Bueno aqui la conti, realmente lamento no haber actualizado ayer es que, la luz se fue a media edicion y se me borro todo, por lo cual tuve que hacerlo de nuevo, perdonen si algo se ve apurado, pero no tuve mucho tiempo de hacerlo, de hecho es un milagro que actualize ahora pues el capitulo era largo y aunque este es relativamente corto en comparacion cumple con el otro que se borro, deverian agradecerle a mi insomnio, ya que estuve toda la noche editando, pero sin mas el capitulo.
alexzero: bueno no esperes mas aqui esta la conti.
Rygart Arrow: bueno creo que tu seras el mas complacido con este capitulo con respcto a Naruto y Erza.
edgarivan mezalira: me agrada saber que te gusto, incluso yo estuve dudose sobre eso no paraba de editarla, pero creo que cumplio con su objetivo.
Zafir09: si los Strauus ya aparecieron, y bueno a todos los peli-rojos nos molesta que nos digan eso.
Alex no Kitsune: gracias por decir que te gusta mi fic, es bueno saber que a las personas les gusta, me di cuenta que eres nuevo en comentar asi que espero mas comentarios de tu parte, y bueno con lo ultimo ya lo dije, a nosotros nos molesta que nos digan tomates.
Advertencia: contenido con contenido sexual en este capitulo.
Capitulo 9: Una entrega y una partida.
Ahora entendía eso de lo que el tiempo vuela, más ahora que se veía en ese espejo que tenía enfrente, quien lo diría ahora volvía a sus 17, bueno físicamente claro está, su cabello rebelde caía hasta sus hombros, quizás debería cortárselo un poco, lo pensaría más tarde, y es que ya han pasado cuatro años, cuatro años en los que muchos eventos pasaron desde los más raros hasta los más emocionantes, como el examen de admisión a clase "S", obviamente el paso a la final sin problemas, pero la batalla de Erza y Mira, bueno se puede decir que ahora se lo pensaría dos veces para irse a entrenar con ellas, pues eso de que las mujeres son peligrosas, lo corroboro al 100%.
Dejo sus recuerdos y salió del baño solo para ver el bulto en su cama que se escondía bajo las sabanas, suspiro con algo de resignación y a la vez de comprensión, acercándose tomo las sabanas, al quitarlas un poco solo vio asomarse una larga cabellera carmesí.
Erza, con los años no solo su poder aumento si no también su belleza, pero ni con todo su poder actual podía hacerle frente a sus pesadillas, no eran frecuentes, pero si fuertes, y eso la llevaba a la cama del Uzumaki, que como cuando era una niña buscaba su abrigo, cualquier otra persona buscaría aprovecharse de la peli-roja en eso escasos momentos de vulnerabilidad, todos menos el, porque él la protegería, es especial de ese sujeto que conoció… el supuesto hermano gemelo de Jellal, como se llamaba… Seigrain, aun recordaba como lo conocieron hace tan solo un año, no fue bueno para ambos, bueno no fue bueno para Seigrain que acabo estampado en un muro, pero bueno, detalles, también estaba el maldito consejo mira que salirse con esa absurda tarea, también estaba como se lo diría a Erza.
-Despierta Erza- susurro mientras le quitaba un mechón de su cabello de su rostro.
La peli-roja solo se removió despertándose al sentir el suave tacto, realmente se sentía genial despertarse así, creo que lo único bueno que pudo sacar de las pesadillas eran sus despertares, donde Naruto estaba con ella.
-Naruto…- susurro adormilada aun, y realmente no ayudaba las caricias que le proporcionaba el chico.
-Vamos se nos hace tarde para ir al gremio- le recordó haciéndola levantar.
Se sentía algo tonta, ella era una maga poderosa uno de los orgullos del gremio, tanto que ya le tenían apodo… Titania, era poderosa sin dudas pero cuando lo tenía de frente, toda esa fuerza menguaba al punto de hacerla sentir torpe.
