OMG! me he dignado a actualizar x'D Realmente lo lamento, estoy con asuntos de mudanza (entre otros) y no tuve la cabeza suficiente como para sentarme y ponerme a escribir hasta ahora. Estoy mejor asi que el proximo cap vendra mas pronto :D ¡Este es el fin del arco de la casa de los lamentos! D'x dejen sus comentarios de que les parecio :)
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Muchas gracias a todos los que se toman un tiempo y leen mi historia y mas para los que me dejan sus opiniones ¡Las aprecio mucho! Espero sus reviews de este cap con ansias :)
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Disclaimer: Los personajes de diabolik lovers no me pertenecen, solo Ahome y el giro que le voy formando a su historia.
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Capitulo 24
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The House of Laments; cuarta parte
"Encrucijada"
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Narra Laito:
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Las voces de Ayato-kun y Ruki ya no se escuchaban y mi compañera de celda parecía haber desistido, rápidamente, de llamarlos. Con un largo resoplido me senté en el suelo y la observe detalladamente, sus blancos muslos resaltaban mas por aquel short y sus zapatos de pequeño taco. Su cabello iba suelto con una trenza corona, llevaba una camisa que descendía en un degrade azul y un liviano saco de encaje. Por más incitadora que estuviera vestida no podía olvidar la situación en la que estábamos; era sumamente problemática. "si fuera otro el panorama podríamos divertirnos con más tranquilidad" pensé haciendo un puchero.
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Ella paseo un poco más por la habitación y tomo asiento a mi lado, a una distancia "prudente", se abrazo a sus piernas y cerro sus ojos. Al parecer intentaría dormir.
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-No es momento para dormirse, S M Neko-chan~ - canturreé quitándome el sombrero y sonriendo ladinamente. – Dime~
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-Ahora no, Laito – sentenció cortante – lo mejor será simplemente dormir y no prestarle atención a nuestro entorno, te lo digo por tu bien – aclaro sin mirarme y me sentí algo molesto; justamente ella no podía comportarse evasiva ahora.
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-Nfu, lo haría pero… me intriga saber que dirás cuando salgamos de aquí – dio un pequeño respingo y me observo de costado como si me estuviera invitando a seguir – Me refiero a que tu sabias que este lugar era así de peligroso desde un principio y aun así no nos advertiste – dije con voz melosa pero realmente estaba comenzando a molestarme. No sé porque pero desde que ingrese a esa habitación todas las sensaciones que tenia eran más fuertes y recuerdos que intentaba dejar de lado se hacían más persistentes. La única culpable, que pudo haberme hecho evitar pasar por eso, era ella… Por lo tanto debía hacerse cargo de lo que sucediera – ni siquiera a tus primos que tanto dices que amas ¿Acaso esta es tu forma de amar? – Pregunte señalando nuestro entorno – Bueno, eso realmente no interesa ¿verdad? Nfu.
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-Que molesto- refunfuño enderezándose y dedicándome una mirada vacía. A mí no me importaba como me mirase, fuese con odio, angustia o temor eso no hacía más que motivarme - ¿Quién nos invito aquí? – contrarresto a secas.
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-Aun así pudiste haber dicho algo- eso ni siquiera contaba como excusa.
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-Mira, Laito… - vocifero con cansancio- ¿Sabes lo que pasa cuando no aceptan una invitación de tu padre? –Interrogo seria – Desastres, varias familias han perdido prestigio o fueron víctimas de "accidentes" ya que negarse a tomar gustosamente una invitación del Rey de los vampiros es considerado insulto. – explico.
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-Con eso no basta, cariño…ustedes están tan exentos de eso como nosotros- replique entrecerrando los ojos ¿Acaso creía que era tan estúpido para tragarme eso de "por precaución"? Sabía perfectamente que ellos eran protegidos de aquella persona.
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-¿Eso crees? – rio y paseo su mano por su cabello – Ustedes, sus hijos, asistieron por miedo a ser castigados ¿Qué te hace pensar que para nosotros no habría consecuencias si no asistíamos? – Rechisto y miro la ventana que conectaba a la otra habitación- Ellos no sabían nada y yo… solo tengo un poco mas de ventaja porque ya me habían invitado varias veces a este lugar. – Dijo con un deje de desgano y todo tuvo sentido. –Intente advertirles… -prosiguió luego de un breve silencio – pero solo, de ustedes, se percataron Shuu y Subaru. Si llegaba a decir o hacer algo evidente que revelara a la mansión, todo habría comenzado antes.
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-¿Y cómo planeabas que saliéramos ilesos de ella?
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-Cuando Ruki dijo que nos fuéramos era el momento indicado, solo nos quedaba irnos sin prestarle atención alguna pero…
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-Reiji y Kanato-kun comenzaron a hacer escándalo – finalice la oración. Esta vez fuimos nosotros quienes arruinamos todo, no podíamos quejarnos. Sin embargo… ¿Por qué aun así sentía resentimiento hacia ella? No pude explicarme la razón de ello y solo busque distraerme de la forma que yo conocía – Eres interesante S-M Neko-chan – esboce sonriendo ladinamente mientras la observaba – Sueles meterte en muchos problemas por esa actitud tan rebelde tuya ¿Te gusta ser una gatita mala?
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Estaba ignorándome, cualquier gesto que hiciera ella solo me lo devolvía con una mirada aburrida. Bueno… no era como mi Bitch-chan, seria mas difícil acorralarla pero no por eso menos divertido. Me acerque un poco más a ella y esta comenzó a reír.
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-¿Qué pasa Laito? – Pregunto entre risas- ¿Por qué estas actuando tan fuera de tu "rol" usual?
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-¿"Rol"?
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-Si… es porque estas preocupado ¿verdad? – incline un poco mi rostro en disconformidad, no me gustaba que vieran atreves de mi – generalmente finges "ignorar" el problema pero lo tienes presente para sacar provecho de él, pero ahora… - coloco uno de sus dedos sobre sus labios – estás perdido.
