Hola… como les va, espero que bien considerando la situación mundial. A todos nos ha estado afectando de algún modo u otro, socialmente, económicamente, incluso mentalmente. Realmente no hay palabras para describir el panorama actual en algunas regiones de nuestro mundo, es triste y deprimente, pero no por ello nos debemos rendir ante esta trágica y lamentable situación.

Miren yo no soy una persona religiosa, no soy una persona la cual reza y espera un milagro, soy una persona que actúa, afronta la situación y busca una manera de salir adelante, eso amigos es lo que hay que hacer, si eres de un país afectado por esta cosa la cual no quiero ni nombrar, amigo solo te diré esto, se fuerte esa es la regla de oro, muchos hemos incluso perdido a seres queridos, a amigos, me duele decir esto, realmente lo hace, pero acabo de recibir la noticia que una buena amiga mía acaba de morir a causa de esta enfermedad en un país cercano el cual no mencionare para no generar cierto tipo de discriminación o confrontación a algunos de mis lectores que son de ese lugar. La recordare como una buena amiga con la cual compartí muchos momentos amenos e incluso alguna vez momentos íntimos. Sean fuertes, acaten las normas, puede que para algunos sea una tontería pero están allí para algo, piénsalo, puede que a ti no te importe pero recuerda a quienes te rodean, no lo hagas por ti, hazlo por ellos, por quienes te importan.

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Capítulo 23: Ira.

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Corriendo tan rápido como la prudencia lo decía el gran mago Elfman avanzaba por los largos y aparentemente infinitos pasillos del gremio enemigo, los cuales ahora estaban desiertos.

Deteniéndose abruptamente, el Strauss miro el camino a su espalda.

-¡Sal!- desde hace un poco sintió, alguien lo observaba y aunque no lo había atacado ya se estaba impacientando de su perseguidor.

Por toda la sala en la que se encontraba una risa de tono refinado y aristocrático se dejó oír. Frunciendo su ceño el peliblanco noto como una sección del suelo comenzó a deformarse en un bulto del cual un hombre extraño surgió.

-Salut (hola)- saludo el recién aparecido Sol, el miembro de los cuatro elementos.

Sol solo le pudo dar crédito al gigante musculoso de Fairy Tail, pocas personas podían sentirlo cuando se hacia uno con el elemento que el gobernaba, y si bien él no estaba a la altura de ese mago Jura Jenkins, pero aun así no debía de haberlo notado hasta que el mismo se hubiese dejado ver.

-Perdóname- hablo Elfman mientras hacia una reverencia a su enemigo.

-ah… perdóneme Mosieur Elfman, pero que debo de perdonarle- pregunto realmente curioso el hombre francés del elemento tierra.

-¡Por esto!- sin decir una palabra más Elfman se abalanzo hacia el mago de Phamton mientras un leve brillo blanco rodeaba su brazo derecho y lo convertía en uno más grande y de color negro mate.

Sol, por su parte sintió un leve hormigueo en sus huesos, sobre todo cuando el musculoso hombre hizo retroceder su grueso brazo en señal de lanzar un golpe. Preparándose para la pelea estaba a punto de levantar un muro de roca caliza cuando algo lo detuvo.

-Estruendo-

Ambos magos se detuvieron cuando todo el lugar se movió de forma brusca, fue como su algo igual de grande hubiese colisionado contra el gigantesco gremio.

-¡Qué diablos!- exclamo el peliblanco.

- UUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU -

El sonido era extraño, sin dudas. Como el cantico de una ballena u otro animal marino de gran tamaño. La luz de una de las ventanas de pronto se tornó de color azul como si estuviese bloqueada de un cristal de color azul.

Con curiosidad ambos hombres dirigieron su mirada curiosa a la ventana, ambos solo pudieron ladear la cabeza confundidos por la rara imagen que pasaba por la ventana.

Afuera en el campo de batalla todos los miembros del gremio de las hadas habían cerrado sus ojos cuando la orilla del lago de magnolia había explotado violentamente creando una montaña de agua. Dicha montaña volvió a explotar y de ella surgió la cosa más extraña que hubiesen visto nunca, y eso viniendo de personas que habitaban un mundo mágico con criaturas extrañas era decir mucho.

-Ok- eso fue todo lo que pudo decir Rob mirando lo que estaba entre él y el gremio móvil de Phamton.

Era un ser gigante acuoso gelatinoso, su cuerpo era tan grande como el mismo gremio enemigo. El ser era difícil de describir, pues al estar hecho de algo parecido al agua su forma no era del todo compacta, de hecho se podría decir que luchaba por mantenerse sólido. Rob abstractamente reconoció al ser como una tortuga. Una tortuga, una muy grande, y algo fea. Su caparazón mostraba protuberancias como picos al parecer, era la combinación entre el caparazón de una tortuga y el de un cangrejo, cuando se movió ligeramente a un lado Rob vio como la criatura poseía un rostro semi-humano, de hecho las patas delanteras no eran patas, sino brazos, unos brazos humano muy fornidos, y el cuadro se completaba con el trio de colas acuosas que se amartillaban como la de un escorpión a punto de atacar.

Isobu maldijo internamente su forma, el, un Bijuu, el más duro físicamente de entre sus hermanos reducido a esto, una débil forma acuosa. El maldito sello no dejaba sacar más poder como para hacer una forma sólida de él mismo, además el clon de Naruto que antes había dejado no podía ser llevado más al límite sin temor de que este desapareciera, a veces realmente envidiaba a Matatabi, si tuviese un cuerpo como el de ella esto sería más fácil.

Todos los del gremio vieron con estupefacción como la tortuga gigante de agua tomaba con sus brazos los brazos del gigante mecánico.

José en el interior de su fortaleza salió de su asombro cuando vio lo que el gigante trataba de hacer a su amado gremio móvil.

-¡Defensas frontales ahora!- exclamo con furia el líder del gremio de fantasmas.

Isobu gruño mientras hacía fuerza y detenía los brazos del gigante mecánico y le impedía realizar el peligroso hechizo. Su forma acuosa no le permitía liberar toda su fuerza sin hacer estallar sus brazos. Pensando rápido libero un poco de su poder alrededor de su cuerpo acelerando el proceso de crecimiento de algas y coral, rápidamente su cuerpo acuoso comenzó a cambiar y su cuerpo comenzó a presentar formaciones coralinas fortaleciéndolo en especial a sus brazos.

-¡Fuego!-

Isobu de inmediato miro al frente, justo a la cara del gigante cuya "boca" brillaba.

-¡AAAHHHHHGGGG…!-

Fue grito agónico que se escuchó en toda la ciudad cuando de la boca del gigante mecánico salió un láser y golpeo con certeza en la cabeza de la tortuga gigante para luego volársela en una explosión de agua haciéndola desaparecer.

-¡Le han dado!- grito Cana al ver al gigante aliado perder la cabeza.

-¡Aun podemos ganar!- grito Rob al ver como el gigante aun no perdía su forma y aún mantenía su firme agarre en los brazos de su enemigo impidiéndole continuar con el hechizo -¡Los que tengan magia de largo alcance reúnanse! ¡Quiero que los demás los protejan a toda costa!- ordeno siendo obedecido casi de inmediato -¡AHORA ATAQUEN A LOS HOMBROS DE ESE BASTARDO!-

Del gremio de las hadas múltiples rayos de luz dorada salieron disparados a la ubicación que el anciano les había dicho.

