¡Buenas hermosos y sensuales lectores! ¿Como estan? Quiero agradecerles a todos los que se toman un tiempito y leen mi historia :D es la primera vez que lo hago y me alegra mucho leer que les gusta. asi que sigan comentando aqui o en mi pagina de facebook Adm Soi Fong 3
Disclaimer: Los personajes de Diabolik Lovers le pertenecen a Rejet, la historia solo me pertenece a mi.
¡Disfruten!
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CAPITULO 5:
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El temor que tenia al principio, sobre la reacción de sus primos, ya había desaparecido.
Ahome se levanto bastante energética, saludo a Azusa y se fue a su habitación a cambiarse para la escuela.
El resto de la tarde paso "normal", compartiendo un preciado tiempo con los hermanos Mukami.
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~Narra Ayato~
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Hoy me levante un poco más enérgico de lo habitual, así que decidí hacerle una visita matutina a Chichinashi. Me entere que Laito, ayer, anduvo tocando lo que me pertenece. ¡Maldición! Ahora vera esa Chichinashi engreída que se deja tocar por los demás.
Cuando me dispuse a dirigirme a mi objetivo me di cuenta que se había hecho bastante tarde ya.
Si no bajaba, de seguro los bastardos de mis hermanos, me dejarían. El plan de abordar a Chichinashi tendrá que esperar un poco más.
Al subirme al coche empecé a mirarlaintensamentea. Jeje como siempre se estremeció y miro hacia otro lado, eso significa que sabe lo que le espera.
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~Narra Subaru~
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Ah, Ayato ya anduvo de calenton desde temprano clavándole la mirada a Yui. ¿Qué acaso cree que los que estamos alrededor no nos damos cuenta? ¡TSK! Idiota.
No pude seguir insultándolo mentalmente porque ya habíamos llegado a la Escuela. Me dirigí rápido a mi salón, detesto pasar por un lado y que anden diciendo cosas "creyendo" que no los escucho. ¡Y después se quejan cuando los golpeo o les grito!.
Llegue a mi salón y cuando quise visualizar mi asiento vi a algunas mujeres rodeando, posiblemente a mi problemática compañera de trabajo. Las chicas parecían entretenidas hablando entre ellas, la única que no estaba así era Ahome que les solía responder con un "Hm". Hmpf! ¡Pero a mí que me importa eso! Me reprimí a mí mismo.
Me dirigí hacia mi banco. La azabache me vio, me sonrió y me saludo cuando ya estaba al lado de ella.
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-¡Muy buenas noches Subaru! ¿Cómo estás?- ya me había sentado sin mirarla cuando me hizo la última pregunta y ante su insistente mirada le di un rápido "¡Buenas noches!" aun sin mirarla.
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Las estudiantes intentaban seguir hablando con ella de cosas triviales pero seguía sin prestarles atención, se cansaron y se fueron a sus lugares murmurando algunas groserías.
Cuando quise mirar al frente, me encontré con que ella estaba sentada, en la silla que esta adelante mío, mirándome fijamente. Le hice un desprecio y eso hizo que ella frunciera el ceño.
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-¿Qué es lo que quieres ahora?- le pregunte apoyando mi cabeza sobre mi mano derecha.
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-Aun no me has contestado el ¿Cómo estás?- me dijo haciendo un mohín, alce una ceja y la mire con cara de no entender ¿Me estaba hablando en serio? – Además quería pedirte un favorcito- término de decir mientras sonreía.
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"ya lo sabía" me dije a mi mismo.
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- ¿Me prestarías tus-
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-si piensas que te prestare mis apuntes de clase, estás loca. Jodete por andar paseando por ahí- se lo dije tan rápido que se quedo un poco procesando lo que le dije.
Y así la imagen tierna que se había forjado quedo destruida por su rostro molesto. Quise reírme pero no me dio tiempo, en cuanto me distraje me arrebato el cuaderno que tenía debajo de mis manos para empezar a hojearlo. – Oye, ¡devuélveme eso! – le grite alargando el brazo para arrebatarle MI cuaderno.
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Eso fue inútil porque paso el cuaderno a su otra mano y con la que tenia libre me mantenía alejado, así que empecé a usar la otra mientras forcejeaba con ella.
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-Cuida tus manos fortachón! Mira que no voy a creerte si me tocas algo por "accidente" comenzare a gritar y te tacharan de pervertido.- dijo deteniéndose de repente. Fruncí mas el entrecejo ¿Pero a esta que rayos le pasa? Cuando le estaba por contestar, levanto su dedo índice y enfoco más la mirada en el cuaderno. Al parecer había encontrado lo que buscaba. Su cara paso de alegría a ¿decepción? - ¿esto es todo lo que hicieron ayer? O… ¿tú no copiaste casi nada?- Como no pude creer su cara-dures tarde un momento en reaccionar y cuando quise hacerlo ella ya se encontraba en el banco de al lado copiando desaforadamente- Copiare todo en un momento ¡ya te lo doy! – dijo tan rápido que no se le entendió. Quise ir y arrancarle el cuaderno, mandarla a la mierda y mirarla bien feo. Pero no lo hice, espere a que terminara de copiar y cuando lo hizo, le quite el cuaderno de un manotazo, la mire fijo y le dije: "Maldita estúpida" para después centrar mi mirada en la profesora que estaba llegando.