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-Vaya, vaya… - tararee al posarme frente a ella – Y creo que tu estas tan desesperada que no sabes que hacer para incitarme – mi incline hasta la altura de sus rodillas y apoye mis manos en el suelo a una corta distancia de sus piernas– Solo sabes conseguir lo que quieres siendo caprichosa ¿Verdad? – indague ignorando la amargura que recorría mi garganta – Como con tus primos y Subaru ¿Cierto? – la azabache me observo atentamente fingiendo tranquilidad ¡Era tan graciosa! – Cierto, cierto una cosa es tu familia que de lo embobados que están contigo te perdonaran cualquier falla o traición. Pero… con Subaru-kun no podrás hacer lo mismo ¿Sabes? A pesar de que sea un mocoso se molestara contigo. Dime… ¿Por qué estas tan empecinada con él? – quise indagar sin desviar mi felina mirada de la de ella.
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-No sé a qué te refieres – comencé a reír sonoramente en cuanto aquella palabras abandonaron su boca – Sera mejor que te recuestes un rato, Laito.
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-¡Aun no! – Exclame negando divertido- Esto está comenzando a ponerse mucho más interesante porque te estás haciendo la desentendida. No le mientas a un mentiroso, pequeña zorrita. –Advertí acercando mi rostro aun mas - ¿Vas a negar que te divierte ver como se sobresalta al tenerte cerca o lo estúpido que se comporta contigo? ¡Espera, me olvide lo más importante! La forma en cómo lo controlas a tu antojo – reí sin gracia, no era partidario de castigar cuando estaba en ese estado pero ella se lo había ganado - ¡Vamos, dímelo! Eres de la que les gusta dominar ¿verdad? –Estaba a centímetros de su rostro y mi voz era más ronca de lo que hubiera deseado- No me interesa realmente, a mí también me gusta jugar entre esos dos roles de vez en cuando. Oye… ¿Por qué no nos olvidamos de lo hipócrita que somos y nos divertimos un rato? Seamos tan despiadadamente crueles como queramos.
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Resople suavemente sobre sus labios y apoye mis brazos en la pared en la que ella estaba recargada. Mi avance lo detuvo su mano contra mi pecho, aunque pareciera sutil ejercía la suficiente fuerza como para empujarme.
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-No tientes a tu suerte – esbozo seriamente- si no te partí la cara de un puñetazo hasta ahora, fue porque considero la situación en la que estamos, pero si sigues escupiendo esa sarta de estupideces te golpeare sin consideración – advirtió clavando sus orbes violetas ferozmente en mis ojos. Sin hacer caso a su incitadora negativa recargue mi peso contra su mano con las intenciones de doblegarla.
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-¿Es que te ofendí? – pregunte fingiendo inocencia. ¡Eso era sumamente divertido! Tenía una persona igual de descarada que yo en frente – A ti esto ni siquiera te inmuta, las apariencias aquí no valen, estamos solos así que no veo el problema. No importa lo mucho que te enfades o las emociones o valores que finjas tener y defender, tocaras fondo en la miseria en cualquier momento - ¿Qué era eso? ¿Se lo estaba diciendo a ella o solamente era un recordatorio para mí? La escrute aun mas con la mirada y relamí mis labios con malicia; tal vez si la probara aquella perturbadora inseguridad desaparecería de mi cuerpo – Solo hace falta darte el empujón adecuado.
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-Eres realmente lamentable – sentenció con un deje lastima y un escalofrió azoto mi cuerpo sin piedad. Tenía ganas de quejarme y soltar un alarido de dolor por la molestia causada pero me quede en silencio, dejando que los pequeños espasmos, ocasionados por este, recorrieran mi ser – No pienso seguirte el juego en este deplorable estado en el que te encuentras. A mí no me interesa quien seas pero… muérdete la lengua y piensa dos veces lo que dirás antes de soltar esas estupideces de mí y de mi familia. – mascullo con algo de resentimiento.
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Ahí estaba, eso es lo que quería; esa descarada fachada siendo vulnerada hasta el punto de romperse. Sonreí con satisfacción y apoye mi mano sobre la pequeña que sostenía mi pecho.
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-A mí tampoco me interesa quien seas… - susurre entrecortadamente por la emoción que estaba embargándome. Era sumamente frustrante no poder disfrutarla al máximo por aquellos recuerdos que se negaban a abandonarme como de costumbre, y de la furia contenida comencé a titiritar y a ejercer fuerza sobre su mano. – Yo te amare igual. –susurre y mi tono de voz cambio drásticamente a uno más serio. Mi mente se nublo, haciéndome sentir cómodamente aturdido – Así que… fúndete conmigo en las profundidades del infierno, S-M Neko-chan.
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Narración Normal
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La realidad puede ser tan fácilmente distorsionada que suele causar graves estragos irremediables o por lo menos eso pensó Laito antes de perder completamente noción de sus acciones. El seco sonido de el cayendo al suelo retumbo en la habitación. La azabache lo había empujado en cuanto intento acercarse una vez más, sus ganas de golpearlo habían aumentado pero ese molesto "algo" no se lo dejaba hacer. Contra todo pronóstico, el castaño se sentó y rio juguetonamente para después elevar su mirada y clavarla nuevamente en la de la azabache. Esta no supo distinguir si aquel brillo que irradiaban sus maliciosos ojos era producto del resplandor de la luna sobre estos o si eran así realmente.
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-¿Así que será de esta forma? – Pregunto dibujando un circulo en el piso - ¡Eres tan cruel! Pero~ -canturreo luego de hacer un puchero con la boca – Eso no hace más que incentivar nuestro juego.
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"¿Qué vamos hacer madre?" pregunto el joven sentándose en la cama de la mayor. Estaba feliz por haber sido invitado, generalmente no podía ingresar debido a los invitados de la pelivioleta pero al parecer ella no recibiría visitas aquel día. Le gusto admirar aquel cuarto impregnado de su esencia y mucho más los mimos que ella repartía sobre su cuerpo.
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"Hoy te enseñare a amar, Laito" susurro acariciando su cuello ante la incredulidad del menor. "¿Amar?" repitió sin creerlo. "Si… puedes hacer que la gente haga lo que quieras con esto. Son palabras y actos sin sentido, solo tienes que saber seducir la mente y el cuerpo; eso es amor" susurro besando la comisura de sus labios "Es lo que todos quieren".
