Fin de mundo!... les digo que ayer casi no la cuento, iba a subir el capítulo más temprano pero co los eventos de ayer tuve cosas que hacer, se acuerdan que les dije que una tormenta tumbo mi antena, y tuve que arreglarla… pues mi trabajo casi se echa a perder, ayer al parecer la tormenta de anterior solo fue un abre bocas pues la de ayer casi se parecía a esas tormentas de películas, debieron verlo arriba de mí se formó un cumulo de nubes de esas que se forman cuando al parecer va haber un huracán, un par de techos de mis vecinos se fueron a la mierda, yo tuve que salir a guardar lo importante que se me quedo fuera, y los vientos con la arena formaban una tormenta de arena digna del Sahara, un árbol casi me mata, luego llovió como si no hubiese un mañana, para luego dar paso a una tormenta eléctrica la cual arraso con un pequeño galpón que era destinado al criado de conejos, no he estado tan alerta y en tanto movimientos desde que salí de combate, pero lo importante es que yo y mi familia (mis primas que estaban de visitas) salimos bien, y mi antena por supuesto, al parecer mi trabajo fue perfecto pues soporto la tormenta (a todas estas yo estoy viviendo por el momento en una granja de mis padres por eso lo de la escases de internet lo cual me condujo a la antena receptora) bien ahora les dejo el capítulo, que espero no sea el último debido a las tormentas.

Rigart Arrow: bien aquí tienes el capítulo espero que lo disfrutes.

Gjr-Sama: gracias por tus palabras esa es la idea.

Alexsennin9999: si fue corto pero como les dije ando ahora ocupado, procurando no morir.

Edgarivan mezalira: gracias y los de las palabras, simplemente las recordé de un poema de mi abuela.

Furstand: gracias, y no tendrás que esperar mucho ya que aquí está el capítulo.

Zafir09: si gracias, y bueno lo de Erza y Kushina ellas tienen una conexión muy fuerte que más tarde se verá.

Capítulo 6: ¿Libertad?

Ese lugar era un infierno no cabía duda de esos, "Torre del paraíso" era todo lo contrario a lo que su nombre decía, esclavitud, hambruna y muerte era lo que abundaba ahí, solo podía pedir paciencia a los que todavía se mantenían en pie, dentro de poco serian libres, libres de esa pesadilla, y justo en estos momentos Naruto hablaba de eso con el anciano Rob, que no podía evitar preocuparse por el plan del chico frente a él.

-Realmente lo harás… es algo peligroso, si algo falla las consecuencias serán grandes- dijo con obvia preocupación, el plan del peli-rojo parecía perfecto, pero aun así arriesgado, prácticamente el seria quien les abriría el camino –piensa las cosas… piensa en Erza ella te estima mucho- ataco el viejo por el punto ahora más sensible.

-No metas a Erza en esto viejo… ella estará bien, no pienso dejar que salga lastimada, además el plan no puede fallar- hablo con seguridad la misma que Rob desearía tener –mira los barcos salen a buscar alimentos y demás provisiones cada 2 días y los de prisioneros cada semana, tomaremos los de los prisioneros cuando su guardia es baja… los he estado estudiando por todo este mes… primero envían a los soldados y cuando tienen los prisioneros envían los barcos así evitan llamar la atención todo es muy rápido… en ese intervalo de tiempo en que los guardias están fuera yo atacare a las fuerzas restantes que se hayan quedado en esta torre maldita que serán pocas… así que asegúrate que los niños duerman temprano mañana será el gran día… el día en que serán libres- finalizo seguro de sí mismo y Rob no pudo más que sorprenderse sin duda presto atención a todo en ese mes de estadía en la torre.

Hubieran seguido hablando ajustando algunos detalles del plan pero una niña de rasgos felinos se llevó a Naruto al grupo de niños que ahora rodeaban a Erza mientras esta lucia algo apenada.

-Naruto-Neko- el solo puso suspirar derrotado a esa niña por más que le dijo que él no era un gato continuo llamándolo así –dime es verdad que Erza no tiene apellido- pregunto haciendo levantar una ceja al peli-rojo que miro a la chica Erza que bajaba la mirada apenada.

-Oigan como es que ella no tiene apellido como tu Naruto ¿acaso no son hermanos?- pregunto un confundido Simón haciendo parpadear al peli-rojo y apenando más a Erza.

-De que hablas Simón, Erza y yo no somos hermanos ¿Por qué lo dices?- pregunto aun confundido mientras extrañas flechas apuntaban su cabellera y la de Erza.

-Entonces… primos- negación –parientes lejanos- negación -… conocidos de los vecinos- negación… el pobre Simón solo pudo chasquear su lengua en frustración, al parecer se había hecho ilusiones con la peli-roja, pero ahora esas ilusiones se habían ido directo a la basura, sobre todo por esa costumbre que tenían esos dos de dormir juntos.

-Volviendo al tema… enserio Erza no tienes apellido- pregunto Wally que ya se había metido en el tema.

