Bueno señores, estoy aqui con un capitulo mas, poco a poco recupero el ritmo, lento pero seguro, el capitulo anterior si me excedi fueron 15 mil palabras si no me equivoco, pero era para compesar el tiempo ausente, bueno al grano el capitulo, este no estan largo, solo es un pequeño capitulo, pues me estoy preparando para el arco de phanton, los cpaitulos que abarcan ese arcos les prometos que seran mas entretenidos, tendran de todo un poco como a ustedes les gusta, por el momento les dejo este que tambien espero que les entretengan ya que si saben usar su astucia deduciran mucho de lo que planeo a futuro, pero eso si una advertencia, me gusta jugar con la mente asi que no les sera facil encontrar esas pistas... sin mas les dejo
metalic-dragon-angel: tienes razon las cosas apartir de ahora comenzaran a tornarce mas intrincadas y peligrosas.
Alex012: bueno aqui estoy cumpliendo, estoy de vuelta.
2510mari: me alegra que te encante mi historia, y que no te coman las ansias pues aqui esta el siguiente capitulo.
Rygart Arrow: ya estoy mejor, gracias por preocuparte, gracias por corregirme en eso del nombre de la madre de Ultear es que cada vez que veo un capitulo para edicion y contenido le cambian el nombre, en un capitulo la llaman Ul y en el siguiente Ur eso realmente me confunde, gracias por la correcion, y lo que dices de kushina... Gejejejeje... *¬*.
Zafir09: bueno amigo quien es el niño nadie sabe, solo se sabe que esta enterado de mucho, quienes seran sus padres es un misterio... o al menos eso creo yo, lo mas seguro es que todo mundo lo sabe
Bueno 5 comentarios respondidos... esperen solo 5... no sean malos por favor se que no subi material en mucho tiempo pero no me castiguen de esta forma. yo vivo de sus comentarios, chao, comenten nos vemos.
WARNIN: Material con contenido algo subido de tono
Capitulo 19: Dias normales... para algunos
Tierra firme al fin, realmente no deseaba tener otro viaje así en un largo tiempo, se decía Naruto y no era el único el pobre de Natsu a su lado estaba hecho un desastre ambulante, el pobre parecía que había remolcado un barco a nado… esperen… eso hizo, el pobre ya caminaba por mero reflejo, casi daba lastima… casi.
No hace menos de una hora que habían tocado puerto, y dejado el barco en este con su tripulación de nuevo en su estado normal, todo lo normal que pudieron quedar después de unos días de lavado de cerebro.
Ahora en las puertas del gremio el grupo de magos se preparaba para entrar unos más preparados que otros pues Natsu, Lucy, Gray y Happy no estaban muy seguros de querer hacerlo, pues era bien sabido que los castigos del maestro eran algo que nadie quería presenciar mucho menos experimentar.
-¿Dónde está el maestro?- fue la pregunta de Titania y más vale que fuese contestada.
-Oh… Erza, chicos, bienvenidos de vuelta- le respondió cordialmente la peliblanca Mirajane quien les saludo –lo siento Erza el maestro salió a una reunión de última hora con el viejo Rob y Porlyusica- menciono sin pensar en la urgencia de su maestro de salir del gremio cuando se enteró que ellos estaban por llegar.
Esto valió un suspiro para aquellos quienes esperaban un castigo, sus almas regresaban a sus cuerpo, sin dudas después irían a la iglesia de la ciudad y rezarían unas cuantas oraciones y darían algo de dinero a la misma.
-Bueno no habiendo nada más que hacer te dejo el reporte de la tarea en tu escritorio el segundo piso Mira- dijo Naruto caminando a dicho lugar.
-Gracias Naruto… por cierto si puedes también deja el reporte de tu anterior tarea con Erza- le pidió amable mente la peliblanca.
Ambos pelirrojos no pudieron hacer otra cosa más que tensarse, con todo lo que había pasado se les olvido hacer una coartada, ahora sus mentes trabajaban a todo dar una excusa algo pequeño pero creíble les bastaba, no podían decir solamente "en vez de ir a un trabajo, no fuimos a un lugar a disfrutar y tener sexo desenfrenadamente".
-Mañana te daré yo el reporte Mira, no pudimos hacerlo ya que debido la emergencia causada por Natsu se no fue imposible redactar un informe para los archivos del gremio- explico Erza de forma profesional optando por la verdad o al menos por media verdad.
