¡Buenas minna-san! gracias por los alientos que me mandan en los comentarios, la verdad es que cuando uno escribe te alienta saber que a los demas les va gustando. Bueno, en este cap tendremos varias cosas interesantes, espero les guste!
disclaimer: Los personajes de Diabolik Lovers le pertenecen a Rejet, a mi solo me pertenece la historia.
Actualizacion: 28/08/2015
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CAPITULO 8:
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~Narra Ruki~
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Ya era fin de semana, nos habíamos levantado tranquilos, no hacíamos mucho esos días sino descansar o hacer cosas de nuestro agrado. Pero ahora era distinto, teníamos la visita de Ahome y esta se había empecinado en salir no importase donde.
Al principio resignado acepte, la idea era ir todos juntos a pasear, pero había un problema: Kou. No sé porque pero ese "problema" hizo que Ahome se emocionara mas. Arrastro a Azusa con ella y fueron al cuarto de Kou. No estuvieron mucho tiempo allí, es mas Yuma había ido a ver con la idea de "apurarlos" cosa que no cumplió. ¿Cómo lo sé? Pues se escuchaba su risa por toda la casa, tras los gritos de Kou.
Al poco tiempo bajaron y Ahome hacia una especie de presentación para dejar ver a un Kou no tan excéntrico como de costumbre. Tenía el cabello recogido en una coleta alta, el flequillo suelto. Llevaba unos jeans oscuros, una remera blanca, un saco color rojo, no tan al cuerpo y una chalina.
-Hmpf- suspiro algo cansado, de seguro no le gustaba para nada su vestuario. Estaba seguro que si alguien más le pidiera que vistiese así lo golpearía, pero quien se lo pedía era la azabache y no se podía ni quería negar. Deje de divagar cuando de la nada la oji-violeta saco su celular y tomo una fotografía de Kou asi.
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- ¡AHO-CHAN! ¿QUE HACES? Si esas fotos salen a la luz arruinaras mi carrera – exclamo exaltado mientras intentaba sacarle el celular.
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- ¡Ah! ¿Y quien dice que compartiré mis fotografías? ¿Eh? ¡Son mías y no se las pienso dar a nadie! – dijo dejando más tranquilo al rubio. – Además… no se cómo hacerlo - finalizo riéndose mientras guardaba su teléfono.
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- ¡Ah! Aho-chan… - dijo con un mohín en la boca el rubio.
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- Esta bien, ya basta de juegos y vámonos – sentencié encaminándome hacia la salida.
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- ¿Qué te haces el desinteresado si tu también estas emocionado? ¿Verdad? Ruki ~ la cantarina voz de Ahome me delataba. ¿Cómo se daba cuenta? Suspire.
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-Solo vámonos ya.
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Y dicho esto partimos ¿hacia dónde? Hacia ningún lado, solo caminábamos y hablábamos.
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- ¡Miren eso! – dijo una emocionada Ahome. Todos sonreímos tiernamente, a unas cuadras había una feria y sabíamos cuanto le gustaban las ferias a la azabache. Claro que a nosotros también nos gustaba pero a ella le encantaba.
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Nos dirigimos hacia nuestro nuevo destino, recorrimos el lugar, parando varias veces, viendo actuaciones, danzas, pintores, todo lo que hay en las ferias.
Todos habíamos encontrada algo con que entretenernos; Azusa estaba viendo una colección de cuchillos, Yuma echándole un ojo a unos frutos que vendían en una tienda, Kou… bueno a Kou lo perdimos en una tienda de comida y yo me encontraba viendo unos libros viejos. No es por nada pero el olor a libro viejo me encanta, juro que siento que me traslada a su época y me hace vivenciar un poco de la historia.
Al final todos nos juntamos para "rescatar" al rubio de la tienda de comida. De cierta forma nos estábamos divirtiendo, como hacía bastante tiempo no hacíamos, fue reconfortante y renovador ¿De vez en cuando no tiene nada de malo, verdad?
Nos quedamos hasta el final de la feria, que fue alrededor de las una de la mañana, así que comimos ahí.
Ahora estaba sonriendo, fue divertido y más cuando la azabache se ponía celosa por alguna chica que se acercaba y que prácticamente se nos tiraba encima.
