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• Género: Drama/Romance •
• Los personajes de Naruto no me pertenecen •
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Un buen abogado
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"Esto es imposible... — la voz masculina se escuchó tras la línea telefónica. Esa voz masculina mantenía un tinte de desprecio y decepción, sentimientos que hicieron que el corazón de Matsuri se estrujara —. Entonces no sirves como mujer.
—Padre... — susurro Matsuri con un inmenso dolor. Las lágrimas no tardaron de salir de sus ojos, escurriendo libremente sobre sus mejillas y su fino cuello. ¿Qué jamás podría ser un orgullo para su padre? ¿Realmente no valía nada para él? —. Esto no es mi culpa.
—Pues por esta cosa que no es "tu culpa" perderemos mucho dinero, Matsuri. ¿O que ya se te olvido que tu esposo no te tolera? Necesitábamos a ese niño para atarlo eternamente a ti. ¡¿No te das cuenta?!
El cuerpo de Matsuri se encogió ante ese ensordecedor grito que su padre lanzo. Ella no tenía la culpa de ser estéril, ella no tenía la culpa de no ser amada por Gaara, ella no tenía la culpa de nada...
—No sé cómo demonios vas a hacer para engatusar a Gaara, pero lo harás. ¿Entendiste? — al no escuchar la respuesta de Matsuri, el hombre tras la llamada frunció el ceño y apretó el celular con algo de fuerza — ¡¿Entendiste?!
—Si... — se escuchó el susurro carente de emoción de Matsuri. "
Y por eso ahí estaba, entre los brazos de un hombre alcoholizado con quien había tenido sexo. El peor sexo del mundo. Jamás se había sentido tan humillada, triste, insegura y enojada. Se sentía la cosa más poco importante del mundo. No se sentía mujer...
Nadie se sentiría mujer después de ser llamada por otro nombre mientras el "amor de tu vida" te hace el amor.
Nadie podría continuar tan valientemente como ella continuó.
Pero había tenido que hacerlo, con todo el dolor de su corazón tuvo que hacerse pasar por la mujer que no paraba de rondar en la mente de su esposo. Tuvo que dejar que le llamara "Hinata" mientras la besaba. Tuvo que soportar con mucho dolor que le susurrara al oído cuanto la había extrañado. Pero no a ella, sino, a Hinata.
Hinata había sido la protagonista de esa noche a pesar de su ausencia. Hinata había sido la causante del desenfrenado libido de Gaara. Hinata fue quien le arrancó gemidos a su esposo. Hinata fue y es la mujer que puso de cabeza el mundo de Gaara.
¿Por qué? ¿Por qué ella? ¿Qué tenía ella que no tuviera Matsuri? ¿Qué había sido lo que había dejado tan enamorado a Gaara?
¿Por qué no la podía amar a ella?
Recordó con tristeza sus días en el instituto. Recordó con detalle las sonrisas contentas de Hinata cuando estaba al lado de Gaara y la mirada brillosa de este por su sola presencia. ¿Qué tenía Hinata que hacía brillar hasta la más oscura alma?
¿Por qué ella no podía tener el mismo brillo que Hinata tenía?
Se lo pregunto lo que resto de la noche y lloró por horas hasta que finalmente callo en los brazos de Morfeo.
Y su último pensamiento fue: "Odio a Hinata."
Hinata comenzó su día despertando a las seis en punto de la mañana. Se estiró perezosamente sobre su cama, casi lamentándose por haber tomado la decisión de asistir a la empresa justo ese vago día. De inmediato hizo de todo por despabilarse, desde sus estiramientos matutinos hasta pisar el frío suelo de la habitación completamente descalza. Eso siempre hacia que la pereza se fuera poco a poco de su sistema.
Tomo una ducha, enjabono bien su cuerpo y puso un champú de frutas en su cabello, todo sintiendo una opresión de ansiedad en su pecho. Hacia muchísimos años que no ponía un pie en la imponente empresa Hyuga, así que el nerviosismo la carcomía. Le daba un poco de angustia ver los rostros desencajados de los empleados de su padre, empleados que ella tuvo el placer de conocer. Lo que temía era sus reacciones, lo que pensaran de ella...
Rápidamente alzo la vista, encontrándose con el espejo que estaba situado encima del lavamanos de su baño.
No. Ya no debía de preocuparse por el "qué dirán". Podía estar tranquila pues ya tenía las respuestas de las personas que realmente le importaban. Había obtenido el perdón de sus padres, el de sus amigos y el de su hermana... solo faltaba saber que era lo que pensaba su pequeño. Ninguna otra opinión importaba, ninguna que no fuera la de su hijo.
Cepillo sus dientes, seco y cepillo su lacio cabello para proceder a enfundarse su mejor traje de trabajo, el cual constaba de un femenino saco azul marino con una falda a juego con este, mientras bajo del saco llevaba una camisa blanca de botones, los cuales por cierto parecían querer salir volando en cualquier momento.
Se sonrojo levemente, pero deshizo ese acumulamiento de sangre al negar con la cabeza y al seguir vistiéndose con sus prendas.
Se puso unos tacones negros de aguja, se puso un poco de perfume, unos pendientes y cuando estuvo a punto de tomar su bolso de charol negro, el leve chirrido de su puerta abriéndose la hizo girarse hacia dicho lugar para encontrarse con la tierna imagen de su hijo en pijama mientras cargaba un extraño peluche que Hanabi le había obsequiado.
"—Es un tanuki, mamá —" fue lo que dijo su pequeño al preguntarle sobre el extraño peluche, el cual parecía todo menos un tanuki. Aunque admitía que era bastante adorable.
—Buenos días, amor — saludo cariñosamente la mayor al ver a su hijo entrar y abrazarse a sus piernas. La preocupación la embargo al sentir que su pequeño cuerpecito temblaba —. Cariño, ¿te ocurre algo? —cuestiono alarmada.
Daisuke no respondió, solo se aferró con más fuerza a las piernas de su madre mientras ella lo miraba intranquilamente.
—Soñé algo muy feo, mami —finalmente hablo el niño. Su voz sonó temblorosa, llena de temor y miedo.
Hinata miro a su hijo con algo de alivio. Solo era eso, pero igualmente le inquietaba un poco que su hijo tuviera malos sueños. Separo a su pequeño de sus piernas y se hinco a su altura para tomar su redondo rostro entre sus finas y cálidas manos.
—¿Que soñaste, corazón?
El niño pareció dudar un poco entre si contarle o no a su madre, pero al final decidió hablar y contar su horripilante pesadilla.
—Que me quedaba solo — susurro cabizbajo mientras sus pequeños hombros temblaban —. Que todos me dejaban, incluso tu mamá — conto el pequeño ya con lágrimas en sus ojos aguamarina.