-Solo díselo-
Suspiro, de nuevo esa voz en su mente, no sabía de quien o de dónde provenía, lo que si sabía es que abecés la alentaba a seguir y hacer otras cosas, incluso muchas veces soñó con una mujer, la cual aunque se esforzara nunca le llego a ver bien solo le decía que todavía no era el momento.
Casi sin darse cuenta ya estaba en el gremio con Naruto y Rob, como siempre Mira tratando de luchar con ella, pero incluso la siempre combatiente peli-blanca hoy no pudo sacarla de sus casillas, fue cuando vio al chico que esta mañana se robada toda sus pensamientos subir al segundo piso del gremio, y eso solo significaba una sola cosa, un trabajo de los grandes.
-Erza, porque no acompañas a Naruto, por si necesita algo- hablo Rob a su espalda mientras le giñaba el ojo en una señal cómplice.
Ella solo asintió torpemente, esta era una forma de decir que el viejo sabia de su pequeño "secreto", sin esperarse más salió donde el peli-rojo que veía el folleto con algo de interés.
No era que renegara de las misiones normales realmente algunas eran buenas, pero de vez en cuando le atacaba la nostalgia de las antiguas misiones en su otra vida pasada, eso lo llevo al segundo piso rara vez tomaba una y cuando las tomaba el motivo era el mismo.
-Deberías tomar ese… la paga no es buena pero se trata de sacar a unos bandidos de un pueblo, que tal si los sacas de una forma permanente- sugirió el siempre sangriento tanuki del desierto.
-Sabes que no puede hacer eso, este lugar lo prohíbe- le recordó la tortuga gigante que a este punto se preguntaba si su hermano recobraría la cordura alguna vez.
-Dejen escogerlo, total cualquiera será mejor que las ultimas- dejo cansinamente el zorro, cansado siempre de lo mismo gente vaga que le daba pereza hacer algunas cosas, el junto a sus hermanos entrenaron mejor al chico para la pelea y supervivencia no para mudanzas.
-Quizás este… "Mina en apuros… se requiere ayuda en sacar serpientes cornudas… recompensa 4.000.000 Jewels (joyas)"- no sonaba mal del todo eran bestias así que quizás descargaría algo de estrés, por muy mal que sonara incluso a él le gustaba romper un par de huesos de vez en cuando.
Se dio vuelta solo para ver a Erza delante de él, acercándosele un poco más miro el folleto en sus manos leyéndolo.
-No crees que es mucho para ti… debería acompañarte… ya sabes… porsiacaso- ofreció la peli-roja buscando una excusa para ir con él, si todo salía bien podía decirle eso que tanto quería.
-Si sería buena idea… me gusta estar contigo- dijo sin siquiera prestar atención a sus palabras como de costumbre, dejando a Titania como un lindo tomate sonrojado.
-(Realmente me sorprende, abecés es tan listo que resuelve problemas que ni los expertos podrían, pero en ocasiones están idiota)- fueron las palabras del cuatro colas mientras sus hermanos asentían a estas.
Finalmente salieron no sin antes hacer una parada en la mansión Uzumaki, al parecer Erza quería hacer un cambio a su imagen que según él no hacía falta ya que así estaba bien, pero al final termino aceptando, a diferencia de la creencia popular sobre la tardanza de la mujer Erza no tardo ni dos minutos en vestirse lo más probable es que tardara más en encontrar lo que se iba a poner.
Al salir Naruto no pudo evitar detallar con algo de descaro disimulado, el vestido blanco que tanto vio se había ido, ahora vestía una blusa blanca sin manga adornada por un pequeña cinta roja en su cuello, la cual marcaba su creciente busto el cual ya alcanzaba la copa C y no daba indicios de dejar de crecer, una falda azul tableada a medio muslo enseñando una parte de ellos dando fe de los firmes y tersos que son, y unas botas negras de tacón hasta casi las rodillas.
Erza por otro lado no sabía que hacer realmente este cambio se lo sugirió Lissana, ya que le dijo que tal vez enseñando algo más atraería la atención de cierto chico de cabello rojo que además tenia marcas en el rostro.
