• Género: Romance/Drama.
• Categoria: M
• Los personajes de Naruto no son míos.
Decidida.
Hinata se sentó sobre el verde y sano pasto, estiro sus largas piernas y dejo que la tenue brisa acariciara su piel. Fue relajante sentir ese cosquilleo en su cuerpo, pero fue más relajante aun poder respirar el fresco aire que bailoteaba en el lugar. Alzo su perlada vista y se dedicó a observar el azul cielo.
Se preguntó internamente si el cielo de verdad existía, si de verdad las personas buenas iban a él y si las personas malas iban al infierno. Quería saber si había algo más que lo que conocía ahí. Le aterraba mucho la idea de... no volver a ver de nuevo a su padre. También se preguntó si el los esperaría a todos haya arriba, pues le daba miedo no encontrarlo nunca. Seguramente el cielo era enorme, así que le aterraba perderse y quedarse sola.
Sin poder evitarlo, sus labios comenzaron a temblar y sus ojos empezaron a picar. Los apretó con fuerza, negándose a seguir llorando. Había llorado demasiado en el funeral y ya no sentía fuerzas para resistir el dolor de cabeza que eso le provocaba. Quería estar bien para su hijo y para su familia así que se prohibió quebrantarse.
Justo cuando iba a levantarse para ir hacia la mansión, escucho el sonido de unos pasos pisando el césped para después ver una alta sombra. No tardó mucho en saber quién era.
—Neji-niisan — susurro en forma de saludo a lo que él respondió sentándose a su lado en completo silencio. Ambos quedaron en la misma posición por un largo rato, acompañándose con un cómodo silencio. Minutos más tarde, Neji se animó a hablar.
—Tío Hiashi me dejo una parte de la empresa.
Hinata sonrió de medio lado.
—La mereces más que nadie.
Neji suspiro. Ya habían sido dos veces que le decían lo mismo, estaba empezando a creerlo.
—También te ha dejado una parte a ti y a Hanabi — prosiguió.
Hinata pareció dudar unos segundos para después agachar la mirada.
—Me gustaría obsequiarte esa parte que mi padre me dejo. Sabes que tengo que regresar en poco tiempo y...
—Hinata — interrumpió con brusquedad. Su ceño se hallaba fruncido —. No puedes ser tan egoísta.
—Tienen a Hanabi-chan — insistió.
—Hanabi aún es una niña. Ella aún no tiene tus estudios, Hinata. Tú ya eres toda una profesional— le insistió el. Se estaba sintiendo frustrado al no ver que fuera a dar su brazo a torcer.
—Hanabi ya es muy madura, seguro que…
—Carajo, Hinata — se levantó del suelo ante la vista impactada de Hinata —. Comprende que no es solo la empresa, es tía Hikari y también es Daisuke. Compréndelo, tu madre necesita de ti y de su nieto, no puedes dejarla sola en estos momentos tan difíciles.
—S-si ese es el problema entonces puedo llevarme a ambas a vivir conmigo. T-tu podrías encargarte de la empresa y m-más adelante Hanabi podría volver y…
—¡Hinata!
—¡Gaara ya sabe que estoy aquí! —sus ojos llorosos observaron el rostro pálido e impresionado de su primo. Cerró los ojos, dejando que las lágrimas fluyeran libremente sobre sus mejillas calientes —. El me encontró…
—¿Sabe de Daisuke?
—No lo sé — sorbió su nariz y miro hacia otra parte —. No dudo en que lo averigüe pronto, después de todo él es muy inteligente.
Neji soltó un fuerte suspiro y miro al cielo. Ese era un gran problema. Hinata menos querría quedarse en Japón a sabiendas de que Gaara era consciente de que ella estaba de vuelta. Necesitaba pensar, pero sabía que no tenía tiempo antes de que la paciencia de Hinata se acabara.
—¿Has pensado en… en que es hora de que Daisuke sepa que tiene un papá? —preguntó en un intento de usar ese recurso a su favor. Observó la mirada de miedo que Hinata le mostraba. Sabía que temía la reacción que podrían tener ambos.
—Se que un día tienen que enterarse, pero… ¿tan pronto? —preguntó mientras sus ojos se abnegaban de lágrimas. Se abrazo a sí misma, sintiendo el fuerte temblor de todo su cuerpo. Le daba un tremendo pavor pensar que Daisuke la llegara a odiar por haberle ocultado la verdad, le aterraba pensar que Gaara quisiera arrebatárselo. No quería que nada de eso ocurriese, pero…—. Mamá me necesita… —susurró para sí misma, aunque Neji fue capaz de oír su susurro.
—Piénsalo, esto es un asunto muy serio — le dio un suave abrazo antes de marcharse completamente del jardín, dejando en soledad a una pensativa Hinata.
—Esto es una verdadera desgracia — murmuró Temari, cubriendo su boca con una de sus manos debido a la impresión que fue recibir tal noticia. Miro con pena a su hermano, el cual se encontraba sentado tras su escritorio. Tenía la mirada perdida y estaba cabizbajo —. Me encargaré de ir a dar condolencias por la muerte de Hiashi, realmente es una pena que…— no quiso seguir, solo negó con la cabeza y cerró los ojos.
—Así que por eso estuvo tan ausente en los negocios estos últimos años — razonó para el mismo, ignorándolo lo dicho por su hermana y recordando que quien ahora atendía los asuntos de la alianza era la esposa de Hiashi e inclusive Neji. Negó afligidamente mientras observaba sus manos. ¿Cómo estaría Hinata? Deseaba fuertemente salir de la empresa y correr hasta la casa de los Hyuga para consolar a Hinata. No soportaba imaginar su rostro cubierto de lágrimas, no de nuevo…
—Por eso mismo estuvo preparando a Hanabi, para dejarle la empresa a ella, ¿no crees? — cuestionó pensativa. Al principio no entendía que hacía una Hyuga trabajando en su misma empresa, pero ahora lo veía todo más claro. Hiashi siempre confió en las habilidades empresariales de Gaara, fue por eso que lo eligió silenciosamente como el maestro para su hija.
