Advertencia: Mundo alterno, lenguaje soez. (? )

Aclaraciones: Los personajes de Naruto no son míos.

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Cerró su última maleta y suspiro con cansancio.

Todo eso la hacia sentir mal y triste. Dejar a su familia por un error que fue precisamente suyo. Uno de sus principios siempre fue el querer llegar virgen y pura hasta el matrimonio, entregarse al hombre de su vida.

Fallo rotundamente, entregándose sin pensar en las consecuencias que le traería, sin pensar en un futuro, sólo sintió el presente y dejó aún lado el pasado para disfrutar plenamente.

Todo eso era un cliché.

Ella en enamorada se entrega al hombre que le robaba suspiros, el sólo le dice que fue un error y que nunca debió de haber pasado… ella se jodio al saber que estaba embarazada y que no tendría el apoyo del padre de la criatura.

La verdad es que al principio no estaba tan segura de querer hacer todo eso que estaba haciendo. Sabía que tarde o temprano toda la verdad se sabría y que una dura batalla vendría, pero mientras tanto ella quería proteger de todos y todo a su bebé, además de que aún no era tiempo de decirle a su padre la verdad. Lo haría cuando ella estuviera lista y sobre todo cuando su padre estuviera mejor de salud. Mientras tanto, esperaba poder tapar su mentira y manejar todo con inteligencia.

Fijó su mirada en el buro de la lámpara observando el reloj que apuntaban las ocho de la noche. Tenía que dormir temprano, mañana sería su vuelo, el cual la llevaría lejos de Japón.

Optó por obviamente no tomarse sus pastillas para dormir pues no sabía si le harían daño al bebé. En cuanto llegará a Inglaterra se haría un chequeo para ver que todo estuviera bien con su hijo…

Su hijo.

Esa palabra había sonado tan lejana hace tan sólo unas semanas.

Cerró los ojos mientras una lágrima escurría por su mejilla.

−Hubiese deseado que todo fuera distinto. −susurro tocando su vientre.

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El crujido de el tabique nasal siendo roto resonó en aquel gran jardín de la mansión Sabaku no.

La sangre era lo único que Neji sentía en sus manos. No estaba pensando claramente, el deseo de la venganza lo dominaba hasta el grado de importarle muy poco si mataba a ese peli rojo.

Gaara se sostuvo la nariz mientras soltaba un gruñido de dolor. Al principio, trató de defenderse de los golpes de su agresor, y lo hiso bien, pues le había dejado un ojo morado al Hyuga, pero después de escuchar el nombre de "Hinata" salir de los labios de Neji lo entendió todo, y supo que no valía la pena tratar de defenderse, sabía que el se merecía todo lo que el Hyuga le estaba haciendo.

−Pensé que eras diferente, Gaara. Confíe en que mi prima no podía estar en mejor manos que las tuyas y tu… −apretó los puños. −Tuviste sexo con ella siendo que te vas a casar con otra. –

No le diría del embarazo de Hinata. Por muy tentado que estuviera por hacerlo, no lo haría. El ya no quería que el peli rojo se acercara nuevamente a su prima, ni a ella, ni al bebé que esta esperando.

Gaara no habló y se pregunto como es que Neji se había enterado de todo eso. Hinata no le había dicho, de eso estaba completamente seguro, ella no habría mandado a Neji para que lo golpeara, ella no era así.

−Hinata le contó a Hanabi lo que le hiciste y yo escuché todo. – le mascullo entre dientes como si hubiese leído sus pensamientos. −Escúchame bien, Sabaku. Desde ahora, jamás te volverás a acercar a Hinata

−Tu no me puedes impedir eso. –le gruño con el ceño fruncido tratando de detener toda la sangre que salía de su nariz.

−Tal vez yo no… pero la distancia si. −susurro confundiendo a Gaara. −Aléjate Gaara, has tu vida con tu prometida y olvida a Hinata. −escupió un poco de sangre antes de salir de los territorios Sabaku.

Gaara salió de su trance al escuchar un auto siendo encendido para después arrancar a gran velocidad. Cerró los ojos mientras tomaba el tabique de su nariz y la movía, tronándolo y poniéndolo en su lugar.

No podía, no quería vivir sin Hinata. Ella se habría vuelto su mundo, su felicidad, su todo…

No quería una vida sin sus risas ni sus mimos. Ella no podía ser remplazada por nadie.

Tenía que aclarar las cosas con ella.

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El lugar estaba inundado de personas que esperaban sus vuelos, se escuchaban los anuncios atreves de las bocinas, haciendo sobresaltar a Hinata.

Aún lado de ella estaba su madre, quien la miraba con preocupación. −¿Estas segura de esto?

Hinata la observó unos segundos. −Completamente.