-¡Mira, atenta a que no se acerquen!- la peliblanca cabeceo lanzando una onda de poder barriendo a unos cuantos enemigos que tenía al frente -¡Macao, quiero fuego, no permitas que vuelen con libertad!-

-¡A la orden!- grito el usuario del fuego lanzando una llamarada al cielo quemando a muchos que volaban arriba.

-¡Los demás continúen así!- alentó el anciano al ver como los hombros del gigante enemigo comenzaban a mostrar signos de deterioro.

- ¡Viejo estúpido, acaso crees que eso me detendrá! - fue el grito enojado de José que fue escuchado por medio de los parlante exteriores.

-¡NO! ... ¡PERO EL LO HARA!-

- ¿? -

-¡AAAAAHHHHHH!-

Isobu grito con rabia pura cuando su cabeza se reformo de golpe, mirando su brazo derecho observo como este estaba totalmente cubierto de coral. Soltando el brazo de su enemigo por un momento para luego atarlo con una de sus colas.

-¡MUERE!-

José abrió sus ojos en evidente terror cuando observo el gigantesco puño acercarse con fuerza al rostro de su gigante en el cual estaba el.

Todos abajo observaron el impacto que sacudió al gremio rival hasta sus cimientos, la mitad del rostro del gigante mecánico dejo de existir. Al parecer el metal del que estaba hecho aún era muy duro para el puño hecho de calcio de coral, pero aun así que hubiese hecho semejante daño era impresionante.

Isobu gruño molesto, aun podía sentir la energía de José, la alimaña era sin dudas escurridiza. Mirando su puño vio como este comenzaba a ceder, su tiempo ya había alcanzado su límite, realmente odiaba esto. Tardaría un rato en volver a salir, pero si se iría lo haría a lo grande, como siempre lo había hecho.

-¡AAAAAHHHHH!-

En un grito de furia y esfuerzo combinados el Bijuu de tres colas, tiro del brazo que era el encargado de realizar el hechizo que destruiría a la ciudad.

-¡Dios!-

Gritaron algunos al ver como la tortuga arrancaba el brazo mecánico del gremio enemigo y la lanzaba a la orilla provocando una gran ola, la cual barrio con algunos enemigos sombras.

Rob observo a su gigante protector caer en una gigantesca masa de agua y coral, su aparición fue breve, pero su aporte fue monumental. El gremio y más aún importante, la ciudad estaban a salvo.

-¡Espero que aun sigas con vida José! ¡Porque eso solo es el comienzo!- exclamo Rob con un renovado espíritu de lucha al igual que los demás.

Con José, este se levantaba del suelo detrás de lo alguna vez fue su trono, tosiendo ruidosamente trato de respirar. Logrando sacar el agua de sus pulmones sintió su ira subir a niveles nunca antes alcanzados, el gremio móvil que tanto le había costado conseguir, ahora no era más que chatarra, mirando a su lado vio al encargado de trasmitir sus órdenes.

-Tks, inútil- gruño al ver el cadáver, no importaba era fácilmente reemplazable. Lo que no era reemplazable era su orgullo –ya va siendo hora que un mago santo haga su aparición- dijo mientras caminaba hacia lo que quedaba de su habitación trasera, afortunadamente el armario no había sufrido daño, un alivio ya que allí estaba su uniforme de mago santo.

Sol sintió la disminución de poder a las afueras del gremio, lo que sea que fuese esa criatura ya no estaba, aunque eso no ayudaba en mucho, el gremio móvil, el orgullo de José estaba destruido y más allá de cualquier reparación. Esto se estaba yendo hacia el sur muy rápidamente, si estaba en lo correcto su maestro intentaría resolver esto directamente, y para eso necesitaría de todos los elementos, aunque desde hace un rato había dejado de sentir a Totomaru.

-Supongo que tendremos que bastar los tres- dijo pensando en una estrategia que los sacara de ese agujero –Lo siento, Monsieur Elfman… ¿eh?-

Mirando al frente noto la ausencia del peliblanco.

-¡No te distraigas!- Sol miro hacia arriba de dónde provenía la voz de su oponente el cual lo atacaba con un puño.

Moviéndose muy rápidamente el mago de Phamton evadió el golpe por milímetros. El suelo debajo de donde estaba hace un momento dejo prácticamente de existir, en su lugar había un enorme agujero el cual habría paso hacia el pasillo de debajo.

Una gota de sudor se dejó caer por la frente de Sol, sin dudas ese golpe tenía un objetivo claro, matarlo. Era obvio que no podía vencerlo en fuerza física, así que iría por la mente.

-Supongo que los rumores sobre tu salvajismo no son solo rumores- comento el mago elemental tratando de calmar su creciente nerviosismo, algo le decía que estaba jugando con fuego.

-¿Que sabes tú de mí?- pregunto Elfman volviendo a la normalidad su brazo.

-Oh… lo sé todo- respondió –dentro de los cuatro elementos, soy conocido por tener la mente más aguda, gracias a mi forma de analizar las cosas es que los cuatros elementos se han convertido en una fuerza imparable- se alabó a sí mismo.

-Entonces has perdido, no eres nada sin los otros tres-

-Me duelen profundamente sus palabras Monsieur Elfman- respondió en un todo herido claramente fingido –déjeme demostrarlo-

Elfman hiba preguntar algo cuando sus instintos gritaron peligro. Lanzando su puño a su izquierda conecto contra un pilar horizontal de roca destrozándolo. Saltando hacia atrás evito ser aplastado por otro pilar. De inmediato observo a dos pilares más, cada uno a su lado, queriendo saltar de nuevo para evitar el ataque, no pudo hacerlo.

-No tan rápido- se burló Sol metiendo sus manos en la piedra del suelo, para así conectarse con el suelo mismo y hacer el piso en el que estaba parado el peliblanco se volviera blando y se hundiera hasta los tobillo para posteriormente endurecerlo y tenerlo atrapado.

Voilá!-

El mago de Phamton celebro su victoria al ver al peliblanco ser aplastado por su ataque, ahora solo le quedaba ir con su maestro.

-¡No tan rápido!-

Sol detuvo su marcha cuando detrás de él alguien hablo, mirando hacia los dos pilares de roca solida observo como estos comenzaron a separarse, y para su incredibilidad, allí, entre los pilares de roca estaba Elfman, quien con esfuerzo separaba los pilares hasta quedar libre.

-Eres fuerte, lo admito ¡Pero no tanto!- exclamando Elfman termino por empujar el ataque hecho de piedra y así quedar totalmente libre.

-Supongo que eres un monstruo después de todo- se rio con burla el mago de tierra –después de todo solo un monstruo es capaz de atentar contra su propia familia- sol de inmediato se hundió en el suelo y así evitar el mortal puño de Elfman.

-Si no quieres morir dejaras de hablar de eso- advirtió Elfman sabiendo muy bien a que se refería el mago enemigo.

-¿Morir? ¿Vas a matarme? Que diría la pequeña Lisanna- continuo –cierto, está muerta. Tú la mataste-

-¡SILENCIO!-

Golpeando el suelo con fuerza lo hizo estallar, lanzando al mago oculto al descubierto.

-¡Es rápido!- exclamo Sol al ver como el peliblanco se materializaba justo delante listo para golpearlo.

