¡Hola minna-san! *se presenta cubriéndose con una olla la cabeza* me digno a aparecerme despues de tanto tiempo para traerles un nuevo cap de "Mil Agujas" ¡Espero les guste!

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Recuerden dejarme sus reviews de que les parecio el cap :D

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Disclaimer: Los personajes de DL no me pertenecen si no a rejet. u.u

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CAPITULO 19 ~Cicatrices que palpitan

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A la media hora de que se llevaran el cuerpo del Gil, un medico les aviso que Yui había despertado. Los invito a pasar a la sala para poder explicarles como debían proceder a partir de ahora. Inmediatamente Reiji, Ayato y Kanato se adentraron sin embargo Laito prefirió esperar afuera tanto como Subaru y Shuu que no parecía dispuesto a moverse de su lugar. La pelinegra aun tenía apoyada su cabeza en su brazo, los ojos cerrados y sus piernas semi pegadas a su cuerpo. Para cualquier hubiera parecido que estaba dormida pero no era así.

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El albino, por su lado, noto como del bolsillo de la chaqueta de ella titilaba una luz, pensó que debían ser sus primos que la estaban llamando ya que había pasado mucho tiempo desde que salieron de la casa. Sin embargo ella no parecía querer atender o incluso fijar su mirada en algo que no fuera la nada. Miro también a su hermano mayor que se mantenía aparentemente despierto y que de vez en cuando miraba de reojo a la joven y cambiaba la pista de música. Nunca se hubiera esperado que el primero en actuar fuera él, incluso el mismo no pudo procesar las cosas a tiempo y lo único que pudo hacer fue sacarla de la habitación. Sorpresivamente, de su ensoñación, lo saco el insistente sonido de su celular. Lo tomo, noto el cartel de "Numero desconocido" pero aun así atendió.

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-Sakamaki ¿Dónde está Ahome? – era la voz demandante de Ruki. Se alejo un poco de aquel pasillo después de haberle dedicado una última mirada a su compañera- No creas que las cosas van a quedar así después de esto- si, el pelinegro estaba bastante enojado, después de todo habían pasado más de tres horas sin saber nada de la azabache. Subaru pensó en preguntarle cómo era que tenía su número telefónico pero se abstuvo. No se sentía con ganas de discutir. Resoplo con fuerza y le respondió.

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-Estamos en el hospital central – hizo un breve silencio y escucho la respiración de Ruki detenerse- Reiji nos aviso que Yui se descompuso y vinimos hacia aquí pero… - No sabía cómo explicar lo que el mismo no entendía bien ¿Qué debería decirle?- nos encontramos con viejo amigo de ella que tampoco se encontraba muy bien… - hizo una pausa mas ante el insistente murmullo de los demás Mukami – deberían venir ahora, ella… probablemente quiera verlos – sentenció y oyó como le cortaron la llamada.

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Ahome en ese momento se encontraba en un lugar no muy bien definido, se sentía flotar en la nada. Intento no pensar mucho en lo que acaba de suceder pero era imposible que el vacio que sentía en su pecho no se ensanchara ante tal suceso. Sabía que algún día sucedería y también sabía que nunca estaría preparada para eso "Una vez que una persona se va, nunca más vuelve, nunca más la vuelves a ver o tocar" pensó con amargura dejando un sabor muy acido en su garganta.

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De vez en cuando abría sus ojos para corroborar que seguía en el mismo lugar, miraba hacia su costado donde estaba Shuu desde que cayó al suelo y se sintió muy agradecida con él. Tenía ganas de darse vuelta, abrazarlo y decirle "Muchas gracias, era lo que necesitaba" pues sentía que de no ser por él, el pozo en donde se estaba hundiendo seria aun más profundo. El sonido de su armoniosa música y el calor que se genero al estar apoyados contra el otro la amarraba a la realidad, a la superficie, no dejándola caer tan estrepitosamente como habría hecho si hubiera estado sola. Sentía helar sin embargo esa pequeña calidez la mantenía ahí, pensó en que era bastante irónica aquella analogía. Pues el apego que tuvo siempre hacia sus primos era lo que la mantenía con vida y lo que le daba fuerzas para volver a intentarlo. Algo tan pequeño pero a la vez tan grande y tan significativo era su motivación para levantarse. Nuevamente se recordó agradecerle a Shuu luego de pudiera ordenar un poco mas sus pensamientos, así que se abstuvo de abrazarlo y se apoyo aun mas contra él y le dijo mentalmente que le permitiera estar un poco mas así, que necesitaba unos minutos más para levantarse. Obviamente no recibió una respuesta ante su petición mental pero su acción consiguió que el joven se inclinara brindándole más espacio donde apoyarse.

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Nunca quiso demostrar debilidad, ni mucho menos esa faceta tan deprimente suya pero ¿Un descanso de unos minutos no estaría mal, verdad? Y nuevamente trato de concentrarse solo en la música que escuchaba desde el auricular.

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Laito, que estaba sentado en uno de los bancos del pasillo los miraba de vez en cuando "¿Todo esto solo por la muerte de un viejo"? por lo que había sentido era ya bastante mayor así que era normal. Ella ya debería haber sabido que sucedería, los humanos perecen muy rápido a diferencia de ellos. Aunque la forma en la que ellos malgastaban o disfrutaban de sus pocos años de vida le parecía relativamente interesante. Ese anciano, en tan solo unos minutos, había captado su atención, cuando se entero que era escritor pensó "Es por eso" y todo tuvo sentido. Pudo observar a varios humanos morir y generalmente en sus últimos momentos se la pasaban llorando, gritando o incluso maldiciendo a todo el mundo apegándose con avaricia a sus escasas bocanadas de aire. Sin embargo el anciano se puso charlatán y falleció sonriendo. Sus palabras, las de Gil, le hicieron recordar las veces que se planteo lo aburrido que podía ser vivir tanto "Es que... a veces pienso que el que tengas mas tiempo de vida es ideal si lo disfrutas pero... si no lo haces ¿De que sirve tanto tiempo?" dio justo en el blanco el viejo. Generalmente no se preocuparía ni malgastaría su tiempo pensando en algo sin sentido pero… a veces las noches solían ser demasiado largas y solitarias para pensar en que había hecho o no o incluso en que se había convertido. Solo en aquellos molestos eclipses se lo preguntaba y las conclusiones que sacaba no lo satisfacían en absoluto. Le parecía más entretenido y provechoso pasar su tiempo con varias jovencitas satisfaciendo sus deseos sexuales en vez de pensar en ello.

