¡Wihiiiiiiiiii! Termine este capítulo, de nuevo será narrado por T.K y…bueno, espero que no les aburra :D

CAPITULO 15

"En un beso, sabrás todo lo que he callado"… ¿seré capaz de hacerle justicia a ese poema? En realidad no lo sé, y tampoco sé porque llego a mi mente aquella frase, justo en este momento. Tengo miedo, no quiero pensar en lo que pasara después de esto, ¿estoy haciendo lo correcto?, ¿es bueno dejarme llevar por mis impulsos? Creo, que ya es demasiado tarde para arrepentirme, los latidos de mi corazón ya no pararan aunque deje de respirar, y mis labios no retrocederán, no ahora que están tan cerca de probar aquella tentación divina.

Un segundo antes de que nuestros labios se toquen por primera vez, escucho pasos a mis espaldas. Rápidamente ambos nos apartamos, veo en sus ojos, que aún permanecen cristalinos por las lágrimas, cierto pudor parecido al que comienza a invadirme. Volteo para observar a quien irrumpió nuestro momento. Lo primero que vi fue una cabellera roja, nos miraba a Kari y a mí con cierta vergüenza. Corrí a ella como el día de ayer para abrazarla, fingiendo que era la primera vez que me encontraba con la chica. Su sorpresa se hizo evidente para mí y solo pudo mascullar un simple "hola", lo que quería decir era "Nos vimos ayer T.K". Aunque el abrazo fue sincero, después de todo, probablemente me salvo de cometer un grave error, ¿cierto?

Cuando deje libre a mi amiga su vista se clavó en Kari, para después dejarla estática en nosotros dos. Pregunto que hacíamos ahí, y ambos, como si nos hubiésemos puesto de acuerdo, balbuceamos cosas sin sentido hasta que dijimos que solo habíamos ido a comprar algunas cosas. Después tome las bolsas que Kari llevaba y me adelante algunos pasos dejando atrás a las dos chicas que susurraban cosas muy difíciles de comprender. Pero no me importaba eso, lo único que traía en la cabeza era el rostro de Kari tan cerca de mí, su respiración, sus ojos cerrados. Mis pensamientos fueron interrumpidos por la voz de Sora, me detuve para esperarlas. Iniciamos una conversación algo trivial acerca del festival deportivo, y aunque me concentre en prestar atención en sus palabras mi mente esta en otro lado. Evito la mirada de Kari porque mis ojos se dirigen inevitablemente a su boca, sin embargo no la puedo esquivar por mucho tiempo. Para mi fortuna la persona que siempre me trae en este trance se despidió y no pude evitar sentir un ligero alivio, aunque fue por muy poco tiempo.

-Dime, T.K, cuando yo llegue, ¿interrumpí algo?- pregunto la pelirroja con una sonrisa extraña.

-No…no- solo logre repetir la respuesta que ya había dado.

-¿Sabes?, será mejor que te apresures o "D" se te va adelantar, arriésgate antes de que él llegue para confundir a Kari- dijo con cierta nostalgia en su voz, tal vez por recordar lo que paso entre ella, Tai y mi hermano hace tiempo.

-No sé de qué me hablas, es más, no sé quién es ese tal "D". Ya me tengo que ir, nos vemos.

Y así, sin decir una palabra me aparte de Sora para encaminarme a casa. Obviamente sabía quién era el tal "D", Davis, reconozco el miedo que siempre, de alguna u otra forma, siempre ha plantado en mí, sus ojos me lo han dicho infinidad de veces, al ver a Kari de la misma forma que yo. Sin darme cuanta comienzo a correr cerrando los ojos, al abrirlos, me doy cuenta de que frente a mi hay una persona, pero me es imposible frenar, solo escucho el estruendo de mi cuerpo al caer sobre la silueta, y un pequeño grito que me informa, que a quien estoy aplastando es una chica.

-Lo siento, estaba distraída- dice sin una pizca de molestia, a pesar de la posición en la que se encuentra.

-Discúlpame tu a mí, no debí correr de esa forma tan abrupta- digo al tiempo que me levanto extendiéndole mi mano para levantarla.

