ACLARACIONES: Los personajes de Naruto no me pertenecen.
ADVERTENCIAS: Posible lenguaje soez.
Capitulo 4: Que el tiempo pase lento.
El podía ser un pequeño niño de tan solo cinco años, pero eso no significaba que su mente no fuera lo suficientemente ágil como para poder saber que su madre tenia algo. La conocía tan bien, tanto que sabia que su retinas temblorosas siempre se debían a alguna preocupación, o que su nariz irritada no era por un resfriado y que su sonrisa era falsa. Conocía tanto a su madre, que sabia que ese repentino viaje no era solo para ir de paseo. Algo pasaba, mas sus impulsos de niño pequeño aun estaban en el, por muy capcioso que fuese.
Aun que sabia que eso no era normal, no podía evitar sentirse emocionado ante la idea de dejar su hogar para ir a una parte desconocida. Jamás había viajado y tampoco es como si alguna vez lo hubiese deseado, pero en esa ocasión estaba absolutamente excitado por el viaje.
— ¿Estas listo cariño? — Hinata hinco a la altura del niño para acomodar su cabello y suéter — ¿No estas nervioso? — pregunto con una pequeña sonrisa, tratando de entablar una pequeña conversación con su hijo.
El pequeño negó. —¿Tu lo estas?
La pregunta sobre salto a la mayor, haciendo que levantara la mirada con prontitud. Le dio una sonrisa temblorosa. — La verdad, si, un poco — se irguió sobre el lugar y tomo la mano de el pequeño para comenzar a andar por la sala de espera hasta los asientos del aeropuerto.
— ¿Por qué estas nerviosa mami? — pregunto curioso el niño.
— Pues...— se detuvo al pensar un poco sobre su respuesta. No había tenido el valor de decirle a su hijo sobre el motivo del repentino viaje, temía que el se enojara por nunca haberle dicho sobre su familia pero hay era algo inevitable, además de que el merecía saber la verdad. No podía estar ocultando mas a su hijo ¿por que hacerlo? Si ella estaba tremendamente orgullosa de el. Tomo un profundo suspiro y se armo de valor para continuar —, se que no te dije el motivo de nuestro viaje pero creo que ya eres lo suficientemente grande para saber que pasa. Veras, yo tengo un padre y una madre, ósea, tus abuelos.
Daisuke pestañeo un poco. Ahora que su pequeña mente lo pensaba, jamás había preguntado sobre eso a su madre.
—¿Tengo abuelos?
Hinata asintió con una sonrisa.— También tienes una tía llamada Hanabi.
—Wow — hizo una expresión de asombro —¡Pensé que solo tenia una tía! — dijo haciendo referencia a Tenten.
—No Daisuke-kun, tienes mucha mas familia aparte de Neji-niisan, Tenten-chan y de mi. Pero, no te lo había dicho por que...— lentamente bajo la mirada, incapaz de ver los redondos y curiosos ojos de su hijo. ¿Cómo decirle a un inocente niño que el había sido la razón de su escape?
Abrió la boca para continuar pero la salvaron estrepitosamente.
"—Pasajeros del vuelo 8076, favor de abordar el avión con destino a Japón...—"
El anuncio de salida la había salvado momentáneamente. Suspiro fuertemente para después sonreírle al pequeño.— Hablaremos de esto despues, con mas tranquilidad. Ahora ya hay que subir al avión.
—¡Genial! — exclamo emocionado el niño, tomando la mano de su madre y ajustando bien la mochila que llevaba en la espalda. —¡Vamos! — exclamo nuevamente, jaloneando a su madre por la sala.
Hinata sonrió dulcemente al ver a su hijo tan emocionado. Estaba segura de que su familia amaría inmensamente a ese pequeño de ojos azules.
Su único miedo ahora era Gaara.
Esperaba no topárselo en su estancia ahí.
