El resto de ese día y el siguiente, fue muy poco lo que el equipo durmió, todos intentando dar con Hiro, apoyándose entre ellos y tratando de no pensar en las peores posibilidades. Hiro no era ni de cerca un suicida, así que se obligaron a descartar esa idea, y más bien se centraron en algún secuestro, aunque nadie había llamado por un rescate, así que no era una teoría con bases muy firmes tampoco.

Temblaron cuando les llamaron para reconocer un cuerpo, pero gracias a todos los dioses no era Hiro, ni siquiera se le parecía. Al tercer día Fred comentó que esa búsqueda debería ser el trabajo de un súper héroe, y el recordatorio del escáner mejorado de Baymax les golpeó a todos como una ridícula obviedad que ninguno consideró hasta ese momento. Si Hiro seguía en San Fransokyo, lo encontrarían.

Fue pesado para Tadashi que ahora la esperanza de dar con su hermano recayera en algo que él mismo había descartado en su momento, pero aun así debió tragarse sus sentimientos de culpa y abrir el contenedor donde todos los trajes habían quedado guardados, siendo aún más amargo para él el ver que había un séptimo traje allí, sin usar y con su nombre. Un diseño que combinaba con el de Hiro, y un propulsor en la espalda, que le permitiría volar al igual que a Baymax. Sus amigos no lo mencionaron, pero ninguno lucía sorprendido, todos sabían de su existencia. Otra culpa a la lista. Fue la mano de Honey sobre su hombro lo que le recordó por qué hacían esto, y que ya habría tiempo para hablar y arreglar las cosas. Activó a Baymax, quien había estado fuera de funcionamiento desde que le mandó escanear a Hiro días atrás, y tras el robot diagnosticar el estrés y falta de descanso de todos los presentes, le puso el traje mientras le explicaba lo que ocurría, y que debía usar su escáner para encontrar a Hiro. El robot, casi por voluntad propia, como si sintiese la misma preocupación que una persona, abrió sus alas, y llevando a todo el equipo consigo, voló a la altura suficiente como para tener una vista completa de la ciudad de una sola vez y realizar velozmente la búsqueda.

-Encuentro una coincidencia con Hiro en ese lugar-dijo señalando algunos edificios del muelle, donde había por igual depósitos y oficinas abandonadas, la mayor parte ya tomados por delincuentes de la zona. Negó saber su estado de salud desde tal distancia, pero aseguró que seguía con vida, puesto que podía detectar el calor que desprendía su cuerpo.

No tardaron en volar hacia el lugar, deteniéndose en el edificio de en frente para terminar de evaluar la situación. Había aproximadamente veinte personas allí dentro, algunas armadas. Baymax reconoció a uno de ellos como Yama, pero no tenía registro de los otros hombres.

No hicieron el gran plan, entrar, golpear a todos en su camino hasta encontrar a Hiro, salir. Nada de complicaciones, hasta Wasabi estuvo de acuerdo con ello, lo crucial sería la velocidad.

El primer impacto que recibieron los de adentro fue el de una pared cayéndose, gracias al puño cohete de Baymax. Hicieron el agujero un piso más arriba de dónde el escáner indicaba que estaba Hiro, a fin de no lastimarlo, y mientras los héroes peleaban contra quienes iban apareciendo, Tadashi bajó lo más aprisa que pudo hasta dar con la puerta tras la cual se supone su hermano se encontraba.

-Cerrada…-gruñó viendo alrededor, pero no había ninguna llave a la vista, Baymax cerca de él retenía a los dos hombres que se encontraban en ese piso, así que al final no le quedó de otra más que advertir a Hiro hacerse a un lado y abrir la puerta de una patada. Se le fue el alma al piso cuando le vio.

