Ahora algo importante, ya empieza la trama principal y como muchos habréis supuesto, transcurre en un futuro alejado y para hacerla me he inspirado en la historia de Legan Hanazono, "Reencuentro". Además, cuando lo leí, no lograba imaginarme a algunos personajes que quería poner en mi historia de otra manera de como él los había descrito, por lo que contacté con él para preguntarle si me prestaba sus personajes y me dio el visto bueno, por lo que no estoy haciendo plagio, lo que conlleva a otorgarle sus respectivos méritos y un agradecimiento público por mi parte, además de recomendar leer su historia a quien no lo haya hecho, ya que es bastante buena y así veréis exactamente sus influencias.
Bueno ya hechas las formalidades, os dejo con la lectura.
POV: Normal
11 de septiembre 2036 17:40
Cinco minutos enteros fueron los que estas chicas estuvieron mirando aquel panel, sin decir o hacer nada.
- Tiene que ser un error- dijo Shiena con un tono que mostraba la inseguridad de sus palabras- seguramente es un error que el técnico cometió al programarlo-
Las chicas se miraron entre sí y a su alrededor sin decir aún nada e inconscientemente empezaron a comparar el año en el que supuestamente estaban con el entorno que les rodeaba. La gente llevaba diferentes estilos de ropa, nada raro tampoco, ya que cada persona es un mundo. Pero se veía diferente, como si la tendencia hubiera cambiado de un día para otro y muchos de los que ellas habían considerado cristales en medio de la calle o en los escaparates en realidad eran pantallas; además, también veían alguna que otra imagen holográfica sin abultados sistemas de producción. Todo era demasiado avanzado para el tiempo de donde ellas venían, parecía que estuvieran dentro de una película futurista.
- Yo soy una negada para la tecnología- empezó a decir Otoya- pero creo que todo esto es demasiado…uhh… ¿Cuál sería la palabra correcta? ¿Avanzado?-
- Por una vez debo de darte la razón- dijo Shiena.
- Un momento, entonces, ¿estamos a veinte años en el futuro? –dijo Isuke empezando a tomar conciencia de la situación.
- En realidad, veintidós- dijo Sumireko- ya que cuando hicimos el primer salto acabamos en septiembre de 2014-
- ¿Cómo estas tan segura? - dijo Isuke en su tono altanero de siempre, no iba a consentir que una niña rica quedara por encima de ella.
- Es lógica- le respondió con elegancia- antes de que pasara toda esta situación, estábamos en agosto de 2015; al ocurrir el primer salto, acabamos en septiembre de 2014, debido a que el profesor dijo que el curso acababa de empezar, por lo que estoy segura de afirmar que hemos avanzado veintidós años justos- terminó de decir.
Con sus palabras, el resto de las chicas estaban saliendo poco a poco de su sorpresa, ya que, aunque estaban preparadas para el momento que confirmaran que estaban en el futuro, ellas, en el fondo, esperaban que la diferencia de tiempo fuera de unos pocos meses o uno o dos años como mucho. Ninguna estaba preparada para tal diferencia de tiempo. De repente, escucharon el anuncio del estreno de un videojuego a principios de 2037, y en una pantalla con un canal de noticias, anunciaron la conmemoración por las víctimas del 11-S hace treinta y cinco años, con lo que ya no le quedaron dudas a ninguna en la situación en la que se encontraban.
- Bien, vale, estamos a más de veinte años de donde deberíamos estar, y ahora que carajos hacemos- dijo Tokaku muy desconcertada, pero sin cambiar su expresión neutral.
- ¡Tokaku-san! Aunque todo esto sea muy raro, no puedes hablar así- la regañó Haru.
Tokaku la miró a los ojos y aunque no cambió su expresión fría, Haru pudo ver la disculpa en sus ojos.
- Bien, y ¿ahora que hacemos?- se corrigió la peliazul.
Ante esto, Haru le dio una cálida sonrisa, con la cuál a Tokaku le costó mantener su temple.
- Creo que hablo en nombre de todas cuando digo que no creo que esta situación se vaya a resolver pronto, por lo que, por ahora lo primero que deberíamos hacer es buscar un lugar en el que quedarnos sin llamar mucho la atención ya que dudo que alguna quiera vivir en el edificio en el que despertamos- dijo Suzu en un acto de tranquilidad y comprensión por la situación, definitivamente estaba curada de espanto.
La proposición de Suzu fue aceptada por todas al instante.
- Pero ¿dónde nos vamos a quedar? Además, ¿alguna lleva dinero encima?- dijo Chitaru mirando en sus bolsillos, descubriendo unas pocas monedas y algún billete, pero ni de lejos suficiente para hacer nada.
Ante sus palabras, Otoya se escabulló del grupo tan sigilosamente que ninguna se percató de su ausencia.
Las demás repararon en ese pequeño pero gran detalle, y empezaron a buscar qué llevaban encima. La mayoría tenían algo de dinero, pero, aun juntándolo todo, era muy insuficiente para mantener a trece personas durante un tiempo indeterminado.
- No acostumbro a llevar dinero en metálico, utilizo mayoritariamente tarjetas de crédito- empezó a decir Sumireko sacando una tarjeta de oro de uno de sus bolsillos- aquí tengo suficiente para alojarnos a todas cómodamente mientras estemos en esta situación- dijo Sumireko.
- ¿Y esa tarjeta servirá aquí? Digo, supuestamente estamos a veintidós años en el futuro, puede que esa cuenta no exista ya o que incluso la moneda haya cambiado- dijo Kouko.
-Tiene razón- empezó a decir Nio- hemos hecho un salto muy grande, es más, todas somos conscientes de la vida que tenemos y si seguimos estando en la misma dimensión, es muy probable que nosotras; nosotras de adultas estemos en alguna parte, eso si seguimos vivas, ya que con nuestra profesión nunca se sabe- terminó de decir metiendo un poco de miedo en el cuerpo de todas.
