Hola! He vuelto con la continuación. Quiero agradecer a fabelliot y a Uchihinata-20, por sus reviews.
No quiero detenerlos más así que, aquí está el capítulo.
CAPÍTULO II
Sentía la calidez del chakra por sus manos, mientras concentraba su mirada en la herida del hombre que tenía recostado en una de las camillas del cuarto de cirugías y acercó sus manos directamente al hombro del sujeto.
Los asistentes miraban asombrados como la herida comenzaba a sanar, el hueso astillado se regeneraba por completo, el cartílago y los músculos recuperaban su estado normal y la piel comenzó a cubrir toda la herida en cuestión de minutos, aquella regeneración total llevaría poco más de una hora hecha por uno de ellos, pero la joven frente a ellos lo logró de una manera casi inmediata.
Al terminar, la joven dio un suspiro de alivio al ver que había logrado sanar completamente al paciente, bajó el cubrebocas de su rostro y miró a sus asistentes.
-Está listo- expresó tranquila -lo mejor será que lo lleven a su habitación, tardará un par de horas en despertar-
-Entendido- expresó uno de los jóvenes
-Es sorprendente el tiempo que le llevo realizar esta curación, señorita Kikyô- una joven se acercó a la joven, su tono era de admiración
-Me siento aliviada de que haya salido todo bien- la joven azabache le expresó dando una leve sonrisa e ignoró el tono en que se había dirigido la joven a ella
Le entregó la vestimenta quirúrgica a la joven y agradeció a los demás antes de salir de la sala. Caminó por el hospital hasta llegar a la salida de este, al salir sintió algo de alivio, las expectativas sobre ella eran muy altas y hasta ahora parecía cumplirlas, sin embargo, ella sabía que tenía un límite para sus habilidades y muchas veces se preguntaba cuándo lo mostraría.
Comenzó su caminata hacia la oficina del Hokage, habían pasado ya unos meses desde que Kakashi le hizo la prueba al equipo de Sasuke y había escuchado que la habían pasado, ahora debían realizar misiones de clase D por su rango genin, tareas simples. Y mientras seguía su camino sus pensamientos viajaban al joven Uchiha, aún faltaba algo de tiempo para que se pudiera presentar frente a él como la joven shinobi que ahora era, pero su anhelo de verlo desarrollarse como ninja era muy fuerte y por esa razón se encontraba caminando hacia la oficina del Hokage, para saber cómo le iba al joven azabache.
Al llegar, el Hokage estaba tranquilamente en su oficina revisando algunos documentos, al verla entrar a su oficina sonrió sutilmente, la joven azabache había aparecido en su vestimenta de sacerdotisa, al parecer ese viejo hábito aún no lo podía apartar de sí misma.
-Kikyô, deberías acostumbrarte ya a tu vestimenta shinobi, después de todo han pasado 5 años-
-Lo sé Lord Hokage, pero me siento mejor en esta vestimenta al momento de tratar a los pacientes- expresó la azabache fríamente
-Entiendo- el hombre mayor inhaló su pipa para unos momentos después exhalar el humo -supongo que tienes curiosidad por el avance de Sasuke-. Kikyô no dijo nada, simplemente se quedó firme frente al Hokage. -Ayer fue asignado a una nueva misión- comenzó a informarle -Naruto se encontraba muy ansioso, así que les fue asignada una misión tipo C, fueron como guardaespaldas de un constructor de la aldea escondida entre las olas-
-Ya veo- la joven apenas pronuncio las palabras, "parece que se encontraran fuera de la aldea unos días"
-Kikyô, he escuchado que has demostrado grandes habilidades en la curación, has sorprendido a muchos en el cuerpo médico-
-Simplemente he seguido las instrucciones de curación y he tenido apoyo- expresó sin interés la azabache
-Veo que no te agrada mucho ser admirada-. La azabache no dijo nada y un breve momento de silencio se presentó, la joven notó que el Hokage la miraba pensativo. -Me gustaría que fueras a la aldea escondida entre las olas y me gustaría un reporte cómo está el equipo de Kakashi, incluso antes de que regresen a la aldea-
La cara de Kikyô se mantuvo inexpresiva pero sus ojos dieron un breve brillo de sorpresa y curiosidad.
-Entiendo, partiré cuanto antes- hizo una reverencia y comenzó a caminar a la salida
-Kikyô-, la azabache detuvo su camino y giro para mirar de nuevo al Hokage, -usa tu atuendo shinobi y recuerda, en caso de ser necesario presentarte ante el grupo, mantén oculta tu identidad- la voz del señor era suave pero firme.
La azabache sólo asintió con la cabeza y se retiró. Mientras caminaba pensaba en el Hokage, era increíble la forma en que sabía cómo se sentía y decidiera enviarla a ver al joven Uchiha, en su boca se asomó una leve sonrisa.
Al llegar a su pequeña casa lo primero que hizo fue buscar aquel atuendo, lo cierto era que no le desagradaba en lo más mínimo, era hermoso y le permitía moverse con libertad, pero el atuendo de sacerdotisa le permitía concentrarse y no era llamativo, y la verdad era lo que más le gustaba.
Se despojó de sus prendas, y comenzó a colocarse su atuendo, era un vestido largo estilo yukata abierto en ambas piernas, color negro con el bordado de unas hojas de acre color azul rey con el obi de color azul y el obijime gris, debajo se colocó unas mallas cortas de color negro, tomó las zapatillas ninjas negras las cuales llegaban debajo de las rodillas, tomó unos guantes ninja negros que cubrían sus antebrazos, y al terminar tomó una cinta para el cabello y lo ató en una coleta alta dejando dos mechones libres.
