¡Hola hermosos y sensualones lectores! ¿Como les va? Antes que nada, quiero agradecer a las personas que comentan mi historia ¡Me animan Mucho! por eso les voy a pedir que lo sigan haciendo onegai w ¡Recuerden comentarme que les parecio, si algo no les gusto, o que les gusto :D
¡Disfruten el Cap!
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Disclaimer: Los personajes de Diabolik Lovers no me pertenecen solo Ahome y la historia.
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CAPITULO 10:
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En el siguiente receso, Ahome le hizo compañía a Subaru, claro a regañadientes de él. La azabache iba tarareando una canción mientras seguía al albino hasta el rincón del patio donde solían estar. Ahora era "Solían", miro de reojo a la chica y vio que tenía unos refrescos y un tooper "¿Y eso?" se pregunto. Y como si la oji-violeta supiera que pensaba, le dijo que había hecho algunas galletas el día anterior y que las trajo para compartírselas.
El oji-rojos lo único que hizo fue hacerle un desprecio, mientras se sentaban, ella le dio un refrescó, cosa que acepto a pesar de andar discutiendo.
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- ¡Tks! Todavía no se qué es lo que pretendes al seguirme en los recesos – dijo algo exasperado mientras bebía un poco de su jugo-
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- ¿Ah? ¿Crees que tengo dobles intenciones? Eh… - lo miro con malicia- ¡No te creas tanto! No trato de conquistarte o algo así – soltó mirándolo con superioridad fingida.
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- ¿HE? ¿y quien dijo que se trataba de eso? ¡IDIOTA! – El albino solía enojarse rápido pero ella hacía que rompiese siempre el record y no era solo eso también lo hacía sonrojar la muy desgraciada- No te voy a dar información, no les entregaremos a Yui y mucho menos me creeré toda esta fachada que estás haciendo- sentenció mientras se acomodaba contra la pared.
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- ¡Aquí el único idiota eres tú! – gruño Ahome y Subaru frunció el entrecejo- ¡Ya te lo había dicho! ¿No? Nunca asisti a una escuela, nunca tuve compañeros… lo único que quiero es estar bien aquí, tu eres mi compañero y quiero pasar tiempo contigo – dijo algo más calmada mientras arrancaba un poco de pasto- ¿Qué tiene de malo? – pregunto ofreciéndole unas galletas.
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- ¡Tsk! – Se sonrojo a más no poder, se calmo un poco, la miro con odio, luego miro las galletas y dudo mucho de tomar una - ¿Y dentro de eso está el plan de envenenarme? ¡Ja! ¡Cómo si fuera a comer eso!
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- Pero que imbécil eres… - dijo ya exasperada, tomo una galleta y la comió mirándolo fijo – Hmpf, me parece que sigo viva… ¿¡Ves!? ¡No paso nada! ¡Cállate y come! – le extendió el tooper nuevamente.
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El la miro con desconfianza. Las pocas semanas que había compartido con ella, descubrió, que la azabache tenía un carácter bastante fuerte, parecía ser sincera, era también algo extrovertida, sumamente rara y hacia esa estúpida sonrisa en los momentos más inesperados. También descubrió que, cuando quería encontrar un índice de mentira en sus ojos, no había nada. Eso era lo que más le molestaba, no podía saber si le mentía o no, como en ese preciso momento. Había algo que hacía que no pudiera dudar de ella. Así que de mala gana, tomo una galleta, y comió.
Ahome lo miraba expectante mientras comía.
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-¿Y? ¿Qué tal están? – pregunto sonriente.
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-No… están mal… - respondió desviando su mirada, estaban deliciosas, pero jamás se lo diría. Ella lo miro algo incrédula, sabia que Subaru siempre que podía le despreciaba algo aunque le agradase la idea, asi que supo que le habían gustado. Le sonrió sincera y comenzó a comer en silencio con él.
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A ninguno de los dos le molestaba estar en silencio en realidad, no había problema, solo que la azabache tenia curiosidad y comenzaba con sus preguntas "molestas" según el albino. Así eran sus recesos.
En otra parte del instituto una rubia se encontraba pensando en lo que había visto; a la azabache y a Subaru caminando juntos mientras hablaban. Si bien el albino estaba con su típico entrecejo fruncido, parecía disfrutar de la charla, y la oji-violetas igual. Pensó que era una lástima, le había agradado la azabache y ahora no podía ni acercársele. Suspiro cansada, ¿El resto de su vida seria asi? ¿Sería comida por siempre? ¿No podría hablar con otras personas?