Lleno de golpes y con la ropa rasgada en varias partes, sangre seca en su rostro y donde alcanzaba la vista, sentado contra una pared, ni siquiera sabía si estaba consciente o no; no había reaccionado a la patada de la puerta…

Corrió a su lado, ignorando al otro hombre allí, quien casi le hiere de no ser por Baymax, que frenó el golpe mientras escaneaba a Hiro, informando estado de deshidratación y algunas fracturas. El robot siguió hablando pero Tadashi ya no lo escuchaba, concentrado en que su hermano despertara, prometiendo llevarlo lejos de ese lugar, jurando que todo estaría bien.

-Tadashi…-escuchó bajito, casi en un susurro, y sus ojos se encontraron con los de su hermano, que le miraba débilmente, quizás confundido por el traje que el mayor portaba. Quiso decirle lo que ocurría, pero un fuerte ruido del piso de arriba le recordó al Hamada que el plan era sacar a Hiro de allí. Ya habría tiempo para explicaciones y disculpas.

Ordenó a Baymax ir por el resto del equipo mientras activaba con dificultad sus propios propulsores, luchando por mantener el control y no lastimar a Hiro más de lo que ya estaba. Con un penoso equilibrio pudo volar fuera, aferrando a su hermanito con fuerza contra su pecho, yendo al punto de encuentro que habían acordado antes de entrar, el techo de un edificio no tan lejos de allí.

Baymax no tardó en aterrizar a su lado, con los cuatro héroes restantes, y enseguida su atención se centró en su pequeño paciente, curando algunas heridas superficiales pero informando que en un hospital debían tratar el resto. Le inmovilizó una pierna y con cuidado le levantó, aludiendo aquello a una fractura en una costilla. "Sigue en su lugar, pero podría moverse y perforar un órgano si no se lleva adecuadamente" había explicado, mientras esperaba la autorización para volar. El resto no tardó en aferrarse a su cuerpo para el viaje, mientras Tadashi volaba junto a ellos, su mirada fija en su hermano, quien en algún momento había vuelto a quedar inconsciente.

Fueron sólo minutos los que demoraron en llegar a urgencias, dejando a Hiro sobre una camilla mientras gritaban por atención, la que llegó enseguida. Luego llamaron a Cass y se cambiaron antes de que llegara, diciendo haberse enterado al mismo tiempo que ella, por uno de los misteriosos héroes.

El tiempo en la sala de espera fue eterno, ni siquiera se atrevieron a debatir sobre cómo Hiro había terminado en ese lugar, ya le preguntarían luego. Estaba vivo y fuera de peligro según el diagnóstico de Baymax, y era todo lo importante.

Un médico salió luego de lo que parecieron siglos, dando el diagnóstico, similar al que ya el robot había hecho. El mayor problema había sido los tres días sin ningún tipo de líquidos, pero ya lo estaban tratando con sueros. Tenía dos fracturas de importancia, y algunas fisuras menores. Golpes que según las marcas habían sido dados a puños y patadas, dos con un objeto rígido, su pierna, y el que había provocado la rotura de la costilla, que afortunadamente no se había desplazado y sanaría bien si hacía el reposo suficiente para permitir al hueso soldar. Había un par de cortes ya sanando, y una marca de presión en su brazo izquierdo, que supusieron se había hecho el mismo día de su desaparición, por el color y tamaño del moretón que allí había. Tadashi sintió que podría morirse por ello, él sabía bien cómo se había hecho esa marca, y quién era el culpable. Aun así no se atrevió a decir nada, estaban todos apenas digiriendo la noticia para soltar más en ese momento, además ya les había contado toda la discusión, seguro ya lo sabían.

Les dejaron entrar a verle en grupos de a dos, pero tras el diagnóstico se sintió cobarde para hacerlo acompañado. Si Hiro le iba a echar a patadas, prefería enfrentarlo solo. Así que su tía entró con un insistente Baymax, que Tadashi no recordaba haber programado para que fuera tan pendiente de la salud de Hiro, imaginó eso se debía al tiempo que habían compartido mientras estuvo en el hospital. Hiro era la prioridad número uno de su robot, aunque no le pareció mal la idea. Luego entraron Wasabi y Honey, Fred y Gogo, y por último fue su turno. Al menos nadie le dijo que Hiro no quería verle, ese era un avance.

