¡Konnichiwa! Sé que muchos leen mi historia, no me mientan, jaja, ok, ok, me agrada que la lean, pero por favor, si les gusta no sean malos y dejen reviews, ¡ONEGAI!
CAPITULO 3
Corrí hacia ellos antes de que comenzaran una verdadera riña, los había visto pelear antes, cuando teníamos once años, por eso sabía perfectamente hasta donde eran capaces de llegar, apresure el paso.
-Ustedes dos, ¿Qué creen que hacen?- dije cuando por fin llegue hasta ellos.
-No es nada- Davis respondió sin mirarme.
-¿Ah, sí? Entonces suéltalo- apunte con el dedo índice hacia la mano que mantenía sobre el cuello de T.K.
-Lo siento, esto es mi culpa- hablo al fin el chico rubio.
-Eso no importa, T.K, no importa quién lo inicio- replique cabizbaja.
-Disculpa por esto, Kari.
-No te lamentes Davis, solo, quisiera saber ¿Por qué peleaban?
-Realmente no era nada, no te atormentes por ello, tu sabes, son cosas de hombres, cosas banales, ¿cierto?- dijo T.K dirigiéndose a Davis.
-S…Si, no te alarmes Kari- Davis respondió después de observar un momento a T.K.
Los atisbe a los dos por última vez y me dispuse a irme, pero Davis se adelantó y salió rápidamente con un simple "Adiós".
-¿Te lastimo?
-No, pero, es más fuerte de lo que recordaba- T.K esbozo una amplia sonrisa.
-¡Chicos!- suspire-. Bueno, vamos a casa.
Nos pusimos en marcha hacia nuestro hogar, entretanto, conversábamos sobre lo que habíamos hecho en el tiempo que nos dejamos de ver. Al doblar la esquina no me percate de la persona que corría en mi dirección e inevitablemente, choque con esta.
-Lo siento mucho- murmure tirada en el piso.
-Kari, ¿estás bien?- T.K corrió en mi ayuda.
-No se preocupe- dijo la persona con la que choque. No podía ver su cara ya que apenas se estaba levantando, hasta que volteo.
-¿Hermano?- ahogue un grito.
-¿Eh?, Kari, así que eras tú, lo siento mucho- extendió una mano para levantarme, pero desvió su mirada hacia el chico que me acompañaba, se quedó perplejo por un momento, hasta que, poco a poco, comenzó a reír de oreja a oreja- ¡T.K!
-Tai, que alegría verte- respondió el chico con gran júbilo.
-Matt menciono que ibas a volver, pero el maldito no me dijo que ya estabas aquí.
Inicio una amena conversación entre los dos. Los contemple desde donde estaba. Recordó que T.K solía ser muy unido a Tai, y según lo que alguna vez me conto, en una ocasión T.K le pidió que se convirtiera en su hermano en lugar de Matt. Cuando me lo dijo no pude evitar reírme. De repente recordé la posición en la que me encontraba. Seguía sentada en el suelo, así que con un poco de pena me reincorpore lentamente.
Ellos seguían en su propio mundo, hasta que T.K observo su reloj y se despidió de nosotros. "Maldito Matt, ¿Por qué no me dijo nada?", repitió mi hermano una y otra vez en todo el trayecto.
-Por cierto, hermano, ¿Por qué corrías en esa dirección cuando chocamos?- lo interrumpí mientras seguía maldiciendo.
-Lo que pasa es que, salí temprano del instituto, así que decidí pasar a recogerte, y pensé que, tal vez, si tenía suerte, también podría ver a Mimi e Izzy. Matt y Sora querían venir pero, tenían cosas que hacer.
-Ya veo…
Decidí no preguntar más. Sabía que a mi hermano aun le dolía la relación entre Matt y Sora, sin embargo, al ser ambos muy importantes para él, también llegaba a hacerlo, de cierta forma, muy feliz.
Antes de irme a dormir observe la foto al lado de mi cama, era la foto que nos tomamos como recuerdo aquel día, cuando nuestra aventura concluía. Todas las personas ahí formaban parte de mi vida tan activamente, como si nunca nos hubiésemos separada un segundo. Cada uno de ellos: empezando obviamente con Tai, mi hermano, Sora, Matt, Izzy, Mimi, Joe, aún mantenía un estrecho lazo con todos, pero me hacía falta alguien, T.K. Pero ahora que ya había regresado a Odaiba, sentí que mi vida ya estaba completa. Mi corazón no dejaba de latir, y mi cuerpo temblaba de emoción, pues sabía perfectamente, que al estar de nuevo los ocho reunidos, definitivamente algo comenzaría, algo desconocido, inquietante, y maravilloso.