Hinata miro a su hijo con impresión para después cambiar su mirada a la tristeza.
Si, ese había sido un sueño de su hijo, pero fue inevitable el pensar en que, si un día ella hacía falta, si un día algo le pasaba a ella... su hijo necesitaba a un padre. Su hijo necesitaba a alguien más en ese mundo. No a un tío, no a una abuela, no a una tía... necesitaba a un padre.
Respiro entrecortadamente y trato de darle una sonrisa reconfortante a su hijo.
—Eso jamás pasara, nunca me separare de ti, Daisuke-kun. Siempre estaré en tu vida.
—¿Siempre? —pregunto con inseguridad aun, esperando escuchar esa palabra mágica que su madre había dicho que solo debían ser pronunciadas en momentos especiales.
Hinata asintió y acaricio los cabellos índigos de su pequeño.
—Lo juro.
Daisuke se permitió sonreír aun con sus ojitos brillosos, sabiendo que las promesas de su mami eran las mejores pues siempre cumplía lo que prometía.
Después de unos segundos, reparo en cómo iba vestida su madre y supo de inmediato que ella asistiría a trabajar, pues ella siempre se vestía así cuando iba a su trabajo.
—¿Trabajaras? — pero ella no trabajaba en ese país, ¿se iría a Inglaterra y volvería después del trabajo? No comprendía.
Hinata observo a su hijo con dulzura, entendiendo las dudas que rondaban por su cabeza. Él era una personita muy inteligente y no le extrañaba que se hubiese dado cuenta.
—Oíste que le dije a tu abuela que nos quedaríamos en Japón, ¿cierto?
El niño asintió rápidamente.
—Pues no nos quedaremos unas semanas, ni unos meses, sino que nos quedaremos mucho, mucho tiempo.
—Entonces... ¿viviéremos mucho tiempo con la abuela Hikari y la tía Hanabi? —pregunto emocionado el pequeño mientras sus mejillas se coloreaban.
Hinata asintió con una gran sonrisa al ver lo gustoso que se había puesto su hijo ante la noticia.
—¡Si! —exclamo con emoción mientras brinconteaba sobre sus pies.
—Me alegra bastante que te agrade la idea, Daisuke-chan —puso su mano sobre la cabecita de su hijo, impidiendo que saltara más —. Aprovechare para darte otra noticia, una que seguro te hará muy feliz también.
—¿Mas sorpresas? —cuestiono asombrado y emocionado ante la idea de una nueva sorpresa.
—Si —Hinata asintió —. Se lo mucho que te apura entrar al jardín de niños, así que creo que ya es tiempo de que empieces a ir ¿no crees?
—¡Por supuesto! ¡Ya soy mucho más grande! — clamo con emoción mientras alzaba su mano y hacía referencia a lo "mucho" que había crecido. Uno de sus sueños era por fin poder ir al jardín de niños y saber que ya estaba preparado para eso le hacía mucha ilusión.
—Claro que ya eres más grande, por lo que un niño tan grande como tu debe de empezar a asistir al jardín de niños —le sonrió enternecida al verlo tan feliz.
—¿Cuándo comienzo?
—En unos días —le dijo antes de darle un pequeño beso en la frente para seguidamente erguirse sobre sus piernas —. Vamos, debes de desayunar y lavar tus dientes.
—¡Si! —exclamo el pequeño antes de salir alegremente del cuarto de su madre.
Esas expresiones, esa alegría, esa voz cargada de emoción, era lo que le permitía seguir viviendo con una sonrisa sincera a pesar de todas las adversidades que osaban ponerse en su camino. Ninguna situación haría que se quebrantara de ahora en adelante. Se mantendría siempre firme por su hijo.
Se removió con incomodidad sobre su cama, sintiendo un fastidioso calor y una sensación de viscosidad en su cuerpo. Era sudor, lo sabía, pero él nunca amanecía de esa forma y mucho menos sintiendo un dolor tan intenso de cabeza. No quería levantarse, hubiese querido quedarse en la cama hasta que esa horrible sensación desapareciera, pero tenía que ir a trabajar.
Antes de levantarse de su cama trato de rememorar lo que había pasado la noche anterior. Recordó que Kankuro lo había llevado casi a rastras hacia un nuevo bar, recordó la impactante plática que tuvo con él y finalmente recordaba ser llevado por su hermano hasta su hogar.
Después de eso no recordaba nada.
"Espera..."
Si, ya estaba recordando.
Recapitulo el momento donde entraba a su casa a tropezones y recordó el casi romper un jarrón que estaba en el recibidor de la casa. Hasta ahí todo parecía bien, pero de repente recordó algo más, algo que hizo que sus ojos se abrieran con desmesura.
Se levantó como resorte de su cama, como si esta estuviese envuelta de fuego y miró con horror el bulto que se encontraba descansando a su lado.
—No.…— susurro horrorizado mientras veía a Matsuri con enojo.
Se había aprovechado de su embriaguez, había aprovechado que había estado alucinando con Hinata y se había pasado por ella.
La persona a la que beso esa noche, a la que toco y a la que le dijo sus más profundos y sinceros sentimientos... esa persona no fue Hinata, fue una impostora.
Sintió una incontrolable rabia y hasta se sintió un ser infiel y asqueroso, a pesar de que Hinata no era suya. Se sintió horrible e inevitablemente recordó el rostro de Hinata, su tierno rostro mojado de lágrimas y cargado de dolor, un dolor que el provoco.
Matsuri comenzó a moverse encima de la cama, hasta que finalmente se incorporó con pereza mientras dejaba que la sábana de seda se deslizara por su piel, dejando ver su desnudez sin vergüenza alguna a pesar de lo que se había osado a hacer.
Gaara sintió arcadas.
¿Cómo había sido capaz de hacerle eso?
—Gaara, cariño — pronunció con voz melosa e insinuante —. Dime, ¿Cómo amaneciste hoy? —preguntó con voz "dulce", ocultando sin éxito un cinismo que solo Gaara podría ser capaz de notar.
El pelirrojo apretó los dientes y miro a Matsuri con las pupilas temblorosas.
—¿Cómo te atreviste? — pregunto en un hilo de voz. Ella sabía que no la soportaba, ella sabía que no la quería, que no la amaba, que todo era por pura conveniencia, que él amaba a Hinata. Entonces, ¿Por qué no paraba? ¿Por qué no se daba cuenta de que él no la quería a ella?
