¡Lo se! Tarde mucho esta vez ¡Lo siento! uwu pero ya les traigo un nuevo cap de "The House of Laments" espero lo disfruten tanto como yo al escribirlo :D
.
Muchas gracias a todos los que se toman un tiempo y leen mi historia y mas para los que me dejan sus opiniones ¡Las aprecio mucho! Espero sus reviews de este cap con ansias :)
.
Disclaimer: Los personajes de diabolik lovers no me pertenecen, solo Ahome y el giro que le voy formando a su historia.
.
.
.
CAPITULO 21
.
.
-¡Ahí!- señalo el joven, e ingreso acompañado a una habitación. En cuanto entraron cerraron la puerta e intentaron recuperar un poco el aliento perdido, por todo lo que habían corrido.
.
-¡Ciérrala con llave! – grito Kanato y el muchacho obedeció por mero instinto.
.
Por un momento todos dudaron si lo que había ocurrido, fuera de esas paredes, era cierto pues aquel cuarto estaba en total silencio. El piano, ni los chirridos o aquel frio desgarrador ya no se sentían. La estructura parecía estar en plena quietud, como si nunca se hubiera movido y desconfigurado. Estaba tal como la encontraron, apenas ingresaron a la mansión, claro por lo menos esa habitación.
.
-Parece que lo logramos a tiempo – murmuro Reiji recobrando la compostura.
.
-¿Los demás… -susurro Azusa- lo habrán logrado? - dejo que su mano soltara lentamente aquel picaporte. La inquietud y preocupación estaban haciendo mecha en el.
.
Esa pregunta afecto a los tres de distintas formas pero logro hacerlos sentir lo mismo; incertidumbre. No sabrían nada de nadie hasta que transcurrieran dos horas. Claro… que pasaran rápido o fueran interminables dependía plenamente de ellos. Esa era la única ventaja que les daba la casa.
.
.
The House of Laments; Primera parte.
"Prologode una tortura"
.
.
Estaban en lo que parecía ser una amplia oficina, habían diversos muebles sumamente elegantes y pinturas de antaño. Un cuarto común y corriente. Se miraron por un momento, entre ellos, después de observar meticulosamente aquel lugar.
.
-Bueno, solo nos queda esperar… -comento el pelinegro mayor para después tomar asiento.
.
-Pero no se oye nada mas… - dijo quedamente el pelivioleta mirando la puerta.
.
-Lo mejor será no salir por el momento –esbozo Reiji anticipándose a los pensamientos de su hermano. Aunque le desagradaba totalmente la idea de tener que acatar las órdenes de Ahome no le quedaba opción. Después de todo solo serian dos horas ¿Verdad? Inmediatamente el Mukami también tomo asiento mientras observaba sus propias manos. Y aunque los murmullos del ojivioleta se escuchaban claramente, no les prestaba atención, quería que todo pasase lo más rápido posible.
.
Narra Azusa:
.
Todo desde el principio me había parecido… extraño. En ese momento solo decidimos guardar silencio, volvía a comprobar que los hermanos Sakamaki no se llevaban muy bien que digamos, pues se encerraron cada uno en su mundo. Tironee nuevamente las vendas de mis muñecas, estaba incomodo. Ahora entendía por qué cada vez que callábamos Ahome empezaba una nueva charla. El silencio de aquel lugar era totalmente abrumador, como si amenazara con destrozarte… no daba ninguna seguridad. Nada de allí lo daba.
.
Un nudo se formo en mi garganta, estaba preocupado por mi familia. Primero Yuma había caído, algo que sinceramente no me espere, y ahora nos habíamos separado. ¿Los demás pudieron resguardarse a tiempo? ¿Estarían bien? ¿Ella también lo estaría? Aunque se mostrase tan segura me preocupaba, después de tantos años sin saber casi nada de ella… la idea de que le sucediese algo me estrujaba, considerablemente, el pecho. Odiaba profundamente sentir eso, cualquier dolor físico podría soportarlo sin problema pero esos sentimientos eran mi perdición.
.
Levante mi mirada para observar a mis dos acompañantes, solo habíamos pasado quince minutos juntos y en todo ese tiempo Kanato me miro con reproche. Parecía muy ansioso por hablar.
.
-Todo es su culpa…- refunfuño con el entrecejo contraído.
.
-¿Kanato-san?
.
-Ustedes sabían que todo esto sucedería ¡No te hagas el desentendido! – me acuso duramente y su hermano pareció estar de acuerdo.
.
-Eso es cierto – acomodo sus lentes y me escruto con sus ojos magenta- En especial aquella chica - Generalmente no me interesarían ese tipo de comentarios pero… cuando se trataba de mi familia era otro asunto. Ellos no merecían ni un poco del desprecio que los vampiros de sangre pura nos arrojan.
.
-No es cierto… -contradije quedamente. Si bien no sabía que la pelinegra estaba enterada de lo que sucedía con esa mansión, tuve la seguridad que ella intento hacer todo lo posible porque las cosas no terminaran así. – Todo fue porque tardaron en salir…
.
-¿Ah? ¿Ahora nosotros tenemos la culpa? – Grito colérico el ojisvioleta- ¡Tu insolente prima fue la que no dijo nada! Y ahora por eso… -sollozo- estamos atrapados en este espantoso lugar… -Apreté mis puños con fuerza, se perfectamente que no fue su intención. En realidad Karl-Heinz-sama fue quien nos cito a todos nosotros en primer lugar. Esa frase luchaba por salir de mi garganta pero no lo hacía, no podía hacerlo… él fue quien nos salvo. Volví a justificarlo.
.
-¡Exacto! Desde el principio quiso que quedáramos atrapados aquí por no decir nada- Reprocho Reiji y no lo soporte.
.