El día pasaba y todos escuchaban por bocas de todos los implicados en la aventura de la isla Galuna las aventuras y desventuras en ese lugar, reían bebían o comían como una familia, como lo que eran.
-Bueno creo que hora de irnos- dijo Naruto a todos mientras se levantaba de la mesa al igual que Erza –antes de que se me olvide chicos- dijo llamando la atención del grupo quienes los miraban ya casi llegando a las puertas del gremio –tómense el resto del día de hoy y de mañana- les dijo recibiendo un gracias de sus amigos –otra cosa, después de eso… nos vemos en el bosque del este- termino cruzando las puertas con su acompañante dejando al grupo de magos en especial a Natsu y Gray shockeados.
-No será…- se atrevió a decir Gray sin creer las palabras del pelirrojo.
-¡SI!- grito en euforia Natsu al saber lo que se venía.
Lucy les miraba como los propios bichos raros, su mirada perdida en el techo mientras inflaban el pecho mientras una luz de arriba les iluminaba, era raro y perturbador.
En la mesa cercana un peliblanco apretaba sus puños, mientras una mirada decidida aparecía en sus ojos –Ya es hora- se dijo, no desaprovecharía esta oportunidad.
Mientras en ERA, más en específico en el consejo… Ultear Milkovich caminaba alegremente por los pasillos de ese gran lugar, apenas había llegado de su recado encomendado por su madre, en su mente solo podía pensar en una cosa o mejor dijo en una persona, su cuerpo y su olor que aún estaba presente en sus ropas.
Girando en un pasillo su humor dio un giro al ver de frente a ella la mayor parte de los magos santos salían de su sala de reuniones, todos hablaban sobre cosas, posiblemente lo ocurrido en la reunión, todo era normal, solo algo está fuera de lo común, un peliazul quien caminaba con en dirección contraria, Seigrain al mirar a la mujer solo pudo fruncir el ceño, si pudiera saltaría sobre ella y la mataría allí mismo.
Ur al mirar a su hija llegar al lugar le dio una señal muda, Ultear solo asintió a su madre, caminando paso de largo al peliazul quien solo al verla pasar por su lado apretó sus puños.
Estando ya en la privacidad de su oficina Ur leía el informe de su hija referente a la isla y el demonio Deliora, todo impecable, ningún falto de información, nada pasado por alto… bueno casi nada… su pequeño encuentro y la facilitación de información no fue escrito, solo estaba algo referente de un encuentro grato.
-Y me dirás de que hablaron en el consejo- Ur solo miro a su hija sentada en el sofá mientras cruzaba las piernas –algunas personas no parecían contentas- dijo sonriendo al recordar como Seigrain casi parecía matarla con la vista.
La Milkovich mayor dejo el informe de lado mientras tomaba una pose seria cruzando sus los dedos de sus manos frente a su rostro, el tema que se había tocado fue uno de los más cansinos de todo su tiempo sirviendo como mago santo y miembro del consejo.
-Se nombraran nuevos magos santos- Ultear solo se acomodó más en su asiento –se miraron a varios candidatos, entre ellos Naruto- la sola mención del Uzumaki llamo la atención de su hija.
-Eso explica esa mirada algunas cosas- dijo Ultear disimulando una pequeña sonrisa –y quienes son lo más aptos- pregunto.
Ur solo abrió un gabinete de su escritorio sacando unos archivos los cuales eran el currículo vitae de los candidatos.
-Veamos estos… entre uno de los más aptos… uno de Lamia Scale, Jura Neekis- dijo mirando la foto de un hombre de musculatura pronunciada –dos de Fairy Tail, Gildarts Clive… pero según el maestro Makarov él está fuera y además duda que le guste renunciar a su vida libertina para estar aquí en el consejo- dijo con su ceño fruncido al leer la parte de libertina –como ya dije Naruto está en la lista… pero aquí hay truco- menciono con un borde de enojo.
-Y seria- pregunto teniendo ya una idea de lo que respondería su madre.
-Quieren tenerlo vigilado- respondió –al parecer no les gusta que esté haciendo lo que le plazca sin tenerlos en cuenta-
-Si es por libertad conozco a alguien que hace lo que quiere son rendirles cuentas a nadie- respondió defendiendo a su amor secreto.
