- Chicos ¿qué es eso tan impactante que tenéis que enseñarnos?- dijo una voz.
- Esto- dijeron ambos a la vez mientras salían de la verja.
Detrás de ellos aparecieron una mujer peliazul con ojos dorados y otra pelirroja con ojos rosas.
Cuando vieron al grupo de chicas, sus caras expresaron una mezcla de sorpresa, confusión y pánico absoluto, todo a la vez.
Un minuto entero pasó sin que nadie hiciera o dijera nada mientras sopesaban la nueva situación; por muy concienciadas que estuvieran de que estaban en el futuro, nada podría prepararlas para verse a sí mismas. En este caso tanto Haru como Hitsugi estaban mucho más impactadas que las demás.
Justo delante de ellas, había dos mujeres que hubieran pasado por sus madres perfectamente, que las estaban mirando mientras parpadeaban repetidas veces, como esperando a que desaparecieran, mientras a Mako y Romeo parecía que les hacía gracia verlas así.
- No puede ser- dijo HItsugi sin salir aún de su asombro- HAru, dime que no estás viendo lo mismo que yo-
- ¿Te refieres a que si tenemos delante a toda la clase negra, nosotras mismas incluidas?- Dijo HAru en el mismo estado que HItsugi.
- ¿Veis cómo os iba a impactar?- dijo Mako con gracia.
- ¡Pero es imposible!- dijo HItsugi mientras miraba intensamente a Chitaru y ella misma.
- Eso mismo pensábamos nosotras, pero aquí nos tienes- dijo Nio poniendo su sonrisa de gato- Veo que aún os acordáis de nosotras-
- Anda loli-chan, casi no se te reconoce, menudo estirón vas a pegar- dijo Otoya.
- No me llames así- dijeron tanto Hitsugi como HItsugi.
- Mako, Romeo, id a casa con Satoshi, esperadnos ahí y no salgáis ninguno- dijo HAru poniéndose seria de repente.
- Pero...- comenzaron a decir a la vez.
- Por favor- dijo HAru intentando aparentar serenidad.
- Está bien- dijeron algo preocupados al ver el extraño comportamiento de HAru.
Cuando los chicos entraron en la residencia de los Azuma, HAru dio un pequeño suspiro mirando a la clase negra. Fijó su vista en Tokaku y caminó hacia ella, dejando atrás a una aún muy sorprendida HItsugi; las demás chicas se apartaron un poco para dejarla llegar a la peliazul, que se había quedado quieta inexpresivamente viendo como la mujer se le acercaba. Al llegar, HAru le miró a los ojos y le acarició la mejilla. Tokaku, al sentirlo, se sonrojó y se apartó mirando al suelo. Con esto, HAru sonrió levemente y se volteó para mirar a HItsugi.
- Son ellas- dijo muy segura- somos nosotras-
- Pero eso es imposible- dijo HItsugi, que ya no podía apartar la vista de Chitaru.
-Soy capaz de reconocer a mi esposa en cualquier situación. Por lo que te puedo asegurar que esta es la chica de la que yo me enamoré- dijo haciendo que dicha peliazul se sonrojara- ¿acaso no eres capaz de hacer tú lo mismo?
Al oír sus palabras, la peliceleste caminó decidida hacia Chitaru y le cogió la mano que tenía libre, cerró los ojos para volver abrirlos un instante después-
-Eres tú- le dijo mirándola a los ojos.
POV: Chitaru
Estoy conmocionada, no soy capaz de pensar con claridad. En cada una de mis manos sostengo otra más pequeña y frágil, que si cierro los ojos me transmiten las mismas sensaciones. Miro hacia mi izquierda donde está mi pequeña y me sumerjo en el oro fundido de sus ojos, luego miro hacia el frente, donde está la mujer con el mismo cabello celeste, miro sus ojos, y antes de que me diera cuenta, estaba atrapada en su mirada de oro. Es ella, está claro que esta mujer es mi pequeña.
POV: Normal
Chitaru, al llegar a la conclusión de que tenía delante al amor de su vida, no pudo evitar mirarla entera detenidamente, aunque inconscientemente se detuvo a mirar descaradamente cierta parte de su anatomía.
- Eh, principito, su cara esta más arriba- dijo Otoya en tono burlón.
En ese instante Chitaru despertó de su ensimismamiento momentáneo, poniéndose tan roja como su pelo.
- Vale, sois ustedes, dijo nosotras, como sea, ¿cómo habéis llegado hasta aquí?- Dijo HItsugi separándose de Chitaru para evitar que pasara más vergüenza.
- Es una larga historia, pero para resumir, nos ha traído esto- dijo Nio enseñando su tablet y el aparato.
- ¿Qué es eso?- preguntaron a la vez ambas mujeres.
- Lo creáis o no, el dispositivo que parece un altavoz, es una maquina capaz de manipular el espacio-tiempo en fase de prueba y su uso por manos inexpertas es lo que nos ha traído aquí- dijo elegantemente Sumireko.
- ¿De dónde diablos habéis sacado vosotras eso?- dijo HItsugi.
- El clan- dijo HAru- sabía que hacían grandes experimentos pero nunca me podría haber imaginado nada como esto.
- Pues sí, y como podéis observar, en el viaje se rompió y estamos atrapadas aquí- dijo Nio- Al principio no teníamos muy claro que hacer, pero por suerte, azar o un capricho del destino, nos encontramos con vuestros hijos-
- Un momento- dijo HAru cayendo de repente- ¿qué es exactamente lo que habéis dicho delante de los chicos?
- Al decir eso confirmáis que esos chicos no saben nada sobre que sois asesinas, ¿verdad?- dijo Shiena.
- Shh, no lo digas tan alto- dijo HAru asustada mirando a su alrededor por si alguien la había oído, pero por suerte no pasaba nadie por la calle en ese momento.
- Lo primero, nosotras dejamos atrás esa vida y por supuesto que los chicos no saben nada- dijo HItsugi asustada.
- La ignorancia de vuestros hijos respecto a ese tema nos quedó muy clara al poco de empezar a hablar con ellos, pero podéis estar tranquilas, no les hemos dicho nada- dijo Kouko.
- Pfft, menos mal- dijo HItsugi.
