Advertencia: Mundo alterno, lenguaje soez. (? )

Aclaraciones: Los personajes de Naruto no son míos.

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6 años después…

Unos débiles rayos de sol golpearon gentilmente su rostro, haciéndola removerse sobre su cama. Se acurruco y abrazo una almohada para estar más cómoda y calentita. Estaba tan cómoda, tanto que no quería levantarse de esa reconfortante cama. Y bueno, era domingo así que no estaría mal quedarse dormida más tarde de lo habitual. Con esa idea en su somnolienta mente, estuvo apunto de sumirse nuevamente al mundo de los sueños, pero paso algo que no la sorprendió del todo.

–¿Mami? –

Esa voz.

Esa vocecita que le causaban una ternura inmensa junto con un calor en su pecho. Esa vocecita provenía de una persona que había llegado para mejorar su mundo desde el primer momento en el que supo que estaba creciendo en su vientre.

Abrió los ojos lentamente y lo primero que se encontró fue el hermoso rostro de su hijo Daisuke.

Cabello negro, tez blanca, nariz respingada, labios delgados y unos grandes ojos color aguamarina.

–Buenos días pequeño.

El pequeño pelinegro sonrió ampliamente.

Hinata le devolvió el gesto y se hizo aún lado para dejarle espacio a su hijo en la cama.

El niño rápidamente subió a la cama y se acurruco aún lado de su madre. –Buenos días mami.

Hinata lo abrazó y recargo su mejilla en la cabecita de su hijo.

El era su razón de vivir. Era el que hacia que su vida tomará color, el que llenaba sus días de felicidad.

Admitía que al principio fue difícil, batallo mucho al ser que el nacimiento de su hijo fue un secreto para su familia. Pero gracias a Neji, habían salido adelante.

Daisuke subió su mirada aguamarina miro a su madre. –¿Qué desayunaremos?

–¿Qué es lo que quieres desayunar?

–Humm… –pensó un poco el pequeño niño. –¡Ya se! Panqueques. – respondió sonriente a su madre.

Hinata sólo asintió acariciándole la cabeza. –De acuerdo. Ve a cepillarte los dientes antes.

Daisuke asintió repetidas veces antes de darle un beso en la mejilla a Hinata y después salir de la cama para ir directo al baño.

La peli azulada sonrió tiernamente.

En cuanto se sentó sobre la cama su celular vibró encima de la mesita de noche.

Rápidamente lo cogió y miro que el número era de Neji su primo.

–¿Hola?

–"Hola Hinata, eh llegado de mi viaje"

–Me da mucho gusto que estés devuelta. –le dijo feliz de que hubiera llegado con bien. –¿Cómo te fue en ti viaje? ¿Resolviste los problemas que papá te mandó a reparar?

–"Hinata, hay algo mucho más importante de lo que tenemos que hablar"

Confundida quedó en silencio unos segundos. Neji se escuchaba serio.

–¿De que se trata?

–"Es un tema bastante delicado. Será mejor que hablemos en persona"

–Me estoy poniendo nerviosa Nisan ¿No puedes decirme de que se trata?

La línea quedó en silencio unos eternos segundos antes de que Neji volviera a hablar.

–"Es sobre tu padre"

El corazón de Hinata empezó a latir más rápido de lo normal al oír el nombramiento de su padre. La voz seria de Neji no auguraba buenas cosas.

–¿Dónde nos vemos?

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Suspiró largamente mientras le daba un nuevo sorbo a su tasa medio vacía de café. En el despacho sólo se escuchaba el insistente picoteo de las teclas de su ordenador, haciendo que lentamente le empezará a doler la cabeza.

No se quejaba del trabajo, en lo absoluto. Si por el fuera dormiría ahí mismo para no tener que volver a su "hogar", pero era un humano, necesitaba descanso.

Había pensado seriamente en mentirle a su esposa sobre que tenía demasiado trabajo y que tenía que quedarse toda la noche en su oficina, sólo para rentar una habitación en un hotel y dormir ahí lejos de ella.