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La sola idea de que su madre le mostrara que era "amar" lo hizo sentir especial "Si yo hago esto… ¿Seré la persona a la que mas quieras?" pregunto ingenuamente y en respuesta recibió una sonrisa picara, sabía perfectamente como era ella pero aun así la adoraba. La pelivioleta desabrocho el primer botón de la camisa del castaño y su mirada se ensombreció "Si, yo te amare mas" paso su mano por el prematuro cuerpo del joven logrando que se estremeciera "¿Mas que Ayato y Kanato?" esbozo con voz entrecortada "Por supuesto que sí" mintió contentando al ojisverdes que sonrió sonrojado. La mujer tomo su rostro entre sus manos y beso con ímpetu sus labios; la diversión recién comenzaba.
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-Déjame amarte como se debe, SM Neko-chan –canturreo volviendo a acercarse a ella. La azabache pudo notar una gran tristeza y nostalgia en sus ojos; no era a ella a quien visualizaba.
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-¡Presiona un poco más! – exclamo el pelirrojo al mismo tiempo que aplicaba más fuerza.
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-Espera… va a doblarse. ¡Ah! ¡Maldita sea! – maldijo Ruki soltando la vara de metal. Esta se había doblado por la presión que ejercieron intentando palanquear la tan odiosa ventana. La observo ofuscado ¡No podía ser cierto! La había golpeado, rasgado, palanqueado y muchas otras cosas mas pero aun así no podía abrirla. El solo pensar que Ahome estaba encerrada con el pervertido de la familia Sakamaki lo exasperaba ¿Y cómo no estarlo?
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-¡Ya deja eso! – protesto Ayato apoyándose contra la pared. No le interesaba en lo absoluto sus dilemas sin embargo, al estar tan aburrido, decidió intentar "ayudarlo" y además quería infringir el mayor daño posible a la mansión. Aunque ya le fastidiaba el comportamiento del mayor de los Mukami, el resentimiento que sentía por haber sido limitado por aquel lugar era más grande.
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El azabache contemplo nuevamente la pared, no escuchaba lo que decía su acompañante, lo único que quería hacer era tomar a su familia y largarse de ahí.
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-Debe haber alguna forma – mascullo preocupado.
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-Sabes que lo único que nos queda por hacer es esperar – razono Ayato. Extrañamente era el ojiazules el exasperado y él, el aparentemente "tranquilo" - ¡Oye! ¿Me estas escuchando? – Chasqueo la lengua y refunfuño con odio – La idiota estará bien.
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-No es cierto, no puedo estar tranquilo porque esta con el imbécil de tu hermano – respondió sin mirarlo – Y no vuelvas a llamarla así.
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-¿Eh? – Enarco una de sus cejas para después dar una pequeña risilla traviesa- ¿Es que temes que él le haga algo? – Indago divertido y la espalda del contrario pareció tensarse- Es lo mínimo que se merece por habernos dejado estar en esta pocilga – escupió con asco.
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-Cierra la boca
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-¡No! ¡Tengo razón! Incluso tú te sorprendiste ¿verdad? Te traiciono, imbécil – dijo fuerte y claro. Apretó fuertemente su mandíbula y observo con odio a quien tenía en frente; Ruki lo estaba sosteniendo de la solapa de su camina de una manera sumamente brusca. Sus ojos parecían filosas dagas que estaban dispuestas a atravesarlo en cualquier momento.
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Narra Ruki
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-Te dije que cerraras la boca – masculle con pesadez cada palabra. Era suficiente, me sentía realmente incomodo y mis emociones estaban fuera de control, para empeorar todo el Sakamaki no dejaba de fastidiar con sus inútiles comentarios.
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Ejercí un poco mas de fuerza en mi agarre para apretarlo más contra la pared, mi mente no procesaba mis acciones y mi cuerpo decidió actuar por su cuenta. El pelirrojo intento soltarse de mi agarre sin éxito, ¿Qué no lo recordaba? Nuestros poderes no funcionaban dentro de aquella lúgubre y frustrante habitación. Sus ojos tenían un fuerte destello de rabia pero al mismo tiempo de impotencia.
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-¡Bastardo! – grito y lo solté rápidamente - ¡No vuelvas a tocarme! ¡Te matare!
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- Entonces no hables asi de mi familia ¿Entendido? – le advertí. No había cosa que me sacara más de mis casillas que difamaran a mis seres queridos.
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-¿Ah? ¡Pero si es cierto lo que te dije!
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-Ella habrá tenido sus razones – la defendí rápidamente. Mis manos temblaban pidiéndome que lo callara. Yo… sabia que ella nunca nos traicionaría, creo firmemente en ello, sin embargo lo que ocurrió me tomo de sorpresa y ocasiono que me molestara.
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-Y tu como el imbécil que eres le crees – dijo divertido - ¿Cómo puedes creer en alguien que te deja pasar por esto? ¡Estas demasiado obsesionado con ella!
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-Tú no puedes hablar de eso cuando estas empecinado con kachiku –refute. Sentía como de apoco se formaba un nudo en mi garganta que no me dejaba respirar. ¿Qué rayos le importaba si estaba obsesionado o no? Ella era importante para mí y eso no tenía discusión; definitivamente… no era un capricho. Apreté fuertemente mis dientes en un intento de descarga de energía, absolutamente nadie tenía derecho a reprocharme lo que sentía.
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-¡Con chichinashi yo hago lo que se me da la gana porque es MIA! – proclamo Ayato frunciendo el ceño.
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Me vi envuelto en mantas de color negro, estas despedían un aroma nostálgico, frustrante e impotente ¿Cómo era capaz de definir esos olores? No lo sabía, solo tenía conciencia del aturdimiento por el cual atravesaba mi mente. Todo se volvió tan claro y preciso que me asusto.
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-Siempre son ustedes – susurre llamando su atención. No lo estaba mirando directamente, ni siquiera recuerdo que era lo que tanto observaba pero… solo podía sentir como aquellas mantas de seda rozaban mi piel mientras giraban en una delicada danza. Era como si el miedo se hubiera vestido de odalisca y estuviera danzando a mí alrededor mientras me presentaba aquellas crudas y crueles verdades. – Todo el futuro esta diseñado para que ustedes vayan y lo tomen al igual que a Eva… - comente con amargura e intente tragar para aminorar aquella sensación asfixiante- Absolutamente todo es de ustedes… ¿Piensas que por eso les entregare a Ahome a alguno de ustedes? – lo enfoque con mi mirada con intenciones de transmitir mis emociones- ¡Ni lo sueñen! ¡No permitiré que se la queden aunque tu padre me lo pida! – grite con voz entrecortada sin procesar ninguna palabra que salía de mis labios.