Se miró al espejo un momento, aquella visión de ella fuera de su atuendo de sacerdotisa le incomodaba un poco, sentía que su atuendo actual era algo llamativo, dio un suspiro al recordar que muchas veces jóvenes la detenían adulando su belleza, ella amablemente los rechazaba y ahora, vestida de esta manera sin duda llamaría la atención, así que para sentirse más cómoda tomó su máscara y la colocó sobre su rostro, la azabache no formaba parte de los cazadores especiales ANBU, aun así el Hokage decidió otorgarle una, y finalmente tomó su arco y se colocó el carcaj lleno de flechas.
Se dirigió a la salida de la aldea Konoha, entregó a los guardias el permiso de salida y al darle el paso inició su camino directo a la aldea escondida entre las olas. Comenzó a correr, tenía deseos de llegar lo antes posible y confirmar que el equipo se encontraba bien. Después de unas horas llegó al puerto donde solicitó que la llevaran, hizo el pago correspondiente y subió al bote. La aldea se encontraba oculta por la neblina, pero al pasar la frontera se encontró con un cielo azul y algunos botes rondando en el gran lago.
El lugar parecía agradable y modesto, no tenía adornos excéntricos y la belleza natural sobresalía en el lugar. Su perspectiva cambio cuando, después de que llegó a la orilla y se dirigió al centro del pueblo, su corazón dio un vuelco en el momento en que vio la miseria del pueblo. Niños en las calles desnutridos o robando comida de donde pueden y los adultos no estaban en mejores condiciones.
Detuvo su camino un momento, miro a un grupo de niños sentados afuera de un local de verduras, el cual tampoco tenía mucho que ofrecer, de su bolsa shinobi sacó unos pequeños panecillos y se los entregó a los pequeños, al inicio desconfiaron al mirar su máscara, pero segundos después aceptaron, le dedicaron una sonrisa y sus ojos se iluminaban al saborear el pan.
Lamentando no poder hacer más continuó su camino hacia la casa del constructor. Se internó por el bosque, saltaba entre las ramas de los árboles y de pronto se detuvo, logró percibir la presencia de algunos sujetos, se concentró y pudo reconocer el chakra de Kakashi. Se acercó con cuidado, logrando que ni el ninja de pelo grisáceo notara su presencia, y decidió ver un momento el entrenamiento.
El entrenamiento que estaban haciendo era el de trepar los árboles sólo con las plantas de los pies, un entrenamiento básico y de mucha utilidad para poder controlar el chakra. De nuevo dirigió la mirada en Kakashi, se veía herido y débil, además de que se encontraba usando unas muletas. Aquello la preocupó, pues parecía haberse enfrentado a un oponente fuerte para ser una misión de tipo C. La azabache bajó del árbol, comenzó a elevar su chakra a tal nivel que sólo Kakashi pudiera sentirlo.
El ninja con la mascarilla notó la presencia de la joven, giró su rostro hacia donde se encontraba ella, quedándose algo pensativo. Después de unos momentos, miró a su grupo, Sakura había logrado sin ningún problema trepar el árbol, mientras que Naruto y Sasuke seguían progresando lentamente.
-Sakura- Kakashi se dirigió hacia la joven pelirosa -Ve a la casa del constructor y toma un descanso, después dirígete al puente y cuida del constructor-
-Sí- expresó la joven agradecida, levantándose del lugar donde estaba y emprendiendo camino a la casa del constructor
-Naruto, Sasuke. Supongo que ustedes dos continuaran entrenando- Los jóvenes mencionados simplemente asintieron -Bien, supongo que entonces los veré más tarde- dio vuelta y comenzó a caminar en dirección hacia donde sintió aquel chakra.
La azabache esperó hasta que tuvo a Kakashi frente a ella. Sintió un nudo en la garganta al verlo, le había tomado cariño durante esos años de entrenamiento y verlo en ese estado le dolía. Él notó la preocupación de la joven cuando notó que su puño derecho se había cerrado con fuerza.
-No te preocupes, es más desgaste que heridas- expresó de forma tranquila el ninja
-Permítame revisarlo- pidió con un leve tono de preocupación
-Está bien- expresó sin queja, se acercó un poco a ella y se recostó en el pasto verde del lugar
Kikyô se hincó, dejó su bolsa y armas a un lado. Concentró su mirada en el pecho del hombre, tratando de ver si algún órgano estaba dañado, continuó con los brazos y piernas, para terminar con su cabeza. Dio un suspiro de alivio, no había ningún daño grave, lo único que tenía eran que sus músculos se habían tensado demasiado por lo cual su cuerpo no podía moverse con normalidad y el chakra de Kakashi estaba bajo, sin duda había usado el sharingan.
-Lo ves, sólo estoy agotado- dijo el ninja de pelo grisáceo al escuchar el suspiro de la joven
-Le prepararé una medicina para que recupere pronto la energía- expresó tranquila -sin embargo, también tengo que aplicar algunos masajes en sus brazos y piernas, para disminuir un poco la tensión en sus músculos-
-Entiendo- se reincorporó y la joven lo ayudó a levantarse. -¿Vendrás a la casa del constructor?-
-No, sensei. Me quedaré a dormir aquí en el bosque, es mejor-
El ninja no dijo nada, sólo la miró, para su edad tan joven Kikyô era una chica muy madura y con un sentido de la responsabilidad muy alto, al igual que creencias firmes. Era un orgullo para él haberla fortalecido un poco más con su entrenamiento.
-Muy bien, entonces te veré mañana- y dejó sola a la joven.
Espero que les haya gustado, practicamente los capítulos van a ir siendo los mismos que hay en el anime.
Espero no tardar mucho con la continuación.
Dejen Reviews!
