Aclaración:

Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, yo solo los tomo prestados para la adaptación.

La historia es una adaptación, al final estará el nombre original y autor. Hay OOC


«QUINCE»


Naruto se había ido y la brillante luz del sol irrumpía en la habitación cuando Hinata se despertó. Parpadeando somnolientamente, miró detenidamente hacia la ventana. Mientras dormía, alguien había quitado las pieles que Natsu había colgado sobre la abertura la noche anterior. O bien Naruto lo había hecho antes de dejar la habitación, o Natsu ya había estado allí al menos una vez esa mañana.

Como si le hubiera leído el pensamiento, la puerta se abrió y Natsu entró transportando una jofaina de agua.

—Está despierta —la criada sonreía mientras cruzaba el cuarto—. ¿Cómo se siente?

—Mejor —afirmó Hinata después de una pausa para hacer inventario. Para su alivio, el dolor que había estado martillando en su cabeza durante la tarde y la noche anterior se había ido. El hecho era suficiente para hacerla sonreír cuando se sentó en la cama—. Mucho mejor, gracias, Natsu. ¿Dónde está mi marido?

—Ha estado trabajando en el muro con los hombres desde el amanecer — anunció la criada mientras llevaba la jofaina al arcón.

Mientras Hinata se levantaba para lavarse, consideró lo que haría ese día. Los arcones que habían traído con ellos era el único mobiliario que tenían en su poder, y lo habían utilizado como asientos y mesas el día anterior. Hinata decidió que era una situación que debería ser rectificada.

El interior del torreón era su responsabilidad, y tenía toda la intención de hacerse cargo de ello. Pensó que podría hacer un viaje al pueblo esa mañana, antes de que los criados comenzaran a llegar de Konoha Ville. Narutoo había dicho que el pueblo había sufrido tanto por los ladrones como por Uzumaki Ville, y Hinata esperaba aliviar un poco la pobreza y reparar algo el resentimiento haciendo todas sus compras en el pueblo.

El mobiliario no era la única cosa que tendría que comprar, pensó cuando su estómago se quejó. En estos momentos no tenían a ningún cocinero en el castillo, y aunque tenían la comida que habían traído con ellos, no duraría mucho tiempo. Sin embargo, sospechó que no podrían reemplazarla fácilmente. El único animal que había visto hasta ahora era el cerdo que había decidido acostarse en el gran salón cuando llegaron. Temía que pudiera ser el único ganado que tenían.

—Iré avisar a los hombres que ya pueden comenzar el trabajo en los suelos de los otros cuartos —dijo Natsu mientras depositaba un vestido limpio sobre el arcón—. Lord Naruto ordenó que no comenzaran a martillar hasta que estuviera despierta —explicó Natsu cuando Hinata la miró con sorpresa.

—¿Cuánto han estado esperando? —preguntó Hinata con el ceño fruncido.

—La mitad de la mañana —dijo Natsu con diversión, luego añadió—: Pero estaban ocupados en otras cosas mientras esperaban. Lady Mei los tenía haciendo limpieza y acarreando en las cocinas.

—¿La mitad de la mañana? —repitió Hinata con horror. No se había dado cuenta de que había dormido hasta tan tarde—. ¿Por qué no me despertaste?

—Lord Naruto dijo que debíamos dejarla dormir hasta tan tarde como necesitara, que la ayudaría a curarse.

Hinata dejó escapar un pequeño suspiro de sus labios. Había sido un gesto muy atento de parte de él, pero había mucho que deseaba hacer ese día y ya se había ido la mitad de la mañana.

—Avisaré a los hombres que pueden comenzar el trabajo, luego volveré para ayudarla a vestirse —le aseguró Natsu, luego se retiró del cuarto.

Hinata volvió su atención a sus abluciones, usando el agua perfumada de rosas y una pequeña tira de lino para lavarse. Oyó que Natsu abría la puerta otra vez minutos más tarde, pero siguió lavándose, levantando un pie para descansarlo en el arcón mientras pasaba la tela por su pierna. Cuando unas manos se cerraron sobre sus hombros brincó de sorpresa, luego se giró para encontrarse de frente a Naruto.

—Ah, esposo, me has asustado —dijo ella sin aliento, luego comprendió que estaba ahí de pie, desnuda, delante de él.

Alzó su pequeño lino entre ellos, tratando de cubrirse con el trozo de tela. Era un esfuerzo vano, peor que inútil, realmente, y Naruto le prestó la atención que merecía. Ninguna. Sin hacer caso de la tela húmeda, la agarró de los brazos y la atrajo hacia delante. Entonces bajó la cabeza y cubrió su boca con la de él.

