¡Matenme! Están en su derecho. Pero mientras les cuento que este capítulo es narrado por T.K
CAPÍTULO 21
Hay días en los que la luz del sol me aturde, la cabeza empieza a punzarme débilmente, y todo mi cuerpo se siente fatigado, sin energía. Hoy es uno de esos. En momentos así deseo que el cielo se manche de gris, para que la lluvia limpie mi ajetreada mente.
Me dan ganas de tumbarme en la cama, tomar un libro y leer hasta que mis ojos se cansen.
Pero sé muy bien que no podré hacer eso. El sol esta allá afuera, aguardando mi salida pacientemente. No puedo evitar recordar la sonrisa de Hikari al verlo. Cuando estaba lejos de Odaiba me ocurría lo mismo. Ante el más mínimo rayo de luz sus ojos llegaban a mi mente penetrando en lo más profundo de mis recuerdos, y no se iba por más que yo lo intentará.
Ella siempre ha estado ahí, como una sombra inmutable por encima de todos mis sentimientos. Mi deber es protegerla, es lo que siempre me han dicho estas manos que sin querer siempre quieren tomar las suyas, pequeñas y frágiles. Me lo han dicho estos ojos, que siempre evocan en su reflejo la figura de aquella niña de cabello castaño. Yo la protegeré, siempre, aunque lo haga a la distancia y aunque no sea yo quien este a su lado.
Quizás le esté dando demasiadas vueltas al asunto, pero no puedo quitarme de la cabeza el hecho de que al final termino eligiendo a Davis. Es un buen chico, soy consciente de ello. Tal vez más de lo que me gustaría.
Y a pesar de todo eso, me gustaría haber sido su primera y última elección.
El uniforme colgado en el armario parece decirme «¿Te vestirás, o no?». Bueno, creo que al fin y al cabo iré a clases. Ayumi mencionó algo de un evento escolar, no puedo dejarla sola, se supone que es mi novia, ¿cierto?
Además, en un lugar lejanísimo, hay alguien que confía en mí y en mis decisiones… Patamon. Tengo que ser fuerte por él. El día que lo vuelva a ver quiero que este orgulloso de la persona en la que me he convertido.
Las vacaciones terminaron es hora de regresar a clases. Supongo que no es bueno que siendo el primer día llegue tarde, pero culpo por completo al sol. Aturdió mis sentidos durante el trayecto. Siento que la escuela de repente se ha vuelto más grande, ¿desde cuándo hay tantas escaleras?
—¡Miren! Llego Tashi.
Escucho una voz que taladra mis oídos.
Les saludo sin imprimir muchas ganas a las palabras que salen de mi boca. Todos nos retiramos a nuestros lugares cuando el profesor entra al aula, detrás de él viene una chica más que conocida, es Ayumi. Se aclara la garganta y empieza a hablar.
—Como todos saben, el ciclo está a punto de terminar y al final de cada año en la escuela se organiza un último evento, como despedida para los de tercer grado, el consejo estudiantil me acaba de informar que debemos organizarnos, y decidir qué actividad realizaremos nosotros, así que, escucho sus propuestas.
El silencio reino.
Nadie decía algo, solo se escuchaban suspiros. Yo no tenía mente como para proponer una actividad para toda la clase. Viré inconscientemente hacía donde estaba Kari, solía hacer lo mismo en la primaria cuando me sentía perdido en clase, nuestros ojos se encontraban y ella reía divertida. Entonces yo sabía que se encontraba en un dilema similar al mío. Esta vez no volteó.
—¡Una obra!
Mis ojos saltaron involuntariamente, no por la propuesta, sino por quien la había gritado. Davis se veía muy determinado desde su lugar, sonreía de oreja a oreja, mostrando los dientes.
—Una obra y ¿cuál propones tu, Motomiya? —Ayumi colocó un dedo sobre su barbilla.
—Bueno. Se llama Orgullo y prejuicio, podríamos hacer una pequeña adaptación del libro.
— Me parece buena idea, para venir de ti. Ya que nadie ha dicho nada haremos la obra.
—Ayuse-chan —grito Kamui rompiendo los tímpanos de más de uno—, yo puedo conseguir el guion ya que pertenezco al club de teatro, pero solo con una condición.
—No me llames de esa forma —pidió Ayumi controlando sus puños—. Dime, ¿cuál es la condición?
—Que me dejes ser el director de la obra.
— Esta bien, solo no hagas alguna de tus extravagancias. Ahora, supongo que debemos elegir a los protagonistas, y como sé que nadie se sacrificara por los demás, lo dejaremos a la suerte.
Ayumi posó sus ojos rápidamente sobre mí, sonrió maliciosamente y acto seguido llamó a Davis para que se acercara. Hablaron unos segundos y después escribieron algunos nombres en el pizarrón, eran los nombres de los personajes. Orgullo y Prejuicio, recuerdo haber leído el libro hace un año, mamá me obligo a leerlo, dijo que si quería conquistar a una mujer debía hacerlo, me guiñó un ojo y luego se fue. A decir verdad, solo me acuerdo de pequeños fragmentos de aquel libro que fue escrito hace años, mucho antes de que yo naciera.