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Giro su rostro y vio a Subaru encaminarse hacia ellos, el también se notaba pensativo. "Que desastre" pensó. Enseguida salieron del cuarto los demás hermanos con una debilitada Yui a tientas. Reiji suspiro profundamente en cuanto vio a su hermano, aun, al lado de la pelinegra. Acomodo sus lentes y miro a los demás.

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-Iré a terminar el papeleo y nos vamos – sentenció avanzando y siendo seguido por los demás incluido Laito que decidió que quedarse ahí sería bastante inconveniente.

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El rubio ni pareció inmutarse ante tal comentario y el albino se acomodo mas contra la pared, no quería irse, no como la vez que la dejo sola en la orilla de aquel rio. La miro nuevamente y no supo ni siquiera que hacer, si debía decirle algo o realizar alguna acción en especial. Nunca fue especialmente bueno animando a las personas por qué no tuvo alguien con quien hacerlo ni tampoco alguien lo había hecho con él. "Mentira, si hubo alguien… Madre" pensó con algo de impotencia. Sin embargo era distinto, ella se calmaba luego de gritarle y llorar todo lo que quería. El solo debía aguantar los insultos y las ganas de echarse a llorar delante de ella mientras tenía sus ataques de nervios. Observar, acompañar y resistir; esa era su única tarea para ella pudiera dormir o intentar tranquilizarse. El deseaba poder ayudarla de alguna manera, liberarla y que pudiera ser feliz porque eso era lo único que quería para ella. Pero nunca supo como… mejor dicho sí, lo sabía pero no podía realizarlo. Aun no tenía la suficiente fuerza para hacerlo y eso era lo que más lo frustraba.

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Impotencia, frustración y enojo eran los sentimientos que el mejor conocía. Así que… alguien tan horroroso e incapaz como el ¿Cómo podría ser capaz de ayudar a alguien si ni siquiera podía con sus propios problemas? ¡Maldición! Chasqueo su lengua y se cruzo de brazos ¿Qué diablos estaba haciendo? ¿¡Para qué estaba ahí si no podía hacer nada!?Ver a la azabache así de "apagada" lo hizo sentir realmente miserable.

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No tuvo mucho tiempo para pensar por qué aparecieron los Mukami ante su vista.

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Narra Ruki

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En cuanto nos enteramos del paradero de Ahome nos dirigimos de inmediato hacia allí. La curiosidad carcomía mi mente ¿Qué había pasado? En cuanto llegamos y divisamos a Subaru, en aquel pasillo, nos acercamos. Estaba por preguntarle donde estaba cuando di unos pasos más y la vi ahí. Estaba sentada, contra la pared, abrazando sus piernas y apoyada contra el Sakamaki mayor ¿Pero que rayos? ¿Qué hacia así? ¿Qué había pasado? ¿Y por qué… en cuanto nos paramos en frente no nos dirigió la mirada?

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Sentí bastante enojo inundando mi pecho pero aun más grande era mi preocupación. Ni siquiera el rubio se había dignado a vernos. Vi como Azusa se inco de cuclillas en frente de ella pero tampoco reacciono. No pude ver sus ojos, porque ocultaba su rostro en el brazo de Shuu. La situación era bastante confusa, mis otros hermanos estaban igual, Yuma quiso decir algo pero no se le ocurrió que y Kou parecía bastante preocupado. No me quedo otra que mirar al albino, este contrajo un poco el ceño y no pude evitar observarlo con algo de rencor. Solo la deje un poco de tiempo con él y este fue el resultado. Luego hablaría seriamente con ella sobre eso pero lo más importante ahora era saber que estaba sucediendo.

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Azusa toco una mano que descansaba en su rodilla y ahí recién lo observo. El azabache la miro preocupado y ella le brindo una débil sonrisa. Levanto su cabeza del brazo de Shuu y acomodo un poco su cabello. El rubio la miro de reojo y le dedico una mirada que ella no tardo en devolverle. Tomo un auricular, que solo en ese momento note que tenia, de su oreja y lo coloco en la suya. "Levántate" le susurro apartando la vista de ella y se puso de pie.

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Ella asintió y nos miro para después dedicarnos una queda sonrisa. Y puedo jurar que eso me dolió mucho, verla mal siempre me hizo sentir horrible pero no saber porque se encontraba en ese estado me desesperaba mucho mas. Los Sakamaki se retiraron en silencio dejándonos solos y ahí fue cuando ella tomo la mano de Azusa y se levanto.

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-Lamento haberlos hecho preocupar– se disculpo en voz baja pero clara – ¿Podríamos salir a tomar un poco de aire? Este ambiente es muy sofocante- confeso frotado su brazo.

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El menor de nosotros tiro de su mano y nos guio hasta un café, dentro del mismo hospital, que tenia patio. En el camino, pude ver a lo lejos, al ganado y a los demás Sakamaki yéndose. Por lo menos era cierta esa parte de la historia. En cuanto tomamos asiento ella respiro hondo para después exhalar. Azusa no la soltó en ningún momento y pensé que capaz eso era lo que ella necesitaba.