Al principio Hinata se quedó quieta, demasiado aturdida para responder, pero Naruto pronto le hizo olvidar su vergüenza. Cuando su lengua se deslizó para juguetear con sus labios, ella automáticamente les dejó abrirse y exhaló un pequeño suspiro en la boca de él cuando su lengua se deslizó dentro. Un calor familiar comenzó a reunirse inmediatamente dentro de ella. Hinata pronto olvidó su lino y lo dejó caer de forma que pudiera deslizar sus manos alrededor del cuello de él. Naruto estaba totalmente vestido, y la tela de su túnica y sus calzas se sentía áspera contra su carne sensible cuando él la tomó por detrás y la impulsó contra él. La tela de su túnica rozó las puntas sensibles de sus senos, enviando un temblor a lo largo de su espalda.

Cuando Naruto rompió el beso y sus labios se arrastraron hacia su cuello, Hinata dejó caer su cabeza hacia atrás y sus dedos acariciaron su pelo. Ella había pensado que su boca seguiría hacia abajo, hasta sus senos, al igual que cuando habían consumado finalmente su matrimonio pero, en cambio, él apartó sus labios. Ella dio un pequeño jadeo cuando él ahuecó un seno y lo mordió suavemente. Entonces tomó el pezón entre el pulgar y el índice, masajeándolo hasta que estuvo tenso y dolorido. Solo entonces dejó caer finalmente su boca sobre él.

—Ah.

Hinata gimió cuando él atrapó su pezón entre sus dientes y lo pellizcó ligeramente. Ella jadeó y se elevó de puntillas cuando la mano que había estado sosteniendo su seno de repente se deslizó entre sus piernas.

Él acomodó allí la mano brevemente, apretando firmemente hacia arriba; entonces sus dedos se deslizaron entre los pliegues y Hinata se encontró agarrándose desesperadamente a sus hombros mientras sus dedos danzaban sobre su carne más sensible.

—¿Naruto?

Hinata jadeó vacilantemente cuando sintió que su cuerpo comenzaba a tensarse con un entusiasmo familiar.

Levantando su cabeza, Naruto reclamó su boca de nuevo, esta vez con un beso más agresivo, y su lengua empujó dentro de ella casi violentamente. Mientras lo hacía, sintió su dedo deslizarse dentro de ella, y Hinata gritó en su boca, mientras sus caderas se movían instintivamente ante la caricia, y lo hizo otra vez cuando su dedo se deslizó hacia fuera y luego se introdujo de nuevo más profundamente. Podía sentir sus uñas clavándose en la piel de él, pero no parecía ser capaz de evitarlo mientras cabalgaba el placer que él le estaba dando.

¿Realmente había dicho Tetsu que las manos de un hombre no eran necesarias para acostarse? Quizá ellos no lo sabían, ciertamente su marido lo había demostrado la primera vez que habían consumado el matrimonio, pero, Dios querido, podían añadir tanto placer. Naruto la hizo ir hasta el borde utilizando solo su toque, hasta que ella lanzó un grito y se desplomó contra él.

Era solamente una masa inconsciente y temblorosa cuando Naruto la alzó en sus brazos y la llevó a las pieles. A Hinata ni siquiera le importó que estuviera desnuda, totalmente expuesta, cuando él la puso en la cama. Sus ojos estaban soñolientos y se sentía casi drogada cuando lo miró quitarse su túnica y despojarse de sus calzas. Esta vez Hinata no sintió miedo ante el tamaño de él, sino que pudo disfrutar de la belleza de su físico cuando se enderezó y luego se arrodilló en las pieles a sus pies.

Mirando su rostro, Naruto la agarró por un tobillo y lo levantó para descansar en su hombro, luego agarró el otro y lo levantó también. Hinata parpadeó, insegura de lo que él estaba haciendo, entonces él deslizó sus manos bajo sus caderas y la arrastró sobre las pieles hasta que su virilidad presionó contra ella. Ella lo contempló con confusión. Esto era algo más que su madre no había mencionado. Entonces él se deslizó dentro de ella, y la espalda de Hinata se arqueó, con un gemido de sorpresa que se escapó de sus labios cuando él la llenó.

Con Naruto fuera de su alcance, se encontró agarrando las ropas de cama a ambos lados de su cabeza cuando él se retiró y luego se introdujo en ella otra vez. Él la alcanzó entre ellos para masajear el centro sensible de ella mientras empujaba otra vez. Hinata lanzó un grito y su cabeza se movió sobre las pieles cubiertas de lino cuando su cuerpo sensible respondió inmediatamente. Sus talones clavados en sus hombros, sus piernas dobladas mientras un pie se deslizaba de su hombro. En lugar de tomarlo y volverlo a subir, Naruto bajó el otro tobillo y se inclinó sobre ella, soportando su peso en los brazos mientras seguía moviéndose en su interior hasta que ambos lanzaron un grito de placer.