••••
Se miro en el espejo del ascensor mientras acomodaba sus alborotados cabellos y sacudía el polvo invisible de sus ropas. Se veía bien, se veía guapa, pero por dentro ardía de ira. Nunca le había pasado lo de esa mañana, a ella le solía ir bien en todo lo que hacia así que fue muy frustrante levantarse media hora tarde, que el agua caliente se hubiera acabado y que el neumático de su coche se hubiese desinflado.
¿Por qué justo ese día, en el que tenia que ir a la empresa de Sabaku no Gaara para trabajar con el?
Quería dar una buena impresión a su nuevo "jefecito" solamente y puramente para no tener problemas laborales con el. Quería que viera lo capaz que era, quería intimidarlo laboralmente. Desafortunadamente su suerte no se había levantado con buen humor, decidiendo no trabajar para ella ese día.
Hizo un mohín con la boca cuando el ascensor se abrió. Bien, era ahora o nunca. Se acomodo una vez mas su traje de oficina (el cual no le gustaba en absoluto ya que la hacia lucir anticuada) y apretó mas contra ella unas carpetas llenas de documentos de ambas empresas.
Camino con un porte erguido y orgulloso por los pasillos de la planta alta de la empresa, ganándose miradas de tanto odio como de admiración por parte de los empleados y empleadas. Todo iba bien, estaba dando la impresión que deseaba darles a todos. Pero, como su suerte ese día no estaba de buenas, tenia que cagarla en el peor momento.
—¡Carajo!— había chocado con una persona, provocando que todos sus papeles cayeran al piso — ¡Fíjate por donde vas...! — no termino su grito pues levanto la mirada, topándose el rostro imperturbable de Gaara.
Bien, oficialmente su día estaba jodido.
— Señorita Hyuga...
— Te hubiese gritado igualmente si hubiese visto antes que se trataba de ti — aclaro con el ceño fruncido antes de agacharse a recoger los papeles con rapidez.
Gaara suspiro y negó con la cabeza. Siendo el todo un caballero, se agacho para ayudarle a recoger los papeles regados, todos eran documentos de la empresa, papeles importantes para un nuevo proyecto... algo que estaba revuelto entre las hojas y los folders llamo su atención.
Observo con ojos analíticos la foto que su mano sostenía. En ella había un sonriente niño de la edad de seis años según sus cálculos, su cabello era color añil, su piel era a la vista tersa y sumamente blanca... y sus ojos...
—¡Oye! — la foto le fue arrebatada bruscamente —¿Qué haces hurgando en cosas ajenas? — llevo la foto hacia su pecho mientras lo miraba con recelo y un poco de nerviosismo.
—Lo lamento, solo trataba de ayudarte...
—¿Mirando cosas ajenas Sabaku? — le susurro con enfado. Le mando una ultima mirada de disgusto para después levantarse ya con todos los papeles sujetados con su brazo — ¿Dónde estará mi oficina? Quiero instalarme lo antes posible.
Aun en cuclillas, el peli rojo suspiro. Estaba seguro de que jamás lograría tener una buena relación con esa cría. Se irguió y llevo las manos hasta sus bolsillos.— Esta aun lado de mi despacho. No te preocupes por el escritorio y ni la silla, ya instalaron ambos ahí.
— Bien —dijo simplemente para después seguir caminando, dejando solo al pelirrojo.
El quiso hacer lo mismo que ella pero una vibración en su bolsillo derecho hizo que introdujera su mano en el bolsillo de su pantalón para tomar su móvil. Miro la pantalla del móvil para ver el nombre de la llamada entrante.
"Matsuri"
Quiso ignorar la llamada, quiso hacer como si no hubiese llamado cinco veces alrededor de la mañana pero tampoco podía hacerle eso. Tal vez era algo de importancia (aun que viniendo de ella, lo dudaba mucho).
— Hola.
"—¡Gaara, cariño!—"
Su voz chillona y exasperante hizo que rodara los ojos por inercia y que despegara la bocina de su oído unos centímetros.