−No entiendo el por que de tu repentino cambio de opinión. −dijo negando con la cabeza. -Puedes retractarte ahora mismo si lo deseas, lo sabes ¿Verdad?

La Hyuga menor sonrió decaídamente, tratando de engañar a su madre con su sonrisa falsa. –Esto es lo que quiero. −dijo firme. −Los extrañaré muchísimo, pero esto que hago es para mi futuro. Necesito tener los mejores estudios para poder mantener en la cima la empresa de mi padre.

Hikari negó. −Aún pienso que esto es muy precipitado ¿Hay alguna razón para que quieras irte tan desesperadamente de Japón?

Hinata bajo la mirada, sintiendo el gran deseo de decirle absolutamente todo a su madre. −Mamá, yo… −calló al instante al oír la bocina anunciar que su vuelto estaba por partir.

−Creo que es la hora. −dijo Hikari con pesar.

−Si.

Se levantaron de sus sillas para después darse un gran abrazo.

−Hinata, es hora de irnos. – Le recordó Neji.

Hinata apretó más el agarre del abrazo. Sintió una escurridiza lágrima bajar por su pómulo, sabiendo que allí comenzaba todo. Sería difícil, duro y triste, pero todo valdría la pena.

Se despegó de su madre poco a poco. – Le dices a Hanabi que la amo y a papá también. −pidió dando rienda suelta a su llanto.

−Claro. – Le dijo Hikari tratando de mantenerse fuerte. Seco con sus dedos las gotas saladas de las mejillas de su hija. −Prométeme que te mantendrás en contacto conmigo.

−Lo prometo. – Le dio un beso en la mejilla y se separó completamente de ella.

Neji miro con tristeza a Hinata.

−Neji, cuídate y cuida mucho a mi hija por favor. – Le pido Hikari abrazándolo también.

Neji correspondió el abrazo de buena manera. – No se preocupe tía.

−Cuidas también ese ojo. – Le susurro en el oído para después separarse completamente de el.

Neji asintió apenado. Esa misma noche todos le habían preguntado que fue lo que le paso en el ojo. No supo con que excusarse y les dijo a todos que era asunto de el y que ya estaba saldado.

No podía decirle a Hinata que Gaara había sido quien lo había golpeado, primero por que sabría que había decidido "visitar" al Sabaku y segundo, si decía que fue Gaara su tío habría sospechado.

Escucharon nuevamente las bocinas anunciando la última llamada.

-Vamos. –

Hinata asintió hacia Neji. Volvió su mirada a Hikari. −Adiós mamá.

Hikari sollozo. −Adiós cariño, te amo.

Hinata le sonrió levemente. −También te amo. −y sin más se fue junto a Neji a abordar el avión.

Le hubiese gustado que su padre estuviera allí despidiéndose de ella, pero como siempre, algo más importante tenía que hacer. Y Hanabi dijo que no deseaba ir ya que no sabía si soportaría verlos yéndose para dejarla, eso no significa que no se hubieran despedido en casa. Le dio un gran abrazo de al menos quince minutos al igual que Neji. También le hubiese gustado despedirse de todos sus amigos pero no podía. No quería ver a Ino llorar, ni a Sakura con sus preciosos ojos tristes… sólo no podía. Esperaba que la perdonarán.

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Tocó con insistencia el timbre de la mansión Hyuga.

Tenía que hablar con Hinata, explicarle todo, pedirle perdón y de ser posible planear algo para poder estar juntos toda la vida. No quería a nadie que no fuera Hinata, no quería casarse con nadie que no fuera Hinata, no quería compartir cama con nadie que no fuera Hinata… sólo la quería a ella.

Salió de sus cavilaciones al ver que una empleada abría la puerta.

−Joven Sabaku. –la ama de llaves hiso una reverencia. −¿Busca a Hinata-sama?

−Si, ¿podría avisarle que estoy aquí?

−Eso será imposible.

−¿De que habla?

−Ella abordó un avión hacia Inglaterra hoy en la mañana.

Los ojos de Gaara se dilataron. −¿Qué?

−Se fueron ella y el joven Neji. Lo lamento.

Gaara no contestó sólo dijo un escueto gracias y se fue de nuevo a su auto.

Abrió la puerta, se introdujo en el y apretó fuertemente el volante.

−Mierda. −mascullo dando un golpe al volante con su puño cerrado. Tenía que relajarse, pensar con claridad para no hacer algo estúpido o ir a comprar un boleto a Inglaterra. No quería hacer una estupidez que sólo empeorará las cosas.

Tal vez sólo había ido para quedarse un corto lapso de tiempo, no se quedaría allí toda la vida.

Mientras ella estaba fuera, el aclararía las cosas con su padre.

Con un mirada decidida, arrancó el auto rumbo a la empresa Sabaku no.

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Dejó de escribir en su ordenador cuando escucho un estruendo y el taconeo de su secretaria junto a sus súplicas.