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Siempre lo había pensado pero nunca tuve el valor de decirlo, no quería decepcionar a aquella persona, el nos salvo a todos pero… Ahome era un asunto totalmente a parte. Después de que Karl Heinz-sama la alejo de nosotros no habría forma de negociar. Sentí como un peso se me quito de encima para que luego se me cargaran otros diez más llenos de remordimiento y comencé a discutir bruscamente con el Sakamaki sin premeditar nada. El también parecía haberse salido de quicio, cualquier palabra que emitía estaba cargada de superioridad y altanería. No lo soportaba ¿Así también era yo antes? Un amargo recuerdo me hizo recordar que era aun más cruel, me avergonzaba de lo que había sido pero nunca de quien era. Aprendí mucho siendo humano, era un pasado que nunca desecharía, uno que me ayudo a cambiar por el bien de mi familia.
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Ese muchacho no tenía ni la más pálida idea de todo el pesar que yo llevaba dentro, ni yo mismo parecía saberlo bien y aun así se atrevía a juzgarme con tanta seguridad. Estaba tan tenso que cada movimiento que daba lo hacía temblorosamente, mi mente divagaba sin descanso considerando sentimientos inauditos y mi boca era la que develaba, sin sutileza, pensamientos fugaces que nunca diría estando tranquilo.
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"Déjame amarte como se debe, SM Neko-chan" se escucharon aquellas palabras de la nada y luego todo volvió a estar en silencio. Eso tuvo un efecto tan ensordecedor en mi que no me dio tiempo de procesarlo, sino que todo cayó tan estrepitosamente en mi ser, que me dieron arcadas de las conclusiones apresuradas que sacaba.
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Narra Ayato
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Esto se estaba convirtiendo en un desastre, en cuanto escuchamos a Laito decir aquello, el estúpido Mukami se quedo petrificado. Luego camino lentamente hasta la pared, apretó tan fuertemente su mandíbula que pude notar cómo se hinchaban las venas de su cuello y comenzó a golpear el muro mientras llamaba a la pelinegra. ¿Había enloquecido? Chasquee la lengua y mire hacia un costado; estaba harto de esa pocilga. No había algo más odioso para Oree-sama que sentirse indefenso, confundido e inútil. Todas esas condiciones se habían cumplido en una ridícula noche premeditada por el maldito viejo y como si no fuera suficiente mi cabeza estaba que explotaba de innecesarios recuerdos.
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-¡Ya te dije que eso no va a funcionar! – grite ya exasperado, entre el dolor de cabeza y el escándalo que estaba haciendo Ruki mis pensamientos se volvían mas tortuosos.
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"Ayato" susurraron en mi oído y me gire rápidamente. Mierda, incluso me había asustado, esa voz…. "Solo a los mejores les prestan atención…" mis sentidos se nublaron ante aquel recuerdo "Cállate" murmure advirtiéndole a esa voz que no se atreviera a terminar la frase. Sin embargo, a pesar de ser algo que guardaba en lo más profundo de mi mente, se burlo de mi y se rio para seguir con lo suyo "pero un niño tan normal y sin talentos como tú solo merece dormir en el fondo del lago"
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-¡Cállate, cállate, cállate! ¡Maldita bruja! – exclame tapando mis oídos inútilmente… por más que intentara desechar aquellos recuerdos parecían retomar sus estúpidas palabras con aun más fuerza. ¡Maldición! No importaba si gritaba o me movía bruscamente ese cruel torbellino no cesaba, aunque lo que más deteste fue que el imbécil Mukami ni se girara ante el escándalo que estaba haciendo. El seguía cegado, golpeando esa pared que nunca caería. - ¡oye! – Avance sin darme cuenta, lo tome del hombro y lo gire violentamente despertándolo de su trance - ¡Te dije que eso no funcionara! ¿Entiendes? ¡NO FUNCIONARA! – aclare y su rostro se contrajo en molestia- ¡Nadie va a escucharte, ni siquiera notaran tu desesperación o que estas sangrando por golpear como un retardado la pared! ¡Absolutamente nadie! – escupí con enfado e impotencia.
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Golpee mi pecho en un intento de mitigar la molestia que me atravesaba y volví a mirarlo de una forma desconocida para mí. "¡Por favor… hazlo!" dijo una pequeña voz palmeando mi espalda en búsqueda de atención. No quería girarme, no… no quería verme a mí mismo buscando compasión en otros. De golpe, Ruki, me aparto como si fuera alguien infectado por alguna peste.
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-¡No me fastidies, Sakamaki! - grito y tuvo la intensión de girarse nuevamente pero no lo deje. - ¿Cuál es tu maldito problema? – sus ojos parecían desorbitados y su rostro mas pálido de lo normal.
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-¡Es el maldito escándalo que haces! Son solo dos horas, incluso menos… aguántate – reproche y el negó reiteradas veces su cabeza.
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-Tú no entiendes nada – murmuro en un tono perturbador – Tu que tienes todo no comprendes lo que es perder constantemente – trague en seco al igual que él, por más que quisiera contradecirlo las palabras quedaban atoradas en mi boca – No puedo darme el lujo de seguir haciéndolo.
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"Pídeselo, por favor" susurro la temerosa voz.
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-¡Tsk! Eso… - esboce dudoso. Me fulmino con la mirada y se giro.
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"Gírate" surgió en mí la necesidad de gritar lo que me rogaba aquel niño pero no quería ceder, no debía hacerlo. No debía ser como antes nunca más… De pronto, como si un rayo hubiera atravesado mi mente, pensé que tal vez nunca había terminado de cambiar realmente. Siempre tenía la necesidad de que alguien me mirase, necesitaba ser el mejor y resaltar tanto como pudiese. Apreté fuertemente mis dientes; era patético que a pesar de ya no ser atormentado por Madre, sus palabras siguieran afectándome. ¡Eso era una mierda!
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-¡Es como dije, no vuelvas a fastidiarme! – me reto y se giro.
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"¡Se va a ir!"
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-Yo… -comencé a agitarme sin razón alguna y casi con desesperación coloque mi mano sobre su hombro.
