¡Lo siento, lo siento, lo siento! Tarde mucho en actualizar, por ello les pido una disculpa enorme. Créanme que pretendía hacerlo desde hace mucho, pero simplemente no encontraba el tiempo. Pero eso no quiere decir que me he olvidado de ustedes ¡Eso jamás! Bueno, les tengo una noticia buena y una mala, pero les digo cuando acaben de leer XD


Capítulo 20

Ha pasado ya una semana desde que presencie aquel beso. Mi mente trata de permanecer alejada de aquella imagen, sin embargo es imposible, siempre regresa a ella. Es inevitable.

Shintaro nos dio algunos días para que T.K y yo lográramos profundizar cada uno con nuestros personajes. Algo me dice que yo lo estoy logrando. Todos hemos estado ocupados en el guion. Leyéndolo en clases, durante el descanso, al despertar y antes de dormir. Quién diría que Davis es el más metido en todo esto. Él es, sin duda, la chispa que siempre nos levanta y nos hace reír, nos motiva a seguir cuando creemos que ya no podemos, o cuando estamos muy cansados.

Siempre al pendiente de todos aunque no lo demuestre.

—¡Himi! Que bueno que has llegado, hora de practicar.

—¿P-Practicar? Es muy pronto, déjame leer de nuevo el…

—¡De ninguna manera! —Shintaro lanzó un grito entre risas—. Es por eso que les di una semana, vamos, vamos, siéntate, Tashi ya está esperando.

T.K ya estaba ahí, sentado en una silla colocada al centro del aula. Su cabeza permanecía reclinada hacia atrás, aquellos ojos azules no apuntaban a ninguna parte, sus manos no dejaban de moverse.

—Espero que no me defrauden esta vez, confió en ustedes.

Y ahí estábamos de nuevo, los dos, con un montón de miradas sobre nosotros, esperando nuestra brillante actuación. T.K se reacomodo sobre la silla y poso la vista sobre mí. Su peculiar color azul hizo saltar mi cuerpo, pero esta vez fue distinto, fue como si me llenara de una molestia indescriptible, ¿por qué? ¿A esto se le llaman celos?

—No hay que hacerlos esperar, yo empiezo, Kari.

Asentí desviando la mirada.

Eché un vistazo a todos los presentes. Ayumi estaba al lado de Saori, Davis yacía sentado en el piso con ambas manos sujetando su rostro. Shintaro tenía un megáfono en la mano, se había tomado muy en serio su papel de director, sin contar que era el único que sabía todo el guion de memoria. Cuando digo todo, es todo, podía repetir sin cesar las líneas de cualquiera de nosotros si se lo pedíamos.

Yo ya no poseía el guion en mis manos como la última vez. ¿Ahora en donde centraría mi mirada?

—«Ha sido en vano que yo luchase. Nada he conseguido con ello. Mis sentimientos pueden más que yo. Permítame que le diga cuánta es la admiración que me inspira y cuánto la amo». —Algo en su voz cambio.

Fue la suavidad con la que dijo esas palabras, lo que me hizo querer correr hacia él. Pero no podía. Tuve que obligar a mi cerebro a buscar rápidamente las líneas que seguían.

—«Lo primero que exige la costumbre en casos como este suele ser que la interesada exprese su gratitud por los sentimientos que manifiesta el declarante, sean o no aceptados por ella. Es lógico que una se sienta halagada. Si yo fuera capaz de esa gratitud por sus sentimientos, le daría las gracias. Pero no puedo sentirla. Me ha tenido siempre sin cuidado que usted me apreciara o no me apreciara; ese afecto que ahora me confiesa me lo ha otorgado usted a regañadientes».

La soltura con la que pronuncie mis diálogos me sorprendió incluso a mí. Escuche un pequeño aplauso a un lado; Saori estaba encantada con la idea de la obra.

—«¡Y eso es todo lo que usted me hace el honor de contestarme! Creo que usted me autorizara a pedirle siquiera la molestia de fingir un poco de cortesía».

Takeru reflejaba verdadera ira contenida, su ceño fruncido me lo decía.

—«También podría yo preguntarle por qué se ha permitido usted decirme, con el propósito evidente de ofenderme y de insultarme, que me quiere contra su misma voluntad… Cuando eso no es verdad, usted está comprometido, usted ama a otra dama cuyo nombre no diré por respeto hacia ella y hacia usted mismo».

¡No! Me he dejado llevar por la atmosfera que nos rodea. No quería decir eso. Pero es demasiado tarde.

—«¿Me acusa usted de mentiroso, además de libertino? Permítame decirle, señorita Elizabeth, que usted es demasiado apresurada. Considerando que apenas hace dos meses que me conoce. No estoy comprometido. Estoy plenamente enamorado de usted, todas las noches de insomnio se lo pueden comprobar. El dolor que me causa el tenerla frente a mí se ha hecho insoportable».

¿Por qué, así tan de repente, me han dado ganas de llorar? Lo que dices, T.K, solo es actuación, aunque quiera creer otra cosa. Simplemente has cambiado tus líneas para seguirme la corriente, y de esa forma no quedare mal ante todos.

—«La antipatía que le tengo —mi boca parece estar poseída, no puedo parar— no arranca solamente de su conducta en ese asunto. Mi opinión sobre usted estaba ya formada de mucho antes».

—«De modo que ésa es la opinión que tiene usted de mí ¡Ése es el precio que le merezco! Le agradezco que haya sido tan franca. Grandes son mis faltas si sus cálculos no son equivocados».

Avanzó unos pasos, nuestros rostros estaban uno frente al otro. Su mirada fija en mí, mi mirada fija en sus ojos. El ambiente se tornó tenso.