—Bueno, tú fuiste el quien se atrevió — le sonrió con coquetería mientras dejaba a la vista una de sus estilizadas y suaves piernas —. Tú fuiste el que me trajo aquí anoche, tú me hiciste tuya mientras gritabas...—se quedó unos segundos helada, pero fue algo que pasó desapercibido para Gaara, quien estaba sumamente furioso — mi nombre — terminó por decir.
Gaara por supuesto no creyó su cuento. Bajo la mirada y contuvo todos sus deseos de gritarle una y mil groserías en la cara. Evito a toda cosa gritarle lo mucho que le desagradaba su sola presencia. Lo evito, pero lo que no evito fue expresarle todo el enojo que sentía con su mirada y el tono de su voz.
—Fuera...— primero lo dijo en un hilo de voz, pero eso no disminuyo el frío tono que uso —. ¡FUERA! — gritó con más fuerza y furia, raspando un poco su garganta debido a la fuerza de su grito.
Matsuri se asustó ante su voz y se sobresaltó. Salió inmediatamente de la cama, tomo sus prendas, se envolvió en la sabana y salió con porte digno de la habitación, dejando a un enfurecido Gaara en ella.
Tenía que ponerle fin a esa mierda de matrimonio, necesitaba deshacerse de ella lo más pronto posible y recuperar a como diera lugar a su familia.
A Hinata y a Daisuke.
Hinata observó con desconcierto a su hermana mantener, la cual vestía un traje similar al de ella solo que el suyo era color marrón. La miró con una ceja alzada y un poco de gracia en su mirada mientras la veía comerse un cereal sobre la barra de la cocina.
—¿Te vestiste de papá hoy?
Hanabi se atraganto con las hojuelas de maíz.
—Hinata... — pronuncio una vez que tocio y recupero el aire que le había robado la asfixia.
—¿Qué haces vestida así? —pregunto caminando despreocupadamente hacia la nevera para tomar el zumo de naranja, mantequilla y unos panes tostados de la alacena —. ¿Es con lo que vas vestida a la escuela?
Hanabi perdió el aire por segunda vez y llevo su mirada nerviosa hasta el cuenco de su cereal.
—No es mi vestimenta para la escuela... —murmuró con el ceño levemente fruncido.
—¿Entonces qué es? — prosiguió con la serie de preguntas mientras tomaba un vaso y vertía el líquido naranja en él.
—Yo... — tomó la cuchara de su cuenco y comenzó a girarla — ¿te había dicho que actualmente trabajo y que me dieron unas vacaciones debido a tu regreso y a la... muerte de papá?
Hinata giro lentamente hacia ella para mirarla con confusión. ¿Trabajo? ¿No se suponía que ella debía seguir con sus estudios?
—Papá quiso que tomara una pequeña practica antes de comenzar a trabajar en la empresa una vez que me titule — explicó al de reojo la mirada confusa de su hermana mayor —. Tomo mis clases en diferentes horarios y días.
Hinata lo entendió todo con más claridad. A su padre le gustaban que las cosas salieran perfectas y justo a tiempo, así que fue entendible para ella el que hubiese puesto a Hanabi a trabajar antes de que se recibiera de la universidad.
—Entiendo — termino por decir y tomo el cuchillo de untar de uno de los cajones de los cubiertos —. ¿En qué empresa trabajas? Supongo que papá te puso a trabajar en otra para que salieras de tu zona de confort.
Hanabi se puso visiblemente más nerviosa que antes al mover sus pupilas de un lado hacia otro.
—¿Te dije también que... bueno pues yo... que yo...? —rasco su nuca con nerviosismo, despeinando sus largos cabellos —. ¿Te dije que trabajo en la empresa... Sabaku no?
Hinata dejo de untar la mantequilla en su pan y quedo estática al escuchar aquella declaración que había hecho su pequeña hermana. Lentamente y en un movimiento robótico, dio vuelta sobre sus pies y miro a su hermana como si le hubiese salido una cabeza extra.
—No es cierto —dijo con incredulidad —¿Por qué no me lo dijiste antes? —pregunto con tono de reproche, haciendo que Hanabi volteara hacia otra parte.
—No encontraba un buen momento para decirlo. Tu alegre llegada, tu pelea con mamá, tu encuentro con tus amigos, la repentina aparición de Gaara y después... la muerte de papá —susurro lo último con la cabeza gacha. Tomo un gran suspiro y levanto la cabeza nuevamente —. Por eso no quise decir nada, preferí evitarte un nuevo dolor de cabeza.
Hinata se quedó ida, pensando en por que su padre había hecho tal barbaridad. ¿Él había sabido que Gaara... era el padre de Daisuke? No le extrañaría en lo absoluto, pues el demostró que era una persona difícil de engañar, pero lo que no cuadraba ahí era el porque había hecho que Hanabi, quien odiaba con demasía a Gaara, trabajara para el precisamente.
—Deberías de salirte de esa empresa. Si quieres tutorías me encargare de acomodarte en otra empresa...
Hanabi negó tenuemente.
—Mi padre dijo que me quedaría ahí seis meses. Fue una de sus últimas decisiones así que la respetare — acomodo su cabello castaño y recogió los trastos que utilizo para su desayuno —. Si me puso en esa empresa, fue por algo ¿no crees, nee-san?
Hinata la miro con impacto unos segundos antes de bajar su mirada. Comprendió las palabras de su pequeña hermana sin necesidad de pensar demasiado. Si su padre había creado otro vínculo con Hanabi al estar trabajando para esa empresa, solo significaba una cosa.
"Lo tenías todo muy bien planeado, ¿cierto, padre? " inevitablemente un nudo se formó en su garganta y tanto fue su ensimismamiento que no se dio cuenta de la ausencia de su hermana hasta que escuchó los pasos lejanos de esta.
Desayuno como un autómata, tomo las llaves de su auto y salió de la mansión.
Manejo alrededor de treinta minutos hasta que finalmente llego a la gran empresa que la esperaba con altivez.
Salió de su auto y contemplo por unos segundos el gran edificio, ese que su padre había levantado con mucho esfuerzo y dedicación. Ese que ahora dependía de su hermana, Neji y ella. Por nada del mundo lo dejaría caer, por nada del mundo se mostraría débil y haría que esa empresa siguiera creciendo y creciendo hasta ser inolvidable para las futuras generaciones.
Sonrió tenuemente.
Ya hasta sonaba a su padre.
Caminó elegantemente sobre el asfalto hasta que sus piernas tuvieron que estirarse ante las monumentales y elegantes escaleras de la entrada. Abrió las distinguidas puertas de vidrio y pudo olfatear un olor agradable y limpio.
El resonar de sus tacones de aguja hizo eco ante cada paso que dio hasta llegar a la recepción, donde estaba una chica de cabello marrón pulcramente recogido en una coleta alta se hallaba atendiendo unas llamadas.