−¡Lo lamento Sabaku-sama! Su hijo no quiso escucharme… yo… −

−Tranquila Mitzu. −ordenó con voz inmutable. −Ahora vete a tu puesto, yo me encargó de Gaara.

La joven secretaria asintió sumisa y se retiró del lugar cerrando la puerta en el proceso.

El peli rojo mayor dirigió sus ojos fríos a Gaara. −Explícame la razón de tu comportamiento.

−No lo haré. −sus ojos estaban igual de fríos que los de su padre. −No me casare con Matsuri.

−Tienes que hacerlo, de esa unión depende el futuro de nuestra empresa.

−Me vale mierda la empresa.

−Lo se, y también se que tus hermanos no les vale "mierda". Es un patrimonio para ustedes.

−Puedo levantar esta maldita empresa sin necesidad de casarme con Matsuri.

−Se que eres capaz pero ¿Quién me garantiza que lo lograrás? −se levantó de su silla y se dirigió a el gran ventanal que le mostraba todos los edificios que habían alrededor. −No perderé esta empresa sólo por que crees poder levantarla.

−¿Por qué me embarras a mi si esta mierda es tu culpa? Tu mandaste a la quiebra a esta empresa con tus estúpidas apuestas de millones y gastando el dinero en alcohol. −reclamó realmente molesto.

La mirada del peli rojo oscureció. −No puedo hacer nada más. No seas egoísta.

−¡Tu eres el egoísta! −gritó sin importarle que esa actitud se estaba saliendo de su forma de ser. −Tu fuiste el egoísta cuando decidiste usar nuestro patrimonio para tus estúpidas apuestas. No te importó perderlo todo y dejarnos a nosotros la carga ¡eres un maldito irresponsable!

−Cuida esa lengua.

−Cuida tus actos entonces si no quieres que diga blasfemias de ti. −dijo con voz ronca. −No me casare. −Se dio la vuelta dispuesto a irse del lugar pero la voz de su padre lo detuvo en seco.

−¿Te has detenido a pensar en tus hermanos? ¿Has pensado lo que hubiese querido… tu madre?

−… no te atrevas a meter a mamá en esto.

−La meto para hacerte entrar en razón. Ella no hubiese querido que tus hermanos y tu se queden sin la empresa que tanto nos costó manejar a ella y a mi.

La mirada de Gaara oscureció. Apretó sus puños.

−Eres un… −tallo su rostro con una mano tratando de tranquilizarse.

−Piensa también en tus hermanos. Probablemente ellos estén de tu parte y estén totalmente en contra de que te cases con Matsuri para salvar la empresa, pero yo se que en el fondo ellos no quieren perder la empresa en la que han trabajado arduamente, y lo sabes.

−Eres un manipulador ¿Sabes?

−Si… lo se. −cerró los ojos y bajo la mirada.

Gaara apretó la mandíbula. −Te odio. −mascullo antes de salir de el despacho agotando fuertemente la puerta.

−También lo se. −musito sentándose pesadamente en su silla.

Desde que perdió a su esposa en un accidente automovilístico, se hundió en la soledad y en la bebida. Un día, un amigo lo llevo a un bar y jugaron cartas por toda una noche. Apostó una gran cantidad de dinero y otros mas hicieron lo mismo. No supo en ese instante si fue suerte de principiante pero ganó la jugada y todo el dinero. Desde ese día, se hiso adicto a ambas cosas. Al alcohol y las apuestas.

Se sentía culpable por estarle haciendo esa bajes a su hijo menor, pero no podía perder la empresa.

−Lo hago por ellos, por mis hijos.

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−¿Te gusta? Es lo mejor que pude conseguir, el tamaño es perfecto para los dos y tiene la mejor ubicación de Inglaterra, estamos en un punto medio.

Hinata paso su mirada nuevamente por el elegante apartamento. Sonrió hacia su primo. −¿No pudiste escoger algo menos… extravagante?

Neji sonrió. −sabía que dirías eso, pero no hay mejor lugar que este así que nos quedaremos aquí.

−De acuerdo. −Dijo rendida. Se dirigió aún sillón y se sentó en el observando por la ventana las pobladas calles. Seria tan difícil acostumbrarse a ese lugar. A su nuevo hogar… su nuevo hogar.

−¿Qué pasa? ¿Te sientes mal o algo? −pregunto con preocupación al verla con semblante decaído y cansado. Se sorprendió al verla empezar a llorar y sollozar.

−Si Neji, m-me siento muy mal. −sollozo temblorosamente. −N-no quiero estar lejos de casa, de m-mamá, de papá, de Hanabi-chan… q-quiero volver. −Lloro amargamente mientras Neji se sentaba a su lado y la abrazo fuertemente. Hinata hundió su rostro en el pecho de su primo.

