Exención de responsabilidad: My Hero Academia, sus personajes, historia, películas, y cualquier elemento comerciable no me pertenecen, son propiedad de Kōhei Horikoshi, y sus respectivos dueños. Escribo esta historia sin ánimo de lucro
Bueno, pues aquí estamos con otro capítulo más. Sigue abierto el debate de el Villian Deku, lo mantendré todo el mes de Mayo para acumular opiniones hasta tener las suficientes para poder sopesar todas las posibilidades y forjarme una impresión final con la consecuente decisión al respecto
Respecto a las reviews anónimas...
- drakon 91: Bakugo evolucionará, como tantos personajes, a mejor o a peor... pero no se quedará estancado. Cada niño desarrolla una forma de ser por su entorno e ideales, y por lo que se le transmite desde que crece. Si ese entorno cambia y te hace ir a mejor, te hace dar tu PLUS ULTRA, entonces puedes cambiar y evolucionar. Por tanto, aunque ahora Bakugo es un idiota, no siempre tendrá por qué serlo. Poco a poco lo iremos viendo. De momento sí que es una rana grande como dices tú, y algunos duelos quedan por delante donde se pondrá a prueba qué es mejor, si el talento y la habilidad con la que se nace, o el trabajo duro y habilidades que se desarrollan tras mucho esfuerzo. Muchas gracias por ela poyo ;)
Seguimos avanzando en la trama, reconozco que mi idea original no era extender tanto el Pre arco a los exámenes de ingreso, pero al final sí se ha extendido y me gusta el resultado, porque me aleja todavía más de la obra oficial y le concede una alternativa originalidad a mi fic.
Sin más, os dejo con el capítulo.
.
MY HUNTER ACADEMIA
CAPÍTULO 11
LAS PROMESAS DEL MAÑANA
.
– All Might... no te fallaré, pase lo que pase – murmuró el peli verde, alzando la vista hacia la luna.
Edgeshot se había marchado, dejando a Izuku con una sensación bastante confusa. Se sentía ilusionado por el reconocimiento de uno de los mejores Hunters del país a sus habilidades, pero por otro lado, se sentía extrañamente presionado.
"Cada vez más y más personas se fijan en mí. Primero fue Momo, luego All Might, los soldados, mi madre, Uraraka san, y ahora Edgeshot... pero yo soy un Normal, alguien sin poderes, que de no ser por el apoyo de All Might y Momo no habría avanzado nada"
Tenía la sensación de no ser merecedor de esos apoyos, y no era una sensación agradable. Pero al mismo tiempo, sentía que había mejorado mucho, y que estaba entrenando duro, y eso le hacía sentirse feliz y resuelto a darlo todo.
Su confusión de sentimientos entre aceptar a una parte y crecer, o negarlo todo y caer, era algo que solo el tiempo podría balancear, fuera a un lado, o a otro.
Entró en su bloque de pisos, y tras subir varios tramos de escaleras, llego hasta la casa de su madre. "Esta siempre será tu casa" cierto, también era su casa.
Extrajo las llaves y entró casi con culpabilidad, y ni bien cerró, se encontró con la mirada penetrante de su madre, que le observaba sentada en la otra punta del salón.
El primer dato que la sorprendió fue que pudo ver que su madre parecía ligeramente más delgada a como la recordaba.
– Bienvenido a casa, Izuku – le saludó ella, con una tierna sonrisa.
– Gracias mamá – contestó él, dejando la mochila y acercándose a ella con intenciones de abrazarla.
Pero su madre no se levantó de la silla, y le hizo un gesto invitándole a sentarse frente a ella. La sonrisa dejó paso a una mirada seria, claramente en un gesto de reprimenda.
Izuku se sentó, tragó saliva, y guardó silencio.
– Izuku, querido... creo recordar que te prohibí visitarme – comenzó a decir ella juntando los pulgares. Izuku respondió rápido.