- Disculpad mi intromisión- dijo Suzu, logrando una completa atención- Pero creo que ya es hora de hablar de un tema bastante importante, y me refiero a qué vamos a hacer ahora.
- Shutou-san tiene razón- dijo Nio- lo que nos ha pasado ha sido de un momento a otro y hemos llegado con lo puesto, por lo que apenas tenemos dinero ni sitio para quedarnos.
Al oír eso, las mujeres se miraron entre sí con expresiones dudosas.
- Eso va a ser un problema- dijo HItsugi.
- Por el momento será mejor que entréis a casa, se está haciendo de noche y va a empezar a hacer frío- dijo Haru.
- ¿Estás hablando en serio? ¿De verdad quieres meter a estas asesinas que conocen nuestro secreto junto con nuestros hijos?- dijo HItsugi escandalizada.
- ¿Y qué sugieres que hagamos?- le respondió HAru- No podemos dejarlas a su suerte en la calle, nuestras mujeres y nosotras mismas formamos parte de ese grupo.
- ¿Y de verdad piensas que TOkaku va a consentir que en su casa estén Inukai, Takechi y Hashiri?- le preguntó la peliceleste.
Al escuchar como llamaba a Azuma todas se extrañaron por la familiaridad con la que hablaba.
Ante eso, HAru se quedó callada un momento, no le dio tiempo a decir algo que defendiese su postura cuando.
- ¿Qué demonios es esto?-
Todas miraron hacia sus espaldas buscando a la autora de esa voz, tan enfrascadas estaban en la situación que no se percataron del par de mujeres que estaban paradas tras ellas.
- Imposible- dijo la mujer alta pelirroja, con los ojos rojos y una melena de león, todas las identificaron como CHitaru.
Con una velocidad admirable, la mujer peliazul pasó a través de las jóvenes, puso a HAru y HItsugi a su espalda y optó una postura defensiva.
- ¡Por todos los infiernos! ¿¡Qué está pasando aquí!?- Gritó la mujer peliazul a la que todas identificaron como TOkaku, aunque su cabello era más largo, su fría mirada era la de siempre.
- Pfft, Isuke se está cansando de escuchar lo mismo - dijo ella.
- Está bien, está bien, pues voy con la versión abreviada- dijo Nio- lo primero, AZuma-san, relájate que venimos en son de paz.
TOkaku se mantuvo igual, y si cabe puso una mirada más gélida, una mirada que HAru hacía mucho tiempo que no veía.
-Como quieras- dijo Nio- mirad esto- refiriéndose también a CHitaru, aunque ella no podía despegar los ojos de Hitsugi- lo creáis o no, es una máquina del espacio-tiempo que ha sido desarrollada durante el transcurso de la clase negra y mediante una serie de infortunios nos hemos visto todas arrastradas hasta este tiempo y por casualidad nos hemos encontrado con vuestros hijos que nos han traído hasta aquí. Por último, justo antes de que llegarais, le estábamos diciendo a KIrigaya e IChinose que no tenemos sitio donde quedarnos.
- Pe-pero esto es imposible- dijo CHitaru sin despegar aún la vista de Hitsugi y de ella misma, TOkaku no dijo nada, pero hizo lo mismo que ella con Haru.
CHitaru se acercó lentamente a Hitsugi y se puso a su altura y la miró a los ojos.
- Eres tú- dijo- eres tú- afirmó mirando a HItsugi.
HItsugi asintió- y ella eres tú- señaló a Chitaru.
- ¿Son ellas de verdad? ¿Eres tú de verdad?- dijo TOkaku mirando a HAru, esta asintió
al recibir la afirmación- No puedo creerlo- al decir esto hizo el amago de acercarse a comprobarlo por ella misma.
- Oye TOkaku, no vayas a hacer ahora lo mismo que hiciste para ver las cicatrices de HAru, para comprobar que es ella- dijo HItsugi burlonamente.
Ante esto Tokaku, Haru, TOkaku y HAru se sonrojaron.
- No iba a hacer eso- dijo ella molesta.
Esto extrañó mucho a las chicas.
- Vaya, vaya, ¿qué hiciste?- dijo Otoya burlonamente.
- Sí, ¿y por qué te ha llamado TOkaku a secas y no te has molestado?- dijo esta vez Nio.
- No es asunto vuestro- dijo TOkaku volviendo a poner la mirada fría.
- Bueno, al menos ya sabemos de quién heredó Mako-chan el carácter- dijo Otoya.
Esto provocó un shock en CHitaru y TOkaku.
- Un momento, ¿habéis estado con nuestros hijos?- dijo CHitaru con un tono alarmado mirando a HItsugi y HAru; incluso TOkaku cambió su expresión a algo parecido al miedo.
- Pero si os lo he dicho antes en la explicación- dijo Nio- ellos han sido quienes nos han traído hasta aquí.
-No les recrimines mucho, Hashiri, ya están mayores y el oído les empieza a fallar - dijo Isuke.
- Tranquila NAmatame-san, intuimos que no sabían nada de esto y no hemos mencionado nada- dijo Kouko para evitar una posible pelea.
Ambas suspiraron tranquilas al escuchar esto, ignorando el comentario de Isuke.
- Pero de todas maneras, tenemos que decidir qué hacemos ahora- dijo HItsugi.
- ¿Qué quieres decir?- dijo TOkaku.
- Pues que llegaron aquí de improvisto y no tienen sitio donde vivir- dijo HAru.
- No- dijo TOkaku como si hubiera escuchado la mayor locura de su vida- no, no y no, no voy a meter a estas asesinas bajo el mismo techo que mis hijos-
- Eso que has dicho, AZuma-san, es muy hipócrita, ya que vosotras también sois asesinas- dijo Nio.
- Todas nosotras hemos dejado atrás ese mundo- dijo CHitaru.
- Puede, pero la sangre de las manos no se puede limpiar por mucho tiempo que pase- respondió la rubia.
- Me da igual eso, no pienso acercar a mis hijos a ese mundo- dijo tajantemente TOkaku.
- Pero, TOkaku, no te das cuenta de que nosotras mismas estamos implicadas en esto- dijo HAru- ellas son nosotras, acaso nos vas a dejar a nuestra suerte- dijo intentando convencerla.