Ante las palabras de Nio, todas sintieron el peso de la realidad de sus palabras, ya que todo lo que ella dijo podría ser perfectamente cierto, pero era algo que hasta ahora no quisieron pensar, pero la realidad les había dado en la cara.
-Entonces... ¿Qué vamos a hacer? - preguntó Haruki bastante confundida por todo.
- ¿Y si… si intentamos contactar c-con alguna organización?- preguntó tímidamente Mahiru.
- No creo que sea muy buena idea Banba-san- dijo Sumireko suavemente- no sabemos lo que ha ocurrido en todo este tiempo y sería peligroso involucrar a una organización que en cuanto se enterase de nuestra situación intentara poner en funcionamiento la máquina para sus propios intereses. Además, puede que alguna de nosotras no seamos bienvenidas en nuestras organizaciones o que incluso ya no existan, todo ha podido pasar, solo hay que mirar el estado de la academia Myojo, pero gracias por tu aportación- terminó de decir con una sonrisa.
Todas se miraron sin saber qué hacer, ya que Sumireko tenía razón, no sabían lo que había pasado en todo este tiempo, por lo que contactar con alguna organización estaba descartado; siguieron mirando a su alrededor sin saber qué hacer hasta que una castaña se percató de que faltaba alguien.
- Un momento ¿dónde está Takechi?- preguntó Shiena mirando a su alrededor.
Ante el comentario de la castaña todas se percataron de que Otoya no estaba con ellas ni en ningún lugar a la vista.
- ¿Ahora dónde se ha metido esa psicópata? Si encima de todo, tenemos que ir buscarla Isuke se va a acabar enfadando - dijo Isuke con una expresión asesina.
- Eeeey- dijo de repente una sonriente Otoya acercándose a ellas.
- ¡¿Dónde te habías metido, Takechi?!- dijo Tokaku fríamente- ¿Qué parte de no separarnos no has entendido? Y que conste que yo soy la primera que no te quiere a su alrededor-
- Lo que quiere decir es que no ha sido buena idea separarte del grupo Takechi-san- dijo Haru con una sonrisa- podría haberte pasado algo.
Ante el comentario de Haru, Otoya estalló en risas.
-Jajaja, muy bueno Haruchi, jajaja, pasarme a mi algo, jajaja- dijo entre risas.
-Ya es suficiente Takechi- dijo Kouko- no deberías tomarte con tanto chiste esta situación, todo esto es muy serio, y si hubieras estado aquí te habrías enterado de que no tenemos dinero ni sitio para quedarnos- terminó de decir fríamente.
-Ey, tranquila monja de clausura, que he ido a haceros un favor- dijo mientras se sacaba de su bolsillo un buen fajo de billetes.
Todas estaban tan asombradas por aquello, que Kouko pasó por alto el insulto.
- ¿De dónde has sacado ese dinero tan deprisa?- preguntó Haruki bastante interesada de repente, aunque sospechaba que la pelimorada no había conseguido ese dinero dignamente.
- Bueno, os puedo decir algo de este futuro que no ha cambiado nada- empezó a decir Otoya- los tíos siguen siendo igual de imbéciles que siempre, jiji- terminó de decir con una sonrisa juguetona.
Todas se quedaron un poco sorprendidas por esa respuesta.
- Takechi, no te habras prostitu…- empezó a decir Shiena imaginándose ya cualquier cosa.
- Jajaja, no Shiena-chan, no soy de esas, yo todos mis actos los hago por amor al arte jiji, además, solo me gustan las chicas lindas- dijo Otoya, ganándose una mirada rara de la mayoría de sus compañeras.
- Ahora en serio, di una vuelta hasta que vi a un par de tíos con pinta de tener dinero, les coqueteé un poco y cuando los tenía comiendo de mi mano, les dije que, si había un callejón apartado por allí, jiji, tendríais que ver la cara de ilusión de los muy imbéciles mientras íbamos a un callejón oscuro, jajaja, cuando llegamos les dije que cerraran los ojos que se llevarían una sorpresa, y van los tontos y lo hacen jajaja.
- Dime por favor que no los has matado - dijo Kouko seriamente- lo único que nos faltaba era llamar la atención-
- No los he matado, aburrida- dijo Otoya con un tono que decía que le había cortado el rollo- al menos eso creo, no me he esforzado en matarlos, les di en la cabeza con una barra de metal que estaba por allí tirada y les quité todo el dinero que llevaban-
- Creí que tu disfrutabas matando lentamente- dijo Tokaku con resentimiento.
- Y lo disfruto, pero como dije antes, prefiero chicas lindas; con los hombres no siento nada, y si no los he matado es porque no soy tonta, sé cómo hacer las cosas. Si me pillaron y fui a la cárcel, es por culpa de un detective privado con motivaciones personales- explicó Otoya.
Todas se quedaron un poco desconcertadas por la explicación.
- Bueno, aficiones y gustos tuyos aparte, no deberías haberle hecho eso a esas personas- dijo Chitaru con su habitual respeto a todo el mundo.
- Mira, principito, necesitábamos dinero y ese par se lo estaban buscando- se defendió Otoya.
- Bueno, lo que está claro es que gracias a Takechi nos tenemos que ir rápido de aquí- dijo Hitsugi.
- Tiene razón, ya no es seguro quedarse aquí- dijo Tokaku.
- ¿Pero a dónde vamos?- preguntó Haruki.
- Bueno, podríamos intentar ir a mi casa, normalmente no voy mucho por allí pero no está en mis planes deshacerme de ella, por lo que seguramente todavía la tendré si no ha pasado nada- dijo Suzu pensativa.
- ¿Dónde está tu casa, Shutou-san? – preguntó Haru
- En Nagaoka, prefectura de Niigata, así que podríamos coger el dinero que ha conseguido Takechi-chan y coger el tren hasta allí, ya que lo hecho, hecho está- respondió.
- ¿Alguien tiene otra idea?- preguntó Kouko claramente nerviosa por la posibilidad de tener que vivir en la casa de Suzu.
Todas negaron para su desgracia.
