Tras escuchar el portazo indicativo de que no podría ingresar a su habitación en al menos una hora, Tadashi se permitió soltar el sexto suspiro del día mientras se llevaba la mano a la nuca, intentando entender qué había pasado esa vez. Desde hacía ya varios días su hermano estaba con un temperamento inmanejable, casi parecía buscar excusas para enojarse con él, como si de un momento para el otro simplemente le odiara, y aunque el mayor se devanaba los sesos, no podía imaginar por qué. Hiro no era alguien tan irracional como para despreciarle sin un buen motivo de trasfondo, incluso si su ánimo estaba dirigido por las tan terribles hormonas de la adolescencia. No, definitivamente algo había hecho, pero por mucho que le preguntaba el menor no le decía qué.

Bajó a la cafetería a buscar algo dulce, costumbre adquirida por su tía, saludó a un par de conocidos y aprovechó la poca circulación de gente para tomar una mesa y analizar la última discusión, en conjunto con las otras cinco que habían ocurrido ese día. Una por posponer la alarma, otra por su elección de desayuno, la siguiente por la ropa con la que se fue a clases, otra por la hora a la que regresó, una más por sin querer chocarlo con la puerta al salir del baño, y la última por avisar que saldría en la noche a tomar algo con Honey y Wasabi. No, definitivamente era algo contra él. Eso lo terminó de confirmar al ver que a su tía la seguía tratando como si nada, sin tener el más mínimo arranque de enojo.

Pensó buscar a Baymax para que le escaneara, quizás tuviera algún consejo que darle, pero el robot se encontraba en su estación de carga en la habitación en la que Hiro acababa de encerrarse, así que debió descartar la idea. Sin mencionar qué tan al cuerno podría mandarle su hermanito si se daba cuenta que estaba en la mira del robot en busca de un diagnóstico. En vez de eso, optó por escribirle a su grupo en busca de apoyo. También eran amigos de Hiro, así que posiblemente tuvieran alguna idea de lo que allí ocurría. Tras coordinar por WhatsApp y que la salida de tres pasase a ser de cinco, debió tomar coraje para subir a buscar un cambio de ropa. Había pasado apenas media hora, así que posiblemente su hermano aún estuviese con los ánimos caldeados, si había algo que Hiro había odiado desde siempre era que no le dieran su espacio cuando lo necesitaba. Y por como estaban las cosas, ese sería el motivo de la séptima riña del día.

Tomó aire y golpeó con cuidado la puerta, recibiendo un claro "vete", aunque no se sorprendió para nada de que así fuera, así que de todas formas abrió, explicando que debía tomar algunas cosas y que le dejaría tranquilo después. Su hermano le dio la espalda todo el tiempo que estuvo allí, sin siquiera voltear a verle cuando le saludó, ya yéndose.

-Volveré más tarde, puedes llamarme si lo necesitas o si algo ocurre-le dijo como un último intento de que Hiro aunque sea le mirara, cosa que no pasó-Te quiero, hermanito-

Sin respuesta cerró la puerta, bajando la escalera con pesadez, era la primera vez en su vida que saldría del café con su hermano tan enfadado con él. Tanto que no le saludó, no lo miró, ni siquiera le lanzó alguna prenda con enojo. Nada… Era todo lo que Hiro le había dado, nada.

Saludó al menos a su tía Cass, mencionando el lugar donde cenarían y la hora aproximada de su regreso. Agradeció las palabras de ánimo de ella, y negó su millonésima oferta de hablar con Hiro. No, era algo que debían solucionar ellos solos, cosas de hermanos, le dijo y salió por la puerta, mirando hacia la ventana que daba a la habitación de ellos, la persiana estaba baja, así que debió irse con la imagen de su hermanito en una habitación oscura, odiándolo, y sin siquiera saber por qué.

-Y cuando me fui, me aplicó la ley de hielo-finalizó su explicación mientras revolvía una limonada que ni siquiera había tocado, expectante a lo que sus amigos le dirían. Bastó ver la mirada que compartieron entre ellos antes de mirarle para darse cuenta de que posiblemente ellos sí sabían lo que a Hiro le pasaba con él.

