¡Konnichiwa! Por fin he terminado el capítulo 11, tenía la cabeza en desorden al igual que Kari, pero lo arregle, espero que disfruten este capítulo :) ¡Mata ne!
CAPITULO 1
El desconcierto que se sentía en el aula se hizo más evidente cuando todas las voces presentes hablaron al mismo tiempo para cuestionarle al chico el porqué de su transferencia. Él, con toda la calma del mundo, trataba de controlar el alboroto que habían desencadenado sus palabras.
Mi decisión estaba tomada, pero debía esperar hasta la salida para confesárselo, después de todo salía tarde debido a las prácticas de su club. Sabía que no podía hacerlo con el estómago vacío, así que durante el receso salí rápidamente a la cafetería. Los nervios se estaban haciendo presentes mucho antes del tiempo previsto. Mis manos y piernas temblaban al imaginarme frente a sus ojos. Dudaba que mi voz saliera en ese momento, probablemente se quebraría y perdería mi gran oportunidad. Después de conseguir mi almuerzo entre todo ese tumulto de gente camine hacia el único lugar que siempre lograba relajarme; la azotea de la escuela.
El aire aquí arriba, lejos de todo ruido, entraba libremente en mis pulmones, como si fuera mucho más ligero, o por lo menos eso sentía yo. Entre los silbidos del viento escuche sollozos, pero no sabía con exactitud si eran naturales, o eran provocados por una persona. Me levante con cautela para averiguar la fuente de dicho sonido, y me di cuenta de que provenía de las escaleras, abrí la puerta de metal tratando de no hacer mucho ruido. Mi cuerpo se detuvo en cuanto reconocí la pequeña silueta sentada en la escalera, con la cabeza apoyada sobre las rodillas.
-Saori- mi voz se mezcló con los aullidos de viento.
Dio un pequeño salto de su lugar, levanto la cabeza y viro lentamente.
-Hikari- dijo con una voz a punto de quebrarse.
-¿Estas bien?
-Sí, no es nada- volvió a darme la espalda.
-Saori, eso no es "nada", por lo menos déjame quedarme a tu lado, no es necesario que me digas lo que te pasa.
-Te dije que no es nada, estoy bien- grito con desesperación levantándose de un salto-. ¿Por qué siempre actúas de una forma tan amable con todos?
-¿Qué? Yo no…Saori- la actitud de mi amiga me confundía, tanto que me dejo sin palabras.
-Si quieres saber lo que me sucede, está bien, te lo diré-. Subió los pocos escalones que le faltaban para llegar hasta mí-. Estoy, completamente confundida, hace unos meses creí que tú y Davis comenzarían a salir, pero después llega un chico extraño para todos menos para ti, y todo se derrumba.
-¿Por qué…te importa tanto?
-Porque…porque yo estoy enamorada de Davis.
Al escucharla fue como si recibiera un golpe en lo más profundo de mí.
-No dijiste nada, ¿Por qué Saori?
-¿Preguntas por qué? Creo que la respuesta la había mencionado antes. Desde que te conocí al entrar a esta escuela Davis siempre ha estado a tu lado, todo el tiempo, a mí siempre me ha gustado, pero no te dije nada porque yo no quería herirte. De verdad crie que algún día ustedes estarían juntos, pero cuando llego Takaishi toda tu atención se dirigió instantáneamente a él, y solo he visto a Motomiya~Kun sufrir cuando te ve a su lado. Por eso, guarde mis sentimientos solo para mí, por eso no fui a Nara, ya no quería ver más este absurdo juego que comenzaron los tres y que ahora también sigue Ichinose.
-Lo siento, si te lastime, de verdad lo siento Saori, nunca me di cuenta de tus sentimientos. Hoy tome una decisión, y espero que la aceptes.
Aparte mi mirada de las lágrimas que corrían por sus mejillas, baje las escaleras hasta llegar de nuevo a los salones y respire hondo. Ni en mis peores sueños imagine algo así. Mi elección probablemente afectaría a Saori directamente, pero estaba segura, de que con el tiempo, ella me apoyaría.