– Eran los exámenes, me salieron bien, hasta mañana de madrugada no volveré a entrenar, por eso vine a verte – dijo. Su madre asintió.
– A entrenar con All Might, ¿verdad? ¿Crees que has trabajado duro durante este tiempo? – le preguntó.
– Lo he hecho lo mejor que he podido, y sí... creo que he mejorado mucho – contestó el peli verde.
– Y aun así, casi tiras por la borda todo su entrenamiento metiéndote en una pelea sin autorización ni supervisión, en el interior del segundo nivel de la ciudad, y con un compañero de clase. Y por si fuera poco, armado – ahí estaba, sin saber muy bien cómo era posible, su madre ya sabía todo lo que había pasado.
Sin duda se trataba de los poderes de brujería que cualquier madre poseía.
Izuku bajó la cabeza, avergonzado. Su madre no había gritado, pero su tono de voz sonó decepcionado. Era la primera vez que su madre le hablaba con un tono de voz así.
– Yo... lo siento, mamá – contestó Izuku, sin levantar la vista del suelo.
– Con sentirlo no basta Izuku. Sé que eres la mejor persona del mundo, pero en este mundo, nada es blanco ni negro. Nada es incorruptible. Las normas a veces son estúpidas, pero iniciar una pelea porque sí, eso no puedo entenderlo en ti. Incumplir a tu edad una pequeña norma sin un motivo lógico, puede llevarte a incumplir otra de nuevo... que la escala se haga más grande, y al final, no sabré dónde quedó mi niño querido. No digo que cumplas siempre las normas, solo digo que te las saltes con un motivo justificado. Para salvar a alguien, no para enfrentarte a un compañero, por mucho que Katsuki Bakugo sea un idiota a veces.
"Y menos, ahora que tienes la oportunidad de cumplir tu sueño... ¿y si te hubieran arrestado? Estás a punto de cumplir dieciséis años, y últimamente ha habido varios ataques de monstruos en ciudades menores vecinas, uno de ellos provocó muchísimas víctimas antes de que llegaran los Hunters adecuados para hacerse cargo del monstruo. Los ánimos están caldeados entre los oficiales, y ya no eres un niño pequeño. Hay ciertas cosas que en determinadas circunstancias te pueden meter en problemas... ¿has pensado en qué dirá All Might cuando se entere?"
Izuku respiraba agitado, no se imaginaba que su madre fuera a reaccionar así. Sabía que lo que hizo estuvo mal, pero en el calor del momento, no pudo imaginar que fuera tan grave.
No obstante, su madre, aunque parecía decepcionada, parecía querer darle la oportunidad de hablar, e Izuku se armó de valor para dar su respuesta.
– Mamá... entiendo todo lo que me has dicho, y sé que he obrado mal. Pero tenía mis razones – comenzó a decir Izuku, y como su madre no dijo nada, siguió hablando – Sabes que nunca me he peleado con Kacchan ni con los idiotas de sus amigos dentro de la ciudad, más bien ha sido al revés...
– ¿Esto fue entonces una especie de venganza? – preguntó su madre, frunciendo el ceño.
– Nada más lejos de la realidad – contestó el peli verde – Decidí pelear dentro de la ciudad porque Kacchan quería pelear sí o sí. Pero no por venganza... si no por tres razones. La primera, es que si quiero ser un verdadero Hunter, y ser el alumno de All Might, no puedo huir cada vez que alguien me desafíe. Es cierto que no debo dejarme provocar, y nunca lo he hecho, pero si no enfrento a mis miedos, jamás creceré – Su madre fue a responder, pero Izuku siguió hablando – Segundo, decidí pelear porque, por primera vez en mi vida, me he hecho más fuerte, y quise poner a prueba mi capacidad y mi progreso. Sé que fui egoísta e impaciente, y que olvidé muchas cosas al pelear, pero realmente sentí que era eso lo que debía hacer... Y tercero, que Kacchan amenazó a mi amiga Momo. Y eso es algo que no puedo permitir, sé que ella es fuerte, mucho más que yo, pero ella se vio envuelta en la pelea por protegerme. ¡No estaba dispuesto a permitir que ella cargara con las culpas de mis actos, y ni mucho menos iba a dejar que peleara por mi! –Izuku se había puesto en pie, había subido el tono de su voz, motivado por sus propias palabras.