Sin la sangre ensuciando su rostro, y con la bata fresca que el hospital había proporcionado, ya no se le veía tan mal como lo recordaba cuando le pusieron en la camilla al traerlo. Lucía tranquilo, aunque agotado, pero no le miró con el odio que recordaba de días atrás. Aun así, tampoco había el mismo brillo, supuso que eso sería algo que intentaría recobrar con el tiempo.

-¿Cómo te sientes?-preguntó dudoso de cómo iniciar la conversación. La única respuesta fueron lágrimas, y su mente tuvo que descartar peores escenarios que un secuestro, Baymax no había dado indicios de ningún otro tipo de ataque. En vez de eso, casi corrió a su lado, sujetando su mano con cuidado, repitiendo que todo estaba bien, que estaba a salvo allí con ellos.

Hiro negó mientras lloraba, no era miedo lo que sentía, era culpa. Culpa por todo lo que dijo antes de irse, por haber estado tres días creyendo que moriría sin la oportunidad de disculparse. Había intentado escapar y le rompieron una pierna, le fracturaron una costilla, y sólo pudo esperar entonces, a que alguien le encontrara en ese abandonado lugar.

-No te odio…-inició el menor-Todo lo que te pasó fue mi culpa, todo es mi culpa-lloró

Tadashi intentó negarlo, pero Hiro no le dejó hablar. Le recordó las peleas ilegales, como Tadashi le ayudó dándole un nuevo proyecto, una nueva meta. La feria de ciencias, y su descuido de dejar todo su trabajo a la mano de cualquiera.

-Si no hubiera sido tan irresponsable, habría ingresado a la universidad antes, y ninguno habría estado en esa feria en primer lugar. Callaghan no habría robado mis microbots y no habría habido ningún incendio. Fue todo mi culpa-el menor finalizó angustiado, soltando un respingo cuando Tadashi le abrazó en un intento por calmarlo.

-No lo fue, tontito. Nada de lo que pasó esa noche fue tu culpa-Tadashi inició con un tono tranquilizador-Callaghan fue quien inició el fuego y las explosiones, si no lo hacía en ese momento, habría sido en otro, él estaba decidido a completar su venganza, y nadie más que él es responsable por ello-

-Yo nunca debí entrar allí, y no me va alcanzar la vida para compensar todo lo que te hice pasar desde ese momento-siguió, sintiendo a Hiro tensarse en sus brazos al mencionar el tema-No puedo justificar un impulso, pero sí el hecho de que dejé pasar los meses y nunca te hablé al respecto, dando el tema por sentado cuando no lo estaba-

Se separó lo suficiente como para besar su frente y verlo a los ojos un momento, limpiando las lágrimas que no parecían querer detenerse.

-Es egoísta de mi parte, por lo que no voy a pedirte de inmediato que me perdones, pero ¿podrías darme la oportunidad de intentar arreglarlo?-pidió dubitativo, sonriendo cuando su hermanito sólo asintió como respuesta, quizás aún muy conflictuado con sus propios sentimientos como para dar una respuesta más completa.

Estuvieron en ese abrazo a medias un momento más, cuando su tía volvió a ingresar, ahora acompañada de un oficial, quien sólo había recibido el informe de que el menor desaparecido había sido rescatado por los grandes héroes, pero sin mucho más sobre el caso. Entonces tocó escuchar lo que había ocurrido.