Ayumi, con voz potente y segura como siempre, nos dio indicaciones. Cada uno fuimos pasando al frente para tomar un papel.
Según lo que escuche, si me toco número saldré en la obra, si me toco letra no. Número obra, letra no. Y con este pensamiento, entrecerrando los ojos, abrí el papelito blanco que crujió mientras se extendía… ¡Número! Sabía que mi suerte era poca. Resoplé, desparramándome sobre la banca. A mi alrededor escuchaba toda clase de gritos, algunos de alivio otros de terror.
Con una mano cubriéndome el rostro alcé la vista al pizarrón buscando el número tres.
VILLANOS:
George Wickham-1
Caroline Bingley-4
SECUNDARIOS:
Charles Bingley-2
Jane Bennet-5
PROTAGONISTAS
Fitzwilliam Darcy-3
Elizabeth Bennet-6
No solo estaría en la obra, también sería uno de los protagonistas, definitivamente la suerte nunca ha sido mi aliada. Recosté mi cabeza sobre la banca. De reojo vislumbre una cabellera castaña que era iluminada por el sol. Espero que Kari no sea la protagonista… aunque, pensándolo bien, no sería del todo malo.
—Takeru —susurró. Traía su almuerzo con ella.
—Ayumi.
—El timbre ha sonado, es el descanso.
—¿Quieres que te acompañe?
—No, no —gritó apresurada—. Está bien, solo quería avisarte para que no te quedaras sin comer, yo tengo que irme. Por cierto, mañana te llevaras una sorpresa.
Sonrió de lado para luego salir corriendo del salón.
¿Sorpresa?
Al día siguiente me levanté más temprano de lo normal, el entrenador del equipo de basquetbol tenía que hablar conmigo. Algo referente a los entrenamientos.
Sin embargo no fue la única razón. Hoy Ayumi revelaría a las personas que participarían en la obra. Algo dentro de mí saltaba de alegría sin saber por qué.
Al llegar a la escuela no había nadie.
Fui el primero en llegar al salón y lo primero que vi fue a Ayumi, de pie frente al pizarrón, observando las pequeñas letras de color blanco.
—Ayumi.
Se sobresaltó. Volteó lentamente y señaló a donde ella miraba segundos atrás. Me acerque, deteniéndome a su lado.
—No creas que lo hice a propósito, la suerte los unió. Ustedes no pueden estar separados por más que finjan estar distanciados. —La voz que empleó era madura, una que en lo que llevaba de conocerla jamás le había escuchado.
Hasta que vi los nombres plasmados en la pared comprendí sus palabras.
VILLANOS:
George Wickham- Shintaro Kamui.
Caroline Bingley- Ichinose Ayumi.
SECUNDARIOS:
Charles Bingley- Motomiya Daisuke.
Jane Bennet- Tendo Saori.
PROTAGONISTAS
Fitzwilliam Darcy- Takaishi Takeru.
Elizabeth Bennet- Yagami Hikari.
—Pero…
—La suerte, te lo dije. Yo seré una chica odiosa en la obra, te lo advierto.
—Lo siento.
—¿Por qué te disculpas? Yo debería hacerlo, estoy arruinando tu relación con Yagami. —Camino a la salida, pero antes de irse por completo se detuvo—. Esta es tu oportunidad para arreglarte con ella, lo sabes, ¿no? Hazlo antes de que me arrepienta de todo y me vuelva a enamorar de ti, Takeru.
Sus pasos cada vez más lejanos hicieron eco en mi cabeza.
«Enamorarse», que palabra tan rara. Yo no estoy enamorado… Mis sentimientos por Hikari no son algo que pueda catalogar simplemente como un enamoramiento, es distinto, es más real, más profundo, y a su vez más distante.
Siempre le tengo que dar vueltas a todo.
Me senté en la esquina del aula, parecía que mis pensamientos se materializaban por todos lados, entre las bancas, arriba del escritorio, en las ventanas, flotaban en el aire y yo intentaba tomarlos entre mis manos. Estiré mi brazo, tratando de alcanzar un pensamiento que se hacía más pequeño, de repente, justo en la dirección que apuntaba mi brazo, la vi, ahí estaba Kari respirando acompasadamente. Inmediatamente mi cuerpo se tensó, y como si fuera un ladrón me quede quieto, solo miraba sus acciones.
Ella ni siquiera me había notado. Entró despacio y al ver el pizarrón dejo escapar un pequeño grito de sorpresa. No era el nombre que esperaba ver ahí, pensé.
—¿Tú también te sorprendiste? —pregunté desde el fondo.
—Sí… Sí, además ¿Por qué nosotros? —respondió después de un rato—. Los roles protagónicos deberían ser interpretados por alguien que realmente se ame como…— se detuvo, bajando la mirada—. Como Ayumi y tú.
¿Realmente piensas eso?
—También podrían haberlos elegido a ustedes, a Davis y a ti—exclamé sin pensarlo.