-Debes intentar volver a hablar con él-Honey inició con gentileza, diciéndole que buscara un momento en que ambos estuvieran tranquilos para poder tocar el tema-Hiro no te odia, posiblemente sólo esté estresado-

El resto del grupo asintió, pero Tadashi no quedó conforme, repitiendo la cantidad de veces que lo había intentado, las mil maneras que había usado para acercarse, y como su hermano lo había rechazado en todas ellas. Nuevamente notó la complicidad de sus amigos al guardar silencio, y con frustración miró a cada uno, pidiendo que le dijeran lo que allí pasaba. ¿Por qué todo mundo parecía saberlo excepto él?

-Mira, sólo puedo decirte que no lo presiones, él tiene sus motivos para actuar como lo hace-Gogo soltó seria cuando Tadashi insistió en el tema, ahora acusándolos de no querer ayudarle

-No decimos que esté bien-Wasabi se apresuró a agregar-Pero en parte lo entendemos-

-¿Tiene que ver con la disolución del grupo?-Tadashi aventuró, inseguro

Era ya un tema pasado, pero cuando pidió regresar a Baymax a su función original y dejarle los villanos a la policía, al principio Hiro fue el menos contento con la idea, dado que era el líder y quien más había trabajado por tener todo bajo control mientras él estaba aún en el hospital. Sabía que a su hermanito le había dolido que Tadashi no lo quisiera haciendo trabajo de súper héroe, ni mucho menos unirse a ellos, pero tras explicarle a los cinco el temor y culpa que sentiría si les pasaba algo, habían respetado y aceptado su decisión, incluso Fred, quien nunca paraba de hablar de lo genial que habría sido un Big Hero 7.

Aun así, los cuatro negaron, al parecer el asunto no surgía allí, aunque pudo haber sumado algo de enojo a su hermano, tampoco pudieron negar eso.

-Decepción…-Honey se atrevió a corregir, dejando a Tadashi pensativo al respecto.

Hiro no estaba enojado, si no decepcionado. ¿Era eso? ¿Pero por qué?

Quiso sacarles más información, pero al parecer no había más por decir, como si el equipo hubiera hecho un pacto y él quedara por fuera.

La cena fue algo tensa luego de ello, por mucho que sus amigos quisieron sacar otros temas de conversación, Tadashi no estaba al cien por ciento con ellos. Ya cuando se despedían, alcanzó a Honey, caminando un momento con ella, esperanzado en que le dijera un poco más si estaban a solas, pero ella se negó con pesar, argumentando que era algo que debía resolverse de otra manera, sin terceros.

-Prácticamente me estás diciendo que si no lo descubro yo mismo, no cuenta, ¿no?-Tadashi finalizó, ya en la puerta del apartamento de ella, suspirando cuando la rubia asintió sin más, dándole un beso en la mejilla y deseándole suerte. Ni siquiera le dejó despedirse también.

Con los pensamientos más revueltos que cuando salió, regresó a su casa, suspirando al encontrar ya todo apagado. Se asomó a la habitación de su tía para avisarle de su regreso y luego fue a la propia, encontrando a Hiro en completo silencio, mirando el sobre sin abrir de su admisión a la universidad.

Quiso decirle que aún estaba a tiempo de tomar un semestre al menos, o presenciar las clases y registrarse al siguiente año, pero sabía que eso sólo los llevaría a pelear otra vez. Hiro había sido muy claro cuando se negó a asistir, luego de que a Tadashi le dieron el alta y la autorización para hacerlo, e insinuó que podrían ir juntos.

En vez de eso, sólo le saludó en voz baja, ya adivinando que no habría respuesta.

-Los chicos te enviaron saludos-le dijo en un intento de que al menos le mirara, cosa que resultó en Hiro arrugando el sobre que antes sostenía, mientras se metía bajo las sábanas

-Déjame en paz-finalmente le gruñó, como respuesta al tercer intento que Tadashi hizo por hablarle. El mayor guardó silencio entonces, definitivamente esa no sería la noche en que arreglarían las cosas.