-Reiji-san… fue el que no quiso moverse… cuando se lo advirtieron – respondí seriamente. Después de todo tenia, frente a mí, a quienes desencadenaron todo por no moverse. El nombrado contrajo su rostro de ira, creo que no soporto saber que en parte era verdad. En ese momento, diversos pensamientos se cruzaron por mi mente sorprendiéndome el solo hecho de pensarlos. No sabía exactamente lo que estaba pasando ni lo que me ocurría a mí mismo. Me pareció, irónicamente, como si esa fuera una noche de eclipse.
.
-No seas hipócrita… -murmuro entre dientes- todo esto…
.
-No fue nuestra culpa… - nos defendí medianamente rápido- Nosotros solo… fuimos invitados como ustedes… -dije sin pensar e inmediatamente mordí mi lengua. ¿Qué estaba haciendo? El azabache abrió los ojos con sorpresa ante mi insinuación. Pero ¿Qué acaso realmente el no lo suponía?
.
-¿Que estas sugiriendo? – pregunto con tono de advertencia.
.
-Te refieras a que… -interrumpió Kanato cesando su llanto- ¿Todo esto ocurrió por esa persona? –comento mas para sí mismo que para nosotros. Sus ojos, con algunos pequeños rastros de lágrimas, parecieron comprender algo.
.
No sé porque pero sentí algo de alivio, era la primera vez que estábamos en igualdad de condiciones. Obviamente, Karl Heinz-sama, tenia preferencia por sus hijos y siempre sentí que nos utilizaba para impulsarlos a avanzar pero ahora… tanto ellos como nosotros estábamos encerrados. Siempre nos esforzábamos demasiado en absolutamente todo, y aun así finalmente nuestros intentos parecían no tener mucho peso y eso era muy frustrante. Esa sensación molesta que inundaba mi pecho, cuando veía que todo era para ellos, pareció darme la espalda y concederme una tregua por aquella ocasión. Sin embargo… duro muy pocos segundos pues esa "igualdad" no quitaba el hecho de que sus acciones tenían doble intención.
.
-Eso… - esboce sin pensarlo mucho – ya no importa… -vi como Reiji intento acotar algo, luego de removerse en su asiento, pero lo interrumpí- estamos todos en esta situación… -en cuanto termine de hablar me levante con pesar de aquel sofá. Me sentía muy incomodo, como si cargase con algo pesado en la espalda, por eso decidí caminar un poco por el cuarto. M e pareció raro no recibir ningún comentario de mis acompañantes pero aun así seguí.
.
Di unos pasos hasta llegar a una pintura en particular, pude notar que ya tenía unos cuantos años pero no por eso era menos hermosa. Los trazos y los detalles eran perfectos; embellecían de sobre manera a aquella mujer. "Que bella…" susurre sin querer al contemplarla mejor. Al parecer, mi comentario, le llamo la atención a Kanato pues a los segundos ya lo tenía de pie a mi lado. Aunque aun parecía molesto, su rostro se destenso y mostro indiferencia al verla.
.
-Reiji… - llamo al mayor y este lo miro- ¿Ella no es tu madre? –señalo con duda y el aire de la habitación comenzó a llenarse de pesadez.
.
.
Narración Normal:
.
.
El solo hecho de escuchar su nombre le hizo sobresaltarse por un momento. Desde su asiento observo, de reojo, el cuadro; era ella. No podía creer que no lo hubiese notado, no…. El había observado cuidadosamente aquella habitación en cuanto ingresaron, no podía haberse equivocado. Contesto con un quedo "hm" afirmando su suposición y contrajo el ceño para después suspirar. Debía ser una maldita broma. Justamente, en esa imagen, adornaba su rostro una sonrisa apacible, prácticamente imperceptible como las que solía hacer ella. Era una mujer ejemplar y perfecta sumamente elegante con un porte digno de la realeza, con todo lo que conllevaba eso. Incluso el corazón.
.
Apretó los dientes involuntariamente. Era ilógico, pero parecía que ella seguía burlándose de el incluso después de muerta "imperdonable" se dijo. ¿Acaso todo lo que hizo fue en vano? ¿Cómo se atrevía a seguir fastidiándolo desde el otro mundo?
.
-Shuu-san se parece a ella… – murmuro Azusa sacándolo de su ensoñación y trayéndolo a la irritable realidad. El azabache menor observo con más detenimiento la imagen – Pero la postura… parece tenerla Reiji-san- finalizo.
.
-Sera mejor que pares con eso – dijo Kanato quedamente aun mirando el cuadro- a Reiji no le gusta que hablen de su madre~ -informo con algo de malicia. El Mukami menor solo lo vio algo confundido y aun más cuando de sus labios escapo un leve risa.
.
-Miren quien habla… - contesto el mayor conteniendo su mal temperamento. Azusa podía jurar que escucho el rechinar de sus dientes – La persona que pierde los estribos cuando hablamos de Cordelia-sama –comento con intensiones claras de fastidiarlo.
.
-¿¡Ah!? ¡Tu… cuando hablan de Beatrix-sama te encierras en tu cuarto a jugar con tu juego de química! –replico levantando el volumen de su voz. Reiji se paro molesto y lo miro con una cierta chipa de ira en los ojos. Siempre… siempre intentaba mantener la compostura y soportar a los "idiotas" de sus hermanos pero en ocasiones como esa… quería verlos "desparecer".
.
-¡Y tú te vas a torturar y matar a algo o alguien! Tienes una actitud totalmente infantil –reprocho. El ojisvioleta se abrazo a Teddy y le dedico una mirada llena de fastidio. Parecía que no tenía nada que decir pero…
.
-Lo dices como si tu no lo hicieras, es mas eres peor ¡Las usas como conejillos de indias y las asesinas repugnantemente si no cumplen tus "expectativas"! – contradijo – ¡Lo mismo harías con esa idiota si pudieras matarla!