- Pues nada, a la casa de Shutou-san- dijo Nio con una sonrisa gatuna.
El grupo de chicas se dirigió hasta la estación de tren, que por suerte seguía en el mismo sitio, y tenían dinero suficiente para los billetes de todas. Se colocaron delante de una de esas pantallas transparentes que mostraba el mapa del metro, con los distintos andenes, horarios y destinos.
- Según esto, tenemos que estar en el andén 7, en unos 25 minutos, si lo he entendido todo bien- dijo Suzu.
- Bien, pues pongamos en marcha- dijo Tokaku, cogiendo de la mano a Haru y con un ojo siempre a los actos sospechosos de las demás chicas.
- Ey, tortolitas, ¿os parece un buen momento para hacer un espectáculo?- dijo de repente Nio, burlándose de unas Chitaru y Hitsugi sonrojadas, debido a que se habían dado un casto beso.
- Esto, es que no-nosotras nos conocimos en una estación, delante de un mapa y… y nos ha traído buenos recuerdos- dijo Chitaru con la cara más roja que su pelo.
- Ohh, que bonito, el principito y su princesita sellando su amor delante de un mapa de tren- dijo Otoya siguiendo con la burla.
- Romeo, Romeo, porque eres tú, Romeo- continuó Nio de un modo teatral.
- Ya, dejadnos tranquilas- dijo Hitsugi colorada a más no poder.
- Sí, dejadlas, que con la tontería perdemos el tren - dijo Isuke queriendo dar por finalizada esa discusión.
-Sí, vámonos ya- dijo Tokaku secamente.
Las palabras de Tokaku tuvieron más efecto y se pusieron a caminar en dirección al andén, pero no habían salido de la zona de las pantallas cuando...
- Romeo, eres idiota-
- Oye, ya vale- dijo Hitsugi indignada dirigiéndose a Nio y a Otoya.
- Ey, que esta vez no he sido yo- respondió la primera.
- Ni yo- dijo la pelimorada.
- Tan grande y no eres capaz de ir solo hasta casa- dijo la misma voz.
Movidas por la curiosidad, todas las chicas miraron hacia su derecha, buscando el origen de esa voz y justo en frente de su mirada había una pareja de espaldas, un chico y una chica peliazules, agarrados por el brazo mirando una pantalla de mapas.
- Sí, soy capaz de llegar solo a casa, solo que este mapa es muy lioso- se defendió el chico.
- Venga ya, reconoce que de tu madre Hitsugi no solo heredaste el color de pelo, sino también su nulo sentido de la orientación- le respondió la chica.
Ante las palabras de la chica, todas miraron a Hitsugi y compararon su color de pelo con el del chico; era el mismo tono de azul, además la excusa principal de ir de la mano de Chitaru era que se perdía con facilidad. También cabe destacar que la forma del pelo del chico era una bonita melena que se asemejaba con la de un león, muy parecida a la de cierta pelirroja.
No puede ser fue el pensamiento de todas, pero fue con más fuerza los pensamientos de Chitaru y Hitsugi.
- Vale, reconozco que no soy muy espabilado con respecto a direcciones, pero reconoce que este mapa es complicado de entender- dijo el chico.
- No tiene nada de complicado, es solo que no prestas la suficiente atención- dijo la chica.
- Habló la gran Azuma- dijo el chico con tono irónico- eso es lo mismo que te dicen a ti los todos los maestros.
Ante esto, todas miraron a Tokaku que había perdido el color de la cara en milisegundos.
- Imposible- murmuró Tokaku.
- Lo que sea, hay que ir al andén 3 y nuestro tren sale en 10 minutos, vamos- dijo la chica.
La pareja se puso en movimiento y por la posición, las chicas tuvieron una imagen clara de perfil del chico. Básicamente, era Chitaru sin pecho, la cara un poco más cuadrada y peliazul.
Todas las chicas se quedaron muy pasmadas al ver la escena, menos Chitaru, Hitsugi y Tokaku, ellas sufrían un completo estado de shock.
Ninguna sabía que pensar, ese chico parecía una mezcla de Chitaru y Hitsugi y, con respecto a la chica, Azuma no era un apellido común.
- No sé si es una locura lo que estoy a punto de decir- dijo Shiena- pero ese chico parece un hijo de Namatame y Kirigaya.
- No es una locura, cualquiera que tenga ojos y haya visto a estas dos, puede llegar a la misma conclusión- dijo Otoya señalando a las tortolitas que estaban empezando a salir de su estado de shock.
- Propongo seguirlos- dijo Sumireko actuando rápidamente.
- Ehh- dijeron todas ya que aún estaban impactadas por lo que acababan de ver.
- Mejor que escondernos sin más, tendríamos que hacer algo para arreglar está la situación, y en las únicas personas en que podríamos confiar son nosotras mismas de este tiempo. Aunque hay posibilidades de que algunas de nosotras no sigan con vida, Namatame y Kirigaya son las que más posibilidades tienen de haber formado una familia, y ese chico que acabamos de ver es demasiado parecido a ellas como para pasarlo por alto; además, ha llamado a la chica Azuma y en nuestro tiempo solo se conoce a una rama de esa familia- explicó la peli naranja.
Todas pensaron que las palabras de Sumireko tenían sentido, pero era todo muy impactante sobre todo para las tres personas implicadas.
- Vaya, Hanabusa, te has adaptado a todo esto muy bien para llegar a esa conclusión - dijo Isuke.
- En la vida que llevamos quien no se adapta rápido muere, vosotras ya deberíais saberlo- le respondió.
- Bueno, hagamos lo que hagamos, hagámoslo ya que los perdemos- dijo Haruki.
- Si hay alguna oportunidad de conocer a la hija de Tokaku-san, yo voy- dijo Haru con una sonrisa, pero con toque de tristeza.
- Todas de acuerdo en seguir a esos dos- dijo Nio señalando por donde se habían ido.
Todas asintieron y se pusieron en marcha a ir al andén 3 para seguir a esa pareja.