Al parecer la huida de Hiro, sin celular y sin dinero, sólo le había llevado a un parque no muy lejano a su casa. Había estado allí hasta que comenzó a oscurecer, y en su camino de regreso, se cruzó con Yama, quien le recordaba bien por la humillante derrota que le había dado una noche de peleas de robots en el callejón, seguida de su retirada "triunfal" de aquel mundo, lo que había resultado aún más humillante para él. Le habían subido a un auto y le habían llevado con la promesa de liberarle con la única condición de construir para él un robot invencible para las batallas. Hiro se negó y lo golpearon y encerraron sin comida ni agua hasta que cambiara de idea. Cuando trató de escapar, se aseguraron de que no lo intentase otra vez, y allí le dejaron los tres días, hasta que el grupo de superhéroes le había salvado.

Cuando las patrullas llegaron a los muelles, por la alerta de la escandalosa batalla de los grandes héroes, sólo pudieron apresar a la mitad de los hombres, los que estaban atrapados por alguna de las composiciones químicas de Honey Lemon. Yama no estaba entre ellos, así que enseguida dieron la orden de captura, mientras prometían protección a la familia Hamada.

-Ahora siento lo que tú, cuando le quitaste a Baymax su chip de cuidador-Tadashi comentó mientras apagaba la televisión, molesto con las noticias que no daban señales de la captura de quien tanto daño había hecho a su hermano menor. Si estuviera frente a él, no dudaría en ordenarle a Baymax destruirlo. Se arrepintió de hacer sentir mal a Hiro cuando le contó esa parte de la historia.

Suspiró y volvió su mirada a su hermano, quien se había mantenido en silencio la mayor parte de esos tres días que había estado en el hospital. Luego de la reconciliación inicial no habían vuelto a retomar la conversación, y ya le darían el alta. Tadashi planeaba continuar con ello estando ya en casa, pero no sabía lo que Hiro pensaba al respecto.

Iba a decir algo más cuando su tía entró con un conjunto de ropa limpia en sus manos, seguida de un enfermero que ayudaría a Hiro a vestirse. Al parecer ya era hora de volver a casa. Ella salió de allí para darle a su sobrino privacidad, mientras Tadashi y el otro joven le ayudaban, evitando que se moviera más allá de lo necesario. Le pusieron en una silla de ruedas e hicieron el traslado en ambulancia por mayor comodidad, seguidos por una patrulla, aunque a Tadashi más le tranquilizaba saber que sus amigos los seguían desde un poco más lejos, con sus trajes y listos para cualquier cosa, lo que por suerte no ocurrió. Yama se estaba ocultando, por lo visto estaba siendo razonable y no atacaría a plena luz del día.

Una vez en la habitación, y a solas, Tadashi juntó coraje para por fin encarar a su hermano, dispuesto a retomar la conversación desde donde la habían dejado. No necesitaba a Baymax para saber que Hiro no había mejorado ni un poco respecto a su depresión. Sólo que ahora se quedaba en silencio en vez de enojarse. Quizás tras las disculpas no tenía a nadie contra quien dirigir su enojo y por eso había optado por encerrarse en sí mismo. Esta vez no lo dejaría pasar.

-Fui injusto contigo…-inició-Te hubiésemos encontrado al primer día si no te hubiera obligado a abandonar todo lo de los héroes-le dijo con pesar, recibiendo de Hiro sólo una mirada silenciosa.

-Estaba asustado de lo que podría ocurrirte si seguías con ello. Ya había experimentado en carne propia lo que fue hacerme el héroe, y escuchar de todas las veces que estuviste en riesgo, que casi mueres mientras no estaba allí para cuidarte, simplemente me aterré. No podía concebir la idea de que te arriesgaras así, y no me detuve a escuchar que habías tomado medidas para los riesgos, que incluso me querías como parte del equipo. Fui un idiota y lo lamento. Prometo escucharte la próxima vez-le dijo con sinceridad mientras se sentaba a su lado

-Yo tampoco fui justo contigo-Hiro respondió con la voz rasposa, como si estuviese conteniendo las ganas de llorar-Me dejé llevar por mis emociones, culpándote por no entenderme pero sin hacer el intento de decirte lo que me pasaba tampoco-

-El tiempo que estuviste en el hospital, que ni siquiera podía hablar contigo, fue el más aterrador de mi vida. Estaba lidiando con la posibilidad de perderte, sin entender cómo habías terminado en ese edificio en primer lugar. Culpándome por mis errores, a ti por los tuyos, y sintiéndome peor porque te estabas muriendo y no debía estar enojado contigo-le dijo, haciendo un gesto para que no le interrumpiera. Había pensado mucho en ello, y quería decirle todo de una vez, ya luego le tocaría su turno a Tadashi.