Se detuvo de golpe y toco su frente, le dolía la cabeza pero no tenía fiebre. Pensó que debía ser por la anemia y todo el estrés en el que vivía; entre los Sakamaki y Los Mukami no tenia paz, además aparecían uno tras otro. Suspiro otra vez, levanto la cabeza y vio a Laito que le hacia señas. Sabía perfectamente que sucedería, no importase donde se escondiera, la encontraría y cuando lo hiciera… Se estremeció de solo pensarlo, cuando llegara a la casa sería mucho peor.
Al dia siguiente la rubia no podía más del dolor de cabeza y como si fuera el colmo Ayato la estaba arrastrando por los pasillos del colegio. Buscaba un lugar en donde pudiera beber de ella.
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- ¡Vamos camina más rápido Chichinashi! ¡Oree-sama tiene sed! – Exclamaba el pelirrojo molesto por el lento paso en el que andaban. Yui intento hacerlo, pero se mareo y casi cayó de no ser por los brazos del oji-verde.
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- ¡Hey chichinashi! ¿Qué te pasa? –exigió algo preocupado.
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- M-me… duele la cabeza… Ayato-kun por favor… - dijo mirándolo- ¿nos podemos sentar un momento?- Ayato chasqueo con la lengua y de mala gana acepto. La miro algo preocupado, se notaba que estaba mareada, debía ser la anemia se dijo. Ahora no podría beber de ella estando así. Se fastidio un poco y paso su mano por el cabello.
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- ¿estás bien? – Yui levanto la cabeza y se encontró con la azabache- ¡Caray! ¿No te había dicho que la próxima vez que nos encontráramos trataras de estar bien? – dijo algo enfadada. La rubia no supo cuando, pero de un momento a otro el pelirrojo se había parado en frente a ella y comenzado a gritarle que se vaya. - ¡oye tu háblame bien! ¡Solo le preguntaba cómo se sentía! – dijo defendiéndose. Yui solo miraba asustada la situación, tanto el pelirrojo como la pelinegra discutían algo subido de tono. Cuando la rubia se toco la cabeza con fastidio, la oji-violeta se detuvo - ¡Espera un momento! – y aclaro en voz baja- no grites, se siente mal…
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Ayato se dio vuelta y vio a la mareada Yui. Se acerco a ella para tomarla y llevársela pero vio que la rubia no estaba lista para hacerlo.
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- ¿Te duele mucho la cabeza no? – la oji-violeta se había acercado nuevamente, logrando que el pelirrojo prácticamente gruñera. – Espera… ¿Ayato? – este solo asintió haciéndole un desprecio- Dejame que me acerque… yo la curare.
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- -¡JA! ¿Y quieres que te crea? ¡No soy idiota mujer! Tu eres una de ellos, así que quieres lo mismo ¿verdad? – aclaro fastidiado ayato.
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- Hmpf – Ahome suspiro tratando de guardar la calma- Mira… yo no quiero nada de ella, solo me preocupo por su salud, si sigue asi puede empeorar –afirmo Ahome seria- y me imagino que eso no te gustaría que pase ¿O sí? – Lo desafío. El oji-verde solo miro hacia un costado rezongando. – Eso crei – prácticamente susurro. Poso sus manos en sus caderas y lo miro fijo- Mira… la voy a curar justo adelante tuyo, no la voy a llevar a ningún lado…
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- ¡No me jodas! Tu… - paro su comentario al ver que Yui tomaba nuevamente su cabeza- ¡Hmpf! –gruño derrotado- ¡Hazlo! Pero más te vale que no sea nada raro o te las veras conmigo ¿Entendiste? – la pelinegra solo asintió.
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Se acerco a la oji-rosa que la mira con algo de miedo, le sonrió para aliviar un poco el ambiente y poso una de sus manos en la cabeza de la rubia. Ayato la miro extrañado. La azabache cerró los ojos y gesticulo algunas palabras, inentendibles para los presentes, acaricio un poco la cabeza de Yui y retiro su mano.
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-Ya pasara – susurro sonriendo. Inexplicablemente, la rubia, sintió como si el dolor se fuera de a poco dejando el mareo de lado. Ayato las miraba confundido. La oji-violeta, bostezo y se le aguaron un poco los ojos. - ¡Ahh! ¡Voy a tener que pedir Ayuda! – Saco su teléfono ante la mirada desconfiada del pelirrojo y marco un número- ¡Hey Yuma! – el oji-verde iba a protestar pero no pudo- escúchame… ayúdame a curar a Yui… Si… asi. ¿Dónde? ¡no importa solo hazlo! ¡Nos vemos!- corto y miro a la rubia- ¡Bien! Dentro de unos minutos deberías estar mejor – exclamo sonriendo.
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-¿Por qué llamaste al otro idiota? ¿¡AH!? ¡Dijiste que lo harías sola! – exclamo enojado. Ahome no dejo que siguiera y lo interrumpió.