Su madre abrió los ojos de par en par.
"Sus ojos son distintos a los que tenía cuando se marchó de aquí. Ha crecido, ha madurado, y ahora es más fuerte... tiene personas que creen en él, y poco a poco va dejando atrás sus miedos e inseguridades"
– Izuku, entonces, ¿hiciste esto por ser valiente? ¿Por ser más fuerte? ¿O por proteger a alguien más? – esa era la pregunta clave.
– Primero, por proteger a mi amiga... pero es cierto que quiero ser más fuerte y más valiente, o nunca mejoraré – reconoció el peli verde con un brillo de resolución en la mirada.
– ¿Y qué crees que hubiera dicho All Might? – preguntó finalmente su madre. Izuku pareció dudar un segundo
– No pude pensar en lo que él habría dicho si me hubiese visto haciendo eso... pero creo que si es por esas razones, por ser valiente, por mejorar, y por proteger a mi amiga de amenazas y problemas por defenderme... lo habría entendido. Me habría regañado por incumplir las normas y poner en peligro mi futuro, pero creo que lo habría entendido – respondió. Su madre entonces sonrió, se levantó, y dio un fuerte abrazo a su hijo mientras le acariciaba el pelo maternalmente.
– Estoy de acuerdo contigo, hijo mio, y opino igual que él. Mientras sea por algo así, yo te apoyaré – dijo su madre mientras sonreía feliz, destapando la careta que hasta ese momento había mostrado – Has cambiado mucho, y me has demostrado un nuevo valor. Me alegro de haberte dejado ir... aunque ya sabes que ésta siempre será tu casa, como te dije. Sigue entrenando duro, ahora que sin duda pasaste los exámenes, y conviértete en un Hunter de la que pueda estar orgullosa... aunque ya lo estoy, y lo estaré siempre de ti, lo seas o no. ¡Y ahora cenemos! – dijo ella, para enorme alegría del peli verde, que asintió.
Charlaron durante horas, mientras Izuku le contaba todos sus progresos y aventuras, y su madre le escuchaba atentamente y le daba consejos, o le contaba sucesos de la ciudad.
Finalmente, sabiendo que tenía que madrugar, ella le despidió y le deseó buen viaje, pues antes de que saliera el sol Izuku volvería a marcharse. Ella sabía que tardaría mucho más tiempo en regresar, más de dos meses, por eso, ambos se fundieron en un fuerte abrazo.
– Pase lo que pase, yo siempre te querré. Si alguna vez no sabes a quién acudir, o en quien confiar, nunca olvides que siempre podrás contar conmigo. Come mucho y bien, entrena duro, y haz caso a los que te demuestren su amistad y que se ganen tu confianza, especialmente a All Might. La próxima vez que nos veamos, te contaré algunas cosas que necesitarás saber para el futuro – dijo Inko Midoriya, y se volvieron a abrazar con fuerza.
...
Horas más tarde, Izuku se vistió con su antiguo equipo de entrenamiento, junto con nuevas ropas que Inko le había comprado, como si supiera que el chico iba a ir a verla después de sus exámenes. Camiseta de color negro, pantalones largos verde oscuro, con refuerzos de cuero en la parte externa de los muslos, y unas botas marrones con refuerzos de metal y cuero que le llegaban casi hasta las rodillas. La coraza que había utilizado las últimas semanas era un regalo de All Might, dado que la de entrenamiento se había roto. Ahora, su madre le regaló una nueva, de color plateado oscuro y que tenía mayor grosor y protección que las anteriores. Todo eso era un regalo que le había hecho ella para reforzar su seguridad, y junto con sus guardabrazos, y el hombro que le había vendado la mujer la noche anterior, todavía en la oscuridad de la fría hora que precedía al alba, Izuku se miró en un espejo.