-Eso es otro tema… Seigrain está bajo sospechas, al parecer a manos de algunos del consejo han llegado documentos donde se le asocia en varios movimientos turbios, y por eso se le ha suspendido temporalmente el cargo de mago santo, lo cual ha llevado a esta selección- dijo sobándose las cienes al recordar dicha reunión, acusaciones y defensas tiradas a diestra y siniestra, y ahora más que nunca maldecía el día en que acepto el cargo de concejera –lo que le defiende ahora es la fuente de información que es anónima- y como ella decía la información era anónima lo que generaba la pregunta de quien quería hundir al peliazul a parte de cierto Uzumaki.
En una zona muy alejada del lugar en la cima de una montaña rodeada por una tormenta, un niño evadía los rayos que caían, de pronto una sonrisa se formó en su rostro.
-Algo me dice que alguien no está contento- se dijo mientras evadía otro rayo.
Volviendo a ERA la conversación entre madre e hija se daba por concluida, Ultear con elegancia se levantaba del sofá, lo que quería ahora era darse un baño y una merecida siesta, tomando la perilla de la puerta su madre la detuvo.
-Por cierto hay otro candidato para un puesto de mago santo- le dijo deteniendo sus pasos.
-Alguien que conozca- pregunto.
-Si… tu-
En la mansión Uzumaki ya pintaba la tarde, y dentro de ella en el baño Erza se encontraba vistiendo solo una toalla que cubría su cuerpo, sacándose la toalla quedo totalmente desnuda mientras entraba a la tina la cual estaba preparada con un buen baño caliente que relajaría sus músculos.
Un suspiro salió de su boca al sentir el agua de la tina, era en pocas palabras era perfecta, cerrando sus ojos tomo una posición más relajada, tan relajada que casi se dormía, de no ser por el sonido de la puerta abrirse y cerrarse seguida de unos pasos, abriendo sus ojos encontró a su novio/amante delante del espejo del baño, vistiendo solo sus pantalones y su camiseta ajustada.
Solo podía sonreír al verla ahí acostada en la tina mientras le sonreía, verla así valía la pena cualquier cosa, sonriéndole de vuelta se acercó a la tina sentándose en el borde mientras metía una mano en el agua midiendo la temperatura.
-Te amo- Erza se sonrojo de golpe ante las palabras de su novio, con una mirada traviesa Naruto entro en la tina con todo y ropa, el gua salía llenando el piso del baño.
-¡Naruto!- exclamo la pelirroja al verlo meterse dentro -¡al menos te hubiese quitado la ropa!- le dijo con un falso enojo, pues decir que le enojo lo que hizo era mentirse, esas cosas, esas ocurrencias era uno de los ingredientes que conformaban su ser y que le enamoraban.
-Pero eso tiene arreglo- le dijo mientras se quitaba su ajustada camiseta para tirarla y luego se colocaba frente a su novia muy cerca de su rostro.
Erza solo le miraba con su cara colorada, sentía como su cuerpo se calentaba y estaba segura que no era por el agua, dejando su pena de lado llevo sus manos a los pantalones del chico, con una mescla entre lentitud y rapidez desabotono el pantalón, logrando quitárselo junto a su ropa interior lo dejo desnudo.
Acercándose a su rostro el Uzumaki reclamo los labios de la pelirroja, poco a poco se acercó más a su cuerpo, la pelirroja dejándose llevar paso sus femeninos brazos por el cuello de novio, el cual con permiso de ella se posiciono entre sus piernas, sintiendo de inmediato como algo se erguía.
Con suavidad una de las mano de Naruto subió hasta uno de los suaves senos de Erza, la cual gimió por lo bajo al sentir la caricia, sus lenguas comenzaban a jugar mutuamente acariciándose, las manos de la pelirroja se hundían en la cabellera carmesí del Uzumaki, solo la falta de oxígeno les hizo separarse, siendo unidos por un delgado hilo de su saliva.
Mirándose a los ojos ambos se decidieron dar el paso siguiente, tomándola por la cintura giro quedando ahora el debajo y ella sobre él.
-Podríamos… haberlo hecho… en la habitación- le dijo Erza apenas aguantando sus ganas de gemir ante el roce de su intimidad contra la de Naruto.
-Para que esperar- susurro llevando sus manos a la cintura de la pelirroja levantándola un poco –lista- pregunto.