El pasar de las siguientes semanas fue igual, e incluso Tadashi podía apostar a que estaban empeorando. Hiro le ignoraba, le rechazaba cuando quería acercarse, y sólo abría la boca para gruñirle o gritarle, dependiendo lo que la situación ameritara. Fue aún más inquietante cuando consiguió escanearle con Baymax a escondidas. Su hermano no estaba sólo enojado, estaba muy deprimido, y según el robot, llevaba ya un tiempo así, pero con un incremento gradual y constante en los últimos dos meses. Fue entonces que se puso a hacer cuentas, Hiro llevaba casi un mes de enojo irracional, así que el problema era de antes. Dos meses… ¿qué había pasado hacía dos meses?

-Mi alta…-susurró en voz baja, desactivando al robot, quien había estado todo ese rato monologando sobre terapias o consejos que podrían ayudar al adolescente. Con la mente a mil por hora, tomó el chip de Baymax, conectándolo a su computadora para imprimir el registro anímico de Hiro, desde que le había activado accidentalmente, seis semanas después del incendio. Según las cifras, había estado bajo mucho estrés mientras él aún estaba en el hospital sin un diagnóstico favorable. Había tenido muchos picos de subidas y bajadas mientras iban tras Callaghan, más estabilidad cuando ese asunto se dio por finalizado, e incluso comenzaba a normalizarse al momento de su primer alta, la hospitalaria. Recordaba cómo ayudó a condicionar la habitación para la internación en casa, y todo el tiempo que pasó a su lado esas semanas, asistiendo a Baymax durante las curaciones y contándole sobre las hazañas que el equipo había logrado, mencionando lo grandioso que sería cuando los siete pudieran patrullar juntos. Recordó también su decepción cuando Tadashi se negó a todo, aceptando al final que respecto a Baymax, el mayor tendría la última palabra, puesto que era el creador del mismo, sin importar cuantas mejoras Hiro le había hecho. El equipo se disolvió, y parecía haberlo aceptado, pero en cuanto el médico le autorizó a volver a parte de su vida normal, asistir a clases, salir sin esforzarse, y demás, algo en Hiro había ido en picada. Estuvo poco más de un mes lidiando con ello él solo, y finalmente explotó en ataques de ira que iban dirigidos exclusivamente a él, como si ahora que no tenía que preocuparse por su salud, tuviera tiempo de enojarse. La pregunta era ¿por qué estaba enojado? O deprimido… O decepcionado… Se dijo lo último en voz baja, recordando a Honey

Definitivamente necesitaba hablar con él, aunque no tenía idea de cómo abordar el tema sin que terminara en una pelea. Reconocía que el último tiempo su paciencia se había estado agotando y peleaba con el menor a la par, terminando a los gritos y yéndose cada uno por su lado luego. No se sentía orgulloso de ello, pero cada vez era más difícil sólo poner la otra mejilla mientras su hermano le despreciaba.

Tomó aire, intentando poner sus ideas en orden, y se dirigió a la habitación de ambos, entrando en silencio. Hiro tecleaba algo en su celular, el cual dejó a un lado apenas él cruzó la puerta y le miró, molesto por la interrupción.

-No vine a pelear-le advirtió, dando unos pasos hacia su lado, inseguro de si debía sentarse junto a él, o permanecer de pie. Al final optó por lo segundo, no sintiéndose bienvenido con la mirada que Hiro le lanzó en respuesta a su comentario-¿Podemos hablar?-

Claro que su respuesta fue un rotundo No, aunque no se esperó que su hermanito agregara que no había nada que hablar entre ellos.

-¡Por supuesto que hay algo!-le dijo en voz alta, maldiciendo mentalmente y recordándose que debía mantener la calma si quería lograr algo-Por favor, Hiro. Llevamos semanas peleando, me tratas como si me odiaras, ya ni siquiera me miras. Sé que algo te ocurre, y quiero ayudar a solucionarlo, siempre te demostré que podías contar conmigo, ¿por qué ahora no?-

-No tengo nada que decirte-fue la respuesta fría de su hermano, inconmovible. Se puso de pie con la intención de irse, y Tadashi no lo resistió más, sujetándolo de un brazo e impidiéndole la salida-¡SUELTAME!-

-¡No hasta que hablemos!-le dijo alterado, obligándole a permanecer en su lugar-¡Sabes que debemos solucionarlo! ¡No puedes seguir huyendo de mí, Hiro, nunca hemos resuelto las cosas así!-

-¡No hay nada que solucionar, lo hecho, hecho está!-el menor respondió mientras se sacudía inútilmente en un intento por zafarse del agarre que no le dejaba irse de allí.