La chica le saludo con una sonrisa y le hizo una seña con la mano, la cual indico que esperara un poco.
Además de ellas el amplio lugar estaba solo, o eso fue lo que alcanzo a ver. Las paredes eran blancas y los pisos eran tan relucientes que podía ver su propio reflejo. Había pequeños, pero elegantes, sofás en diferentes lugares y posiciones.
Salió de sus pensamientos al escuchar la amigable voz de la chica.
—Buenos días, señorita. ¿En qué puedo servirle?
Hinata parpadeo y se puso recta. Miro de soslayo la placa que la chica tenía en su pecho y pudo ver que se llamaba Sari.
—Buenos días, Sari-san —hizo una pequeña reverencia con la cabeza —. Me llamo Hinata Hyuga, hija del difunto dueño de esta empresa.
Sari pareció muy impresionada antes de que su rostro mostrara tristeza.
—Es un placer, Hyuga-sama — hizo una marcada reverencia —. Lamento lo de su padre.
Hinata bajo la mirada unos momentos.
—Gracias —susurro.
—Permítame llevarla a su nuevo despacho. Neji-sama me aviso sobre su llegada — dijo mientras salía del escritorio de la recepción —. Acompáñeme.
Hinata asintió y camino con la chica hasta el elevador. Lo esperaron unos segundos hasta que las puertas plateadas se abrieron y pudieron introducirse en él. Dejaron que la música tranquila en el cubículo fuese lo único que se escuchara en el lugar, y después de unos segundos finalmente llegaron a la última planta del lugar.
Salieron del elevador y Hinata pudo sentir las miradas de asombro y confusión sobre ella, pero aun así se mantuvo firme y con la mirada rígida.
"No dejaré que nada me doblegue, así como nada doblegó a mi padre."
Algunos empleados que llegaron a conocerla y que por supuesto tenían tiempo trabajando en la empresa, inclinaron su cabeza hacia ella y la saludaron respetuosamente mientras los más nuevos veían todo el espectáculo sin entender quién era esa mujer.
Al llegar a la puerta del que precia ser su despacho, Sari le dio la espalda al despacho y miró seriamente a los trabajadores quienes habían seguido a las dos mujeres con la mirada.
—Hyuga Hinata-sama, hija mayor y dueña de una tercera parte de la empresa es ahora nuestra jefa junto a Neji-sama y Hanabi-sama —explicó con voz alta mientras que los empleados acuchilleaban entre ellos. Después de unos segundos, el área quedo en silencio mientras hacían una pequeña reverencia hacia ella, haciéndola sentir incomoda.
Devolvió el gesto y se ergio para ser llevaba a los adentros de su nuevo despacho.
Era el antiguo despacho de su padre, lo supo perfectamente al recordar las veces que ella había pasado tiempo con el ahí. Rememoro esos alegres días en los que ella se sentaba en el sillón color azul mientras veía con entretenimiento a su padre, quien no paraba de hacer papeleo y de teclear su computadora.
Sonrió de medio lado.
Hanabi arreglo por quinta vez sus cabellos mientras que se veía en el espejo compacto que siempre llevaba en su bolso. Ella no era conocida por ser la más femenina, pero en ocasiones como esas le gustaba verse bien y linda. Raro de ella, pero era normal ya que todos pasaban alguna vez por esa etapa.
Hinata miró con diversión a su hermana.
—Así que Konohamaru-kun, ¿eh? —Konohamaru era un agradable chico que estudiaba con Hanabi, el cual era sobrino político de su más querida ex maestra Kurenai Yui. Le alegraba que Hanabi se enamorara de un tipo como Konohamaru, pues se notaba a leguas que él era de esa clase de chicos que no jugaba con los sentimientos de los demás.
Hanabi solo atino a sonrojarse y a fruncir el ceño mientras desviaba su mirada platinada de la sonrisa divertida de su hermana mayor.
Ambas se encontraban en un gran parque que era utilizado para días de campo y días familiares. Esperaban pacientemente al grupo de chicos que habían querido asistir para pasar un buen día entre amigos y de paso conocer al pequeño Daisuke.
Daisuke por su parte estaba jugando de un lado a otro con Demonio, el perro-caballo que su tía le había presentado. Demonio era tres veces más grande que el pequeño Daisuke, así que prácticamente quien estaba paseando a alguien era el, pues por su inmensa fuerza él era quien arrastraba de un lado a otro a Daisuke, quien solo reía divertido ante la fuerza de Demonio.
—Mira — apuntó Hanabi, en un intento de desviar el tema que su hermana había comenzado —, es Sakura-chan e Ino-chan —apuntó hacia el frente, y efectivamente se trataba de ellas. Sakura sonreía dulcemente caminando en su dirección mientras en una de sus manos llevaba una manta cuadrada y a su lado estaba Ino, quien sonreía abiertamente, alzando su brazo al aire y moviéndolo frenéticamente mientras que el otro se encargaba de sostener una canasta con su otra mano.
—¡Hola, Hinata-chan, Hanabi-chan! —saludo alegremente Ino mientras dejaba la canasta sobre el verde pasto.
Sakura saludo de igual manera para seguidamente extender la manta sobre el pasto.
—Lamentamos la demora, Ino-cerda no decidía que tenis ponerse.
—Era muy importante — le murmuro mientras la veía con los ojos entrecerrados —. ¿Dónde está Daisuke-kun?
—Jugando con Demonio —apuntó Hanabi hacia los nombrados.
Demonio corría velozmente hacia las mujeres mientras arrastraba a un divertido Daisuke. Demonio paro ágilmente antes de llegar hasta las chicas, las cuales suspiraron de alivio al no verse lastimadas por el gran can.
—¡Tía Sakura, tía Ino! — exclamó el pequeño antes de correr hacia los brazos de sus denominadas tías.
—¡Enano! — exclamó alegremente la peli rosada al estrechar al pequeño en sus brazos —. ¡Vaya! Pero qué niño tan fuerte eres, casi me sacas el estómago por la boca con ese fuerte abrazo — le sonrió tiernamente y le acaricio sus cabellos azabaches.
—Hubiese sido bueno de ver que te hubiese sacado el estómago por otra parte, ¿no creen? — pregunto burlescamente la rubia, quitando a Sakura del frente del niño para situarse en su lugar mientras al fondo las hermanas reían divertidas ante la ocurrencia de Ino —. ¿Cómo estas, campeón?
—¡Bien, tía Ino! —exclamo felizmente el niño, sin darse cuenta de la mirada amenazadora que Sakura le daba a la rubia.
—¡Que genial! Espero que te guste el futbol porque... — hizo una pausa y rebusco en el canasto que llevaba consigo — ¡Taran!