-Adelante- respondió para que Naruto la dejase caer justo encima de su erguido miembro –aaahhh- gimió al sentir como era penetrada.
Las caricias y susurros no tardaron en llegar, los minutos pasaban y solo se dedicaban a explorar sus cuerpo con sus manos palpándolo todo, recorriendo caminos ya memorizados antes y otros nuevos, poco a poco las caderas de Erza comenzaron a moverse en un ritmo suave , de arriba abajo un movimiento simple pero placentero.
-Mmmm- enterrando su cabeza en el hombro de su amante ahogaba sus gemidos.
-E-Erza- gimió el nombre de su mujer mientras con sus manos la incitaba a acelerar el ritmo de sus caderas.
La pelirroja soltó el nombre de su amado al sentir como este lamia su cuello, con el estímulo sus movimientos se hicieron más rápidos, llevando el goce de ambos a un nivel más elevado, separándose un poco el Uzumaki ataco los senos de la mujer con su boca lamiéndolos, la reacción de su amante solo fue presionar con sus brazos su cabeza atrayéndolo más a ella.
-N-Naruto… aaahhh- chillaba al sentirlo crecer aún más dentro de ella.
No queriendo que su amante hiciera todo ella sola el pelirrojo comenzó a mover su cintura acompañando los movimientos de ella, el efecto fue inmediato, gimiendo ambos comenzaron a perder el poco control que tenían, movientes fuertes y una que otra palabra obscena para sazonar el momento.
-¡Ya… casi!- exclamó Erza ya alcanzando la cúspide de su inminente orgasmo.
-E-Er… ahk…- sin poder contenerse Naruto libero toda su carga dentro del cuerpo de Erza quien solo la acompaño en su orgasmo con el suyo propio.
Mirando al techo con la boca abierta y su espalda arqueada Erza gozaba de sentir el estrago del orgasmo, sentía la cálida esencia de su novio moverse en su interior, y no era la única cosa que se movía.
-Aaahhh- gimió al sentir de nuevo el movimiento en su interior.
-Hagámoslo de nuevo- le dijo Naruto empujando suavemente su miembro en su novia.
A la contraria de lo que algunos suponían ella no era una total asocial, debes en cuando le gustaba la compañía humana… aunque eran muy específicas, Makarov era uno pues fue su antiguo compañero, y aunque no lo admitiera Rob también le agradaba por muy irritante que le fuese el viejo desgraciado, eran sus compañeros más cercanos, no eran los únicos pero eran los que más tenían cercanía… cercanía que ahora mismo la estaba irritando.
Desde la mañana Makarov y Rob habían llegado, solo dijeron que querían pasar tiempo de calidad recordando los viejos tiempo cuando eran jóvenes… obviamente no se comió esa mentira, se veían nerviosos y se negaban a volver a sus hogares y ya la noche está cayendo.
-Rob… como está tu nieta- pregunto la mujer mientras molía una mescla en un mortero de cocina.
-Eh… está bien… ya debe de estas volviendo de un trabajo, si no tuvo inconvenientes ya debe de estar en casa- respondió nervioso ante la mención de su nieta –por cierto que haces- pregunto al ver la mescla de color rojizo.
-Nada en especial… pero si ya llego eso quiere decir que ya debe de estar a punto de llegar aquí, creo que mejor me doy prisa- tanto Rob como Makarov la miraron con los ojos desorbitados, y como si cosa del destino y un fallo en la puerta, el viento que afuera aumentaba de fuerza hizo que la puerta se abriese.
Porlyusica solo atino a hacerse a un lado, ambos viejos saltaron de sus asientos aterrizando detrás de la mesa que tenían enfrente, misma que fue lanzada y puesta como una barricada la cual protegía a ambos ancianos.
-¡Viejos inútiles, arreglen este desastre ahora mismo!- le reclamo la mujer mientras los golpeaba en la cabeza con su fiel escoba.
Más tarde tras una explicación y ordenar todo ambos hombre le contaban lo sucedido decir que la pelirosa sentía pena por ambos era una vil mentira, se lo merecían… eso y un poco más.
-Más idiotas no podían ser- les regaño la especialista en medicina mientras sus amigos bajaban la cabeza.