—¿Es todo lo que tiene que decir? ¿Tan rápido se retracta usted?

—¿Qué más quiere que le diga? Usted ha dicho todo. No pretendo llevarle la contraria, por más que su pensamiento sea errado.

—Podría dar el tema por zanjado, con el simple hecho de confesar sus verdaderos sentimientos.

—¡Que quieres que diga, Hikari! Yo te… Yo siempre he estado a tu lado, ¡siempre! Te conozco más de lo que piensas.

—Cómo es que me conoces si no estuviste durante un año. De repente llegas y mi mundo se pone de cabeza. A veces ni sé quién eres, me sonríes un día y luego me miras con indiferencia. ¿A que estás jugando, Takeru?

—¿Yo estoy jugando?...

—¡Bien! Eso ha sido magnifico, ahora abran paso para los siguientes.

Shintaro detuvo la pequeña pelea que avanzaba peligrosamente. T.K me observo con detenimiento, para después alejarse. Tomo asiento en una banca de la esquina y empezó a leer un libro.

Yo simplemente avance lentamente hasta llegar al lado de Saori. No sabía si romperme a llorar o seguir gritando.

—¿Estas bien? Nunca actúas así, siempre mantienes la calma hasta en los peores momentos —preguntó Saori mostrando evidente angustia.

—Eso creo, no te preocupes, me deje llevar por mi personaje. —Y solté una risa que quemo mi garganta.

Perdí el control de mis emociones, no puedo permitirme de nuevo eso. No puedo. No puedo arruinar la felicidad no solo de una persona, sino de dos. T.K y Ayumi. ¿Qué debo hacer? Si sigo con esto estoy segura de que todos los días de ensayo serán iguales a este, mi mente está en un completo desorden, tengo que arreglarla.

La campana ha sonado.

.

.

De nuevo sonó la campana, el descanso ha llegado.

—¡Kari! ¿A dónde vas? Te tengo que contar algo.

—Ah… Lo siento Mimi, ahora no puedo.

Me lanzó una mirada fulminante, pero al ver que no detenía mis pisadas deshizo aquel gesto y giro sobre sus pies, escuche que le hablaba a alguien más, pero no vi quien era.

Yo solo tenía algo en la cabeza; encontrar a Shintaro.

Camine durante varios minutos, fui al club de tiro con arco, a la sala del consejo estudiantil, a la azotea de la escuela, y no había rastro de él. Frustrada, decidí regresar al salón, y justo cuando lo iba a hacer, escuche su voz. Velozmente di media vuelta para llegar a la fuente del sonido. Detrás de los salones.

Ahí estaba el, con su peculiar cabello, y sus ojos grises clavados en una persona, su hermano mayor. Por un momento pensé en irme, pero al notar que el mayor de los Shintaro se retiraba, me acerque.

—Shin…

—¡Ah, Himi!

Su rostro no reflejaba nada de alegría.

La camisa blanca, que siempre permanecía perfectamente lisa, estaba arrugada. Su cabello alborotado y un pequeño moretón en la mejilla me dijeron que había tenido una pelea.

—Shintaro, déjame ayudarte —le dije, pero el solo sonrió.

—Descuida, esto no es nada. Mejor dime de que quieres hablar, a eso venias, ¿no?

Su apariencia me seguía preocupando, sin embargo, su mirada melancólica me hizo retroceder. Claramente quería hablar de cualquier cosa que no fuera lo que acababa de acontecer, fuera lo que fuera.

—De acuerdo, pues, veras…—aclare mi garganta—. Estoy un poco enferma, por esa razón quisiera cambiar de personaje, con Ayumi, si es posible.

—Himi, no es por lo que ocurrió esta mañana, ¿verdad? —cruzó ambos brazos, mientras me veía de forma inquisitiva.

—N-No, claro que no.

—En ese caso, creo que no puedo hacer nada más que acceder —suspiró—, no puedo arriesgar la salud de mis actores.

—Gracias.

El viento soplaba grácilmente, revolviendo mi corto cabello, llevándose con el mis dudas y miedos

¿Esto es lo correcto?


¡Hola! Disculpen por no aclarar lo del beso todavía (no me maten), prometo que en próximo capítulo lo aclaro antes de que me maten a Ayumi.

Ok, la noticia mala y la buena, primero la mala. Este fic está llegando a su final ¿Cómo? Pues sí, lo mío no es hacer historia muuuuy largas. No les puedo decir cuántos capítulos faltan para el final, podría ser el siguiente, o en otros cinco, no lo sé, pero pronto llegara. Tengo ya el final muy claro, lo he tenido desde siempre, por eso sé que se acerca.

Ahora la buena. ¡Pronto tendré vacaciones! Vivo en un país donde las vacaciones están a la orden del día, por eso tendré una semanita libre ¡Yai! Eso significa que no tardare mucho en actualizar.

Eso era todo, espero hayan disfrutado este capítulo. Perdón de nuevo por la tardanza. ¿Estoy tardando mucho? Porque si lo estoy haciendo díganmelo.

¡Nos vemos! ¡Gracias por leer!

Elie: ¡Hola! Es un gusto tenerte por aquí. Me alegra que te guste mi historia, gracias por el apoyo, y, no desesperes, pronto prontito arreglo lo del beso. Gracias por el review :3 Espero contar contigo hasta el final (aunque no sea mucho) :'(

¡Saludos!

sslove: Jajajaja, si sufres con mi fic no me imagino como has de responder cuando lees algo donde muere T.K. Al final todo saldrá bien para todos, hasta para Ayumi, espero (?) Ne, era broma. En fin, mil gracias por tu constante apoyo y todos tus reviews.

¡Saludos! ¡Que estés bien!