-¡Dime qué es lo que está hecho al menos! ¡Confía en mí!-Tadashi casi le suplicó, sin soltarle. Es más, juraría que cada vez presionaba más su brazo, en un intento desesperado porque no le dejara solo una vez más-No importa lo que haya sido, juntos lo arreglaremos, siempre fue así-

Pero Hiro sólo negó, ignorando sus palabras, o más bien no queriendo hacerle caso. Al final intentó empujarle, pero tampoco funcionó, Tadashi era por mucho más fuerte que él, y no iba a soltarle hasta escuchar una respuesta positiva de su parte

-¡No confío en ti!-le gritó en un intento desesperado porque le liberara, aunque tampoco resultó, ganándose sólo más cuestionamientos.

-¡¿Por qué?! ¡¿Por qué no confías en mí?! ¡Siempre estuve allí para ti!-Tadashi le recordó, dolido por las palabras de su hermano, sacudiéndolo sin darse cuenta, incapaz de aceptar lo que Hiro le decía.

-¡No es verdad! ¡Me dejaste! ¡No te importó morir y dejarme solo! ¡Ni siquiera pensaste en lo que sería de mí cuando entraste a ese edificio!-el menor gritó con la suficiente angustia como para lastimarse la garganta, aunque no le importó-¡Sólo querías jugar al héroe! ¡Al mártir! ¡Nunca te importé! ¡Sólo querías dejarme atrás!-

Lo siguiente fue un silencio casi sepulcral, sólo interrumpido por la respiración agitada del menor, acompañada de unos casi imperceptibles sollozos, los cuales se cortaron cuando Tadashi volvió a sacudirle, obligándole a acercarse para verlo a los ojos, pero sin pronunciar ninguna palabra, al parecer las había olvidado todas.

-Sabes que nunca fue mi intención que las cosas pasaran así-al fin le dijo, serio, aunque por dentro un tumulto de emociones se arremolinaban, peleándose por tomar el control-Sólo quería ayudar, salvar a alguien importante para mí. ¡Tú deberías saber lo que es eso! ¡Hiciste lo mismo cuando yo estaba en el hospital! ¡No tienes derecho a reclamarme! ¡Yo estaba allí por ti! ¡Siempre estuve por ti!-

-¡No es lo mismo! ¡Yo SÍ hice todo eso por ti!-Hiro gritó-¡Sólo quería cuidarte, que no hubiese peligro para ti cuando salieras! ¡Tú fuiste quien prefirió correr el riesgo de morir a quedarte conmigo! ¡Quien me dejó atrás sin pensarlo por tan siquiera un segundo! ¡No te importé! ¡Nunca te importé! ¡Ni te importo ahora! ¡Sólo quieres arreglar esto para hacer tus cosas tranquilo sin lidiar conmigo! ¡En realidad estarías mejor sin mí, eso ya me quedó más que claro!-

Lo siguiente fue el sonido del menor al chocar contra el suelo cuando Tadashi le soltó de repente, muy impactado con todo lo que Hiro pensaba de él como para razonar que aún seguía jalando cuando abrió su mano. Le miró casi sin poder creerlo, dubitativo sobre si debía ayudarle, más aún cuando vio la marca que le dejó por haberle sujetado con tanta fuerza.

Iba a abrir la boca, pero Hiro no se lo permitió, poniéndose de pie y saliendo corriendo del lugar, sin darle tiempo a nada. No fue sino hasta unos minutos después que Tadashi notó que estaba llorando, que su hermano se había ido de allí llorando.