No es que la odiara pero tampoco la quería. Si se había casado con ella era por pura obligación y no por otra cosa.

Si no fuera por su padre, por sus apuestas y sus vicios tal vez el estuviera casado con otra persona a la que si amaba.

Cuando se casó con Matsuri el pensó que, conforme pasara el tiempo, tal vez aceptaría su derrota y le tomaría cariño a su actual esposa, pero no. Estaba muy alejado de la verdad.

Es decir ¿Cómo amar a alguien como ella? Ella era absolutamente todo lo contrario a lo que el amaba.

Ella era frívola, vanidosa, presumida, convenenciera, hipócrita… era la descripción personificada de lo que odia.

No era nada comparado a ella.

Ella era dulce, compasiva, humilde, bondadosa, era pura luz.

Hinata era lo que el quería… pero también lo que se le fue arrebatado.

¿Hace cuanto que no la miraba?

Ah si, hace más de 6 años. Los tenía contados, contaba cada mes, cada semana y cada día desde que no sabía absolutamente nada de ella. No sabía como estaba, no sabía si se encontraba bien, no sabía si tenía problemas… no sabía si ya lo había olvidado.

Suponía que así era, seguramente ella hiso hasta lo imposible por olvidar al hombre que la hiso sufrir. Y de verdad de todo corazón, esperaba que así fuera. El no quería que sufriera por su causa, la amaba tanto que si olvidarlo dependía de la felicidad de ella, aceptaría el costo.

Se arrepentía de haberla hecho sufrir tanto. Se auto reclamaba por no haber huido con ella cuando tuvo la oportunidad. Se decía estúpido por no haber peleado por ella, por haber perdido al amor de su vida.

Jamás la podría olvidar y estaba seguro de que en toda su vida no encontraría a nadie que llenará el vacío que ella le dejo.

–Gaara-sama.

Salió de sus pensamientos para ver a su secretaría a un lado de la puerta de su oficina.

–Sakura ¿Cuántas veces te eh dicho que dejes de llamarme con ese sufijo?

La peli rosa sonrió falsamente. –Eres mi jefe, tengo que respetarte.

–También somos ex compañeros de colegio.

–Lo has dicho bien, ex compañeros. Ahora somos empleada y jefe.

–¿No te haré cambiar de opinión cierto?

–En lo absoluto.

Gaara suspiro sabiendo que la batalla la tenía pérdida. Sabía de ante mano que la frialdad de Sakura no era por otra cosa que no fuera el repentino desaparecimiento de su mejor amiga Hinata. La oji verde sabía perfectamente que el tenía la culpa de ello.

–Bueno, a lo que vengo. Hanabi-san esta aquí y desea hablar con usted.

Gaara alzó la ceja. ¿Para que quería verlo la hermana de Hinata?

–Hazla pasar.

Sakura asintió y salió de el despacho no sin antes darle una reverencia a su jefe.

Cuando la puerta estuvo cerrada se puso a pensar. De verdad que le picaba la curiosidad, hace mucho que no veía a algún Hyuga, ni siquiera en las juntas empresariales.

¿De que querría hablar?

–Sabaku no. –escucho la voz de la menor entrando a su despacho.

Gaara no se sorprendió ante la falta de respeto de Hanabi. Ella desde siempre se había portado insolente y grosera con el.

–Hyuga-san ¿Qué es lo que se le ofrece?

La menor que por cierto ya tenía diecinueve años, se sentó frente a el.

–Iré al grano. Mi padre quiere que trabaje con usted en esta empresa.

El peli rojo alzó una de sus casi inexistentes cejas. ¿Hiashi quería que su hija trabajará para el?

¿Para que querría aquello? La empresa Hyuga era una de las mejores empresas de automotriz, no por nada su empresa y la suya eran aliadas.

–¿Puedo saber el por que tu padre quiere esto?

–Créeme cuando te digo que yo también quisiera saberlo. –La castaña resoplo. –No me quiso dar explicación.