- Tiene razón, TOkaku- dijo CHitaru- debemos dejarlas entrar y pensar en qué hacer para solucionar esto.
- Además, hay algo más a tener en cuenta- dijo Sumireko- aparte de que vamos sin identificación, si nos quedamos expuestas, alguien puede descubrirnos e intentar apropiarse del método que nos ha traído aquí, y todas sabemos que se mata por mucho menos- esto pareció terminar de convencer a TOkaku.
- Está bien- dijo al fin- pero os quedareis en una de las casas, bien vigiladas y los niños estarán en la otra- sentenció TOkaku con un tono que no dejaba replica.
- Como quieras, TOkaku- dijo HItsugi- por ahora entremos todas en mi casa, ya que los chicos están en la otra y estaremos más tranquilas para hablar.
Todas estuvieron de acuerdo a lo dicho por la peliceleste y traspasaron la verja que daba a un pequeño jardín de entrada y a unos pasos por delante estaba la puerta.
- Bueno, bienvenidas a nuestro hogar- dijo CHitaru abriendo la puerta, entrando primero y guiando a las chicas por un pequeño pasillo hasta el salón, también fue la primera en ver a unas personas que no se esperaba ver allí.
-¿Q-qué estáis haciendo a aquí?- dijo sorprendida.
Las demás chicas se extrañaron por sus palabras, aceleraron sus pasos hasta llegar donde estaba CHitaru, como pudieron entraron en el salón y pudieron ver a los tres adolescentes que había allí.
Dos de ellos eran Mako y Romeo y el otro era un chico muy parecido a Tokaku, con el pelo azul y los ojos rosas, con una expresión inquieta.
- ¿Qué estáis haciendo aquí?- dijo TOkaku con su expresión seria pero con un deje de incredulidad.
- Queremos una explicación de todo esto- dijo Mako con la misma expresión seria que su madre.
- ¿A-a qué te refieres, cariño?- dijo HAru aparentado incredulidad- creía que las chicas ya os lo habían explicado todo.
- Es mentira, ¿verdad?- dijo de repente el chico que se parece a Tokaku bastante inquieto- Decidme que lo he escuchado mal.
-Satoshi, cariño, relájate por favor y explícate mejor- le dijo HAru acercándose a él para tratar de calmarlo, pero este, al ver que se acercaba, retrocedió y Mako se puso delante de él plantando cara.
- Primero las explicaciones- dijo Mako alzando la voz.
- No le hables así a tu madre, Mako- dijeron TOkaku y HItsugi a la vez, cosa que extrañó a las chicas de la clase negra, ya que les parecía raro que HItsugi también regañara a Mako.
-Veréis- empezó a hablar Romeo para evitar más problemas- cuando mama HItsugi y la tía HAru nos mandaron dentro de casa, nos encontramos con Satoshi y se lo contamos todo, al principio no se lo creía así que le dijimos que fuera a mi casa y viera que era verdad lo que le dijimos; y de paso que se llevara el móvil para poder escuchar vuestra conversación ya que nos daba mucha curiosidad- al decir esto, las madres empezaron a asustarse.
- Entré a la casa por el jardín, me dirigí a la puerta y me subí al árbol que hay cerca de la entrada- dijo Satoshi.
Al decir eso las chicas se sorprendieron de no haber escuchado nada. O estaban muy distraídas o este chico heredó los genes de los Azuma.
- …Y una vez allí, me sorprendí al ver que Romeo y Mako me habían dicho la verdad- continuó Satoshi- Así que conecté mi móvil con el de Mako y me quede allí hasta que escuché... hasta que escuché...- dijo sin ser capaz de terminar.
- Que sois asesinas – dijo Mako fríamente.
Escuchar esas palabras, fue como un jarro de agua fría para las madres.
- ¿Pe-pero qué estás diciendo, cariño? ¿Có-cómo vamos a ser nosotras asesinas?- dijo HAru con una sonrisa nerviosa.
- Estás mintiendo- dijo aún más fríamente Mako- a mí no puedes engañarme, mamá-
Ante esto, HAru se quedó callada sin saber qué decir, mientras miraba consternada a TOkaku, esta bajó la cabeza, dio un gran suspiro y volvió a levantar la cabeza decidida.
- Creo que ha llegado la hora de deciros la verdad de cómo nos conocimos- dijo la peliazul.
- Pero TOkaku- dijo CHitaru preocupada.
Otra vez se sorprendieron las chicas de la clase negra por la familiaridad con la que se trataban.
- Tiene razón, CHitaru- dijo HItsugi resignada- Se merecen saber la verdad, además… con la situación actual...- dijo mirando a las chicas de la clase negra- ...seguramente se hubieran enterado tarde o temprano y mejor si es por nosotras para poder explicarnos.
- Entonces es verdad- dijo Mako con frialdad pero en el fondo sorprendida- so-sois a-asesinas-
- Lo primero que tenéis que saber es que ya no lo somos, y ahora os lo vamos a explicar todo, pero primero vamos a acomodarnos que va a ser una charla larga, y esperamos que nos comprendáis- dijo CHitaru abatida.
Los chicos no dijeron nada más, retrocedieron para sentarse detrás de la mesa y esperaron a que sus madres hablaran.
- Chicas- dijo HAru refiriéndose a las chicas de la clase negra- ¿nos podéis hacer el favor de esperar en el jardín mientras hablamos? Aún no hace frío y tenéis sitio donde sentaros.
- HAru no quiero que esas ase... uhm chicas estén sin vigilancia- dijo TOkaku, teniendo cuidado con sus palabras.
- ¿Acaso prefieres que estén delante mientras les contamos nuestra vida?- dijo HItsugi.
- Tienes razón- dijo TOkaku mirando a su alrededor hasta verse a si misma entre las chicas de la clase negra y se dirigió hacia ella.
Cuando llegó delante de ella, les echó una mala mirada a las demás chicas, menos a Haru, Chitaru y Hitsugi.
- No les quites el ojo de encima y no dejes que entren al invernadero ni a mi casa, o sea tu casa- le dijo TOkaku a su yo del pasado, esta asintió.
- Lo mismo va por ti- dijo esta vez CHitaru a su versión más joven, que también asintió un poco sorprendida.