Unos ojos cansados pero resueltos le devolvieron la mirada.
Un cuerpo que no tenía unos grandes músculos, pero que comenzaba a adquirir cierta definición. También se notaba ligeramente más alto, no mucho, pero esas cosas en un chico de estatura tendente a baja, se hacían muy evidentes, aunque apenas fuera un centímetro.
Y el rostro levemente afilado de alguien que dejaba de ser poco a poco un niño, para volverse un joven... como diría All Might.
Ese pensamiento le sacó una sonrisa, y tomando su mochila y la espada de entrenamiento de la que no se separaba, abandonó su hogar sabiendo que estaba vez tardaría un largo tiempo en regresar.
Dentro de él, su madre salió de su habitación, y sonrió.
– La próxima vez que nos veamos, te hablaré de tu padre, mi querido Izuku – murmuró ella, y su mirada se fijó en el armario de su habitación. Si su hijo hacía su mayor esfuerzo en volar del nido y crecer, si era protegido por Hunters como All Might y respetado por Edgeshot...
Entonces ella también daría un paso adelante, concluyó, mientras una medio sonrisa cargada de seguridad aparecía en su rostro.
Izuku atravesó la ciudad, y llegó a las puertas. En ellas los guardias lo miraron con suspicacia, dado la temprana hora a la que quería salir, pero como uno de ellos le conocía, le dejaron pasar.
Izuku fue a modo de calentamiento a la carrera hasta el campo de entrenamiento.
Minutos más tarde, llegó Yaoyorzu al lugar de reunión. El cielo ya se había vuelto gris, dándole una ligera claridad al lugar, señal de que amanecería pronto.
– Buenos días Izuku – saludó ella. Llegaba vestida con vestido rojo ajustado a las piernas que permitía la movilidad, protecciones de cuero en brazos y piernas, y una capa roja y negra que llevaba anudada al cuello y que la protegía del fresco de la primaveral madrugada.
– Buenos días, Momo chan – contestó Izuku, feliz de volver a verla.
– Me quedé muy preocupada anoche... me alegro de que estés bien – murmuró ella, acercándose, y extendiendo su mano como si quisiera tocarle la cara, aunque en el último momento desvió la vista hacia el suelo y bajó su mano.
– Yo también... estaba preocupado al principio, Edgeshot no parece el tipo de Hunter con el que quieras tener problemas – comenzó a decir Izuku, mientras se rascaba nerviosamente la cabeza, consciente del gesto que había hecho la pelinegra – Pero luego fue muy agradable estar con él, estuvimos un buen rato hablando, y sabes Momo, creo que él también me apoya, ¿no es increíble? – añadió ilusionado.
– Desde luego, te lo he dicho muchas veces Izuku, pero eres tú el que no termina de creer en ti – le regaño ella, para a continuación provocar que ambos se rieran – La pelea de ayer fue una tontería, sabes... pero, me asombró el cómo has mejorado. Eso sí, me di cuenta de que la espada la dejaste de adorno, ¿no piensas volver a usar espadas después de todo lo que entrenamos? – preguntó ella, haciendo un puchero que provocó que Izuku hiciera rápidos aspavientos y gestos de culpabilidad.
– Na-nada más lejos de la realidad, Momo chan... yo yo pensé en una idea para poder defenderme de ataques de área, pero al hablarlo con All M... pero al hablarlo con alguien, me di cuenta de que necesitaba combinar ambas cosas, para combates cercanos contra personas la lanza no es tan efectiva, eso está más pensado para enfrentar magias y monstruos – se intentó excusar el joven, lo que provocó que la peli negra riera.
– En algunas cosas no has cambiado nada, sigues siendo igual de divertido – se rió ella, consiguiendo que Izuku se riera también, más tranquilo pero todavía ligeramente nervioso. Entonces, ambos comprobaron que la línea de luz del amanecer comenzaba a despuntar, y los primeros rayos del sol comenzaron a salir sobre el horizonte del mar del este.