-Luego descubrimos lo de Callaghan, seguimos su pista mientras iba a verte al hospital y sonreía a tía Cass por cada diagnóstico positivo que te daban. Prometiendo que pensaría lo de la universidad, cuando la cabeza no me daba para más de tantas cosas que estaban pasando. Haber salvado a Abigail, a costa de perder al Baymax original, tu último invento, lo último que tenía de ti. Encontrar el chip y usar tu laboratorio para construir otro, corriendo contra el reloj, con miedo y vergüenza de que despertaras y no lo vieras contigo, que me odiaras por ello. Y que cuando por fin creí que pude arreglar todo, que tú estabas mejorando a pasos agigantados, te decepcionaras de que tu robot de cuidados médicos hubiese sido usado con otro propósito. Que me lo prohibieras, como si hubiese obrado mal. Y debí tragarme todo y asentir. Porque eres el mayor y tienes razón. Porque soy un idiota que se busca él solo todos sus problemas. Porque si hubiese hecho el registro a la universidad cuando me lo dijiste, en vez de dedicarme a pelear, ese incendio no hubiera ocurrido, o al menos no hubiésemos estado allí-para ese punto Hiro tenía las manos a cada lado de la cabeza, incapaz de sostenerle la mirada a Tadashi, perdido en lo que decía, en la culpa que todavía le daba, y el esfuerzo sobrehumano que era poder seguir hablando de una forma coherente. Quería sacarlo todo. Le pesaba y le dolía, a ratos sentía que se ahogaría en todo lo que tuvo que callar, y que por fin dejaba salir. Su arranque de enojo y desesperación no contaban para él, cada palabra se sentía como si fuera la primera vez que la decía. Y aunque el nudo en su pecho parecía comprimirle cada vez más, de la misma forma sentía que poco a poco se iba liberando. Fue eso lo único que le dio la fuerza suficiente para seguir.

-Y entonces finalmente te dieron el alta y todos los sentimientos volvieron. El dolor que sentí cuando te vi casi morir en ese lugar, que no te importara que yo estaba parado a tu lado, y prefirieras correr a ayudar a otra persona dejándome solo. Era tan duro verte sonreír, retomar tus clases, tu vida, y sentirme tan ajeno a todo, que ya no supe cómo manejarlo. No supe cómo tratar el hecho de que no te importo tanto como tú a mí. Y entonces me empecé a enojar. Y cada pelea que teníamos me hacía sentir peor, pero no podía controlarlo, ¿sabes? Era como un monstruo creciendo dentro de mí que quería terminar de alejarte para poder regodearme en mi soledad a gusto. Ya no me querías, ¿Qué caso tenía? Pero tú insistías en acercarte y peor me ponía, más culpa me daba. Y ya no sabía qué hacer, aún no sé qué hacer. No quiero que me odies-finalizó su monólogo sin poder evitar por fin llorar al respecto. Nunca había sido bueno para hablar de lo que sentía, no quería iniciar en ese momento ni con ese tema, pero cuando estuvo encerrado, creyendo que moriría, se arrepintió de todo lo que dijo, y de todo lo que no dijo también. Por eso ahí estaba, soltándolo todo, sintiendo cómo cada herida ardía al volver a abrirla. Pero no lo podía evitar, Tadashi le dio la oportunidad de hablar, y lo hizo. No sabía si alguna vez habría otra…