- Bien, pues todas fuera- ordenó TOkaku, abriendo la puerta de cristal corredera que había en la otra punta del salón.
Las chicas salieron al Jardín de los NAmatame, era grande y sus plantas florales y pequeños árboles estaban bien cuidados; nada más salir había un pequeño porche con sillas y una mesa donde las chicas podían sentarse. Siguiendo la línea derecha de la valla, había una puerta que conecta con el jardín de la casa contigua, que todas supusieron que era la casa de TOkaku y HAru, por último, al fondo del jardín, estaba el invernadero que TOkaku había mencionado antes, era bastante grande, ya que casi ocupaba el ancho del jardín y estaba recubierto por un plástico opaco que no dejaba ver que se cultivaba en su interior.
En cuanto todas las chicas salieron al jardín, TOkaku cerró la puerta y corrió una cortina para que no pudieran ver lo que pasaba dentro de la casa.
- Bien, ahora sentaos todas y no quiero ver que os movéis de más de medio metro cuadrado de donde os pongáis ahora- dijo Tokaku más seria de lo normal.
- Aburrida- dijo Otoya sentándose encima de la mesa.
- ¿Acaso no tienes curiosidad de investigar un poco tu vida, Azuma-san?- dijo Nio intentando provocar a la peliazul- Tienes tu casa justo ahí al lado y reconoce que ese invernadero es demasiado grande para un simple jardín familiar.
Con la velocidad que la caracteriza, Tokaku cogió unos de los cuchillos que llevaba bajo la falda y se lo puso en el cuello a Nio.
-No te quiero escuchar una sola palabra más en lo que queda de día, engendro- dijo de una manera muy fría y sin expresión.
Nio solo puso una mueca graciosa e hizo el gesto de la cremallera sobre su boca. Ante esto Chitaru fue a separarlas y poner orden.
- Muy bien, vamos a tranquilizarnos todas, ha sido un día muy largo y confuso, pero no pienso permitir que corra la sangre en mi casa y cerca de mi hijo- dijo la pelirroja- Así que si alguna de ustedes tiene la más mínima educación, vais a estar esperando tranquilamente hasta que vengan a avisarnos- terminó de decir con contundencia.
Sus palabras parecían tener más efecto, ya que consiguió un asentimiento por parte de todas.
Mientras tanto dentro de la residencia Namatame-Kirigaya
HAru, CHitaru y HItsugi estaban ya sentadas en el salón de la casa frente a sus hijos esperando en silencio la situación que tanto temían que llegara. Cuando TOkaku se aseguró de que las cortinas tapaban toda la puerta, se giró, vio la situación, se armó de valor y fue a sentarse junto a su esposa.
- Bien, no vale la pena retrasar esto más, ya sois lo bastante mayores para saber la verdad- dijo TOkaku- solo espero que nos comprendáis.
Los chicos se miraron entre sí.
- Os escuchamos- dijo Mako.
Las madres se miraron entre sí y TOkaku empezó a hablar.
- Antes que nada, decir que ninguna de nosotras tuvo una infancia fácil, y nos vimos metidas en un mundo que no elegimos, pero al cual no tuvimos más remedio que entrar y ese mundo es el asesinato- dijo TOkaku.
- O sea que es verdad- dijo Romeo impactado- sois asesinas.
- Éramos- dijo HItsugi- ya dejamos atrás esa vida.
- Pero ¿habéis matado a gente?- dijo Satoshi angustiado.
- Sí- dijo CHitaru pesadamente- pero nos gustaría explicarnos del todo antes de que saquéis conclusiones precipitadas, y para eso os vamos a contar nuestra vida antes de conocernos y lo que paso después. Para ello nos gustaría que no nos interrumpieran ya que esto es complicado de contar-
- Adelante- dijo Mako seriamente.
- Empezaré yo- dijo TOkaku mientras cogía de la mano a HAru para darse apoyo- veréis, vosotros no tenéis ni idea de lo que realmente significa mi apellido. Los Azuma son un clan de asesinos que llevan siglos dedicándose a ello, se caracterizaban por sus excelentes habilidades y forma física, que los convertía en letales, por lo que eran temidos y respetados por el resto de la sociedad. Pero, con el paso del tiempo nuestro clan fue diezmado con respecto a sus integrantes, hasta solo quedar una sola rama de la familia, la principal. Mi abuela estaba obsesionada con volver a convertir el apellido Azuma en un gran clan, tuvo dos hijas, a las que entrenó para convertirlas en unas buenas asesinas, pero ellas no tenían del todo claro si querían seguir la vida que su madre les había impuesto.
Un día mi madre se enamoró de un hombre que no debía, más que nada porque le quitó de la cabeza lo de ser asesina y cuando descubrió que estaba embarazada de mí, decidió dejarlo todo para irse con él, pero lo primero era confesarle quien era y a lo que se dedicaba, aunque lo que ella no contaba era con que él se asustara y la abandonara, a raíz de ello mi madre entró en depresión y tuvo que volver a la casa de su madre, ya que no tenía a donde ir.
Mi abuela en vez de enfadarse por ello se alegró, ya que ese embarazó aseguraba la perpetuidad del apellido y como mi padre no quiso saber nada de mí, eso le daba otra oportunidad para entrenar a un Azuma con mejores fundamentos. Mientras mi madre estaba embarazada, mi abuela la cuido más que nada para que yo saliera bien, pero mi tía la cuidaba porque la quería, poco antes de darme a luz mi madre hizo prometer a mi tía que no permitiera que me convirtiera en una asesina, ella no quería esa vida para mí.
Mi madre murió al darme la vida, mi abuela no tuvo cuidado con ella cuando nací, ya que ella era la mayor y mi tía era considerada una vergüenza para la familia por negarse a matar, yo era la esperanza de la familia, por lo que mi abuela no iba a desperdiciar esa oportunidad. Debido a esto, echó a mi tía de la casa para que, según ella, no pudiera influir negativamente en mí, aunque visitaba la casa de vez en cuando con la excusa de visitar la tumba de mi madre.
