CAPITULO 2
-Has crecido bastante.
-¿Tú crees?, Matt dice que no creceré mucho- comenzó a reír ruidosamente.
-T.K- dije, interrumpiendo sus sonrisas-. Me alegra mucho volver a verte.
-A mí también, Kari.
Nos quedamos de pie unos segundos, sonriéndonos, hasta que el timbre que anunciaba el retorno a las clases nos sacó de nuestro extraño letargo.
-Es hora de regresar. Kari, ¿sabes dónde queda el aula…-se detuvo para sacar un pedazo de papel de su bolsillo-, el aula 1-3?
-¿1-3?- respondí sorprendida.
-Sí, eso dice aquí.
-Vamos, te guiare hasta allá.
Instintivamente alargue mi mano, como si quisiera que la tomara, al ver el rostro de T.K me di cuenta de aquella extraña señal y retire mi brazo rápidamente. Agite levemente mi mano, para indicarle que me siguiera.
-¿No crees que dejaras una mala impresión?- interrogue a mi amigo mientras caminábamos por los pasillos.
-¿Por qué lo dices?- viro su rostro hacia mí con curiosidad.
-Bueno, no llegaste a la primera clase.
-¡Oh! Lo dices por eso. No fue mi intención, fue culpa de mamá, estaba empeñada en traerme a la escuela y a medio camino el auto se detuvo, se quedó sin gasolina, así que tuve que esperar con ella hasta que llegara una grúa para ayudarnos. ¿No es gracioso?
-Yo diría que eso es mala suerte, no sé cómo puedes vivir siempre tan relajado, T.K.
Una gran carcajada comenzó a salir de su boca. Lo mire de reojo y note, por primera vez, lo bien que le quedaba el uniforme. El color gris combinaba perfectamente con sus ojos azules y su cabello rubio, que brillaba tanto como el sol. Ahora era más alto, y los brazos que llevaba acomodados detrás de la nuca, parecían más fuertes, más resistentes. Me daba la impresión de que con ellos sería capaz incluso, de cargar el mundo entero.
-Bien, hemos llegado, este es tu salón- dije deteniéndome frente a él.
-Muchas gracias Kari, pero mejor vete ya o llegaras tarde a clases.
-No te preocupes por eso, mi salón está muy cerca.
-De acuerdo- se carraspeo la cabeza, dudando aun-. Nos vemos a la salida.
Asentí con la cabeza, y espere a que entrara por completo. Después de que pasara el tiempo suficiente por fin entre. Busque a T.K y lo vi parado junto a la ventana, conversando con dos chicos, no me sorprendió, después de todo él era muy amable, y por ello le era fácil entablar relación con la gente.
-¿Por qué sonríes?- escuche una voz detrás de mí.
-¿Eh?, yo, yo no estaba sonriendo, fue tu imaginación Davis- conteste con nerviosismo.
-Pues no creo que lo haya imaginado…dime, ¿es por él?- su mirada se tornó melancólica.
Lo observe consternada, sin saber que responder.
-Kari, contéstame por favor, ¿sonreías por la llegada de Takeru?- Davis mantenía su mirada fija, con el ceño fruncido.
Ciertamente la presencia de T.K me hacia feliz, él era una persona muy importante en mi vida, pero las palabras de Davis se referían a otra cosa, a un sentimiento mucho más profundo y fuerte. Entre un pensamiento y otro recordé las palabras de apenas esta mañana por parte de Davis: "Creo que será un día extraño, yo llego a tiempo iniciando el segundo semestre, tu llegas tarde y, al parecer, no serás la única". Acaso Davis, ¿sabía que T.K iba volver a Odaiba? De repente una ligera molestia nació en mí, no sé exactamente la razón, tal vez era el hecho de que Davis posiblemente me hubiera mentido, lo que me provocaba enojo.
-Tú…
-Todos a sus lugares- fui interrumpida por el profesor antes de poder enfrentarme al chico.
Regrese a mi asiento, y aunque me encontraba confusa por la reciente actitud de Davis, pude percibir una mirada, gire hacia la derecha y a dos bancas de mí lugar, se encontraba T.K, con los ojos zafiro centrados en mí.
-¿Por qué no me dijiste que también ibas en este salón?- susurro para que no lo escucharan, aunque no funciono.
-Señor Takaishi, ya que está ansioso por participar, comience por presentarse ante sus compañeros- resonó la voz áspera del maestro por toda el aula.
T.K se levantó con toda tranquilidad, volteo por un instante a verme y aproveche para decirle "lo siento" con los labios, sonrió fugazmente.
-Hola, mucho gusto, yo soy Takaishi Takeru, tengo trece años, me mude de Kyoto con mi madre por razones de trabajo, es por eso que entre a mitad del año. Espero que seamos amigos- T.K se presentó ante el salón, haciendo una reverencia típica.
Pude escuchar claramente desde mi asiento los murmullos de algunas de mis compañeras, algunas decían cosas como "Kawaii", hubiera preferido ignorarlas, pero no lo hice. Voltee bruscamente para escucharlas mejor, pero en lugar de eso, me encontré con el rostro de mi amigo, Davis, su mirada se dirigía hacia T.K, no paraba de observar cada movimiento que el otro realizaba. ¿Por qué lucia tan molesto? No pude alejar esa pregunta de mi mente durante todo el día, hasta la salida, cuando lo vi hablando con T.K, no note alarma alguna hasta que, Davis repentinamente lo tomo del cuello. Mi corazón comenzó a palpitar descontroladamente.