—Es lo más probable — dijo sin querer darle las vueltas al asunto. Aún estaba proseando la información que Shikamaru les acababa de dar. La mañana anunciaba ser buena, de hecho hasta había dormido mejor que de costumbre. Desayuno su platillo favorito, su rendimiento en el trabajo estaba mejor que nunca, su humor estaba bien ese día, pero de repente…
"—Hiashi-san murió ayer por la tarde. Me lo dijo Neji, me topé con él en el aeropuerto cuando fui a recoger a mi madre. Me explico que su corazón no andaba bien en los últimos años y que no había un donante. Realmente es una lástima. "
Eso hizo que todo su día se viniera abajo. No era como si hubiese tenido grandes lazos de fraternidad con Hiashi, pero el hombre le caía bastante bien y por alguna razón lo hacía sentirse seguro de sus decisiones. Él siempre lo anima y apoyaba cuando peores estaban las cosas en la empresa. Además, tenía la leve sospecha de que él sabía lo que le había hecho a su hija y sin embargo él jamás lo trató mal. Realmente Hiashi se merecía todo su respeto como toda su gratitud.
—Creo que aprovecharé la hora del almuerzo para ir a la mansión Hyuga — aviso Temari mientras se levantaba su asiento.
Gaara la miro con algo de sorpresa.
—¿Iras?
—Por supuesto. Sé que no soy muy unida a su familia, pero Hikari-san me cae bastante bien. Además, en esos momentos es bueno olvidar las diferencias — pensó en Hinata, de quien había pensado mal por mucho tiempo. Cerró los ojos y suspiro —. Nos vemos en un rato — se percató de que su hermano estuvo a punto de decir algo, sin embargo ella se adelantó para sonreírle y negar —. Sabes que no es el mejor momento para que tú vayas. Será mejor luego, ¿no crees?
Sin saber que decir en su defensa, solo asintió resignado.
La mayor se despidió y salió del despacho para introducirse al elevador más cercano, donde por coincidencia se topó con su hermano del medio. Se metió al cubículo silenciosamente y se posicionó junto a él para después apretar el botón que la llevaría a la primera planta.
—Shikamaru me dijo lo qué pasó con Hiashi-san — metió las menos a sus bolsillos y mantuvo su serena mirada en la puerta platina del ascensor —. Realmente es muy triste. El anciano me caía bien, siempre se reía de mis chistes — soltó un suspiro y cerró los ojos.
Temari no lo reprendió por decirle anciano, sino que solo sonrío tenuemente ante el comentario de Kankuro.
—Se notaba que era buena persona, tus chistes son malísimos —comentó con una diminuta sonrisa, haciendo que Kankuro frunciera el ceño levemente.
—Oye — dijo suavemente para después golpearla con su hombro deliamente —. ¿Cómo tomo esto nuestro pequeño hermano? Sé que él le tenía mucha estima a su ex suegro.
Temari lo miro de mala manera y después suspiro.
—Le ha afectado. Estaba muy ido cuando salí del despacho.
—Pobre — dijo con tristeza —. Ahora entiendo por qué la mini-Hiashi no vino al trabajo. No me imagino cómo se lo debe estar tomando la familia.
—Ni que lo digas. Oye, por cierto, hay un tema del que me gustaría hablar contigo ahora que tengo tiempo.
—Te escuchó —respondió atento a su hermana. Era raro verla demasiado seria, cuando ponía esa expresión solo podía ser una cosa: un tema delicado que debía ser tratado con urgencia. Trago saliva—. ¿Y bien? — cuestionó al verla callada.
Temari pareció haber salido de su ensoñación.
—¿Supiste que Hinata volvió a Japón?
Los ojos de Kankuro parecieron haberse querer salido de sus cuencas al escuchar esas palabras salir de la boca de su hermana. La mujer por la que Gaara había pasado días y días encerrados en su habitación, sin querer comer, o hablar con alguien…¿estaba de regreso? Gaara jamás les había explicado la razón del por qué ese día había llegado así, por lo que ellos habían sacado sus apresuradas conclusiones. Seguramente Gaara había intentado huir con ella para no casarse con Matsuri, pero está lo había rechazado. Esa fue la idea más coherente de los hermanos Sabaku no, sin embargo, después de escuchar toda la historia que Temari le estaba contando, supo que nunca fue lo que ellos pensaron.
—Que bastardo — dijo con una voz que solo demostraba que aún no lo creía del todo —. Espera — de repente pareció haber recordado algo de suma importancia —¿Estás diciendo que tenemos un sobrino? —preguntó. Se impresionó un poco al sentir que sus pasos lo habían llevado junto a Temari fuera de la empresa. Había estado tan concentrado en lo que su hermana relataba que se dejó guiar por ella ciegamente.
—Probablemente si —contestó en un suspiro —. No le dije nada a Gaara sobre esto, pero planeo ir a la casa de los Hyuga para preguntarle directamente a Hinata sobre el asunto.
—¿Estás demente? Este no es el mejor momento, y mira que te lo dice alguien impulsivo — y tenía razón, hasta él sabía que esos momentos no eran los adecuados para hacerle frente a ese problema tan delicado.
—No puedo esperar más —retomo su camino, siendo seguida por un desesperado Kankuro —. Necesito saber si ese niño es hijo de nuestro hermano.
—Temari, por Dios. Estás actuando totalmente impulsiva, debes detenerte.
Y así lo hizo, detuvo sus pasos, quedando plantada en medio del estacionamiento. Sus puños temblaban ligeramente junto a su espalda, preocupando a Kankuro quien se mantenía tras de ella.
—¿No lo entiendes? —preguntó en un susurro tembloroso.
Kankuro temió decir que efectivamente no entendía lo que su hermana estaba a punto de hacer. Por dios, esa chica acababa de perder a su padre. ¿No tenía ya suficiente carga emocional como para que Temari llegara a su hogar, exigiendo respuestas dolorosas?
Temari era lo que no estaba entendiendo.
—¿Qué tengo que entender? No necesito entender más de lo que ya entiendo, y lo que entiendo es que esto que vas a hacer es una locura. No podemos perturbar más la vida de esa chica, tampoco la de la familia Hyuga.
—Lo sé, lo sé —la voz de Temari ya se escuchaba quebradiza —. Pero no hallo otra mejor forma para poder acercarme a ella. Yo… corte mis lazos definitivamente con ella cuando pasó lo de Gaara. Deje que los prejuicios me invadieran y…—negó con la cabeza, sintiendo sus mejillas mojadas —. Gaara la ama, ella es su felicidad. Necesito hablar con ella, convencerla de que lo perdone y si no es posible, entonces que al menos le ceda a Gaara la felicidad de ser padre.
Kankuro miró a su hermana con tristeza. Sabía lo mucho que le afectaba el tema de Gaara, era consciente de la culpa que cargaba.
Años antes...
Temari negó una y otra vez mientras que de sus ojos se desbordaban millones de lágrimas. Ninguna conmovió a su rígido padre, quien la veía sin inmutarse.
—¡No quiero casarme! ¡No quiero! — le gritó por sexta vez, provocando que su padre frunciera el ceño y la mirada con enojo.