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"Aunque sea solo unos segundos… por favor"
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-Te lo advierto, Sakamaki, voy a matarte si sigues interponiéndote. – dijo escupiendo veneno en cada palabra.
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"Me tragara el lago otra vez"
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-Yo….
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"No quiero eso" lloriqueo el niño y ya no supe quien era quien.
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-¡YA DEJAME EN PAZ!
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"Hace frio…"
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-¡Espera!
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Volvió a empujarme y a comenzar a gritar de nuevo; la oscuridad estaba amenazando con tragarme. Mi cuerpo se movió sin mi permiso, actuando de una forma impropia de Oree-sama y mis sentidos estaban completamente adormecidos por el frio que calaba todo mi ser. Inmediatamente lo gire y lo tome de los hombros para verlo fijamente a los ojos.
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-¡Mírame! – grite tan fuerte que me dolió la garganta al hacerlo. Supuse que mi rostro lucia tan desconcertado como el de él ¿Por qué hacia eso? No lo sabía, solo que… por esta vez prefería rebajarme antes que pasar nuevamente por esa tortura. Antes de que hablara me adelante – Mírame y mírate… ¡Nada de esto va a funcionar! No importa cuánto te esfuerces, lo único que lograras será enloquecer. ¡Así que detente y piensa un poco! – esboce con algo de molestia y angustia al tratar de hacerlo entrar en razón. Odiaba profundamente tener que hacer eso, sin embargo no pude detener nada de lo que ocurría en ese cuarto.
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Narración Normal
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Nada de eso tenía sentido, ni siquiera la distribución de grupos por aquellos tormentosos cuartos ¿Cuál era realmente el motivo de esa noche? No había una respuesta clara para ello, solo los invitados podrían decirlo con claridad al terminar la velada.
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Laito intento, nuevamente, persuadir a la azabache sin éxito, cada vez se volvía mas violento e insistente tanto que ella termino golpeándolo de enserio. En vez de una cachetada fue un puñetazo lo que recibió y pareció despabilarlo por un momento, aunque en realidad eso no duro mucho. El aun seguía confundido sin poder distinguir la realidad de la fantasía pero… ¿Qué tenia de malo eso? La noche les daba el escenario perfecto para enloquecer sin límites, destruir su entorno, a los demás y a ellos mismos. Entonces… ¿Realmente estaba mal lo que quería hacer? ¿Quién era ella para decirle que hacer? Absolutamente nadie, solo un cuerpo que podría disfrutar si fuera más cooperativa.
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Narra Ahome
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-¡Te lo advertí! – exclame dándole un puñetazo. Realmente había colmado mi paciencia, intente e intente calmarlo pero solo quería tocarme. Siempre trato de no recurrir a la violencia pero eso había sido un caso excepcional.
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-¡Que cruel eres! – Se quejo y lo mire con incredulidad - ¿Entonces te gusta de esa forma? - ¡Por favor! ¿Aun seguía con eso? No sabía qué hacer, tenía planeado dormir como siempre hacia al acabar en esa mansión sin embargo, el castaño, se opuso rotundamente. En realidad… ya estaba acostumbrada a los súbitos cambios de esa casa, me habían encerrado en ese lugar muchas veces desde que me volví vampiro, tantas que gane una cierta "inmunidad".
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-Laito ya te dije que basta – volví a observarlo y sus ojos seguían ensombrecidos en algún tipo de trance - ¿Ah? – se acerco y acaricio con dedicación mi mejilla. De una extraña forma, sentí añoranza en aquel mimo y algo de nostalgia. Aparte, cuidadosamente, su mano y lo mire contemplativa. - ¿A quién estás viendo?
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-¿Hm? Obviamente a ti, mi querida S M Neko-chan – respondió con naturalidad.
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-Sabes que eso no es cierto – sentencié y su rostro se contrajo en molestia. - ¿A quién escuchas? – luego de mi pregunta, el silencio acudió rápidamente a la sala marcando el estrepitoso paso del reloj.
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-Eso no interesa… no debes preocuparte, te amare apasionadamente aunque seas una maldita descarada, nfu – rio y me escruto con sus felinos ojos. No era mi imaginación; estaba sumamente molesto.
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-No las escuches, si quieres podemos hablar para distraerte pero-
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-Ese numerito tuyo ya me tiene harto – declaro interrumpiéndome. Negó repetidas veces y sus orbes esmeraldas se tornaron hostiles – La mocosa que llega a solucionar la vida de los demás – titulo levantando sus brazos para darle más dramatismo a la escena – Ella es la que se encarga de los mas "desafortunados"; como con el mocoso antisocial que es apartado por todos, la perra que es atormentada por vampiros sedientos de sangre… ¡Oh! ¡Se me estaba por olvidar! – menciono colocando un dedo sobre su labio inferior fingiendo inocencia – Ella logra involucrarse y llevarse bien hasta con los chicos de personalidades más difíciles; el niño histérico de la familia, el perfeccionista sádico, el egocéntrico, el guapo pervertido – dijo sonriendo – y con el que ni siquiera se sabe si está vivo o muerto por lo inerte que luce siempre. Sin mencionar que tiene embobada a su propia familia ¡Es una heroína perfecta! – bajo su mirada, se inclino hacia mi e inhalo profundamente. – Ah~ Eso es lo que te convierte en una maldita zorra peligrosa – esbozo tan seriamente que sentí un leve calosfrió en la espalda, su tono de voz meloso había cambiado por uno más firme y cruel – Aunque debo reconocer que eres muy peculiar.
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Aquellos ojos amenazaban con devorarme sin piedad alguna, tenían intenciones de doblegarme y dominarme, sin embargo no sentí miedo sino lastima. En ese breve lapsus mental el aprovecho para posar sus manos sobre mis brazos y acercar aun mas su rostro.
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-Yo hare realidad tus más profundos y candentes deseos… - susurro sobre mis labios y negué nuevamente. No quería golpearlo otra vez, no como estaba ahora, al parecer lo único que hacía con eso era empeorarlo. No era el seductor Laito de siempre, sino un sujeto oscuro que trataba escapar desesperadamente de el mismo. En cuanto hice un ademán de apartarlo ejerció más fuerza sobre mis brazos y pareció gruñir por un segundo. Su rostro seguía serio y sombríamente adornado con esa sonrisa ladina que dejaba bien en claro que lo único que sabía hacer era actuar de esa forma. - ¡Pfff! – resoplo y soltó al aire una carcajada sin gracia - ¡Bien! Si quieres resístete, pero terminaras cediendo ante los deseos de tu cuerpo.
