un idiota como Bakugo – dijo la peli negra. Izuku sabía que eso era así, y asintió.
– Lo sé... pero reaccioné por impulso – contestó el chico, y la sonrisa de Yaoyorozu se ensanchó.
– Me alegra que lo hicieras, que no dejaras que Bakugo te intimidara. No olvides que yo creo en ti – contestó ella, arrancando una sonrisa al peli verde. El resto de la clase fue llegando en ese momento, y cada uno se dirigió a su asiento. El último en llegar fue Bakugo, que intentó hacer contacto visual con Izuku al pasar cerca de él, pero el peli verde evitó devolverle la mirada.
Los exámenes transcurrieron sin mayores incidentes. Izuku se sorprendió no encontrando dificultad con ellos, no en vano era un joven inteligente y aplicado, pero una parte de él dudaba que, al haber tenido que dedicar tanto tiempo al entrenamiento en comparación con el estudio, se le fueran a dar las cosas tan bien.
Yaoyorozu y él se marcharon juntos de la escuela, después de que la joven se despidiera de su grupo de amigas y Izuku agradeciera a algunos maestros por la educación que le habían dado esos años.
– Eres un buen muchacho, Midoriya. Esperamos que tengas suerte y que consigas ingresar en la Academia Yuei – le respondieron dos de ellos, la directora y su maestro, que eran precisamente las personas con las que All Might había hablado.
– ¡Me esforzaré! – aseguró el joven, para luego abandonar ese lugar sin intenciones de mirar atrás.
Izuku y Yaoyorozu caminaban por las calles en el atardecer de la ciudad, charlando de cómo les habían ido las pruebas, hasta que terminaron en una terraza del segundo nivel de la ciudad. Izuku quería aprovechar al máximo esos momentos con su amiga, y lo mismo quería hacer la peli negra. La terraza donde se encontraban era una zona ajardinada rodeada de pequeños muros en tres de sus zonas, y en la cuarta se encontraba la propia muralla, situada a la misma altura que la terraza, del segundo nivel de la ciudad, con una nada desdeñable caída de unos treinta metros hacia los tejados del nivel inferior. Precisamente se encontraba orientada hacia las montañas donde Izuku estaba entrenando, aunque se encontraban tan lejos que solamente se veían levemente difuminadas por el atardecer y la distancia que los separaba.
– Momo chan, necesito que mañana te reúnas conmigo en el campo de entrenamiento al amanecer. Allí sabrás que es lo que he estado haciendo... siento no poder decir más – dijo finalmente Izuku.
– Claro que sí – contestó la joven. El momento fue bruscamente interrumpido de nuevo.
– ¡Deku bastardo! – gritó Bakugo de espaldas a ambos. El fuego de la ira ardía en la mirada del joven mago, que se dirigió hacia él con intenciones de pelea. Llevaba todo ese tiempo recorriendo la ciudad, buscando al peli verde.
– Kacchan – murmuró Izuku, asustado de nuevo.
– ¡Donde está ese valor que juntaste antes para desafiarme delante de todos los extras, maldito nerd? – preguntó Bakugo, haciendo explotar el aire alrededor de sus manos, decidido a pelear, y prueba de ello era que llevaba equipada su armadura de combate.
– Está prohibido pelear dentro de la ciudad, Bakugo. Detente – le recordó Yaoyorozu, interponiéndose entre ambos.
– ¡Al diablo las normas! – rugió el rubio, intentando bordear a la peli negra – ¡Deku, maldito inútil, pelea si eres tan valiente! – gritó, intentando encarar al peli verde, que todavía se encontraba temblando. Yaoyorozu, harta, hizo aparecer en su brazo una barra de acero, con la que golpeó a Bakugo, que se vio obligado a cubrirse mientras era empujado deslizándose hacia atrás.
– Te lo dije antes, te avisé respecto a que dejaras en paz a Izuku – dijo ella, por primera vez visiblemente furiosa.
– A lo mejor tendré que barrer el suelo contigo, maldita extra, antes de encargarme de ese llorón – murmuró Bakugo mientras se revisaba los guardabrazos metálicos. Esa mujer golpeaba duro, eso era una cosa que le acababa de quedar muy clara.