- Oye, yo estoy de acuerdo en que hay muchas posibilidades de que las tortolitas hayan tenido un hijo, pero… ¿qué posibilidades hay de que la reina del hielo haya tenido una hija?- dijo Otoya burlonamente.
- Eh- dijo Tokaku aun en shock, andaba por andar guiada por Haru.
- Ja, ja, esas posibilidades son muy escasas- dijo Nio.
- Ey, no os metáis con Tokaku-san- dijo Haru intentado parecer enfadada sin lograrlo- ella tiene derecho a formar una familia.
- No- dijo Tokaku más fríamente que de costumbre- yo no sirvo para querer a nadie, si esa chica es una Azuma será de otra rama de la familia.
- Pero…- empezó a decir Haru.
- Pero nada, Haru, yo no sé lo que es una familia de verdad y mucho menos instinto maternal para tener una hija, así que por favor deja ya este tema- dijo Tokaku de la manera más fría que alguna vez le había hablado a Haru; no quería hablarle así, pero la posibilidad de tener una hija era demasiado para ella.
- Azuma, no te enfades con Haru-chan por ser tan ilusa - dijo Isuke queriendo provocarla, pero esta vez Tokaku no defendió a Haru y esta dejó el tema pasar esperando a que Tokaku se relajara un poco.
Llegaron al andén 3, miraron las pantallas que decían que el tren llegaría en tres minutos.
- Bien, al menos hemos llegado a tiempo- dijo Shiena- ahora ¿dónde están esos chicos?
- Allí- dijo Haruki señalando unos bancos a su izquierda.
Efectivamente allí estaban, el chico estaba de pie justo enfrente de la chica que estaba sentada en el banco con pinta de estar cansada.
- Y ¿ahora qué hacemos? ¿Vamos y nos presentamos?- dijo Otoya.
- Claro, ¿y qué les decimos? 'Hola, venimos del pasado y estamos un poco perdidas, ah y ¿vuestra madre se parece a alguna de nosotras?'- dijo Nio de forma sarcástica- No, tenemos que seguirlos sin que se percaten de que los seguimos hasta que estemos seguras de quiénes son-
- Somos trece personas, digo yo que se darán cuenta de que un grupo los está siguiendo- dijo Kouko.
- No creo que se den cuenta - dijo Isuke.
- ¿Cómo estas tan segura?- le respondió Kouko fríamente, no le gustaba que la corrigieran.
- Expresión corporal, idiota. ¿Qué clase de asesina eres tú que no sabes evaluar a tus posibles enemigos?- dijo Isuke altaneramente- El chico parece estar en buena forma, pero está muy relajado y se nota que es despistado.
- Sí, además tiene toda su atención en la chica que, aunque parece más espabilada, no parece estar en buena forma, parece cansada y eso aturde sus reflejos e ignora gran parte de lo que ocurre a su alrededor- continuó Haruki.
- Y como van juntos se convertirían en una victimas perfectas, ya que esa chica no es capaz de defenderse sola y él está demasiado pendiente a ella- terminó de decir Otoya.
- Kaminaga, Kenmochi, tomad nota de unas auténticas asesinas- dijo Nio.
Ninguna dijo nada ya que en el fondo Nio tenía razón, ni Kouko ni Shiena tenín madera de asesinas.
- Hashiri-san, tenemos que pasar desapercibidas- dijo Sumireko en voz baja.
- Tienes razón Hanabusa-san, lo siento- dijo Nio rascándose la cabeza.
Señores pasajeros, el tren de las 18:35 está a punto de entrar al andén 3.
Con ese aviso, el tren llegó, el chico le tendió el brazo a la chica, esta se levantó por sí misma, le cogió el brazo y fueron al tren. Las chicas esperaron hasta que estuvieron sentados para entrar y camuflarse entre los demás pasajeros.
Durante el tiempo que estuvieron en el tren pudieron observar bien a la pareja; el chico podría ser un poco más alto que Chitaru y se notaba que estaba en forma, vestía vaqueros, camisa blanca y una chaqueta oscura; su pelo tenía la misma forma que el cabello de Chitaru pero el mismo tono de celeste del de Hitsugi. Por otro lado, la chica podría ser tan alta como Nio, por lo que la diferencia entre ambos es bastante visible, su cabello era de media melena de un azul parecido al de Tokaku vestía unos vaqueros cortos con medias y botas, camisa azul oscuro y corbata blanca.
Pasaron alrededor de diez minutos hasta que la pareja se levantó y salió del tren, las chicas los siguieron.
Salieron de la estación y los siguieron por las calles a una distancia considerable. A medida que caminaban, la pareja caminaba cada vez más lento y, más que ir paseando juntos, parecía que la chica iba apoyada en el chico.
- ¿Qué le pasa a esa chica?- preguntó Tokaku al verlos.
- Qué lindo al preocuparte por tu hija- dijo Suzu.
- ¿Tú también, Shutou?- le respondió mirándola mal.
- No me mires así, lo digo en serio- le dijo la peliazul- no me sorprendería que fuera tu hija.
Tokaku iba a decir algo, pero de repente todas se pararon, la pareja a la que seguían pararon y se pusieron a hablar, pero ninguna logró oír nada.
Terminaron de hablar y volvieron a ponerse en marcha, cogieron la siguiente calle a la derecha y entraron en un parque; las chicas los siguieron lo más disimuladamente que podían, ni siquiera hablaban entre ellas, estaban pendientes de no perderse por allí, ya que la pareja se estaba metiendo en una parte del parque donde los arboles eran más frondosos. Además, no parecía que hubiera más nadie por aquel lugar, por lo que ahora las chicas sí que llamaban la atención.
La pareja se paró delante de un banco de madera y la chica se sentó en él, el chico se mantuvo de pie buscando algo en un bolsillo interno de su chaqueta, de ahí se sacó un pequeño paquete que las chicas no eran capaces de identificar, abrió el paquete y sacó una especie de cigarrillo y un mechero, se lo dio a la chica.