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-Bueno… esto es difícil- dijo algo resignada- ¿Recuerdan… que una vez les dije que tenía un amigo que era escritor? – pregunto e inmediatamente asentí. Nos había hablado mucho de aquel muchacho que escribía perfecto según ella – Acaba de fallecer hace unos momentos… -declaro con algo de cansancio. Creo que tanto yo como mis hermanos pudimos comprender un poco su malestar, todos habíamos perdido a alguien importante para nosotros. Bueno… por lo menos sabíamos lo que era perder algo y no tenerlo nunca más – Se llamaba Gilbert Sousei fue un muy buen escritor y excelente amigo – confeso con una pequeña sonrisa.

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-¿Estás bien? – pregunto Yuma siendo el único que pudo hablar al parecer.

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-Umm… Ya sabía que sucedería pero igual duele – esbozo apretando su agarre de la mano de Azusa y desee haber tomado también su mano- sin embargo… estoy feliz de haberlo conocido. Así que… estaré bien – declaro no tan convencida. Kou que estaba sentado a su otro lado froto su brazo con cuidado y ella le agradeció con la mirada- me gustaría quedarme un poco mas aquí… por lo menos hasta que llegue su familia- dijo decidida.

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-De acuerdo… nos quedaremos contigo- apoyo el castaño rápidamente con una sonrisa algo nostálgica – Después de todo… es lo menos que podemos hacer por alguien que te aguanto tantas veces- burlo con intensiones de hacerla sonreír. Ahome lo miro con cariño y tristeza. Ella y Yuma siempre habían sido más unidos en aquel aspecto; el sentimental, los cinco éramos unidos de por sí pero entre nosotros mismos teníamos a una persona en especial en la que podíamos hablar ciertas cosas primero. Ciertamente confiamos bastantes asuntos entre nosotros pero ellos tenían su club de "Los desmemoriados" debido a que reaccionaban igual ante ciertos temas.

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-Por lo menos… pudiste verlo una vez más ¿verdad? –Esbozo Azusa acariciando su mano-

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-Cierto~ llegaste en el momento justo – señalo el rubio y esta asintió.

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-¿Saben? Dicen que una persona cuando se va solo deja el nombre atrás y los sentimientos que genero en los demás – informo de pronto y supuse que eso que nos decía era algo que rondo mucho por su cabeza- Pero Gil fue distinto… El no solo deja su nombre y sentimientos sino obras que seguirán a lo largo de la historia. La gente seguirá sintiendo diferentes sentimientos por él y el seguirá relatándoles historias, a través de las páginas de los libros, por años. A él… podre encontrarlo siempre en esos tomos – susurro lo último con nostalgia y pude ver por un momento miedo en sus ojos.

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-Así es… - esboce sin pensar- Y aunque no hubiera sido escritor, tus recuerdos con el serian suficientes para encontrarte una vez más con él. Compartieron un poco de sus vidas y eso… es lo único que cuenta – finalice brindándole una sonrisa reconfortadora. Y bajo la mirada sonriendo nostálgicamente.

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-Gracias… chicos… - susurro en voz entrecortada. Sacudió levemente su cabeza y nos miro- Me iré por un momento…. ¿Me esperaran? – pregunto prácticamente suplicante.

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-Siempre… - respondió Yuma.

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La vi sonreír y levantarse soltando lentamente a mis hermanos. Se adentro al hospital dejando un frio silencio entre nosotros. Por un momento pensé en aquel miedo de perder a alguien que ya había sentido muy fuertemente. En su momento temí por ella y por mis hermanos. Y cuando nos convertimos todos, finalmente, en vampiros se aminoro un poco pero aun seguía ahí. Escondido en un rincón de mi mente amenazando con salir de vez en cuando para torturarme.

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Narración Normal

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Hizo un esfuerzo sobrenatural para no llorar delante de sus primos, no lo haría por nada en el mundo. No quería preocuparlos más y eso era lo único que hacia ¿No era suficiente con lo perdida que estaba? Sin ser detectada por los demás se dirigió a la morgue del lugar. El aire frio y el olor a cadáveres lleno de golpe sus fosas nasales ¿Quién la había mandado a meterse ahí? Nadie, solo se movió y automáticamente fue a ese lugar. Se sintió desastrosa, miserable y muy vulnerable. Abrió las puertas de aquella sección y el olor se intensifico, había unos cuantos cuerpos sobre camillas en ese momento pero supo identificar muy bien el de su amigo. Se acerco a el a paso lento, miro la pulcra sábana blanca que se encontraba sobre él y se le retorció el estomago. Odiaba profundamente aquellos extremos; todo totalmente blanco o negro como aquella habitación.

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Lo sintió lejos e inalcanzable. Ese pedazo de tela era la división entre ella y el. Inmediatamente el nudo en su garganta se agravo en cuanto destapo un poco su rosto. ¡Dios! Soltó rápidamente la sabana y tapo su boca con la intensión de intentar reprimir un sollozo. Gil sonreía. Bajo sus brazos, luego de tragar, y toco la mano del anciano. ¿Qué estaba pasando? Era ilógico… ¿Un cadáver sonriendo? Quien fuera que le estaba jugando aquella broma debía detenerse cuanto antes si no quería que ella lo asesinase brutalmente.

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Observo su rostro experimentado y atravesado por los años con los ojos ardiendo por las lágrimas que querían fugarse de ellos. "¡Maldición, maldición, maldición!" grito mentalmente y en su pecho murió otro sollozo. Sabía que ese día llegaría y agradeció profundamente el poder charlar con el por última vez pero aun así… deseaba haber tenido unos minutos más. "Sigues siendo tan humana" recordó que le dijeron una vez, y era cierto… había aspectos de su humanidad que seguían latentes después de tanto tiempo, no solo en ella sino también en sus amados primos. Ella quería mas… quería de cierta forma transferirle un poco del tiempo que tanto le sobraba a ella pero supo que además de ser imposible sería muy egoísta. Gil deseaba partir y alcanzar a Layla.