– Cómo puedes ser alguien tan desagradecido, Katsuki Bakugo – le recriminó la peli negra – Izuku se sacrificó por ti, te protegió con su propia vida, y ni capaz eres de darle las gracias o mostrarte mínimamente agradecida con él.
– ¡NADIE LE PIDIÓ QUE LO HICIERA! – berreó de pronto Bakugo, que parecía sumamente alterado – ¡Habría sido perfectamente capaz de esquivar eso yo solo! ¡Deku me quitó mi oportunidad de brillar yo solo delante de todos y delante de All Might! ¡Un Hunter que quiera ser el número uno no necesita ayuda de nadie!
– Te equivocas, Kacchan. Incluso el Hunter más fuerte, incluso All Might, necesita compañeros que lo ayuden y compensen sus debilidades. Compañeros que lo apoyen, que le animen a seguir adelante, compañeros con los que reír, llorar, pelear juntos. Con los que cazar juntos y compartir aventuras – repuso Izuku, poniendo una mano en el hombro de Momo.
– Al fin das la cara – contestó Bakugo, achicando sus ojos ante él. Izuku dejó su gran mochila, que llevaba cargando todo el tiempo para fortalecer su resistencia – Momo chan, por favor, necesito que me hagas un arma como ese bastón, pero un poco más con esta forma, si pudieras – le pidió el peli verde, que le tendió un boceto dibujado por él mismo esa mañana, a lo que la chica accedió.
– ¿Piensas enfrentarte a mi con un palo de hierro? – preguntó Bakugo, que no podía creer que el Normal se atreviera a tanto.
.
Tema recomendado: "My hero academia season 3 OST: Battle of Deku" duración 2:05) (Deku theme 2 para mi fic)
.
– Ésta es mi forma de pelear, Kacchan – contestó Izuku, tomando el arma que le tendía Momo – Retrocede, por favor, Momo chan. Tengo... tengo que hacer esto solo – añadió Izuku, que estaba nervioso y asustado, pero que quería pese a eso probar si era digno de ser entrenado por su admirado All Might. Ella asintió, y se alejó caminando hasta uno de los laterales de la plaza. Por suerte, no había nadie allí, y el mercado cercano, que a esa hora tenía mucho ajetreo, amortiguaría el sonido de la pelea. Con todo, podían meterse en problemas por ir contra las normas de la ciudad.
El arma que Yaoyorozu le había fabricado, basada en el boceto de Izuku, era un bastón alargado, la mitad inferior tenía una base ancha, como una especie de pelota alargada, que servía perfectamente de punto de apoyo, mientras que la parte superior, tenía una hoja alargada en uno de sus lados sin afilar, pero que si golpeaba a Bakugo, sin duda le haría daño. Se sujetaba de la zona central, que tenía una zona de mango de algo menos de medio metro que permitía sujetar de muchas maneras el arma. Rondaba el metro y medio de largo, y era poco más baja que Izuku, que medía metro setenta.
– Y sí, tienes razón, todos la tuvisteis siempre. No tengo ninjutsu, no soy capaz de hacer magia. Soy ágil y rápido, pero tampoco tengo una habilidad marcial. Soy un Normal. El único de nuestra clase, uno de los pocos niños Normales de la ciudad. Soy todo un Deku – empezó a decir Izuku, y Momo fue a protestar, pero éste seguía hablando – Pero aunque tu no creas en mí, hay otras personas que lo hacen. Personas que me aprecian y que quieren que no me rinda. Quieren que cumpla mi sueño. Y por esas personas, yo no puedo rendirme. ¡Si lo que quieres es pelear, ven a mí Kacchan! – gritó Izuku, con una resolución súbita que asombró a todos, a sí mismo, a Momo y a Kacchan.
– ¡Maldito nerrrddd! – gritó Bakugo, saltando sobre él, y generando una explosión por delante, pero Izuku ya había saltado a su izquierda, anticipando que usaría su mano derecha para atacarle.
– Kacchan, siempre empiezas los ataques con tu derecha, y luego lo sigues con una patada lateral – dijo Izuku, mientras esquivaba dicha patada lateral que el rubio había lanzado.