- ¿Van a fumar? ¿pero qué edad tienen?- dijo Kouko escandalizada.
La chica lo encendió y le dio una calada, luego le devolvió el mechero y este lo guardó.
- Bien, ¿quiénes sois y porque nos estáis siguiendo?- dijo la chica mirando en su dirección con unos ojos color plata, a la vez que lo hacía el chico.
Las chicas se sorprendieron ante esto, los habían subestimado, seguramente la chica se hubiera dado cuenta de que los seguían en la calle cuando pararon, y habían tomado este camino para confirmarlo.
La mayoría estaban ocultas parcialmente por la vegetación de su alrededor, pero eran visibles. Nio que lideraba la marcha y era la más visible dio un paso adelante con una sonrisa.
- Antes que nada, me presentaré, mi nombre es Nio Hashiri y no pretendíamos seguiros, pero mis amigas y yo estamos un poco perdidas y cuando os vimos en la estación nos llamasteis la atención.
- ¿Por qué nosotros?- dijo el chico, que ahora con la claridad se veían claramente sus ojos rojos, lo que ponía más nerviosa a Chitaru.
- Nos llamó la atención tu aspecto y el nombre con el que llamaste a ella- dijo Nio.
- ¿Qué tiene de malo mi aspecto?- preguntó el chico mirando su ropa.
- ¿Qué ocurre con mi nombre?- dijo la chica a la vez que el chico, con una expresión fría parecida a otra peliazul que ellas conocían.
- ¿Te llamas Azuma?- preguntó Nio, ignorando al chico.
La chica le dio otra calada y se levantó para encarar a Nio, descubriendo que eran de la misma altura.
- Sí, Mako Azuma. ¿Que os llama la atención de eso?- dijo la chica, mientras el chico se colocaba a su lado.
Todas, al escuchar su apellido, miraron a Tokaku, que, junto con Haru, Hitsugi y Chitaru, estaban en un ángulo donde la pareja no las veía bien. Pero la peliazul, al escuchar el nombre de su tía, le vinieron sus recuerdos a la mente, ensombreciendo su rostro.
- ¿Te suena de algo el nombre de Tokaku Azuma? Cabello azul parecido al tuyo, ojos también azules y una expresión normalmente estoica- dijo Nio con un tono burlón al final.
Al escuchar el nombre y la descripción, ambos chicos se sorprendieron y se miraron entre sí, Mako volvió a observar a Nio con una mirada aún más fría y dio otra calada.
- Sí, es mi madre, así que cuida tus palabras a partir de ahora- dijo Mako mientras la miraba amenazadoramente.
Ahora sí que a Tokaku le entró un ataque de shock, no podía hilar ni dos ideas desde que escuchó esa afirmación. Las demás por su parte estaban muy sorprendidas, en el fondo pensaban que Azuma ni siquiera seguiría viva, mucho menos que tuviera una hija.
-Tokaku-san ¿estás bien?- le preguntó Haru, entre alegre y preocupada.
Tokaku despertó momentáneamente, y con una expresión de pánico contenido, se hizo paso a través de las chicas, empujó a Nio y se colocó delante de la chica, que se hace llamar como su tía.
Tokaku intentó decir algo, pero no le salió la voz, estaba muy impactada mirando a la chica.
Por otro lado, a los chicos también les sorprendió, tanto que a la chica se le cayó lo que le quedaba de cigarrillo.
- ¿Satoshi? ¿Qué estás haciendo con estas piradas?- dijo Mako sorprendida.
- ¿Y por qué llevas falda? Un momento, ¿te has puesto lentillas?- dijo el chico acercándose para mirarle de cerca los ojos.
Tokaku, al verlo acercase, le empujó involuntariamente, si no fuera tan grande y estuviera en forma le habría hecho caer.
- ¿Pero qué te pasa?- le dijo el chico más sorprendido que molesto.
- Vaya, Azuma, ya hasta te confunden con un chico - dijo Isuke en tono burlesco.
- ¿Qué estás diciendo, intento de Barbie?- dijo Mako en defensa de Tokaku.
Con esas palabras Isuke desprendía muy malas vibraciones, todas las chicas podían notarlas.
- Tienes valor, al ser tan enana y hablarme así, que fumes no te hace mayor sabes- dijo Isuke poniendo su cara de asesina.
Mako le miró los pechos y sonrió de lado con suficiencia.
- ¿Y tú no eres muy joven para estar operada ? Que tengas un gran pecho no te hace más mujer, ¿sabes? Además, ¿tan poca autoestima tienes, que tienes que ir enseñando tu cuerpo por ahí para que la gente se fije en ti?- dijo Mako altaneramente.
Un aura oscura rodeó a Isuke y todas las chicas supusieron que una tragedia se avecinaba, por suerte Haruki fue rápida y agarró a Isuke en el instante antes de abalanzarse sobre Mako.
- Isuke-sama no hagas algo de lo que puedas arrepentirte- le dijo Haruki haciendo esfuerzos por sujetarla.
- Yo nunca me arrepiento de nada, y menos de dar su merecido a una enana insignificante- dijo Isuke intentando zafarse de Haruki, pero esta la tiene fuertemente agarrada.
- ¡Basta!- dijo el chico- No voy a permitir esta clase de comportamiento, me considero un caballero, así que no me obligue a ser brusco- terminó de decir con tono amenazante hacia Isuke.
Esa mirada tuvo algún efecto sobre Isuke, que dejó de retorcerse en los brazos de Haruki, pero esta seguía sujetándola.
- Dios, esta situación es surrealista- dijo Mako- Satoshi, dime de una vez de qué va todo esto y quiénes son esta gente- terminó de decir refiriéndose a Tokaku.
- Ehh, yo no...- Tokaku aún estaba sin palabras.
- Tokaku-san- dijo Haru acercándose a ella- ¿Estás bien? No tienes buena cara-
Al hacer su aparición tanto Mako como el chico se sorprendieron todavía más.