-¡Eres mío!-

De nuevo el mago de Phamton agradeció a sus reflejos y su antinatural flexibilidad, pues justo a tiempo evadió el golpe y como una serpiente se enrosco en el brazo de Elfman. Haciendo constricción Sol intento romperle el brazo al peliblanco, cosa que no resulto, sus huesos y músculos parecían hechos de acero sólido.

Con rapidez Elfman actuó, tomando por el cuello a su rival el peliblanco apretó y comenzó a tirar, solo para ver con asco como el cuello de Sol se estiraba más de lo que podía.

-Eres asqueroso-

Tal insulto no pareció afectar al mago de Phamton quien solo sonrió burlonamente. Liberándose a una gran velocidad Sol dio una voltereta y pateo la cara de Elfman dándole así apoyo para alejarse del musculoso peliblanco.

Elfman gruño al sentir ese golpe, si hubiese su otro yo de hace unas semanas sin dudas esa patada habría hecho mucho daño, más tarde le agradecería a Naruto.

-Supongo que la fuerza bruta no funciona sin control- se burló el miembro de los cuatro elementos –por qué no te liberas Monsieur Elfman, o acaso no estas a la altura de la familia Strauus, la familia de demonios. Supongo que pedí mucho al sujeto equivocado, creo que después de ti buscare al temido demonio de Fairy Tail, tu hermana, Mirajane Strauss-

Contraatacando Elfman no presto atención a las palabras de su enemigo, sabía muy bien que quería meterse en su mente, pero por todo lo sagrado que se lo estaba poniendo difícil.

Sol sonrió internamente al ver el descuidado movimiento el peliblanco, al parecer había tocado un nervio sensible, tal vez debería empujar un poco más.

Voila!- celebro el mago de tierra agachándose para evadir el brutal golpe de Elfman y conectar el propio suyo justo en el estómago del peliblanco con la misma fuerza.

-¡Uhg!- Elfman sintió su estómago revolverse ante la fuerza de ese último golpe, sin dudas había tenido impacto, debía acabar esto rápidamente antes de que Sol siguiera jugando con su mente.

Sol rápidamente se alejó del peliblanco cuando sintió una elevación de poder del cuerpo de Elfman, un aura plateada comenzó a rodearlo, sabía muy bien que significaba, y si completaba su transformación esto le daría la victoria al peliblanco, cosa que no se podía permitir.

-Monsieur Elfman, acaso piensa hacer lo que creo que aras- se burló el mago de Phamton –la última vez no resulto muy bien, tu pequeña hermana lo supo de primera mano- pensando rápido creo seis pilares de tierra que rodearon al peliblanco –pero, por que no mejor es ella quien to lo diga-

Elfman sintió un golpe duro en su corazón cuando observo que de los seis pilares se materializaban seis personas, cada una compartían un mismo rasgo al ser de hecho la misma persona.

-Lisanna- con una voz asustada Elfman observo a su hermana menor.

A fuera Mirajane golpeaba a otro enemigo fantasmal desvaneciéndolo en el acto, era duro pero poco a poco comenzaba a tomar el ritmo, no tenía esperanza que en ese momento alcanzara el potencial de antaño por la cual ella fue conocida.

-Lo haces bien Mira- felicito Cana a su lado lanzando un trio de cartas las cuales volaron como cuchillos y se clavaron en la frente de tres enemigos para luego explotar.

-Solo quisiera que fuese mejor- se lamentó la peliblanca escuchando las carcajadas de su alter ego en su mente la cual se burlaba de su debilidad actual.

Eliminando a otro par de enemigos la Strauss sintió algo en sus sentidos, era nostálgico, algo que no había sentido en mucho tiempo.

-¡Elfman!- exclamo cuando sintió como su hermano liberaba su poder, eso solo podía significar una cosa.

-¡Mira! ¡Ve, rápido!- a su lado Rob también lo sintió, Elfman debía de estar a punto de entrar en una posesión completa, y si su memoria no le fallaba pocos le podían hacer frente cuando estaba en ese estado, lo cual sería bueno si no fuera porque en ese estado Elfman no distinguía entre amigos y enemigos.

Mirajane se congelo de inmediato, que podía hacer ella en ese estado tan debilitado, nada aparentemente, en ese estado no sería nada ante la descomunal fuerza de Elfman.

-Y-Yo… no c-creo-

-¡Elfman te necesita!-

Mira de inmediato alejo su miedo y sin pensarlo mucho se abrió paso a través de la horda enemiga, sin prestarle mucha atención a su hermoso vestido el cual se desgarraba ante los ataques enemigos la peliblanca llego a la orilla del lago. Mirando a los restos del gremio enemigo comenzó a pensar una forma de llegar hasta el, sencillamente no podía, la distancia era mucha y nadar no era una opción pues llegaría demasiado tarde, si tan solo tuviera sus alas de vuelta.

-¡Mira, Discúlpame!- Mirajane parpadeo cuando unos fuertes brazos la tomaron por la cintura, girando delicado cuello observo a Nab -¡Ah!-

Con un grito de esfuerzo Nab lanzo a la peliblanca directo al gremio enemigo destruido, solo para que pocos segundos después fuese abortado por una oleada de enemigos fantasmales.

-Gracias Nab…- agradeció la peliblanca mientras volaba por el aire directo hacia una de las ventanas.

La peliblanca al ver que estaba a punto de atravesar la ventana se protegió con sus brazos. Mira gimió cuando sintió varios fragmentos de cristal incrustarse en la piel de sus brazos, ignorando el dolor maniobro en una voltereta y así caer correctamente en el suelo.

-Grrrrrr-

Ese gruñido hizo que un escalofrió le recorriera la espalda, hacía mucho tiempo que no lo escuchaba, lamentándose por haber llegado tarde la peliblanca levanto la vista solo para encontrarse con la figura que desde hace mucho tiempo fue la protagonista de sus pesadillas.

Elfman gruño cuando sintió el golpe en su mandíbula proporcionado por esa figura de piedra que había adoptado la apariencia de su fallecida hermana.

-Oni-chan… ¿Por qué no atacas?-

-¿Acaso temes lastimarnos?-

-No debes temer-

-Después de todo, ya estoy muerta-

-Recuerda, tú me mataste-

Elfman apretó su mandíbula al escuchar esas palabras dichas por las copias de Lisanna. Sabía que esa cosa no era su verdadera hermana, y por mucho que lo odiase, ellas tenían razón, Lisanna estaba muerta, esas cosas no debían de detenerlo pero aun así era difícil regresar los golpes sin que su mente lo asociase a ese trágico día.

-¡Ahg!-

Elfman grito cuando su espalda fue atacada por una patada, girándose arremetió con su puño al rostro de la copia de la peliblanca, solo para que se detuviese a solo un centímetro de hacer impacto, su mente lo volvió a traicionar al recordarle la cara sonriente de su hermana.

-Es lamentable su estado Monsieur Elfman- se burló Sol a ver el estado del peliblanco –al parecer es cierto, el cerebro es más fuerte que el musculo-

-¡Maldito!- exclamo Elfman desapareciendo en un estallido de velocidad para reaparecer justo frente a un atónito Sol.

Elfman abrió sus ojos en sorpresa al ver como una de las copias de su hermana se había interpuesto entre Sol y su puño, con horror observo como la copia se hacía añicos víctima del brutal golpe.