-I bien que te parece- pregunto esperando una respuesta del idiotizado Uzumaki.
-H-Hermosa- balbuceo, apenando más de ser posible a la peli-roja –P-Perdón no quise decirlo… bueno eres hermosa… digo… lo de antes… realmente…- eran las incoherencias del peli-rojo que ya emulaba su cabello.
Erza haciendo acopio de sus ya inexistentes fuerza partió de allí con su acompañante que aún seguía hablando estupideces.
El viaje fue no es que fuese largo, sino más bien algo incómodo, para Naruto esto era algo así como una segunda oportunidad de amar, en su pasado la una chica que se fijó en el no pudo corresponderle por diversos motivos pero sin dudas si todo hubiese salido bien lo hubiese hecho, pero el hecho era que este sentimiento nunca fue explotado nunca supo que era el amor en este punto, así que como hacerlo de una forma correcta; la situación de Erza no era muy distinta pero a la vez más complicada, lo amaba pero el… la amaba a ella, diablos como le gustaría poder leer la mente y así saberlo tanta fue su inseguridad que el torso de una armadura apareció rodeándola, esta era plateada con el símbolo Hearts Kreuz (Creo que así se escribe) así fue el viaje perdidos en sus pensamiento que sin darse cuenta terminaron en su destino
-Son de Fairy Tail verdad- fue la pregunta de un viejo que por sus vestimentas era el jefe minero de la zona, el par solo afirmo en un cabeceo ante la pregunta –menos mal, vengan por aquí por favor.
Ambos siguieron al hombre le cual les llevo a un lado de la mina la cual solo era un inmenso hueco en la tierra un cálculo rápido ambos llegaron a la conclusión de que mediría alrededor de una 500 metros cuadrados y unos 60 de profundidad, lo curioso de ella era el sin número de agujeros que en ella habían.
-Qué diablos, sé que una mina tiene agujeros pero esto ya es exagerar- fue la opinión de Naruto al ver el estado de dicha área de trabajo.
-En efecto, si bien las minas están provistas de túneles creado por los obreros, estas no fueron hechas por ellos, lo más seguro es que hayan sido trabajo de las criaturas- hablo la peli-roja en su tono maduro y profesional que siempre usaba a la hora de un trabajo de esa índole.
-Si… esas cosas han ahuyentado al personal, salen al amanecer y no parar de hacer túneles algunos ya han alcanzado al pueblo vecino, y no sabemos cuántas son, por favor tengan cuidado- les narro brevemente antes de desearles suerte e irse por su seguridad.
Un rápido descenso los llevo al fondo, era raro no había ninguna de esas serpientes cerca, según sabia por cierta domadora de serpientes de su vida pasada, era que dichos animales eran de sangre fría, y siendo medio día ellas deberían estar asoleándose, lo cual generaba dos posibilidades, o no necesitaban del sol, o era una trampa.
-Es una trampa- dijo al aire, al sentir unas presencias debajo de ellos –Erza ten cuidado abajo… son… 27- advirtió recibiendo un cabeceo de Erza.
Ambos rápidamente se colocaron espalda con espalda, preparándose para lo que viviera que no tardo mucho de hecho, del suelo entre medianas erupciones de tierra salieron eran de un color verdoso opaco, gruesas escamas y lo más distintivo era ese cuerno único en su nariz, solo eran un grupo de ellas no eran más de 12, así que el resto de ellas saldrían eventualmente.
-Naruto tu encárgate de una mitad yo de la otra- ordeno la maga de armadura al Jinchuuriki que solo sonrió ante el porte de su compañera.
-Ok, pero ten cuidado- sin más se lanzó al ataque.
Esto debía ser rápido, aún quedaban muchas ocultas, sonrió de medio lado rápido y conciso así atacaría, reuniendo su energía en su puño ataco, solo para ver como su puño rebotaba en la dura piel de la serpiente, quizás con algo más de contundencia.