.
-Oh~ Ya veo -esbozo con burla – ¿Así que esto viene por ese lado? –rio sin gracia- A diferencia tuya no tengo… tu personalidad "inestable".
.
-¡Tsk! Por lo menos no soy un excéntrico como tu ¡Ella solo siente miedo hacia a ti! Mientras que yo… - uso un tono de voz llano el pelivioleta- Le hago sentir más placer –sonrió maliciosamente.
.
-¡U-ustedes dos! – intento llamarlos Azusa al ver a Reiji reír sin gracia otra vez. Parecía que en cualquier momento se tirarían uno arriba del otro para matarse entre ellos. Elevaron un poco más la voz en una discusión sin ganador aparente hasta que callaron abruptamente.
.
-¿Qué…? - murmuro Kanato.
.
-El piano… se escucha de nuevo… -comento el azabache menor mirando el lugar de donde provenía la música. –Esto es malo…
.
Ahora había una puerta mas en aquella habitación, una de donde provenía el tocar de aquel tormentoso instrumento.
.
.
Narra Kanato:
.
.
No podía ser cierto, había aparecido una puerta de la nada… Estaba más que seguro que no la había podido pasar por alto al entrar en aquella habitación. Pero lo que más me sorprendió fue la melodía; "scarborough fair". Era imposible que la confundiera con alguna otra, incluso me olvide de la disputa con el estúpido de Reiji de la sorpresa. ¡Debía ser una broma! Estuve por gritar pero solo apreté bien fuerte los dientes, no lo haría… ya estaba cansado y hace mucho tiempo había decidido que ya no me afectaría mas. "Madre" pensé y abrace más a mí a Teddy. Aunque ya no llevara sus cenizas conmigo, el significaba mucho para mí.
.
-¡Caray! – bufo mi hermano y acomodo sus gafas nuevamente. Con esa acción pretendía tranquilizarse pero todos sabíamos que era más un tick nervioso que otra cosa. – Esta vieja mansión lo único que pretende es provocarnos… -dijo en voz baja para volver a tomar asiento- Lo mejor será que solo la ignoremos. -¿En serio? Incluso Azusa lo miro incrédulo.
.
Intente ignorar a todos, lo intente, pero ese maldito piano lo único que hacía era reproducir una y otra vez aquella canción. Una que solo cantaba cuando la luna se ocultaba o teñía de rojo, desconsideradamente, causando estragos en mí. Los recuerdos golpeaban, con insistencia, la puerta de mi conciencia jugándome malas pasadas de a ratos. ¡Era sumamente irritante! Tanto Teddy como yo hicimos lo mejor posible siendo pacientes pero esa justamente no era una de mis… "cualidades". Sin darme cuenta empecé a golpetear el piso con el pie, ¡Esas eran las dos ridículas horas más largas de mi vida!
.
-¡Tsk! Ya pasaron por lo menos 40 minutos y sigue tocando –comente rápidamente con el ceño fruncido. ¿Por qué… -¡Ah! – exclame y mire con algo de impaciencia el reloj, no lo podía creer. -¡Deja de joderme! – grite y me levante para mirar a mi contrincante.
.
-¿Kanato-san, que… ¡Oh! –al parecer el idiota de Azusa se había dado cuenta de lo mismo.
.
Todos observamos el reloj, que hasta hace poco funcionaba como debía, marcando la irritable hora en la que ingresamos a esa mansión.
.
-No le prestes atención Kanato y siéntate – prácticamente me ordeno el ojosmagenta luego de suspirar. "¡Quiero salir ya de este lugar!" me reclame mentalmente y observe la puerta que conducía hacia los pasillos. ¿Qué tan malo podía ser afuera?
.
-¿Eh?
.
Un escalofrió recorrió mi espalda, despiadadamente, causando que sudara frio. Me gire y observe, desorientado, el lugar con un nudo en la garganta. Intente tragar para aminoralizarlo pero solo lo empeoro. Y ya no pude…
.
"are you going to scarborough fair"
(¿Vas a la feria de Scarborough?
.
Abrí los ojos aun mas y sin darme cuenta avance algunos pasos.
.
-¿Kanato-san?
.
-¡Oye, Kanato, détente! ¡Solo quiere provocarte! –exclamo Reiji pero no pude escucharlo bien. Mi mente estaba ida y creo que aunque le hubiera ordenado a mis pies que se detuvieran, estos me habrían desobedecido.
.
"Parsley, sage, rosemary and thyme"
(Perejil, salvia, romero y tomillo)
.
-¡E-espera! – pidió Azusa e intento detener mi paso con mi hermano.
.
-¡NO MOLESTES, SUELTAME! – forcejee realmente molesto. Los recuerdos estaban a un paso. A un tortuoso y sin sentido paso. Tan cerca que era desesperante.
.
"Remember me to one who lives there"
(Me recuerda a alguien que vive allí)
.
Me libre de ellos y apoye mi temblorosa mano sobre el picaporte, de aquella segunda puerta de la habitación. No sabría decir si mis espasmos eran por la ansiedad, el miedo, o todo el revuelo que sentía dentro, solo…
.
"She once was a true love of mine"
(La que fue una vez mi verdadero amor)
.
Solo sé que gire el pomo de la puerta.
.
.
Narración Normal:
.
.
El reconoció muy bien esa voz, aunque no lo hubiera escuchado cantar tantas veces, Reiji supo que esa voz pertenecía al pelivioleta cuando era tan solo un niño. El panorama no era para nada bueno. Kanato observo detenidamente la habitación, ignorando completamente los comentarios de las otras dos personas que lo acompañaban.
.