Llegue al salón un poco decaída mientras la mayor parte de mis compañeros seguían creando caos. Me senté, solo para esperar el momento que tanto había anhelado. Las horas transcurrían de una manera realmente exasperante, el tiempo era tan lento y mi ansiedad crecía, hasta que escuche el timbre de salida. Todos salieron al instante incluyéndolo a él. Recogí las cosas dentro de mi mochila y cuando me disponía a seguirlo escuche una voz.
-Yagami, hoy te toca el aseo del salón porque no vino Ayumi, lo siento- dijo una chica de mi clase.
Deje la mochila en el piso y me apresure a dejar el aula completamente limpia. Observe el reloj del salón y ya habían pasado treinta minutos, ¿De verdad? El tiempo ahora transcurría rápido. Salí corriendo una vez más dejando mi mochila tirada en el suelo. Pase frente a la cancha de volibol y tenis, quedaban ya pocos alumnos. Después de correr varios minutos llegue hasta el lugar donde practicaba siempre el equipo de futbol.
-Davis- grite con fuerza para que mi amigo, que se encontraba todavía lejos, me escuchara.
Primero me observo para asegurarse de que fuera yo, dejo el balón a un lado y camino para encontrarse conmigo.
-Kari, ¿Qué pasa?
-Perdón si interrumpo tu práctica, es solo que, al fin tengo una respuesta para ti. Agradezco lo que sientes por mí, pero no puedo aceptar tus sentimientos, lo siento mucho, yo…a mí me gusta T.K, lo comprendo ahora más que nunca, siempre me ha gustado, y cuando te vi despidiéndote de todos, me di cuenta de que en cualquier momento T.K también podría irse por el trabajo de su mamá, y no me puedo permitir eso, no puedo dejarlo ir en un futuro…lo siento, Davis- hable tan rápido que al terminar tuve que tomar mucho aire.
-Por un momento, al verte de pie, gritando mi nombre con tanta determinación, pensé que tu respuesta sería distinta, pero también sabía que lo elegirías a él, aunque, mantenía la esperanza de que mis palabras te tambalearan, por lo menos un poco, para que tu corazón al final se decidiera por mí. ¿Sabes? Aquel día, cuando me viste a punto de pelear con Takeru, fue porque me enfrente a él, le dije que llegaba demasiado tarde para conquistarte, pero Takeru, con la serenidad que siempre lo caracteriza me dijo: "Entonces si llegue tarde, ¿eso significa que tu sales con ella? Solo eso evitaría que yo esté a su lado, de otra forma no me apartare, hasta que Kari me lo pida". Me molesto demasiado lo que dijo que me dieron unas ganas enormes de golpearlo, pero fue, más que nada, la seguridad en sus ojos lo que me hizo enojar.
-Muchas gracias por todo el apoyo que siempre me diste, algún día encontraras a una persona mejor que yo para ti, solo abre los ojos, y disculpa, por decirte algo así antes de irte a otra escuela.
-Es mejor que lo hayas hecho antes ¿no crees? Si no lo hubieras hecho la mortificación no me habría dejado dormir durante años. Además, tendré a alguien que me consuele- sonrió ampliamente-, al parecer en la escuela a la que me trasferirán también asisten Cody, Ken, y Yolei.
-Eso es grandioso, espero que disfrutes tu tiempo con ellos- le sonreí de la forma más sincera que encontré.
-Gracias, yo deseo que Takeru te haga muy feliz, si no lo hace, créeme que será un gusto para mi darle una paliza.
-Sí, creo que eso no será necesario.
Reímos juntos, como no lo habíamos hecho desde hace mucho. Me observo, como si fuera la última vez, tomo delicadamente mi rostro con sus manos, y me dio un beso en la frente. Nos despedimos, con una amplia sonrisa en el rostro, y una tranquilidad en nuestros corazones que nadie llegaría a comprender, ambos recuperamos en ese momento, una parte de nosotros que habíamos perdido.
Regrese al salón por la mochila que había dejado olvidada en el suelo, pero poco antes de llegar escuche una voz que cantaba melancólicamente, esa voz era inconfundible para mis oídos, se trataba de T.K, reconocí la canción. *"Sayonara…ai wo kureta ano hito wa", era lo que canturreaba T.K con tristeza, completamente ajeno a la emoción que yo sentía al acercarme más a él.
(Nota)* Adiós…a la hermosa dama que me entrego su amor.