—No te estoy preguntando si quieres casarte o no, Temari. Es una orden, lo harás por el bien de tus hermanos, por el bien de la empresa.
Temari lo miro con furia.
—¡No puedes hacerme esto! ¡Soy tu hija!
—Y tú como buena hija, y hermana mayor, debes acatar mis órdenes — dijo con voz seria, sin ninguna pizca de conmoción. Le era indiferente el sufrimiento de su hija mayor.
Temari bajo la cabeza y apretó sus puños. Sus rodillas comenzaron a empaparse con sus propias lágrimas. Ella no quería casarse con un extraño para la conveniencia de la empresa, ella no quería dejar a Shikamaru, ella no quería que su padre la obligara a hacer tal barbaridad. De verdad no quería, pero si con eso salvaba la empresa de sus hermanos y la libertad de estos entonces…
—¿Recuerdas a Matsuri? — Gaara entró sin permiso al despacho y camino imperturbable hasta quedar frente al escritorio de su padre.
—Te he dicho que toques antes de…
—Matsuri es hija de los dueños de una de más empresas más grandes de Japón. Está interesada en mí y puede que este sea nuestra solución.
Temari miró con perplejidad a su hermano mayor.
Quiso gritar un fuerte no, quiso alejarlo del cruel destino que él mismo se estaba imponiendo con tal de salvarla, quiso sacarlo de la mirada maliciosa de su padre, pero… su egoísmo fue más grande que su voluntad.
Actualidad.
—Es mi hermano menor, ¡tenía que protegerlo! —gritó a todo pulmón, sin importar que estuviesen en medio del estacionamiento. Se abrazó a sí misma sin dejar de temblar con fuerza —. Se sacrifico para darme felicidad y yo no lo detuve —murmuró entrecortadamente —. Quiero volver a ver sus ojos brillar, q-quiero verlo sonreír de nuevo, quiero que prefiera estar en casa en lugar de la empresa, quiero…—dejo de hablar cuando sintió a su hermano abrazarla tiernamente. Dio rienda suelta a todo su llanto y escondió su rostro en el pecho de su hermano.
—Yo también quiero todo eso Temari— la apretó más fuerte cuando la sintió hipar con fuerza —. Haría lo que fuera con tal de ver a Gaara como era antes de…— callo y después suspiró entrecortadamente —. Vamos, creo que es hora de ir a la mansión Hyuga.
Temari elevó su mirada lentamente hasta el rostro de su hermano, el cual le sonreía levemente y con resignación.
—Gracias.
Pasó con delicadeza el cepillo sobre las hebras azabaches de la Hyuga. Siguió el mismo procedimiento repetidas veces hasta que dejo el cabello de Hinata completamente liso. Admiro su corto cabello y la miro de soslayo, observando sus tupidas pestañas y su rostro triste.
Ella también puso una mueca de tristeza y sin poder evitarlo, dejó que sus ojos se abnegaran de lágrimas. Ella siempre fue demasiado sensible ante los sentimientos de sus amigas, le era imposible verlas tristes y no sentir tristeza. Odiaba de sobremanera que la cálida mirada de Hinata se apagara o que los dientes perfectos de Sakura no se asomaran tras sus labios. Era duro, demasiado duro.
Respiro entrecortadamente y abrazo a Hinata por la espalda. Recargo su frente en el hombro de la Hyuga y pudo sentir como su respiración se descontrolaba para después dejar salir unos cuantos sollozos.
—Lo lamento mucho, Hinata — soltó sin saber que decir, pues su garganta ya estaba echa nudo.
Hinata solo asintió torpemente mientras sollozaba y tomaba la mano de Ino entre la suya.
—E-está bien —suspiro y trato de calmarse.
Ino se había ofrecido a pasar la tarde con ella. Le había prometido hacer las cosas que hacían cuando pasaban una tarde de chicas. Lamentablemente Sakura estaba trabajando, pero eso no impidió que Ino se mostrara emocionada ante la idea. Lo único que quería era ocupar la mente de su amiga en cualquier otra cosa.
Vieron películas de humor, leyeron revistas, le arreglo las uñas, peino su cabello e inclusive tomaron una ducha juntas.
Nada hizo que la mirada de Hinata volviera a tener ese singular brillo que la caracterizaba.
—Quiero alegrarte, quiero que estés bien pero no sirvo ni para eso —se auto rechazo ante la mirada reprobatoria de Hinata.
—No digas eso, Ino-chan. No es tu culpa que yo esté así, solo… es inevitable no estar triste ¿Sabes? Me siento demasiado culpable. Le mentí durante mucho tiempo sobre algo muy delicado, algo demasiado importante. Le prive de la felicidad y…— Hinata sollozo —. Aun así él me perdono — se lo dijo llorando y con mucho sentimiento de incredulidad —. Me perdono a pesar de todo y me miro con ojos de amor hasta el final de su aliento. Y yo no hice más que engañarlo —tapó sus ojos con ambas manos —. Yo no puedo perdonarme, no creo poder hacerlo nunca.
—¿No lo entiendes? —tomo los hombros de Hinata y la obligó a verla —. Daisuke y tú le regalaron los días almas felices de su vida. Los últimos, los más importantes. Lo hicieron sonreír, lo hicieron sentirse vivo de nuevo. Las cosas pasaron como tuvieron que pasar, y si, fue un error haberte ido, pero tu padre entendió siempre que fue por el bien de todos. De lo contrario, él nunca te hubiese llamado para que volvieras.
Hinata no supo que decir, las palabras de Ino sólo lograron conmoverla tanto para hacerla llorar nuevamente. Justo cuando iba a aventarse a sus brazos, su teléfono móvil vibró sobre su cama, llamando su atención. Lo tomo lentamente y lo desbloqueo para encontrarse un mensaje de cierto chico.
"Hinata, me enteré de tu perdida, realmente lamento mucho lo qué pasó. Sabes que cuentas con todo mi apoyo y cariño. Prometo ir a verte en unos días a ti y al pequeño Daisuke. "
—¿Quién es?
Antes de que pudiera responder la pregunta de la rubia, alguien llegó a su puerta, tocándola suavemente.
—Hinata-onechan — la cabeza de Hanabi se asomó por la puerta —. Llegaron personas, mamá quiere que bajes.
Hinata suspiro. Realmente no se sentía de humor para absolutamente nada, pero era petición de su madre así que tenía que bajar. Viro su mirada hacia Ino, quien la miraba comprensivamente.
—Tu ve. Me quedare aquí viendo una película, ¿de acuerdo?
Hinata le asintió agradecida. No quería que Ino se fuera.