- ¡¿Pero qué?!- gritó Mako muy sorprendida- No, no puede ser-
- Muy bien, tiempo muerto- dijo Nio haciéndose escuchar- voy con las aclaraciones-
Esta vez tuvo una completa atención por parte de todos los presentes.
- Bien, gracias por vuestra atención- dijo refiriéndose a la pareja- como ya estamos seguras de quiénes sois, o por lo menos, yo, os voy a contar esta surrealista situación- calló para darse más importancia.
- Si vas a decir algo, dilo ya- dijo Mako.
- Cuando dije que estábamos un poco perdidas, lo dije en serio, ya que nosotras no deberíamos estar aquí y cuando digo aquí, no me refiero a este lugar, me refiero a este tiempo, ya que lo creáis o no, hemos viajado en el tiempo por accidente con esto- dijo mientras les enseñaba la tablet y el aparato que llevaba en las manos.
- ¿Que os habéis fumado vosotras?- dijo Mako.
- Si no me crees, míralo por ti misma- dijo señalando a Tokaku- Imagínate a tu madre veinte años más joven y dime si no tendría el aspecto de esta chica-
- Pues...- dijo Mako, que ahora que la veía bien y se dio cuenta de que era chica, no podía refutarle aquello.
- Antes de que ambos digáis nada, tengo otra prueba de que lo que digo es verdad, es más, fue la primera razón por la que os seguimos- dijo Nio mientras se giraba hacia el resto de las chicas- Namatame, ven aquí por favor-
- ¿Cómo sabe usted mi nombre? No recuerdo habérselo dicho- dijo el chico extrañado.
- Ja, ja, ja, no me refería a ti- dijo Nio volviéndose hacia el chico- sino a ella- terminó de decir señalando a su espalda.
En ese momento se dejaron ver unas Chitaru y Hitsugi sonrojadas.
Mako y el chico se volvieron, más si cabe, a sorprender otra vez.
- ¿M-ma-mamás?- dijo el chico muy asombrado.
- ¿T-tías?- dijo Mako a la misma vez.
- ¿Cómo?- dijeron todas confundidas y sorprendidas.
- Entonces, vosotras sois...- dijo Mako dirigiéndose a Tokaku y Haru.
Y de repente, sin que nadie lo esperara, Mako corrió a abrazar a Tokaku, lo que sorprendió aún más a todos los presentes.
POV: Tokaku
No sé qué está pasando, no soy capaz de pensar nada. Todo lo que sé es que estamos en el futuro y esta chica tiene una madre que se llama como yo, pero es completamente imposible que sea yo, además ahora me está abrazando y lo más raro de todo es que no he sido capaz de evitarlo, podría haberme apartado cuando se me acercó, podría haberla empujado cuando ya me tenía abrazada… pero no pude. Una serie de sentimientos empezaron a surgir en mí, no sé explicarlos, es parecido a lo que siento por Haru, aunque no es lo mismo, pero aun así es igual de fuerte, tanto que no fui capaz de hacer nada.
Tan rápido como empezó, la chica dejó de abrazarme y me miró a los ojos con su mirada color plata brillante.
POV: Normal
- Eres tú- dijo Mako muy segura- Aún no sé cómo es posible, pero sé que eres tú-
- ¿Estás segura de que es ella?- dijo el chico , mientras le daba fugaces miradas a Chitaru- ¿De que son ellas?-
- Muy segura, es más, mira- dijo Mako mirando al resto de las chicas- ¿No te suena alguna de estas chicas?-
El chico echó una mirada al resto de las chicas, parándose un poco de más tiempo en una de ellas, lo cual produjo en él un leve sonrojo.
- Ehh, no, no, aparte de las que se parecen a nuestras madres, no caigo ahora mismo- dijo el chico disimulando un poco.
- Ains, tampoco me sorprende que no te acuerdes, con lo despistado que eres seguro que no prestaste atención- dijo Mako sacando un aparato muy fino,un poco flexible de su bolsillo trasero- creo que tengo una prueba para demostrar que nos están diciendo la verdad-
- Satoshi, soy Mako, ¿estás en casa?- dijo Mako mientras hablaba por el aparato, que resultó ser un teléfono móvil- Vale, perfecto, quiero que me hagas un favor ¿vale? Bien, mira, necesito que mires en el álbum donde están las fotos de nuestras madres de jóvenes. Mira al final y mandame la foto donde salen tanto nuestras madres como las tías, en la escuela donde se conocieron; sí, la de la obra de teatro, donde las tías hacían de Romeo y Julieta. ¿Ya la has encontrado? Perfecto, pásamela- colgó.
Con esa conversación, a ninguna les quedó ninguna duda de que estaban delante de los hijos de sus compañeras, lo que no resultó fácil para ninguna de las más que supuestas madres.
- No creo que haga falta esa fotografía señorita- dijo Suzu- acabas de describir la foto que hizo Haru-chan, el día de la obra de teatro con motivo del aniversario de la academia Myojo-
- ¿La academia Myojo?- preguntó el chico extrañado- No me suena-
- A mí tampoco, ahora que caigo, nunca nos habéis dicho el nombre de la escuela donde os conocisteis- dijo la chica mirando su móvil- Vale, ya la tengo- volvió a decir mientras activaba una aplicación de su móvil, haciendo que apareciera una imagen holográfica de la foto que todas las que estuvieron allí en ese momento la recordaban.
Isuke parecía ya más calmada, por lo que Haruki la soltó.
- Guau, ¿dónde puedo conseguir uno así?- dijo Shiena impresionada.
- Pues sí que parecéis de otra época, todos los móviles en condiciones tienen esta aplicación- dijo Mako.
- Me alegro de que al final pudierais hacer la obra- dijo Haruki.
- Tengo que reconocer que fue la mejor representación de Romeo y Julieta que se ha hecho nunca, dudo mucho que alguien más lo haga tan realista -dijo Isuke con mala intención.
Esas palabras tuvieron un efecto de amor-odio en Chitaru y Hitsugi.