Al tenerla frente a mi recuerdo vagamente haber visto sus ojos verdes en algún lado, su cabellera negra confirma mis sospechas.

-¿¡Ichinose!? Eres tú, lo siento, lo siento, espero que esto no repercuta en mi expediente- la chica a la que acababa de arrollar era la representante de la clase, Kari me lo había mencionado.

-¿De qué hablas Takaishi? Eso fue un accidente. Pero, tendrás que hacer algo por mí.

-¿De qué se trata?- su sonrisa me decía que no era algo bueno.

-Lo sabrás mañana, por ahora te dejare con la duda, me tengo que ir.

Dibujo una sonrisa algo...maliciosa, estaba por irse cuando me di cuenta que su rodilla estaba sangrando.

-Espera delegada- se detuvo ante mi llamado-. Tu rodilla, tienes sangre.

Ella observo al lugar que le había indicado, palideciendo al instante. Saque de mi mochila una vendita que siempre me ponía mamá por si me lastimaba jugando basquetbol, y acercándome la coloque en su herida, un poco apenado.

-Gra…Gracias Takaishi- apenas y pudo articular esas palabras.

Me dedico una mirada de sorpresa con su rostro ligeramente ruborizado. Nos despedimos y partimos por caminos diferentes.

Al día siguiente, decidido a controlar por completo mis impulsos cuando estuviera cerca de Kari, salí de casa para ir nuevamente a la escuela, anhelando la tranquilidad que siempre se vivía en el salón una vez adentro. Pero me encontré con todo lo contrario, al pasar por cada pasillo lo único que escuchaba eran gritos y más gritos, cuando llegue a mi respectivo salón no fue la excepción, incluso podría decir que era el lugar de donde salía más ruido. Abrí la puerta determinado a llegar hasta mi lugar libre de todo el bullicio, pero un grito me tomo desprevenido, desvaneciendo mi idea.

-¡Takeru!- grito Ichinose -, ¿quieres unirte al equipo de basquetbol? Solo nos falta uno.

-¿Yo?- por su mirada de complicidad comprendí que eso era lo que no me había dicho ayer, dejándome en suspenso-. Está bien, si no le molesta a nadie.

-Perdón por no mencionarte esto ayer-dijo una vez que me acerque.

-Descuida, me gusta el basquetbol.

-¿De verdad? Qué suerte, pensé que te molestarías.

-Para nada, por cierto, ¿Cómo está tu rodilla?- pregunte recordando el incidente del día anterior.

-Mucho mejor, solo fue un raspón, gracias- sonrió dulcemente.

-Bueno Ichinose, te ayudare con este alboroto.

-De acuerdo, tú puedes escribir los nombres en la pizarra- me entrego un plumón, y después, con algo de pena agacho la cabeza-. Oye, ¿te importa que te llame Takeru?

-Claro que no.

-Entonces, tu puedes llamarme Ayumi.

-¿Eh? No podría hacer eso, sería como llamarle por su nombre al presidente- solté una carcajada que termino por contagiarla a ella.

Mientras escribía los nombres que mi jefa me indicaba, de reojo observaba a la chica castaña que se encontraba alejada del bullicio. Desde este punto la podía observar tanto como quisiera sin que ella se percatara, y eso, internamente me hacía muy feliz. De repente mis ojos volvieron a ver a Kari, pero mi vista fue obstruida por un chico de tez morena llevándosela de la mano. Quería salir corriendo tras ellos, pero no podía abandonar la tarea que estaba haciendo. El timbre para iniciar las clases sonó y ellos aún no regresaban. Minutos antes de que el profesor llegara cruzaron la puerta, ambos lucían desorientados, me atrevería a decir que Kari se soltaría a llorar en cualquier momento. Así transcurrió el resto del día, sentía en el aire los secretos que los tres guardábamos, difíciles aun de asimilar por cuenta propia, en algún momento uno de nosotros trataría de huir, y la primera en hacerlo fue Kari, al no asistir la mañana siguiente a clases.