-¡Ya déjenlo!- exclamo Erza sonrojada por ser el tema del día –no hace falta que tenga uno… total es solo un apellido- finalizo tratando de zanjar el tema.

-Bueno Naruto dice que le gusta tu cabello- menciono Jellal a un lado del mencionado que en estos momento emulaba su cabello al igual que la peli-roja por tal revelación -Tal vez ¿Si la llamamos por su cabello?- pregunto con una sonrisa confiada al ser el primero en pensar eso.

-No lo sé… ¡Erza Rojo! No creo que suene bien- hablo el recién integrado Rob que no pudo evitar sentirse atraído al tema.

-Bueno yo vengo de un clan muy antiguo… mi gente sobresalía por sus habilidades y por su cabello rojo- hablo Naruto haciendo mención del clan Uzumaki mientras se tocaba uno de sus mechones ya largo por el tiempo al igual que tomaba unos de la chica –Que te parece Erza ¿Quieres ser Erza Uzumaki?- pregunto inocentemente con su sonrisa mientras la pobre Erza ya estaba que parecía una olla a presión por lo que esas palabras podían significar.

-No… no creo… que sea correcto… que tal ¿Erza Crimson? (Crimson: Carmesí)- sugirió un recompuesto Jellal que dijo lo primero que se le vino a la mente.

-No me convence… Crimson, tal vez ¿Red? ¿Blood? ¿Fire?- indagaba el peli-rojo con sus dedos en el mentón mientras pensaba más nombres relacionado con ese tono de cabello, y como si fuese una epifanía lo encontró –Scarlet (Escarlata)… Erza Scarlet… que dices Erza-chan… te gusta- pregunto mirando a la susodicha que levantando si mirada esbozo una tímida sonrisa.

-Si- musito por lo bajo, pero lo suficientemente alto para que Naruto la oyera, el cual en su felicidad de que aceptara su nuevo apellido la abrazo levantándola mientras daba vueltas –N-Naruto… bájame- le pidió al ahora sordo Uzumaki.

Fue una pequeña celebración que les devolvió una pequeña parte de esa alegría que ellos pensaban haber perdido, la noche llego y como ya tenían acostumbrado el par de peli-rojos dormían juntos, fue cuando Erza despertó de su sueño, vio como sus amigos salían por un hoyo en la pared de la celda, con curiosidad los siguió hasta un almacén de carga donde los esperaba otro agujero que de seguro conectaría al exterior.

-O-Oigan que hacen- pregunto la peli-roja al grupo que la miro sorprendido debido a su repentina aparición –no… no están pensando en irse ¿verdad?- hablo negando a semejante idea.

-Nee-san… diablos no hay tiempo… rápido ven con nosotros deprisa- dijo Shou algo nervioso e impaciente por el escape.

-Shou no hables tan alto… podrían oírnos- le regaño Wally sin prestar atención a que él también hablaba alto.

-Tú también hablaste alto Wally- recrimino Milliana a su amigo "perro loco" que se avergonzaba por el descuido.

-Erza, si no nos apresuramos, nos encontraran- hablo Simón a la peli-roja que negaba a irse.

-Lo se… pero, si se enteran… se… lo que le hacen a los niños que intentan huir- dijo con miedo al saber el destino de los infortunados que fueron atrapados, nunca podría olvidar los gritos de los niños siendo torturados, por eso dormía con Naruto, buscando esa seguridad que él le daba –Además yo… yo he escuchado al abuelito Rob y a Naruto… ellos planean irse también… dicen que mañana lo harán… por favor esperen a mañana- suplico a los niños buscando que ellos se quedaran y ayudaran al viejo Rob ya Naruto.

-Tranquila Erza no pasa nada…no tengas miedo… hoy seremos libres, no podemos esperar hasta mañana, para ver nuestros sueños y futuro- hablo Jellal que recién había llegado haciendo bufar a Simón y convencer a Erza.

-Si… pero déjenme traer a Naruto… el podrá… el podrá ayudarnos… él es fuerte- hablo la peli-roja segura de las habilidades del peli-rojo, después de todo escucho mucho mientras fingía dormir mientras el viejo y Naruto hablaban.

Dio media vuelta para ir en busca de su abuelo y de Naruto solo para ver la desgracia frente a sus ojos.

-Yo que ustedes no me metería allí… del otro lado hay más guardias- Hablo un hombre obeso con un bastón en su mano mientras los guardias aparecían acompañados por eso raros animales que fungían como perros -¿Realmente creen que podían escapar tan fácilmente? El "Sistema R" estará listo pronto y no podemos permitir esto- finalizo el obeso sujeto.

-Bien ¿quién fue el que planeo este patético plan de fuga? Lo llevare al "cuarto especial" ahora díganme ¿quién fue?- pregunto perverso otro hombre que miraba a los niños, Shou se tensó al pensar que le esperaría, Erza vio claramente eso y decidió hacer algo, si Naruto pretendía salvarlos ella también haría lo mismo.