Frunció el ceño, esa cosa era dura, el filo de su espada apenas y le hizo un pequeño rasguño, esto se ponía feo, quizá debía retirarse por el momento y estudiar mejor la situación… BOOM… eso la hizo mirar hacia el peli-rojo el cual empujaba su puño en la cabeza de una de esas cosas y con asombro veía como la cabeza se le deformaba en algo muy grotesco.
-Al parecer su cuerpo es muy resistente a golpes normales… pero en su cabeza a 18 cm encima de su ojo derecho hay una abertura en su cráneo con algo de fuerza se puede romper- concluyo dándole a entender a la peli-roja donde golpear.
-En ese caso todo será más fácil- y mediante un círculo mágico hizo aparecer un par de espadas de estilo medieval, sus reflejos le indicaron saltar y así lo hizo evadiendo la mordida de una serpiente, dejándose caer cayo encima de su cabeza insertando una de sus espadas en la zona indicada por el Uzumaki, y efectivamente con algo de fuerza su espada se hundió llegando directo hacia el fondo del cráneo.
-Raiton: Gian (Elemento rayo: falsa oscuridad)- tras decir esto de la boca del peli-rojo una línea eléctrica salió, fina pero poderosa tanto que cuatro de esas cosas quedaron reducidas a solo un charco de restos y sangre.
-Nunca dejas de sorprenderme- sin ganas de quedarse atrás invoco un juego de espadas, no dando tiempo toma cada una de ella lanzándoselas lo cual no pareció surtir efecto ya que revotaban en su gruesa y dura piel lanzándolas al aire, los animales reptilianos rápidamente se abalanzaron contra ella, pero contrario a toda lógica se quedó allí como esperando el ataque –se nota que son solo animales, cualquiera se hubiera dado cuenta- y con un movimiento de su mano las espadas que antes había lanzado y que ahora estaban en el aire cayeron con una velocidad vertiginosa dando juntamente en el punto.
Esto ya no era un reto definitivamente, haciendo a un lado evadió un ataque de las ya menguadas serpientes, de las que solo ya quedaban 2, las cuales miraban algo precavidas, la primera se lanzó hacia Erza que haciendo una maniobra algo peligrosa se agacho dejándola pasar por encima de ella, aprovechando su velocidad hizo fuerza, la espada se incrusto debajo de la garganta para continuar su camino hasta la cola abriéndola casi por la mitad a todo lo largo.
-Al parecer también son débiles por debajo- murmuro su deducción.
-Presumida- mirando a la última visible también quiso intentar algo –Erza recuerdas el cuento de Jonás- pregunto haciéndole arquear una ceja, hasta que entendió, Naruto solo se rodeó de relámpagos y corrió hacia la víbora, la cual rugió al verlo llegar lo cual sería su ultimo error, ya que el peli-rojo entro por su boca electrocutándola y de paso destruyéndola por dentro, al final su cola estallo dejando salir al chico que estaba algo baboso –de saber que esto pasaría no lo hubiese hecho.
La peli-roja tuvo que reprimir un regaño al sentir un pequeño temblor debajo de ellos, saltando ambos eludieron a tiempo el ataque subterráneo las que quedaban.
-Ya me canse de ellas Doton: Doryū Heki (Elemento tierra: Muralla de corriente de tierra)- varias murallas aparecieron encerrando a los reptiles, lo curioso era el color blanco de ellas, al parecer eran de granito puro ya que por más que las víboras las golpeasen no alcanzaban siquiera a quebrarlas –bien Erza es tu turno… sorpréndeme.
-Bien… Tenrin no Yoroi (Armadura de la rueda del cielo)- Naruto tuvo la necesidad de tomarse la nariz ante el inesperado espectáculo que Erza le dio, y no era para menos, la nueva armadura de la peli-roja era todo menos discreta, en especial en la zona del torso.
La armadura en si hacía alusión de un ángel guerrero, de un color plata que brillaba con la luz del sol, botas de armadura donde en los tobillos un par de alas la adornaban, una falda blanca larga hasta mitad de sus pantorrillas, arriba de ella placas metálicas la adornaban, guantes metalizados hasta sus codos, un top metálico adornado con una flor/estrella, cubría sus senos aunque en menor medida, su vientre desnudo dejaba ver lo bien formado de este, cuatro alas metalizadas salían de su espalda, en su frente un protector que a la altura de las orejas sostenía unos adornos en forma de pequeñas alas.