Dejando al trio en el bosque y volviendo con la pareja de pelirrojos, ambos seguían en la tina hace poco habían terminado de amarse, ahora descansando en la misma tina donde habían hecho el amor, el agua ya había perdido sus propiedades pero eso ya no importaba, solo ellos. Naruto acostado en la tina solo sentía el peso de su novia encima de él, no le molestaba en lo absoluto de hecho lo disfrutaba, su cercanía y su aroma, en especial el de su cabello que en esencia le era una droga.
Erza solo se dejaba mimar por el Uzumaki, su cuerpo aun sentía los estragos de los orgasmos que tuvo que pasar, su cuerpo estaba adormecido y tembloroso en especial las piernas, pero no se quejaba de hecho lo disfrutaba, como disfrutaba que Naruto aun siguiese dentro de ella.
-Creo que deberíamos salir del baño- susurro Erza acariciando el rostro de Naruto, quien le miro para luego darle un pequeño beso en los labios.
-Sería lo mejor- dio la razón, no quería un resfrió.
-Mmmm- el dulce gemido salió de la boca de la pelirroja al sentir como Naruto salía despacio de ella.
Ayudándole a levantarse ambos quedaron de pie compartiendo un tierno abrazo, saliendo de la tina ambos compartiendo un beso, sabían que esto solo llevaría a un solo lugar… su cama a continuar a continuar lo hecho en el baño.
Por el pasillo de su hogar los pelirrojos caminaban unidos tanto por el abrazo como por sus labios, con un poco de esfuerzo el chico abrió la puerta, atrás de ellos un camino hecho por pisadas húmedas unían el baño y su habitación.
Cayendo en la cama que compartían ambos se besaban mientras acomodaban sus cuerpos, ella debajo y el entre sus piernas, el calor aumentaba más en ellos además del deseo por el otro, con suavidad la pelirroja se separaba de los labios de su amado solo para verles los ojos.
-Hazlo- susurro mientras esperaba la estocada de su amante.
Lentamente Naruto se fue adentrando en el cuerpo de la pelirroja que centímetro a centímetro gozaba la unión, lentamente el movimiento de las caderas comenzó, mirándose nuevamente ambos atacaron la boca del otro, no era algo rudo di desesperado era calmo y amoroso pues eso era parte de lo que hacían… el amor.
-Por favor… por favor, no te… detengas- rogo Erza entre besos y gemidos.
-Nunca…- gruño Naruto aumentando sus movimientos.
Lo sentía muy adentro eso no le extrañaba cada vez que él le hacia el amor, lo hacía de una forma única, llegando a lo más profundo justo como ahora, pues el miembro de su pareja llegaba a las puertas de su vientre y estaba dispuesto a cruzarlas.
Queriendo más de ella no pudo contenerse, tomándola de las piernas y sin romper su unión las llevo hacia sus hombros.
-Aaaahhhh- chillo su novia al sentir cada vez más profundo, como nunca antes, todo el peso hacia trabajo con los movimientos y juntos ahora le daban esa sensación de placer jamás experimentada… no importase que desde ahora la llamase pervertida pero, desde ahora le pediría que se lo hiciese así en algunas ocasiones.
La noche era joven así que había que aprovecharla y ambos sabían cómo hacerlo.
El sol de la mañana se alzaba por toda Magnolia, despertando a las personas y recargándolas de energías para que fueses a hacer sus labores, el trinar de los pájaros le daba ese toque a calma que gozaba la ciudad o al menos hasta que Fairy Tail abriera sus puertas.
-Mmmm- gimió Erza al sentir como algunos escasos rayos de sol entraban por la ventana de la habitación, sentía como la sabana de la cama rozaba con su piel cosa que afirmaba que ella estaba desnuda debajo –Naruto- susurro girando a un lado solo para encontrase el otro lado de la cama vacía –debe de estar abajo – dedujo.
Estirándose como un felino la pelirroja se sentó en el borde de la cama con esa ligeres que siempre sentía después de hacer el amor con su pareja, aunque esta vez casi sentía que podía flotar, sonrojándose un poco se vistió tratando de no pensar en la noche pasada, pero algo le llamo la atención y ese algo se encontraba en una de las gavetas de la cómoda, un pequeño franco de vidrio transparente, en su interior se encontraba una pequeña esfera de color rojo, tan pequeña como un guisante, una píldora para ser más precisos.