Había una celda y dentro de ella un charco de sangre. Aun costado una cama, joyas dispersas, velas encendidas y ambientando aquel cuarto la voz de un pequeño niño. Cuando apenas se escucho no quiso creerlo, ¿Así había sido siempre? Incluso supo reconocer la celda y una daga que había tirada en el medio del charco; una muy parecida a la que usaba el.
.
A su madre le "gustaba" escucharlo cantar y solo le prestaba más atención cuando estaba lastimado. Recordó… recordó cuando ella lo castigaba. Lo encerraba en una parte lejana del castillo y lo obligaba a cantar hasta que sus cuerdas vocales no pudieran emitir sonido alguno. Incluso si ella se iba al minuto, de dejarlo ahí, tenía que seguir cantando. El se quedaba solo en ese oscuro y frio lugar dedicándole su canto a una espectadora que brillaba por su ausencia. Ese recuerdo, ese pensamiento, irrumpió su mente sin darle oportunidad de ignorarlo.
.
-Hace frio… -murmuro y se abrazo fuertemente a Teddy.
.
-Entonces volvamos al otro cuarto. Vámonos, Kanato – dijo el azabache mayor sin embargo no fue escuchado.
.
-E-está muy oscuro… -empezó a quebrarse un poco su voz – Odio estar aquí… -Abrió mas sus ojos al escuchar que el niño cantaba cada vez con más dificultad. Incluso toco su propia garganta y trago varias veces para comprobar que no era él, sin embargo la sentía reseca y su cuerpo pareció recordar cada sensación. – Madre… -sollozo agachando la cabeza- ¿P-porque?- en el segundo de silencio que hizo Azusa trato de apoyar su mano en el hombro de el para llamarlo pero… - ¿POR QUÉ MADRE? –levanto su mirada llena de resentimiento observando a ningún punto definido - ¿ACASO NO ME ESCUCHAS? ¡Y-YA NO PUEDO MAS! –su voz estaba volviéndose afónica - ¡No puedo cantar mas, mi garganta ya está sangrando! ¡DUELE! ¡POR FAVOR YA NO MAS! ¡DETENME!
.
Los gritos y sollozos de Kanato acompañaron esa melodía que cada vez se iba degradando más. Este cayó al suelo de rodillas y con una de sus manos tomo su cabeza. Le dolía, estaba muy confundido, de vez en cuando tapaba su boca para detener ese fastidioso sonido sin embargo, su desesperación era grande cada vez que notaba que no servía. Solo podía escucharse a el mismo, de niño, y tirarle sal a aquellas viejas heridas, con esa revuelta de pensamientos, que creía cicatrizadas.
.
-¡Kanato! – volvió a gritar Reiji - ¡Tsk! Azusa, tómalo de ese costado, vamos a sacarlo de aquí – ordeno y el Mukami obedeció. Realmente era el que menos entendía del tema pero pudo percatarse que si eso seguía así el pelivioleta se rompería.
.
-Vamos, Kanato-san – lo tomo con el ojosmagenta y lo llevaron a rastras hacia la otra habitación.
.
Apenas cruzaron la puerta, lo sentaron en el piso. Azusa palmeo un poco su espalda y trato de hacerlo entrar en razón hablándole un poco, aun así su mirada seguía ida.
.
-Vamos Kanato –volvio a insistir su hermano – tienes que cal… -dejo de hablar abruptamente para erguirse en posición de alerta.
.
-¿Reiji-san?
.
El nombrado abrió los ojos a más no poder e incluso se quito sus gafas para corroborar que no era mentira lo que estaba viendo. El azabache menor pudo notarlo cuando este se aparto, lentamente, de su hermano. ¿Qué clase de mal broma era? No podía ser cierto.
.
-¿Qué…? –murmuro.
.
-Reiji… - esbozo aquella persona escrutándolo con la mirada- haz crecido bien.
.
Una nueva puerta había aparecido, ya abierta, y en el marco de esta una mujer de un porte sumamente elegante. Vestía el mismo vestido que tenía puesto el día que partió, su cabello rubio recogido, con dos largos mechones sueltos y una expresión sumamente apacible. Con tan solo verla parada uno podía darse cuenta de la clase de persona que era. Estaba exactamente igual a ataño. ¿Acaso todos aquellos años de en medio solo fueron un sueño y nunca contrato a aquel cazador de vampiros para matarla? Se pregunto Reiji intentando encontrar una respuesta lógica.
.
Estaba tan alerta, a cualquier movimiento de ella, que no se dio cuenta que Azusa se había quitado la chamarra para colocarla en los hombros de su hermano. El Mukami, por pedido de Ruki, se coloco la chaqueta para que sus vendas no estuvieran tan expuestas. Pero al ver a Kanato temblar tanto no lo dudo y lo cubrió. El seguía murmurando palabras inentendibles y frotaba con fuerza sus propios brazos. Aun no se recuperaba de lo que fuese que le hubiera pasado.
.
-¿Qué haces aquí, madre? – pregunto incrédulo, por fin, el segundo de la familia Sakamaki. Le había costado mucho trabajo razonar lo que ocurría. Sus labios se movieron por si solos esbozando aquellas palabras y provocando que la mayor lo escrutara mas con la mirada.
.
-Vine a verte – contesto secamente sorprendiéndolo. Incluso había empezado a sudar por lo incomodo que se encontraba –Al parecer seguiste capacitándote.
.
-¿Q-que? – trago en seco, no lo podía creer.
.
-Como pensaba… serás una gran mano derecha –dijo orgullosamente.
.
La mente de Reiji conmemoró todos aquellos días llenos de frustración, en los que estudiaba incansablemente, se desenvolvía como el mejor en todo tipo de disciplinas y rebosaba de éxitos. Todo perfectamente. Solo tenía un motivo por tanto esfuerzo y no era esa patética meta que ella le había impuesto.