-N-No me m-mires así- pidió algo roja, la verdad esa armadura le era algo vergonzosa no acostumbraba a vestir así, por lo general sus armaduras eran muy discretas.
-P-Perdón- se disculpó, esto realmente era un cambio, incluso los bijuus dentro de él habrían sus bocas a mas no poder, Naruto no pudo sorprenderse más hasta que vio a Erza elevarse en el aire –así que la armadura le permite elevarse- sonriendo hizo lo mismo y elevándose junto a la peli-roja miraron a su objetivo.
Un centenar de espadas aparecieron alrededor suyo y mirando hacia abajo señalo, las espadas como cometas cayeron en sus víctimas haciendo profundos cortes, la lluvia continúo hasta que ninguna ya pudo moverse libremente.
Con todo termino ambos bajaron de las alturas, Erza solo se envolvió en luz cambian a su anterior vestimenta, mientras Naruto solo la veía con orgullo, solo que no pudo decirlo ya que sus sentidos le advirtieron de un peligro, con rapidez tomo a Erza y la cubrió con su cuerpo, lo siguiente que sintió fue como su piel se desgarraba por uno de sus costados, al parecer unas de esas serpientes quiso al menos llevarse a uno antes de morir.
Erza no sabía que hacer de pronto Naruto la cubrió con su cuerpo, y lo siguiente fue escuchar un quejido de parte del chico, con rapidez se lo quitó de encima solo para llevarse sus manos a su boca y tratar de reprimir unas lágrimas, una gran herida se dejaba ver en su costado, solo reaccionando por instinto lo tomo por su hombro y lo llevo al pueblo.
-E-Erza… no hace… no hace falta- más sin embargo la peli-roja no lo escuchaba, solo sintió unas gotas en su rostro y la vio –No llores por favor- dijo perdiéndose en su cansino sueño.
No quería que muriese no de esa forma, y ahora que lo veía postrado en esa cama se sentía tan impotente, ella debió ver venir ese ataque, fue lenta y ahora su amigo y primer amor estaba en esas condiciones, y aunque el medico dijo que Naruto mejoraba a una velocidad fuera de este mundo a ella no la hizo sentir mejor.
-Despierta… por favor- y acostándose a su lado solo espero.
-Ya lo estoy… no tienes que pedírmelo- con asombro la peli-roja lo observo, y dándole una de sus sonrisas solo acaricio la mejilla de ella.
Fue inevitable el acercamiento, café y azul en contacto perdiéndose en cada uno, solo podían sentir la respiración del otro, hasta que el contacto fue completo, nada apasionado y acelerado, tampoco lento, solo perfecto, cuantas beses soñaron con este momento, muchas tal vez, la danza de los labios seguía deleitándose con el sabor del otro, ambos quisieron que fuese eterno, pero todo termina y la necesidad primaria de respirar los hizo terminar tan magnifico contacto.
-N-Naruto y-yo te- no pudo seguir ya que fue calla por otro beso, solo pudo corresponderlo nada más.
-También te amo- solo con eso disipo su dudo y abrasándolo por el cuello se entregó de nuevo a los labios del peli-rojo que con gusto la acepto –Ouch… al parecer ya sane pero duele un poco- dijo al finalizar el contacto.
-Creo que mejor nos vamos… el trabajo ya se cumplió- dijo apenada por su arrebato.
Onibas, era una ciudad grande y centrada cerca de Magnolia, era un punto comercial debido a la central ferroviaria del lugar, lo que generaba ganancias a la ciudad, pero también era conocida por el punto en que los magos convergían después de terminar un trabajo debido a los diversos hoteles del lugar, y justo en estos momentos el par de peli-rojos estaban en uno, ya era de noche y la verdad a la peli-roja le gustaría ver los vendajes del Uzumaki y ver si todo estaba bien.