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-¡Solo lo hice para que me ayudara! ¡Y el idiota eres tú!- Luego de una sarta de insultos que se tiraban los dos la rubia los interrumpió sorprendida.
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- Ah… ya me siento bien- comento haciendo que los dos la mirasen. – Gracias Ahome-chan. – la mencionada sonrió satisfecha diciendo que no era nada.
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- ¡Hmpf! ¿Qué acaso tienes poderes o algo asi? – pregunto sarcástico Ayato.
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- No es tan así… pero si. -sonrió
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- ¡TSK! ¡no me jodas!
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- ¡No te miento! Lo aprendí de pequeña… cuando era humana – sentenció cruzándose de brazos- pero no recuerdo cuando.
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- ¿EH? ¡Los humanos no tienen poderes!
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- No son "Poderes" en si… solo curamos y ya. – dijo encogiéndose de hombros.
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- ¡Estupideces! – rechazo Ayato.
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- Estupideces o no ¡funciono! ¡Mírala! – señalo a la rubia - ¡se ve y se siente mejor! No importa si no me crees.- Ayato solo miraba a Yui, tenía razón la veía mejor ¡Pero no iba a admitirlo!
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- A mi… - vocifero una tímida oji-rosa- cuando era pequeña, mi padre llamo por teléfono a un amigo y le pidió que me curara el dolor de estomago – hizo una pausa mirándolos a los dos – y al poco tiempo me sentía mucho mejor.
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- ¿Cómo haces eso? – pregunto algo interesado a la oji-violeta que miraba contenta a Yui que si le creia- ¡Oree-sama exige saberlo!
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- ¿Oree? ¿Oree-sama? – la chica comenzó a retorcerse de la risa- ¡Si que eres altanero Oreo-sama!
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- ¿Oreo-sama? – prácticamente se le hizo un tick en el ojo.
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- Hm, ¿No te gusta? – poso su dedo índice en su labio- O prefieres… ¿Galletita-sama? – dijo maliciosa.
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- ¿¡Te quieres morir maldita!? – Y otra sarta de insultos empezó. A yui ya se le había pasado el dolor de cabeza pero sentía que con esta discusión volvería pronto- ¿¡Además para que llamaste al inútil grandote!?- reclamo Ayato.
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- ¡No es un inútil! Lo llame porque a veces es necesario que alguien te ayude… fue al único que le enseñe- sentenció ya cansada Ahome, ella no tenia problema de discutir pero se estaba exasperando. Hasta los pleitos que tenia con su compañero tenían sentido, con el pelirrojo no iba para ningún lado.
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- ¡ah! ¡Tsk! ¡Vamos chichinashi! Son estúpidas supersticiones- dijo parándose el pelirrojo. Yui solo titubeo mirando a Ahome, esta solo le sonrió comprensiva.
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- ¡Cree lo que quieras! De todas formas funciono. ¡Ah! Y alimenten mas a esta chica – lo miro acusadora- asi va a estar siempre cayéndose por ahí. – el oji-verde se dio la vuelta enervado.
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- ¡No le digas a Oree-sama como cuidar a su presa! – ante este comentario Yui ensombreció la mirada, "Es cierto… después de todo soy una novia sacrificada" pensó. Ahome vio esto y no le gusto para nada, pero "¿Qué podía hacer ahora?" nada se contesto.
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Miro al pelirrojo un poco más tranquila, por lo menos trataría de alivianar el ambiente para que no la castigasen. Se dirigió nuevamente a él sonriéndole tranquila, cosa que lo desconcertó un poco.
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- De acuerdo… si necesitan ayuda otra vez avísenme. Espero que te mejores Yui- le dedico una mirada tierna a lo oji-rosa que estaba temblando- ¡nos vemos luego! ¡Cuídense!- dicho esto se retiro en silencio.
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- ¡Tsk! ¿Pero quién diablos se cree para discutirle a Oree-sama? – se pregunto su majestad - ¡Vámonos! – ordeno echándose a caminar siendo seguido por la rubia. -¿Te sientes mejor? – pregunto sin detener su marcha.
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- Hm… S-si Ayato-kun – contesto apurando su paso.
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La azabache se había retirado, dentro de todo, en términos "tranquilos". Suspiro, "Que idiotas llegan a ser algunos hombres" Pensó.
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-Hmm… Aho-chan – la cantarina voz hizo que se detuviera de golpe- Como siempre tu causando revuelo.
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- ¡Ah Kou! ¡No me asustes! – dijo tocándose el pecho.