-L-Lisanna-

No paso un solo segundo cuando una patada de Sol lo mandase de vuelta a las demás copias, las cuales tampoco perdieron el tiempo para atacarlo.

Otro golpe a su rostro casi lo deja en la inconciencia, aturdido, Elfman intento levantase solo para recibir otro golpe que lo dejo de rodillas.

-No vale la pena pelear Monsieur Elfman- hablo Sol caminando a su derrotado enemigo –será mejor que acabe con su miseria, a pesar de que un demonio asesino como usted no merezca tal dicha- del suelo al lado del mago de Phantom se levantó una lanza de piedra sólida que fue tomada por Sol –adiós Monsieur Elfman- dijo levantando su lanza listo para acabar con la vida del peliblanco.

-Acaso te dejaras matar por este sujeto-

Elfman levanto la mirada para mirar a un conocido pelirojo.

-¿Qué más podría hacer, Naruto?-

-Se un hombre-

-No puedo-

-¿Por qué no puedes?-

-Porque soy débil-

De inmediato Elfman sintió un puño en su rostro.

-Que sea la última vez que escucho eso de ti Elfman- la imagen de Naruto gruño retirando su puño dela cara del peliblanco -¿Acaso olvidaste lo que pasaste antes de venir acá? ¿Acaso tú, Elfman, olvido su promesa?-

Elfman gruño para sí mismo cuando lo recordó.

-Flashback-

Elfman gimió en dolor puro cuando sintió la potente patada de Naruto en su estómago, sintió como todo el aire de sus pulmones era vaciado. Alejándose del pelirojo dando tres pasos torpes hacia atrás Elfman trato de volver a llenar sus pulmones de aire.

-¿Eso es todo, Elfman?-

Elfman gruño cuando escucho la pregunta de Naruto, desde ya hace más de dos días el pelirojo se había dado a la tarea ayudarlo a hacerse más fuerte, no había descanso alguno, solo el necesario para comer y hacer alguna que otra necesidad y dormir, el resto del tiempo solo era entrenamiento puro. Desde hace ya un par de días Elfman solo pudo hacer una cosa, luchar. No había algo planeado, solo luchar, luchar hasta caer inconsciente por agotamiento, solo en ese momento de inconciencia él se podía dar el lujo de descansar, pero no mucho, pues Naruto de inmediato lo sanaba al 100% para luego despertarlo y todo tenía que volver a comenzar.

-Es inútil… no puedo… no puedo… hacerme más fuerte- jadeo cansado el peliblanco tratando de reencontrar su equilibrio.

-No puedes o no quieres-

Naruto suspiro algo cansado, puede que no lo pareciese, pero él también estaba cansado. Si bien Naruto no mostraba signo alguno de cansancio físico estaba mucho mejor que el peliblanco, Elfman podía ser un enemigo aterrador cuando se lo proponía y su dureza física era algo que pocas veces había visto.

-Descansemos-

Elfman no tardo un segundo en dejarse caer de espalda al duro suelo. Naruto negó con diversión, en el pasado el mismo había estado muchas veces en la posición del peliblanco.

-Toma- tomando su cantimplora de agua la arrojo al pecho del peliblanco.

Elfman gruño cuando la cantimplora de agua golpeo su musculoso pecho, incluso ese pequeño objeto le causaba dolor a su magullado cuerpo.

-No eres débil Elfman- comento Naruto el cual se sentó al lado del Strauss el cual sin delicadeza alguna tomaba grandes tragos de agua –sin temor a equivocarme puedo decir que eres una de las personas más fuertes que he conocido-

Terminando de tragar toda el agua de la cantimplora, Elfman miro al cielo el cual era adornado por unas cuantas nubes.

-Entonces, porque me siento débil-

Naruto miro al peliblanco a su lado, cuantas veces el mismo no se había preguntado eso mismo en el pasado, muchas como para contarlas en ese momento.

-Elfman… por qué quieres hacerte más fuerte-

-¡Para proteger a Ne-chan!-

Naruto casi soltó una carcajada ante la inmediata respuesta del Strauss. Mira, realmente dudaba que necesitara protección, por muy fuera de forma que estuviese la peliblanca, si se le arrinconaba seguramente explotaría en poder como en antaño lo hacía.

-Lo siento Elfman- se disculpó Naruto sabiendo muy bien lo que había que hacer.

Elfman al escuchar la disculpa del pelirojo levanto la mitad de su cuerpo solo para sentir como era sanado por el Uzumaki, tal sensación causaba un cosquilleo agradable, aunque solo aseguraba más horas de horrible tortura.

-Elfman, realmente quieres hacerte más fuerte- el peliblanco solo respondió cabeceando en afirmación –entonces tienes que romper esas cadenas que te atan y no te dejan alcanzar tu máximo poder-

-C-Como-

-Debes aceptarte a ti mismo- respondió Naruto haciendo que su Rinnegan surgiese en sus ojos.

Elfman miro con asombro como todo a su alrededor pareciese una imagen en una fotografía, la cual comenzó a agrietarse para luego estallar en miles de fragmentos dejando solo un espacio totalmente negro y vacío.

-Espero que me perdones algún día Elfman, pero debes de afrontar aquello a lo que más temes, solo así serás más fuerte, y me temo que a lo que más temes eres a ti mismo-

El peliblanco en ese momento noto la ausencia de Naruto, su voz parecía venir de todos los lugares posibles.

-Donde estoy-

Sintiendo como caía al vacío, Elfman trato de maniobrar. Mientras caía el peliblanco observo como todo a su alrededor se llenaba. Mirando abajo vio una zona boscosa y la cima de una cascada. Sus ojos se abrieron en terror puro cuando vio al gigante monstruoso el cual caminaba en fuertes pasos al frente justo donde una peliblanca lo esperaba.

-Tranquilo Elfman. Soy yo, Lisanna- dijo alegremente la peliblanca mientras abría sus brazos como su quisiera dar un abrazo a la bestia que alguna vez fue su tierno hermano, el cual ahora mismo levantaba su monstruosa garra listo para acabar con la inocente vida de la peliblanca.

-¡Nooooooooo!

Cayendo con brusquedad al suelo, Elfman en un parpadeo se levantó y corrió directo a la peliblanca, corriendo tan rápido como pudo Elfman intento hacer a un lado a Lisanna solo para atravesarla como si fuese un fantasma.

-No… no… no- gimiendo mientras derramaba lágrimas de dolor Elfman observo como la garra del monstruo golpeaba sin piedad alguna a su hermana lanzándola al fondo de la cascada, observo como el cuerpo moribundo de su hermana caía mientras derramaba sus puras lagrimas las cuales nunca debieron salir de sus inocentes ojos.

-¡No!-

Con rabia ciega Elfman ataco al demonio que había matado a su hermana, golpeando tan fuerte como pudo en el rostro de la bestia intento vengarse.

-¡Ahg!-

Gritando ahogadamente Elfman se quejó al recibir un golpe de la bestia, su golpe ni siquiera hizo mella alguna en el rostro del gigante.

-¡Maldito!-

Levantándose nuevamente el peliblanco ataco nuevamente.

Naruto suspiro cansado mientras observaba al peliblanco ser rechazado una y otra vez esto tardaría algún tiempo, sería mejor dejarlo solo.