Naruto solo estaba en la cama esperando a la peli-roja, la verdad es que ella se preocupaba por él y ahora más después de los eventos recientes, sonrió esta vez se daría una oportunidad de amar, volteo hacia la puerta al oírla abrirse y vio a Erza con una bandeja con vendas y otras cosas, solo siguió las indicaciones y quitándose la chaqueta y camiseta dejo al descubierto su bien formado torso, al igual que los vendajes que ahora eran removidos, sin pena alguna primaria, Erza toco el costado verificando en la piel que ahora era nueva debido que la anterior fue arrancada, toco sin encontrar fracturas, en conclusión todo estaba bien.
-Lo vez, todo está perfecto- hablo tranquilizándola realmente apreciaba su preocupación.
-Tonto, yo llevaba una armadura, no me hubiese hecho daño- hablo mientras se sentaba a su lado y colocaba su cabeza en su hombro.
-Tal vez, pero no lo hubiese permitido, recuerda que eres todo para mí- y una vez más sus labios hicieron contacto en el día, esta era realmente adictivo.
Esa sensación de calor era tan grande que se apoderaba de ellos, les hacía querer más del otro, no eran ignorantes de esto y sabían que era lo que ya se desarrollaba, con nerviosismo Naruto momo el primer botón de la blusa de Erza, la cual rompió el beso con la respiración algo agitada.
-Lo siento- se disculpó, eso fue acelerado lo reconocía.
-Continua… no te detengas- su voz cargada de deseo le hizo perder total mente su ya de por si raquítico autocontrol.
I como ella le pidió no se contuvo, uno a uno los botones salieron, dejando su blusa abierta mostrando su sostén negro, la blusa salió cayendo en el suelo al igual que el sujetador, su respiración hacia maravillas con sus senos que al ritmo de esta subían y bajaban; definitivamente esto era vergonzoso para ella, su piel se erizo al sentir los labios de Naruto en su cuello y le fue imposible reprimir un jadeo de excitación, sus manos moviéndose por si solas fueron a las pantalones del chico que la estaba llevando a un mundo desconocido, y con gran nerviosismo comenzó a quitárselos.
No paso mucho para que ambos quedaran desnudos, poco a poco Naruto fue acomodándola en la cama quedando encima de ella, no sabía lo que hacía pero le gustaba, de nuevo ataco su cuello, besando y lamiendo, con calma fue bajando hasta llegar a l inicio de las pechos de la peli-roja.
-Naru…Naruto, es…es ver-vergonzoso…. Aaaaaahhhhhh- fue su grito al sentir al Uzumaki lamer su pecho, era delicioso sin dudas sentir su lengua lamerlos y degustarlos, perdida en el placer rodeo con sus brazos la cabeza del chico acercándolo más a ella.
Su sabor lo tenía loco, quería más de ella, dejando sus senos de lado fue bajando, pasando su ahora juguetona lengua por el vientre de ella se fue abriendo camino, hasta llegar a la zona más privada de su acompañante, la cual por vergüenza cerro sus piernas esto era muy vergonzoso.
-Ábrete para mi Erza, déjate llevar- obedeciéndole le dejo acceso a ella, dios, era tan perfecta, su centro lo llamaba le decía que tenía que probarla, y así lo hizo.
-Aaaaaahhhhhh Naruto aaaaaahhhhhh- esto no era posible, se sentía como nunca, el entre sus piernas saboreando su ser, debía ser un sueño, un delicioso sueño, uno del que no quería despertar –Aaaaahhh dio Naruto… no pares… no pares, yo…yo… aaaaaahhhhhh- su primer orgasmo la alcanzo sin remedio, era delicioso e intenso.
Naruto subió por su cuerpo en busca de nuevo de los labios de su amante, el roce entre ambas intimidades no ayudaba en nada sentían la urgencia de ser uno, y querían hacerlo, mirándose fijamente a los ojos enviaron ese mensaje que solo dos personas que se aman entienden.