Aquella mañana me había levantado con una energía sorprendente por una extraña razón. Pero al llegar al salón no vi a Kari, Davis llego después que yo y me saludo como siempre lo hacía. Ambos permanecimos juntos hasta que sonó la campana, esperando con impaciencia a que pareciera la misma persona. Pero nunca llego. Mi preocupación no podía crecer más, así que a la mitad de la primera clase salí del salón con el pretexto de que me sentía mal. Cuando estaba por cruzar la salida de la escuela sentí una presencia detrás de mí.

-¿A dónde vas?

-¿A dónde más he de ir, Davis? A buscar a Kari- respondí con algo de sarcasmo.

-¿Por qué?

Esa pregunta detuvo todo pensamiento en mi cabeza, ¿Por qué la buscaba? ¿Exactamente que le iba decir en cuanto la viera?

-No tienes porque poner esa cara de asustado Takeru- sonrió burlonamente-. Corre, corre tan rápido como puedas para encontrarla porque yo…le confesé mis sentimientos, ayer.

-Tu… ¿Qué te dijo?

-Nada, no le permití que lo hiciera hasta que lo pensara seriamente, pero creo que se tomó mis palabras muy en serio.

-Me tengo que ir.

Corrí dejando atrás a mi compañero. Tenía que encontrarla y rápido, saque mi digivice para que fuera mi guía. Davis, mi rival silencioso estaba un paso adelante, pero gracias a él mi mente estaba más despejada que nunca. El digivice me indicaba un lugar; el parque Kaihin. Mis piernas no se atrevieron a detenerse ni un segundo hasta llegar al lugar. Rodee el parque hasta toparme con ella, ahí estaba, frente a mí, aunque ella no reflejaba mucha alegría, más bien era, miedo.

Su rostro se tranquilizó un poco cuando le sonreí, pero no fue suficiente, cuando le pregunte porque había faltado empezó a correr hacia una banca. Definitivamente estaba evitando hablar conmigo. Mientras permanecíamos allí, sentados, observando el mar, decidí romper el silencio, no sin antes tratar de ordenar las palabras que desde hace mucho habían permanecido guardadas bajo llave en mi corazón.

-Faltaste, porque, ¿te sentías mal?

-Algo así, no me sentía con mucha energía para asistir a clases- dijo, evadiendo mis ojos, fingiendo observar un barco.

-Kari, durante mucho tiempo, me he preguntado si debo o no decirte esto- comencé a hablar controlando el temblor de mi voz-, y creo que llegue a una conclusión, llego la hora, Kari, yo…

-¡No lo digas!- me detuvo con un grito que me dejo aturdido-. Por favor detente, creo saber lo que dirás, pero no lo hagas, no ahora, o mi confusión crecerá hasta que ya no sea capaz de controlarla.

-Ya veo…- resople melancólicamente-, así que, Davis lo hizo antes que yo, ¿me equivoco?- no entiendo porque dije eso si era algo que yo ya sabía, tal vez era porque en el fondo quería creer que mi amigo había mentido y solo lo había dicho para desanimarme.

Me levante con la poca energía que tenía, tratando de soportar el nudo que estaba por asfixiarme.

-No importa a quien de los dos elijas, te seguiré cuidando, y no importa cuánto sufra, yo, procurare no apagar nunca la luz de tus ojos- fue lo último que le dije antes de retirarme.

Sentí que algo dentro de mí estaba por desmoronarse, eso era patético. Después de todo era mi culpa estar en semejante situación al querer proteger a Kari ocultando mis sentimientos. No tenía porque llorar. Mi mayor prioridad ahora era resguardar la felicidad de Kari, aunque esta significara estar al lado de Davis. No podía negar que verlos juntos me desgarraba, pero tampoco podía ocultar que él siempre lograba hacerla reír. Las peripecias de mi vida escolar apenas y comenzaban.

El tiempo transcurrió "normalmente" y en un abrir y cerrar de ojos el festival deportivo ya estaba ahí. El tiempo pasa rápido cuando tus heridas quieren sanar. Los días pasados estuvieron llenos de trabajo tanto para mí como para toda la clase, pero, en especial para una persona; Kari. Sin duda ella era la más ocupada de todos, Ichinose la traía de un lado al otro, incluso participaría en los relevos. Al no poder estar cerca de ella me la pasaba practicando, o ayudando a la representante de la clase en alguno que otro deber, logramos establecer una llana amistad durante este corto tiempo.