—¡Genial! — Daisuke sonrió de oreja a oreja y tomo la pelota de futbol que Ino le extendía —. ¡Gracias, tía Ino!
—No hay de que — le sonrió dulcemente y dejo que el niño corriera hacia el gran perro mientras le gritaba: "¡Juguemos, demonio!"
—Esa es una jugada muy sucia de tu parte, Ino-cerda.
—¿De qué hablas, frentona?
—Quieres ganar a Daisuke-kun con obsequios — Sakura se cruzó de brazos —. Eres una tonta si piensas que vas a ganártelo de esa manera. Él es un niño muy inteligente y, además, es obvio quien es su tía favorita aquí.
—¡Claro que es obvio! — sonrió con socarronería y se apuntó a si misma con el pulgar — ¡Yo soy su tía favorita!
—Se te fundió el cerebro aún más, cerda. ¡Yo soy su tía favorita!
—¿Tu? ¡No me hagas reír! Tú no eres la favorita ni de tu madre, y eso que eres hija única. Obviamente me quiere más a mí que a ti.
—¡Ni en tus sueños! Daisuke me quiere más a mí que a ti.
Las chicas continuaron con su discusión sobre quien era la favorita de Daisuke mientras que Hinata y Hanabi las observaban con una gota de sudor bajando por sus nucas.
—Vaya, parece que se les olvido que yo soy la tía biológica — susurro Hanabi mientras las observaba con pena.
—Si, tal vez lo recuerden después — Hinata rio delicadamente.
Pasaron unos cuantos minutos más y poco a poco fueron llegando las personas que faltaban en el picnic. Kiba y Shino llegaron juntos como de costumbre y consigo llevaban una hielera aparentemente pesada. Después llego Sai junto con un lienzo y sus instrumentos de trabajo, explicando que le venía muy bien pintar al aire libre y que quería aprovechar el momento. Mas tarde llego Naruto junto a Karin y Konohamaru, quienes al aparecer se dedicaron a pelear entre ellos.
Todo parecía ir de maravilla y Hinata no podía sentirse más relajada.
Asaron la carne en el asador que Naruto había llevado y tomaron unas cuantas cervezas mientras hablaban de cosas banales pero entretenidas que varias veces causaron carcajadas y buenos recuerdos.
Hablaron sobre el trabajo, sobre sus vidas amorosas y sobre las nuevas experiencias que habían vivido después de tantos años. Si bien el grupo de amigos vivía en la misma ciudad, eso no quería decir que se veían muy seguido. Podría decirse que esa era la primera reunión que habían tenido después de tres años.
—¡Se los juro! Fue estupendo y Sasuke no dejaba de vomitar — rememoro Naruto mientras soltaba carcajadas. Estaba relatando sobre uno de sus viajes de negocios con su mejor amigo Sasuke, el cual tuvieron que hacer en barco. Naruto conto sobre lo mareado que había estado Sasuke en todo el transcurso del viaje y sobre lo divertido que había sido verlo tan vulnerable.
—Qué asco —mascullo Ino antes de tomar un gran trago de su cerveza.
—¡Lo sé! — rio con más fuerza el rubio.
—¡Basta de cotilleo, rubio oxigenado! — Kiba se levantó del pasto y estiro sus músculos —. Vamos a hacer cosas de machos, ¿a que sí, Daisuke?
El pequeño niño dejo de prestarle atención a Akamaru y Demonio—Los cuales se habían hecho grandes amigos—y volteo hacia su tío Kiba para después reír al verlo hacer poses extrañas.
—¡Vamos a jugar futbol! — exclamo Kiba, tomando la pelota —. Vamos Shino, aliviana ese trasero tuyo. Ey, paliducho, deja de colorear y vamos a jugar.
—En un segundo — respondió Sai mientras le daba los últimos pincelazos a su obra.
—¡Konohamaru, deja de noviar y trae acá tu escuálido cuerpo!
Konohamaru salió de su transe por estar con Hanabi y llevo su mirada apenada hacia Kiba.
—Ya voy, ya voy —se levantó del suelo y sacudió sus ropas.
—¡Mami, deséame suerte! —pidió el niño parándose frente a Hinata.
Hinata le sonrió tiernamente y asintió.
—Mucha suerte, Daisuke-kun. ¡Tú puedes!
Daisuke sonrió más confiado y corrió hacia sus denominados tíos.
—Ese Kiba, tan grosero como siempre — Karin acomodo sus gafas.
—Ya sabes cómo es —Sakura le restó importancia alzándose de hombros —. Siempre ha sido así, no es de admirarse después de conocerlo por tantos años.
—Además, tu novio no es el más educado del mundo — acuso pícaramente la rubia —. Ese Suigetsu es un bocazas.
—Si, lo sé —ladeo su rostro levemente sonrojado.
Hinata se encontraba ajena a toda la plática pues mantenía su atención en el móvil.
—Oye, nada de aparatos electrónicos en el picnic —Ino tomo el celular de Hinata y lo escondió en su bolso mientras Hinata hacia una mueca de fastidio.
—Entonces, ¿Puedes decirme que hace un vibrador en tu bolso, Ino cerda? —Sakura la miro con burla mientras Ino enrojecía.
—¡¿Qué cosas dices, frente de marquesina?!
—Hablando de vibradores, ¿eh? Parece que algunas cosas nunca cambian.
Las cinco chicas voltearon hacia arriba para captar la figura de Neji, quien era acompañado por una chica castaña que les regalaba una amable sonrisa y una mirada apenada por el comentario tan grosero de su novio.
—¡Neji, cabeza de trapeador! — Ino se levantó del suelo y le dio un puñetazo en el hombro —. Te tardaste demasiado, hombre... ¡Hola, Tenten! ¿Cómo estás?
—Hola, Ino —la castaña hizo una pequeña reverencia —. Bastante bien, gracias. Buenas tardes —saludo a las demás féminas, siendo correspondida inmediatamente.
—Lamento la tardanza, fui al aeropuerto por... — fue bruscamente interrumpido por una voz masculina y unos pasos sobre el pasto del lugar.
—¿Hinata?
Hinata se levantó rápidamente y sonrió.
—Toneri-kun.
El nombrado sonrió mientras llegaba al lugar, sacándole expresiones de asombro a las chicas.
—Wow —susurro Ino a Sakura mientras esta solo asentía en total acuerdo.
—¡Que bueno es verte! —la abrazo con fuerza y le dio un beso en la mejilla —. ¿Dónde está Daisuke? Muero de ganas por verlo, de verdad —alzo la mirada y fue cuando se dio cuenta de que había más personas en el lugar —. Oh, lamento mi despiste — se inclinó respetuosamente —. Toneri Otsutsuki, un placer —sonrió amablemente.