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Respiro entrecortadamente sintiendo el peso de todas aquellas palabras que quedaron varadas en su boca y no pudieron ser dichas. ¡Mierda, mierda, mierda! ¡Eres patética Ahome! Se reprendió, pues el hecho de que estuviera parada delante del cuerpo que su amigo había dejado atrás significaba que aun no podía irse de aquel lugar sin antes…

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-G-gil… -susurro sabiendo que no le contestarían- Gil… Hey… Gil… - dijo riendo con amargura al final- Soy un completo desastre ¿No te parece?~ - el silencio amenazo con derribarla- No solo fui una terrible amiga al no visitarte por tanto tiempo sino que llegue a último momento pretendiendo un poco de tu tiempo y… - respiro hondo- tu me respondiste con amabilidad que no merezco.

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"Duele, duele mucho" pensó sintiéndose sofocada por aquel nudo en su garganta.

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-Hey… Gil… soy una persona terrible, cada vez que quería ver a mis primos solo lograba que me alejaran mas de ellos y ahora que los tengo junto a mi – apretó mas el agarre de aquella mano inerte- parecen tan distantes y solo logro preocuparlos en vez de hacerlos feliz- Y sin darse cuenta las lagrimas comenzaron a caer sin piedad mientras luchaba por tomar un poco de aire sin tener mucho éxito por su acongojamiento- ¡Soy horrible! ¡Soy una terrible persona! No importa cuánto me esfuerce ni cuanto lo intente nunca llego ¡Nunca los alcanzo! ¡Nunca es suficiente, maldita sea!– cerro los ojos con impotencia e intento calmarse pero no pudo, necesitaba seguir hablándole para que el silencio no la asesinara- ¡Que imbécil soy! Solo le causo problemas a las personas, a las que más quiero, molesto absolutamente a todos y encima los preocupo. Incluso…. Incluso ahora… - murmuro destrozada- ¡Te estoy atormentado con mis pensamientos egoístas y tu lo único que hiciste fue brindarme tu amistad cuando más lo necesite! – sollozo y se incoó en cuclillas mientras se sostenía del borde de la camilla- ¡Perdón! P-perdóname Gil… Es que… tengo mucho miedo –confeso temblorosamente – yo no soy tan fuerte como creías que era… Perdóname Gil, perdóname por favor por todos los problemas que te cause…

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Pidió finalmente y se permitió seguir llorando por unos minutos más, realmente no podía contenerse ni mucho menos pretender que nada había pasado. Sintió mucha vergüenza una vez que pudo respirar con más tranquilidad. Se levanto sintiendo que en cualquier momento sus piernas le fallarían y miro nuevamente el rostro de su amigo pero esta vez con ternura.

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-Perdón por esto también…-susurro con pena- Tu muy bien sabes que los idiotas siempre seremos idiotas~ -canturreo sin gracia y llevo su mano al rostro del anciano. Acaricio levemente su mejilla y se inclino hacia el- Te voy a echar mucho de menos amigo – dijo sintiendo como su corazón se estrujaba dejándole dolor y felicidad al mismo tiempo. Paso su mano por su frente y deposito un leve beso en esta, se incorporo y le sonrió con completa sinceridad y gratitud– Buen viaje… Hasta luego– se despidió volviendo a tapar el rosto de su amigo.

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Dio un paso atrás observando aquella tenebrosa sala blanca y se marcho, finalizando así un capítulo más de su propia vida. Avanzo por el pasillo observando sus pies, ciertamente ahora le parecían de lo más interesantes, así que no presto mucha atención a su entorno.

Al doblar en una esquina se vio obligada a levantar la mirada, al hacerlo noto que Ruki estaba al final del corredor. Camino hacia él con un rostro apacible, este la observo de arriba abajo corroborando que se encontraba en una sola pieza y ella se detuvo a unos dos pasos de él. El azabache la miro con ternura y extendió sus brazos hacia ella, Ahome no pudo negarse y se abalanzo hacia el abrazándolo con fuerza.

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El la rodeo con firmeza y se dedico a acariciar sus largos cabellos negros como la noche. Apoyo su mejilla contra la cabeza de esta, cerró los ojos al suspirar y sintió como ella se aferro mas a él. Se quedaría ahí hasta que ella estuviera lista para irse, para contenerla si es que deseaba llorar o hablar o incluso si solo quería quedarse abrazada a él. El estaría para ella siempre aunque fuese una eternidad.

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Ahome por su lado se sintió mejor y enormemente agradecida con su primo; necesita un abrazo con urgencia y él se lo había dado. Hundió su rostro en el firme pecho de él e inhalo profundo, tenerlo así la hacía sentir segura. Quería decirle que deseaba estar así un buen tiempo más, hasta que el frio pasara y la cabeza dejara de dolerle. ¿Qué debía decirle? "Ruki tengo mucho sueño, déjame estar un tiempo mas así y cuando notes que estoy por quedarme dormida, álzame y llévame a la casa. ¿Lo harías?" estaba segura que si se lo pedía el lo haría pero no era justo que solo por capricho lo obligara a eso.

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Acaricio la espalda del joven y se alejo de a poco, no saliendo completamente de su abrazo. Este la miro sonriéndole con sinceridad provocando que ella también le respondiera de la misma manera. El aparto un poco su flequillo y beso su frente, no hacían falta palabras. Ciertamente era muy bueno para hablar pero en ese momento no sabía que decirle así que pensó que con ese gesto podría contenerla un poco.