Para sorpresa del rubio, Izuku hizo un quiebro en el aire, y se impulsó con la parte redondeada del bastón para quedar a cuatro metros por encima de Bakugo. Luego, apuntándole con la parte alta del arma, se lanzó en picado sobre el rubio, pegando la lanza a su cuerpo y dejando que la gravedad hiciera el resto. EL rubio se vio obligado a saltar a un lado para no verse golpeado. Izuku sabía que al ser un arma roma por arriba y sin filo, no podría herir de gravedad a Kacchan, y por eso, unido a la adrenalina del momento, se atrevía a realizar esos ataques.
– Me obligaste a retroceder... un maldito sin poderes... me obligó a retroceder – murmuró Bakugo, mientras se sujetaba un lado de la cara con furia.
Bakugo lanzó dos ataques explosivos usando sus manos, e Izuku se tiró al suelo, consiguiendo que los ataques pasaran por encima de su cabeza, con el calor provocado por las explosiones lamiendo su pelo y su espalda. Después, rodó por el suelo hacia un lateral, tal y como solía hacer cuando All Might le lanzaba rocas, y después se puso en pie lanzando un barrido lateral con la lanza. Era un movimiento que siempre hacía en automático, dado que al rodar perdía de vista a su oponente.
Y en aquella ocasión demostró ser una excelente técnica, pues Bakugo, que había saltado hacia él, se vio golpeado de costado y por segunda vez en esa pelea se vio obligado a retroceder.
– ¡SHINEEEEE! – gritó, fuera de sí, generando nuevas explosiones. La distancia era muy corta, e Izuku a duras penas pudo esquivar el ataque.
Era muy distinto a combatir contra Uraraka, ella tenía un aura tranquila a su alrededor, sus movimientos, aunque no eran predecibles, seguían un patrón. Pero por el contrario, la furia de Kacchan hacía muy difícil para Izuku seguir sus movimientos, y a duras penas podía reaccionar a tiempo o anticiparse, gracias a las notas que a lo largo de los años había tomado de él, y gracias a unos excelentes reflejos.
Izuku tomó algo de distancia con Bakugo, que, sin dar cuartel, se elevó hacia las alturas y cayó sobre él con un nuevo ataque explosivo. Izuku volvió a usar su bastón-lanza, para impulsarse hacia las alturas, quedando a la par en altitud con Bakugo, que lanzó una explosión contra él. Izuku se vio afectado por la misma, pero antes de salir disparado, movió el arma para golpear con la parte redondeada al rubio en el costado, haciéndole caer también al suelo.
Aunque el peor parado era él mismo, ya que había interpuesto su brazo para tapar la explosión y protegerse. El metal le había dado cierta protección, pero se le había quemado ligeramente la piel desde el brazo hasta el hombro, y se le había chamuscado un lado de la cara.
Bakugo se levantó, dolorido y furioso, más furioso que nunca. Curiosamente, esa furia también le aportó calma, le llevó a pensar fríamente el modo de humillar al máximo posible a Izuku.
– ¡Stun Grenade! – atacó Bakugo, provocando una explosión extremadamente brillante y duradera que cegó a Izuku. Éste, aunque conocía el ataque, no lo pudo prever a tiempo y quedó cegado por la luz. Le siguió un momento de pánico, en el cual quedó totalmente inmóvil, esperando el ataque del mago explosivo.
"Piensa rápido, recuerda tu entrenamiento" le dijo una vocecilla en su cabeza. No, no era la primera vez que combatía a ciegas, había peleado contra algunos animales y contra el propio All Might en numerosas ocasiones en la noche.
"Si en algún momento, te ves privado totalmente de tu vista, recuerda que no es el único sentido de un Hunter. Un Hunter auténtico potencia todas sus habilidades, olfato, vista, gusto, tacto y oído. Un Hunter de verdad no se vería detenido por no tener visión, igual que los monstruos que te ataquen tampoco se verán detenidos por ser privados de su vista. Siente la sed de sangre de tu oponente, siente la magia, siente la naturaleza. Escucha, huele, anticipa los movimientos de tu rival. Si no lo haces, morirás" le había dicho en numerosas ocasiones, y Midoriya había intentado seguir sus consejos al pie de la letra.
Cabe decir, que con resultados bastante malos en general, pero, como bien le había dicho luego, era algo que no se aprendía en dos días, y que llevaba años dominar.