-Sera mejor asegurar- trazando un intrincado sello en el aire Naruto –Fuin- si Elfman perdía el control esto debía bastar para traerlo de vuelta –Lo siento- se disculpó Naruto abriendo sus ojos para observar a Elfman arrodillado en el suelo del bosque en el que entrenaban.

Volvería más tarde, de momento iría a ver cómo le hiba a los demás.

-¡Aaaaahhhhh!-

Al parecer no muy bien.

- Varios días después -

Observando al peliblanco, Naruto noto como Elfman se relajaba de su rígida postura, había estado encerrado en su mente ya más de tres días, también noto como el aura del peliblanco se fortalecía, casi podía ver el aura plateada que lo rodeaba, pudo ver como sus lágrimas salían de sus ojos cerrados, a diferencia de su imagen derrotada, Elfman se sentía en paz, como si ya nada estuviese sobre sus hombre. Sonriendo con comprensión Naruto se levantó del suelo y camino hacia su amigo.

-Toma, bebe un poco- colocando su cantimplora de agua en los labios del peliblanco lo hizo tomar un poco de agua.

-… gracias- la voz de Elfman era rasposa síntoma de sequedad.

-De na… ¡!- Naruto apretó sus dientes cuando sintió el puño de Elfman en su estómago -… me lo… merezco-

Elfman no le prestó atención al pelirojo quien se sobaba el estómago, levantándose del suelo sintió sus rodillas protestar, estaba todo entumido, haciendo todo a un lado en su mente cerro sus ojos nuevamente solo para evocar la imagen de Lisanna.

-Ne-chan- susurro recordándola con una sonrisa.

-Todo bien- pregunto Naruto ya recuperado del golpe del Strauss.

-Ahora lo está- respondió abriendo de nuevo sus ojos para mirar al pelirojo –ahora que-

-Nada- contesto colocando una mano en el hombro de su amigo –desde ahora todo depende de ti-

-Entonces, creo que dormiré un poco- dijo mientras se dirigía camino al campamento en el que dormían los demás –Naruto- llamo mientras se detenía por un momento -… gracias-

-De nada- Naruto sonrió al ver la sonrisa del peliblanco quien emprendía de nuevo su marcha –Lisanna…- murmuro Naruto mirando al cielo –donde quiera que estés, debes de estar orgullosa de tu hermano- debía recordar de llevar unas cuantas flores a la tumba de la peliblanca, quizás Mirajane le ayudaría a escogerlas.

- Flashback -

-Entonces dime recuerdas tu promesa-

-Prometí proteger a Nee-chan-

-Y crees que en este patético estado lo lograras, después de que este sujeto te mate que crees que hará con Mirajane. Dime así es como la salvaras-

-No-

-Entonces que harás-

-Seré… ¡seré un hombre!-

-¡¿Serás un hombre para qué?!-

-¡Seré un hombre para proteger a Nee-chan!-

Sol vio con los ojos ensanchados como el peliblanco de Fairy Tail tomaba su lanza con su mano desnuda.

-¡¿Quoi?!- Sol exclamo cuando el aura de poder del peliblanco exploto en un tsunami blanco –e-esto…- las palabras murieron en la garganta del miembro de los cuatro elementos cuando el cuerpo del peliblanco comenzó a cambiar drásticamente.

Elfman gruño cuando su cuerpo comenzó a cambiar, había practicado unas cuantas veces pero aún no se acostumbraba a tal cambio, era muy distinto que transformar únicamente su brazo, pero cada vez se hacía más natural.

Sol observo con miedo cuando la piel de Elfman comenzó a volverse peluda, sus músculos se abultaron más de la medida rompiendo sus vestimentas y sus pies comenzaron a cambiar a algo no humano y cada vez más animal, sus manos dejaron de ser manos, para transformarse en garras muy afiladas, de su frente un par de gruesos cuernos brotaron y sus colmillos crecieron. Su estatura se elevó un par de metros empequeñeciéndolo.

Totalmente acorralado Sol mando a sus esclavos de piedra atacar al gigante.

-¡Aaaaahhhhh!- con un grito bestial gigante lanzo una onda expansiva que mando a volar a las copias de Lisanna dejándolas fuera de combate.

Sol sabía que si tenía suerte el apenas lograría salir con vida de este combate, la magia posesión era una magia muy poderosa y si se tenía control de ella un mago cualquiera podría alcanzar fácilmente el poder de un mago santo, prueba de ello fue la demonio de Fairy Tail, Mirajane Strauss, quien con su Satán Soul logro hacerse un nombre entre los magos más fuertes alcanzando un nivel de clase S. para suerte de los enemigos de la peliblanca, ella al estar en plena conciencia los dejaba con vida, cosa que no creía que aplicara al estado de Elfman quien en su mirada solo podía observarse una increíble sed de sangre.

Tan rápido como un relámpago Elfman apareció frente a Sol, una hazaña increíble dado su tamaño.

Sol rápidamente intento ocultarse debajo del suelo con su magia de tierra, pero Elfman pensaba de otra manera, golpeando el suelo lo hizo estallar lanzando al mago de Phamton lejos de su salida de escape.

En cámara lenta él una vez peliblanco observo a Sol en el aire mientras era impulsado por los escombros, apareciendo nuevamente al lado de su enemigo lanzo una exagerada cantidad de golpes, sonrió cuando sintió que más de una vez golpeo a su enemigo. Mirando el cuerpo semi-inconsciente de Sol, Elfman no estuvo satisfecho, tomándolo de una pierna lo azoto varias veces contra en suelo para luego dar un giro y lanzarlo con fuerza a un muro cercano.

Elfman gruño con satisfacción al ver el cuerpo roto de Sol, hiba a acabar con el cuándo escucho una ventana romperse, su mejorada vista observo a una mujer de cabello blanco entrar por la ventana y aterrizar justo delante suyo.

-E-Elfman-

Mirajane llevo sus manos a su boca. De nuevo ella había fallado, que tanto tuvo que exigirse su pequeño hermano como para venderle su alma a ese monstruo, si tan solo ella hubiese sido más fuerte. Sus pensamientos fueron cortados cuando su hermano camino hacia ella.

-Lo siento, Elfman- Mira lloro, comenzando a liberar su poder espero al menos tranquilizarlo, aunque eso le costara la vida.

Mirajane observo como a la velocidad de un rayo Elfman estaba a solo unos centímetros de su persona.

-No te disculpes, Nee-chan-

Los ojos de la peliblanca se abrieron en enormidad cuando la gran bestia la tomo en sus fuertes brazos en la abrazo, a pesar de los grandes y musculosos brazos que seguramente eran lo suficientemente fuertes como para doblar el acero, la bestia la tomo con una delicadeza que contradecía a su portador, la voz, dioses, era la voz de Elfman, algo ronca y profunda, pero era Elfman.

-E-Elfman…-

-No lo hagas- su hermano le susurro en un tono profundo –no lo hagas… no llores- Mirajane negó enterrando su rostro en el peludo pecho de su hermano –sé que odias esta forma, pero la necesito, necesito ser fuerte para protegerte-

-Tonto- susurro la peliblanca –soy la mayor, se supone que yo deba decir eso- ella negó mientras miraba el rostro cambiado de su hermano.

-Pero yo soy el hombre de la familia, yo debía protegerte a ti y a Lisanna… y falle en ese entonces, no fallare contigo- dijo mientras poco a poco Elfman volvía a su antiguo ser.