.
-¿Madre, vino de tan lejos solo para decirme eso? – interrogo intentando mantener la compostura. No perdería ante ella. No flaquearía, ni se mostraría obediente y ni mucho menos necesitado de su atención – Lamento decirle que solo ha perdido el tiempo, en ese caso. Ya que no estoy dispuesto a cumplir con su orden sin sentido - ¿Cuándo le había hablado así? ¿Nunca? No, puede ser que lo haya hecho el día que ella se fue pero aun así, sentía un leve debilitamiento en sus piernas; estaba nervioso y odiaba ser consciente de ello.
.
-¿Eso es así? ¿Qué acaso no has estado haciéndolo todo este tiempo? – hizo notar seriamente. El se quedo sin habla y completamente anonadado. ¿Qué estaba diciendo? – Sino… ¿Por qué actúas como tal?
.
-¡Ah…!
.
-Cuidas de tus hermanos menores, te haces cargo de la mansión, –esbozo la mujer de ojos azules fríamente.
.
-Espera…
.
- eres la segunda persona en enterarse de los comunicados de tu padre y tratas de mantener todo en orden lo mejor posible.
.
-¡Te dije que esperaras! – espeto apretando fuertemente sus puños.
.
-Tal como haría una mano derecha. – sentenció haciéndole notar lo que tanto le fastidiaba.
.
-¡Cállate! – Grito por fin – Tú… -la miro con todo el resentimiento que había acumulado – Lo único que haces es delegar ordenes sin sentido. ¿Por qué tengo que convertirme en lo que TÚ quieres? – reclamo dando un paso hacia ella.
.
-¡Reiji-san! – llamo Azusa pero no se volteaba a verlo. Todo eso estaba mal. La mujer lo único que hacía era observarlo seriamente, sin expresión alguna, mientras su hijo se desesperaba.
.
Todas aquellas palabras nunca dichas; sea por cuestión de educación, respeto o simplemente miedo se tropezaban, abruptamente entre ellas, por salir de sus labios. Su garganta quemaba ¿Cómo había llegado a eso? Al fin… al fin la tenía en frente y lo único que podía hacer era intentar controlar sus espasmos de ira.
.
-¿¡Por qué convertirme en una patética mano derecha cuando puedo ser mucho más que eso!? ¿¡Eh!? ¡Dímelo, Madre!
.
-¡Reiji-san no vayas! –Advirtió el azabache menor, aun sosteniendo a Kanato.
.
-¡Tu sabes que soy capaz de mucho mas! ¿Por qué conformarme con denigrarme a ser un idiota secretario? – coloco sus manos hacia sus costados exigiéndole una explicación razonable. - ¿Por… qué? – se ahogo su voz al final.
.
-Porque ese es tu destino, hijo. –contesto llanamente.
.
- E-eso no… - se detuvo al sentir que jalaban fuertemente su brazo. Sin embargo aun así no se giro. - ¡Suéltame! – forcejeo con el Mukami.
.
-¡No… puedes irte Reiji-san! – contrarresto el otro. El Sakamaki estaba a unos pasos de aquella puerta, de esa mujer. Avanzo por pura inercia mientras se dejaba llevar por sus sentimientos ¿Era tanto el odio de Sakamaki Reiji que intentaría asesinar a su madre nuevamente? Su oportunidad era en ese momento, según él.
.
-¿¡Que estás diciendo!? ¡Suéltame, Azusa! O yo… -se giro levemente para apartarlo sin cuidado.
.
-No deberías estar perdiendo la compostura así – remarco Beatrix ante la conducta de su hijo.
.
-¿Compostura, dices? – Murmuro dejando de pelear con el menor - ¿Cómo es que si quiera puedes decir algo así? Después de todo, tú perdías la compostura ante aquella mujer ¿O me equivoco? –dijo con intensión de herirla, escupiendo veneno en cada letra porque sabía que eso realmente la fastidiaba. Sin embargo esta frunció un poco el ceño negando lentamente con la cabeza.
.
-Que conducta tan lamentable… ¿Acaso no te he enseñado que así no debes tratar a una dama? ¿Qué querías lograr con eso, Reiji? – Recrimino duramente – Tal vez aun no estés apto.
.
-¿Qué? – Intento acercarse a ella pero seguían reteniéndolo - ¡Suéltame!
.
-¡No! Tu… no puedes irte… - dijo el Mukami sin dejar de sostenerlo. En respuesta los ojos magenta, del pelinegro mayor, parecieron ser cubiertos por un tinte más oscuro. Si tenía que arrancarle el brazo para avanzar lo haría.
.
-Es cierto – susurro la mujer – No puedes irte, no puedes escapar; esto es lo te corresponde vivir. –sentenció. Por un momento lo único que se escucho, en la habitación, fue el piano del otro cuarto y sus respiraciones. Sin embargo fue abruptamente destrozado por la amarga risa de Reiji. Azusa incluso sintió un escalofrió calarle la espalda.
.
-¿Y tú crees…. –comento calmando su risa- que yo seguiré ese camino? –con su mano desocupada tapo su rostro por un momento. Respiro hondo y la bajo lentamente – Por algo estas muerta.
.
-Vaya… -Beatrix sonrió notablemente- ¿Cuándo ha sido eso un impedimento en nuestro mundo? – volvió a relajar su semblante y lo atravesó con su mirada
.
-¿Q-que?
.
– Por otra parte… ¿Piensas desobedecer a tu padre? – pregunto y Reiji tenso su mandíbula.
.
-Grh… Yo…
.
-Ya veo.
.
-¡TSK! ¡Cállate! –refunfuño queriendo avanzar y nuevamente siendo detenido por el Mukami -¡Ya te dije que me sueltes!
.