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-Lo que menos quiero es esta situación-
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-Mientes – elevo su tono de voz para interrumpirme.
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-¡Eso no es cierto! – Bufe algo exasperada – Solo trato de ayudarte pero no me dejas. – en cuanto finalice la frase tomo mi barbilla bruscamente para colocar nuestros ojos a la par.
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- No, no, no, no… - ronroneo en un tono melodioso – No debes mentirle a un mentiroso, SM Neko-chan… ya te lo había dicho ¿Verdad? – relamió sus labios y exhalo sobre los míos para después contraer su semblante en disgusto - Si lo haces, este te mentira aun peor. Aunque viniendo de una hipócrita como tú no habría problema ¿Verdad? ¡Somos tal para cual! ¿No te parece? – Dijo con algo de melancolía – Los dos somos porquerías de persona que fingen ser "alguien".
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Tal vez fue su comentario o que ya se encontraba bastante cerca, la verdad no lo sé pero… no tarde en aplicar una técnica que me había enseñado Yuma, de pequeña, y colocarlo espaldas a mí. No le di tiempo a reaccionar y me abrace a su cuello desde atrás. Al parecer mi acción lo confundió pero no tardo a volver a como se encontraba cinco segundos atrás.
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-¿Así que quieres comenzar tu, eh? –pregunto intentando girar su cabeza.
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-No.
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-SM Neko-chan… Tú no aprendes ¿verdad? Te dije-
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-¡Ya te escuche! – Exclame callándolo- y lo único que pude notar fueron estúpidas patrañas. Así que cállate y ahora escúchame a mí… -ordene esperando alguna queja que nunca llego. Debía de estar molesto otra vez – Es cierto, somos un desastre como personas y aun mas como vampiros, casi siempre tenemos puesta una máscara para ocultar, cobardemente, lo que nos asusta y somos sumamente insoportables– le aclare a él y a mí, era molesto pero en eso nos parecíamos mucho – Pero… eso no quiere decir que tengamos que ser para siempre así, es decir... ¡Nosotros vivimos por mucho tiempo! Si no cambiamos algo, estaremos muertos en vida – reflexione con el peso de las últimas palabras de Gil sobre mi espalda.
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-¿Y tú eres tan descarada de pensar que, esas porquerías que escupes, me influenciaran en algo? – pregunto reacio.
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-Claro que no –conteste cortante – No lo digo por tu estúpido bien, al fin y al cabo harás lo que se te venga en gana, sin embargo eso no significa que no pueda detenerte y decirte unas cuantas cosas – murmure y sentí como se tenso bajo mis brazos – Quedarte con una sola manera de vivir y pensar por toda la eternidad es estúpido.
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-¿Quién diablos eres tú para decir eso? – Refunfuño apoyando su mano sobre la mía para apretarla fuertemente – Eres mas creída de lo que pensé.
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-Cree lo que quieras… solo recuerda que tu vida no se define por un cuerpo con el cual pasar el rato.
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Narración Normal
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-Tú… -susurro el castaño – eres la primera mujer que realmente he llegado a odiar. Piensas que puedes hacer y decir lo que quieras sin consecuencia alguna ¿Verdad? – dijo con rabia contenida – Por eso… Te amare de una manera "distinta" de las demás – sentencio tratando de zafarse sin éxito alguno. Odiaba ser así de limitado, le hacía recordar tanto a la relación que tenia con su madre que le revolvió de asco y placer el estomago. Una parte de el la amaba y otra la detestaba con todo su ser. – Suéltame.
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-No lo hare.
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-¿¡Por qué!? Si yo no te intereso, ni debería importarte si me pudro aquí ¿Por qué finges querer ayudarme? ¡No te importa absolutamente nadie de nosotros! - grito ya exasperado removiéndose bruscamente - ¿Qué paso? ¿Aquella persona te mando a hacer esto? ¿Quieres que te cuente mi pasado y cambie o quieres oír como me follaba a mi madre mientras me enseñaba que era "amar"? ¡Vamos, dímelo! – exigió desesperado al sentirse invadido por los recuerdos y ella - ¿Cuál es el extraño fetiche que tengo que cumplir para que te dejes follar de una vez por todas? – respiro hondamente con dificultad, sus manos temblaban al igual que todo su cuerpo; hacia mucho frio. – Vamos, SM Neko-chan… por favor solo… - dijo en un hilo de voz.
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Laito se estremeció al sentir como ella acariciaba con cariño su cabello y rodeaba con amabilidad su espalda; era como si estuviera tratando de cubrirlo de aquel desolador y desgarrador tormento. Detuvo un momento los forcejeos y se dejo mimar, estaba demasiado cansado mentalmente para seguir intentando avanzar con algo que nunca lo haría. ¿Iba a rendirse?
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-Yo… solo te acompañare en tu aflicción de esta manera – informo tranquilamente. El tono de su voz era tan armonioso que podía sentir como sus músculos se destentasaban y su mente dejaba de vagar por terrenos escabrosos. – Como tu dijiste soy terrible para varias cosas pero aun así, mi deseo de que salgamos todos con bien esta noche y de que no te rompas son más fuertes que mi estúpida personalidad o egoísmo como tú lo llamas – afirmo con seguridad en cada una de sus palabras – Es por eso que… no pienso dejarte así. Ahora soy yo quien te lo pide… por favor no sucumbas ante el pasado. – pidió con buenas intensiones y recibió de respuesta una risilla ahogada.
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-Eres demasiado estúpida.
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-Lose
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-¿Sabes? Realmente no te odio, pero te sigo considerando una maldita zorra – murmuro algo mas relajado mientras se aferraba a las pequeñas manos de la azabache. Seguía creyendo que era una impostora, no podría existir alguien tan considerada que se apiadara de él en un momento así y no huir.