Mira volvió a negar mirando a su hermano volver a su estado normal. Abrazando a su hermano sonrió.

-Tranquilo Elfman, en ese entonces tu solo intentaste salvarnos, en todo caso yo había fallado, no fui lo suficientemente fuerte como para detener a esa bestia y tú te viste obligado a intentar domarla, si alguien tiene la culpa de la muerte de Lisanna esa soy yo, mi arrogancia me impidió ver lo obvio… yo era débil- reconoció la peliblanca –aún sigo siendo débil, incluso más que antes, por eso quiero que me ayudes- Elfman miro a su hermana mayor con confusión –no sé lo que hiciste para soportar tú transformación, pero quiero intentarlo, sé que te has vuelto fuerte hermanito, yo también quiero serlo de nuevo, no soportaría que tu cargaras con mi debilidad-

Elfman miro a su hermana a los ojos los cuales estaban algo llorosos, eso lo rompió, sus ojos rápidamente comenzaron a arder y llenarse de lágrimas, como todo hombre que él se decía ser quiso negar esas gotas saladas que querían salir, negó y negó pero al final fue más poderoso que él.

-¡NEE-CHAN!-

Con un grito que seguramente se escucharía a kilómetros el peliblanco lloro, Mirajane solo pudo mirar a su hermanito llorar de felicidad, era tan dulce que dolía, Elfman era realmente como una nuez, duro y rustico por fuera, pero por dentro, por dentro era todo lo contrario.

Mirajane con una sonrisa seco sus lágrimas siendo acompañada por su hermano.

Elfman sonriendo miro a unos de los grandes agujeros de la sala donde estaban, su sonrisa se borró cuando observo a sus amigos luchar contras las sombras de Phamton, era un caos total aunque parecía ser que estaban ganando, cambiando su mirada hacia el gremio en el que estaban observo lo dañado que estaba.

-Nee-chan, como está la situación-

-No es tan mala como parece, el gremio de José está destruido, ya no podrá usar su arma contra nosotros y las sombras de José ya no san tantas y muchas de ellas ya no se regeneran, al parecer José se está agotando-

-Lo dudo Nee-chan-

-Eso temo- suspiro agotada la Strauss –José es un mago santo al igual que nuestro maestro, dudo que esas sombras siquiera lo agoten, está retrocediendo solo para volver a golpear con más fuerza-

-Entonces nos adelantaremos y golpearemos el doble de fuerte-

Mira sonrió a su hermano, dudaba que Elfman fuese un adversario para José, pero en este gremio estaba Natsu y Gray, juntos todos ellos podían hacerle frente, al menos el suficiente tiempo como para que Naruto y Erza llegaran y les ayudasen, Naruto, quizás él era el único en ese lugar que podría hacerle frente a José.

-Vamos Elfman, ayudemos a los demás-

Ambos peliblancos se miraron antes de adentrarse en los destruidos pasillos de los alguna vez fue el gremio móvil de Phamton.

Mientras en otro lado del destruido gremio el par de pelirojos se levantaban del suelo, sus cuerpos aun sufrían de los calambres producidos por el impacto del cañón Júpiter.

-Ah- jadeo Naruto mientras se estiraba, su cuerpo emitió un desagradable sonido mientras sus huesos sonaban –después de esto te juro que dormiré una semana entera- se quejó Naruto dejando de sonar sus huesos.

-Estoy de acuerdo- gruño Erza levantándose mientras sentía que los músculos de sus piernas se tensaban –unas vacaciones no estarían mal-

-Aguas termales- propuso Naruto a su amante.

-Me parece bien- le sonrió la peliroja ya imaginando la exquisita sensación del agua calentada volcánicamente en su cuerpo –un banquete, comida marina se me antoja, luego un masaje y después a dormir-

-Ya me siento mejor de solo imaginarlo- se rio Naruto cerrando sus ojos para imaginar con más claridad lo que Erza decía –pero primero esto- dijo –aplastamos a José, salvamos el día, nos vamos juntos y hacemos todo eso y luego en la noche tendremos sexo hasta quedar inconscientes-

-Me gusta-

-Ahora vámonos, creo que ese es Natsu mas adelante y creo que se con quien se encontrara- dijo Naruto sintiendo claramente al dragón slayer mas delante de su zona y con él a otra persona con la que tenía una cuenta pendiente.

A unas cuantas secciones más adelante Natsu corría a un ritmo cómodo para él, ni muy lento ni muy rápido, un ritmo que le permitía observar su entorno y a cualquiera que intentara abordarlo por sorpresa.

Desde hace ya un momento el slayer de fuego sentía un desagradable cosquilleo en su nuca, no estaba solo, mirando a su lado observo a su siempre fiel amigo Happy, noto como el gato azul con alas también se sentía incómodo.

-Natsu…- hablo Happy en un tono nervioso.

-El aire- hablo Natsu olisqueando el aire a su alrededor mientras corría –es desagradable, todo ha muerto en este lugar- dijo notando la inusual falta de vida en la sala por la que corría, el aire mismo se sentía vacío, de hecho no olía a nada.

-C-Crees que sea José-

-Es una posibilidad- respondió el pelirosa, lo cual era correcto pues se dirigían a su ubicación –aunque si es así, entonces es una buena noticia-

-¡¿Cómo podría ser eso una buena noticia?!-

-Porque si lo encontramos, entonces podre acabarlo- la sonrisa hambrienta del slayer era indicador que lo decía muy enserio.

-Abecés envidio tu ignorancia Natsu- happy suspiro en derrota –José es un mago santo, el mismo rango que nuestro maestro, a José no le dieron ese título por nada-

-Je…- se rio Natsu acariciando la cabeza de happy quien sonreía a su amigo.

Happy hiba a decirle algo a su amigo quien acariciaba su cabeza cuando sintió que este lo abrazaba contra su pecho y saltaba hacia un lado.

Natsu apenas tuvo tiempo para evadir lo que sea que había sido eso, fue un ataque invisible, no hubo sonido ni nada que lo delatara, solo gracias a sus instintos logro evadirlo.

-¡Sal!- ordeno Natsu aparentemente a la nada.

La respuesta que recibió el pelirosa solo fue una pequeña brisa de aire la cual paso al lado suyo y se concentró más adelante formando un pequeño remolino.

-Qué triste…- la voz que escucho Natsu salir del remolino de aire fue gruesa y melancólica, no le agrado en lo más mínimo –cuando las alas de llamas se caen y pudren. Si… todo lo que queda es el cadáver de un dragón- ok, ese fue un muy mal intento de poesía, incluso Natsu podía decir eso.

Happy inmediatamente analizo al hombre que se materializaba en el viento, el al igual que Mira se había dado a la tarea de investigar a ciertos magos de algunos gremios, más que nada para la información, pues en las palabras sabias de Makarov, no hay mejor amiga que la información, bueno, también una mujer y una cerveza, pero no hablaría de eso. Mirando al sujeto averiguo rápidamente algo, era obviamente un mago de viento, uno muy poderoso, Incluso Erigor palidecía ante este enemigo, en todo Phamton Lord solo había un mago de viento que encajaba en apariencia y poder.