—¿Pasa algo? Estoy trabajando Matsuri — llevo sus dedos hasta la puente de su nariz para masajearla. Cada vez que escuchaba su voz, un inexplicable dolor en la cien lo invadía. Era realmente extraño pero real.
"— Ou, no me habías contestado en toda la mañana y ahora me vienes con esto.—"
Gaara suspiro.— Si, disculpa. Ahora, ¿podrías decirme que se te ofrece?
"—… es que quería avisarte que hoy será una noche muy especial así que ni se te ocurra faltar ¿de acuerdo?"
Volver a casa era lo ultimo que quería. Ese día le apetecía mas pasar en casa de su amigo Naruto o quedarse en su despacho mientras trabajaba sin parar. Enserio no quería ir a "casa" y tener que soportar las asquerosas insinuaciones de su "esposa".
—¿Noche especial? Sabes que no puedes avisarme de ultimo minuto Matsuri — tenia que prepararse mentalmente cada vez que volvía a esa casa.
"— Lo se pero es que es muy importante."
Luego de unos segundos de silencio, Gaara contesto.
—Bien —dijo sin ánimos — estaré ahí a las ocho.
—¡Gracias querido! Nos vemos en la noche — sus ultimas palabras fueron pronunciadas con un tono de voz que trato de ser seductor. El pudo notarlo.
Enserio esperaba que no fuera uno de sus tantos intentos por seducirlo por que no estaba de humor.
—Adiós — dijo simplemente para después colgar el celular. Clavo su mirada en la pantalla, centrándose en la hora que apuntaba. Eran las nueve de la mañana.
Deseaba con todo su corazón que las horas pasaran lo mas lento posible.
••••
Hinata miro de reojo a su hijo mientras este coloreaba perfectamente a un dinosaurio de un libro de colorear. Era increíble el que no se saliera de la línea y que los colores de el animal combinaran tan bien.
—¿Qué tal esta mami? — el niño alzo el libro de colorear a su madre.
—¡Vaya! Si que es muy bonito, deberías ser un piccaso — cogió el libro con cariño y miro detenidamente el dibujo.
—Me gustaría aprender a pintar como tu lo haces mama.
Ella disfrutaba de pintar en sus tiempos libres. No era por nada pero enserio pensaba que se le daba bien ya que al ver sus pinturas varias personas había querido comprarlas.
—Pues yo te enseñare y serás mucho mejor que yo, ya veras.
—No creo que pueda superarte mami, eres genial.
Hinata sonrió enternecida para después acariciar la mejilla de su hijo.
"Tu eres increíble." Quiso decirle, mas nuevamente fue interrumpida por la bocina que había en el avión.
"—Favor de abrochar sus cinturones, estamos apunto de llegar a nuestro destino."
Hinata actuo con rapidez y abrocho el cinturón del pequeño.
—¿Ya llegamos mami?
—Si cariño, solo falta que el avión aterrice.
—¡Genial!
Hinata sonrió dulcemente a su pequeño para después abrochar su cinturón y acomodarse bien en su asiento. Miro su reloj de muñeca, dándose cuenta de que ya eran las ocho de la noche. Había sido un vuelo de once horas así que estaba realmente exhausta. Le dolían las piernas y apenas había podido dormir por el nerviosismo que sentía. Enserio que había deseado que el tiempo pasara lo mas lento posible, lamentablemente no fue así.
Al menos le hubiese gustado que su primo la hubiera acompañado en el vuelo pero el había dicho que no podría ya que tenia unos asuntos importantes que tenia que arreglar antes de poder ir a Japón.
El le hubiese dado el valor necesario pero lamentablemente eso lo tenia que enfrentar sola. Ese era su problema así que ahora ella tenia que arreglarlo. Tenia que ser valiente ella sola, tenia que hacerlo para darle una buena vida a su hijo.
Sin poder evitarlo, se emociono levemente.
