¡Konnichiwa! Ya volví, de hecho más rápido de lo que pensé, y antes que nada les quiero pedir una disculpa por las faltas de ortografía tan horrendas del capítulo pasado, la verdad no me dio tiempo de revisarlo antes de subirlo, de verdad lo siento.
Gracias a los que me han dejado un review, y para todos los que no lo han hecho…por favor déjenme uno, solo uno, onegai, onegai, onegai, onegai…onegai. Piensen que si me dejan un review bajara más rápido el contador de la página oficial para que se abran los digihuevos, ok, eso es jugar sucio, pero es verdad.
Bueno, los dejo con el capítulo, nos vemos digi-lectores :) que la fuerza del manga y anime los acompañe.
CAPITULO 7
El viento empezó a correr más fuerte, me daba la impresión de que al igual que yo, quería huir de ahí. Mi cuerpo se paralizo en cuanto lo vi de pie, frente a mí, con el uniforme de la escuela y la mochila de lado, respiraba agitadamente como si hubiese corrido demasiado.
-T.K- dije en un murmullo casi imperceptible.
Él solo sonreía como siempre lo hacía conmigo. Pasó una mano sobre su cabello y se acercó con pisadas inseguras.
-¿Por qué estás aquí?
-No llegaste a la primer clase, por eso me preocupe y salí de la escuela para buscarte.
-Y, ¿Cómo sabias donde estaba?- pregunte confusa.
-Me alegraría decir que todo el mérito fue gracias a mi sexto sentido, pero realmente fue obra de esto- me mostro el digivice que permanecía en la correa de su mochila.
-Tu digivice…que tramposo eres T.K- lo observe frunciendo un poco el ceño.
-No es trampa, es astucia. Bueno, ahora que ya te encontré, ¿me dirás porque faltaste?- su semblante se tornó serio.
-Mira T.K, ¿ya viste ese árbol? Hay una banca cerca, vamos allá- dije con gran entusiasmo para tratar de disuadirlo. Al decir esto comencé a correr hacia ese lugar.
-Kari, espera- escuche su voz detrás de mí.
Llegue primero a la fría banca, me senté y fingí observar con fascinación el paisaje del ancho mar que se extendía ante nosotros, ciertamente era hermoso, pero ahora era la última de mis prioridades.
-¿Esto es una especie de entrenamiento?
-¿Entrenamiento?- respondí con la vista al frente.
-Para el festival deportivo, sabes que estoy en el equipo de basquetbol ¿cierto?
Al escuchar la palabra "basquetbol" sentí una punzada en el oído, recordé a Ayumi y la gran amistad que había formado con T.K.
-Solo siéntate- replique para evitar recordar la escena de ellos dos riendo.
Se acomodó a mi lado, respirando aun con dificultad. La situación en la que me encontraba no me ayudaba en nada, esta paz que sentía a su lado solo colaboraba para confundirme más, y lo que menos deseaba era tomar una decisión errónea y precipitada. Pasaron los minutos, y justo cuando pensé que T.K se había olvidado del tema, rompió el silencio.
-Faltaste, porque, ¿te sentías mal?
-Algo así, no me sentía con mucha energía para asistir a clases- clave la vista en un barco que se veía distante.
-Kari- me pareció que dijo mi nombre con tal insistencia que voltee al instante-. Durante mucho tiempo, me he preguntado si debo o no decirte esto, y creo que llegue a una conclusión, llego la hora, Kari, yo…
-¡No lo digas!- lo detuve con un grito violento-. Por favor detente, creo saber lo que dirás, pero no lo hagas, no ahora, o mi confusión crecerá hasta que ya no sea capaz de controlarla.
T.K me miro con los ojos muy abiertos, después bajo la mirada con un aire de melancolía.
-Ya veo…así que, Davis lo hizo antes que yo, ¿me equivoco?- volvió a fijar su intensa mirada en mí.
No soporte aquella melancólica mirada por más de cinco segundos, así que aparte la vista, esa reacción fue como una respuesta para T.K. Se levantó débilmente, como si se fuera a derrumbar en cualquier momento, listo para apartarse de mí, no sin antes conjurar las últimas palabras.
-No importa a quien de los dos elijas, te seguiré cuidando, y no importa cuánto sufra, yo, procurare no apagar nunca la luz de tus ojos.
"No te vayas", ahogue esas palabras en mi boca, pues no tenía la fuerza suficiente para pronunciarlas, aun no.
¿Acaso puede existir sonido más molesto, que la alarma para despertar? Pues sí, y esa es la voz de mi hermano. Esta mañana me levante tarde, así que Tai se ofreció a llevarme en su bicicleta, y se la ha pasado durante todo el camino tarareando la misma canción. Normalmente esto jamás me molesta, pero los hechos por los que he pasado recientemente, han puesto a mis sentidos y sensibilidades de cabeza.
-Hemos llegado, no regreses tarde Kari.
-Gracias hermano- baje de la bici con mareo-. Nos vemos en casa.
Camine tambaleándome hacia el salón, note que algunos me observaban con curiosidad, y otros que carecían de pena lanzaban carcajadas mientras pasaba frente a ellos. Cuando estuve a solo tres pasos de mi lugar una ansiedad enorme me lleno, hasta que por fin llegue. Las clases comenzaron, y aun no logro sacar el sabor amargo de mi boca que me dejo el saludo tan incómodo e indiferente entre Davis, T.K y yo.
Las preocupaciones que me dominan hacen crecer mi hambre, y en cuanto escucho el timbre de receso salgo disparada hacia la puerta. Como temía, la cafetería está repleta de alumnos que se amontonan como hormigas. Me introduzco ágilmente entre todas esas personas hambrientas y, afortunadamente, salgo victoriosa con una bolsa repleta de pan. Cuando creo estar segura examino los productos que acabo de obtener, pero repentinamente siento que alguien jala mi brazo bruscamente dirigiéndome al pequeño patio detrás de los salones de tercer grado. No puedo ver el rostro de mi agresor, puesto que estoy caminando hacia atrás. Llegamos al lugar donde todas las parejas se reúnen siempre que quieren estar a solas, donde nadie se atreve a ir, a menos que tenga novio o novia, por fin mi brazo queda libre. "El pan está bien", es lo primero que pienso en lugar de preocuparme por el estado de mi húmero.
-Yagami~san- mi agresor se digna a hablar.
-¿Ayumi?- lanzo un pequeño grito de sorpresa-. ¿Por qué hiciste eso?
-Lo siento, fui demasiado agresiva- inclina su cuerpo como forma de disculpa-. No encontré una forma más adecuada para hablar contigo, siempre estas con tus amigos.
-¿De que querías hablar?
-No le daré vueltas al asunto, a mí me gusta Takeru, y de ninguna forma pienso dejártelo a ti. Desde hoy daré lo mejor para que sus ojos giren en torno a mí, desde hoy, tu eres mi rival, Yagami.
Su rostro se endureció de golpe. No sé qué responder en este momento, sus palabras me han tomado desprevenida, no las tomaría en serio sino percibiera tanto valor en ellas, ese valor es el mismo que ha hecho tambalear todo mi mundo en un suspiro.
つづく...