-¡Natsu!- exclamo a su amigo –ten cuidado este es uno de los cuatro elementos, uno muy peligroso, su nombre es…-

-Aria… me llamo Aria- interrumpió el recién llegado –miembro de los cuatro elementos, así como el pilar de ellos, y he venido para matar al dragón-

Natsu no perdió tiempo en estupideces, no sería impulsivo, algo le decía que si hiba de cabeza a este enemigo moriría sin tener ninguna oportunidad.

-Pues aquí te espero, Aria pilar de los cuatro elementos- respondió Natsu levantando su guardia listo para entrar en combate.

En otro lugar el pelinegro Gray escalaba una pared que alguna vez fue un piso antes de que el castillo se reconfigurara, este era ya su cuarto intento de subirla, los otros tres intentos había terminado con el cayendo de culo al suelo.

-¿Hm?- Gray miro hacia arriba cuando sintió algo caer en su cabeza, era pequeño y húmedo –llueve- dijo a nadie mientras seguía tratando de subir, solo esperaba que esta repentina lluvia no fuese un problema, con quería que las piedras del piso/pared de las que se agarraba se humedecieran y se resbalase -¡wow!- exclamo cuando su mano resbalo de la piedra en la que estaba agarrado –No esta vez- gruño mirando hacia arriba a la ventana la cual quería llegar, apoyando su pie un una soca saliente se impulsó hacia arriba -si- celebro cuando tomo el marco de la ventana.

Con esfuerzo Gray fue saliendo por la ventana que estaba ahora en horizontal, la lluvia de un momento a otro comenzó a arreciar, chasqueando su lengua miro hacia arriba, función el ceño cuando observo solo un par de nubes de tormenta. Girando a su izquierda miro en dirección a su gremio, la vista era deprimente, la antes alegre estructura del gremio ahora estaba dañada, había un gran agujero en el techo, podía ver a la lejanía que le faltaba una pared, aguzando más la vista observo varias grietas en la estructura, en resumen, su amado gremio era un desastre, sería una suerte si no habría que demolerlo para volverlo a construir. Aunque también noto algo, estaba soleado, en el lugar que estaba Fairy Tail estaba totalmente soleado, eso solo confirmo una sospecha.

-Contante y silenciosa… constante y silenciosa- gray miro a su espalda donde una mujer aparecía de entre la lluvia con un paraguas que la protegía de lluvia, no se engañaría a sí mismo al decir que no era atractiva, pues la mujer de cabellos azules era atractiva, no dudaba que Loki intentara coquetear con ella, claro si ignorara todas las advertencia de peligro que salían de la extraña chica.

-¿Quién eres?- pregunto Gray sin molestarse en ser educado.

-Juvia… mi nombre es juvia, la mujer de la lluvia. Miembro de los cuatro elementos- se presentó la mujer mirando al pelinegro.

-Cuatro elementos… supongo que al igual que los demás no evitaras la pelea-

-No- respondió la mujer de cabellos azules –puede que hayan vencido a dos de los cuatro elementos, aun así no deben subestimar a Juvia o a Aria, sería un error mortal-

Gray noto como la lluvia parecía arreciar más, al parecer la magia de esta chica estaba en total y perfecta armonía con su elemento y este afectaba a su entorno en forma de lluvia, lo cual no era bueno, tal hazaña solo era logrado por magos de un alto calibre. Tragando esa pequeña sensación de nerviosismo el pelinegro se acercó a la maga de la lluvia, caminando solo se detuvo hasta estar a solo un par de metros de ella, endureciendo su mirada la miro fijamente a los ojos.

-Lo siento, pero me da igual quien seas, no me importa si eres una mujer, anciano o incluso un niño. Pero yo nunca subestimo a alguien que haya lastimado a un amigo- liberando su aura helada Gray intento competir con la de la peliazul –así que prepárate por que no seré suave- la mirada de acero del pelinegro casi podría derretir a la mujer.

… aunque el efecto de otro.

Juvia realmente hizo todo lo posible por no apartar su mirada de los ojos duros y apasionados del pelinegro, pero fue incapaz. Alguien tan en sintonía con su naturaleza sintió algo familiar en el pelinegro, era alguien con una magia muy similar a la suya o en tal caso era portador de una magia que controlaría a la suya, dos piezas de un rompecabezas de dos piezas, la mitad de uno solo. Tal pensamiento hizo que sus mejillas se tiñeran de un saludable tono rosado en sus pálidas mejillas.

-S-Si, tienes razón, yo he perdido esta batalla…- tana apresuradamente como dijo esas palabras juvia se dio media vuelta y procedió a marcharse mientras sujetaba su generoso pecho donde su corazón latía como nunca había latido.

-¡P-Pero qué coño!- Gray casi sintió como su cerebro hacia cortocircuito, en su vida jamás había visto algo así de confuso, un enemigo que se rendía solo porque sí.

Mientras a pasos apresurados la peliazul de Phamton caminaba a un paso rápido pero no tanto como para decir que estaba corriendo, su imaginación era una desastre de imágenes "no sería suave" que quería decir con eso, una cama, ella desnuda, el pelinegro encima de ella entre sus piernas… … … ¡No! Tales pensamientos inundaban su mente.

-"¡Juvia mala!... tales pensamientos pecaminosos… ¡Juvia no deben pensar esas cosas!"- sus pensamientos fueron cortados cuando sintió los pasos rápidos en la lluvia.

-¡Espera!- Gray no se detuvo a pensar en sus acciones, simplemente avanzo hacia la mujer de la lluvia. No pensó en que su enemigo se había rendido y que no hacía falta pelear, solo quería saber que le sucedía a la extraña mujer.

Juvia al mirar al pelinegro avanzar hacia ella actuó por instinto puro, su mirada en un instante gano un tono frio y calculador.

- Wáter Rock -

Gray de inmediato abrió mucho sus ojos cuando el agua de la lluvia se concentró a su alrededor, y en apenas un pestañeo se vio encerrado en una esfera de agua.

-"¡Pero qué diablos!"- con apenas oxígeno en sus pulmones gray se apresuró a salir de su prisión acuosa solo para darse cuenta que el agua era más dura que el acero, apenas y pudo mover sus músculos -¡Uhg!-

Juvia al ver a la razón de sus futuros sueños húmedos atrapado en su prisión de agua comenzó a alarmarse.

-¡No!- grito alarmada -¡Juvia no quería hacerle daño! ¡Juvia mala! ¡Juvia te liberara!-

Incapaz de escuchar los gritos desesperados de la peliazul Gray libero de golpe su magia en una explosión helada. Con velocidad el agua que formaba la prisión del pelinegro se cristalizo en una esfera de hielo puro para luego agrietarse y romperse en múltiples fragmentos pequeños dejando libre al mago de hielo.

-Eso… eso estuvo cerca- no era broma, Gray sabía muy bien que si no hacia eso pudo haberse ahogado –a-aunque no fue del todo limpio- comento mirándose a sí mismo observando varios fragmentos de hielo que lo apuñalaron en su abdomen y sus brazos, no era nada grave apenas heridas superficiales aun así su camisa blanca ya era inservible al mancharse rápidamente con su sangre.

El rubor en la cara de Juvia gano dos escalas más en su tono, sintió a la perfección a través de su agua la magia helada del pelinegro, era magnifico, un mago de hielo, su contraparte.

-Se nota que eres muy buena- gruño Gray congelando sus heridas y así evitando que sangrara más –espero que estés lista para lo que sigue- dijo el pelinegro mientras se quitaba su camisa bañada en sangre dejando su torso bien definido al descubierto.