••••
Entro lentamente por la puerta de la entrada, queriendo no hacer ruido para no alarmar a Matsuri. Quería pasar desapercibido para al menos darse un buen baño. Quería destensar sus músculos y relajarse un poco después del exhausto día que tuvo.
Enserio que Hanabi lo odiaba. No había parado de agredirlo verbalmente por mas que el la tratara con amabilidad, había protestado ante sus ideas creativas, había criticado su desempeño laboral. Todo de el le parecía mal. No podía ni respirar entrecortadamente por que ella seguro lo notaria y le diría que así no se respira.
Era un jodido dolor de cabeza pero siendo sincero, prefería pasarla con ella que con Matsuri. A ella si no la aguantaba en absoluto. Solo se portaba cortes con ella por que el era un caballero y una persona tolerante. Pero ella, ella lo sacaba de sus casillas.
Camino casi de puntillas por el pasillo, ansioso de llegar a su habitación individual... pero lamentablemente fue descubierto.
—Gaara-kun, que bueno que ya llegaste — Matsuri le regalo una sonrisa torcida.
Gaara suspiro y miro de reojo para encontrarla parada bajo el marco de la puerta que dirigía al living. — Si.
—Te estábamos esperando, llegas media hora tarde...— pronuncio tratando de esconder el reproche en su tono de voz.
—¿Estamos? — pregunto confundido.
—Si, ven — se acerco y tomo su mano para guiarlo hasta la sala, encontrándose en ella a su padre sentado en uno de los sillones.
—Rasa — pronuncio con voz acida —¿Qué se te ofrece?
—Que maneras son esas de tratar a tu padre, Gaara — el hombre con rostro imperturbable se levanto de el asiento —¿No puedo venir a hacerle una visita a mi hijo?
Gaara apretó sus puños y miro al hombre con el ceño fruncido. —Matsuri, dejanos solos.
Matsuri pestañeo sorprendida. Ella no queria irse, ¿Por qué debía de hacerlo? —Pero...
—Matsuri — regaño haciéndola sobresaltar. El ni siquiera la miraba, solo estaba centrado en ver con odio a s padre, quien parecía inmune a las miradas de su hijo.
Sin quedarle de otra, Matsuri asintió de mala gana y salió del living, dejando solos a los dos hombres.
—Ahora, ¿Qué es lo que quieres aquí? Creí haberte dejado en claro que no me interesa verte a menos que sea por asuntos de la empresa.
—Eres cruel Gaara, ni tus hermanos me tratan así.
—Tal vez no te traten como yo, pero debes de estar seguro de que te odian tanto como yo te odio —aseguro.
Rasa rio por lo bajo.— Vamos Gaara, deja tus rencores de niño de cinco años...
—¿Rencores de niño de cinco años? —pregunto entre sorprendido y enojado —¿Le llamas rencor de niño de cinco al haber casado a tu hijo con una mujer a la que no ama, y todo por que el maldito padre no dejo de apostar el dinero de la familia?
—Hice lo que tenia que hacer.
—Me embarraste a mi en tus porquerías, ¿Por qué no te casaste tu mejor en ese caso? ¿Por qué hacerme pagar a mi por tus errores?
Rasa trago saliva y no evito desviar su mirada.—Tenemos que hablar de algo.
—¿De que?
—Los padres de Matsuri quieren un nieto, o de lo contrario la empresa caerá abajo. Harán que te divorcies de ella y nuestra empresa quedara en la ruina sin la ayuda de los señores Deika.
Gaara frunció el ceño aun mas. —Pues que se jodan —respondió sin pensarlo, dando vuelta sobre sus pies para después caminar hasta la salida del living. Hubiese cumplido su cometido de no ser por la voz de Rasa.
—¿Enserio Gaara? ¿vas a dejar que la empresa en la que tanto trabajo tu madre, caiga por que no quieres cumplir con tus deberes de hombre? — pregunto chantajista el hombre.
Gaara paro de caminar, dándole la espalda a su padre, sin darle oportunidad de dejarle ver su expresión angustiada.