– Deberíamos apresurarnos, sígueme, por favor, Momo chan – recordó de pronto, y con un gesto en el que la invitaba a seguirle, retomó su carrera. Se había acostumbrado a estar siempre entrenando su velocidad y agilidad.
Detalle que no pasó inadvertido a la peli negra,fue que vio cómo Izuku corría más que ella misma, y que de cuando en cuando tomaba desvíos para hacer ágiles saltos sobre superficies rocosas que salpicaban el camino.
"Cuando se volvió tan sorprendemente ágil y veloz" pensó ella muy asombrada.
Después de algunos minutos así, Izuku y ella llegaron a una elevación del terreno rodeada por un pequeño bosquecillo de abedules. Una ligera brisa golpeaba en ocasiones los árboles, provocando que las hojas se mecieran al viento, así como el pelo y ropa de ambos jóvenes.
– ¿Y ahora qué? – preugntó Yaoyorozu, observando el lugar. Su ojo de proyecto de Hunter detectó una zona del terreno donde la hierba se había desplazado, producto de algún golpe a gran velocidad de algo...
Pero no tuvo tiempo de pensar mucho más.
.
Tema recomendado: 03 Kuso Gakkouppoi no - My Hero Academia 2nd OST 1 (duración 1:36)
.
– Me preguntaba cuánto tiempo tardarías en aparecer, joven Midoriya – dijo All Might, cayendo de los cielos en medio de un impacto que provocó una fuerte ráfaga de viento que obligó a Yaoyorozu a taparse los ojos con el brazo. Izuku, más acostumbrado, solo ladeó ligeramente la cabeza y entrecerró sus ojos. Pronto, ella alzó su vista, y lo que se encontró la dejó sin habla.
Ante Yaoyorozu, cuando se despejó el polvo, se encontraba el Hunter número uno, el más poderoso. Enfundado en su armadura pesada de combate, parecía ahora incluso más imponente que cuando luchó contra el Secrex, donde dada la adrenalina del momento, la joven no se dio cuenta de a quién había visto ese día.
Pero ahora se encontraba allí, y solamente estaban Izuku, ella, y ese hombre... esa leyenda.
– A-All Might sensei, gracias por confiar en mi para esto... Te presento a mi amiga Yaoyorozu Momo – Izuku hablaba con casi con normalidad, aunque algún temblor y tartamudeo en la voz se le escapaba de tanto en tanto.
– ¿Q-q-qué? – preguntó Momo, mirando a Izuku con los ojos abiertos de par en par y la boca abriéndose y cerrándose, en un gesto nada común a ella, lo que provocó una risa jovial de Izuku, que rápidamente alzó las manos en su gesto de disculpa.
– Si-siento que debí haberte preparado para el golpe, perdóname, Momo chan – se apresuró a decir.
– Joven Midoriya, ¿es común a todos tus amigos además de a ti mismo el tartamudeo? – sonrió All Might, dando un paso al frente y tendiendo su mano a la joven Yaoyorozu, que consiguió reponerse y extender su brazo también.
– Discúlpeme, señor All Might, simplemente me sorprendió mucho todo esto – contestó ella con voz formal, recuperándose de la sorpresa.
– Jajajaja, no hay de qué disculparse, Joven Yaoyorozu. Bien... el joven Midoriya aseguró que podía confiar en ti el secreto de por qué lleva fuera mes y medio, ¿sigues convencido de eso, joven? ¿Confiarías tanto en esta esta joven? – preguntó, de pronto muy serio, el Hunter.
Yaoyorozu miró a Izuku, nerviosa de pronto por la respuesta del peli verde, que cruzó una mirada con ella bastante intensa, para luego mirar a All Might.
– La confiaría mi vida sin dudarlo, All Might. Ella fue mi primera amiga, mi primer apoyo, mi primer paso – aseguró finalmente Izuku, pareciendo de pronto mayor de lo que realmente era.