-Hiro-Tadashi se sintió en la necesidad de aclarar, antes que ninguna otra cosa-Nunca dejé de quererte, no pienses eso. Si existe una persona en este mundo a la que voy a amar toda la vida, sin importar lo que haga o deje de hacer, es a ti. Siempre, y sin condiciones. Nunca dudes de eso. Puedes cuestionar mi sentido común, o mis no tan brillantes ideas, pero nunca el hecho de que eres lo más importante para mí-

Su hermano sólo le observó en silencio, no negó ni asintió, haciendo a Tadashi preguntarse si le creía, y en caso de que no, si podría convencerle, asegurarle que así era. En vez de eso, prefirió seguir, había mucho por hablar, muchas cosas que poner en claro y disculpas que darse. Escuchar nuevamente y en detalle todo lo que su hermanito había sentido fue un balde de agua fría ¿Cómo Hiro siendo tan pequeño había logrado cargar con tanto en absoluto silencio? Incluso tía Cass le había gritado por hacer algo tan irresponsable, aunque el regaño terminó en la castaña llorando sobre su hombro, suplicándole no volver a hacer eso nunca más, recordándole que esa familia eran sólo ellos tres, que Hiro y ella no sabrían qué hacer si le perdían. Su hermanito ni siquiera estuvo presente en esa conversación llena de promesas y palabras de cariño, pero para Tadashi aquel había sido el cierre del tema. Ni una sola vez pensó en Hiro, y por culpa de ello, ahora estaban donde estaban. Su hermano en una cama, creyendo que ni siquiera le quería, odiándose por sus propios sentimientos, y posiblemente incapaz de creer todo lo que el mayor le diría.

-Escucha, nunca, jamás, ni una vez siquiera, pensé en dejarte solo. Aquel día, cuando corrí dentro del edificio, en mi cabeza sólo estaba el deseo de ayudar a alguien importante para mí. Porque podía, y porque alguien tenía que hacerlo. Y como un idiota me vi a mi mismo sacando a Callaghan sin el menor daño, como si tuviera algún poder además de mi estupidez-

-Sé que pude morir, que nada justifica mi accionar o mi falta de razón. También sé que trataste de detenerme, y como el imbécil que soy, no te hice caso. No fue hasta hace poco que me imaginé nuestra situación al revés, y todo lo que pude haber sentido si tú hubiese corrido en una misión suicida dejándome atrás. Me sentí miserable, y sólo suponiendo. Realmente lo que te hice pasar debió ser muchísimo peor. Hiro, lo lamento como no tienes una idea. No ha habido momento en que no desee recrear ese día y quedarme a tu lado-le juró, tomando su mano con firmeza, buscando su mirada para encontrarla igual de empañada que la suya. Ni siquiera notó cuándo fue que comenzó a llorar a la par de su pequeño hermano, pero eso no era lo importante.

-Luego me contaron lo que realmente había pasado, lo que Callaghan había causado y todo lo que hicieron por detenerle. Estaba tan asombrado… pero también asustado e indignado. Pensando que casi morí por un hombre que me había dejado a merced de las llamas, que había causado aquello por una venganza inútil, sin importarle a quién dañase en el camino. Y ustedes habían puesto en peligro sus vidas para detenerle ¡Habías entrado a otro espacio donde casi te quedas atrapado sólo por salvar a su hija! ¡A la hija del que casi mata a tu hermano! Estaba tan orgulloso y aterrado, Hiro…-

-No lo pareció…-el menor se vio en la necesidad de interrumpirle, su voz dolida por lo que eran sus propios recuerdos-Estabas molesto con nosotros, nos dijiste que habíamos sido imprudentes, y no te importó escuchar todo lo que habíamos trabajado intentando hacer lo que creíamos era un bien. Sólo nos regañaste y prohibiste usar tu invento para algo que no fuera curar, incluso me amenazaste con decirle todo a tía Cass si seguíamos "jugando a los héroes"-

Tadashi debió pasar saliva con dificultad. No podía asegurar o negar esas palabras, porque no las recordaba con exactitud. Pero al parecer Hiro sí lo hacía, y le dolían incluso a esas alturas.