Se vistió correctamente y salió de la habitación siendo acompañada por su hermana. Ninguna dijo nada durante el trayecto que fue pasar todo el pasillo para después bajar las escaleras.
Caminaron un corto trayecto hasta el living y al entrar Hinata pudo jurar que su corazón iba a salirse de su pecho. Frente a ella estaban dos de los tres hermanos Sabaku no, más concretamente los hermanos de Gaara. Se hallaban sentados en el gran sofá mientras que su madre estaba sentada en uno individual.
Trató de actuar lo más normal posible, así que hizo una pequeña reverencia a los hermanos, quienes correspondieron el gesto con la misma acción de la Hyuga.
—Hola, Hinata-san— habló primero Temari —. Venimos a dales nuestras condolencias por la pérdida de Hiashi-sama. Es una gran pena.
Hinata asintió otra vez, con la cabeza gacha.
Kankuro dejó la galleta que había tomado de la bandeja de plata que estaba en la mesa de centro y dirigió su mirada hacia Hinata.
—En nombre de la empresa Sabaku no, queremos hacerles saber que la pérdida de Hiashi nos afecta demasiado. Tanto en lo laboral como en lo personal. Fue un gran socio y amigo para nosotros — Kankuro no solía mostrar su lado maduro a excepción de esos casos.
—Gracias— respondió sin saber que más decir.
Temari suspiro y carraspeó.
—Hinata-san, quisiera hablarle sobre algo personal. Sé que no es el mejor momento, pero no puede esperar más. ¿Podríamos salir a discutirlo a fuera?
Hinata trago saliva y miro a Temari con algo de miedo. Ella siempre logró intimidarla a pesar de que siempre se comportó muy amable y cortes. Era bien sabido que la hermana mayor de los Sabaku no tenía un gran temperamento, así que le puso muy nerviosa saber que quería "discutir algo personal" fuera de ahí.
Terminó por asentir.
—Vamos al patio trasero.
Temari asintió y se levantó del asiento para seguirla hacia el patio. Una vez que llegaron, se sentaron en unas elegantes sillas. Cada quien miró en direcciones diferentes, pensando en cosas diferentes. Se mantuvieron en un incómodo silencio que duró minutos, hasta que finalmente Temari habló.
—Lamento mucho tú pérdida, Hinata — se permitió llamarla sin honoríficos, como en los viejos tiempos. Cerró los ojos y suspiro —. Se lo que se siente perder a alguien tan impórtate.
Hinata la miro con pena, sabiendo de ante mano sobre la persona de la que se había tomado la molestia de recordar en esos momentos. Se mantuvo callada y viro nuevamente su mirada hacia el pasto, sintiéndose incómoda y temerosa. No era tonta, sabia el por qué Temari había querido hablar a solas con ella. Sabía que muy probablemente Gaara le había contado sobre su regreso. Conocía lo suficiente a Temari para saber que era muy protectora con sus hermanos, así que entendía el por qué estaba ahí.
—Pero lamentablemente esto no puede esperar, por muy doloroso que sea estoy para ti, necesito saber algunas cosas muy importantes.
Su cuerpo se tensó, apretó sus manos y sus ojos comenzaron a temblar.
—Seré directa, no le daré vueltas al asunto así que dime, ¿Gaara es el padre de tu hijo?
Su ritmo cardíaco aumentó de sobremanera preocupante mente. Miro de soslayo a la rubia, captando de inmediato su mirada penetrante sobre ella.
"—¿Has pensado en… en que es hora de que Daisuke sepa que tiene un papá?"
Recordó las palabras de su primo. Tal vez era cierto, tal vez era momento de enfrentarse a la realidad y ser valiente por su hijo. Seguro terminaría odiándola, pero él merecía la verdad de todo. Merecía un padre, una familia paterna.
Si, él merecía eso y más.
Estuvo a punto de hablar para decir toda la verdad y de paso sacar unas cuantas lágrimas, sin embargo, Temari se adelantó, dejándola helada.
—Se que no te importará —sus hombros comenzaron a temblar ligeramente —, pero necesito que me digas toda la verdad. Por mi hermano y también por mi —limpio con algo de rudeza sus lágrimas y siguió con la mirada en el piso —. Yo… quiero conocer a mi sobrino. Me hace ilusión ver a una mini réplica de Gaara en mis brazos — sonrío quebradamente mientras las lágrimas aún bajaban por sus pómulos —. Te lo suplico — musito, dejando su gran orgullo aun lado —. Por favor…
—¿Mami?
Los ojos de Hinata se abrieron grandemente. Se mantuvo de espaldas y limpio con rapidez sus lágrimas para después darle la mejor cara que tenía a su hijo. Sonrío maternalmente y se levantó de la silla para ver a su pequeño, el cual miraba la espalda de la mujer rubia que aún se encontraba sentada.
—Daisuke-kun —su voz demostraba el nerviosismo que sentía —. ¿Qué haces aquí cariño? Se supone que te quedarías a dormir con tu tío Kiba — su amigo había ido a recogerlo de nuevo ese día, alegando que necesitaba un poco más de tiempo sola.
—Es que me dijo que me llevaría a un parque acuático así que le pedí venir por mi traje de baño — miro con curiosidad a la mujer que aún estaba sentada. Podía notar que sus hombros temblaban ligeramente y hasta podía escuchar unos pequeños hipidos provenir de ella —¿Quién es ella, mami?
Hinata se tensó y no supo que responder.
—Ella…
—Soy una vieja amiga de tu madre — la adulta se levantó elegantemente, sin rastros de lágrimas en su rostro, aunque mantenía un poco de irritación en sus dos verdes ojos. Miro tiernamente a Daisuke y se permitió sonreírle temblorosamente —. Tú debes ser su pequeño hijo. No sabes lo mucho que ansiaba conocerte —camino hacia el ante la vista nerviosa de Hinata. Se arrodilló y tomó las pequeñas manitas del niño —. Me llamo Temari, puedes decirme tía si gustas.
Daisuke alzó una ceja y mandó una mirada inquisitiva a su madre, como preguntándole si estaba bien llamar a esa extraña así. Hinata conocía bien a su hijo, así que al verlo no puedo hacer nada más que asentir delicadamente mientras una sonrisa torcida aparecía en su rostro.
—Tía Temari —pronunció con extrañeza el niño.
Temari asintió contenta y se dedicó a examinarlo con la mirada. Tenía la misma mirada seria y acua de su pequeño hermano, además de tener muchas facciones de él. Su cabello en cambio era como el de Hinata, tal vez un poco más negro. Su piel era tan blanca como la de ambos padres y carecía de cejas al igual que Gaara. Sin duda era un niño extraordinariamente hermoso, todo un galán.