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*Flash Back*
Estaba buscando a los chicos que, supuestamente, habían encontrado un lugar para sentarnos. La feria se había hecho en un sector donde había bancos y mesas para sentarse pero la mayoría estaban ocupados.
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- Hola- escuche que me saludaban así que gire mi rostro, no me había dado cuenta que estaba parado, al lado, de una mesa con tres chicas – si quieres puedes sentarte con nosotras- dijo señalando un lugar a su lado- Dinos… ¿Cómo te llamas guapo? – pregunto abrazándose así misma, para que sobresalieran mas sus pechos, mientras me guiñaba el ojo. Oh… "Ellas no quieren comer, si no más bien, quieren que se las coman" me dije a mí mismo.
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- ¡Ah, pero que lastima! El ya está muy bien acompañado, ¿saben? ~ dijo una sarcástica voz detrás mío mientras me abrazaba del brazo. Ahome las miro con malicia, las chicas la miraron mal, Hmpf Error.
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- – ¡Búsquense el suyo zorras! – dio una mirada amenazante. En ese momento no sabía si reír o temer. Había olvidado por completo que la oji-violeta era un peligro en la calle. Las chicas iban a contestarle cuando la azabache las interrumpió – Si tan calentonas andan váyanse a pagarse un stripper o a regalarse a otro lado- finalizo mirándolas MUY mal.
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Me gire para comenzar a caminar cuando…
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-Camina- ordeno en un tono demandante que hizo que se me erizara la piel- es fácil… mueves un pie y después otro, anda ¡muévete! – Ahora si sabía que debía temer. Me aguante la risa y comenzamos a caminar hasta donde se encontraban los demás.
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*Fin de flash back*
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Era cierto, era un peligro andante pero un peligro que valía la pena. La mire nuevamente, como hice toda la noche, caminaba al lado de Kou, atrás los seguían Azusa y Yuma que se sumaban a su conversación, Estábamos regresando a la mansión. Y por un momento pensé que seriamos muy afortunados si nuestros días transcurriesen así, tranquilos, estando juntos, sin el deber de cumplir órdenes y sobre todo sin miedo a tener que separarnos.
Ese último pensamiento me dejo un gusto amargo en la boca. Sacudí la cabeza, por más que intentara dejar ese tema de lado siempre volvía. Masajee un poco mi entrecejo, como si eso pudiera calmarme un poco.
Estaba decidido; en cuanto llegara me ducharía, leería un poco, tomaría un té y me iría a dormir. No estaba cansado físicamente si no que mentalmente, cumplir las órdenes de Karl Heinz-sama nos estaba tomando más tiempo del que pensábamos, lo que llevo a que Ahome también se viera involucrada.
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-Ahome- susurre, ahí estaba ella, parada caminando delante mío. ¿Cuánto tiempo había pasado desde que no nos relajábamos así? ¿Cuánto desde la última vez que estuvimos juntos? Mi plan de ganarme al ganado no está surgiendo efecto pero si el de frustrarme a mí mismo. Me estaba amargando de más ¡TSK!
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Cuando quise cortar mis pensamientos ya habíamos llegado a la casa, eran alrededor de las tres de la mañana, porque nos quedamos viendo en el camino algunos lugares públicos que la azabache quería visitar.
Y cumplí con lo que dije, llegue, guarde las cosas que había comprado, me metí a duchar y comencé a leer mi nueva adquisición. No creo que haya hecho una mala elección pero este libro de misterio, lo que menos hacia era distender mi mente, es más me dolía mas la cabeza.
Me prepare un té, pensando que capaz, con esa combinación pudiera relajarme un poco más.
No, tampoco estaba funcionando. Suspire exasperado, pensando que, probablemente, me mataran mis nervios antes que alguien más.
Escuche un escándalo cerca de mi cuarto, por un momento estaba dispuesto a ir a averiguar pero me resigne, hoy definitivamente no era mi noche. Mire el reloj de la pared; cinco y media de la mañana, era mejor que me fuera a dormir.
Me levante, lleve los utensilios del té a la cocina, los lave y me dirigí de nuevo a mi cuarto. En el camino no encontré a nadie al parecer se habían ido a descansar.
Abrí la puerta de mi cuarto y note que la luz de un velador estaba prendida. Me adentre mas y encontré a Ahome sentada en mi cama ojeando mi libro. Parecía concentrada en su tarea así que entre sigilosamente, me detuve detrás de ella y la mire más detalladamente.