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- fufufuf ¡Lo siento me tente! ¡Ah! – Exclamo algo molesto- ¡Nada de lo siento! Todas estas semanas eh tratado de encontrarte en lo recesos pero no estas por ningun lado- dijo cruzándose de brazos- ¿Con quién me engañas?- pregunto acusador. La azabache solo se partió de risa haciendo que el rubio se molestara más.
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- Ah…. – suspiro calmándose- Tus celos te hacen ver cosas primito ~ Yo no engaño a nadie – declaro guiñándole el ojo.- Además tengo que sociabilizar un poco – le recordó- si estoy todo el tiempo con ustedes no podre hacerlo – lo ultimo dicho hizo que el rubio hiciera un puchero- ¡vamos! – Alentó Ahome tomando a Kou del brazo- En casa podemos estar todo el tiempo que queramos juntos ~ Aquí son solo unas horas – finalizo sonriéndole.
Esto contento un poco al rubio, el hecho que no pasaran juntos los recesos no era el problema, si no con quien ella los pasaba y que hacía.
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Más tarde en el curso de Subaru, el profesor estaba dejando algunos trabajos que debían entregar la próxima clase y era en GRUPO. "TSK mierda…" Pensó el albino, ahora sí que no habría escapatoria. Vio como su compañera de trabajo lo miro y le levanto el pulgar en signo de aprobación. Miro al frente, no quería mirarla aunque eso le duro poco al ver como una bola de papel caía en su escritorio. "No quiero ver" se decía mientras miraba el objeto. Se resigno, suspiro y lo abrió. "¿Lo hacemos en tu casa o en la mía?" apretó fuerte el papel y se giro a verla rápido, esta le guiño el ojo juguetonamente y sin saber por qué se sonrojo a más no poder. Golpeo el banco con el papel en mano y miro hacia su otro costado.
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- ¿Algún problema señor Sakamaki? – pregunto molesto el profesor. El albino oculto más su cara.
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- N-ninguno- dijo en un susurro.
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- Pues ponga mas atención a la clase y deje de golpear cosas- dijo continuando con lo suyo. Subaru no lo podía creer, se enderezo y miro de nuevo lo que había escrito en esa escandalosa bola de papel. La guardo en su bolsillo y miro al frente. Sentía la mirada de la azabache sobre el pero no la miraría ¡Aun no! Sabía que si lo hacia vería su cara maliciosa mientras sonreía.
Sonó la campana que anunciaba la finalización de la clase, era hora de irse. Generalmente ese sonido era como el canto de los ángeles para el oji-rojos, pero ahora no. Antes de que pudiera levantarse, la oji-violeta le impidió el paso, el solo la miro fastidiado.
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-¿Entonces?- le insistió pero al ver que no le prestaba atención se molesto un poco- ¿En tu casa o en la mía? ¡Es fácil solo dilo! – grito. El se levanto de golpe, diciéndole que no gritase, ella le respondió que el siempre hacia eso y no le andaba recriminando. Podría decirse que de suerte el salón ya estaba vacío y no había nadie que escuchase esa conversación que podría ser malinterpretada según el albino. - ¡AH! ¡Y tiene que ser hoy! – dijo cruzándose de brazos. Subaru opto por hacerse el desentendido- ¡Vamos! Tenemos que hacer estos trabajos… tu los necesitas y yo los necesito – dijo algo mas seria- ¿Y entonces? ¿En tu casa o la mía?-
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- ¡tks! ¡Como si fuera a meterme en esa trampa! – Exclamo cruzándose de brazos – Ademas… ¿Por qué no lo hacemos por separado y después lo comparamos? – esa era la opción menos problemática. Ahome lo miro con cara de incredulidad.
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- ¿me estas jodiendo? ¡Se perfectamente que no vas a hacer nada solo! – le remarco sin dejar que la interrumpa- Como no vas a dar el brazo a torcer… entonces iré a tu casa.
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-¡no te invites tu sola! – le impidió el paso al ver que ella se dirigía a la salida- Además no serás bien recibida. – remarco el esta vez.
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- Pff – rodo los ojos- ¡Pero hay que hacerlo! ¡Otro dia no puedo y la escuela cierra a las doce! – se justifico.
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-¡TSK!-
El oji-rojos pensó y por un momento Ahome pensó que echaría humo. Lo volvió a considerar, tenía razón; debía subir las notas y ella era su compañera de trabajo, en resumen no le quedaba otra. Se dio vuelta y comenzó a caminar ante la mirada molesta de la azabache. La miro de reojo.
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- Vámonos – grito exasperado mientras retomaba la marcha y la oji-violeta lo alcanzaba con una sonrisa en el rostro.
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Fin del capitulo 10! ¿Y que tal? Dejenme sus comentarios :D me hacen muy feliz :3
Jane!