-Tengo que pedirle a Porlyusica-san más- se dijo pensando en cómo pedirle el favor a la anciana.
Vestida con un pantalón de casa que le llegaba a las rodillas y una camiseta blanca bajo las escaleras hasta la cocina, tal vez Naruto estaría ahí.
Al llegar a la cocina no encontró a quien buscaba pero si a alguien más… al viejo Rob, su abuelo, quien al parecer no llevaba mucho de haber llegado, el cual estaba más pálido que un muerto y dudaba que fuese por su presencia pues este miraba a otra dirección.
-Abuelo… abuelo…- Rob solo pudo parpadear y mirar a la pelirroja delante de él, su primer instinto era el de correr lejos de allí y escapar de la ira de su nieta, pero no lo hizo, pues ahora mismo su nieta despedía una aura totalmente pacifica, ignoraba a que se debiese… bueno no lo ignoraba sabía muy bien a que se debía, solo que no quería pensar en eso, y sentirse más viejo.
-Eh… hola Erza… como estas… cuando llegaste- pregunto prudente, que se viese tranquila no quería decir que lo estuviese así que era mejor tantear el terreno y no caer en una mina.
-Bien… aunque esa pregunta debería hacerla yo… ayer no te vi en casa- respondió mientras sacaba unos platos y algunos ingredientes para preparar el desayuno.
-A… si… veras, ayer Makarov y yo junto a Porly-chan quedamos para recordar algunas cosas de cuando estábamos activos- dijo ocultando el hecho de que ambos se escondían en la casa de la bruja quien ahora mismo sentía ganas de matar a ese viejo barbudo.
-Sabes que a Porlyusica-san no le gusta que le llames así- le reprendió mientras revolvía unos huevos en la sartén.
-Ha… pues que se aguante, yo la llamo como me dé la gana- dijo mientras sonreía a la vez que recordaba cómo se ponía la susodicha cada vez que la llamaba de esa forma.
-Toma- le dijo su nieta mientras le pasaba un plato con tocino, tostadas y huevos –por cierto has visto a Naruto- pregunto sirviendo comida en dos platos una para ella y el otro para su novio.
-¡Gracias!- agradeció disponiéndose a comer su nutritivo desayuno –bueno Naruto está en su despacho- respondió mientras comía.
-Iré a verle- dijo mientras caminaba al lugar donde estaba el pelirrojo, pero antes de salir de la cocina miro a su abuelo –no creas que se me ha olvidado tu falta- sin más se retiró.
El pobre Rob quedo petrificado, el tocino en su boca cayo de nuevo al plato, ya decía el que Erza no podía estar tan de buenas como para perdonarlo por haber arruinado sus vacaciones, y lo peor es que no era la única amenaza -"Viejo si vuelves a hacer algo parecido a lo que hiciste te tirare en el baño de la vieja bruja del bosque… mientras esta lo esté usando"- no le quedó otra más que llorar por su desgracia, el único consuelo que tenía era que si el caía Makarov también lo hacía con él.
-Maldición- gruño entre dientes Naruto al ver lo complicado que le era hacer lo que estaba haciendo.
Frente a él en el escritorio que usaba cada vez que quería hacer algo estaba un rollo grueso en el cual muchas líneas estaban dibujadas y conectadas formando un dibujo muy poco común, poco común para la gente de este mundo, para algunos… algunos muy pocos y muy listos de su mundo original, esas líneas no eran más que sellos y esos garabatos eran palabras y letras de su antigua vida, al lado del gran royo otros dos se encontraban con más líneas de sellado hechas por el mismo.
-No soy tan listo- se dijo aceptando una realidad, recostándose en su silla miro al techo mientras se colocaba el pincel que usaba para hacer sus sellos.
-Eso no se discute… de Uzumaki aparte de la sangre solo tienes el apellido y ahora la apariencia, pero de talento…- le dijo el gran zorro en su interior quien reposaba perezosamente en su interior.
-No eres quien para decir eso- le dijo Naruto a su "amigo" quien solo abrió sus ojos.
-Explícate- gruño el zorro, esa era una cosa que le toleraría al mocoso, toleraba que le llamara gruño y zorro pero idiota, nunca.
-Según se tu primera portadora era Mito Uzumaki, luego fue mi madre quien también era una Uzumaki- explico.