—Piénsalo Gaara, tu madre y tus hermanos trabajaron muy duro para hacer que la empresa creciera hasta el punto de ser una de las mas reconocidas en el mundo. ¿vas a tirar a la basura tanto esfuerzo?
Estrujo sus puños nuevamente, sintiendo como sus uñas se encajaban en la carne de la palma de su mano. Su labio inferior temblaba y no sabia si era por ira o por impotencia. No queria un hijo, no de ella. No quería estar mas atado a ella, quería salir de ese infierno.
—Te odio tanto.
El hombre se mantuvo impávido. Lo había oído tantas veces que ya no le afectaba tanto como al principio.— Lo se — contesto sencillamente. —Tienes unos cuantos meses para dejar embarazada a Matsuri.
Sin decir una palabra mas, salió del living tan rápido que no se dio cuenta de que Matsuri se había mantenido escondida tras una puerta del pasillo, escuchando toda la charla de los hombres.
Matsuri sonrió ladinamente con malicia. Claro que iba a quedar embarazada. Fuer a como fuer iba a quedar embarazada para poder llevar a cabo el plan que sus padres habían armado por tantos años.
Por fin iba a llevar acabo su venganza.
••••
—Tengo hambre...—susurro el pequeño niño mientras sostenía su estomago gruñón.
Hinata bajo la mirada con impresión.— Acabamos de comer en el avión.
—La comida del avión es asquerosa — saco la lengua e hizo una mueca de asco.
Hinata rio sutilmente mientras acariciaba la cabecita del niño.— Tranquilo, cenaremos en un restaurante de aquí cerca si te parece.
Daisuke pareció pensarlo un poco para después negar con la cabeza.— Yo quiero conocer a mis abuelos ya —declaro cruzándose de brazos.
—Pues haya vamos — pronuncio con nerviosismo, tratando de que sus labios no temblaran.
Daisuke asintió con una gran sonrisa, tomando fuertemente la mano de su madre para guiarla hasta las afueras del aeropuerto. Cuando las puertas se abrieron, Hinata pudo sentir una pequeña ráfaga de aire acariciar su rostro. Olía a pétalos de sakura y el cielo estaba totalmente estrellado. Sin poder evitarlo, sonrió. Había extrañado tato ese aroma y ese cielo. Inglaterra también era un lugar hermoso, pero su hogar... su hogar siempre seria lo mejor.
Tomo firmemente la mano de su pequeño y comenzó a caminar junto a el por la acera, mientras ambos arrastraban sus respectivas maletas. Alzo la mano al ver a un taxi moviéndose, y de inmediato se paro en la orilla para atenderla.
Después de recibir un trato amable por parte del conductor, decidió subirse en el taxi antes de ser ayudada por el conductor para subir sus maletas a la cajuela del taxi.
—¿Ah donde la llevo señora? — pregunto el taxista, ya conduciendo hacia las afueras del aeropuerto.
Al escuchar esa pregunta, Hinata titubeo un poco. Ya era tarde, eran las ocho de la noche. No sabia si llegar a la casa de sus padres o pasar la noche en un hotel. Después de unos segundos tras pensar y pensar, se le ocurrió una idea, la cual no sabia si era del todo buena.
••••
Cepillo sus dientes de arriba hacia abajo mientras se observaba en el espejo. Su mirada se miraba cansada y apagada. Enserio que ese día había sido pesado en la empresa.
Lo que mas deseaba en esos momentos era recostarse sobre su amplia cama y encender su televisor para ver alguna película o algún capitulo de alguna de sus series favoritas.
Tal vez antes de eso podría hacerse un emparedado o comer un cereal, lo que sea que no fuera laborioso.
Cerro la llave del agua y después tomo una pequeña toalla de manos para secar sus labios. Tomo una goma para el cabello de su joyero y ato su corto y rosado cabello en una coleta alta.
—Dios, que flojera.