El megáfono anuncia la carrera de relevos, así que me dirigí hacia el patio para presenciar un hecho que no me perdería por nada del mundo, nunca he visto a la castaña correr, bueno, a excepción de aquel día en el Digimundo. Mientras camino hasta allí creo ver una pelota andante, creo que es mi imaginación, pero podría jurar que era Izzy, ¡imposible! El no vestiría algo así de ridículo.

Al parecer todo el alumnado esta extasiado, todos menos yo, y la persona a mi lado.

-Davis.

-Takeru.

Últimamente nuestras conversaciones se han vuelto algo, incomodas, llegando a ser hasta cierto punto llenas de seriedad y aparente madurez.

La pistola que indica el inicio de la carrera suena, salto un poco por el susto a lo que mi amigo responde con una carcajada. Mis compañeras eran buenas corriendo, pero yo solo esperaba a alguien. Pronto la vi aparecer, corriendo como si quisiera huir de ahí, por un breve momento, cuando corría de frente, creí que avanzaría hasta llegar a mí para detenerse en mis brazos. Los gritos que de repente estallaron me sacaron de mi letargo. Kari había llegado en primer lugar.

Al tratar de acercarme a ella no podía, mis amigos las estaban rodeando y no me dejaban ni a mí ni a Davis felicitarla, de repente toda la atención se centró en nosotros.

-Lo haremos, después de que ellos ganen también- dijo mi hermano señalándonos.

-Es verdad, me tengo que ir, pronto comenzara el partido contra los chicos de tercer grado- apenas y había recordado el partido.

Me aleje de todos para ir al gimnasio donde mis compañeros ya me estaban esperando, no trataron de ocultar su molestia lanzándome las pelotas después de unirme a ellos una vez cambiado. Comenzamos a practicar antes de iniciar el partido. Pero un chico cayó al piso repentinamente, al parecer tropezó con el balón. Siendo yo el capitán tenía que reemplazarlo por alguien o perderíamos, ¿pero quién? Mis preocupaciones se desvanecieron cuando vi entrar a mis amigos. Camine a ellos para contarles lo que acababa de pasar.

-¿Qué paso?, ¿Por qué no ha comenzado?- pregunto el más grande de nosotros. Joe.

-Un integrante se fracturo el pie durante el calentamiento, nos hace falta uno, perderemos por default.

Un silencio apabullante se generó en la cancha. Hasta que una voz se alzó.

-No perderemos, yo entrare por él.

La mirada de Davis me recordó porque era el líder en nuestras aventuras, hace algunos años. Le indique que me siguiera, ante la mirada atónita que tenían todos. Si, él era un fiasco en este deporte, pero no me quedaba nada más que confiar en su mirada llena de fuego y vigor.

つづく...

Decidí cortarlo hasta aquí, pero prometo terminar con la narración de Takeru en el próximo para seguir con la historia, tendrán que esperar un poco más para saber el secreto detrás de su relación con Ayumi ¡gomen! Pero no tardare mucho en actualizar ^_^ Espero que puedan dejarme mi pan de cada día que son su bellos reviews :P jejeje ¡Mata ne!

Respuestas a mis lectores anónimos…o casi anónimos.

GiiMee: No te preocupes, no publicare un capitulo por año, gracias por lo de escritora aunque aún me queda muy corto, y disculpa si mis capítulos son muy pequeños, es que cuando la inspiración me dice que llegue hasta ahí, pues yo le hago caso :P gracias por tu review…nos vemos.

Guest: ¿Por qué no me dejas algún nombre aunque sea para identificarte? Bueno, muchas gracias por tu comentario e igualmente feliz año…aunque ya paso mucho así que, feliz…primer…semana del año. :)

sslove: Hola! Jeje, te agradezco que siempre me dejes un review, me alegra saber que no te aburrió el capítulo pasado (espero que este tampoco), espero seguir contando contigo hasta el final de mi fanfic. XD