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-No soy una maldita estúpida- susurro haciendo un mohín, lo que hizo que la mirara de reojo. De un momento a otro me estaba sonriendo, otra vez ¡Tsk!- Gracias por tus apuntes- en cuanto dijo eso dirigí nuevamente mi mirada hacía el profesor.
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Ah… a partir de hoy mis días serian más largos…
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~Narra Yui~
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Y ahí estoy yo otra vez, siendo acosada por Ayato-kun. No se porque, pero desde que subió al coche lo presentí. Cuando estaba por entrar al salón me agarro y arrastro hasta el gimnasio de la escuela. Que irónico, para la tercer hora, tendría que venir aquí.
Sabía lo que estaba por pasar. Aunque le rogara que se detenga, no lo haría, es más me mordería mas fuerte por "quejosa". Ayato-kun me llevo donde se guardan todos los materiales del gimnasio, cerró la puerta tras de si, me empujo a una colchoneta, desabrocho los primero botones de mi camisa y comenzó a beber de mi.
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-Ah… -dijo en un suspiro que pareció más un gemido- no puedo tener suficiente de ti chichinashi.- y me mordió mas fuerte.
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Sé que es inútil pedirle que se detenga, se que es inútil empujarlo y se que es inútil pensar que algún día cambiara su trato hacia mí, no solo el si no también sus hermanos. Prueba de eso fue que cuando termino, se levanto y me dedico una mirada maliciosa.
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- ¡No vuelvas a darle tu sangre a nadie más que a Oree-sama! Ahora asegúrate de asistir a la siguiente clase si no quieres que Reiji te regañe. – finalizo desapareciendo del lugar, sabía que no iría muy lejos porque siempre andaba cerca.
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Me quede recostada mirando el techo unos momentos, mire el reloj que llevo en mi muñeca y me di cuenta que aun faltaba un rato para que comenzara la otra clase; la clase de educación física, como si fuera poco ahora no me encontraba en condiciones de realizar alguna actividad.
Me levante como pude y me dirigí al baño de damas, ingrese a uno de los sanitarios, baje la tasa, me senté encima y comencé a llorar. "¡Detesto estar así! ¡Me siento tan impotente! No hay nada que pueda hacer" me repetía constantemente. No sé en qué momento fue pero escuche que tocaban la puerta del sanitario donde yo estaba, mire el reloj de mi muñeca y ¡ya estábamos en el receso!
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-Oye ¿te encuentras bien?- escuche que me preguntaba una tierna y preocupada voz. Inconscientemente volví a llorar respondiéndole que no. Oculte mi cara entre mis manos, ya ni sabía qué hacer.
Escuche como se abría la puerta, la verdad es que ni me intereso impedirle el paso, siempre invadían constantemente mi espacio personal así que ya estaba acostumbrada. Después escuche como cerraban la puerta. De seguro quien quiera que fuera, me vio, se dio la vuelta y se fue. Pero todo pensamiento se corto cuando sentí unas manos, apartando mis manos de mi rostro, para así poder mirarme fijamente. Era una chica de ojos violenta intensos, de tez rosada y cabello negro que me miraba preocupada.
Salí de mi ensimismamiento cuando escuche que en un susurro dijo "¿estás bien? ¿Te duele algo?" Sus preguntas fueron tan sinceras que me largue de nuevo a llorar.
Escuchaba como trataba de calmarme. Me dio su pañuelo, puso sus dos manos sobre mis hombros y me miro fijo.
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-Hm… te ves bastante pálida… lo mejor será llevarte a la enfermería- al escucharla decir eso negué desesperadamente con la cabeza. Mala idea, comenzó a dolerme más, lo que hizo que me llevara una mano a esta.
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- ¡Nada de peros señorita! Iremos a la enfermería, descansaras y te pondrás bien- dijo entusiasta la pelinegra, pero aun así eso no quito mi cara de angustia. Cuando volví a verla a la cara la vi sonriendo tiernamente, observe como levantaba su mano y la llevaba a mi cabeza para acariciarla- quédate tranquila… yo te acompañare hasta que te sientas mejor- dijo en un tierno susurro. Y no se por qué, confié en ella y deje que me llevara a la enfermería. Estuve todo el camino nerviosa de encontrarme con alguno de mis conocidos vampiros pero por suerte eso no sucedió.
Cuando llegamos, la enfermera me hizo un chequeo rápido, me tomo la presión y ¡ahí estaba! Tenía la presión por el piso. Al escuchar eso, mi alegre salvadora, pidió permiso para irse. Me decepcione un poco, pero eso no duro mucho por que volvió con los brazos llenos de comida y bebidas. La enfermera la vio con desaprobación pero no pudo negarse a su cara de perrito abandonado así que la dejo pasar y quedarse conmigo. Le dio indicaciones de que me diera algo salado y que tomara algo, nos reubico en una cama más al fondo y se fue a seguir atendiendo a los estudiantes. Tengo que admitir que me hizo muy feliz que volviera la pelinegra.