Esas palabras dieron un breve pero intenso vuelco al corazón de la peli negra, que observó a Izuku en silencio pero sintiendo un extraño sentimiento en su interior que en ese momento no alcanzó a comprender.
– Excelente, jóvenes. No preguntaré más, joven Midoriya. Bien, señorita, como ves, este joven es mi aprendiz, lo estoy entrenando para que se convierta en un gran Hunter, ¡espero que en el Hunter más grande! Pero el primer paso, es que pueda ingresar a la Academia Yuei, un objetivo muy complicado para cualquiera, mucho más para alguien sin poderes – explicó el Hunter poniendo los brazos en jarras. Momo observó a Izuku mientras una enorme sonrisa se forzaba en tu rostro.
– Es normal que All Might se fijara en ti, ese día, nadie pareció más Hunter que tú, Izuku – afirmó ella, logrando un total sonrojo del peli verde, que miró hacia el suelo muerto de vergüenza – Sin embargo, yo no fui capaz de hacer nada, no es justo que tú por no tener poderes no tengas la oportunidad, y yo que no supe actuar, sí tenga esa opción... no es justo – añadió la chica en un susurro entristecido. All Might se acercó a ella, y le puso una mano en el hombro.
– Eso es incorrecto, pues lo cierto es que me di cuenta de que al verlo en peligro tú también intentaste actuar, lo recuerdo bien. Te sobrepusiste a tu miedo, que al principio te dominó. Tienes que trabajar mucho y duro, para fortalecer esa voluntad y conseguir sobreponerte al miedo natural que todos tenemos, pero tú también puedes conseguirlo joven Yaoyorozu – esas palabras del Hunter lograron que a la chica se le llenaran los ojos de lágrimas de emoción, pues aunque era fuerte, ella sentía culpabilidad desde la batalla contra el Secrex, por su inacción... algo que si lo parabas a pensar, era normal en una chica que apenas estaba cumpliendo dieciséis años.
– Esforcémonos juntos, Momo chan – sonrió Izuku, tendiéndole el puño a la joven, puño que ella chocó con el suyo rápidamente.
– Bueno, proyectos de Hunter, tenemos mucho que hablar y poco tiempo para actuar – dijo All Might – ¿Ella es la persona que te iba a diseñar el arma cierto? – preguntó. Izuku asintió, y le pididó el bastón a Yaoyorozu.
– Aquí está, el prototipo, All Might sensei – afirmó Izuku muy orgulloso, mostrando el arma. All Might la miró de cerca, con interés, sobre todo observó la parte inferior.
– ¿Recuerdas que te dije que traería a alguien para que investigara más a fondo tu idea? Bueno, resulta que no se encontraba en la ciudad donde tiene su laboratorio, por lo que volví antes, dado que no supieron decirme donde encontrarle. El caso es que al volver anoche, me encontré con otra persona... creo que es el momento de que te presente a un viejo amigo, que me contó algunas cosas interesantes – dijo, sonriendo, y mirando hacia una zona donde el bosque era más denso y la espesura proporcionaba una ligera oscuridad.
– Sin duda, tu discípulo es alguien revoltoso, y activo, Mighty – dijo una voz desde las sombras.
Esa voz...
No podía ser...
– Edge... – comenzó a decir Izuku.
– ¿Shot? – completó Momo, asustada.
– El mismo – asintió el Hunter ninja, saliendo de la maleza con movimientos lentos, como si dicha maleza no le obstaculizara nada. Llevaba la misma ropa del día anterior, y observaba la atónita expresión de los dos chicos con diversión, o al menos, eso parecía por el gesto de sus ojos, ya que el resto de su cara no era visible por la máscara.