En una de esas visitas, mi tía intentó cumplir la promesa que le hizo a mi madre antes de morir e intentó sacarme de la casa, pero como podréis suponer falló, mi tía se vio acorralada por mi abuela cerca de la tumba de mi madre, así que por un intento desesperado ella corrió conmigo hasta allí y me dijo "mira esta tumba fijamente, desde ahora cada vez que vayas a matar te acordaras de ella". Mi abuela llegó un momento después y mi tía le hizo frente, pero mi abuela estaba armada y ella no, al final acabó matándola delante de mí-
- ¿¡Quéee!?- exclamaron los tres chicos.
- ¿¡Nos estás diciendo que nuestra bisabuela mató a su propia hija!?- dijo horrorizado Satoshi.
- Sí- dijo TOkaku- con esto ya podréis adivinar el porqué de mi carácter. Me crie en un sitio sin amor, solo me dedicaba a entrenar mis habilidades, y cuando me hice mayor mi abuela me apuntó a una academia donde se especializa a sus estudiantes a ser asesinos, cabe decir que fui la mejor de mi año y algunos grados superiores con respecto a mis habilidades, pero nunca había matado a nadie porque siempre que iba a hacerlo me acordaba de la tumba de mi madre, en ese momento creí que era una maldición.
En aquel entonces no me importaba nada, solo el hacer mi trabajo, y un día me llamaron para decidme que había sido seleccionada para participar en un concurso en el cual, había que matar a alguien especifico y si lo conseguía, el premio era un deseo, pedir todo lo que quieras, a mí me daba igual el premio, solo mi trabajo, que resultó ser en una prestigiosa escuela llamada Myojo, aunque la escuela en sí no era más que una tapadera para esconder lo que realmente tramaban. Era una clase especial donde sus alumnas tenían que fingir ser una clase normal, es más, nuestro profesor no sabía nada de lo que estaba pasando.
Nos dieron un objetivo y teníamos todo el curso escolar para hacer nuestro ataque, pero solo teníamos una oportunidad, para ello debíamos entregar al objetivo un aviso, y después de ello si en 48 horas el objetivo seguía vivo estabas fuera del programa. Este programa se llamó "la clase negra" y sus integrantes son las chicas que acabáis de conocer, y fue en esa clase donde nosotras cuatro nos conocimos- terminó de decir TOkaku.
- Vale, rebobinemos- dijo Mako intentando ocultar lo impactada que estaba- nos estas diciendo que nuestra bisabuela dejó morir a su hija mayor y mató a la otra a sangre fría, que fuiste tan tranquila a participar en un concurso donde tendrías que matar a alguien, y que por lógica Satoshi y yo somos lo herederos del Clan Azuma-
- Sí, eso es lo que he dicho- dijo TOkaku.
- Un momento- dijo Satoshi alterado de repente mirando con incredulidad hacia HAru- cuando nos contasteis cómo os conocisteis, nos dijisteis que en un concurso en el cual mamá HAru ganó. ¿Eso quieres decir que fuiste tú quien mató a ese objetivo?-
- No- dijo rápidamente TOkaku- una cosa si os tiene que quedar bien clara, la única persona que no era una asesina en aquella clase y por ende nunca ha matado a nadie es vuestra madre-
- Entonces, si tía HAru no es una asesina. ¿Por qué estaba en aquella clase y encima ganó?- preguntó tímidamente Romeo.
- Simplemente porque yo era el objetivo, yo era la persona la cual debían matar- dijo HAru firmemente.
Esta aclaración les impactó de la misma manera que al enterarse de que era asesinas.
-¿Có-cómo que tú eras el objetivo?- consiguió decir Mako.
- TOkaku ya ha contado su historia, será mejor que yo cuente la mía para aclararlo todo- dijo HAru- Veréis, TOkaku no era la única que pertenecía a un clan poderoso, pero al contrario que su clan el mío cada día se hacía más grande y fuerte; las personas que componían nuestro clan son muy diversas pero la mayoría son muy ricas y sin aparente relación en sí, algunas de esas familias llevan en el clan desde sus orígenes y eso quiere decir que en sus genes llevan lo que se considera el don de la reina-
- ¿Qué es eso?- dijo Mako
- Veréis, el don de la reina es la capacidad de algunas chicas de hacer que la gente haga todo lo que ella quiera, sin cuestionarlo y encima sintiéndose conformes con ello. En otras palabras, es la capacidad de una manipulación máxima, es como en una colmena la reina dirige a sus obreras, es por esto que la organización fue llamada "el clan de la abeja reina" y este don es extremadamente raro y valioso, por lo que aquella chica que lo posea está destinada a dirigir el clan y ser su "reina".
- ¿Y qué tiene que ver todo esto contigo?- dijo Satoshi.
- Mucho, porque vuestra madre posee ese don- dijo TOkaku.
HAru asintió.
Ante esto los chicos volvieron a sorprenderse.
- Pero hay algo que no entiendo- dijo Romeo- si tú eres su "reina" ¿porque te metieron en una clase llena de personas para matarte?-
- Veréis, este don es más una maldición para mí que un don propiamente dicho. Al tener esta habilidad, significaba que mi familia iba a subir a lo más alto de la escala de poder y eso hacia entrar en celos a otras familias que no creían que mi poder fuera lo suficientemente fuerte, por eso desde que era una niña y se me descubrió el don, empezaron los ataques en contra de mi vida, es por ello que tengo las cicatrices y no por el accidente de coche que os dijimos- dijo HAru.
- Sí, ya supuse que esas cicatrices eran muy raras para ser de un accidente de coche- dijo Satoshi.
- Sufrí muchos ataques tanto por parte de algunos de mi propio clan como de otros clanes enemigos, gracias a que mi poder se activa innatamente cuando estoy en peligro, siempre conseguía sobrevivir. Pero mucha gente, incluyendo mis padres y mis hermanos, murieron protegiéndome, y por ellos me prometí a mí misma, que no me matarían, que su sacrificio no fue en vano, que viviría por ellos con la sonrisa en mi rostro que tanto les gustaba, por ello me apunté a la clase negra, porque me prometieron que si sobrevivía me darían la libertad que tanto quise y podría tener una vida normal.
Ante esto, los chicos volvieron a quedar en shock otra vez; no esperaban que la razón de su entusiasmo por todo tuviera que ver con un pasado tan oscuro.