Hinata estaba tan flácida como un lino mojado cuando Naruto se retiró de ella. Él se colocó a su lado, luego la acogió en sus brazos y movió su cabeza al punto en que la quería sobre su pecho. Ella sonrió ligeramente con la acción, encontrándola adorable por alguna razón. Hinata estaba de repente demasiado cansada para molestarse en tratar de aclararlo. Simplemente dejó que sus ojos se cerraran y permitió que el latido del corazón de su marido la acunara en el sueño.

Era casi mediodía la siguiente vez que Hinata se despertó, y su marido de nuevo había dejado la cama. Sin embargo a ella no le importaba; le daba intimidad para lavarse y vestirse. Hinata no podía conseguir siquiera que le importara el haber dormido de nuevo toda la mañana. Sonreía mientras descendía por las escaleras... hasta que descubrió la actividad que había en la chimenea en el gran salón.

Hinata hizo una pausa en la escalera, agarró la nueva barandilla que los hombres habían puesto la noche anterior y se quedó mirando fijamente con incredulidad. La cerda había vuelto. Natsu y Tayuya trataban de poner en pie a la bestia y sacarla del torreón, pero la cerda parecía tener una veta obstinada. Estaba ignorando todos los esfuerzos que hacían para molestarla.

Sacudiendo la cabeza, Hinata se dio prisa en bajar la escalera y cruzó el salón para reunirse con lady Mei, que estaba parada a un lado, retorciéndose las manos mientras Tayuya empujaba al cerdo, tratando de ponerlo en pie.

—Ah, ten cuidado, Tayuya —dijo su tía con preocupación—. ¿No puedes traer a uno de los hombres para que la asuste y la saque de aquí? —Naruto usó una manzana para atraerla ayer —dijo Hinata mientras se paraba al lado de lady Mei.

—Ah, Hinata, querida. ¿Cómo te sientes? ¿Ha ayudado el descanso a tu cabeza? Sé que ayer estabas con un dolor terrible. —Lady Mei olvidó su preocupación durante un momento para ofrecer a Hinata una sonrisa.

—Estoy mucho mejor, gracias —murmuró Hinata.

—Lo intenté con una manzana, pero no parece estar interesada —anunció Tayuya.

Sacó una manzana de su falda y la sostuvo delante del cerdo, pero el truco no resultó esta vez.

—Ah, bueno, tal vez… —Hinata hizo una pausa. Había comenzado a andar alrededor del animal, pero solo había dado un par de vueltas antes de ver cuál era el problema—. Oh, querida.

—¿Qué pasa? —preguntó Tayuya, moviéndose con curiosidad hacia ella.

—Me temo que no la vamos a mover durante un tiempo.

—¿Qué? ¿Por qué? —preguntó la menuda pelirroja, luego se puso al lado de Hinata, miró detenidamente al animal y murmuró—: Oh.

—¿Qué? ¿Qué sucede? —Lady Mei no se acercó, y Hinata comenzaba a comprender que la mujer tenía miedo de la cerda.

—¡Está pariendo! —dijo Natsu con una sorpresa encantada cuando se movió para acercarse a Tayuya y Hinata.

—¡Oh, no! —gritó lady Mei con horror—. No debe hacer eso en el interior, no aquí. Dios mío.

—¡Mi señora!

Hinata se dio la vuelta hacia la puerta cuando el escudero de Naruto se precipitó en el pasillo, casi tropezando con sus pies en su prisa. Tras lograr alcanzar el lado de ella sin caerse, Gamatatsu jadeó.

—Lord Naruto me envió para decirle que lord Minato y su esposa se acercan a caballo a través de las puertas.

Las cejas de Hinata se elevaron ante estas noticias. Naruto había dicho anoche que su padre enviaba a criados, pero no había hecho ninguna mención de que sus padres volvieran con ellos. Supuso que debería haber esperado esta noticia.

Hinata salió fuera para saludarlos y, momentos más tarde, la madre de Naruto montaba un escándalo por su herida y le decía que no debía preocuparse; ella tenía la intención de quedarse durante un par de días y se haría cargo de todo hasta que Hinata se sintiera mejor. Las palabras provocaron un suspiro resignado de lord Minato antes de que se marchara para encontrar a su hijo.