-Y-Yo…- quiso hablar pero cierto peli-azul se le adelanto echándose la culpa.

-Yo lo hice… yo lo planee- hablo con firmeza negando a que los demás salieran lastimados, mientras el guardia lo miraba para luego mirar a la peli-roja.

-No te creo… creo que fuiste tú… esa niña- señalo a Erza la cual se tensó al verse como objetivo del perverso hombre –llévensela- ordeno para que los demás guardia se la llevaran pese a las objeciones de Jellal y Simón.

-Tranquilos… estoy bien si ustedes están bien… solo… solo díganle a Naruto que… gracias por todo- finalizo negando a verse triste.

Naruto desde hacía un rato dormía incomodo, no lo supo pero de porto despertó agitado para verse solo, busco a la peli-roja mas no la encontró, fue cunado diviso un pequeño agujero en la pared y fue atando cabos, un grito desgarrador se escuchó, el nombre de Erza en ese grito lo desespero al igual que el viejo Rob que ya se había despertado, sus ojos se abrieron enormes mientras veía como enfrente de la celda un guardia llevaba a Erza a un destino incierto, la peli-roja lo miro y regalándole una sonrisa se despidió.

No podía aceptarlo, nadie la tocaría ni le haría daño se lo había prometido y el nunca rompía una promesa, su ira lo invadió sus ojos dejaron ese pacifico azul cielo a un purpura anillado que solo anunciaba la misma muerte a quien se le interpusiera; la reja de la celda voló en una fuerte explosión, los guardias vieron con asombro al chico, por primera vez en mucho tiempo sintieron algo que pensaban ya no sentían… el miedo, sin perder el tiempo Naruto se abalanzó contra ellos mas no llego lejos, un círculo mágico pareció encima de él invocando una descarga eléctrico paralizándolo al acto, mas no era lo suficientemente fuerte para detenerlo del todo pues paso por paso se les acercaba, mientras Erza le pedía detenerse, un golpe en su nuca lo dejo en el mundo de la inconciencia.

-Maldito crio… después vendré por ti… cuando acabe con la niña- dijo para luego irse con los demás.

Su cuerpo se sentía pesado y algo entumido, abrió sus ojos aun anillados y vio a su alrededor, el viejo Rob hablándoles a los niños instándoles a ser fuertes, mientras ellos tenían miradas gachas y culpables.

-Rob… ¿Dónde está Erza?- pregunto levantándose sorprendiendo a los niños y dejándole un nudo en la garganta –Responde viejo… ¿Dónde está Erza?- volvió a preguntar sintiendo perder la paciencia.

El anciano no pudo responderle, pues la celda se abrió dejando poso a dos guardias, que sin un deje de humanidad lanzaron a la peli-roja en el suelo, Naruto solo pudo ir a ella mientras se negaba a creer que esa niña fuese Erza, estaba llena de heridas y quemaduras ya vendadas, estaba ausente perdida en sí misma, con sus manos le levanto el rostro solo para que una lagrima surcara su cara, un parche colocado en su ojo derecho ocultaba la cuenca ya vacía, su ojo izquierdo mostraba una ausencia aun peor, no tenía vida solo era una mirada perdida.

-Erza… Erza… Erza, respóndeme… respóndeme, venga lucha… lucha tu eres fuerte, más de lo que crees, ven conmigo… solo háblame- suplico sin embargo no recibió respuesta de la peli-roja –Malditos… me han hecho daño… uno muy grande e irreparable… todos ustedes… morirán- susurro algo macabro mientras un aura roja y algo oscuro lo rodeaba, alertando a los ya nerviosos guardias.

Los guardias que trajeron a la moribunda Erza salieron disparados de la celda cayendo al vacío al fondo de la torre, una presencia maligna rápidamente lleno la torre haciendo a varios guardias caer de rodillas, a paso calmado salió de la celda mientras varias presos lo miraban, el pequeño peli-rojo de ojos purpura anillados era rodeado por una masa burbujeante de energía que poco a poco le quemaba la piel al punto de desprendérsela y hacerle grande heridas de las cuales salía sangre y se unía a la masa burbujeante haciéndola oscura al paso que lo que parecían colas le salían de atrás; los guardias que apenas y salían de su estupor vieron al chico cambiar, sin perder tiempo se abalanzaron sobre el en busca de matarlo, una de sus colas burbujeantes se alzó y contra-ataco y de un solo movimiento dividió a los guardias a la mitad regando su sangre junto a otras cosas alrededor, miro como más guardias llegaban solo para aumentar más su furia… solo por esta vez… solo por esta única vez, se dejaría llevar; una burbuja purpura lo engullo para segundo después desaparecer dejando al peli-rojo con una nueva apariencia, y con una sonrisa ansiosa se dejó ir contra los guardias en una marea de sangre y cuerpos desmembrados.