- Entonces, es verdad, ¿sois vosotras, mamás?- dijo el chico dirigiéndose hacia Chitaru y Hitsugi.
- E-eso parece- dijo Chitaru nerviosa, no esperaba que la llamaran así.
Hitsugi estaba la mar de feliz de descubrir que tendría un hijo con el amor de su vida.
- ¿De verdad eres mi hija?- preguntó por fin Tokaku, dirigiéndose a Mako.
- Eso dice Tokaku Azuma- dijo Mako con una pequeña mueca de sonrisa, casi podía ver los engranajes moviéndose en la cabeza de aquella chica, que aunque pareciera imposible, estaba segura de que era su madre.
- Mamá Haru, ¿te pasa algo? No es habitual que estés así- dijo Mako al ver a su otra madre con un semblante triste.
- ¿Cómo has dicho?- dijo Haru entre sorprendida y esperanzada. Tokaku se sonrojó un poco.
- Que si estás bien- volvió a decir Mako.
- No, lo primero- la corrigió un poco desesperada por saberlo- Yo… ¿so-soy tu mamá?
Ante esto, Mako cayó en la cuenta de que no había sido muy específica, lo que le causó algo de gracia.
-Bueno, ¿tú qué crees, mamá?- dijo Mako destacando la última palabra.
Ante esto, Haru sintió una tan emoción enorme que se le humedecieron un poco los ojos, no podía creerse que en un futuro lograría su sueño, formar una familia con Tokaku. Estaba tan emocionada que fue abrazar a su hija, esta por su parte no puso pegas, incluso sus facciones ya no eran tan frías. Por otro lado, Tokaku estaba en un cúmulo de emociones al saber que podría tener una vida al lado de Haru.
- Bueno, vale, sois vosotras, pero, ¿cómo habéis llegado todas a esta situación?- preguntó el chico después de abrazar también a sus madres.
- Eso es un poco complicado de explicar, pero ha sido por culpa del aparato que Hashiri-san tiene en las manos- dijo elegantemente Sumireko.
- Por cierto h-hijo, ¿cómo te llamas?- dijo tímidamente Hitsugi, se le hizo muy raro decir esa frase.
- Oh, que descortesía por mi parte no haberme presentado aún, pero estaba y aún estoy atónito por todo esto, discúlpenme- dijo el chico- me llamo Romeo Namatame- dijo con una pequeña reverencia y media sonrisa.
- Jajajajajaja- se rieron Otoya y Nio.
- Romeo, jajaja, se llama Romeo- dijo Otoya.
- Lo peor de todo, es no a mí no me sorprende, jajaja- dijo Nio haciendo una pausa para respirar.
- Pues yo creo que es un nombre que le favorece- dijo Shiena- se nota que es todo un caballero-
- Gra-gracias- dijo un poco sonrojado.
- ¿De verdad te pusimos ese nombre?- dijo Chitaru un poco avergonzada.
- Bueno, según la historia que nos habéis contado, vosotras os disteis cuenta de cuan profundo es vuestro amor, representando la obra de teatro de Shakespeare- dijo Mako- por lo que Romeo es un nombre perfecto para vuestro hijo-
- ¿Exactamente cuál es vuestra relación?- dijo Tokaku de repente- se os ve muy unidos- terminó de decir mirando fríamente a Romeo.
- Vaya, quién iba a pensar que Azuma fuera una madre sobreprotectora- dijo Otoya, ganándose otra mirada fría de Tokaku.
- Jajaja- rieron Mako y Romeo- somos hermanos- dijeron a la vez.
- ¡¿QUÉEE?!- dijeron todas sorprendidas mirando raro a las "madres" implicadas.
- Ja, ja, creo que nos hemos explicado mal- dijo Romeo.
- Queremos decir que nos consideramos hermanos- continuó Mako- ya que nos hemos criado juntos desde nuestro nacimiento-
- ¿Y por qué iba yo a relacionarme hasta tal punto con alguna de estas?- dijo Tokaku con su expresión de desconfianza.
- Ja, ja, ja, creo que en alguna ocasión dijiste que no te caían bien ninguna de tus compañeras de clase, bueno a excepción de mamá- dijo Mako.
- La verdad, es una historia larga y un poco complicada de contar- dijo Romeo.
- Ahora que caigo, antes de venir a este tiempo, ¿estabais en el curso especial donde os conocisteis?- dijo Mako.
Ante eso no sabían cómo responder.
- S-sí- dijo Haru lo mejor que pudo- ¿Qué sabéis de eso?
- Ah, pues lo único que nos habéis contado es que era un curso donde los jóvenes se podían apuntar para ganar una especie de beca- dijo Romeo.
- Sí, y que había una serie de pruebas y quien la fallara salía del curso; al final ganó mamá Haru- dijo Mako como si nada.
Al escuchar esas palabras y la forma de decirlo todas llegaron a la conclusión de que estos chicos no sabían la verdadera vida de sus madres.
- Ah, así que es esa la versión que os han contado- dijo Nio con malicia.
- ¿Versión?- dijeron ambos extrañados.
- Nada, no le eches cuenta, Mako, mejor no te acerques a ella- dijo Tokaku echándole una mirada envenenada a Nio.
- No te pongas así, Azuma-san, estos chicos merecen saber la verdad- dijo Nio con su falso sentido de la justicia.
- ¿Qué verdad?- volvieron a decir los chicos a la vez, más extrañados que antes.
- Nada- contestó Hitsugi- Azuma-san tiene razón, no le echéis cuenta, Nio-san solo sabe crear problemas.
- ¿Y tú que hacías fumando antes?- dijo Tokaku, por un lado, para distraer a los chicos de las artimañas de Nio, y por otro, no iba a permitir que su hija jugara con su salud.
-No es lo que parece, es medicinal – dijo Mako intentando no expresar nada.
- ¿Medicinal?- dijo Haru preocupada- ¿Qué te ocurre?