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-Por ahora eso está bien – dijo respirando hondamente mientras apoyaba su cabeza contra la del castaño. No había nada falso detrás de sus intensiones, ella realmente no quería dejarlo a la deriva en un lugar así, sabia lo terrible que era y como solía destruir a la gente. Los ojos de Laito en ningún momento la miraron a ella sino a alguien más, "Probablemente fuera su madre" pensó recordando que le habían comentado que los trillizos asesinaron a la pelivioleta hace años. No iba a juzgarlos, ella no sabía lo que había ocurrido ni mucho menos el punto de tensión al que llegaron para realizar ese acto. "Eso ya paso de todos modos" se dijo.
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-Eso te hace aun más peligrosa – esbozo perdido entre sus suaves caricias – Bueno, no hay nada de malo con probar algo nuevo de vez en cuando ¿Verdad? – pregunto cerrando sus ojos y respirando tranquilamente.
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-Claro que no… - un breve silencio los envolvió aprobando el pequeño acuerdo al que habían llegado momentáneamente – Me quedare así… - Las palabras a veces están tan demás que crean malentendidos ¿Verdad? Así que no hacia falta terminar aquella oración.
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La mente de Ruki parecía querer procesar toda la situación sin mucho éxito y Ayato no sabía si sus palabras eran para el azabache o un recordatorio para el mismo. "¿Mírame?" no entendía el significado de sus palabras ¿Acaso quería que realmente lo golpeara? Estaba sumamente frustrado y además debía sufrir las chiquilinadas del Sakamaki ¡Eso era mucho peor! Chasqueo su lengua e intento pensar en otra cosa para mitigar la fuerte molestia en su cabeza; si seguía así se saldría completamente de control.
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El ojis verdes seguía taladrándole la cabeza con quejas no dejándole acomodar sus ideas. Se soltó de su agarre y le marco una distancia, necesitaba pensar.
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-Si te vuelves a mover de ahí te matare, hablo en serio – le advirtió tocándose el entrecejo en un intento de alejar el malestar.
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-¡No eres quien para decirle lo que debe hacer a Oree-sama! ¡Solo cálmate de una maldita vez!
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-¿Calmarme? – bajo su mano y enarco una ceja – Tu eres el que necesita calmarse de inmediato.
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-¿Ah? ¿Qué porquerías dices? Yo no soy el que está todo ensangrentado por golpear como lunático la pared. – dijo con molestia mientras señalaba sus mangas.
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-Estas exagerando – simplifico.
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-¿Exagero? ¡Tienes todos los brazos cubiertos de sangre! En serio que tienes problemas… - murmuro intentando restarle importancia. Ruki inmediatamente lo observo extrañado, lo recorrió con sus ojos de arriba abajo y se miro a sí mismo. - ¿Qué?
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-Eso te pregunto yo a ti ¿Qué te pasa, Sakamaki? – un breve silencio los envolvió y Ayato resoplo con sorna.
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-Estas peor de la cabeza de lo que me imaginaba.
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-¿Qué te ocurre? – insistió.
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-¿Eh? – se sorprendió al ver el cambio de postura del azabache y dio un paso atrás - ¿De qué estás hablando?
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-Mis manos solo sangraron un poco cuando perdí el control por unos segundos- dijo mostrándolas y claramente era así; las tenia raspadas y una que otra gota de sangre se escapaba de estas. Los ojos esmeraldas del contrario se abrieron a más no poder ¿Cómo era posible? Hace unos segundos estaba cubierto de sangre y ahora solo tenía unas raspaduras en las manos. ¡No podía estar equivocándose! Sabía lo que había visto. –
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-Pero… -murmuro intentando aclarar los sucesos, su cabeza ardía – todo este tiempo estuviste golpeando la pared.
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-No, la estuve palpando para ver si había algún ladrillo flojo o alguna entrada secreta – esbozo despacio y noto como el pelirrojo se encorvo confundido.
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-¡Deja de joderme! ¡Te exigía que te detuvieras y tú no me hacías caso! – contrarresto desesperado. Algo definitivamente no estaba bien.
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-¿Cómo? Eso ocurrió recién, hasta ese momento solo te la pasaste mirando hacia un costado sin hacer nada – lo escruto con la mirada y luego hizo lo mismo con la habitación.
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-¡Mientes! – grito ofuscado ¡El no podía haber enloquecido!
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-Ya viste mis manos, la pared tampoco tiene manchas y parece como si recién hubieras despertado de algún sueño.
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-Yo… - por primera vez dudo y con miedo bajo su mirada y la dirigió a sus manos; estaban cubiertas de sangre - ¡Que rayos! – comenzó a temblar y cayó de rodillas al suelo.
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-¡Sakamaki! – Exclamo Ruki y se acerco a él - ¿Qué sucede? – realmente estaba mal; sus ojos desorbitados, su piel mas pálida de lo normal y no paraba de temblar erráticamente.
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¿Todo había sido imaginación suya? "¡Maldición, maldición, maldición!" insulto internamente mientras intentaba calmarse, todo estaba oscuro y hacia mucho frio.
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"Volvimos al fondo" sollozo con pena un niño cerca de él. En cuanto lo escucho dio un respingo, no quería verlo, temía verse a sí mismo más que nada en el mundo. "Creí que nunca más tendría que volver aquí" tapo sus oídos para no tener que escucharlo pero era imposible. Todo lo que decía ese niño era lo que él había pensado alguna vez.
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-Cállate – murmuro y tomo rápidamente una bocanada de aire, ante la sensación asfixiante a la que era sometido. El frio aire calo sus pulmones sin piedad alguna, haciéndolo sentir completamente miserable.
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"¿Alguna vez podremos salir?" pregunto con voz esperanzada el pequeño pelirrojo y sintió como se le estrujo el corazón. Sentía vergüenza… demasiada, no quería decirle que a pesar de que no lo arrojaran mas al lago aun se sentía asfixiado de vez en cuando.
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-¡Despierta! – pudo entender que le gritaron en cuanto intento incorporarse. No sabía cómo pero estaba arrojado en el suelo y sosteniéndose la mejilla.
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-¿¡QUE DIABLOS TE PASA!? – espeto enfurecido mientras se levantaba dispuesto a devolver el golpe que supuso recibió. Su cara punzaba fuertemente y estaba algo aturdido.
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-Al fin reaccionas… deja de ser una molestia – refunfuño Ruki para después suspirar.
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-¿Eh?
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-¿No recuerdas nada? – Pregunto y ante el desconcierto del contrario puso los ojos en blanco – comenzaste a gritar un montón de estupideces y por más que te dijera que te callaras no lo hacías. No me quedo de otra que golpearte; compréndelo.