-¡Y yo… te dije que no puedes irte!
.
-¿¡Ah!? ¿¡Porque!? – esta vez tironeo tan fuerte que desacomodo un poco las vendas del brazo del contrario.
.
-¡No puedes… dejar a Kanato-san! – Le quiso hacer entrar en razón pero este lo miro con indiferencia- ¡Es tu hermano! – intento persuadirlo sin embargo su resentimiento parecía ser más grande que cualquier razón.
.
Se giro por un momento para observar al pelivioleta. Era sumamente frustrante, en su mente no podía caber más que su madre burlándose de él y todos sus intentos, de niño, por atraer su atención. Escucho unos pasos y giro su rostro rápidamente; ella estaba retrocediendo.
.
-¡ESPERA!
.
.
Narra Reiji:
.
.
Ese lugar era un infierno, no solo por tener a las dos personas más inestables conmigo sino por todo el giro de la situación. ¿Ahora quien era desagradablemente inestable? Siempre reprimo a Kanato y a Subaru por dejarse llevar por sus impulsos y ahora yo hacía lo mismo. Obviamente en ese momento no me intereso, no me interesaba absolutamente nada. En primer lugar ¿Qué hacia ella ahí?
.
Al principio quise razonar y decirme, a mí mismo, que era todo una ilusión sin embargo… mis sentimientos tomaron el mando sobre mí causando estragos a su paso. Y ahora… tenia al idiota de los hermanos Mukami aferrado a mi brazo intentando convencerme de no irme y responsabilizarme del ojisvioleta. Además de que madre se estaba retirando. Intente avanzar de nuevo pero no pude. ¿Qué acaso no entendía que no podía perder esa oportunidad? Al fin… al fin podría asesinarla con mis propias manos.
.
El azabache volvió a gritarme "¡Es tu hermano!" eso ya lo sabía pero no tenía tiempo para aquello. Cuando volví a voltear hacia la puerta, pude escuchar como sus pasos se detuvieron a los pocos metros del marco. No la podía ver pero sabía que estaba allí. ¿Quería que fuera tras ella? Mi cuerpo tembló ante esa idea, en cualquier momento volvería a actuar solo.
.
-¿¡Y que con eso!? – respondí molesto. Siempre… siempre me encargue de ellos, intente ser un buen ejemplo, que dependieran de mí si necesitaban algo y ahora… solo me parecían una tremenda carga. Una de la que estaba desesperado por deshacerme. ¿Por qué me esforzaba tanto para nada? ¡Estoy cansado del segundo lugar! ¡No lo quiero! ¿Por qué tendría que conformarme con ser un subordinado cuando puedo ser el que manda? – Después de todo... lo único que hace esta sangre es encadenarme – lamente.
.
-L-la sangre… ¿Qué tiene que ver eso? – refuto y lo mire incrédulo. –La sangre… no determina quien realmente es tu hermano – agrego. Era fácil para el decirlo, era adoptado y pudo elegir a sus familiares. A mí no me quedaba de otra que aceptar… apreté mis puños más fuerte. Ni mentalmente repetiría las palabras de Madre.
.
-Azusa tú no tienes nada que ver en esto así que suéltame. Además no sabes de lo que hablas – lo mire haciéndole un desprecio.
.
-No lo hare… - dijo empecinadamente- antes… tu salvaste a Kanato-san… ¿Y ahora piensas abandonarlo? No puedes hacérselo a alguien… que consideras un hermano – comento y abrí los ojos con sorpresa. Era cierto, capaz cuidaba más de él y de Subaru porque siempre los vi muy solos e indefensos. Los consideraba hermanos y para mi desgracia a todos, incluyendo al bueno para nada de Shuu. ¿Era por eso que hasta ahora no me había ido de la casa?
.
Escuche la risa de esa mujer desde atrás de la pared, volvía a provocarme. Oh… todo pareció aclararse por un segundo y recordé donde estábamos. Suspire hondo y palmee el brazo de Azusa.
.
-Está bien… no me iré de aquí- sentencié condenándome, temporalmente. Después de todo, tiempo me sobraba para decidir qué haría realmente.
.
.
Narración Normal:
.
.
Entonces lo soltó y automáticamente Reiji se acerco hasta Kanato. El pelinegro menor suspiro sonoramente, sintió destensarse un poco y más cuando el pelivioleta hizo contacto visual con ellos. Si bien esa molesta canción seguía sonando, no parecía tan perturbado como cuando cantaba la voz infantil.
.
El sonido del reloj marcando la hora los puso a todos alerta. ¿Qué no iban a tener descanso alguno? Era una cosa tras la otra y sinceramente ya no sabían qué hora era realmente. Ni siquiera sus móviles funcionaban en esa casa.
.
-¿Eso qué significa? – pregunto el ojis violeta desde el piso.
.
-Realmente no se que esperar de eso… -confeso el ojos magenta.
.
Mientras murmuraban algunas palabras, por inercia, Azusa se abrazo así mismo y palmeo sus vendas para tratar de relajarse. Estaban algo flojas por el forcejo que tuvo con Reiji. Así que se levanto un poco la manga y con una pequeña sonrisa descubrió una parte de su brazo.
.
-No… -esbozo entrecortadamente- No… no… ¡No puede ser! – exclamo mas fuerte llamando la atención de sus acompañantes- ¡Justin, Christina, Melissa! ¿Dónde están? – busco desesperadamente por su brazo pero no estaban. Sus ojos se abrieron a más no poder, comenzó a sudar y a, prácticamente, quitarse el suéter. No podía ser cierto, no había ni una sola marca en su extremidad. Incluso cuando rasgaba su piel con sus uñas no quedaba marca alguna. Tembló con desesperación: lo habían abandonado.
.
-¿Azusa? –pregunto Reiji anonadado.