- Entonces esa es la razón por la cual le caes tan bien a la gente… ¿por tu poder?- dijo Mako.
- Quiero creer que no, ya que no me gusta este don, pero a veces se me activa solo, aunque con los años más o menos puedo utilizarlo cuando quiero, pero intento no hacerlo, no quiero tener nada que ver con él- dijo HAru.
-Y ¿hay alguna posibilidad de que Satoshi haya heredado ese don?- dijo Mako intrigada.
Ante esto, Satoshi abrió mucho los ojos sorprendido, también las madres se sorprendieron con su comentario.
- Pues no creo- dijo HAru- este don solo se ha dado en chicas, por lo que es bastante improbable-
-Entiendo- dijo Mako -pero ¿nunca quisiste vengarte por todo lo que te hicieron? -
Ante sus palabras llenas de resentimiento HAru sonrió -¿vosotros creéis que una vez conseguida mi libertad iba a pasar mi tiempo pensando en las personas que me hicieron daño? ¿Teniendo a una persona tan especial a mi lado que me traía la felicidad?- TOkaku se sonrojó.
- ¿Ni siquiera les guardaste resentimiento por ello?- preguntó Mako aún extrañada por el comportamiento de su madre.
HAru negó con la cabeza y dijo- el mundo está lleno de perdón y de segundas oportunidades, cariño, y es humano cometer errores, por eso no hay que condenar a nadie por sus errores ya que siempre pueden redimirse, espero que consideres mis palabras.
Ante esto, Mako se quedó callada y le dio que pensar a los tres chicos.
- Y como os iba diciendo- reanudó HAru- fui a la clase negra, y aunque yo sabía que aquello me iba a cambiar la vida, nunca me pude imaginar a qué nivel lo iba a hacer, ya que nunca me hubiera esperado encontrar el amor allí y que fuera correspondido de tal manera, que se enfrentó al resto de las chicas de la clase por protegerme arriesgando su propia vida-
Ante sus palabras TOkaku se sonrojó y dijo -de la manera en que lo has dicho suena muy dramático-
- Es que fue así como pasó- dijo HItsugi- desde que nos confirmaron de que Haru era el objetivo, TOkaku se encaró y dijo que ella la protegería.
- Pero tía TOkaku- dijo Romeo- si tu deber era matar a la tía HAru, ¿cómo acabaste enamorada de ella?-
- Simplemente ocurrió- dijo TOkaku sin más.
- Nadie elije de quien se enamora- dijo CHitaru- y cuando una persona que no sabe lo que es el amor de ningún tipo, lo encuentra, no lo va a dejar escapar por muy duro que se presente el futuro, ya que sabe, que pase lo que pase será feliz con esa persona a su lado- terminó de decir mirando amorosamente a HItsugi.
- Eso fue lo que os pasó a vosotras también, ¿no?- dijo Romeo a sus madres.
- Sí, cariño- dijo HItsugi- Pero si las tías TOkaku y HAru lo tuvieron difícil durante la clase negra; más difícil lo tuvimos vuestra madre y yo después de dicha clase-
- ¿Y eso?- dijeron los tres chicos a la vez.
- TOkaku y HAru os han contado sus historias antes de dicha clase, ahora os contaremos las nuestras- dijo HItsugi.
- Adelante, por favor- dijo un poco nervioso Romeo, ya que, si sus tías tenían esas historias a sus espaldas, no sabía qué esperar de sus madres, las cuales se cogieron de la mano para darse valor.
-Empezaré yo- dijo CHitaru- a diferencia de TOkaku y HAru yo no provengo de un clan poderoso ni tengo herencia de asesina, nací en una familia normal y tuve una vida relativamente normal hasta que cumplí los seis años, cuando mis padres fallecieron en un accidente de coche por culpa de un conductor ebrio, el cual se salvó. Yo no tenía más familia que ellos ya que ambos eran hijos únicos y mis abuelos fallecieron antes de que yo naciera. Debido a las circunstancias, me iban a llevar al orfanato.
A los 6 años yo no sabía nada de la vida, pero sí intuía el mal futuro que se me avecinaba, ya creía que me iba a pasar toda mi vida encerrada en aquel lugar, pero justo antes de eso apareció una mujer adinerada, que consideraba injusto lo que me había pasado y me ofreció quedarme con ella en su casa de acogida.
No os podéis ni imaginar lo contenta que estaba al saber que iba a ir a una gran casa con más niños como yo. Lo que nadie sabía es que su casa de acogida era una tapadera para entrenar a niños y convertirlos, no en asesinos, en justicieros como diría ella. Sí, ella enseñaba a matar, pero también nos enseñaba valores y que la vida hay que respetarla, a no ser que den motivos de lo contrario. Sus enseñanzas podrían definirse como estilo samuráis, ya que nos daba valores como el honor personal y a matar con las manos y con armas blancas. Aún con todo esto, yo alcé en gran estima a aquella mujer, ya que consideraba que me había salvado la vida y dado un futuro por lo que me propuse ser su mejor estudiante, cabe decir que lo conseguí-
- Vale, también fuiste entrenada para matar sin pedirlo, pero...- dijo Romeo confuso- si te inculcaron unos valores sobre que no se puede matar por matar, ¿por qué te metiste en un sitio donde se iba a precisamente eso?-
- Porque yo era la única de aquella clase que nunca tuvo intención de hacer ni siquiera daño al objetivo, yo fui por otro motivo, otro mucho más personal, fui por venganza- terminó de decir CHitaru.
- No entiendo- dijo Romeo, Satoshi y Mako estaban en su misma situación.
- Veréis, mi maestra tenía una hija biológica a la que adoraba. Ella era una abogada famosa por defender a victimas de casos que estaban en su contra y demostrar su inocencia . Era una persona muy admirada, pero ello la llevo a ganarse muchos enemigos. Aunque con complicaciones todo iba bien, hasta que un día, un famoso asesino llamado Angel Trumpet mató a la hija de mi maestra- al decir esto, la pelirroja agarró la mano de su esposa por debajo de la mesa mientras esta intentaba no mostrar ninguna emoción que la delatara-
-Cómo podéis imaginar- continuó diciendo- mi maestra quedó desolada, al preguntarle el porqué de la situación, solo me dijo que tenía enemigos por defender a personas vulnerables. En ese momento yo entré en cólera, consideraba eso completamente injusto y en un intento de locura en ese momento, le juré que buscaría a su asesino y haría justicia por su hija.