Al ver que sus amigas y hermana habían quedado sin habla, Hinata se apresuró a presentarlas.
—Ella es mi hermana, Hanabi — Hinata la empujo hacia el frente, haciendo que Hanabi saludara con un torpe asentimiento de cabeza —. Ella es Ino — empujo a Ino y esta saludo coquetamente —. Sakura — Sakura saludo torpemente con la mano —. Y ella es Karin — Karin solo dejo que la empujara hacia el frente pues no pudo hacer nada más.
—Un placer — Toneri reverencio nuevamente, sacándole suspiros tontos a las muchachas, incluso Tenten se había sonrojado tenuemente, pero al ver a Neji de perfil carraspeo y volteo hacia otra parte —. Lamento tanto el haber llegado hasta hoy, tenía muchísimas cosas que hacer en la empresa y...
—No te disculpes — Hinata le sonrió dulcemente y tomo su mano —. Está bien.
—¡Tiempo, tiempo, tiempo!
—¿Qué? ¿Tan rápido te cansaste, Naruto? —pregunto con burla Konohamaru, a lo que Naruto lo fulmino con la mirada.
—¡Claro que no! Sabes muy bien que soy de acero, solo que me están llamando al móvil —dijo mientras paraba de correr y sacaba su celular del bolsillo de su pantalón. Camino un poco hacia el frente, lejos de sus amigos para poder escuchar con más claridad —¿Hola?
"—Naruto."
—¡Gaa...! —tapo su boca y volteo de un lado a otro antes de suspirar aliviado —. Gaara, ¿qué pasa, hombre?
"—Estoy donde me dijiste que estarían."
—¡Oh! Que bien, porque estamos jugando un par... ¡¿Qué?!
"—Lo que escuchaste."
—Dios, realmente pensé que no lo harías — jalo sus cabellos dorados con algo de fuerza —. Pensé que no sería un problema decirte dónde estaríamos. Esto es horrible, Hinata me matara. ¡No, peor aún! ¡Neji me matara!
"—Si mantienes tu pico cerrado y no dices que tú fuiste quien me dio la dirección entonces nada pasara."
—Demonios —susurro con desespero el Uzumaki —. ¿Dónde estás?
"—Justo estoy mirándote."
Naruto se alarmó ante eso. Eso significaba que estaba cerca de ellos y que muy posiblemente seria descubierto si no se cuidaba adecuadamente. Su mirada se deslizo desesperadamente de un lado a otro hasta que pudo visualizar una matar roja a lo lejos, más concretamente escondida tras unos grandes árboles.
—Joder, que mal rollo das. Si no supiera que eres tú, juraría que eres un violador o un asesino a sueldo. ¿Cuánto llevas ahí? Me extraña que aun nadie te haya notado, tu cabello es demasiado llamativo.
"—Media hora."
—¡¿Media que?!
"—¿Podrías bajar tu volumen, estúpido? Te escucho hasta acá."
—Carajo, Gaara, ¿Qué has hecho ahí por media hora?
"—He estado mirando a Daisuke."
—Puto enfermo —se sobo el puente de la nariz.
"—¿Quién es ese tipo? El peliblanco."
—Ah, Toneri— Naruto llevo su mirada hacia el chico que jugaba animadamente con ellos. Era un buen sujeto, bastante amigable y socia —. Aún no sé qué tipo de relación tenga con Hinata. Parece su... pretendiente, creo.
"—…...—"
—Vamos, hombre. No te desanimes — Naruto rasco su nuca con algo de fuerza —. Hinata ni siquiera parece notarlo como algo más que un amigo, y eso que el tipo está de buen ver, no mentiré.
"—Solo falta que me digas que eres gay."
—Jodete — le susurró con los ojos achinados —. Bien, ¿Qué harás ahora? Recuerda que Kiba y Neji están aquí, una muy mala combinación ¿eh? ¡Y yo no te ayudaré, dattebayo!
"—No necesito que arruines tu manicura por mí. Escucha, este es el plan.."
Después de unos minutos, Naruto se hallaba corriendo desesperadamente hasta Hinata. La tomó del brazo y la alejó de las chicas, las cuales le lanzaron insultos por ser tan grosero y brusco.
—Naruto-kun — soltó impresionada la Hyuga —¿Pasa algo? — cuestionó cuando estuvieron solos.
Naruto le sonrío con nerviosismo mientras asentía apenado.
—Yo… tengo un serio problema y solo tú puedes ayudarme ¿sabes? Eres a la única que le tengo confianza y eres la única que no se burlará de mí cuando te pida el favor.
—Vamos, dime en qué puedo ayudarte — pidió con una sonrisa tranquila, tratando de hacerle entender al rubio que podía confiar plenamente en ella.
Naruto vaciló un poco antes de soltar fuertemente el aire que estaba reteniendo.
—Tengo diarrea — sonrío descaradamente —. No hay papel en el baño público y me estoy cagando, además de que mi medicamento está en el auto. Podrías… ¿podrías tomar el rollo de papel higiénico qué hay en la guantera? Si voy hasta haya me cagare en el camino.
Hinata miró a su amigo con una gota de sudor bajando por su nuca. No esperaba que fuese eso, de todo lo que llegó a pensar, la diarrea no había estado en sus pensamientos.
—Tranquilo, Naruto-kun, yo me encargo —le sonrió amablemente mientras que él le sonreía abiertamente mientras asentía. Camino hasta donde se encontraban estacionados los autos y no tardó en ver el auto color azul de Naruto. ¿Cómo supo que era su auto? Fácil, había una pegatina de un cuenco de ramen en el vidrio trasero. Sonrió divertida y saco las llaves del auto de Naruto, pero justo cuando se disponía a abrirlo, alguien tomo su brazo, provocando que las llaves cayeran estrepitosamente al suelo.
No necesito voltear para saber de quien se trataba.
Quedo quieta, mirando fijamente el suelo y aspirando con parsimonia el aroma tan característico de él. ¿Aún no cambiaba su loción? Pues que bien, pues ella amaba esa loción con todo su ser. Pero más que esa loción, amaba como olía cuando estaba sobre su piel. Pudo sentir la suavidad de sus manos e inclusive pudo sentirlo traspirar por ellas.
Gaara estaba tan nervioso como lo estaba ella.
Frunció su boca, tratando por todos los medios detener esas lagrimas que amenazaban férreamente con salir de sus ojos.
—Tenemos que hablar.