Sus mejillas se sonrojaron ante la ternura que comenzó a embargar su corazón.
—Yo…— comenzó a balbucear nerviosa sin saber la razón.
—Cariño, ¿Por qué no le pides ayuda a la tía Hanabi para hacer una maleta? Supongo que te quedarás a dormir con tu tío Kiba así que empaca lo necesario y no lo hagas esperar.
Daisuke asintió sin quitarle la mirada a Temari.
—De acuerdo, mamá — hizo una reverencia hacia la otra adulta—. Hasta luego, tía Temari — después de su despedida comenzó a caminar dentro de la mansión, perdiéndose entre el pasillo.
Hinata soltó todo el aire retenido y se dejó caer en la silla. Escondió su rostro entre las manos mientras que Temari aún veía con ensoñación la puerta por donde Daisuke había desaparecido.
—No puedes alejarlo de nosotros —las manos de Temari se hicieron puños —. Entiendo si no quieres volver con Gaara y ser una familia feliz a su lado, pero no puedes alejar a ese niño de nuestras vidas. Si me controle para no decirle que realmente soy su tía solo fue porque aún me queda un poco de cordura. Será mejor que tú le digas la verdad — comenzó a caminar hacia la entrada de la mansión —. Hasta entonces — dicho esto, entró a la mansión, dejando en completa soledad a la Hyuga que aún se encontraba en la misma posición.
Gaara no pudo continuar en el despacho. Por primera vez en mucho tiempo le resultó asfixiante estar ahí. Dejó los documentos donde mismo, ni siquiera se dio a la tarea de guardarlos. Dejó todo como estaba y salió de su despacho para seguidamente salir de la gran empresa. Contestó robóticamente a los saludos de sus empleados y después salió al estacionamiento. Tomo su coche y manejo lo más lejos posible de la empresa. Sin quererlo llegó al café donde siempre se citaba con Naruto cuando no tenía mucho trabajo, así que siguiendo la misma rutina le llamo y espero a que contestara.
"—Hola, viejo. ¿Qué pasa? "
—¿Podrías venir al café? —cuestionó casi en tono de súplica. Necesitaba hablar con él y pedirle muchas explicaciones acerca de Hinata. Además, Naruto siempre lo tranquilizaba con su carácter a pesar que de tranquilo no tenía nada.
"—Ahhh, por supuesto. ¿Estás bien? Te escucho raro."
—No es nada. Solo apresúrate.
Después de esa pequeña conversación la línea se cortó. Gaara tomo asiento en una de las mesas más escondidas del local y le pidió al mesero un café negro para esperar a Naruto. Después de unos minutos le llevaron su pedido y el agradeció con sequedad, logrando tensar el cuerpo del mesero quien lo veía con temor.
Era consciente de que su aura en esos momentos no era la más agradable, sino todo lo contrario. Después de quince minutos, pudo ver a un apresurado Naruto entrar por la puerta del café. Su corbata estaba mal hecha y su camisa estaba mal fajada.
—Perdón por la demora. La vieja Tsunade no me dejaba salir de la empresa dizque porque tengo mucho trabajo pendiente. Jiraya me ayudó a salir a escondidas, fue toda una locura — decía apresuradamente mientras se acomodaba en la silla. Alzo su brazo hacia el mesero y lo llamo para que tomara su orden —. ¿Aún no ponen ramen en el menú? — preguntó indignado al ver la carta de la cafetería.
Gaara lo miró con aburrimiento mientras el mesero sonreía nervioso.
—No somos un restaurante que maneja ese tipo de comidas, señor.
—Si, ya lo habías dicho la vez pasada — soltó la carta con desánimo —. Tráeme una rebanada de pastel de queso y una malteada de chocolate. ¿Quieres algo, Gaara?
—Ya pedí un café, estoy bien —anuncio, apuntando con su mirada la taza vacía que estaba frente a él.
—Eres todo un anciano — murmuro, mirándolo como si se tratara de un bicho raro —. Que sean dos malteadas de chocolate.
—Si, señor.
Cuando el mesero se fue, Naruto estiro sus músculos aun estando sentado en aquella silla de metal. Sonrió zorrunamente hacia su amigo y después se puso recto.
—¿Qué ha pasado? Hace semanas que no nos veíamos — comento para iniciar una conversación con su callado amigo. Observó con una ceja alzada el rostro amargado de Gaara y se preguntó internamente el por qué se encontraba tan... enfadado.
—Sí, ¿Qué ha pasado, Naruto? —hizo énfasis en su nombre y se inclinó sobre la mesa —. ¿Hay algo que quieras decirme?
Al escuchar esa pregunta Naruto se golpeó internamente. Había olvidado por completo el asunto de Hinata. Trago saliva, preguntándose si Gaara ya sabía que Hinata estaba de vuelta... y con un hijo que probablemente era de él.
—Yo... Gaara...
—¿Lo sabias? —pregunto de repente ante la transparencia del rubio —. ¿Sabías que Hinata estuvo todo este tiempo en Inglaterra? —él era consciente de que Hinata había estado en Inglaterra desde mucho antes, pero él había pensado que al terminar sus estudios ella había decidido irse, o eso era lo que había escuchado entre los rumores de la empresa Hyuga.
—¡Por dios, no! —negó repetidas veces —. Ni siquiera Ino o Sakura sabían dónde estaba. La familia de Hinata nunca nos quiso decir donde se encontraba realmente. Sabíamos que estaba en Inglaterra, estudiando, pero nunca supimos con exactitud donde se encontraba. No tuvimos ningún tipo de comunicación hasta que...
—¿Qué?
Naruto miro con nerviosismo hacia otro lado.
—La miramos hace poco en un restaurante. Llego ahí y nos explicó todo lo que...
—Se todo — dijo logrando callar al rubio —. También sé que tiene... un hijo.
—Me imagino que también sabes de quien es, ¿no? —lo miro con una inusual seriedad.
El pelirrojo solo asintió.
—Yo soy el padre de ese niño —dijo seguro.
Naruto asintió. Él conocía la versión de Gaara, sabía lo que había hecho esa noche que lo dejó en casa de Hinata y sabía todo lo que le había dicho a su amiga. Había querido darle un buen golpe, pero se contuvo, entendiendo su situación.
—¿Y cómo te enteraste?