En un principio ella intentó que me rectificara, alegando que ese asesino pertenecía a una organización muy peligrosa, además que el nombre de Angel Trumpet ya tenía una reputación entre el mundo de los asesinos y yo podría acabar muerta en el intento. Pero le dije que no me importaba los riesgos, que era mi forma de pagarle por todo lo que me había dado, así que tras discutir un poco más ella me miró con orgullo y me dio su bendición.
A partir de ese momento me puse a investigar y a cobrar un par de favores que me debían, así fue como me enteré de que Angel Trumpet iba a participar un macabro concurso llamado clase negra. Así que contacté con la academia Myojo y me apunté para participar; a pesar de mis investigaciones no pude averiguar el aspecto de Angel Trumpet así que fui preparada para encontrar cualquier cosa, lo que nunca hubiera imaginado es que allí encontraría el amor- terminó de decir mirando a HItsugi.
- En el fondo te entiendo, mamá- dijo Romeo después de un momento de silencio- pero yo creo que tu decisión fue demasiado impulsiva, corriste mucho peligro metiéndote en ese mundo-
- Por cierto ¿conseguiste encontrar a Angel Trumpet?- dijo Satoshi.
-Sí- dijo secamente CHitaru.
- ¿Y que pasó?- preguntó Mako.
- Hizo lo que tenía que hacer- habló esta vez HItsugi.
- ¿Lo-lo mataste?- preguntó Romeo dudoso de querer conocer la respuesta.
- No, yo no, aunque el intento fue lo más difícil que he hecho en mi vida- contestó pesadamente la pelirroja- fue tu madre la que acabó con él.
- Sí, y casi os cuesta la vida a la dos- dijo TOkaku.
- La cicatriz en tu pecho, es por ese asesino- afirmó Mako.
- Sí, me lo hice al acabar con él- dijo Hitsugi intentando no delatarse.
- Un momento, habéis dicho que Angel Trumpet formaba parte de la clase negra y según lo que hemos entendido, la clase negra al completo viajó hasta este momento- habló de repente Satoshi- ¿entonces significa que Angel Trumpet está entre el grupo de chicas que está ahora mismo en el jardín?
Las cuatro madres se miraron entre sí sin decir una palabra, pero no hicieron falta palabras para que los chicos las entendieran.
- ¿Quién es?- dijo Mako sin expresión.
- ¿Qué?- dijo HItsugi muy nerviosa.
- Que quién es- volvió a decir.
- No es conveniente que lo sepáis en este momento...- dijo HAru sin poder terminar ya que Mako se levantó y fue hasta un mueble donde había expuesto un juego de katanas pequeñas, cogió la más grande y se dirigió a la puerta que daba al jardín.
TOkaku siendo la primera en reaccionar le cortó el paso y le quitó la katana.
- ¿Qué te crees que estás haciendo?- preguntó la peliazul.
- ¿Que qué estoy haciendo? Lo que teníais que hacer vosotras- dijo Mako indignada- Ahí fuera están ahora mismo las personas que casi matan intencionadamente a mi familia y vosotras, en vez de echarlas a patadas, lo que hacéis es invitarlas a entrar como si fuera una simple reunión de ex-alumnos.
Ante sus palabras, HItsugi se terminó de hundir por la culpa y los remordimientos de su pasado, y no puedo evitar que se le escaparan algunas lágrimas que no fueron pasadas inadvertidas por nadie.
- ¿Ma-mamá?- dijo Romeo dudoso sobre qué decir.
- Os pedimos que esperarais a escuchar toda la historia para que saquéis conclusiones- dijo HItsugi intentándose recomponerse- yo aún no he contado la mía.
- ¿Y qué tiene que ver tu historia con que tengamos a un grupo de personas, que han intentado mataros, a solo unos pasos de aquí?- dijo Mako bastante alterada.
- No podemos dejar que nosotras mismas a su… a nuestra suerte, no sé cómo decirlo- dijo CHitaru- Y las demás están metidas en el paquete.
-Además- dijo TOkaku- sea como sea el método con ha pasado todo esto, hay gente ahí afuera que haría lo que fuera por tener el control de esa cosa, y dejar a esas chicas en la calle es poner en bandeja de plata un arma muy peligrosa. Así que hasta que sepamos cómo hacer las cosas tenemos que amoldarnos; y casi mejor tenerlas cerca para vigilarlas.
- ¿Cerca?- dijo Mako- Os habéis dejado encerradas a vosotras mismas con un grupo de asesinas que os superan en número, ¿eso es tenerlas vigiladas?-
- Lo creas o no, no somos fáciles de matar y la prueba de ello es que estamos aquí- dijo CHitaru- además queríamos intimidad para contar nuestro pasado ya que no es el asunto del resto de las chicas, cuanto antes acabemos antes las volveremos a reunir aquí-
- Bien- dijo Mako volviéndose a sentarse- por favor tía HItsugi, cuéntanos tu historia.
- Antes de decir algo, ¿qué pensáis sobre lo que os hemos dicho hasta ahora?- Dijo la de ojos dorados.
Los tres chicos se miraron durante un momento.
- Creo que hablo en nombre de los tres, cuando digo que en el fondo os entendemos- dijo Satoshi- vuestro pasado nos aclara algunas cosas que nunca terminamos de entender. Como la frase de mamá HAru, "el mundo está lleno de perdón", hasta ahora no sabíamos lo que queríais transmitir con esa frase.
- ¿Seguíais siendo asesinas cuando Romeo y yo llegamos a vuestras vidas?- preguntó de repente Mako
Las madres se miraron antes de contestar.
- Por nuestra parte- dijo CHitaru- nosotras intentamos dejar ese mundo al salir de la clase negra, pero ese mundo no nos dejaba a nosotras. Cuando nació Romeo y nos encontramos con TOkaku y Haru, convencí a HItsugi de que se alejara definitivamente. Yo seguí un poco más ya que necesitábamos el dinero, pero en cuanto pudimos enterramos nuestro pasado y nos hicimos una nueva vida honrada.