-No era enojo…-intentó justificarse, debiendo también confesar lo que sintió durante el transcurso de la historia que sus amigos le contaron-Estaba avergonzado, en gran parte. Y muy dolido. Pero no con ustedes-

-El profesor Callaghan era mi héroe, mi profesor favorito y un ejemplo a seguir para mí. Me apenó demasiado haber intentado sacrificarme por ayudarle, y después saber la verdad, lo poco que yo valía para él. Era un peso que incluso ahora me duele asumir. Cada que estoy en la universidad e inconscientemente lo busco, o pienso en su opinión sobre el tema en que esté trabajando, me siento más y más avergonzado. El tipo casi me mata, casi te mata a ti también, y yo debo cargar una cicatriz de por vida por creer que valía la pena arriesgarme por un hombre así. Si en ese momento reaccioné mal a la idea del Big Hero 6, o 7, fue porque no quería seguir recibiendo el constante y humillante recuerdo de lo idiota que había sido. Perdona que nunca te lo dijera, no creí que fuera algo con lo que necesitaras cargar-reconoció

Hiro guardó silencio a la par que Tadashi intentaba reacomodar sus ideas originales. Cada uno sentía la culpa por lo que no dijo, y lo que sus acciones causaron en la persona más importante que tenían. Era terrible lo que las palabras podían hacer, ya sea que fueran dichas o no. En este caso, la ausencia de las mismas había creado una brecha tan grande entre los hermanos, que por un instante el menor llegó a preguntarse si alguna vez volverían a estar bien del todo.

-En serio nunca quise dejarte solo, ni por un segundo-el mayor intentó cerrar, sabiendo que aún les quedaba demasiado por hablar, pero sin saber si podían continuarlo ese mismo día. Hiro se veía agotado, y él no estaba mejor. Sólo quería abrazarlo y olvidar que casi le pierde a manos de un maldito desgraciado como Yama. Dios, si le tuviera en frente le daría tantos golpes que acabaría preso…-Hiro, te amo más que a nada en este mundo, o en cualquier otro. Y sí, soy un idiota, porque si por un momento te hice dudar de ello, entonces indefectiblemente hice algo mal. Espero con el tiempo pueda demostrarte lo mucho que eres para mí, lo cerca que me sentí de la locura cuando desapareciste, y el alivio y gratitud que siento por tenerte aquí conmigo. Te juro que el miedo al estar rodeado por las llamas no se pudo ni siquiera comparar con la idea de intentar llevar una vida sin ti. No sé qué locura habría cometido si no te encontrábamos, ni quiero pensarlo tampoco. Sólo sé que mi vida no tendría sentido si no estás aquí conmigo-volvió a insistir, acercándose más, en busca de un abrazo que el menor no rechazó.

Le estrechó con fuerza, sintiéndolo temblar en sus brazos, creyendo por un momento que le estaba causando daño, pero el menor no le dejó soltarlo.

-Me tuve que despedir de ti-dijo en un susurro tan tenue que Tadashi casi no consiguió entenderle. Casi