–¿Y por que no vino el a pedírmelo el personalmente?

Hanabi desvió la mirada con el ceño fruncido.

–Eso no es de tu incumbencia. –dijo en un pequeño hilo de voz.

–Claro que lo es. –la miro con seriedad. –Tu padre es socio de esta empresa.

Hanabi se enderezo en el asiento.

–¿Podré trabajar aquí o no?

Gaara la miro unos largos segundos.

–De acuerdo, pero hablaré con tu padre y le pediré una explicación.

–Como sea… ¿Cuándo empiezo?

– Mañana mismo. Llega a la hora de cualquier empleado y ven directo a mi oficina.

–De acuerdo. –se levantó de la silla y sin despedirse salió del despacho.

Tiró aire por sus fosas nasales. No le daba buena espina todo aquello.

–Tendré que hablar con Hiashi.

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–¡Mamá, mamá! ¿Puedo ir a jugar a esa resbaladilla? – pedía agitando un poco el brazo de Hinata.

Ella le sonrio asistiendo con la cabeza. –Sólo ten cuidado cariño.

Daisuke asintió y corrió hacia los juegos que habían en el parque.

Hinata sólo sonrió una vez más. Sin duda su hijo era la más grande bendición, era la única cosa que había hecho bien. Era su luz y su propósito de vida.

Su mirada se oscureció un poco al recordar el pasado.

Había sufrido mucho los primeros meses que estuvo lejos de Japón. Extrañaba a sus amigos, a su familia, lo extrañaba a el… todo su malestar fue disminuyendo cuando por primera miro a su hijo tras el monitor de la ecografía. Su corazón fue recuperando color cuando sintió una pequeña patada de Daisuke. Su corazón se hizo más fuerte cuando dio a luz a ese pequeño bebe. Su vida se iluminó cuando pusieron en sus brazos a su pequeño niño.

Lo recordaba todo tan bien.

Flash Back.

Dolía como los mil demonios. No podía pensar en otra cosa que no fuera el profundo dolor que estaba sintiendo. Escuchaba lejanas las voces de las enfermeras pidiéndole que inhalara y que exhalara lentamente. Jamás había sentido algo parecido.

–Tranquila Hinata, todo esta bien. –le dijo Neji quien estaba a su lado tomándole la mano.

Hinata jadeo y arqueo un poco su cuerpo mientras apretaba la mano de Neji. El sólo la dejó ser ya que miraba que el dolor que estaba sintiendo era demasiado fuerte. Le agradecía a Kami-sama por haberlo hecho hombre.

–Duele m-mucho. – dijo entre dientes mientras apretaba sus ojos. Sentía el sudor bajar por su frente y cuello.

–Lo se, pero tienes que ser fuerte. Esto sólo será por poco tiempo y después tendrás a tu hijo en tus brazos.

–Mi h-hijo. –soltó un grito al sentir que el dolor incrementaba.

–La dilatación es la adecuada ¡Esta lista! –aviso la doctora Tsunade acercándose a la camilla. Ella los había ayudado bastante desde que llegaron a Inglaterra, resultaba ser también la directora de la Universidad a la que acudían. Al conocer su historia, ella decidió ayudarles en todo lo que necesitarán. Se conmovió al escuchar el como Hinata estaba decidida a seguir adelante con su bebé. –Muy bien Hinata, ¿Estas lista?

Hinata sólo asintió con mucho dolor. Lo único que quería era ya no sentir ese horrible dolor. Pero, lo aguantaría todo el tiempo necesario, sólo para que su bebe saliera con bien.

–Puja.

Y lo hiso. Empezó a pujar con todas sus fuerzas mientras apretujaba con una mano las sábanas que estaban bajo de ella, y también destrozaba la pobre mano de su primo.

Neji sólo aguantaba el dolor de su mano siendo apretada por Hinata ¿Desde cuando tenía tantísima fuerza? Era monstruoso.

Gritó desgarradoramente sintiendo que ya no aguantaría por mucho tiempo.