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La noto más tranquila así que le aviso que la familia de Gilbert había llegado, entonces Ahome le propuso ya irse a la casa. Fueron por los demás y antes de marcharse la azabache vio como los nietos de su amigo lloraban a cantaros, también estaban los hijos preguntándose "¿Por qué?" bastante acongojados. "¿Por qué?" Generalmente no podía dar respuesta a esa pregunta, pero en el caso del escritor era; "Ya era hora de partir. Era hora de escribir el final de su gran obra dejando a los demás curiosos por el epilogo que nunca verían"

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Cuando llegaron a la mansión le dieron tiempo a la pelinegra para que se relajara y tomara un baño. Luego la noche paso no tal alborotada como siempre, ella intento mantenerse energética como de costumbre pero era sumamente comprensible que con lo sucedido no estuviera tan animada. Antes de irse a dormir fue por un poco de agua a la cocina, después al volverse una mano se apodero de su brazo y la arrastro consigo. No opuso resistencia, solo se dejo llevar por quien ahora la recostaba de costado en un sofá y se acomodaba a su lado viéndola con dulzura. El joven apoyo su cabeza sobre su brazo y dejo el otro descansar sobre la cintura de su prima.

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Sus ojos inmediatamente parecieron ver con intensidad su alma, el no la interrogaría o presionaría para hablar, solo se quedaría a su costado y no la dejaría sola por nada del mundo. En eso era bastante paciente, bueno… cuando se trataba de ella y de una ocasión tan peculiar como esta. Ahome se removió un poco y se amoldo al gigantesco cuerpo del muchacho, levanto su rostro y lo volvió a observar fijamente. Y verse reflejada en esos dulces ojos marrones fue un golpe bajo, sintió como su pecho nuevamente se acongojaba y los ojos le escocían.

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La mano del muchacho subió hasta su rostro que acaricio con dulzura, después la atrajo más hacia el y la envolvió en un acurrucado abrazo. Froto su espalda y la escucho suspirar.

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-Ya pasara…-susurro Yuma y las lagrimas volvieron a caer. Desde pequeños, cada vez que ella entristecía el castaño frotaba su espalda y le decía "Ya pasara…" con esa frase sentía como el dolor iba aminorando. Se sintió feliz al tenerlo así después de tanto tiempo pero mucho más por que la quisiera a pesar de que fuera un desastre. Ella también se aferro con fuerza a él e instantáneamente se calmo, su respiración se volvió más acompasada y solo se concentro en las cálidas palmadas que recibía su espalda. El castaño pasó una de sus piernas sobre las de ella, envolviéndola aun más como si quisiera alejar cualquier cosa que podría dañarla.

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FLASH BACK

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Un Yuma más joven se encontraba escondido llorando en un costado del patio. Se sentía impotente, no era especialmente bueno en nada y le costaba aprender algunas cosas, sin embargo eso no había sido problema sino ciertos recuerdos de sus amigos de la calle y algunas cuantas indirectas de Karl Heinz-sama. Eso provoco que Ruki se pusiera más exigente en algunos aspectos y eso le jodia mucho. Ciertamente ese no era su día, no solía serlo cuando ya se levantaba así. Froto con fuerza su rostro e inhalo profundo.

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De pronto, una pequeña mano se poso sobre su hombro sobresaltándolo; era Ahome. Extrañamente le tenía mucha confianza pero aun así no le gustaba que la gente lo viera llorar. Así que se dio vuelta y le exigió que se fuera. Ella, al parecer, no lo comprendió y en vez de obedecerle se incoo de rodillas en frente de él y froto sus cabellos. "¿¡Que haces!?" le grito pero ella no se asusto, le sonrió y lo abrazo con fuerza mientras seguía acariciando su cabeza. El castaño se sobresalto, tartamudeo, intento moverse sin embargo no pudo hacer que lo soltara. El abrazo se le había hecho cómodo y cálido. "Llora todo lo que quieras… yo te cubriré para que no te vea ni escuche nadie, así que pierde cuidado" le susurro y el sintió como algo cálido inundaba su pecho incitando a que nuevas lagrimas escaparan de sus ojos. "Yo te abrezare siempre que quieras" prometió dejando más tranquilo a su querido y pequeño primo.

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FIN DEL FLASH BACK

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Así era y así seria siempre para él, admitió que a pesar de la distancia y todo el tiempo transcurrido nunca había dejado de quererla, es más las nuevas facetas que descubría de ella le hacía tenerle más aprecio porque ahora apreciaba mucho más los momentos que pasaban juntos. Y aunque el miedo amenazara con presentarse solía disiparse con solo una sonrisa de ella. Se abrazo más a ella y olio su cabello, mientras las palmadas que le daba a su espalda se convertían en suaves caricias.

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Ahome no aguanto más y comenzó a relatarle lo que había pasado en el hospital y lo que ella sentía. Obviamente evito los comentarios sobre su misión y eso, pero pudo hablar tranquilamente con el de lo preocupada que estaba por ellos, por lo que pensaban y sentían por ella. El castaño rio comprendiéndolo todo, le pasaba lo mismo a todos y su único error era no sentarse de frente y hablar como se debe.

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-¡Eres una idiota! – Exclamo con cansancio golpeado con su pera la cabeza de la azabache- ¿Desde cuándo te importa lo que piensen los demás? ¿Eh? ¡Si tienes algo que decir solo dilo! Eso es todo…- soltó con ternura apartando un poco su rostro para verla a los ojos descubriendo así una mirada llena de pena. Le sonrió y esta apoyo su mano sobre su mejilla para después apoyar su frente contra la de el sacándole un gran sonrojo al mayor. Cerraron los ojos por un momento, ella inhalo hondo y abrió sus parpados para volver a verlo. El castaño la imito a los pocos segundos.

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-Gracias… - susurro Ahome y lo miro con fe. Su primo asintió y esta volvió a acurrucarse en el pecho de él y dejarse mimar por las carias que este le daba.