Si que había crecido, ahora había curvas donde antes estaba recto, su cabello estaba largo, era como el manto negro de la noche, su cara más estilizada, su piel seguía de ese tierno color rosado pálido y ese lunar debajo de su boca enmarcaba más su sonrisa. Era simplemente hermosa, no había una niña sentada en mi cama, sino una mujer, una mujer a la que el apreciaba mucho.
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-Hm- la azabache me atrapo viéndola, mierda… me sonrió y palmeo la cama indicándome que me sentara con ella. Sin mucha prisa lo hice, aproveche esos momentos para ver bien su rostro. – Ruki… ¿Qué paso? – pregunto intrigada. ¿Cómo es que siempre sabe cuando me pasa algo? Desde pequeños que pienso que esta mujer tiene poderes psíquicos o algo asi, porque realmente era imposible que se diera cuenta.
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Suspire cansado, realmente no le podía ocultar nada. Sentí como se movía a mi costado, gire a verla y vi que se había acostado boca arriba estirando sus brazos para que me recueste con ella.
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-¡Vamos! – ordeno sonriente. La obedecí y me recosté sobre su pecho, como cuando éramos más chicos. Siempre que estaba tenso Ahome me calmaba así, se quedaba conmigo hasta que me quedara tranquilo.
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*flash back*
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Hace poco tiempo había llegado Ahome a la mansión, aun no sabíamos con qué fin pero Yuma, Kou y Azusa ya se habían apegado a ella.
Hoy era uno de esos días en los que soñaba con lo que ocurrió esa vez, si cuando aún era humano, me despertaba de mal humor y traía todo tipo de recuerdos a mi mente. Me angustiaba de forma impresionante.
Y pensaba realmente que había hecho mal, yo disfrutaba golpeando a los sirvientes, no inmutarme cuando gritaban o lloraban, me sentía tan superior y lo "mejor de todo" era que mis padres no me decían mucho de eso, ellos eran personas amables. Nunca creí en eso que llaman "Karma" para mí era una estúpida superstición de la clase baja para justificar sus estupideces. Nunca pensé que habría un cambio tan drástico.
Aquel día todo dejo de ser normal, estaba en mi cuarto cuando sentí todo el revuelo, escuchaba el ruido de cosas romperse, a los sirvientes gritando y riendo. Al salir vi que estaban saqueando todo, quise parar a uno y me empujo. En cuanto trate de incorporarme me vi rodeado por ellos, se reían de mí diciendo barbaridades de mis padres y cuando quise responderles me amordazaron y comenzaron a golpearme.
En ese momento todo el sentido de superioridad que tenía había desaparecido, junto a mi egocentrismo y altanería. No era una golpiza normal, sentí claramente como me hacían sangrar y como la sangre se deslizaba por mi espalda. Entre los espasmos que tenía y lo que lloraba no me podía calmar. De casualidad, cuando se distrajeron saqueando, pude escapar. Me dirigí al patio intentando buscar a mi padre, pero cuando lo hice lo encontre muerto, los sirvientes lo habían hecho.
Incluso hoy en día no sé cómo fui capaz de moverme después de eso, me estaba apegando a la vida al sentirme acechado, no quería morir, no, no quería hacerlo. Seguí buscando, con esperanzas de encontrar a mi madre y que me rescatara de aquel lugar, que alguna vez, había sido mi hogar. Me escondí esperando que ella llegara, que digiera que me amaba y que por accidente se había olvidado de mí, pero eso no sucedió. Así que escape de mis antiguos terrenos "No vendrá por mi ¿Verdad?" me repetía a mí mismo mientras corría.
Acabe en las calles, siendo maltratado por los demás hasta que termine en el orfanato. Salía de un infierno para meterme en otro peor. Ahí la pesadilla recién comenzaba, tantos los niños del lugar como el "cuidador" me maltrataban por haber sido noble. Ese estado de abandono al que me vi sometido fue apaciguado por Kou, Yuma y Azusa, ellos eran los únicos que no me insultaban ni golpeaban. Pude ver como ellos estaban igual que yo, asi que comenzamos a cuidarnos entre nosotros. Sin embargo no fue suficiente, ideamos un plan para escaparnos y ese plan fue el que marco el resto de nuestra vida mortal.