– Joven Midoriya, pasaré por esta ocasión la pelea de anoche, igual que lo hizo mi colega Kamihara, porque ambos sabemos que lo hiciste en defensa de una amiga y para poner a prueba tu nueva fuerza y valentía. Pero no conviertas en costumbre saltar las normas, ¿de acuerdo? – regañó sin enfado All Might a su pupilo, que se agachó exageradamente haciendo reverencias ante el rubio, una y otra vez.
– ¡Hai, hai, hai! – gritaba, cada vez que se inclinaba, provocando una gota en la nuca del Hunter.
– Bien, Mighty, estoy dispuesto a hacer lo que me pediste anoche, espero que valga la pena el tiempo que invertiré en esto – comentó Edgeshot, mientras estiraba los brazos hacia delante. ¿Le acababa de llamar Migthy? se dio cuenta Izuku divertido.
– Muchas gracias, viejo amigo – sonrió All Might – Bueno, joven Midoriya, he pensado que el entrenamiento que habíamos seguido iba dando buen resultado, y que ha llegado el momento de pasar a la fase dos
– ¿Cómo? – preguntó Izuku.
– Ha llegado el momento de que entrenes con mi amigo, el Hunter Edgeshot. Estoy seguro de que gracias a él, podrás aprender muchas cosas que yo jamás podré enseñarte – siguió explicando All Might. Edgeshot se adelantó.
– No es de mi agrado entrenar a nadie, pero si mi amigo, el gran Hunter All Might ha reconocido tu talento y potencial, como mínimo no puedo negarte a darte una oportunidad. No tienes poderes, pero has demostrado tener recursos para pelear. Conmigo, desarrollarás ese instinto, y te enseñaré algunas técnicas que te permitirán parecerte un poco a nosotros los ninjas... aunque en unos días, no podrás aprender apenas más que lo básico – explicó Edgeshot, cruzándose de brazos mientras se apoyaba en un árbol.
– Es-espera, ¿estas seguro de esto? – preguntó Yaoyorozu muy extrañada.
– ¿Seguro? – repitieron All Might y Edgeshot.
– Quiero decir... que agradezco infinitamente que ayudéis a Izuku, es una buena persona, y sé que va a ser un gran Hunter... pero, ahí fuera hay multitud de monstruos y enemigos... ¿es seguro entrenar a alguien y desproteger las ciudades y fronteras? – preguntó ella. No en vano eran dos de los Hunters más poderosos, el país perdería mucho poder en caso de que ambos no estuvieran ahí.
– Bueno, eso no quita que no podamos seguir realizando ciertas misiones. Ambos podemos desplazarnos a gran velocidad, joven Yaoyorozu – explicó All Might.
– No somos niñeros, jovencita – añadió Edgeshot, que a continuación clavó su vista en Midoriya – ¿Y bien, chico? ¿Estás preparado para someterte a un entrenamiento a toda velocidad, que te llevará a desear estar muerto? Mis métodos de enseñanza son estrictos, conmigo, no descansarás, ni pararás. No soy tan amigable como All Might, soy más estricto, si te dedico mi tiempo, tiempo que podría servir para salvar vidas, es para que aproveches cada segundo, y cada célula que hay en tu cuerpo, a fortalecerte y absorber mis enseñanzas... ¿estás preparado?
Izuku se mordió el labio, y apretó los puños. Devolvió la vista a Edgeshot.
– Estoy preparado – asintió. Edgeshot asintió.
– Empezaremos el entrenamiento hoy mismo, no muy lejos de aquí – dijo. Izuku asintió.
– ¡Bien! Mientras entrenáis, creo que podré desarrollar esa idea que has tenido de arma. Mi amigo y apoyo personal desde hace quince años, el investigador David Shield, nos ayudará con esto. Ayer le contacté, y llegará en una semana. En una semana regresará también la joven Uraraka, así que joven Midoriya, durante este tiempo entrenarás duramente... y cuando acabe, prepararemos ese arma tan prometedora – explicó All Might.
– Conoce a mucha gente importante – se asombró Momo – ¿Podrá enseñarme a mi también, señor All Might?
– ¿Quién, yo, o mi amigo? – preguntó All Might.