El primer día que la miro fue alucinante a pesar de que no había pasado nada aparentemente extraordinario. Si el llegase a contar esa anécdota como la estaba imaginando, seguramente le hubiesen llamado exagerado y un novelero, pero para él, su sola presencia fue embriagante. No hubo necesidad de palabras, no hubo necesidad de contacto visual, no hubo necesidad de verla un poco más cerca. No hubo necesidad de nada de eso, pues al verla alejada entre la multitud algo en su retorcido interior se movió un poco.
Se confundió tanto por ese nuevo sentimiento, le dio un miedo increíble pensar que él era capaz de sentir lo que los demás sentían... pero se recordó que no podía ser tan estúpido, él era igual de humano que todos los que estaban ahí.
Hinata fue la primera mujer que hizo que su corazón latiera desbocado y la que provoco un inusual calentamiento en sus mejillas. Ella fue quien removió el interior de Sabaku no Gaara.
Su piel parecía más bien hecha de porcelana, sus labios eran del color de unas fresas, su cuerpo era tan curvilíneo que pensó que las modelos actuales eran realmente unas estacas, su cabello era tan negro como el manto de la noche y sus ojos eran tan singularmente hermosos.
Hinata Hyuga era literalmente un ángel y él sabía que no solo era por su perfecto físico. No, joder, era algo más. Hinata era algo más que un par de piernas y una cara bonita. Hinata era algo más que una noche de pasión y unos minutos de palabras. Hinata era algo más que un rato de placer. Hinata era un momento perpetuo que él quería vivir.
Hinata era una melodía clásica mientras al fondo una voz hermosa recitaba una poesía. Hinata era ese cielo en una ciudad descontaminada, ese donde las estrellas brillaban en todo su maldito esplendor, haciendo a los demás sentir envidia por ser tan luminosas. Hinata era una aurora, Hinata era una canción de amor, Hinata era un buen libro, Hinata era la inocencia de un niño.
Esa era Hinata Hyuga, esa era el amor de su vida.
Pero... él era Gaara.
Gaara literalmente tenía los ojos del demonio más aterrador que podrían invocar alguna vez. Gaara era egoísmo puro, era maldad hecha en carne, era problemas en una tarde de paz.
La diferencia era tan grande y visible como el sol, pero no le importo. No le importo lo dañino que pudiera resultar para ella, solo le importo obtenerla para el mismo.
Y lo hiso, obtuvo su corazón a base de esfuerzo y de amor.
Amor... un sentimiento que jamás pensó profesar a otra persona que no fuese de su familia.
Hinata sin proponérselo había sacado lo mejor de él.
Sonrió al verla ahí frente a él, luciendo tan tímida y sonrojada, tan indefensa ante él. Acaricio su cabeza con infinita dulzura, se inclinó hacia ella pues ella era demasiado bajita, tomo su barbilla y la alzó, para finalmente plantarle un suave beso a su novia.
Su novia.
Las lágrimas cedieron en los ojos de Hinata y su cuerpo comenzó a sacudirse un poco. ¿Por qué las cosas eran tan difíciles? ¿Por qué?
El tacto de Gaara no hacía más que confundirla más, y su voz, ¡Dios, su voz! Estaba siendo demasiado fuerte ante esa situación a pesar de sus lágrimas. Demasiado fuerte en no aventarse a sus brazos para después darle una bofetada y gritarle con fuerza, para seguidamente volver a abrazarlo y besarlo con pasión.
Así de inestable se sentía.
—Y-yo... Daisuke...
—Se que tenemos un hijo.
Y ella sabía que él lo sabía.
—Quiero conocerlo, no puedes quitarme ese derecho —dijo suavemente, sin intenciones de levantarle la voz a pesar de lo que ella había hecho. Sabía que lo que él había hecho había sido mucho, mucho peor.
Después de unos segundos, Hinata pudo alzar su llorosa mirada hasta el rostro congestionado de Gaara.
Seguía tan jodidamente guapo, tan varonil. De hecho, podía decir que los años le habían sentado demasiado bien. Su rostro era un poco más cuadrado, tenía más altura y sus ojos tenían más profundidad. ¿Desde cuándo sus ojos eran tan preciosos? ¿Desde cuándo sus labios eran tan antojables?
No lo pudo evitar y lo oteo con disimulo de arriba hacia abajo, dándose cuenta de que llevaba su traje de oficina, haciéndolo ver tan apuesto. Miro sus brazos, su torso, sus piernas, sus manos... su dedo.
Miro con melancolía su anillo de casado y después miro el suelo, apretando con fuerza ambos ojos.
—¿Por qué apareces así? —preguntó con un tono tosco —. Daisuke está aquí, no es momento de que te vea.
—Lo sé, pero no encontré ningún otro momento para hablar contigo. Sabía que era arriesgado, pero tenía que hacerlo.
—Eso no justifica nada — soltó bruscamente de su agarre y se recargo en el auto de Naruto, tratando desesperadamente el conseguir aire —. Vete, hablaremos de esto en otra parte, otro día.
Gaara negó levemente.
—No me iré, hablaremos ya —dijo decidido. No pensaba irse por nada del mundo, por más que ella se lo pidiera él se quedaría para arreglar todo ese asunto de una vez por todas —. Quiero conocerlo.
Hinata apretó sus labios, sintiendo impotencia, coraje y dolor. ¿Era lo único que iba a decir? ¡¿De verdad?! Se sintió indignada.
—Él no te necesita —alzo sus ojos y dejo a la vista su ceño fruncido —. Solo me necesita a mí, a nadie más.
—Necesita a su padre — contestó Gaara, sintiéndose enojado ante la altanería de la Hyuga — y el no conseguirá eso con Neji y mucho menos con tu "noviecito". El necesita a su verdadero padre.
Hinata se enojó tanto ante las palabras de Gaara que no comenzó a medir sus palabras.
—¿Y si yo quiero que vea a mi "noviecito" como su padre qué? —sabía que hablaba de Toneri y que seguramente los había estado espiando. También sabía que Toneri no era su "noviecito" ni mucho menos, pero sentía una creciente cólera en su interior y cuando se enojaba no sabía cómo controlarse.
—Tengo derecho de conocerlo, soy su padre.
—¡Y yo soy su todo! A ti no te conoce, él es feliz así. No necesita estos dramas, no necesita verte ni conocerte.
—¡Eso no lo decides tu, Hinata! —grito, sintiendo enojo —. Tú no eres quien para quitarme ese derecho.