.
-¿Enloqueció? – espeto con duda Kanato poniéndose de pie con algo de dificultad.
.
-Kanato – lo reto en un murmullo y después volvió a prestarle atención al Mukami- ¡Azusa deja de hacer eso!
.
-J-Justin… chicos ¿Dónde están? –volvió a desesperar al ver que nada de lo que hiciera tenia resultado.
.
Se abrazo por un momento, intentando pensar en algo, y contemplo su blanca piel. Sus ojos estaban escociéndoles pidiéndole dejar fluir lagrimas de desesperación e ira. Se suponía que ellos nunca lo abandonarían, por algo estaban en su piel, así nunca podrían separarlos. Esas heridas eran de antes de convertirse en vampiro, nunca las dejo cicatrizar totalmente, de esa forma podía sentirlos. Se sentía acompañado con ellas y cada vez que las reabría, el dolor, las sensaciones y el ayer revolvían su ser haciéndolo sentir vivo.
.
Por más que se quejaran sus hermanos de ellas, sabía que las aceptaban aunque no les gustase que se hiriera. Las marcas, a diferencia de ellos, estarían siempre con él. No lo abandonarían, no podían irse mientras él no lo permitiese. En cambio las personas cambian de parecer y eligen si irse o quedarse. Ellos en algún momento lo dejarían.
.
Los espasmos fueron más fuertes, comenzaba a sentir como todo oscurecía, como si algo lo llevase a otra dimensión. Entonces miro hacia sus costados y lo noto; había un estante repleto de cuchillos. Se acerco rápidamente a él y tomo una daga. La saco de su funda y aprecio su filo "Con esto deberían volver" dijo nervioso para sí mismo.
.
-¡Azusa eso…! – advirtió el Sakamaki mayor. Esa vitrina llena de dagas, hace unos minutos atrás, no estaba. Claramente la mansión estaba tratando de incitarlo y el pelinegro cedió muy fácilmente. Aun así, le sorprendió el hecho que, realmente, las heridas de este desaparecieran.
.
La advertencia fue totalmente ignorada y Azusa comenzó a cortarse frenéticamente. Sin embargo el paso de la hoja no dejaba marca alguna, no importa cuántas veces la pasara sobre su piel. No importa cuanta fuerza ejerciera, rapidez, ni aunque la apuñalara. No podía ver el rojo de su sangre, ni la reaparición de sus tan anheladas heridas.
.
-¡Ya para con eso Azusa! – grito histérico Kanato. Y al verse totalmente ignorado se acerco a él y lo empujo. -¡Te estoy hablando! ¿POR QUÉ NO ME ESCUCHAS?
.
En vez de responderle, tomo otro cuchillo y siguió intentando cortarse. Tan frustrado estaba que abrió la palma de su mano y clavo con furia el arma en ella. Cerró los ojos; ahí estaba, sintió el dolor, el agudo dolor del hierro atravesando la carne. Sonrió con calma y satisfacción y dirigió su mirada hacia su mano.
.
-¡No puede ser! – grito ya exasperado. ¡Lo sintió! Sintió la daga atravesar su carne y ¿Por qué aun así…? ¿Por qué no había nada? El miedo, esta vez, lo impulso a seguir apuñalándose con más fuerza. -¡Vamos! ¡Justin, Christina, Melissa! ¡Vuelvan! ¡Vuelvan por favor! – suplico con voz afónica.
.
-¡AZUSA! –lo empujo esta vez mas fuerte Kanato. Incluso logro que cayera al piso - ¡DESGRACIADO! ¿POR QUÉ ME IGNORAS CUANDO TE HABLO?
.
El pelinegro menor, quedo tendido en el suelo con la cabeza gacha. Respiraba agitadamente y estaba sudando. Su aspecto no era de lo mejor pero eso no le importaba. Busco nuevamente la daga, que se había caído, y estiro su mano para alcanzarla. Antes de hacerlo, vio como alguien la pateaba lejos.
.
-¡Te dijimos que te detuvieras, Azusa! ¡Hey! – volvió a llamar Reiji al ver que aun estaba con la mirada perdida.
.
-¿Qué hacemos? – Pregunto Kanato con el ceño fruncido- ¿Lo golpeamos para que reaccione? – el contrario negó, lentamente con la cabeza, alegando que no era una buena idea "Solo lo empeoraríamos" le contesto. - ¿Entonces qué? ¡Está comenzando a incomodar a Teddy! – se quejo y noto que tenia puesta una chaqueta. -¿Eh? – esa era la que tenia puesta el Mukami ¿Por qué la tenia encima él?
.
Si bien no pudo recordar con claridad, lo que había sucedido, supo que si no fuera por las personas que estaban ahí con él, la situación sería otra. Suspiro con pesadez y se incoó de cuclillas frente al desorientado azabache.
.
-Azusa tu mismo lo dijiste- trato de hacerlo razonar el ojosmagenta – esta mansión solo está jugando con nosotros, no permitas que se divierta contigo – dijo parado a un lado de el. Este a pesar de seguir temblando los miro por un momento.
.
-Estabas tan empecinado con eso de "Ahome dijo que no perdamos la calma" y ahora lo haces – murmuro el pelivioleta con un puchero en la boca. - ¡Hazte cargo de lo que dices!
.
-P-pero… pero Justin… - dijo con voz entrecortada queriendo volver a ver su brazo.
.
-Mukami Azusa – lo interrumpió el pelinegro mayor, obligándolo a verlo –Solo es una ilusión, no te dejes llevar.
.
-Pero me dejaron… solo… Justin, Christina y Melissa… se fueron – acaricio el lugar donde residían, luego de abrazar sus rodillas.
.