Ella se había referido a su amigo, pero la pregunta del rubio la dejó asombrada.
– JAJAJAJA, me encantaría entrenar contigo un poco, pero en unas horas parto a una misión de emergencia, y no podré regresar hasta pasados tres días... si te referías a mi amigo, cuando venga pregúntaselo a él mismo – explicó el rubio – En cualquier caso, joven Yaoyorozu, no creo que un entrenamiento conmigo fuera lo más ideal para tus habilidades. Yo soy demasiado directo, tu estilo es forjar armas de tu cuerpo, según me explicó el joven Midoriya, ¿correcto?
– Sí señor – asintió ella, que entendió que su estilo era demasiado sutil para la fuerza pura y habilidades naturales extremas del rubio.
– Que venga conmigo, puestos a entrenar a uno, puedo entrenar a dos... si está preparada para algo así – dijo Edgeshot.
– ¿En serio? ¡Muchas gracias señor Edgeshot! – gritó Yaoyorozu.
– De ahora en adelante me llamaréis Edgeshot sensei, no lo olvidéis. Y antes, deberás pedir permiso en tu casa, pues durante esta semana no tendrás tiempo ni para ir a dormir allí. Además, entrenaréis y viviréis separados, no quiero que hagáis arrumacos cuando no esté con vosotros, distraería vuestro entrenamiento – dijo rápidamente Edgeshot, que realmente se veía alguien estricto...
Izuku se puso muy rojo, y Yaoyorozu tuvo un ligero rubor, pero ninguno afirmó ni desmintió las palabras del ninja.
– Midoriya, joven. Ahora debo irme, sé que es algo precipitado, pero cuento contigo para que entrenes duramente. Los resultados de tus entrenamientos son lo que decidirá el día de mañana si vives o mueres, si salvas a la gente o si no... recúerdalo. Exprime cada minuto como si te fuera la vida en ello – dijo All Might al peli verde.
– ¡Hai! Entrenaré hasta que no pueda más – aseguró el peli verde, que por dentro sentía mucha ansiedad y nervios por no saber cómo de intenso sería el entrenamiento.
– Midoriya, nos adelantaremos. Yaoyorozu, si recibes el permiso, regresa aquí al atarceder – murmuró Edgeshot.
"Hago esto por All Might, porque él me lo pidió... pero la verdad, veo que son jóvenes con potencial. Puede que esto sea útil, tal vez el día de mañana esto beneficie al país y a su gente más que nada que haga" pensó Edgeshot, mientras observaba como todos se despedían unos de otros. All Might chocó puños con Izuku, y luego se largó de allí con un potente salto. La peli negra se marchó a paso rápido hacia la ciudad, y el joven de cabellos verdes se quedó mirando hacia el cielo de la mañana con una sonrisa decidida en su mirada, mientras sostenía su bastón-lanza y su mochila en cada mano.
Solo el tiempo diría si tenía razón o no.
Al fin y al cabo, algún día ellos tendrían que pasar el testigo a la siguiente generación... no estaría mal transmitir un poco de sus conocimientos a dichos jóvenes que se mostraran dignos.
Un duro entrenamiento aguardaba a Izuku, y, si podía unirse, a Yaoyorozu. Al mismo tiempo, David Shield, emocionado con la idea de crear un nuevo tipo de arma para Hunters, se preparaba para salir a conocer a ese prometedor joven y poner en marcha su idea.
Un arma que sin duda sería útil tanto para la defensa como para el ataque.
All Might estaba poniendo todas las fichas en movimiento.
Sabía que ese joven no le iba a fallar.
.
.
.
Hasta aquí el capítulo, nos quedan solo dos más para terminar el arco de entrenamiento y pasar al arco del examen de ingreso. ¿La trama va rápida o lenta? ¿Qué opináis?
Lógicamente el examen no será exactamente el mismo que en la historia original, aunque tendrá algunas similitudes.
Como siempre, espero vuestras reviews!