–Vamos Hinata un poco más, falta muy poco. –decía Tsunade al ya mirar la pequeña cabeza del bebé salir poco a poco.

No supo cuanto paso, no supo si fueron horas o minutos pero de verdad que estaba agotada y adolorida.

Ella sentía que faltaba una eternidad. Puso todas sus fuerzas en ese pujido, estaba decidido, sería el último y el certero. Frunció el ceño y apretó con todas sus fuerzas la mano de Neji quien sólo se mantenía sumamente nervioso.

–¡AHHH! –gritó.

Y efectivamente, escucho el llanto de un bebe.

Neji sólo se sintió mareado, fue demasiado para el.

Para Hinata, el dolor había cesado, el tiempo se había detenido, ya ni siquiera escuchaba nada a su alrededor.

Todo paro cuando la doctora se acercó a la camilla sosteniendo a su bebé en brazos.

–Felicidades Hinata –dijo sonriente Tsunade. –Es precioso. –estiró sus brazos y le entregó al bebé en sus brazos.

Hinata era un mar de sentimientos. Estaba tan feliz, emocionada, melancólica, sentía un profundo amor al pequeño ser que apenas conocía.

Sus ojos se aguaron y no pudo más que sonreír ampliamente.

Era hermoso.

Era tan pequeño que le daba miedo que con cualquier movimiento pudiese quebrarse. Era como un muñequito.

–Hola bebé. –le habló en un susurro, haciendo que su llanto disminuyera de poco a poco. –Yo soy tu mamá, la persona que te va a proteger de todo y todos. –beso su mejilla con delicadeza, haciendo que entreabriera los ojos.

Lastima que aún no podía saber con certeza de que color eran los ojos de el pequeño.

Pero no importaba de que color fueran, para ella era lo de menos.

Volteó feliz hacia su primo para encontrarlo sentado y tembloroso en una silla.

Neji le sonrió dulcemente. –Felicidades hermana.

La Hyuga no pudo más que asentir repetidas veces. –Acércate a conocer a tu sobrino, Daisuke.

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Fin de Flash Back.

Sonrió ante su recuerdo. Fue el mejor día de su vida.

Definitivamente tomó la mejor decisión, no se arrepentía de nada. Gracias a Kami todo había salido bien, fue difícil pero no imposible. Sabía que mentirle a su familia traería consecuencias pero estaba segura de que jamás se arrepentiría de su decisión. El tan sólo ver la sonrisa de su pequeño se lo confirmaba.

Suspiró mientras lo miraba balancearse sobre un columpio. Le gustaba tanto verlo feliz.

Respingo al sentir una mano en su hombro, pero se tranquilizó enseguida cuando escucho tan conocida voz.

–Hinata.

Rápidamente dio media vuelta para encontrarse con el rostro imperturbable de su primo. Los años pasaban pero el seguía siendo un chico amargado y serio. Bueno, con todos menos con su sobrino, su novia y ella.

–Neji-nissan, que gusto me da verte de nuevo. –Lo abrazo siendo correspondida inmediatamente.

–Pienso igual –rompió el corto abrazo para tomarla de los hombros. –Hinata, te cité aquí por que hay un tema muy delicado del que debemos hablar.

Hinata parpadeo repetidas veces para después asentir un poco preocupada.

–De acuerdo, siéntate. –pidió guiándola a una banca que había aún lado de ellos.

–Nisan, habla ya por favor me tienes angustiada. –pidió inquieta una vez que estaban sentados.

Neji miraba el suelo tratando de encontrar las palabras adecuadas para explicarle a su prima sobre la situación.

–Sabes que tío Hiashi me pidió que fuera a firmar unos documentos de suma importancia con otra compañía, eso me resulto raro ya que el personal mente se encarga de esas cosas así que en una de nuestras llamadas para informar sobre las juntas y cosas así, me explicó el por que de su petición.

Hinata estaba expectante, no entendiendo a donde llevaba el asunto.