—Vamos, deberías ir a acostarte y descansar —lady Kushina guió a Hinata por los escalones dentro del torreón—. Pondré a los criados a descargar las cosas y colocarlas... ¡Oh! —Se detuvo bruscamente y miró fijamente todo el gran salón—. Has comenzado muy bien a pesar de tu herida —Su mirada se deslizó por los juncos frescos que estaban extendidos sobre el suelo limpio hasta la escalera recién reparada—. Vaya, esto ya se ve mucho mejor.

—Naruto ordenó que sus hombres arreglaran la escalera y el suelo de arriba después de la caída de Hinata —le informó Tayuya.

—Sí —estuvo de acuerdo lady Mei—. Y ordenó que los hombres limpiaran mientras él se dirigía en busca de criados. Los dirigimos hasta que Hinata se sintió bastante bien para trabajar.

—Ya veo —la mirada fija de lady Kushina se deslizó otra vez a la frente de Hinata con un ceño—. Deberías ir a descansar, querida. Las heridas de la cabeza son complicadas, y... —Se paró otra vez cuando su mirada se deslizó por el salón y aterrizó en la cerda de la esquina trasera—. Oh, querida, veo que está de vuelta.

—Me temo que sí. Parece ver las puertas abiertas como una invitación para entrar.

Hinata la siguió cuando la madre de Naruto se movió hacia el animal.

—Las puertas necesitan reparación y no se cierran. Había pensado ordenar que un par de hombres las repararan hoy, pero no fui lo bastante rápida. Lamentablemente, ella está de parto, así que me temo que no conseguiremos que se mueva durante un poco —añadió cuando lady Kushina comenzaba a ir hacia la parte de atrás de la cerda.

—Oh, sí, así es —estuvo de acuerdo lady Kushina, luego dio un suspiro—. Bien, tendremos que dejarle estar aquí por el momento, supongo —volvió su atención de nuevo hacia Hinata—. ¿Por qué no vas a descansar? Tenemos varios criados con nosotros y vienen más con los carros, que deberían llegar pronto. Me temo que estaba demasiado impaciente para montar tan lento como viajan los *carromatos.

Hinata se resistió a las indicaciones de la señora hacia las escaleras. En realidad, ya había dormido la mayor parte del día y tenía cosas que deseaba hacer.

—Acabo de despertarme —confesó cuando lady Kushina comenzó a fruncir el ceño ante su resistencia—. Y este es un día tan encantador y tan raramente soleado que pensé que podría dar solo un pequeño paseo… para despejar mi cabeza.

—Ah —lady Kushina sonrió—. Puede ser la solución justa para ti, querida. ¿Por qué no llevas a Tayuya contigo por si tienes algún problema? Como te digo, las heridas de la cabeza pueden ser complicadas.

Hinata vaciló, reacia a estar de acuerdo con la presencia de la muchacha. Le gustaba Tayuya, pero había estado esperando moverse sigilosamente hacia el pueblo y...

—Sería agradable. Estaría feliz de acompañarte —dijo Tayuya alegremente, obviamente impaciente por evitar el trabajo de limpieza que iba a empezar.

Las paredes del gran salón todavía necesitaban blanquearse, quedaban todavía los dos cuartos más pequeños encima de la escalera por atender y las cocinas también, sin contar el jardín de hierbas. Hinata no podía culpar a la muchacha por su alivio al evitar aquellas tareas.

Suponiendo que no había escapatoria, Hinata asintió con la cabeza y estuvo de acuerdo.

—Sería agradable.

—Vayan entonces, y llevate a Natsu con ustedes para que te mantenga lejos de los problemas. Lady Mei y yo nos ocuparemos de las cosas aquí; disfruten de un agradable paseo. —Lady Kushina las incitó a marcharse del torreón.

Natsu y Tayuya se pusieron al instante a ambos lados de ella cuando Hinata atravesaba el patio.

—¿Dónde vamos? —preguntó la menuda pelirroja cuando las condujo más allá de los hombres que montaban guardia en las puertas.

Hinata se mordió el labio y trató de decidir qué decirle.

—¿Hinata? —preguntó Tayuya, mientras sus pasos reducían la marcha cuando Hinata las condujo hacia el camino que cruzaba los bosques.

Suspirando, hizo una pausa, echó un vistazo atrás para observar el camino por el que habían venido, y se sintió aliviada al notar que estaban fuera del alcance del oído de los guardias.

—Pensé ir al pueblo.

—¿Qué? —Tayuya parecía horrorizada—. Pero, no podemos...