—Cene esa misma noche en el restaurante con mis hermanos. Fingí que me dolía el estómago y fui repetidas veces al "baño". Escuche muchas cosas, entre ellas me enteré sobre la existencia de mi hijo — callo al ver al mesero venir hacia ellos con la charola de plata en una de sus manos. Dejó el pedido del rubio y después de una reverencia y un "buen provecho" se marchó —. ¿Sabes cómo se llama? —cuestionó, ignorando el molesto sonido que Naruto hacía al sorber de la pajilla.
—Creo que se llama Daisuke. Aún no lo conozco, Hinata prometió presentárnoslo a todos un día de estos. Creo que iremos a comer a un restaurante familiar, yo que se — el rubio tomo un trozo de pastel y se lo llevo a la boca.
—Así que se reunirán… — el pelirrojo quedó pensativo unís largos segundos antes de hablar nuevamente —. Avísame cuando esa reunión suceda. Iré.
Naruto tosió atragantado por su propio pastel. Se golpeó el pecho con el puño un par de veces antes de levantar la mirada para ver a su amigo con espanto e incredulidad.
—¿Quieres ver el mundo arder? Neji estará ahí y no dudará en hacerte trizas por lo descarado que te verás al ir a una reunión a la que no fuiste invitado y yo, no pienso meterme —hizo un sonido de desaprobación y negó.
—Neji tiene autocontrol. Él se resistiría por el simple hecho de que su sobrino y todos estarán ahí. No creo que quiera armar una escena frente al hijo de… frente a mi hijo — las mejillas de Gaara obtuvieron un pequeño, muy pequeño sonrojó que desapareció casi al instante.
—Hay una frase que dice "Arreglemos cuentas afuera". Gaara, estás loco si piensas que Neji no te dará un buen golpe, de nuevo — dijo haciendo énfasis en su última palabra.
Gaara suspiro con fuerza y bajo la mirada. Si ese era el riesgo que debía tomar entonces lo aceptaría. Quería ver de cerca a su hijo y a Hinata, así que no se detendría por el puño de Neji. Sabía que era inapropiado asistir a una reunión en donde no iba a ser invitado, pero quería estar ahí con todas sus fuerzas. Necesitaba ver de nuevo a Hinata, no podía quedarse así. Aún tenían tanto de que hablar, tanto que aclarar.
—Cuando queden en algo por favor, avísame —ignoro las quejas de el rubio al igual que su mirada impresionada. Le dio un sorbo a su bebida y después sonrío levemente.
Hinata apuntó unas rápidas letras en su libreta de cuero mientras al frente su hijo jugaba con unos autos de juguete. Bajo un poco su libreta para verlo de reojo y no pudo evitar que una pequeña sonrisa llena de ternura se implantara en su rostro. Eran pocas las veces que veía a su pequeño niño jugar con juguetes, siempre lo veía de allá para acá con sus libros e incluso con una libreta con la que dibujaba o escribía cualquier cosa. Le gustaba verlo disfrutar de su infancia.
Soltó un gran suspiro y se acomodó en el sofá del living.
—Hola corazón — Hikari entró al living y se detuvo a acariciar el cabello de su nieto. Volvió la mirada hacia su hija y le sonrío levemente para después sentarse a su lado con una canasta llena de estambre.
Hinata la miro con un poco de diversión.
—Mamá, aún estamos en Julio.
—Lo se querida, pero prefiero tejer un poco ahora para que no se me acumule todo lo que tengo que tejer para invierno — le dedico una sonrisa amable y después miro a Daisuke —. Me gustaría hacerle una bufanda, un suéter y unos guantes — dijo mientras observaba al pequeño —. ¿Cuál es tu color favorito, amor?
El pequeño dejó de jugar con sus autos y miró con una sonrisa emocionada a su abuela.
—Azul —exclamó para después seguir jugando.
Hikari asintió mientras rebuscaba en la canasta.
—Listo — sacó la madeja color azul y se dio a la tarea de moderar a tejer.
Hinata siguió concentrada en su libreta, apuntando sin parar. Llamo la atención de su madre, quien miro con una ceja alzada a su hija.
—¿Qué escribes ahí?
Hinata se sobresaltó y rápidamente dirigió su mirada al semblante curioso de su madre. Le sonrío levemente, sabiendo que la noticia iba a agradarle demasiado.
—Mamá —tomó un suspiro y cerró la libreta —. He pensado mucho estos últimos días…— cinco, para ser exactos desde la muerte de su padre — y creó que la mejor opción es que me quede en Japón de forma definitiva.
Hikari tuvo que tomar al aire el estambre que estuvo apunto de caer al suelo. Miro con impacto a su hija, pero después sonrío radiantemente para levantarse del asiento y correr hasta ella para darle un fuerte y bien merecido abrazo.
—¡Es una noticia maravillosa, amor! — tomó el rostro de su hija y lo besó —. Me haces muy feliz, no lo dudes.
Hinata dejó que su madre la apapacharla.
Neji tenía razón, era hora de volver a casa y tomar las riendas de la empresa. Se haría cargo de que todo marchara bien y se haría cargo de darle un excelente futuro a su pequeño hijo. Él merecía un padre, merecía unos tíos, merecía todo eso y más.
Un poco más tarde Tenten había ido a visitarla a la mansión. Neji no había querido quedarse en la mansión así que rentó un pequeño apartamento que estaba cerca de la residencia. No entendió el por qué no quería quedarse ahí, pero tampoco quiso forzarlo a nada.
Recibió a Tenten con la mejor sonrisa que pudo, una con la que no pudo engañar a la de chonguitos. Ella había estado todos esos años con ella, ella fue su única amiga mientras estuvo en Inglaterra. Eran tan buenas amigas que la conocía perfectamente así que no hubo necesidad de engañarla pues sabía que no era posible.
La invito a sentarse en el living, en el cual ya no estaba ni su madre ni su hijo, así que tomaron un té en silencio.
Al sentirse incómoda entre el silencio, prefirió comenzar una plática liviana para que él aura no se sintiera tan tensa. Comprendía a Tenten, ella no sabía que decirle.
—¿Qué tal está el departamento?
Tenten se pasó el líquido caliente por la garganta y después dejó la taza en la mesita de centro.
—Bastante bien, acogedor y… extravagante — río un poco, sacándole una sonrisa a la oji luna —. Tal y como le gusta a Neji.
—Claro — río delicadamente al recordar el día en el que conoció el primer departamento que Neji rentó para ambos —. ¿Piensan quedarse ahí?
—Parece ser que si, a Neji le gusta y a mí también —sonrío más alegre y tomó una galleta del plato que estaba frente a ella —. Ya hemos pedido nuestras cosas y creo que las traen en dos días —comentó refiriéndose a las pertenencias que habían dejado atrás en Inglaterra.
—Entonces es enserio que quiere quedarse —susurro para sí misma.