-Y eso que tiene que ver- pregunto mientras sus hermanos se palmeaban el rostro.
-Pues que toda su vida como Uzumaki se dedicaron al sellado y estando tú es su interior viendo lo que ellas veían, y viendo que tu no aportas en algo que te beneficiaria, que tú me digas que soy un ignorante en sellos es algo contradictorio- dijo picando al zorro.
-¡Estúpido! ¡Ignorante! Antes de que los Uzumaki caminaran en esa tierra que dejamos atrás yo les llevaba siglos de aprendizaje por delante con respecto al sellado- exclamo resaltando su orgullo y conocimiento.
-Entonces por qué no ayudas- pregunto el Uzumaki –o solo presumes-
-Dudas de mi- su voz se notaba amenazante y enojada –ahora veras… sígueme el paso… si puedes- de inmediato el zorro comenzó a dictarle todo tipo de sellos y como debía aplicar la caligrafía correcta en ellos.
En su mente la imagen de Naruto solo les hacia la señal de la paz a los demás bijuus quienes negaban, Kurama era muy orgulloso cosa que le llevaba a caer en trampas tan sencillas como la que le había tendido Naruto.
No paso ni quince minutos cuando todo el dictado del gran zorro termino, Naruto solo veía el intrincado sello creado, ahora veía con una nueva luz al zorro, sin dudas era alguien muy sabio, aunque eso no le quitara lo gruñón desesperante que podía ser.
-Oye Kurama… aquí falta algo- dijo notando cierta falta en el sello –mira según esto se necesita un receptor para almacenar parte de la energía y que este sea compatible para que no se convierta en una bomba… como lo resuelvo-
-No lo sé-
-Hijo de…- su insulto quedo cortado al escuchar la puerta de su despacho abriese, mirando por encima de su silla vio como Erza traía lo que parecía ser el desayuno.
Sentándose correctamente y ordenando el desastre que tenía por escritorio espero a su novia, quien ahora estaba a su lado mirándole intensamente, sin importarle que este solo estuviese vestido con un pantalón de casa y solo con eso, Naruto sentía como si dentro de unos instantes explotaría por tal mirada.
-No tienes remedio- suspiro al verle metido en esos rollos –ten- le dijo dándole el desayuno –a veces quisiera entender esas cosas y saber que tienen de interesante- dijo señalando los extraños símbolos.
-Es natural que no te parezcan interesante, pues los vez como garabatos, pero créeme son muy interesante- dijo sonriéndole mientras colocaba su plato de comida en el escritorio y palmeaba sus piernas –ven- las mejillas de Erza tomaron un tono rosa al entender el gesto.
En sus piernas Erza encontró comodidad, la cercanía, el momento, todo era estupendo, ya habían desayunado y ahora Naruto le abrazaba por la cintura apegándola más a él.
-Eres hermosa- susurro besando la melena rojiza de la pelirroja.
Erza solo se acomodó más en el pecho de Naruto, pero su curiosidad era mucha, casi natural como un gato, la pelirroja miraba los pergaminos fijándose en los detalles y aunque le pareciese extraño les entendía o al menos algunos.
-Te gustaría aprender- le dijo Naruto recibiendo una mirada de su pareja.
Él no era el mejor maestro eso era claro, pero Erza le supo tener paciencia, el idioma escrito era por demás complicado, pero ella no era Titania por nada, calculaba que unas clases más y tendría dominada esa escritura, el sellado se le haría fácil se parecía mucho a su magia pero al parecer no tenía límites a la hora de guardar o sellar cosas.
Ahora más tarde ene l bosque del este, la pareja caminaba tranquilamente a lo lejos la pelirroja vio el hogar de aquella mujer que despreciaba a la raza humana, a pesar de que ella era humana, estaba tranquila con su fiel escoba barriendo el patio de su humilde hogar.
-Naruto… si quieres adelántate necesito hablar con Porlyusica-san un momento- el Uzumaki no le llevo la contraria si ella quería hablar con esa vieja gruñona pues podía hacerlo.
-Te espero más adelante- se despidió dando un salto a un árbol para luego desaparecer entre brincos en las copas de estos.
Erza solo negaba con su cabeza, Naruto en la menor oportunidad le gustaba hacer eso, saltar de árbol en árbol por todo el bosque, lo entendía según le mostro en tantas ilusiones su antiguo hogar se encontraba rodeado por un enorme bosque, y hacer eso lo calmaba.