Habíamos logrado salir del lugar, pensábamos que lo lograríamos pero tampoco fue asi, empezaron a dispararnos y nos atraparon. A mí me golpearon como a un animal dejándome marcado de por vida con unas enormes cicatrices. Los otros… tampoco la pasaron bien. Y cuando habíamos perdido toda esperanza apareció Karl Heinz-sama. Nos propuso que siguiéramos viviendo de otra forma, que así obtendríamos venganza y no nos separaríamos. Los cuatro realizamos el pacto con el diablo sin dudar, no sabíamos a que nos enfrentábamos pero estábamos tan desesperados por salir de aquel lugar, que cualquier cosa, con tal de estar juntos, estaría bien.
Fruncí el entrecejo saliendo de mi terrible ensoñación, estuve todo el día con un humor que no era agradable precisamente, me dispuse ir a dormir cuando escuche que tocaban mi puerta.
"Entra" vocifere sentándome en mi cama. Me sorprendí un poco, pues no esperaba que fuese Ahome. Ella se acerco y se sentó a mi lado, me miro fijamente como si estuviera viendo a través de mí. ¿"Porque estas tan triste Ruki?" me pregunto preocupada. No quería contestarle, quería que se fuera, así podría dormir. Sin embargo no fui consciente de que la había tomado de la mano y mucho menos que se me habían escapado algunas lagrimas. No quería que se fuera. Ella limpio mis lágrimas con su otra mano mientras me sonreía tierna. Se recostó en mi cama boca arriba y estiro sus brazos invitándome a que hiciera lo mismo. Lo que no esperaba era que me guiara a su pecho ni mucho menos que me abrazara tan tiernamente.
Traspaso la barrera, vio atreves de mí, me sentía indefenso. Los chicos sabían lo que me había pasado pero ella no, nunca pregunto hasta ahora… No pude mas, le conté de lo que me agobiaba, mientras me abrazaba mas a ella, estaba muy nervioso, me di cuenta que el miedo nunca se fue… desde aquel día, nunca se fue, de alguna manera estaba presente.
Ella solo me escuchaba hablar y sollozar, en un momento la sentí llorar conmigo mientras me abrazaba más fuerte. Y supe que eso era lo que necesitaba, necesitaba descargarme bien, llorar lo que nunca termine de llorar. Me había hecho el fuerte, debía hacerlo sino moriría, el mundo es cruel y arrastra al infierno a los que no pueden con él.
Más tarde pude calmarme, ya respiraba tranquilamente, ella en ningún momento dejo de acariciarme.
"Ahora estamos nosotros Ruki… ahora nosotros somos tu familia ¿Sabes? Y nunca te vamos a abandonar" me susurro. "Era eso" me dije, era eso lo que quería oír, no quería quedarme solo nunca más. Acaricie su brazo a forma de gratitud, no hacían falta palabras. Suspire y me tranquilice.
Lo último que supe es que estaba entre sus brazos durmiéndome.
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.*Fin del flash back*
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Sonreí ante mi recuerdo, la única diferencia ahora, era que, en vez de toparme con su esternón me topaba con sus pechos. "somos familia" me repetía varias veces en mi mente.
En cuanto me recosté, Ahome comenzó a acariciar mi cabello. Ah… no había acción que me relajase más que esa, así que cerré los ojos dejándome cuidar. La abrace y respire profundo; Huele tan bien….
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- Ruki - escuche que dijo susurrando- si sigues así te saldrán canas verdes ~ aclaro burlona. Nos reímos los dos al mismo tiempo, no me pude contener ¡Ahome tenía cada ocurrencia! y lo peor de todo es que las decía muy en serio. – ¡Hablo en serio, te las terminare pintando yo para que te des cuenta! – exclamo calmando su risa. – Sabes… puedes hablar conmigo siempre que te sientas mal - ¡Lo sabia! – hoy, cuando estábamos volviendo, te note tenso y no me gusta verte así. Estamos todos juntos en esto, estoy segura que podremos superarlo. – dijo con ánimos y juro que por ese momento le creí con todo mi ser. Ese era mi más ferviente deseo. A modo de respuesta me apegue mas a ella y sentí como rio ante mi acción.