—No está muy lejos —la calmó Hinata—. Lo pasamos ayer en el paseo, y en absoluto está tan lejos.

—Pero Naruto dijo esta mañana mientras desayunábamos que los aldeanos están enojados por el descuido del lord Minato con ellos y se resentían por nuestra presencia aquí. No deberíamos...

—Espero hacer un avance con la reparación de la herida —confesó Hinata.

Tayuya vaciló.

—¿Cómo?

—Bueno, no tenemos en el castillo mobiliario alguno, Tayuya.

—Sí, lo noté —dijo la muchacha con sequedad—. No hay ningún lugar para sentarse o comer o...

—Justo eso —Hinata asintió con la cabeza—. Pensé que quizá podríamos ocuparnos de ello y remediar algunos sentimientos heridos al mismo tiempo si contratamos a aldeanos para construirlos.

Como la pelirroja parecía insegura, Hinata añadió:

—Pensé que también podríamos comprar algunos productos alimenticios, panes horneados si hay un panadero, y ale de la alewife. Todavía no podemos producir ninguna de estas cosas nosotros mismos.

—¿Ale y pan? —dijo Tayuya, moviendo su mano a su estómago—. Es mediodía.

—Sí, y vos no has desayunado todavía, mi señora —señaló Natsu.

—Perfecto —Hinata sonrió—. Traje monedas conmigo. Podemos probar la comida y comprar algo para el torreón, y también posiblemente ver algo de mobiliario y otras cosas. Si el pueblo es tan pobre como Naruto asegura, pueden estar contentos con el comercio.

—O puedennotener nada para comerciar —discutió Tayuya.

—Solo podemos averiguar cuál de las dos cosas es —dijo Hinata con un suspiró, luego arqueó las cejas—. ¿Quieres venir conmigo?

Tayuya miró hacia el torreón, luego asintió lentamente con la cabeza.

—Sí. Temo que esto sea un fracaso, pero también podemos ir a ver.

Asintiendo, Hinata emprendió el camino otra vez. Era un día caluroso y soleado, y ella habría disfrutado del paseo si no estuviera tan preocupada por la próxima visita al pueblo. Naruto había dicho que los aldeanos estaban resentidos con ellos, así es que no podía esperar una calurosa bienvenida, pero esperaba que sus monedas ayudaran.

—Quizá deberíamos haber montado a caballo.

La voz de Tayuya atrajo los pensamientos de Hinata, y echó un vistazo alrededor. Mientras que el pueblo había parecido solo a un paso a caballo, estaba un poco lejos a pie. De todos modos no era una gran distancia, pero Hinata comprendió que Tayuya había vivido una existencia mimada en Konoha Ville, con criados constantemente a su disposición y llamada.

—No puede estar muy lejos, Tayuya. Estoy segura de que está detrás esta curva.

Tayuya gruñó con incredulidad, luego emitió un pequeño «ah» de sorpresa cuando salieron de la curva y se encontraron andando en el pueblo.

Era pequeño y no muy próspero, pero Hinata no había esperado tanto. Simplemente no había esperado condiciones tan miserables. El pueblo y su gente habían sufrido realmente bajo el mando de Hiruzen. Sospechó que su proyecto iba a ser más difícil de lo que había esperado.

—No parece que nos den mucho la bienvenida.

Tayuya se arrimó un paso a Hinata cuando se acercaron a un grupo de mujeres que charlaban fuera de una hilera de chozas diminutas y destartaladas en el borde del pueblo. Las mujeres se dieron la vuelta para observar al grupo, con expresiones frías y sospechosas.

—No vamos a hablar con ellas, ¿verdad?

Tras oír el miedo de la voz de muchacha, Hinata cedió ante su propia cobardía y sacudió su cabeza.

—No. Iremos al centro de pueblo. Quizá podemos encontrar alguien allí que parezca más atento.

Tayuya hizo un sonido que podría haber sido o no de acuerdo, luego preguntó.

—¿Estas segura de que es una buena idea?

—Sí —contestó Hinata firmemente, pero estaba comenzando a preguntárselo.

Había parecido una idea fácil cuando lo había pensado, pero cuando pasaron a un aldeano después del otro y se encontraron con un resentimiento silencioso cada vez, empezó a dudar que su plan resultara. Para cuando alcanzaron el centro del pueblo, hasta ella estaba comenzando a dudar de sus posibilidades de salir del pueblo sin ser atacados, al menos verbalmente.

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Continuará...


Glosario

Ale: Nombre genérico para todas las cervezas de fermentación alta.

Alewife: Durante la edad media era una mujer que tenia una casa de cerveza o una taberna.