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-Gracias- le dije sonriendo débilmente.
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-¡No hay de que!- comento sonriente-¡anda, toma! –prácticamente me ordeno alcanzándome una bebida y un sanwich gigante. La mire algo dudosa lo que provoco que hiciera un mohín con la boca.- ¡vamos! Los enfermos comen, duermen y se reponen- ordeno nuevamente encajándome la comida en las manos. – Además… no me gusta comer sola. –esto último hizo que me enterneciera un poco, así que de buena gana comencé a comer al igual que ella.
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Cuando comíamos no emitió ni una palabra, solo me miraba con desaprobación cuando intentaba dejar el enorme emparedado de lado. Al terminar de comerlo recién me dirigió la palabra.
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-¡Muy bien! Ahora tienes que descansar un poco- comento sonriendo mientras retiraba los sobrantes de nuestro "picnic".
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De un momento a otro caí en cuenta que no le había preguntado su nombre y que probablemente, yo, fuera la causante de que faltara a clases. Así que con algo de timidez me anime a preguntar.
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-Te agradezco mucho lo que has hecho por mi… sabes con todo lo que paso me olvide de preguntar tu nombre.. Eh… esto… yo- ya no sabía que decirle. Se quedo mirándome un momento para después reaccionar.
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-¡Tienes razón! Lo lamento, soy una despistada. Me llamo Ahome y tengo 16 años ¡encantada de conocerte! – dijo sonriente. Me reí ante su genuina acción. Hace bastante tiempo que no me encontraba con una persona con la que pudiera conversar.
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-Lo lamento yo también. Me llamo Yui Komori y tengo 17 años- dije dándole una pequeña reverencia.
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-Oow ¿así que tu eres mi senpai?- la pregunta no fue tan confusa pero respondí con un asentamiento dudoso.- ¡que genial! Hasta ahora no había tenido ni una. La verdad es que hace dos días que estoy aquí y ya estoy pensando que todos son chusmas o están locos. Las chicas de mi clase no paran de hablar de estupideces, parece que no se olvidan sus cabezas nomas por que la tienen pegada- lo dijo tan emocionada y fastidiada a la vez que no pude evitar reírme, pensaba lo mismo.
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Y así nos quedamos un buen rato hablando. Al parecer nuestros cursos coincidían esta hora en educación física. Asi que con el certificado que nos hizo la enfermera no habría problemas. Fue un momento tan ameno que a la hora de volver a la realidad fue medio doloroso. Me despedí de ella agradeciéndole nuevamente por sus cuidados ocasionando que me regañara un poco y que me recomendara que comiera más.
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-¡Ok! Entonces cuídate Yui. Reunámonos a charla otra vez pero que por favor que no sea porque te sientas mal- dijo con un mohín en la boca. Ese comentario me hizo feliz, capaz podríamos llegar a ser amigas.
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-¡Claro! Nos vemos Ahome-chan- dije girándome y volviendo a mi curso donde de seguro habría algunos vampiros algo molestos.
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~Narrador~
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Una pelinegra se disponía a dirigirse a su clase, pues faltaba muy poco para que la hora de educación física acabase, pero se detuvo en seco cuando escucho una voz muy familiar.
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- ¿Qué hace fuera de clases señorita?- La pelinegra podría jurar que del susto se hubiera caído a no se por el brazo que la intercepto.
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- ¡R-ruki! ¡No hagas eso! ¡casi me matas del susto!- dijo zafándose del agarre del azabache para luego poner su mano en su cadera.
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- Aun no respondiste- comento con la ceja levantada- Mira si ya empiezas así te va a ir muy mal. Hay algo que se llama régimen de asistencias y tienes que cumplir con el- explico colocando sus manos en los bolsillos.
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- ¡Ya lo se! – se excuso haciendo un mohín con la boca- estaba siendo buena compañera. Me quede con mi pobre senpai que se sentía mal- confeso mirándolo fijamente, este solo levanto la ceja- ¡No me mires asi! Era una mujer ¡celoso! Nuestros horarios coincidían en gimnasia y me la tope por casualidad.
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- *suspiro* de todas formas tienes que cuidar de no andar perjudicándote a ti misma- aclaro alivianando la expresión de su rostro. Pero algo le llamo la atención, la azabache bajo la mirada pensativa - ¿Qué ocurre?- ella no volvió a mirarlo, avanzo unos pasos delante de el e hizo una mueca forzada.
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- Es que solo… las cosas se pusieron en marcha sin que yo tuviera la intensión de hacerlo. – finalizo Ahome desapareciendo por el pasillo.
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¡espero les haya gustado! la historia ya esta comenzando a avanzar :D recuerden comentarme que les parecio onegai w
¡nos leemos luego! ¡Ja ne!
Actualizacion: 08/08/2015