-¿Y eso qué? –Espeto el ojisvioleta - ¿No tienes a tu molesta familia? – Reiji volvió a negar con pesadez ante la torpeza de su hermano menor para tranquilizar a alguien.
.
-¿Eh? Pero… ellos pueden desaparecer… - recordó.
.
-Si dejas pasar un tiempo las heridas cicatrizaran, aunque las vuelvas a abrir no serán las mismas, sin embargo… las personas son "distintas" ellas pueden decidir volver – dijo sorprendentemente el pelinegro mayor. Incluso el mismo se había sorprendido por sus propias palabras, el no era así. Bueno, esa noche podía hacer una excepción.
.
Su comentario pareció llegarle a Azusa, miro al suelo y recordó. Las personas eran muy volubles, pero eso era lo que las hacia especiales "Igual que Ahome" pensó. Siempre… siempre era el que perdida, el abandonado, golpeado, al que le quitaban todo. Pero… su mente pareció iluminarse. Desde que conoció a Ruki y a los demás comenzó a ganar. Obviamente, seguía perdiendo, pero ya no estaba solo. El miedo que tenia, a seguir perdiendo, era lo que hacía que no acepte sus "victorias"
.
Levanto su mirada y observo a las dos personas impacientes que lo acompañaban. Incluso… en ese momento, aunque fuera momentáneamente, había ganado aliados. Esbozo una pequeña sonrisa y se levanto siendo atentamente observado por Kanato.
.
-Lamento lo de ahora… - se disculpo acomodándose el suéter.
.
-A… - iba a hablar Reiji pero fue interrumpido.
.
-Por esta vez te perdonamos, ¡Intenta que no se vuelva a repetir! – advirtió el pelivioleta devolviendo, algo malhumorado, la chamarra.
.
-De acuerdo… - susurro tomándola.
.
En cuanto termino de hablar, el piano comenzó a sonar con más fuerza, deformando aquella melodía tan molesta. La mujer que se encontraba detrás de la puerta rio y esta se cerró, aun así se podían escuchar sus pasos alejándose. El sonido de la vidriera, de los cuchillos, rompiéndose les advirtió que aun no acababa el juego.
.
-¿¡Otra vez!? – se quejo molesto el pelivioleta.
.
-Debe haber una forma de detenerla ¡Ya debieron haber pasado las dos horas! – comento Reiji.
.
-Ah…
.
-¿Qué pasa Azusa? ¿Se te ocurre algo? ¿Tu prima te dijo algo? – pregunto frenéticamente el azabache.
.
-Capaz si… rompemos algo como lo hizo… Ahome. –sugirió.
.
-¿AH? ¡No puede ser algo tan simple! – grito el ojisvioleta.
.
-Tal vez… quiere que nos distraigamos… -murmuro finalmente.
.
-¡Puede ser cierto! Pero… ¿Qué? – comento el ojismagenta buscando con la mirada algo.
.
-¡Esa vitrina de vajillas! ¡La torpe rompió un jarro así que debe ser algo por el estilo! –dijo Kanato como si fuera una idea brillante. Por su lado Azusa le dedico una mirada molesta pero decidió dejarlo pasar por esa vez.
.
-Pero… - lamento el Sakamaki mayor- ¿No habrá otra cosa?
.
-¡Reiji-san! / ¡Reiji! – Gritaron al unisonó sus acompañantes.
.
-¡Lo entiendo! Caray, es una lástima… - declaro arrojando aquella bellísima vitrina al suelo. El sonido de la porcelana rompiéndose se expandió por todo el cuarto, impidiéndole el paso cualquier otro ruido.
.
El piano, los pasos, las risas, todo; se detuvo. Solo sus respiraciones ambientaban la sala. Instantáneamente, el Mukami, observo el reloj. ¡Se acababan de cumplir las dos horas!
.
-¡Hay que salir! – exclamo señalando el reloj y nadie dudo. El pelivioleta abrió la puerta con ansiedad y salieron de aquel cuarto.
.
Ahora solo quedaba esperar que los demás ya estuviesen afuera o que estén por salir. ¿Eso solo fueron dos horas? Desde el punto de vista, de ellos tres, parecieron más. "No sabrían nada de nadie hasta que transcurrieran dos horas. Claro… que pasaran rápido o fueran interminables dependía plenamente de ellos" esas eran las reglas del juego. Tal vez la mansión se había divertido mucho con ellos y por eso les pareció más tiempo del estipulado. No lo sabían. Solo… querían salir de ahí.
.
En ningún momento se les ocurrió meditar sobre lo ocurrido, o pedir que entre ellos no dijeran nada. En silencio parecieron acordar no hablar de ello por el momento. No había tiempo para pensar en cosas triviales, ni podían detenerse demasiado en algún lugar, debían actuar rápidamente para salir de allí.
.
La mansión pareció lamentar el hecho de que no pudo ser lo suficientemente hipnótica, pero no el de haber jugado con ellos. Sus amados invitados corrían por sus pasillos en contra tiempo. Un acto que había observado siempre, desde que se dio cuenta que no era solo una estructura común y corriente. Y los admiro con algo de ternura, después de todo era incapaz de odiarlos. No importase de qué raza fueran, su condición social, sus ideales o incluso su procedencia. Todos, absolutamente todos se apegaban a algo. Y ese "algo" era la excusa que usaban ante la muerte. Ese… era el factor esencial para la velada inolvidable que brindaba.
.
.
.
.
¡Fin del Cap! OMG! ¡espero les haya gustado! hace unos momentos charlabamos con mi hermana y llegamos a la conclusión que para que el cap hubiera sido de terror tuve que haber hecho a aparecer a Cordelia con una chancla en la mano. x'DDD obviamente no iba a hacerlo pero fue buena la conclusion :D en fin, gracias por leer espero ansiosa sus comentarios :)
.
.