- Y por la nuestra- dijo TOkaku- HAru no tiene manchadas las manos de sangre y no iba a permitir que se las manchara, así que yo sí seguí en ese mundo, ya que al acabar la clase negra desapareció mi bloqueo que me impedía matar, además porque no sabía hacer otra cosa. Hasta que apareciste en nuestras vidas, Mako. CHitaru y yo llegamos al acuerdo de que no queríamos que tuvierais nada que ver con ese mundo, así que solo estuvimos el tiempo necesario para poner unos asuntos en orden y como dijo ella, enterrar esa parte de nuestras vidas.
- Y como había que reconocer que los estudios no eran el fuerte de ninguna de las dos, a nosotras se nos ocurrió de que podrían ser unas excelentes profesoras de lucha, así que se unieron para abrir el dojo- dijo HAru con una sonrisa.
- Lo importante de aquí es que nos entendáis- dijo HItsugi casi con lágrimas en los ojos - ninguna de nosotras eligió ese mundo, pero nos vimos obligadas a sobrevivir haciendo actos de los que no nos sentimos orgullosas, y cuando llegasteis a nuestras vidas, no íbamos a permitir que ese mundo os rozara y todo lo que hemos hecho hasta entonces lo hemos hecho por vuestro bien.
- Tu historia no es como las de mis madres y la tía CHitaru ¿verdad?- dijo Satoshi
- ¿Qué?- dijo HItsugi sorprendida.
- Mamá Haru nunca ha hecho daño a nadie, mamá TOkaku hasta la clase negra no mató a nadie y lo que hizo luego era para proteger a mama HAru y más tarde a nosotros, y la tía CHitaru hizo lo que hizo por su sentido de justicia y luego por amor hacia ti. Y por tu reacción, puedo suponer que, en tu pasado, según tu forma de ver no hay ninguna manera de excusarte- dijo Satoshi con una mirada de pureza, dándole a entender que él no la juzgaba.
Ante sus palabras se le escaparon las lágrimas que estaba reteniendo.
- Eres tan dulce y encantador que a veces se me olvida lo espabilado que eres- dijo limpiándose las lágrimas y adoptando un semblante serio- y tienes razón, antes de conocer a CHitaru yo era un monstruo.
Como nadie dijo nada comenzó a contar su historia
- Veréis, la única excusa medio pasable que yo encuentro a ese periodo de mi vida es que desde que nací solo me enseñaron la visión mala del mundo, donde si no estabas atento, estabas muerto. Yo pertenecía a una organización bastante temida, los Datura, más que nada porque sus miembros no aparentaban serlo y estaban especializados en matar con veneno, así que da igual la condición física de uno si era lo bastante inteligente- aquí tomó aire y volvió a relatar- Mis padres eran los jefes de una de las divisiones de ese clan, y como sabían que había gente que ansiaba su puesto tomaron precauciones con respecto a mí, unas precauciones que podrían haberme matado.
Lo que hicieron fueron administrarme pequeñas dosis de venenos regularmente desde que tuve un año y medio, para que mi cuerpo se hiciera inmune a ello, estuve a punto de morir varias veces en una completa agonía pero al final mi cuerpo se adaptó, y la única secuela que me quedó fue la lentitud de mi crecimiento, por eso siempre he aparentado menos edad de la que tengo.
Alcancé la inmunidad a los venenos a los 5 años, y a los 7 pasó lo que mis padres temieron, les traicionaron, murieron envenenados, irónicamente, yo me salvé gracias a las torturas que ellos me hicieron, y al enterarse de esto el nuevo jefe de la división, que por cierto fue él el que mató a mis padres, aunque de esto me enteré más tarde, me educó para que fuera su mejor asesina, me enseñó química orientada para la fabricación y utilización de venenos y me obligó a dar clases de interpretación para hacer mi trabajo sin causar sospechas.
Cabe decir que mi apariencia de niña y mi forma de vestir ayudaban mucho, por lo que él se tomó muy en serio que aprendiera, que no te puedes fiar de nadie, nadie vale la pena, los demás aparte de ti mismo son sacrificables; pero todo eso cambió al conocer a CHitaru- dijo cogiéndola de la mano y mirándola a los ojos para darse fuerza en continuar.
Con el tiempo, debo confesar que me gustaba mi trabajo, aprendía cosas interesantes que se podían considerar como magia, al hacer mis misiones me sentía como una espía de película y tenía todo lo que me daba la gana ya que me gané una reputación y el precio por mis trabajos subió. Llegó un día en que mi jefe mi dijo que tenía que ir a una especie de concurso para matar a alguien y que cuando ganara tenía que decir que el premio lo iban a decidir ellos; a mí no me importaba, ya que yo iba a recibir una buena cantidad de dinero por ese trabajo.
Haciendo un inciso, debo decir que el único defecto que yo tenía era mi falta de orientación, e interpretar mapas es algo que a día de hoy no soy capaz de hacer- a los chicos se les escapó una pequeña mueca de gracia- y cuando llegué a la zona de autobuses para ir a esa academia estaba completamente perdida, hasta que un apuesto príncipe de rojos cabellos salió en mi ayuda- con esto, CHitaru se sonrojó un poco- me dio su mano para guiarme y yo no sabía lo que aquello iba a causar en mi vida, pero lo que sí sabía era que por el momento no quería soltar su mano.
Aunque también os tengo que reconocer que al principio me aproveché de CHitaru utilizando mis encantos de niña pequeña, pero solo fue al principio porque conforme pasaban los días fue ella la que me encantó a mí-
- Mamá, no deberías haberte preocupado tanto- dijo Romeo- también estás excusada, ya que no se te dio lugar de ser de otra manera y cuando pudiste cambiar lo hiciste.
- Ya, pero hay un factor muy importante que aún no os he dicho- dijo HItsugi muy seria- la verdadera razón de por qué tuvimos una vida tan complicada después de la clase negra-
- ¿Qué factor?- dijeron los tres a la vez intrigados.
HItsugi miró a sus amigas y a su esposa, estas asintieron para darla su apoyo, dio un gran suspiro y reunió todo el valor que tenía.
- Yo era Angel Trumpet-