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El siguiente lunes, a la noche, Subaru se llevo una sorpresa pues no esperaba verla en la escuela tan pronto. De cierta forma inexplicable, según él, se sintió aliviado pero una sensación bastante molesta se agravaba en su pecho. ¿Estaba preocupado? No, tal vez solo algo curioso por como termino aquella noche para su compañera.

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Ella lo saludo normalmente, le hablo, lo fastidio, lo acompaño y exaspero como siempre. Según el Mukami Ahome se encontraba bien, pero de todas formas aquella curiosidad no se callaba. Lo amedrentaba cada rato con sus inútiles preguntas.

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-¿Hm?...- esbozo la pelinegra sentada al lado de él en clases. Estaban trabajando en equipo por eso habían juntado los bancos para facilitar el "intercambio de ideas"- Tu entrecejo no se relajo en prácticamente toda la hora- le hizo notar sacándolo de sus pensamientos- Pareces paspado~ - canturreo con malicia y al albino se le desencajo el rostro- ¿Acaso lo estás? – indago solo para molestarlo más. Subaru se puso completamente rojo ¿Pero qué idioteces decía? ¡Solo a ella se le ocurrían esas cosas!

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-¿¡Pero qué mierda dices!? – grito volteándose luego de golpear la mesa. La sonrisa de ella lo irritaba aun más. "¡Mierda, solo parece que la divierto más!"

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-¡Sakamaki! – la voz del profesor lo detuvo - ¿Algún problema? – Indago y recibió un chasquido de lengua y una negación de su parte- Entonces compórtese.

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-¡Tsk! – se volvió a su carpeta y murmuro algunas maldiciones. La risita de su compañera lo exaspero más y la miro de reojo. – Idiota…-le dijo y la observo más atentamente. "Ella está muy bien" se dijo así mismo. La ojis violeta por su lado estaba entretenida, se sentía mejor que hace unos días y pensaba seguir los consejos de su amigo antes de partir. Prometió que lo intentaría – Oye… - salió de su ensoñación al escuchar que Subaru la llamaba tan tranquilamente- ¿Y… que paso? – pregunto incomodo sin verla y se reprendió a si mismo por no poder mantener la boca cerrada. Ella lo miro dudosa y este resoplo con sorna mientras fingía leer- Hace unos días…

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-¡Ah! ¿Te refieres a Gil? – de respuesta recibió un asentimiento- Bueno… después de que se fueron ustedes nos quedamos un poco mas hasta que llego su familia, después nos fuimos- conto mirando su interesante lápiz y el recién se animo a observarla- El domingo asistimos al velorio con mis primos – hizo una pausa para reír un poco y el albino considero que, probablemente, había enloquecido aun mas- Los familiares no se acordaba de mi asi que me vieron raro, aunque…. – apoyo su rostro sobre su mano- posiblemente tal vez fue porque llevaba un vestido color verde esmeralda en vez de uno negro tradicional – conto restándole importancia. Subaru agrego a la lista de rarezas de Ahome que, posiblemente, ella era más inadaptada social que él - ¡Pero no importa! Ese era el color favorito de Gil… él decía que ese debía ser el color de una brisa fresca…. y además dejo muy en claro que no le gustaba que se entristezcan por el – se defendió cruzándose de brazos.

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El ojis rojos pensaba que su compañera era extremadamente rara pero que aun así comprendió su punto de vista. Internamente le agradeció por contarle lo que había sucedido y por calmar su curiosidad. Si ella estaba bien… no había porque preocuparse a pesar de que no aceptaba completamente aquel pensamiento.

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A la hora del receso la azabache se disculpo con el Sakamaki y se fue hacia una sala en particular. Conforme a sus pasos iban pensando en las palabras que diría, sabiendo muy bien que seguramente ni la mitad de estas saldrían de su boca. Ahí, en aquel pasillo desolado estaba la sala de música. Vio el picaporte, respiro profundo y apoyo su mano sobre él. Cuando estuvo por girarlo se detuvo al escuchar al un piano produciendo una hermosa melodía. Era tan preciosa y tan nostálgicamente alegre que se vio envuelta por ella. Así que se quedo parada afuera de la sala por unos minutos, sabía que él se daría cuenta que ella estaba detrás de la puerta pero aun así no se movió ni él se detuvo. En cuanto el instrumento dejo de sonar, el silencio la invito a entrar al cuarto.

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Al ingresar noto que las luces no estaban encendidas, lo único que iluminaba la sala era la luz de la luna "Que hermoso" pensó. Era un escenario digno de apreciar, el rubio estaba sentado frente al piano acariciando las teclas de este lo que hacía resplandecer más a aquel instrumento. Porque así era, el instrumento sin el músico no era más que un objeto más, en cambio el músico podía ingeniárselas.

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Shuu la miro de reojo e inhalo hondo recordando lo que había hecho ¿Por qué?

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-Buenas noches Shuu~-canturreo risueña como siempre acercándose más a él- ¿Interrumpo verdad?

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-Hm…

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-¿Sabes? Viniendo hacia aquí, pensé muchas palabras ingeniosas que decirte pero ahora me he olvidado de casi todas y no se simplemente por dónde empezar- admitió con sinceridad y pena.

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-Era de esperarse de una infiltrada de cuarta- comento con un leve tono de burla. La azabache pareció erizarse como un gato ante sus palabras e iba a responderle como se lo merecía el rubio pero se detuvo. Respiro sonoramente, parpadeo lentamente y lo miro con una sonrisa tierna- ¿Ahora qué?

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-Muchas gracias, Shuu… - susurro- gracias por haberme acompañado y no dejado sola – agradeció finalmente jugando con sus dedos. El rubio la miro seriamente.