Rasco la parte trasera de su cabeza para después salir del baño, apagando la luz y cerrando la puerta en el proceso.
Era viernes, ella normalmente salía los viernes de fiesta con su amiga Ino pero ese día simplemente le había dado un rotundo no a su amiga rubia. No estaba de humor y tampoco estaba con energías para ir a bailar locamente.
Camino por uno de los pasillos del departamento hasta llegar a la cocina. Saco un pequeño bol de la alacena y tomo una cuchara. Cogió su cereal favorito y saco la leche de la nevera. El cereal era menos laborioso que un emparedado bien hecho.
Justo cuando iba a mezclar todo en el tazón, escucho como el timbre de su puerta era tocado.
Soltó una maldición y un suspiro. Seguro seria Ino tratando de convencerla para ir al bar tan siquiera. De verdad deseo con todas sus fuerzas ser mala persona y dejarla parada frente a su puerta pero simplemente no pudo hacerlo.
—¡Ya voy! — grito resignada para caminar lentamente hasta la entrada.
Abrió unos cuantos candados de la puerta y después la abrió de sopetón.
—Carajo Ino, ya te dije que no ire a...— si hubiese traído algo en sus manos estaba segura que el objeto hubiese caído al suelo, rompiéndose en mil pedazos. Sus pupilas se dilataron, su corazón comenzó a latir fuertemente.
No podía creer lo que estaba mirando, le costo unos segundos reconocerla pero ¡Era ella!
Su rostro se congestiono y después llevo sus temblorosas manos hasta su boca, aun mirando hacia el frente con impacto.
La persona frente a ella sonrió temblorosamente, con lagrimas en sus ojos.— Buenas noches, Sakura-chan.
Su voz sonaba tan distinta y parecida a la vez. Su voz ahora reflejaba madurez y seguridad, pero aun mantenía sus tintes de ternura y dulzura de siempre.
—Hi ¿Hinata?
Hinata sonrió mas ampliamente esta vez y asintió ya con las lagrimas escurriendo en sus mejillas.
Imprevistamente, los brazos de Sakura rodearon su cuello, haciendo que casi cayera de bruces al suelo. Manteniendo el equilibrio correspondió el abrazo de su amiga peli rosa, quien ya se encontraba sollozando sobre su hombro, apretándola con fuerza.
—Hinata...—susurro apretando sus ojos, deseando con todo su corazón que ese no fuera nuevamente un sueño. Pero, al sentir su calidez, su aroma a lirios, y su respiración agitada, supo que no era un sueño. Que ella realmente estaba ahí.
Estuvo apunto de separarse para reclamarle, para darle una bofetada y para suplicarle que no se fuera de nuevo, pero una tierna voz la detuvo bruscamente.
—¿Mami?
Al escuchar esa voz, se separo lentamente de Hinata. Giro la mirada y la bajo para poder ver al dueño de dicha vocecilla.
Cuando lo miro, todo hizo clic en un segundo. Ahora entendía absolutamente todo.
••••
Seco su cabello con una toalla blanca, la cual tenia bordados color borgoña. Camino por la amplia recamara y se sentó en la cama para sacar de una de sus cómodas una pijama. Después de hurgar un poco en su cajón, encontró la que quería, la cual era un obsequio dado por su hermana Temari. Amaba esa pijama, era muy cómoda.
Se puso unos calzoncillos limpios, una camisa blanca y el pantalón de algodón color azul índigo.
Termino por enfundarse unas pantuflas color vino y se dispuso a salir para la cocina. Enserio no le apetecía salir de su cuarto pues lo que menos quería era toparse con Matsuri, pero tenia mucha hambre, no había comido desde la mañana y sus tripas ya estaban sonando.
Sin quedarle de otra y pensando seriamente si comprar un mini bar para su habitación, salió con sigilo de la recamara. Al ver que no había peligro alguno, comenzó a caminar por los amplios pasillos de la mansión. Suponía que la señora de la limpieza ya se había ido así que no podría pedirle de favor que le cocinara algo y se l llevara a su habitación. Tendría que cocinar algo el mismo.