—¡Claro! — pero Tenten pudo escucharla —. Tanto así que ya conseguí trabajo, ¿puedes creerlo?
—¡Eso es genial, Tenten-chan! —exclamó alegre por su amiga —. ¿En dónde conseguiste trabajo? — Hinata era consciente de que su amiga era maestra de preescolar.
—En un jardín de niños que está a unos quince minutos de aquí. Empiezo en una semana, estoy bastante emocionada por esto —sonrío con los mofletes coloreados —. Sabes que me encantan los niños.
—Si tanto te gustan los niños deberías de tener uno con Neji.
Las mejillas de Tenten se colorearon y Hinata frunció el ceño.
—¡Hanabi-chan! — en su voz se pudo escuchar el reclamo —. No seas imprudente.
—Solo bromeaba — movió de un lado a otro la mano, restándole importancia al asunto mientras se adentraba al living —. Olvide mis audífonos aquí, siento interrumpirlas — camino hasta el sofá que estaba desocupado y tomó sus audífonos blancos —. Escuche antes de entrar que Tenten-san trabajara en un jardín de niños, ¿no?
Tenten asintió rápidamente.
—¿Sabes hermana? Creo que es una buena idea que metas a Daisuke-chan a ese jardín de niños —comentó despreocupadamente mientras caminaba hacia la salida —. Tal vez Tenten-san pueda darle clases, te sentirás más segura así —su voz sonó cada vez más lejana pues ella ya había salido del living.
Hinata parpadeó aturdida antes de pensar un largo rato. Hanabi tenía razón, era una grandiosa oportunidad. Además, su pequeño ya estaba en edad para ir al jardín de niños y el que su amiga le impartiera clases era tranquilizador.
—Yo creo que es una buena idea —dijo Tenten mientras rascaba su barbilla —. Podría pedir que lo acepten, sé que apenas entraré a trabajar ahí pero no creo que nieguen la entrada de un niño que se acaba de mudar a un país totalmente diferente al suyo.
—¿De verdad harías eso por mí?
—Por supuesto. Sabes que amo a Daisuke y por supuesto que te amo a ti — le sonrío abiertamente mientras Hinata sonreía con agradecimiento.
Las cosas empezaban a tomar forma, solo faltaba que ella pudiera acomodarse bien entre esas cosas. Y como muestra de que ella realmente quería que las cosas funcionaran, iría a primera hora a la empresa para hacerse cargo de su responsabilidad como dueña de una parte de las acciones.
Sonrío decidida.
Temari dio un largo suspiro mientras se acomodaba en la cama que compartía con su esposo. Se cubrió con las cobijas y se tumbó cómodamente para después darle la espalda al pelinegro que se encontraba leyendo algo en su tableta. Él pareció notar su humor, la conocía tan bien.
Aunque temía un poco por como pudiera contestarle su pareja, decidió preguntar, ya que si no era por qué le preguntaba sería por qué no le preguntaba.
Mujeres igual a problemático.
—¿Pasa algo? Te veo tensa desde que llegamos del trabajo — "y además no parabas de golpearme por todo" quiso añadir, pero lo deshecho al sentir miedo por su cabeza. Si lo golpeaba de nuevo entonces ya serían diez veces que su cabeza sufría daño en un día.
Temari se volteó bruscamente para quedar acostada boca arriba.
—Visite a Hinata.
Los lentes de aumento de Shikamaru se deslizaron por el puente de su nariz, mientras que sus ojos delataban lo muy impactado que estaba al escuchar eso.
—¿Qué tú, que?
—Fui a pedirle que le dijera la verdad a su hijo, fui a pedirle que le dijera sobre su padre.
Shikamaru sabía sobre el tema, claro que sabía. Temari y él se tenían una confianza infinita así que le contó todo lo que Gaara había hecho y todo lo que había pasado en el restaurante. Él ya había sentido un mal presentimiento cuando estuvieron en él, pero jamás se imaginó que fuera.. eso.
—Estás loca, mujer. ¿Acaso no recuerdas que su padre acaba de morir?
—Claro que lo sabía. No sé qué me pasó, sentí que debía de ir en ese instante y tomar como pretexto la muerte de Hiashi-san para acercarme a ella —cerró los ojos y enterró su cabeza en la almohada que estaba bajo ella —. Creo que hice lo correcto. No me exalte, me mantuve serena y…
—¿Y qué? — bueno, al menos Temari había sabido como controlarse delante de una situación así.
—Y conocí a Daisuke.
—¿Daisuke? —parpadeo confundido. Nunca había escuchado ese nombre entre sus amigos.
—Es el hijo de Gaara.
—¿Cómo estás tan segura? — sabía que habían muchas posibilidades de que ese niño efectivamente fuera de Gaara, pero de ahí a que Temari lo llamara "el hijo de Gaara" era impactante. Él había sospechado que Temari sería la primera en negar la paternidad del pelirrojo, así que verla llamar a ese niño de esa manera fue un poco desconcertante.
—Si lo hubieses visto sabrías de lo que hablo —sonrío inconscientemente —. Es la réplica de mi hermano, solo que con cabello índigo. Es tan hermoso, Shikamaru —sus mejillas se colorearon —. Hice que me llamara tía —una risita escapó de sus labios —. Jamás pensé que una persona volvería a hacerme sentir mariposas en el estómago con tan simple acto.
—Oye — se quejó ofendido.
—A excepción de ti, por supuesto — se burló y después se acercó a Shikamaru para abrazarlo y recostar su cabeza sobre el pecho de este —. Me encantaría que lo conozcas y más me encantaría que Gaara lo conozca.
Shikamaru observó con ternura los ojos brillosos de la rubia, sabiendo que realmente estaba conmovida por la situación.
—Lo conocerá. Solo dale un tiempo a Hinata para que asimile todo esto. La conozco, sé que no dejara que su hijo no conozca a su padre.
—Si, yo también creo lo mismo. Sé que no es así — de repente bajo su mirada —. Pero admito que se veía más madura, más imponente. El tiempo y las circunstancias cambian a las personas, ¿Crees que ella haya cambiado?
—Claro que cambió — frotó el delgado brazo de Temari —, pero estoy seguro que cambio para bien.
Temari suspiro extensamente antes de asentir.
—Espero que sí.
—Eres un dolor de culo.
Kankuro sonrío más descaradamente y pasó su brazo por los hombros de su ceñudo hermano menor.
—Vamos, hace mucho que no salimos los dos juntos. Vamos a un bar que acaban de inaugurarse, quiero conocerlo —hizo un puchero.