Y con todo ese peso, rompió a llorar también. Primero por el dolor, seguido de culpa asfixiándole desde lo más profundo. Nunca, ni una vez, se había detenido a pensar en lo que pudo haber significado para su hermano el verle correr hacia un edificio en llamas sin siquiera mirar atrás. Pensó en cómo se sentiría él al respecto si hubiese sido a la inversa, Hiro dejándolo, y sintió el sabor amargo de la bilis con sólo concebir la idea por un momento.

No supo siquiera cuánto tiempo estuvo allí, pensando en su hermanito de catorce años lidiando con tantos sentimientos él solo. La preocupación por su bienestar mientras estuvo en coma, su estado crítico, la auto imposición de encontrar al causante del accidente, la tristeza de haberse sentido abandonado...

Con razón el resto del grupo se hacía una idea de lo que pasaba, posiblemente a todos les cruzó el pensamiento de lo poco que podían valer para Tadashi si tan fácil habían sido dejados atrás. Pero Hiro era su hermano menor, él y tía Cass eran toda la familia que tenía, por supuesto que el impacto había sido mucho más grande. Además Hiro podía ser un genio a nivel académico, pero en lo personal, su forma de relacionarse con los demás, no era más que un niño. Un niño que casi no sabía de relaciones personales, que escondía su timidez con arrogancia, que en catorce años no pudo hacer ni una amistad por su cuenta, y que ahora había sido traicionado por su hermano, su mejor amigo.

Continuó en esa ronda de pensamientos cuando escuchó que tocaban la puerta, apresurándose a abrir creyendo que sería Hiro, pero fue su tía quien le llamaba, recordándole que ya era la hora de cenar, y preguntando por su sobrino menor al no verle allí.

-¿Aún no vuelve? ¿Qué hora es?-Tadashi preguntó mientras se tallaba los ojos cansados, buscando su celular y notando que pasaban de las once de la noche. Era el día de poesía en el café, así que cerraba más tarde, y por ende, cenaban más tarde, a veces incluso a media noche-Iré a buscarlo-ofreció a prisa, antes de que su tía se preocupase de más.

Mientras se ponía una chaqueta y tomaba ambos cascos de su moto, le explicó que habían tenido una discusión, pero no entró en detalles. Le pidió llamarlo si Hiro volvía mientras él estaba fuera, y corrió por su vehículo, tratando de pensar dónde se podría haber metido su hermanito a esas horas.

"Alerta roja. Si Hiro está con cualquiera de ustedes por favor informar, tía Cass y yo estamos muy preocupados" envió al grupo, casi rogando que alguno dijera que así era, pero recibió cuatro negativas, junto a muchas preguntas sobre lo que estaba pasando, y ofreciendo su ayuda. Envió un audio con una respuesta vaga sobre la pelea y comenzó a andar, buscando por todos los lugares que se le ocurrieron. Un par de veces llamó a su tía, conversación simple "¿Volvió?" "No" "Seguiré buscando"

Hiro no era tan irresponsable, pero había salido tan a prisa que había dejado su celular en la habitación, también su dinero, así que debió descartar los establecimientos de comida rápida, aunque en algunos miró por encima, por si acaso. También ignoró los lugares de robobatallas, su megabot había quedado en la habitación también. Miró parques, bibliotecas, y en las últimas horas hasta se atrevió a ir a hospitales, pero nada, nadie sabía nada.

Cuando por fin regresó a casa, ya había salido el sol. Su tía, desvelada como él, le recibió pálida por la preocupación, y peor se puso con la negativa de haberlo encontrado. Lo informó también en el grupo de WhatsApp, sabiendo que sus amigos estaban con el pendiente y que incluso Wasabi y Fred habían salido a buscarle. No tardaron nada en aparecerse en el café aún cerrado, armando un plan que abarcara más lugares dónde buscarlo por la ciudad y cómo repartirlos entre los cinco, mientras su tía montaba guardia en casa por si volvía. Al mediodía y tras no haber rastro de él, hicieron la denuncia correspondiente, esperando que con la ayuda de la policía dieran más fácil con él, aunque Tadashi creía que ya habían mirado bajo cada piedra.