Rob no salía de su asombro, nunca en su vida sintió lo que sintió, el que a sus edad pensó ver lo suficiente de este mundo como para no sorprenderse, pero Naruto acabo sorprendiéndolo, no sabía que haría pero de seguro no quería averígualo sobre todo por esa sensación a muerte que lo rodeaba como si esa aura roja clamara por sangre, vio a los niños a su lado tan asustados que no podían articular palabra alguna, y no los culpaba.

-(Eso se siente como la magia… pero es muy diferente, quizá sea magia Take Over (Asumir)- pensó ya más calmado apoyándose en su teoría, aunque algo le incomodaba, si era algo parecido a esa magia el usuario podría perderse sin la ayuda necesaria, y viendo a la peli-roja la cargo en sus brazos buscando traerla en si –Erza despierta… Naruto te necesita… el pelea por nosotros ahora… tú debes hacerlo por el… si no hacemos algo el nuca volverá a hacer el mismo… pelea Erza… pelea… por él… por Naruto.

"Pelear" "Luchar" "Naruto" solo la mención de esas palabras y ese nombre la trajeron de vuelta, no pudo evitar recordar cómo fue llevada a ese infierno, como Naruto siempre le decía que fuera fuerte y así ganaría su libertad, por un momento pensó que solo era mentira, pero estando allí, en esa cámara de tortura recordó esas palabras cuando se sentía perdida, fue cuando al vio… una mujer hermosa de cabello rojo y ojos violetas la cual le miraba dándole fuerzas, fuerzas que ahora la inundaban se sentía fuerte, y justo cuando se disponía a salir un peli-azul llego, solo decía cosas sobre ayudarla y pedir perdón a Naruto, se dejó llevar por el hacia su amigo peli-rojo, pero no llegaron lejos, él fue capturado para torturarlo y ella fue llevada a la celda –Pelea por Naruto- si eso haría, lucharía y junto a él y los demás encontrarían su tan ansiada libertad, se levantó volviendo a sentir esa energía en su cuerpo, energía que la ayudaban a levantarse y dejar atrás el dolor de las heridas las cuales poco a poco desaparecían.

-¡Tomad un arma! ¡Solo seremos libres el día que luchemos por ello! ¡Tenemos que luchar! ¡Pongámonos de pie y luchemos por nuestra libertad!- grito mientras una espada aparentemente salida de la nada aparecía en sus manos, mientras los demás la veían atónitos para después imitarla y salir a luchar –abuelito Rob… donde esta… donde esta Naruto- pregunto al no ver el peli-rojo.

-Él se encuentra peleando… me temo que se pierda si continua usando ese poder que posee… solo tú puedes traerlo de vuelta- hablo dándole una meta a la pequeña que salió a buscarlo.

En el fondo de la torre donde los guardias se reunían solo se podían ver cuerpos sin vida y algunos agonizantes, los que seguían en pie se juntaban formando círculos tratando de defenderse de tan mortífero y sanguinario ser, solo podían escuchar sus gruñidos entre el polvo y las sombras, el miedo había calado fuerte en ellos y no les quedaba otra más que esperar su muerte.

Una explosión se escuchó mientras varios cuerpos salían volando muchos de ellos sin una parte de su cuerpo, entre el polvo de la explosión unos ojos veían al otro grupo de guardias, la sombra se movió veloz casi como un destello mientras reaparecía en el centro del grupo.

-Pagaran por lo que en hecho- sentencio el ser con voz gruesa e intimidante.

Varias explosiones ocurrían en la torre debido a la batalla que liberaban los recluidos y los guardias que no podían hacerles frente, no muy lejos de Naruto, Erza pelea en compañía de los demás armada con una espada y protegida por una armadura simple y un escudo de madera, hacia frente a los guardias que caían ante ella y su espada, lo sentía cerca de ella estaba Naruto, sentía la ira de él, ira que solo ella podía calmar

-(Naruto… espera… iré por ti)- pensó con su meta bien definida mientras se abría paso degollando a dos guardias que les hacía frente.

Ajeno a todo esto, en la cámara de tortura Jellal estaba atado recibiendo descargar eléctricas en todo su cuerpo, pero a diferencia de los demás torturados que habían pasado por ahí, el no gritaba para frustración de los dos torturadores… ya hace mucho que el dolor había abandonado su cuerpo, y un nuevo sentimiento se albergaba en él, odio y venganza eso era lo único que ya le importaba.

-¿Dios?... dios no existe… no necesito un dios que es incapaz de salvarnos…- decía con enojo en voz baja, hundiéndose más en su odio, odio que al final lo consumiría por completo, como lo hizo con cierto Uchiha –odio… si los odio a todos, a dios y a este asqueroso mundo.