Gaara rodó los ojos. A él no le gustaba el alcohol, no después de lo qué pasó aquella noche con Hinata. Realmente no le apetecía ir a beber con su hermano el alcohólico, solo quería ir a "casa" darse una corta ducha y tirarse a la cama para caer muerto entre los brazos de Morfeo, nada más.
—Ve tu solo a conocerlo.
—Voy a parecer un idiota si voy solo.
—No hay necesidad de que vayas solo para parecerlo.
—Jodete — sacó su brazo de los hombros de Gaara y le dio un leve golpe en el brazo —. Eres un amargado, realmente lo eres.
—Como digas — salieron de elevador y caminaron juntos hasta la salida de la empresa.
Kankuro, frustrado y enojado, no encontró mejor manera que chantajear a su hermano. Sabía que lo que haría en ese momento tal vez era malo, de hecho, tal vez era muy malo, pero estaba seguro que de todos modos Temari se lo diría. El solo lo adelantaría un poco, nada más. Miro de forma socarrona a su hermano mientras este se le quedaba viendo de forma extraña. Ya habían llegado al auto de Gaara.
—¿Qué quieres? Ya te dije que no iré.
—¿Seguro? —preguntó inocentemente mientras movía suavemente su torso y entrelazaba sus manos tras la espalda —. Si vas conmigo podría decirte un par de cositas que te interesarán mucho— rozo su dedo en el brazo de su hermano, tal y como si estuviera coqueteándole.
Gaara lo miro feo y apartó su mano de un manotazo.
—¿Qué información podrías tener que me importe?
—Sobre Hinata y tu h-i-j-o — sobo su mano mientras observaba con satisfacción él como su hermano ponía rostro de impacto. "Bingo".
No supo cómo, no supo por qué mierda, pero acabo accediendo al estúpido plan de su hermano, por muy cansado que se encontrara. Estaban ahí, sentados en la barra mientras ambos bebían una cerveza y Kankuro se dedicaba a alagar el nuevo lugar, el cual tenía a un número aceptable de personas.
—Deja de tontear y dime eso sobre Hinata y… mi hijo.
Kankuro le dio un largo trago a su botella y después suspiro.
—Temari fue a la casa de Hinata y la enfrentó —miró la cara de estupefacción de su hermano —. Oh sí, fuimos a su casa.
—¿Para qué mier…? — el sabio que Temari iría, sin embargo, ella nunca le menciono que iría a enfrentar a Hinata, sino a darle su pésame.
—Para arreglar tu vida, hermanito — le dio otro trago a su cerveza —. Quiere tu felicidad, quiere verte sonreír de nuevo. Carajo, no sé para que si tu sonrisa es horrible —se río de su propio chiste mientras que Gaara lo miraba con seriedad.
—¿Qué hablaron?
—¿Ellas? Pues no me dijo casi nada, solo me dijo que pudo conocer a tu hijo. Se llama Daisuke, ¿lindo, no?
"Daisuke…"
Cerró los ojos mientras sentía una opresión en su pecho.
Casi por inercia llevo la botella a sus labios, sintiendo necesidad de sentir el alcohol en su sistema.
—Hinata, ella…
—Dice que se ve devastada, pero que aun así intenta hacerle frente a todo con una sonrisa falsa.
Al escuchar eso, unas ganas inmensas de correr a su lado lo embargaron. Quiso ir hasta ella para abrazarla de la forma más fuerte posible, quiso ir y susurrarle que todo estaría bien a pesar de que ni él sabía si era cierto. Quería besarla y decirle que no la había olvidado, que quería estar a su lado de nuevo por qué la amaba más que antes. Que quería una familia con ella.
Después de sus pensamientos y las pláticas sin sentido de Kankuro, solo pudo recordar que había bebido más de lo apropiado. Bebió tanto que Kankuro terminó por llevarlo a su casa.
No podía dejar de pensar en Hinata, en su rostro, en sus ojos, su sonrisa, sus curvas, sus mejillas, su olor… todo ella lo volvía loco. En otras condiciones le avergonzaría pensar en eso, pero como estaba tan borracho solo pensó en poseerla. Necesitaba sentir su piel, oír sus suspiros y acariciarla de pies a cabeza. La deseaba con todas sus fuerzas, aun cuando estaba tambaleándose por la entrada de su "hogar".
Caminó como pudo por el pasillo y después de casi tumbar un horroroso jarrón que le habían regalado en su boda, su poco racionó le ordenó que debía parar y recargarse en la pared para hacer que su cabeza dejara de girar, o de lo contrario caería estrepitosamente y no quería eso.
Después de unos segundos escucho unos pasos acercarse a él.
Levanto su temblorosa mirada y al ver lo que tenía en frente quedó sin aliento.
Parpadeo repetidas veces, incrédulo a lo que sus ojos veían.
—¿Hi-hinata?
La azabache sonrió dulcemente hacia él, extendiéndole la mano.
—Hola, cariño.
Sin dudarlo ni un momento accedió y le dio la mano, sintiendo rápidamente la calidez de su tibia y suave piel. El alcohol no dejaba que su raciono funcionara con normalidad, no dejo que dejara articular alguna palabra coherente. Solo se dejó llevar por sus deseos y al llegar a ella no dudo en abrazarla para aspirar su dulce aroma.
Su cuerpo se sentía tan bien bajo el, se sentía cálido y curvilíneo. La sangre comenzó a calentarse y cierta zona también comenzó a hacerlo. Quería, necesitaba y deseaba demasiado el hacerla suya. Necesitaba oírla gemir su nombre, quería terminar dentro de ella y explorar todo su cuerpo. No se pudo controlar, la necesitaba más que nunca.
La beso profundamente y comenzó a pasar sus manos por todo su cuerpo, sacándole suspiros de placer. A como pudo la llevo a su habitación, la recostó torpemente sobre la cama y termino por sacarle toda la ropa al igual que la hacía con la suya.
—Hinata, Hinata, Hinata... —gemía sin parar, todo sin darse cuenta de las lágrimas que se escurrían por las mejillas de Matsuri.
Continuará...
N/A: ¡Hola lectores¡ ¿Como están? ¿Como se la pasaron en estas fechas? Espero que muuuy bien. Siento que este capítulo no es tan largo, no como hubiese querido que fuera, pero esto fue lo mejor que pude hacer. Espero que les haya gustado y que haya aclarado alguna de sus dudas. Posiblemente en el proximo capitulo podamos ver a nuestro querido Gaara junto a la tierna Hinata :3
Agradecimientos a: dagorfly, Princesa del Tikal, Rose101226, fran. sanchez, KattytoNebel, Tlo20, Dolunay.