—¡Soy la persona que lo tuvo por nueve meses en su vientre! ¡Soy quien cuido del cuándo tenía pesadillas! ¡Soy quien lo cuidó cuando se resfrió o cuando se raspo la rodilla! Yo soy quien le explico sobre que era el amor y el por qué las personas se besan. Yo, solo yo —se apuntó asi misma al mismo tiempo en el que lloraba —. Yo soy quien cree que tu presencia va a perturbar la vida de mi niño y no te lo voy a permitir. Ya me perturbaste la vida a mí, ¿realmente quieres perturbar la de él? ¿Quieres que vea el cómo sus padres se llevan pésimo? ¿Quieres verlo llorar al preguntarme por qué los papás de sus amigos si están juntos? —negó con la cabeza y puso sus manos sobre su cintura —. Yo no quiero ver eso — dijo con la voz quebrada, siendo observada por los ojos analíticos de Gaara.
Ella no iba a ceder fácilmente, pero él tampoco lo haría. Si ella no quería volver con él, pues bien, que no lo hiciera, pero a su hijo lo conocía porque lo conocía. Él era su padre y él debía de saberlo, costara lo que costara y con todo el dolor de su corazón.
—Sera mejor que contrates a un buen abogado —fue lo que dijo antes de marcharse sin mirar atrás. Sin mirar que las rodillas de Hinata se habían doblado y que habían topado con el suelo mientras que sus hombros temblaban con fiereza.
No podía decir que lo amo desde el primer momento en que lo miro, tampoco sabía decir si fue el segundo, o el tercero. Ni siquiera podía decir si había sido el cuarto o el quinto, pero lo que si podía decir y recordar fue la primera vez que lo miro. El caminaba hacia ella y pudo darse cuenta que el mundo se detenía a su alrededor. Desde ese momento, desde el primer momento, supo que el seria especial en su vida.
Gaara era tan diferente a todo lo que una chica podía querer como novio. Era arisco, malhumorado, su voz era ronca y no tenía aires de ser un príncipe encantador. Seguramente el jamás rescataría a una princesa de una torre, de eso estaba seguro. Pero si le preguntaban, ella creía que el si la rescataría a ella misma. Porque ella no era una princesa y él tampoco era un príncipe, ambos eran ellos y ya. Ambos se querían así y no había otra explicación de cuento de hadas.
Gaara era Gaara, y nadie era como él.
Amaba eso, lo amaba demasiado. Él era tan singular, tan único por sí solo. Todo él era como un museo de arte para ella. Desde sus escasas cejas, hasta esas ojeras que siempre cargaba. Sus cabellos eran lo más suave que alguna vez hubiese tocado y sus labios eran la tibieza más envolvente que alguna fogata le hubiese regalado alguna vez.
Su aroma, ese aroma que solo le partencia a él era fantástico y delicioso. Su voz era electrizante y su mirada atrapante.
¿Ella? ¿Enamorada del chico malo?
Ella misma estaba sorprendida, pero así eran las cosas.
¡Se había enamorado del chico malo y eso le encantaba!
Le encantaba escucharlo decir "te quiero" en los momentos menos esperados. Le encantaba su delicado tacto y su acompasada respiración sobre su cuello. Le encantaban sus húmedos besos y su risa ronca y varonil. Le fascinaba en demasía su escultural cuerpo y le gustaba pasar su dedo sobre las cicatrices que había en sus ejercitados brazos.
Gaara... hasta su nombre era estrambótico.
Le gustaba la rareza de Gaara, le encantaba ser rara junto a él.
Sonrió como boba enamorada y lo observo embelesada, admirando sus dientes perfectos y la mirada cálida que solo había para ella.
Bajo la mirada con pena al verse descubierta por él y espero pacientemente a que se acercara a hacer lo que siempre hacia cuando la veía en ese estado. Sonrió cuando sintió un cosquilleo en su nuca y suspiro cuando sintió sus dedos sobre su barbilla. Ahí estaban esos preciosos ojos azules y ese atrevido tatuaje que personalmente le fascinaba.
Cerró los ojos y se dejó llevar por el dulce sabor de sus labios.
"—Será mejor que contrates a un buen abogado."
Soltó un sollozo y dejo que las lágrimas fluyeran libremente.
Recordó como una estúpida el momento en el que él le dijo por primera vez un "te amo". Recordó tan masoquistamente el cómo fue que le pidió ser su novia, el cómo lo conoció, el cómo pasaron el día de navidad juntos, el cómo dieron su primer beso.
Alzó su cristalina mirada al cielo y le pidió disculpas a su padre por ser tan débil.
—No puedo... no puedo olvidarte, Gaara.
Toneri miro a la chica con tristeza y se acercó a paso lento hacia ella para después arrodillarse y abrazarla con fuerza, sintiendo los sollozos de Hinata y las lágrimas atravesando su camisa.
Continuará...
N/A: Hola, mis queridos lectores. Espero no haber demorado tanto en actualizar y espero que este capítulo recompense un poco la espera. Ya saben que pueden dejar sus dudas en un review o pueden mandarme un mensaje privado. Pueden hacerse también peticiones para esta historia. ¡Nos leemos!
Recuerden: ¡Hago One-shot por pedido!
Otra nota: ¡Tengo una encuesta en mi perfil, vayan y voten por favor! La encuesta se termina el 14 de este mes.
Respuestas a sus bellos reviews:
Valerie Hyuga Senju: A mi tampoco me cae muy bien Matsuri y mucho menos la que he creado, pero tienes razón, hasta a mi me da penita hacer que sufra tanto. Y sobre Hina, tambien me da mucha pena, pero tendrá que enfrentar todo junto. Por lo pronto, seguirá habiendo demasiado drama. ¡Gracias por tu comentario!:)
Princesa del Takal: Matsuri es estéril, eso lo vimos hace dos capítulos y se reitera en este. ¡Gracias por tu comentario!:)
Rose101226: Matsuri es estéril. Y si, lamentablemente Gaara termino con lo que empezó. Por fin apareció Toneri, pero ¿Que intenciones tendra con Hinata? ¡Gracias por tu comentario!:)
fran. sanchez: A mi en lo personal tampoco me gustaría que una persona hiciera algo como lo hizo Temari, pero quiero dejar en claro con estas acciones que ningun personaje aqui sera perfecto. Todos seran lo mas humanos posible, inclusive la incorregible Hinata, quien también a cometido y cometerá errores. Todos harán cosas por impulso, todos dirán cosas por las que mas tarde se podrán arrepentir, todos explotaran en cualquier momento. No quiero hacer a los típicos personajes buenos e intachables, quiero que sean humanos por que ser asi no tiene nada de malo. ¡Gracias por tu comentario!:)
Uzumaki yosep: Espero no haber tardado tanto:( a mi tambien me da pena Matsuri. ¡Gracias por tu comentario!:)
KattytoNebel: Exacto, aun queda por embarrar más. ¡Gracias por tu comentario!:)