-Odio… ¡el odio! lo devora todo… el odio de las personas es interesante… las hace fuertes- dijo una voz en el aire llamando la atención del peli-azul tatuado el cual ya exigía saber quién era –esos ignorantes… no se han dado cuenta a quien han hecho enojar… bueno ni cuenta se dan que su "dios" siempre ha estado aquí- volvió a escucharse la voz poniendo más nervioso a Jellal –sin embargo tratan de revivirlo de querer darle un cuerpo… buscan un dios, sin saber que ya uno ha llegado- siguió hablando sin prestar atención a niño que se desesperaba por saber quién hablaba –Buscan un dios mas no sienten su presencia… es natural después de todo… su fe es débil como su odio, pues si su odio no es fuerte no podrán sentir a aquel que odio- para asombro de Jellal una sombra surgía del mismo suelo, era pequeña un poco más grande que él, vestía una túnica negra mientras la capucha ocultaba su rostro –Jellal… ¿cierto? ¡Eres muy afortunado! Conocerás un poco del poder del dios que veneran los que te apresan y los que odias tanto… y al final veras las cosas con más claridad… cuando el verdadero dios se alce estarás hay… siéntete afortunado- Jellal solo pudo sentir sorpresa al escuchar esas palabras mientras el encapuchado se le acercaba lentamente y una energía se desprendía de el para invadir su cuerpo –por cierto me puedes llamar Zeref… y la razón de mi existencia… algún día la veras- termino de hablar mientras dejaba que esa energía se adentrara en el cuerpo del joven Jellal, que contrario a todo se dejaba poseer por ella recibiéndola con gustoso placer.

-¡Tenemos que liberar a todos los del sector 8! ¡Adelante!- ordeno Erza como toda una líder a sus amigos y demás.

-¡Imposible! ¡Ahí hay muchas guardias para nosotros!- le hablo Simón deseando ya salir de ese lugar y no luchar más.

-Pero tengo que darme prisa y buscar a Naruto… el me necesita, después a Jellal él está en la cámara- dijo preocupada por sus dos compañeros más por el primero de hecho cosas que noto el mayor de los niños, haciendo a Simón preguntar lo que se guardaba y ser algo obvio en sus sentimientos.

-¡Erza! A-acaso ¿te gusta Jellal?- dijo haciendo la negar, pero Simón volvió a preguntar –Entonces ¿te gusta Naruto verdad?- sin más haciendo que la peli-roja emulara su cabello.

-¿Por qué preguntas eso ahora?- pregunto aun con su cara roja –no hay tiempo para esas cosas… A-además…- como responder con claridad, ni ella sabía que era lo que sentía, Milliana y Shou lo veían como un hermano mayor, Wally y Simón como un compañero, pero ella… no podía verlo igual que ellos, pensar que a s joven edad ya tenía esos dilemas.

-E-Erza… yo siempre… he querido decir…- la confesión de Simón fue interrumpido por una explosión mandándolo lejos de la peli-roja que apenas y pudo protegerse con su escudo.

Muchos miraron como unos seres llegaban volando, delgados en extremo y con la piel de un morado claro, con una gran boca que no se cerraba mostrando los dientes, y solo vestían un harapo verde como si fuese una falda, en sus cabezas una placa negra con el símbolo de Zeref cubría sus ojos, al parecer eran las tropas mágicas del oscuro culto, dichos seres voladores abrieron aún más grande sus bocas, delante de ellas un círculo mágico rojo apareció, luego un destello surgió seguido de una explosión que hirió a mucho y mato a algunos, Erza veía como las personas eran masacradas frente a ella sin poder hacer nada, cayó al suelo siendo empujada por alguien que corría, miro hacia atrás y vio como esos espectros la tenían como blanco y dejaron ir su ataque, apretó su ojo intacto y espero lo inminente.

Una explosión se dejó sentir en el lugar, sintió como Erza corría peligro y no dudo en ir a ayudarla.

-(Valla así que estas más tranquilo ahora… mira que usar nuestro poder con esas basuras solo porque lastimaron a tu hembra)- se quejó Kurama y de paso avergonzar a su estúpido Jinchuuriki al cual su rostro dejaría ya en vergüenza a un tomate.

-(No digas eso Kurama ellos deben pagar por lo que le hicieron a la pequeña Erza… adelante Naruto usa todo mi poder si quieres)- alentó Kokuo no muy contenta por el trato que recibió la niña y la verdad sea dicha de paso ella fue la primera en otorgarle poder al peli-rojo.

-Bien allá voy Erza- dijo para desaparecer en el polvo que lo cubría.

Erza miraba con asombro al viejo Rob que en el último momento se interpuso en el ataque dirigido a ella; el hombre mayor nunca supo en que gastaría sus últimas reservas, ahora lo sabía bien y lo aceptaba, si iba a morir seria protegiendo a alguien.

-¡Puede que mi magia este ya marchita, pero aún me queda una pisca de poder para proteger a mi compañera!- dijo el anciano ya dispuesto a dar su vida por Erza -¡No permitiré que una vida tan joven e inocente muera!- y con lo dicho canalizo su magia girando sus brazos haciendo un circulo de fuego que se expandió con brutalidad barriendo con la mayoría de los enemigos, para sorpresa de todos.