El chico suspiro incapaz de poder sostener la inocente mirada de su prima.

–Se está muriendo Hinata.

Los ojos de la Hyuga se dilataron.

–¿Q-que? –pregunto rogando el que sus oídos le estuvieran fallando.

–La enfermedad lo esta carcomiendo. Su corazón está muy débil y no hay donador. –apretó los puños. –Y aún que lo hubiera sabes que el nunca aceptaría llevar el corazón de otra persona, ya que es muy orgulloso.

Hinata trataba de asimilar lo que estaba escuchando, su pecho estaba oprimido y sentía un enorme nudo en su garganta.

–Hinata –tomó la mano de su prima y la miro firmemente. – me pidió volver a vernos antes de morir.

Tapó su boca con su mano tratando de retener los gemidos y sollozos. Negó fuertemente mientras sentía las lágrimas caer libremente por su cuello.

–N-no puede s-ser. –tartamudeo. –No es verdad. El es fuerte, no morirá ¿cierto? –pregunto desesperada al borde de la locura, tomando los hombros de su primo y agitándolos.

Neji tan sólo negó suavemente tomando las manos de su prima contra las suyas.

–Lo siento muchísimo.

Hinata negó mientras seguía llorando, estuvo tan sumida en su llanto que ni siquiera se percató de cuando fue que Neji la tomó entre sus brazos apretándola fuertemente contra su pecho.

–Tranquilízate Hinata, Daisuke te mirará en este estado y se preocupara. –dijo separándola un poco del abrazo.

Al parecer eso hiso que Hinata se calmara un poco. No quería que su bebe la mirará en ese estado.

Neji le tendió un pañuelo que ella tomó inmediatamente para secar el rastro de lágrimas que estaba en su rostro.

Sabía que su padre estaba enfermo, sabía que aún no lo superaba pero lo que no sabía es que su estado estuviera tan mal. Hablaba con el por celular, le mandaba cartas, e-mails, hablaban por video llamada y el nunca le mencionó nada de su deplorable estado.

Bueno, no podía quejarse. Ella también le había mentido a una grande escala.

–¿Por qué mamá y Hanabi no nos dijeron nada? –

–Mi tío les prohibió hablar sobre el tema con nosotros, es por eso que ellas no dijeron nada.

Sostuvo su cabeza con ambas manos recargando sus codos sobre sus rodillas. No podía creerlo todavía. Era un gran golpe.

–Tenemos que salir para Japón lo más rápido posible.

–Si. –Susurro. –Lo se.

–Tenemos un gran problema Hinata. –

La Hyuga jadeo. –Soy una egoísta. Mi padre no pudo compartir tiempo con su nieto y todo por mi culpa.

Neji negó. –No es toda tu culpa Hinata.

–No intentes arreglar nada. –negó débilmente. –Y-yo… necesito arreglar todo para irnos lo más rápido posible. –seco las rebeldes lagrimas que salían de sus ojos.

–Sabías que este día llegaría.

–Si, pero no pensé que de esta manera. –Se levantó de la banca y arregló sus cabellos. Puso una de sus acostumbradas sonrisas falsas. –¡Daisuke! ¡Es hora de irnos!

Neji se mantenía cabizbajo aún sentado en la banca.

A lo lejos Daisuke corría hacia su madre, pero cuando miro a su tío sentado su camino se desvió rápidamente.

–¡Tío Neji!

Neji sonrió débilmente recibiendo en sus brazos a su pequeño sobrino.

–¡Te extrañe mucho! ¿Cómo te fue en tu viaje? ¿Qué viste? ¿Me trajiste algo? ¿La tía Tenten regreso contigo?...

–Tranquilo, son muchas preguntas. –sonrió una vez más y después desvió su mirada hacia Hinata. –¿Qué te parece si vas conmigo a comer algo y contestó todas tus preguntas? – Hinata necesitaba un tiempo a solas.

–¡Me encantaría! –exclamó alegre. –¿Puedo ir mami?

Hinata sonrió torcidamente. –Me parece bien pequeño.