−Lo se Hinata. Yo tampoco quisiera estar alejado de nuestra familia, pero en estos momentos no se puede. Tienes que ser fuerte, por el bien de todos y por el bien de mi sobrino.

Hinata subió su mirada mojada y lo miro inocentemente. −¿T-tu sobrino? −pregunto con una sonrisa.

−Claro, mi sobrino.

−¿Y como estas t-tan seguro de que será niño?

−Yo tan sólo lo se. −le sonrió tranquilizado a Hinata.

Hinata volvió a abrazarlo con fuerza. −Gracias Neji-nisan, gracias por quedarte conmigo.

Neji la observó con ternura. −No tienes por que agradecerme.

Quedaron abrazados por un largo rato hasta que Hinata habló nuevamente.

−¿Podrías llevarme mañana por la mañana a una clínica? Quiero ver como se encuentra el bebé.

−Por supuesto. Iremos temprano para después ir al Instituto donde estudiaremos. Tenemos que hacer pasar desapercibida la verdad de el por que estamos aquí.

−… ¿Qué haremos después Neji?

Neji la miro por unos segundos. −Tenemos mucho tiempo para poder pensar en eso Hinata.

−Supongo que tienes r-razón. −musito con semblante decaído. Soltó un pequeño suspiro. −Quiero dormir, estoy cansada.

−Escoge una habitación, por mi la que sea esta bien.

Ella asintió y se dispuso a ir hacia un pasillo del apartamento. Habían dos habitaciones, una puerta frente a la otra. Tomó la izquierda y tomó el pomo para después girarlo. Entre abrió la puerta y observó el interior de la gran habitación ¿es que Neji no podía ser un poco menos como su padre en el aspecto de lo extravagante?

Río un poco y camino hasta quedar frente a la gran cama. Dejó su maleta a un lado para después tirarse boca arriba en la acolchonada cama. Estiró su brazo y tomó una almohada para ponerla en su cara.

Todo esto le causaba ansias, nervios, tristeza y sobre todo miedo; miedo al no saber que sería de su nuevo futuro.

Lo único que sabía y que aseguraba, es que ese nuevo futuro sólo sería para proteger al ser que crecía lentamente en su vientre. Aún que Gaara no la amara, ella aún creía que ese bebe era producto del amor, por que ella si amaba a Gaara… y eso dolía como el mismísimo infierno.

Frunció sus labios tratando de que no temblaban ante el repentino nudo que se formó en su garganta.

Deseaba con todo su ser poder superar el amor que le sentía al peli rojo. Quería ya no sentir nada al recordar todos los momentos que pasaron juntos. No se arrepentía de ninguno, pues todos ellos la hicieron sonreír incontables veces, la hicieron creer en el amor de verdad. Por que uno no sufre por el "maldito amor" la verdad es que a veces no sabemos como amar. El amor no tenía la culpa.

Pestañeo haciendo que se escurriera una lágrima por su mejilla.

Metió la mano en el bolsillo de su pantalón para sacar su móvil. Lo encendió y lo primero que miro eran las llamadas sin atender de Ino y de Sakura, también algunos veinte mensajes de cada una.

Sonrió con profundo dolor para después eliminar todo.

Se metió a galería y empezó a ver las fotos que tenía en el celular.

Habían fotos de ella con Ino y Sakura mientras pasaban momento agradables. Esas no las borraría, necesitaba fuerzas mientras permanecía allí y no había mejor medicina que recordar los viejos momentos que paso al lado de sus mejores amigas. Reviso un poco más las fotos mirando entre ellas fotos con su madre, con Neji y con Hanabi… hasta que miro una foto donde salía abrazada con Gaara.

Recordaba ese día. Ambos habían ido a un parque a pasear juntos, compraron helados, se divirtieron y hablaron por horas… ese día el le había pedido ser su novia oficialmente.

Con el ceño fruncido y con las cejas fruncidas deslizó su dedo por la pantalla táctil y aplastó la opción de "borrar".

"¿Esta seguro de querer borrar este elemento?"

Estaba completamente segura de querer borrarlo… también a Gaara.

Borrarlo de su mente y de su corazón… no sentir nada por el.

"Si"

La imagen se borró, al igual que muchas más fotos de ellos, mensajes y todo lo que le recordará a Sabaku no Gaara.

−P-prometo olvidarte por completo. Olvidar el amor que te tengo para que un día, cuando te vuelva a ver… jamás vuelva a sentir la misma sensación en mi pecho. −se secó las lágrimas con furia apagando el celular y acomodándose en posición fetal sobre la cama. −Te olvidaré… lo juro.

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Continuará…

Agradecimientos a :

Dolunay

Rose101226

Ailyn00

VigiliaLunatica

Jossy95

Scarlett Ohara

Michaelis aro