-¿Qué te pasa abuelito?- pregunto Erza preocupada por la figura de su abuelo, el pobre se excedió y ahora pagaba las consecuencias, su piel se tiño de un verde claro y algunas partes de ella se cuarteaban como si fuese de barro.

-Al parecer este viejo decrepito aun sirve para algo… para los magos, su magia es su vida en si… y cuando este viejo perdió su magia, acabo en este lamentable estado- dijo ya sin fuerza mientras más grietas aparecían en su piel –pero Erza, tu aun posees posibilidades ilimitadas…- siguió hablando mientras veía las tropas de soldados llegar –Erza… nunca pensé que volvería a ver una sonrisa como la tuya en este infierno… Naruto y tu junto con los niños… son lo mejor que me ha pasado… cuídalo… cuida a Naruto… juntos llegaran muy lejos… me hubiera gustado verlos crecer… al menos un poco antes de partir- finalizo dejando ya su último deseo en su vida.

Los soldados dejaron ir sus ataques con el anciano hombre, Naruto veía todo sin poder hacer nada con frustración corrió lo más rápido que pudo, no quería ver morir a ese viejo, no quería ver a Erza llorar su perdida, eso nunca se lo perdonaría.

Varias explosiones surgieron en el lugar donde se encontraban Rob y Erza, cuando el humo y polvo se disipo todos vieron con ojos agrandados la figura presente que se encontraba frente al anciano y la niña, era pequeño con figura animal, rojo como la sangre misma, 9 colas ondeaban a su espalda, ojos totalmente blancos como hechos de luz miraban al par frente a él.

-¿N-Naruto?- pregunto en un susurro al ser frente a ella que con algo de miedo retrocedía un paso -¿E-Eres tú?...- volvió a preguntar sin recibir respuesta.

-Erza… no te le acerques… no sabemos si Naruto controla su poder… podría herirte- hablo Rob entre jadeos siendo precavido, él había escuchados muchas historias sobre magos poseídos por su magia y al final nada bueno salía, pero la niña parecía no escucharlo ya que levantando la mano trataba de acariciar a la criatura de aspecto zorruno frente a ella.

-Él no me hará daño… Naruto nunca lo haría- dijo con confianza para acariciar finalmente al zorro carmesí que poco a poco se disipaba dejando al peli-rojo con las heridas propias de esa transformación.

-Tienes razón… Erza, yo nunca te haría daño- afirmo mientras sanaba a una velocidad sin igual en el mundo –abuelo descansa yo me are cargo- se giró y mirando a los enemigos preparo su ataque, algo lo freno y fue ver a Erza a su lado dejando salir una gran cantidad de poder no propio de una niña común, sonrió al saber que ella le ayudaría –Futon: Juuha Sho (Elemento viento: Ola descomunal)- exclamo mientras Erza con su magia liberada alzaba espadas, picos, palas, martillos y demás objetos y los lanzaba a los guardias y con la onda de viento de Naruto les dio más impulso y filo a los objetos.

El ataque fue descomunal todas las tropas fueron barridas por completo sin dejar a uno con vida, el viejo Rob miro con orgullo a los chicos, eran fuertes y jóvenes realmente les gustaría verlos crecer, con ese pensamiento se dejó caer.

-Abuelo- exclamo la peli-roja al ver a su "abuelo" morir lentamente –No tea vallas abuelito, por favor no te mueras- suplicaba entre lágrimas la joven negándose a aceptar que el anciano muriera.

-Crece Erza… Crece fuerte- pidió el agonizante anciano.

-(Maldición de nuevo he fallado)- se lamentaba el peli-rojo ya sanado por completo, se acercó al viejo y a Erza a ayudarle su vista se posó en la espada de la peli-rojo más definidamente en el filo donde su reflejo se veía, sus ojos anillados mostraban un cambio único, seguían morado y anillados sí, pero 9 comas lo adornaban ahora -(Quizá aún hay esperanza… viejo Rikudou ayúdame por favor)… abuelo quédate quieto si… te prometo que si todo sale bien tú la veras crecer… Gedo: Rinne Tensei no jutsu (Camino externo: Jutsu reencarnación de Samsara)- pronuncio el peli-rojo mientras una cabeza brotaba del suelo y para asombro de todos engullía al viejo y lo masticaba, Erza estuvo a punto de actuar en contra de su compañero cuando la boca de la cabeza se abrió de ella salió Rob algo más recompuesto no tan delgado y con una mirada de confusión total –Si… si me salió- se dijo para luego caer de rodillas, no espero que consumiera esa cantidad de energías, aun no comprendía como Nagato lo usaba tan seguido.

-Abuelo Rob- dijo con alegría Erza abrazando al aun confundido viejo que mirando a Naruto buscaba una respuesta.

-Te lo explicó después abuelo… por ahora hay que irnos de este maldito lugar- el anciano solo pudo cabecear afirmando, se dispuso a irse pero erza lo detuvo, aún faltaba algo.