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Ayato froto su cabeza algo extrañado, no entendía nada de lo que había pasado, supuestamente él había sido el cuerdo todo ese tiempo.
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-Yo no…
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-Se ve que la mansión jugo un poco con tu mente – supuso en voz alta llamando su atención – bueno, también lo hizo con la mía pero de una forma distinta. – finalizo alejándose un poco de él. Este observo sus manos encontrándose que no quedaba rastro de sangre alguno; todo había sido una maldita ilusión.
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-¡Tsk! ¡Qué porquería!
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El reloj de aquel cuarto libero un sonido ensordecedor al marcar las dos horas; era el momento. No había tiempo para discutir pequeños detalles o entrar en una pelea, tenían que salir de allí rápidamente. No importaba quien había alucinado o estado consiente, por más que lo pensaran e intentaran razonarlo, probablemente nunca encontrarían la respuesta a lo sucedido.
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-¡No están aquí! – exclamo Laito al salir de la habitación con la pelinegra y cerciorarse si sus "compañeros de cuarto" estaban donde debían.
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-Las habitaciones habrán cambiado de ubicación otra vez – murmuro algo preocupada, pues bien sabia que los cabezas duras de sus primos no saldrían de aquel lugar hasta verla– No tenemos mucho tiempo, si todos siguen mi consejo deberían estar saliendo de la mansión ahora mismo.
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-¿Estás segura de que harán eso? – dijo con algo de desconfianza el castaño y esta lo comprendió.
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-Entonces no queda de otra… ¡Todos muevan sus traseros y salgan de aquí! – comenzó a gritar al final mientras se echaba a correr seguida del ojisverdes.
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Y así recorrieron unos cuantos pasillos; según el patrón, que ella recordaba, estos volvían a sus ubicaciones originales luego de mezclarse. Lo que dificultaba un poco la tarea es que, según el sector original podían terminar en un piso diferente.
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-¡Deja de hacer tanto escándalo! – refunfuño una voz cerca.
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-¡Shuu! – dijeron al unisonó.
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-¿Cómo están todos? ¿Ya viste a alguien a fuera? – se adelanto a preguntar una preocupada ojisvioletas, pues ya casi no les quedaba nada de tiempo.
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-Los únicos que faltan son Subaru, Ayato, Kou, Ruki y Azusa – menciono con precisión. La joven asintió decidida, al parecer el también los había estado buscando por la casa.
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-Llévate a Laito ahora, yo seguiré recorriendo.
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-¿Eh?
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-Solo será por esta vez – dijo con pesadez el rubio mayor y apoyo una mano sobre el hombro del castaño para después transportarse. Se sintió un poco mejor al saber que él la apoyaría aunque sea por esa ocasión.
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Y entre un carrera desesperada contra el tiempo siguió su búsqueda. Podía sentir las presencias de sus primos y de los demás, por eso sin perder el tiempo se dirigió hacia ellas encontrándose con Subaru y Kou. Las de Ayato, Ruki y Azusa habían desaparecido hace pocos segundos, supuso que fue porque Shuu los encontró primero. Eso la alivianaba bastante ya que el miedo de que alguno quedara atrapado allí, nuevamente, atentaba contra su cordura. Una cosa era ella, que tenía mucha experiencia en ello y aprendió a lidiar con la mansión, y otra eran los demás y su deseo de que no sufrieran.
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Ya bastantes cansados se dirigieron corriendo hacia la salida; el piano, los chirridos y los llantos empezaron a hacerse presentes anunciando que pronto comenzaría otro juego. Cuando se aproximaron, lo suficiente, a la gran puerta Ahome redujo su rapidez dejándolos avanzar sin que se percataran de su corta ausencia. Esta respiro hondamente y esbozo una sonrisa complaciente.
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-Ha sido una noche larga así que nos retiraremos por ahora – informo sin girarse – Que tenga una placentera noche, Karl Heinz-sama – finalizo para después volver a correr.
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-Que tengas un buen descansó, mi bella dama – contesto a pesar de que ella ya no estuviera allí y sonrió con galantería – que todos lo tengan – murmuro llevándose un poco de vino a los labios.
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Levanto su mirada encontrándose con el resplandor de su fiel compañera, que lo iluminaba con grandeza y sin restricciones. Aparto un poco su largo cabello y contemplo la tristeza y desolación de la mansión al perder a sus invitados.
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-Vamos, cariño… te has divertido mucho esta noche, no te deprimas – la consoló con algo de pena en sus ojos – Quédate tranquila, tu grandeza atrae siempre nuevos invitados.
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Luego de eso se quedo en silencio, se sirvió un poco mas de vino y tarareo la nueva canción que le estaba dedicando la casa en agradecimiento de su compañía. Con una fina sonrisa en los labios y los ojos cerrados, conmemoro sus trágicas y apasionantes noches; no podía quejarse, su peculiaridad le había dado con que entretenerse por todos esos años. Rio en voz baja y clavo sus penetrantes orbes magentas en la copa que descansaba en sus manos. La malicia y la nostalgia rebalsaron estos extasiados por los recuerdos que danzaban seductoramente en su mente.
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-Aun tengo mucho que hacer, así que esta no será nuestra última copa juntos – declaro alzándosela a la luna, en un brindis – No se ha desfigurado lo suficiente.
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Toda la penuria por la que habían pasado quedo atrás en cuanto cruzaron la puerta, desde afuera parecía una inofensiva y antigua mansión ¿Quién diría que un lugar así fuera tan tormentoso? Bueno… la mayoría no tardo en responderse que no hacía falta un sitio sobrenatural para sufrir de ese modo. Después de todo, absolutamente todos ellos, llevaban una gran carga sobre sus hombros y debían lidiar con ella aunque se resistiesen.
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¡Fin del cap 24! OMG termine agregando y sacando mas cosas de las que me imagine x'D espero les haya gustado, recuerden que pueden dejarme sus comentarios de que les parecio este cap :) ¡Muchas gracias por leer! ¡Ah, cierto! Les recomiendo el Au que estoy escribiendo como Subaru de protagonista, se llama "El aroma del encuentro" y tambien esta Ahome x'D No son vampiros pero igual esta muy interesante :D