Caminando en dirección hacia la anciana se fijó que esta le miraba esperando su llegada, al llegar la mujer solo camino a su hogar adentrándose en él, siendo seguida por Erza.
-Toma- le dijo la anciana de cabellos rosas colocando un frasco de vidrio transparente con varias píldoras en su interior en la mesa –no me mires así- le dijo al ver como la pelirroja se le quedaba viendo con una cara impresionada –solo era cuestión de tiempo para que se te agotaran las que te di-
-Gracias- agradeció tomando el frasco para luego guardarlo en su almacén mágico privado.
Decir que estaba impresionada era decir poco esa mujer parecía estar siempre tres pasos delante de la gente, y ahora lo demostraba al darle esas píldoras sin siquiera pedírselo, pues aunque le emocionaba algún día tener un hijo de Naruto no creía estar preparada para tenerlo ahora mismo y esas píldoras evitaban precisamente eso, claro todo esto a escondidas de su novio.
-Porlyusica-san… me temo que necesito un favor más- le dijo recibiendo una mirada de la anciana.
-Y eso sería- pregunto sentándose en una silla al lado de la mesa donde preparaba sus cosas.
-A esto- respondió mientras libera una pequeñísima porción de su magia en una parte muy específica de su cuerpo –ya entenderá-
-Él está de acuerdo- pregunto viendo el cambio en la pelirroja quien solo miraba a un lado –no es bueno hacer ese tipo de cosas a escondidas de el- le dijo mientras se levantaba de su silla y caminaba hacia un librero.
-Lo se… pero presiento algo- le respondió.
-El me dio la tarea de guardarlo y no dárselo a nadie… y por una vez en la vida estoy de acuerdo con su decisión- dijo mirando el librero como si buscase algo –ahora dime porque debería dártelo- pregunto sacando unos libros que en el fondo tapaban una caja.
-Por qué lo amo- respondió haciendo suspirar a la anciana.
En otra parte del bosque Naruto estaba en un claro mirando las condiciones del lugar, después de inspeccionar el lugar dio el visto bueno, sonriendo miro a la profundidad del bosque a un lugar muy específico.
-Ya puedes salir… Elfman- dijo mientras una enorme sombra se alzaba dejando ver al peliblanco quien le miraba seriamente.
-Naruto… quiero pedirte un favor- le dijo el peliblanco.
Naruto estaba pensativo… Elfman, su tema era algo delicado, él era fuerte no solo físicamente pero dudaba que superase lo que se le avecinaba, solo esperece que no lo odiase, y ahora en la noche después de un día de preparativos se acostó en su cómoda cama esperando a Erza, su mente le daba vueltas, pero afortunadamente ante su problema una solución se presentó y esa solución era Erza quien sin darse cuenta ya estaba a su lado acostada.
-Crees que lo soporten- pregunto la pelirroja sabiendo lo que les esperaba a sus amigos al día siguiente.
-Más les vale- respondió dándole un beso en los labios.
El día había llegado, la emoción se lo estaba comiendo desde hace un par de días, que le esperaba no lo sabía, pero lo afrontaría y superaría, porque… pues porque era el hijo de Igneel, a su lado un pelinegro lo veía cansinamente mientras poco a poco se quitaba su ropa sin darse cuenta, por otra parte una rubia estaba más dormida que despierta, lo único que la mantenía despierta aparte del escándalo de Natsu era el enojo que sentía por el susodicho.
-No sé cómo me deje arrastrar a esto- se quejó Lucy bostezando.
-Ne te quejes Lucy aceptar esto te hará un hombre- fueron las palabras de Elfman quien recién había llegado.
-No creo que eso sea lo que realmente quiera- respondió sentándose en el cómodo pasto a la vez que ignoraba al Slayer quien no paraba de correr por el lugar.
-Veo que ya están aquí- el grupo miro a Naruto quien era acompañado por Erza –están listos- pregunto recibiendo algunas afirmaciones incluso Lucy quien no veía otra salida que aceptar lo que fuese que viniera total que podía pasar –bien… esta será una semana muy larga para ustedes-
Una semana, una semana de dolor y agonía que acababa de comenzar.
Bueno eso a sido todo, los espero en el proximo capitulo
se despide -AlejandroV-