– Lee el entorno, la magia... escucha... siente – murmuró Izuku, poniéndose en pie con los ojos cerrados. Sentía el humo de la explosión rodear su cuerpo, cuando de repente, notó por su derecha como el humo se movía o se despejaba. Izuku se lanzó hacia ese lugar, contraatacando por sorpresa a Bakugo, que le había querido atacar cuerpo a cuerpo para humillarlo, y, tomándolo del brazo, lo volteó con todas sus fuerzas y lo aventó hacia detrás, mandándolo volando hasta chocarlo contra una estructura de la plaza, a una decena de metros de donde se encontraban.
– Maldito... – murmuró el rubio, mientras tosía y se ponía en pie dolorido.
Izuku salió del humo, y consiguió abrir los ojos, buscando a su rival con la mirada.
– ¡Izuku, ten cuidado! – gritó de pronto Yaoyorozu, y éste observó hacia el lugar donde notaba una gran cantidad de magia acumulada. Se la habían erizado los pelos de la piel por la concentración de energía.
– Me pregunto si podrás esquivar esto... Deku – decía Bakugo con una sonrisa sádica, mientras saltaba hacia arriba. Entre sus manos se estaba formando una gran bola explosiva y concentrada en ese punto.
– Izuku, te ayudaré, eso no es un ataque normal – dijo Momo, dando un paso al frente.
– ¡Todo está bien, Momo! – contestó Izuku, que por la adrenalina del momento imitó a All Might. Yaoyorozu no estaba de acuerdo, pero debía respetar lo que su amigo le pedía.
– ¡Deku esquiva esto si puedes! ¡SHINEEE! – gritó Bakugo, elevando los brazos sobre su cabeza y preparándose para atacar.
– Deteneos los dos ahora mismo – habló una voz autoritaria que no admitía réplica.
Izuku y Bakugo se giraron hacia el lugar donde había salido esa voz. Bakugo detuvo su ataque, e Izuku bajó su arma. Ante ellos, y delante de un grupo de soldados que les observaban con caras de pocos amigos y lanzas en la mano, aunque no en ristre, se encontraba un Hunter profesional.
Shinya Kamihara, el segundo Hunter con mayor habilidad en el ninjutsu del país. Quinto en el Ranking de Hunters de Ken, y un hombre muy respetado y valorado dentro de la Alianza de Ken, Draconsis y Gundamar.
Edgeshot.
Llevaba un traje ninja azul por fuera y marrón y rojo en los pantalones y la ropa que cubría su torso, con una chaqueta exterior. Guardabrazos blancos, y debajo de la tela se adivinaba una cota de escamas que protegía el torso del ninja. Se cubría la cara con una máscara, y un lateral de la cara quedaba oculto por su extraño peinado en forma de triángulos.
– En cuanto escuché el estruendo de las explosiones, acudí a este lugar. Pensé que estaría atacando alguna clase de monstruo, pero sin embargo, me encuentro con dos jóvenes estudiantes. Espero que tengáis una buena explicación para hacer esto dentro de las murallas de la ciudad – dijo con una voz calmada, pero segura y firme.
Izuku y Bakugo se habían metido en un buen lío.
.
.
.
Hasta aquí el capítulo, ya os dije que poco a poco nos desviaríamos de la trama original, y como veis, esa frase empieza a coger fuerza de aquí en adelante.
Aclaraciones, Izuku, actualmente, no puede ganar a Bakugo, pero se ha aprovechado de la sobre confianza de éste para golpearle varias veces con su nueva arma. Los ataques serios de Bakugo, como el que estaba preparando, tienen un tremendo poder destructivo, y, igual que por ejemplo con el hielo de Todoroki, Izuku no puede esquivarlos. Ha dado buena pelea, demostrando que ha aprendido mucho, pero le queda un muy largo camino por recorrer. Por suerte, la pelea ha sido detenida antes de que Bakugo lanzara un ataque sumamente destructivo que habría causado verdadero daño a nuestro proyecto de Hunter numero uno
Edgeshot, ¿no es un personaje que os encanta?
A mí por lo menos me encanta, es de los héroes más interesantes y misteriosos, y me parece una lástima que lo hayan dejado tan de lado desde el arco de Kamino, así que aquí lo tenéis, ya que en mi fic va a tener MUCHO más protagonismo
Y qué opináis del arma de Izuku? Más adelante entraré en detalles, cuando verdaderamente la idea que nuestro amigo ha tenido llegue a funcionamiento.
Espero vuestras reviews! ;)
Un saludo a todos