Una vez llego a la cocina, abrió la nevera y busco con la mirada algo que pudiera comer. Por suerte encontró un recipiente con lasaña en el. Tomo dicho plato y lo llevo para sacar un poco y ponerlo en un plato, el cual metió unos minutos al microondas. Quiso hacerse un te, pero justo cuando iba asacar la tetera y dio la vuelta, se encontró cara a cara con Matsuri.
— Hola cariño.
Gaara contuvo sus ganas de hacer una mueca de desagrado.
No dijo nada, tan solo soltó un monosílabo para después sacarle la vuelta para ir en busca de la tetera. Su acto fue interrumpido por la mano de Matsuri, la cual le tomo con rudeza el hombro, haciéndolo quedarse en su lugar.
—Eh estado pensando en que deberíamos de hacer algunas cosas —camino provocativamente hasta quedar frente de Gaara. Con sus dedos comenzó a hacer pequeños círculos sobre el pecho de Gaara. —Ya sabes, pasar la noche en mi habitación y yo podría hacer que te relajes —le susurro.
Gaara dio un paso hacia atrás y quito delicadamente el brazo de Matsuri. —Lo siento, estoy muy cansado —excuso para seguir buscando la tetera, tejando parada sobre su lugar a una enojada Matsuri.
—Siempre dices lo mismo Gaara — se cruzo de brazos mientras lo miraba absorto en su labor de hacer un estúpido te —. ¿Sabes desde cuando no tenemos sexo? Desde la puta luna de miel. Desde entonces, no me has tocado ni un maldito pelo.
El microondas había soltado un sonido en anuncio de que la comida ya estaba caliente. De repente el te ya no se le antojaba en absoluto. Camino hasta el refrigerador y tomo una botella de zumo.
Cogió el plato del microondas y se encamino hasta la salida de la cocina.
—¡Oye! Te estoy hablando Gaara...— no pudo continuar por que Gaara había parado en el marco de la puerta, haciendo que el ambiente de repente se sintiera tenso. Matsuri trago saliva y dio un paso hacia atrás.
—Ya te dije — su voz sonó fría, carente de sentimientos —, estoy cansado.
Después de esas palabras, lo único que Matsuri pudo escuchar fue el eco de los pasos de Gaara irse lentamente. Apretó los puños con fuerza, sintiendo como las lagrimas comenzaban a escurrir en sus mejillas.
Lagrimas de coraje, de frustración.
—No importa que es lo que tenga que hacer, vas a caer Gaara.
••••
Aun con manos temblorosas, extendió la taza de te hacia su amiga.
Hinata la miro con comprensión y ternura.— Tranquila Sakura-chan, también estoy nerviosa —dijo mientras tomaba entre sus manos la taza y el pequeño plato.
Sakura suspiro para después sentarse en el sillón.—Así que ese es tu hijo.
Hinata detuvo la taza a medio camino, la llevo de nuevo al plato y después alzo la mirada para asentir con la cabeza.—Si.
Sakura asintió lentamente mientras sus ojos jades observaban con detalle al pequeño niño que ahora yacía acostado sobre uno de los sofás del living. Su pecho bajaba y subía lentamente, anunciando que el pequeño ya había quedado completamente dormido. Lo analizo de pies a cabeza, como si de una obra de arte se tratara. Era un niño precioso, de eso no cabía duda, pero la duda carcomía su corazón, así que se atrevió a preguntar.
—¿Es de Gaara? —pregunto en un susurro, sin dejar de ver al niño.
El silencio se mantuvo en la habitación, un silencio tenso e incomodo, hasta que Hinata finalmente respondió.
—¿Tanto se nota?
—Es el mismo retrato de su padre — y si lo era, ojos de color agua marina, escasas cejas, piel pálida, labios delgados, facciones de Gaara. Era idéntico a ese estúpido.