–¡Gracias mami! –corrió hacia su madre y la abrazo fuertemente.

–Adelántate al auto ¿De acuerdo? Enseguida voy. –pidió Neji.

Daisuke asintió y se fue rápidamente dejando solos a los adultos.

–Tranquilízate ¿si? Creo que necesitas un tiempo a solas.

Hinata estaba de acuerdo. No quería que Daisuke la mirará en ese estado.

–Pasaré por el a tu departamento en unas horas. Necesito hacer varias cosas antes de irnos. Iré a hablar con Tsunade.

Neji asintió de acuerdo a la que su prima estaba diciendo. –Cuídate Hinata.

Ella asintió sonriendo torcidamente. –No te preocupes por mi, no haré ninguna estupidez.

El Hyuga suspiro y se despidió de ella con una mano para después dirigirse a su auto. No sabía como consolarla. De verdad quería encontrar palabras para hacerla sentir mejor pero sabía que sería inútil.

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Tsunade miro con tristeza a la chica que tenía delante.

Estimaba muchísimo a Hinata, podría decirse que para ella era una hija, le dolía verla tan triste y culpable.

Recordaba perfectamente el día en que la conoció a ella y a su primo. Recordaba como le suplicaron poder estudiar en el Instituto sin que Hiashi se enterara de que Hinata estaba esperando un hijo. Al principio se los negó rotundamente. Hinata era menor de edad, no podía ocultarle a sus padres que estaba esperando un bebé. Pero, cuando escucho la determinación de Hinata y todo lo que estaba dispuesta a hacer por su hijo, cambió de opinión. Estuvo más que dispuesta en ayudar a esa chica. Tomó la decisión correcta.

–¿Iras a Japón?

–Por supuesto. –Dijo totalmente segura.

–¿Qué explicación le darás a tu familia Hinata?

Quedó callada unos segundos procesando la pregunta que la rubia le había hecho. Negó bajando la cabeza mientras nuevamente las lágrimas caían.

–L-les diré la verdad.

–¿Les dirás quien es el padre?

–No. –respondió sin titubear y rápidamente. –Nadie más debe saberlo.

Tsunade suspiro. –Gaara debe saber que tiene un hijo.

–No lo sabrá. E-el… –carraspeo tratando de que su voz no se quebrara. –El esa ha casado, probablemente con hijos. El tiene una vida hecha. –la miro firmemente. –No puedo tan sólo llegar, decirle que tuve un hijo de el, y poner su vida de cabeza.

Había cambiado tanto. Cuando la conoció era todo lo contrario de lo que ahora era. Era decidida, segura de si misma, madura… pero aún seguía conservando su aire de inocencia, su humildad y ternura.

–No puedo hacerte cambiar de opinión, así que has lo que te parezca correcto. –

Asintió segura de su decisión. Gaara no sabría absolutamente nada.

–¿Cuándo te vas?

–En dos días.

–¿Tan pronto?

–Si.

Después de eso quedaron en un corto silencio. Ambas pensando en diferentes cosas.

–¿Volverás?

–Es lo planeado. – a ella le gustaba vivir en ese lugar.

Tsunade asintió. –Tal vez en poco tiempo yo también vaya a Japón. Visitaré a mi nieto.

–Sería bueno tenerte cerca mientras estoy haya. Me vendría bien tu compañía.

–Haré lo posible.

Hinata estuvo de acuerdo en silencio. Estaba tan nerviosa. Volvería a su hogar, volvería a ver a su familia y amigos. Probablemente también vería a Gaara. No sabía si sería capaz de soportar verlo casado con otra mujer. No lo diría en voz alta pero… aceptaba que aún amaba profundamente al pelirrojo. Era una idiota. Ya habían pasado más de seis años desde lo den de ver pero aún sentía lo mismo.

–Y… – centro su atención en Tsunade. –¿Qué pasará con Toneri?

Hinata amplio los ojos. Se le había olvidado ese pequeño detalle.

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Continuará

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