-Fue cuando llevabas poco en el hospital, que nadie sabía nada ni podían darnos respuestas claras. Por momentos te estabilizaban, y luego entrabas en paro o algo más ocurría. Fueron los peores días de mi vida. Entonces una doctora salió de tu habitación y nos dijo que no ibas a sobrevivir la noche, que mejor entráramos a despedirnos. Creí que moriría ahí mismo, ni siquiera sé cuánto lloré esa vez, tampoco recuerdo qué fue lo que te dije. Sólo recuerdo que sabía que no podías escucharme, que por mucho que te rogara o te llamara, lo que estaba en esa cama conectado a un respirador ni siquiera era mi hermano. No podía ni verte la cara por las vendas, no podía tocarte, no podía más que debatirme sobre si mi último recuerdo tuyo sería el de esa cosa ocupando una cama, o el de tu espalda dejándome atrás. Fue el único momento en que pensé en acabar con todo, ir allá donde estuvieras y que todo lo demás dejase de doler. Tampoco puedo recordar lo que me detuvo de hacerlo. Quizás tía Cass, quizás fue que no tuve el valor, no lo sé. Todo es borroso en los siguientes días. Despertaba por ratos para preguntar por ti, y el resto era oscuridad, el deseo de morirme para no quedarme solo. No supe más nada, son espacios que incluso ahora tengo en blanco. Luego Baymax apareció, y había un nuevo motivo allí, en frente mío. Quizás hayas odiado al Big Hero 6, pero a mí me salvaron la vida, dos veces de hecho-mencionó ahogado, intentando respirar en ese océano de dolor que parecía querer hundirlo cada que intentaba tomar aire.

Tadashi sólo lloraba sin dejar de abrazarlo. Esa parte de la historia la desconocía por completo, nadie le había mencionado lo que habían vivido en sus momentos más críticos, y aunque entendía el por qué, también era algo que necesitaba escuchar para entender todo lo que estuvo ante sus ojos y él no vio. Ahora las palabras de Baymax tenían mucho más sentido cuando hizo el diagnóstico de Hiro, y le advirtió de la depresión del menor. Él había pasado tres días sin noticias y creyó que moriría de una crisis nerviosa ¿Cómo debió haber sido para un niño de catorce años al que un desconocido le decía que entrara a despedirse de su hermano mayor porque irremediablemente moriría? Él no habría podido resistirlo, debió reconocer. Habría muerto antes de cruzar la puerta y enfrentarse a su familia en tal estado.

-Nunca permitiré que vuelvas a sentirte así-le prometió intentando mantener firme su voz a pesar de la conmoción y el temblor que le recorría, sólo comparable al de su pequeño hermano-Te juro, Hiro, que jamás volverás a sentirte de esa forma. No mientras yo pueda hacer algo por evitarlo-

-Te amo…-fue la única respuesta que el menor pudo encontrar, sintiéndose ya muy agotado como para decir o escuchar otra cosa. Por ese día ya había tenido más que suficiente.

-Y yo a ti-Tadashi afirmó acomodándose a su lado para dejarle descansar contra su pecho, acariciando su cabello buscando calmarlo y ya de paso tranquilizarse él. Era tanto lo que hablaron y quedaba mucho más, lo sabía. Pero estuvo de acuerdo con lo que su hermano no dijo, por un día había sido suficiente, demasiado incluso. Con algo de suerte y mucho trabajo, ese amor que ambos aseguraban tener, sería suficiente para que su relación se compusiera. Nunca sería igual, ambos lo sabían, pero no por ello dejarían de luchar. Eran hermanos, familia después de todo. Y no había nada que les importase más que eso.

Bueeeno, ni yo sé muy bien qué decir a estas alturas. Quise hacer una historia centrada en sentimientos, y salió esto.

Voy a meterme de lleno en el fandom de Big Hero 6, y también en el crossover que tiene con la película Coco. Iré escribiendo cositas aquí y allá, y viendo cómo me va con ello.

Respecto a palabras, quise dejar un final semi abierto. Sí, estos dos hablaron, pero no por eso todo está arreglado. Son cosas que llevan tiempo, compromiso, y trabajo. Si la historia es bien recibida, quizás más adelante le haga un epílogo, pero no prometo nada. De momento estoy satisfecha con el final que le di.

Gracias a quienes llegaron hasta acá, espero leerlos con sus tomatazos, críticas, comentarios, y cualquier cosa que sientan que deben decirme.

Un abrazo tamaño Baymax, y nos vemos en la siguiente historia. 3