Juvia se alarmo aún más cuando vio al pelinegro quitar su camisa, esos pectorales, esos abdominales, era como una estatua de mármol del museo, puede que su visión se viera ligeramente deformada por lo que sentía ahora mismo, pero no le importaba.

-"¿Por qué se está quitando la camisa? Acaso… ¡No!... ¡Hay pasos a seguir antes de eso! ¡Aunque estoy lista, no es el lugar apropiado!"-

- Ice Maker: Lancer -

El tren de pensamientos de Juvia fue interrumpido cuando de las manos de Gray múltiples lanzas de hielo salieron en dirección suya.

Gray miro atento a su ataque, este era uno de sus ataques más comunes de su arsenal, y muy práctico a la hora de manipular a un enemigo, ya que cuando veían que serían empalados en lanzas de hielo por lo general evadían el ataque y allí era cuan el aprovechaba con su velocidad para acercárseles y entablar un combate cuerpo a cuerpo donde solo bastaría un toque y un hechizo preparado y dejaría a su enemigo encerrado en un ataúd de hielo.

-"Listo"- Gray se preparó para avanzar a su máxima velocidad cuando vio que su ataque estaba a solo un metro de la mujer, aunque tuvo que pararse ya que Juvia no parecía querer moverse, simplemente se había quedado allí parada –Tks- tirando de sus brazos gray trato de cancelar su ataque, quizás la peliazul se había congelado al ver tan mortal ataque de su parte, maldijo cuando escucho el sonido de un jadeo y el del líquido caer al suelo, apartando la mirada no quiso presenciar el cadáver.

-Si… supongo que esto es la realidad en la guerra, un amor imposible-

Gray abrió los ojos asombrado, girando su cabeza al frente observo algo que no tenía explicación en su cabeza.

-¡Q-Que!-

Frente a él, la mujer de la lluvia estaba muy viva, su cuerpo estaba casi totalmente destruido era un milagro que estuviese de pie, su brazo derecho estaba apenas unido por un hilo de piel, su pierna derecha estaba totalmente separada del resto de su cuerpo, en su pecho se podían ver dos enormes agujeros, su hombro derecho había dejado de existir, y más espeluznante aun la mitad de su rostro no estaba. Mirando más detenidamente Gray observo la inquietante falta de sangre en las heridas, solo había agua, la cual reformaba las partes que habían sido heridas en su cuerpo.

-Eres mi enemigo después de todo- la vos de juvia era triste y melancólica como si se lamentara de alguna cosa –supongo que este será un adiós, me despido dulce amor de primavera-

Gray estaba a punto de preguntar que se refería cuando.

- Axe wáter -

Saltado a un lado Gray apenas pudo evitar la mortal cuchilla de agua que dejo una muy marcada brecha.

-¡Mi turno! Ice Maker: axe -

De la misma manera que la peliazul Gray formo una gran hacha de hielo para luego balancearla horizontalmente. Su ataque dio justo en el blanco cuando su arma hecha de hielo dividió a la mujer justo a la mitad por su cintura.

-Mierda- el pelinegro gruño por lo bajo cuando su ataque no surtió el efecto que él esperaba.

-Es inútil, los ataques físicos nunca dañaran a Juvia- dijo la miembro de los cuatro elementos mientras las dos mitades de su cuerpo se volvían a unir –si eres listo abandonaras esta lucha y me entregaras a Lucy Heartfilia. Acepta esta propuesta muchos no tuvieron la suerte de ser tu- dijo mientras sus mejillas se volvían a tornar de un rosa suave.

-Estúpida- Gray escupió –esta pelea entre gremios a ido demasiado lechos como para que la abandone por una simple petición de una linda mujer- al parecer gray no sabía los efectos de sus palabras –además… Lucy es un miembro de nuestro gremio y alguien a quien he tomado cariño, nunca te la entregaría, aun si tengo que dar mi vida por ella nunca te la entregare- dijo firmemente mientras se volvía a preparar para seguir peleando.

Lo único que pudo escucharse a continuación fue el sonido húmedo de la lluvia al caer.

Mientras en la mente de Juvia solo podían repetirse en bucle las palabras de su enamorado, acaso él y Lucy, él y Lucy, él y Lucy… no, no podía.

-¡NO!-

Gray de alguna manera supo que su boca lo había metido en un muy gran enorme problema, la mirada perdida pero sicópata de Juvia era un muy buen indicador de eso.

-Tks- Gray gruño cuando su hombro fue tocado por una gota de agua, esta estaba hirviendo, pronto otra la siguió y luego otra –oye…- Gray apretó su boca cuando miro a la Juvia frente a él, la mujer estaba literalmente hirviendo, incluso vio las hileras de vapor salir de su cuerpo –mierda-

-¡JUVIA NO PERDONARA A LUCY!-

Gray apenas tuvo tiempo para cubrirse con sus brazos cuando un enorme torrente de agua hirviendo lo azoto.

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De momento eso es todo, perdón por no responder algunos de sus comentarios, pero ahora no estoy de mucho ánimo, más que todo cansancio, estoy cansado de todo esto que está pasando. Les contare algo, yo vivo en Venezuela, en el estado Zulia, ese estado es uno de los más calientes del país, por no decir que es el más caliente, no por nada lo llaman "la tierra del sol amado" no hace mucho, un par de días, la temperatura llego a unos 49º y en ocasiones es peor, porque les digo esto es simple, debido a la cuarentena todo mundo tiene que estar en sus hogares, lo cual hace que la gente tenga siempre sus aires acondicionados encendidos para amortiguar el calor, el cual ya comienza a dar con más fuerza ya que los meses de mayo a julio siempre son los más calurosos. Entonces que pasa que tanta demanda eléctrica sobresatura las ya de por si olvidadas estaciones eléctricas las cuales no se les ha dado mantenimiento en muuuucho tiempo, en resumen más consumo, la estaciones sufren, para que no exploten por los aires se han implementados los llamados "racionamientos eléctricos" lo cual lleva a los cortes en horas claves en algunos sectores, si, adivinaron, las horas claves son al medio día. ¡PERO QUE MIERDA PIENSA ESTA GENTE! Somos un puto estado en que al medio día las carreteras derriten neumáticos ¡NEUMATICOS, MALDITA SEA!, y para colmo las horas, si horas, dejaron de ser 2 horas, pasaron a 4, y hoy en día tenemos 6 horas de "racionamiento" al día, lo cual me ha llevado a dejar mi computadora de lado, pues cuando estoy libre para escribir no hay energía eléctrica, y cuando hay servicio eléctrico ya estoy muy cansado y agotado por el calor que lo único que quiero hacer es tirarme en mi cama y gozar del aire acondicionado después de un baño.

Se despide un caluroso –AlejandroV-

P.D: por cierto, estoy pensando en la opción de publicar ciertas historias en whattpad, esta idea me la dieron algunos de ustedes, ¡ah! Y antes de que se me olvide, si ven esta historia por ese sitio bajo el nombre de otro autor, no se preocupen ya que esa persona se contactó conmigo y dejamos muy en claro los permisos a la hora de que el publicara los capítulos de mi historia, así que no lo linchen ni nada por el estilo.

Ahora sí, adiosito y recuerden… que la zhukulensia los acompañe.