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-¿De verdad crees que lo hice por ti? No te creas tanto… - aclaro con un deje de enojo pero aun asi la azabache seguía sonriendo- Lo hice mas por mí que por ti –confeso. Era cierto, cuando de un momento a otro falleció el anciano y ella se quedo parada sin poder hacer absolutamente nada le recordó a el mismo con su amigo Edgar. En especial cuando se deslizo por la pared y mantuvo su mirada en la nada. Sabía que el pozo en donde se hundiría seria frio y cruelmente desolador. E inmediatamente se desespero, por eso le hizo compañía y no la dejo hundirse en aquella oscuridad.

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"Fue más por mí que por ella" se repitió reiteradas veces todo el tiempo, no fue simple bondad o compasión. Solo cumplió con lo que a él le hubiera gustado que hicieran con él en aquel momento tan abrumador. "Eso es todo" volvió a convencerse así mismo, no fue su solitaria figura, ni su aturdimiento ni mucho menos sus peculiares orbes violetas apagados. "No, no lo fueron" acaricio nuevamente las teclas del piano y se relajo de a poco.

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-Hm… en ese caso… -lo saco de su ensoñación Ahome- Gracias por no dejarnos caer – sentencio y el rubio se dio vuelta incrédulo.

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-¿No escuchaste lo que dije? Fue por mí, no por ti –aclaro algo molesto.

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-Lose, pero si no fuera por eso no se cómo me hubiera levantado después –esbozo no sabiendo cómo expresarse- No importa cual fue emotivo lo que importa es que lo hiciste; por eso te agradezco – se sincero y Shuu no supo que decirle y su rostro lo delataba. Se había sorprendido, no solo por sus palabras si no por su idiotez. "Esta mujer es rara entre los raros" pensó con gracia.

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-Que mujer más molesta eres – dijo volviendo a su estado anterior- Solo te pase un audífono – susurro pensando en que aquel acto tan pequeño había sido sobrevalorado por ella.

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-¿Ah? Para mi significo mucho – confeso con un pequeño sonrojo en el rostro- ¿Hm…? Hace un rato… ¿estabas tocando algo del mismo compositor que me mostraste el otro día?- pregunto con genuina curiosidad- Lo de recién… fue precioso- confeso contenta apoyando sus manos sobre su pecho.

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-¿Eh? No me digas… ¿Estas intentando adularme para acercarte a mí? Eso no te funcionara… - le aclaro ignorándola y volviéndose al piano mientras la escuchaba maldecir detrás – Si… era el mismo músico – comento en voz baja reconociéndole mentalmente su acierto, cosa que no expresaría. Esta dejo de refunfuñar y rio - ¿Qué es tan gracioso?

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-¡Todo esto es gracioso! ¿No te parece? ¡Y no puedes mentirme! Sé que lo disfrutas – afirmo con seguridad. Shuu se sintió descubierto por ella y por el mismo, sin embargo no lo diría.

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-Ahora además de rara desvarías… - comento quitándole importancia a su comentario sonriendo levemente. Claro… eso es algo que ella no podía ver.

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Después de eso, los siguientes días pretendieron pasar "normalmente". En la mansión Sakamaki se tenía un cuidado especial por Yui hasta que se recuperase. Reiji prácticamente la obligaba a comer mucho más y a mantenerse más atenta en los estudios. Intentando compensar así el estado tan deplorable que había tenido la rubia.

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Esta decidió, después de la escuela, darse un merecido baño, ya se sentía mucho mejor y más lúcida al estar despierta. Incluso los vampiros habían parecido ponerse de acuerdo para no beber de ella por lo menos por esos días. Más tranquila y segura se quito las botas, medias, chaqueta, chaleco y falda, solo le quedaba su camisa y ropa interior. Tomo una toalla, su cambio de ropa y se metió al baño. Dejo las prendas aparte y regulo la temperatura del agua de la ducha, descubrió hace unos días que de esa forma se desestrezaba mucho más rápido que en la tina. Al lograr lo deseado sonrió con satisfacción.

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-Ah~ Se ve que pensamos en lo mismo Bitch-chan, yo también deseaba bañarme contigo, nfu ~-canturreo la melosa voz de Laito en su oído al apresarla para no dejarla escapar.

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-¡Laito-Kun! Suéltame por favor – pidió con voz suplicantes pero eso pareció incitarlo más. Ya que este se pego mas a ella y comenzó a pasear su nariz por el cuello de la rubia. "¡No, otra vez no!" pensó la rubia con desesperación, no le gustaba para nada eso, siempre terminaba sucumbiendo a ellos y traicionando sus propios principios.

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-No seas así, hace unos días que no puedo tocarte, déjame mimarte… yo se que tu también lo deseas, nfu~

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Yui no pudo negarse más por que este la adentro a la ducha y la coloco espaldas a la pared. Recorrió su cuello y clavícula dejando marcas de besos, abriendo cada vez más su mojada camisa. "Ves que tu también lo disfrutas, bitch-chan" le remarco entre gemidos para después apoderarse de su boca. Entrelazo su lengua con la rígida de ella que poco a poco fue cediendo y abrazándose más a él. Sus manos tampoco pudieron quedarse quietas y acariciaron descaradamente sus senos sobre la tela del sostén. Oh… si, ella ya estaba perdida, lo supo cuando rodeo el cuello del castaño con sus manos para acercarlo aun más.

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Sus piernas no soportaron estar de pie y le fallaron "Wow~ vamos Bitch-chan aun no es suficiente para ninguno de los dos, así que resiste" le dijo Laito al sentarla en el piso de la ducha. Y como si esa nueva posición le diera más opciones, el joven, separo un poco las piernas de la rubia para acariciarlas con completa lujuria. Yui no podía estar más sonrojada, aturdida y molesta en aquel momento. No debía pero… La juguetona lengua de su acompañante recorriendo su cuello la trajo a la acalorada realidad de vuelta.