Hinata escondió la cara en sus manos mientras soltaba un sonido de preocupación.—¿Crees que mis padres se den cuenta?
Sakura negó.— Yo no lo creo, ellos no lo ven tan seguido como yo. Es decir, yo tengo su maldita cara grabada en mi cabeza.
Al escuchar eso, Hinata alzo la cabeza y miro a Sakura con incredulidad.—¿Lo ves seguido? —pregunto dudativamente.
Sakura pudo notar que de repente la voz de su amiga había sonado como cuando apenas tenían diecisiete años. Sin poder evitarlo, sonrió. Había extrañado esa voz.
—Trabajo como su secretaria en la empresa Sabaku. Tengo mas de tres años trabajando para el así que si, lo veo muy seguido.
Hinata trago saliva mientras sentía como su corazón comenzaba a latir de manera acelerada de nuevo. Quería preguntar sobre el, deseaba saber como estaba, como se veía... pero la realidad la abofeteo cruelmente.
Carraspeo y desvió la mirada.—Me embarace de el la noche que el dijo...—
—Lo recuerdo bastante bien. Al principio, pensé que la razón de tu repentino desaparecimiento había sido por eso. Por que el te había roto el corazón. Jamás imagine que habías quedado embarazada ya que dijiste que se habían protegido.
La Hyuga bajo la mirada. Había sido tan mala amiga. Mentirles a sus mas preciadas amigas no había sido nada bueno. Se supone que ella confiaba en sus amigas.
—Yo...—
—¿Por qué no nos dijiste nada? — soltó de repente la peli rosa, con tono apagado.
Hinata bajo la mirada, sin saber como excusar su acto egoísta. —No lo se.
—¿No lo sabes? —pregunto con incredulidad — Bueno, pues tal vez sabes lo preocupadas y tristes que estuvimos yo e Ino cuando te largaste sin siquiera decir adiós —reclamo con la voz entrecortada, haciendo que la cabeza de Hinata se hundiera entre sus hombros — Ino no paro de llorar cada vez que pronunciaba tu nombre por largos meses. Cada vez que te recordábamos nos preguntábamos ¿donde esta? ¿estará bien? ¿nos extrañara tanto como nosotras a ella?
—Si las extrañe, y mucho. — apretó sus puños contra sus piernas — yo también me preguntaba todo eso al pensarlas... yo... simplemente no sabia que hacer en ese momento y lo mejor que se me ocurrió fue...
—Huir —completo la Haruno, observando como las cejas de Hinata estaban caídas.
—Si.
Sakura llevo sus manos hasta el rostro para tallarlo.—Te extrañamos tanto...—comenzó a llorar nuevamente.
Al observar como los hombros de Sakura comenzaron a temblar, se acerco hasta ella y la envolvió en un cálido abrazo, el cual fue correspondido de inmediato por la pelirosa.
—No vuelvas a irte... por favor — pidió en un susurro, apretándose mas a ella, temiendo de un momento a otro ella ya no estuviera con ella. Que de un momento a otro ella de nuevo desapareciera de su vida.
—No me iré a ninguna parte, lo prometo.
Esperaba con todo su corazón, que esa promesa fuese cumplida.
Continuara...
Notas del autor: Hola, ¿Qué tal? 😊 se que quieren matarme lenta y dolorosamente por que tarde mucho, pero mucho tiempo sin escribir la continuación de esta historia. ¡de verdad lo siento! T.T deje de escribir sobre esta historia por que se me fue la inspiración completamente. En fin, esto no volverá a pasar pues estoy dispuesta a terminar mi historia. Muchas gracias por la espera y espero que haya sido de su agrado este capitulo.
Agradecimientos a: simazame, Rose101226, naiu, Amii 15, hinata uchiha21, Jossy95, kioh, KattytoNebel, Guest, Dolunay, Valerie Hyuga Seju.
Disculpen cualquier error ortográfico.