-Naruto aún falta Jellal… es esta en la cámara de tortura, el intento salvarme y lo llevaron ahí, debemos salvarlo- el peli-rojo asintió, quizá después si lo acaban con vida le daría las gracias por hacer el intento.

Dejando a los chicos con Rob salieron por su amigo de cabellos azules, todo el trayecto Naruto fue guiado por Erza, aunque una incomodidad surgió y tenía que hacérsela saber a la chica.

-Erza…- la llamo haciendo que se detuviera en su trayecto y mirarlo a sus ojos que aun siendo purpuras mostraban un arrepentimiento muy grande –Perdón- se disculpó abrazándola para sorpresa de ella –perdón… prometí protegerte y falle… te hirieron solo porque no estuve allí a tu lado- dijo arrepentido mientras la peli-roja se limitaba a regresar el abrazo.

-No te preocupes Naruto… no hay nada que perdonar, al final si me protegiste… y está herida solo es algo que tenía que pasar- dijo mientras unía su frente a su compañero peli-rojo quien sonreía al saber que ella lo perdonaba.

Después de ese momento siguieron su camino a la zona donde se encontraba Jellal quien en estos momentos se embriagaba en el nuevo poder que recorría su ser y la locura se instalaba en su mente; al llegar se encontraron con dos guardias los cuales ya huían del lugar… los mismos que se encargaron de torturar a la peli-roja, rápidamente Erza elimino a uno pero Naruto se quedó con el hombre con sobre peso, tenía una idea con el después de todo… una idea que requería tenerlo sin piel y mucha sal, una copia se lo llevo entre pataleos y suplicas que no fueron escuchadas.

En el fondo Jellal atado en una viga no se movía para nada, se apresuraron a desatarlo y apoyándolo en sus hombros se dispusieron salir de ahí.

-Vamos Jellal… larguémonos de aquí… ayuda si quiera, joder como pesas- decía Naruto que con ayuda de Erza cargaba al peli-azul.

-Vámonos… los demás nos esperan, el abuelo nos espera en el barco con los demás, Simón está herido, pero no es de gravedad… algunos murieron, pero al final ganamos… ganamos nuestra libertad… vamos- hablo la peli-roja tratando de hacer reaccionar a su amigo.

-Erza… Naruto- dijo de pronto el chico del tatuaje abrazándolos mientras Naruto tenía un mal presentimiento sobre todo por esa energía oscura que despedía el chico –no hay necesidad de huir de aquí… porque nuestra libertad se encuentra justo aquí- hablo frio apretando más el abrazo.

Naruto de un movimiento lo alejo de él y de Erza mientras veía con sus ojos a Jellal como caminaba de un lado a otro soltando risas contenidas.

-¿De qué hablas Jellal?- pregunto la peli-roja –tenemos que irnos de aquí…Naruto ayúdame- pidió pero Naruto simplemente se interpuso entre ella y Jellal -¿Qué sucede Naruto?-

-Erza… fíjate- hablo el peli-rojo aun delante de la chica que miraba el errático movimiento del chico –Ese ya no es Jellal- dijo confundiéndola aún más –no sé qué le paso pero te aseguro que ya no es el… siento el odio salir de él, junto a un poder oscuro (y otra cosa)- le dijo poniendo más distancia.

-Entiéndanlo los dos… la libertad no existe en este mundo- declaro el peli-azul mientras un aura rojiza oscura salía de su cuerpo haciendo al de ojos anillados entrecerrar su vista –por fin lo comprendo… no debemos buscar algo como una simple libertad… yo buscare la auténtica libertad- dijo en su locura mientras su ojo derecho se cerraba para luego abrirse mostrando un ojo muy parecido a cierto ojo evolucionado solo que este tenía la marca del mago oscuro -¡El mundo de Zeref!- finalizo siniestro, mientras el peli-rojo soltaba un quejido, realmente ese sujeto estaba en todo ahora le había dado poder a ese sujeto y el muy idiota lo acepto dejándose posesionar.

-¿El mundo de Zeref? Hmp no me hagas reír Jellal… ahora ven con nosotros por las buenas o por las malas- hablo Naruto ya dispuesto a luchar viendo al peli-azul desgarrar su ropa y dar su discurso.

-No iré… esta es mi torre… yo la terminare, alcanzare la verdadera paz resucitando a Zeref- respondió el chico que ya se preparaba también a luchar.

-Deténganse chicos- pidió ya asustada erza por la actitud del peli-azul.

-¿Detenerme?... no me sirven ustedes no podrán sentir a Zeref como lo siento- y sin más ataco a su oponente.

Una onda de choque se dejó sentir en contra de Naruto que salió volando hacia el pasillo y por primera vez en mucho tiempo Naruto recordó que se sentía que te aplastaran con algo parecido a su Shinra Tensei.

-Maldición eso dolió… Jellal has cometido un error al elegir ese bando… lastima comenzabas a no caerme tal mal… Bansho Tein (Atracción universal)- dicho esto atrajo a Jellal que ahora estaba frente a Erza dispuesto a atacarla solo que fue succionado por Naruto.