Con lentitud fue guiando su hombría al centro de Erza que algo nerviosa se dejaba hacer, introduciéndose lentamente reclamaba a Erza como suya, como su mujer, la cual lo abrazaba con sus brazos mitigando el dolor, un desgarre y eso fue todo, solo eso para sentir como se volvía de él.
-D-Duele- gimió sintiéndose algo adolorida por la reciente intrusión en su cuerpo.
-Perdón… aaahhh… solo espera- le alentó algo entrecortado, el placer que sentía al hacerla suya era un paraíso.
Entre besos el dolor se fue lleno dando paso a un agradable placer, lentamente el peli-rojo fue moviendo sus caderas, recibiendo gemidos por su amante, gemidos que lo incitaban a seguir y acelerar sus movimientos.
-Naruto mas… más aaahhh- si estuviese consiente en otro momento no se reconocería, queriendo más de él lo rodeo con sus piernas por la cintura incitándole a más.
No había nada mejor que sentirse suya su cuerpo encima de ella empujando dentro de ella, adaptándola a él, sus movimientos cada vez eran más fuertes, más rápidos, mas deliciosos, de pronto se sentía estallar, y también sentía crecer a Naruto dentro de ella.
-E-Erza… yo… yo- el placer era demasiado cómo articular palabra, intento salir de ella pero esta se lo impidió con sus piernas.
-Yo… también… yo también- gimió en su orgasmo por venir y tomando sus manos de dejaron ir.
-Erza-
-Naruto-
El magnífico orgasmo se hiso sentir en ambos, nada se comparaba, se sentían tan completos en especial ella que lo sentía dentro llenándola con su esencia, tan cálida, por su parte Naruto la sentía, la olía, la escuchaba, solo existía ella, solo se sentían completos.
La noche siguió su ritmo calmado, y en la ciudad de Onibas, en un hotel, dos amantes jóvenes conocían el pequeño paraíso en la tierra, entre besos, caricias, y haciéndose uno, se conocían mejor, cada parte de ellos, memorizada para siempre.
La mañana llego, lo sabía por el sol que se filtraba por la ventana, se sentía como nunca tan completa, tan llena, lo cual se le hacía raro no bebió tener más de dos horas de sueño, la noche fue intensa, Naruto la hizo suya tantas veces, y ahora la abrasa por la cintura otorgándole su calor, despacio se dio vuelta robándole un pequeño beso.
-Despierta, ya es hora- susurro con un cariño hasta ahora desconocido para ella.
-Mmm… es temprano- murmuro despertándose un poco, aunque gracias a ciertos seres dentro de él las imágenes de la noche le llegaron de pronto, eso sí lo despertó por completo –buenos días… como dormiste, bien espero- pregunto algo rojo por recordar, solo recibió otro beso, en definitiva esto era un despertar.
-Sabes que si- de nuevo ambos se dedicaron a amarse entre caricias.
Acostados en la cama, recién terminaban su encuentro matutino, esto ya se volvería algo adictivo, con la respiración agitaba buscaban calmarse en los brazos del otro, pero en ese momento Naruto recordó algo, algo que quizás arruinara todo.
-Erza… tengo que contarte algo- hablo haciendo que la peli-roja le mirara –recuerdas que el maestro me llevo con el consejo- vagamente recordaba eso, el maestro se lo llevo y nunca le conto para que, ella solo afirmo –bueno Erza esto es difícil para mí más con lo de recién- esto a ella ya no le gustaba –Erza el consejo quiere que me encargue de algunos gremios oscuros- soltó sin más, haciendo levantar a Erza en shock.
-Es broma no- pregunto negándose haber escuchado eso –el consejo… fue el verdad… dime que no iras.
-No sé si fue el, pero no puedo negarme- no le gustaba esto a Erza le comenzaban a cristalizar sus ojos –es por el bien del reino, el consejo teme que ya sean muchos y plañen un ataque, no pueden enviar al ejercito ya que no quieren verse involucrados, tengo que irme por un tiempo.
-Cuanto- fue su única pregunta, y algo le decía que no le gustaría la respuesta.