Se sentía tan bien estar asi… en un momento quise girar la cabeza y me encontré en medio de sus senos.
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-R-ruki…? –escuche que vocifero. Apoye más mi cara en su pecho e inhale el aroma de su piel. Sentí como si ese momento fuera mágico, no escuchaba nada mas, no pensaba en nada mas, yo solo estaba en paz. "Ella… huele tan bien. Su aroma… es tan embriagante" me dije a mí mismo. Respire unas veces más y desperté de mi ensoñación cuando me di cuenta que había dejado de acariciar mi cabello. Quise golpearme a mí mismo ¿Qué rayos estaba haciendo? Levante mi rostro y la mire fijamente, estaba algo sonrojada y mirándome dudosa. "Es tan bella" pensé.
Y no se me ocurrió mejor manera de remediar mi acción que esta; levante mi cara, le saque la lengua en forma de burla, ella hizo un mohín algo molesta y apoyo mi cabeza de costado nuevamente.
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– Eres un idiota – exclamo en un susurro y reí por que era cierto. – ¡Y lo demostraste con creces esta noche!- dijo molesta. – Cuando te acosan así, debes gritar pidiendo auxilio… como están las cosas hoy en día no sabes de lo que son capaces de hacer – explico seria. Yo no podía hacer más que retorcerme de risa en su pecho.
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- ¿Eso no sería algo raro? – pregunte divertido siguiéndole el juego – Soy un hombre ¿sabes?
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- ¡Eso no importa! No quita que te puedan manosear igual. Lo que debes hacer es… - hablo como si estuviera develándome el motivo de nuestra existencia en el mundo- Correr, buscar a un policía, darle el número de teléfono de la casa y que nos contacte. De paso debes pedirle que te escolte a un lugar seguro y hasta que no lleguemos ¡No te sales, ni hablas con NADIE! ¿Entendiste? – Si antes me estaba retorciendo de la risa ahora estaba agonizando. La cara seria de Ahome no le duro mucho tiempo porque también comenzó a reírse.
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Al calmarnos de nuestro ataque de risa me acaricio tiernamente la mejilla.
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- Ruki… -vocifero tierna- Nosotros… vamos a superarlo todo juntos ¿Quedo claro? – asentí contra su pecho y me abrace mas a ella. ¡Por Dios! Esta chica podía cambiarme el humor de un momento a otro y tranquilizarme.
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En ese momento, como si algo me hubiera hecho click, me di cuenta de cuánto la había extrañado. Mierda… cuantas veces me había hecho tanta falta y no solo a mi, sino que también a mis hermanos. Se había calado tanto en mi que se hizo esencial para mi vida. Acaricie su brazo mientras pensaba en esto. Sus palabras me habían llenado de aliento pero, hasta que yo no dijera esas palabras, no estaría tranquilo.
Necesito decírselo…
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- Te extrañe mucho Ahome- dije acurrucándome en su pecho- No te vuelvas a alejar así… por favor – suplique cerrando los ojos. Ella me abrazo más fuerte, esa era su forma de decirme que si, lo sabía.
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Con esto pude quedarme más tranquilo, sentí mi cuerpo destensarse y a mi mente relajarse. Respire hondo, nuevamente, su aroma me embargaba y hacia que el efecto de la paz que estaba sintiendo se alargara.
Y así fue, de esta forma; respirando su aroma y siendo acariciado por ella me entregue a los brazos de Morfeo.
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~Narrador~
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Una azabache se retiraba del cuarto del Mukami mayor para dirigirse al suyo. Llego a su habitación, cerró la puerta y se apoyo sobre ella. Suspiro, tenía ganas de llorar, el reencuentro con sus primos fue más fuerte de lo que esperaba. Pero por alguna razón decidió no hacerlo, ella los acompañaría y escucharía.
Se tiro sobre su cama y se tapo la cara; debía ser fuerte, todavía no comenzaban los tiempos difíciles y la situación amenazaba con desbordarla. Pensó que esos sentimientos tan encontrados eran a causa de que los había extrañado mucho.
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"Kami-sama o quien sea que este ahí… Por favor dame fuerzas para seguir adelante…".
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Fin del capitulo 8! espero les haya gustado ¿Que parte les gusto ¿que otras no? Déjenme su sugerencia :D
¡Nos leemos pronto!