Jellal salió con fuerza al pasillo donde vio a Naruto esperándolo, sintió como si se fuese a partir en dos cuando el puño del peli-rojo se clavó en su estómago haciéndole botar el preciado aire de sus pulmones; salió disparado hacia un pared atravesándola en el proceso cayendo en la zona donde previamente los esclavos libraron su pelea con los guardias.

-M-Maldito… no lo entiendes… Zeref es la libertad… Zeref…-

-Cállate… te daré otra oportunidad… ven con nosotros y recupera tu cordura o se mi enemigo y encuentra tu tumba- ofreció Naruto ya arto de ese tipo de personas.

-No me iré… si quieres vete con Erza, solo me estorban… ¡vallase! Conseguiré a quienes me ayuden a completar la torre… pero yo los tratare como se merecen les daré ropas y alimento y un lugar donde dormir… juntos lo haremos cumpliremos la meta de revivir a Zeref- Acabo el ahora esclavo de Zeref.

Cansado de escucharlo Naruto avanzo a él, dispuesto a terminar con su miseria, Jellal salto eludiendo por poco el puño del peli-rojo que estampándose con el suelo termino por hacer un pequeño cráter, una vez más Jellal dejo ir su onda de choque para que Naruto hiciera lo propio con la suya, ambas chocaron y al ser más fuerte la de Naruto termino por estampar al peli-azul a un muro dejándolo incrustado en él, Naruto sin perder tiempo se acercó tomándolo del pecho mientras sus ojos brillaban en un tono más purpura.

-Ningendo (Camino humano)- dijo el peli-rojo para que su mano brillara y jalara poco a poco una masa del cuerpo de Jellal –no me dejaste opción Jellal realmente lo siento.

Jellal se sentía pesado y sus ojos comenzaban a nublarse, no podía hablar solo gemir en dolor mientras su alma era sacada de su cuerpo, miro arriba y ahí la vio, era Erza que lo veía con pena y dolor, por su mente vio como ella y Naruto eran cercanos, quizás aún podía salvarse si jugaba bien sus cartas, con una señal de su mano un círculo mágico apareció debajo de la peli-roja.

-Creo que no moriré solo jajajaja… ella o yo Naruto… tú decides- dijo apenas debido a su situación.

Naruto no lo dudo y en un destello carmesí fue a donde Erza que encerrada en ese círculo mágico trataba de soltarse, a gran velocidad la saco de ahí para que después el circulo explotara, miro con ira a Jellal el cual se había perdido de su vista, se concentró y lo sintió no muy lejos, quería acabarlo pero no había tiempo.

-Sujétate de mí Erza- le pidió mientras ella le obedecía y se aferraba a el –bien Shinra Tensei (Juicio divino)- la onda expansiva se dejó sentir en tola la zona arrasándolo todo.

En los barcos todos miraban atónitos como la estructura de la torre se venía abajo en una nube de polvo y escombros, Rob se vio preocupado pues ni Erza ni Naruto habían salido, su alma regreso a su cuerpo cuando los vio salir de un salto de la espesa nube y aterrizar en la cubierta del barco.

-¡Mocoso! No me preocupes así- grito Rob para soltar un fuerte golpe en la cabeza del chico, el cual se le formo un gracioso chipote.

Rob quiso con su reprimenda cuando voy a Erza aferrada a su pecho sollozando, sin perder tiempo Naruto la llevo al camarote, el viejo los acompaño, ya adentro Naruto comenzó a decirle lo ocurrido sin guardarse nada de lo ocurrido con Jellal.

-Es lamentable… Jellal… al parecer al final la torre pudo más que el- se lamentó el anciano hombre –Naruto no sé qué me hiciste… pero gracias- agradeció al peli-rojo que le sonreía –Erza tengo una amiga que podría ayudarte… una vez me dijiste que te gustaría ser una maga ¿no?- pregunto mientras Erza respondía con un simple "si" –Bien cuando lleguemos a puerto primero ayudemos a los niños… luego si Naruto acompañarnos iremos a un lugar muy especial… Fairy Tail…-

-¿Fairy Tail?... suena interesante viejo… me apunto después de todo le prometí a Erza protegerla- respondió el peli-rojo con su ya común alegría y de paso apenando un poco a la peli-roja.

-Abuelito Rob… iré- respondió la peli-roja.

-Bien (Fairy Tail… te espera un hada nueva muy singular… y un mago como nunca has visto)- y con estos pensamientos el viejo fue a ver a los demás niños dejando a ese par.

Bueno los dejo y espero sus comentarios que realmente espero que sean muchos, ya que tengo una meta en mente, la cual espero llegar con su ayuda… me di cuenta que tengo alrededor de 20 a 30 favoritos, por favor a esas personas, déjenme un comentario no les cuesta nada, aprendan a los que siempre me escriben, no se les romperá un dedo por tocar las teclas y escribir, sus comentarios me mueven, me animan, son mi combustible.

Se despide –AlejandroV-