-Dos años- solo escucho un jadeo, en este momento era en cuanto más maldecía al consejo, solo la atrajo hacia el abrazándola, mientras le besaba –tranquila me iré en un mes, además Mystogan ira conmigo- eso la tranquilizo un poco y aunque ese sujeto básicamente fuese un fantasma si Naruto confiaba en el ella lo haría –ahora tenemos que ir al gremio- y justo cuando se preparaba para levantarse ella se aferró más a él.
-Puedo enviar una carta al maestro… quizá nos quedemos unos días por acá- dijo con un pequeño rubor, si él se iría lo tendría tanto como pudiese nada lo impediría
Una semana hermosa, la mejor hasta ahora, pero todo termina y ahora a las puertas del gremio, debían rendir un informe, pero algo iba mal, el clima lo decía, llovía en verano, las emociones de frustración y culpa invadían todo, vieron con asombro como el gremio siempre alegre se mantenía callado, muchos los vieron con pena ante la noticia que desconocían, con preocupación se dirigieron hacia el viejo maestro.
La gente muere es inevitable, pero duele cuando sucede, y más siendo el caso de la pequeña Lissana, nunca espero sentir algo así de nuevo, y justo ahora cuando le tocaba irse, de nuevo maldecía al consejo, fueron días duros, pero el tiempo cura las heridas, y por respeto a Lissana juraron en su tumba no derramar una lagrimas más por ella, ella que siempre procuraba que ninguno las soltara.
El día llego, hoy partiría, y a las afueras de la ciudad con Erza, Rob, Makarov y Porlyusica, estaba esperando a su acompañante, una presencia lo hizo ver a una colina cercana, y allí una sombra se alzaba, Mystogan, igual de antisocial que la vieja de cabello rosado, mirando hacia atrás vio a Erza acercársele, vestía un hermoso vestido blanco que dejaba su espalda al descubierto, y para sorpresa de todos lo abrazo mientras una traicionera lagrima brotaba de sus ojos.
-Tranquila volveré…- le hablo devolviendo el abrazo -es una promesa, y sabes que lo que eso significa-
-Que tú nunca rompes tus promesas- recito conociendo la ideología de su novio y amante –te amo- y para un asombro aún más grande incluso para el observador en la lejanía la temida Titania beso al peli-rojo.
-También te amo, más que ayer- Erza solo pudo ruborizarse el día anterior fue algo "movido" –adiós, cuídate- y tras un último beso desapareció desvaneciéndose en el viento para reaparecer al lado del fantasma de Fairy Tail –tu no opines-
-No lo haría-
Mientras con el grupo, el pobre Rob se sentía aún más viejo, su inocente nieta, su dulce e inocente nieta ya era toda una mujer, que le esperaba cuando Naruto volviera, bisnietos, con Makarov la cosa era interesante, no creía en sus ojos incluso Erza juro verlo echarse alcohol en ellos, con la Porlyusica bueno ella también estaba sorprendida pero en menor medida, y actuando como profesional en medicina tomo medidas para que cuando el Uzumaki volviera no se llevara la sorpresa que era padre.
-Niña ven ahora mismo- Erza nerviosa fue a donde la anciana que no tenía pinta de tener buen humor –espero que no quede embarazada, pero por las dudan ven que te daré algo para evitarlo, no queras ser madre tan temprano y darle una sorpresita al irresponsable de tu noviecito- termino apenando de sobre manera a la maga experta en armaduras.
-Mi nieta fue desflorada- fue el lamento de Rob, mientras en la lejanía un peli-rojo Uzumaki se sentía muy apenado.
-Y bien cuál es el plan- pregunto el mago enmascarado a su compañera en esta misión.
-Simple, primero visitaremos a cierta niña a la cual no visitas mucho- dijo mientras recordaba a cierta Dragón Slayer de cabello azul- segundo te ayudare con ese asunto tuyo y por ultimo arrasar con todo el que se nos ponga en medio.
Bueno ya acabo espero que les guste por que es la primera vez que escribo algo asi, nos vemos en la proxima actualizacion que espero sea pronto.
se despide -AlejandroV-