- Nada importante, mamá- dijo Mako lo más calmada que pudo, aunque alguna de las chicas se dieron cuenta de que había algo más detrás de sus palabras, una de ellas fue Tokaku que involuntariamente se preocupó.
- Uff, menos mal- dijo Haru aliviada.
- Esto, Mako, se está haciendo tarde, deberíamos ir yendo a casa- dijo Romeo mirando al cielo que estaba oscureciendo.
- Si no os importa, nos gustaría acompañaros, ya que, como podréis adivinar, nos gustaría hablar con vuestras madres de este tiempo- dijo Sumireko con elegancia.
- Claro, si son tan amables de seguirnos, es por aquí- dijo Romeo señalando una dirección.
- No tienes remedio- dijo Mako señalando la dirección contraria- es por allí.
Chitaru se rio de la situación, mientras que Hitsugi se avergonzaba un poco de sí misma, ya que se veía reflejaba en ese chico.
- Eh, sí, es lo que estaba diciendo, por allí- dijo mientras le daba el brazo a Mako.
- ¿Por qué vais de esa manera?- dijo Tokaku fríamente, no le gustaba que su hija tuviera ese acercamiento con cualquier cosa que tuviera relación con las chicas que habían tratado de matar a Haru.
- Costumbre- dijo Mako- es para evitar que este grandullón se pierda- aunque muchas notaron que detrás de sus palabras había algo más.
- Je, je- dijo Romeo rascándose la nuca- Soy un poco despistado-
- Pero para lo que te conviene te quedas con todos los detalles- le dijo Mako burlonamente.
- No sé de qué me hablas- le respondió con un leve rubor.
- Jaja, como sea- finalizó Mako- síganme.
Mako y Romeo empezaron a caminar y las chicas les siguieron.
- ¿Acaso vivís juntos? Habéis hablado como si fuera así- preguntó Kouko.
- En casas contiguas- respondieron a la vez.
- Vaya, pues sí que os tenéis que llevar bien- dijo Haruki.
- Aún sigo sin entender por qué me he relacionado con ellas- dijo Tokaku, refiriéndose a Chitaru y Hitsugi.
- No os quedó opción en aquel momento- dijo Mako.
- Sí, seguramente se lo explicaran ellas a ustedes cuando lleguemos- finalizó Romeo.
- ¿Por cierto quien es ese tal Satoshi con el que habéis confundido a Tokaku-san?- preguntó Haru.
Mako sonrió un poco- Es mi hermano- dijo- en aspecto es igualito a mamá Tokaku pero tiene tus ojos, tu sonrisa y tu entusiasmo-
- ¿Has oído eso, Tokaku-san? Tenemos otro hijo- dijo Haru con una inmensa felicidad, mientras abrazaba a Tokaku, la cual se sonrojó bastante.
- Jajaja, no habéis perdido el tiempo- dijo Otoya.
- Pues tú no te pareces en nada a ellas - dijo Isuke con malas intenciones- puede que un poco a Azuma sí, pero en nada a Haru-chan -
Mako cerró los ojos, ladeó una sonrisa y, sin dejar de caminar, dijo- en mi caso, el agua es más densa que la sangre-
Esas palabras bloquearon momentáneamente a Isuke, ya que esa es la frase que ella usa.
Antes de que a nadie le diera tiempo preguntar qué significaba aquello, Romeo habló.
- Hemos llegado- dijo- mi casa es esta y la de Mako, aquella-
A primera vista eran casas normales de dos pisos, bastante bonitas, en un barrio tranquilo.
- Los jardines están conectados por el otro lado- dijo Mako.
- Creo que es mejor que esperen aquí- dijo Romeo.
- Sí, somos muchos y no creo que nuestras madres se esperaran vuestra visita- dijo Mako.
- Si son tan amables, esperen un momento aquí mientras vamos a buscarlas- dijo Romeo- por la hora que es ya deben de haber llegado.
- Claro, aquí esperaremos- dijo Kouko.
Ante esa respuesta, los chicos abrieron la verja de la residencia Namatame y entraron en la casa.
Al cabo de unos minutos, se oyó una puerta abrirse y el paso de varias personas.
- Chicos ¿qué es eso tan impactante que tenéis que enseñarnos?- dijo una voz.
- Esto- dijeron ambos a la vez mientras salían de la verja.
Detrás de ellos aparecieron una mujer peliazul con ojos dorados y una mujer pelirroja con ojos rosas.
Toc, toc- sonaron golpes en una gran puerta.
- Adelante-
La persona qué llamó a la puerta entró en la gran habitación, antes de comenzar a hablar.
- Señor, hemos descubierto que todas las personas que estaban en las instalaciones de Myojo son chicas jóvenes-
- Bien, ¿quienes son?-
- No hemos podido identificarlas, señor. No aparecen registradas en ninguna parte, además hemos comprobado todos nuestros vídeos y puedo asegurarle que no han entrado por ninguna parte, simplemente han salido de allí.
- ¿Dónde fueron después de abandonar Myojo?-
- Las perdimos durante un rato, pero volvimos a localizarlas en la estación más próxima-
- ¿A dónde se dirigieron?-
- Aun no lo sabemos, cogieron pases para el andén 3 y, por sus movimientos, parece que estaban siguiendo a alguien-
- Si eso crees, investígalo e intenta identificar a quien seguían, puede que nos den una pista de quiénes son-
- Sí señor, con su permiso- yéndose de la habitación
- Esto es más extraño de lo que pensé, tal vez tenga que ver con los sucesos en Myojo de hace 20 años...
Ah, y un par de aclaraciones, las chicas van vestidas con las vestimentas que llevaban en Myojo, ya que el primer viaje en el tiempo fue diferente al segundo y Hitsugi no lleva su oso. Ya que no formaba parte de su vestimenta, el oso no "viajó" con ella, los otros objetos como los cuchillos de Azuma, las tijeras de Otoya, y el dinero suelto que algunas tenían y demás se consideran complementos, por eso sí "viajaron" con sus dueñas.
Bueno, no sé qué más decir. Nos leemos.
Ari Fuera