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-¡Ah! ¡L-lai- to-kun! –exclamo entecortadamente cuando la mano de este comenzó a tantear su intimidad. Intento cerrar las piernas pero no pudo - ¡Por favor ahí no! – suplico pero sus palabras no fueron escuchadas. No, en vez de eso, el castaño, froto con sus dedos aquella parte tan sensible arrancándole unos cuantos sonidos indecorosos a su parecer. La beso nuevamente y después de asegurarse de haberla dejado prácticamente sin aire, alejo un poco su rostro para contemplarla. "Que linda" pensó con la vista nublada por el deseo, tal vez esta vez podrían llegar más lejos. La excitación domino sus actos y palabras.

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-Vamos~ - jadeo ejerciendo más presión sobre las bragas de la chica- ¿Ves? Eres toda una perra, Bitch-chan… -canturreo con malicia en cuanto la escucho gemir- ya no te contengas mas. Caigamos juntos en el infierno~ - incito buscando el borde del costado de esa prenda, en cuanto lo hizo fue corriéndola poco a poco teniendo así contacto con esa piel tan sensible. Yui se aferro fuertemente a su brazos ante el nuevo mar de sensaciones que el provocaba en ella. – Ahaha~ estas tan caliente, bitch-chan – esbozo al ver como se retorcía bajo su mano.

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Y a pesar de que los golpes que escuchaba del otro lado de la puerta amenazaban con romper su momento no se detuvo.

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-¡Abran la puerta ahora! – se escucho la autoritaria voz de Reiji exigir reiteradas veces trayendo a la realidad a la rubia. Yui se apeno completamente y se sintió horrible ¿Era cierto lo que decía Laito después de todo? ¿Ella se había convertido en una perra que sucumbía rápidamente ante los demás? Sintió los ojos escocerles y el castaño dejo de acariciarla con bastante molestia. Tomo la cara de la rubia entre sus manos y deposito un último beso en sus labios.

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-Lo siento, Bitch-chan… se que la estábamos pasando muy bien pero debemos dejarlo para la próxima – canturreo con pena- Así que espéralo con ansias ¿De acuerdo? –finalizo sonriendo coquetamente para después levantarse y salir de aquel cuarto. Al hacerlo se encontró con Reiji que lo miro muy desaprobatoriamente por su aspecto; estaba completamente empapado y con la ropa a medio quitar. El castaño solo le sonrió con malicia y se fue.

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Yui cerró sus piernas al sentir parte de su intimidad al descubierto, se acomodo rápidamente la camisa sin embargo no pudo levantarse a tiempo. El pelinegro ya estaba en frente de la ducha mirándola con desprecio. "Sí, soy una maldita perra ¿Qué quieres que haga?" tuvo ganas de gritarle. Se sentía completamente frustrada y enojada consigo misma. Se le vino a la cabeza la imagen de hace unas semanas de ella huyendo de Ayato para poder largarse a llorar tranquila. Le daba miedo descubrir que tenía latentes deseos tan oscuros dentro de sí y encontrarse totalmente sola en eso.

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-Que aspecto tan deplorable. – sentencio el azabache haciéndola sentir aun más miserable "Eso ya lo sé" pensó- apúrate y arréglate, pronto estará lista la cena y hay algo que debo comunicarles a todos – finalizo saliendo del cuarto del baño.

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Ella se levanto y quito la camisa preguntándose cuanto tiempo debería estar debajo del agua para sentirse más "limpia". "No el suficiente para que Reiji-san no me castigue" se contesto. Se desvistió totalmente y se baño con rapidez pensando en las reconfortantes palabras de su amiga hace unas semanas. Ella tenía razón; no todo cambia de un día a otro y mucho menos su personalidad y resolución frente a los vampiros. Tenía que hacer un gran esfuerzo más… Suspiro con cansancio al salir de la ducha, se cambio y dirigió hacia el comedor donde todos ya la esperaban. No había llegado tan tarde por suerte.

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Al ingresar a la sala sintió el peso de todas las miradas sobre ella, sin apartar la vista del suelo tomo asiento y se quedo en silencio. ¿Por qué hacían todo mas incomodo de lo que ya era? Se quejo mentalmente y dio un vistazo general. Laito estaba mirándola con complicidad lo que molestaba evidentemente a los otros dos trillizos. "Esto no será bueno para mí" se advirtió intentado prepararse mentalmente para lo que vendría.

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-Bien… - rompió el silencio Reiji logrando que ella dejara ser el centro de atención- los llame a todos para comunicarles una noticia – informo con aire estoico.

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-¡Eso ya lo sabemos! –Comento con fastidio el pelirrojo- apúrate y dinos que es…

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-Vamos~ Ayato-kun cálmate, Reiji estaba por decirlo ¿verdad? – se aventó a decir el castaño.

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-¡Tsk! ¡Cállense de una maldita vez! – gruño prácticamente el albino.

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-¡Eso! ¡Teddy y yo tenemos mucha hambre!- exclamo con fastidio Kanato.

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-¡Ya basta! – Puso orden el segundo de la familia y todos volvieron a mirarlo- Hoy… recibimos una invitación de Padre en la que específicamente dice que no podemos faltar. –Informo con calma observando cómo sus hermanos lo miraban completamente disconformes – debemos asistir todos, incluso ella… - señalo y nuevamente la atención cayó estrepitosamente en Yui.

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La rubia hizo un esfuerzo sobre humano para no suspirar con pesadez ni hacer algún movimiento que provocara problemas "Esto se pondrá feo" se dijo para sus adentros mientras jugaba con sus dedos bajo la mesa.

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¡Fin del cap 19! Owo ¿Que les parecio? ewe para los proximos caps viene una historia especial "The house of laments" (La casa de los lamentos) jejejeej ¡Nos leemos luego!