—Tienes razón.
Yo te quiero proteger, déjame hacerlo, déjame hacerlo. Tengo que alejarme de ti.
—¿Sabes algo? Si fuera por mi elegiría a mi novia, pero si lo hago todos querrán lo mismo y eso echaría a perder el esfuerzo que Ayumi está poniendo.
—Yo también cambiaria ese nombre en el pizarrón si de mi dependiera, pero no puedo, así que debemos conformarnos con la poca suerte de ambos, y continuar.
Ayumi empleo esa misma palabra, pero de manera muy distinta. A veces pienso que todos ponen sobre nosotros demasiadas expectativas.
—Te has vuelto muy madura, Hikari. Por mí no te preocupes, prometo que actuare lo mejor que pueda representando a tu novio. Ahora, si me disculpas, tengo que ir a ver al profesor de basquetbol, nos vemos.
Salí de ese agujero negro que ambos cavábamos mutuamente.
No soy capaz de proteger su luz. Algo dentro de mi hierve cuando su boca se abre para pronunciar cualquier detalle, por más mínimo que sea, que se relacione con Davis. Alguna vez mi hermano dijo que soy una persona bomba, de esas que se muestran tranquilas a todas horas, pero que explotarían en cualquier momento por insignificancias. Creo que tiene razón.
...
Y no habría explotado, de no ser por la llegada de Mimi al final de las clases. Con un libreto en la mano puso de cabeza a todos.
Todo para mi se volvió borroso hasta que escuche lo siguiente:
—Ayuse-chan, ¿me dejarías hacer una prueba ahora?
Sentí como un escalofrío me recorrió.
—¿Prueba? ¿A quién probaras, Kamui?
—A mis actores, claro.
—Como quieras, tú eres el director.
—¡Bien! Himi, Tashi, vengan aquí por favor, al centro del salón. Todos, aparten las sillas y dejen dos en el centro.
—Solo tienen que leer el guion, traten de ponerle sentimiento ¿Están listos?
Mi respiración se cortó en cuanto le tuve frente a frente. Agité la cabeza y cerré los ojos para evitar verla a ella.
Un latido, dos latidos, ¿cuántas veces ya ha latido este corazón confundido?
—¿Qué esperan? Comiencen —gritó Mimi, sus ojos brillaban de la emoción.
Kari arrugaba, una y otra vez, el libreto sobre sus rodillas, decidí iniciar yo.
—«Ha sido en vano que yo luchase. Nada he conseguido con ello. Mis sentimientos pueden más que yo. Permítame que le diga cuánta es la admiración que me inspira y cuanto la amo».
Eso es cierto. No lo pudo haber dicho mejor mi personaje.
—«Creo que lo primero que exige la costumbre en casos como este suele ser que la interesada exprese su gratitud por los sentimientos del declarante. Es lógico que una se sienta halagada. Si yo fuera capaz de esa gratitud, le daría las gracias en este mismo momento. Pero no puedo sentirla. Me ha tenido siempre sin cuidado que usted me apreciara o no me apreciara. Ese afecto que ahora me confiesa me lo ha otorgado usted a regañadientes».
Esto es solo actuación, pero sus palabras tienen el poder de derrumbarme.
—«¡Y eso es todo lo que usted me hace el honor de contestarme!"
¿Esto podría ser más monótono?
—«También podría yo preguntarle por qué…»
—¡Alto! ¡Deténganse¡ ¡Deténganse! Sabía que no podrían manejar este tipo de diálogos, tendrán que practicar mucho. Háganlo con odio hacia quien tienen enfrente, solo es actuación, no se lo tomen en serio, no es como si lo hicieran de verdad —Shintaro cerraba y abría los puños. Actúa como un director histérico.
Regresé a mi lugar, alegre de que terminara el pequeño espectáculo.
El sol me cegó unos momentos, cuando me di cuenta Ayumi se acercó, y de un momento a otro me tomo por la camisa, uniendo nuestros labios en un roce fugaz sus ojos verdes estaban casi pegados a los míos.
¿Un beso? Un beso…
—Lo siento, tenía que hacerlo. Quería tener algo tuyo que fuera solo para mí. Lo siento —repitió, sonriendo amargamente.
Me sentí culpable. No la puedo culpar, después de todo, yo habría hecho lo mismo. Ella solo se adelanto a una acción que yo mismo puse en marcha, pero solo en mi cabeza, aunque lo hice pensando en otra persona.
—Lo siento, Takeru —susurró, encaminándose a la salida.
Giré a todas partes, nadie parecía haber notado lo que acababa de suceder. Mis ojos buscaron a quien siempre miran. Kari tenía la vista fija en la ventana. Algo me dijo que lo había visto todo, quizá fue el sol que comenzaba a ocultarse y que ensombrecía parte de su rostro.
*\(^o^)/* ¡Hola! Siento mucho este retraso, T.K siempre aparecía en mi mente regañándome por no actualizar, y hoy por fin pude hacerlo. Estuve muy ocupada en la escuela, pero ya estoy de vacaciones, la próxima semana entraré a cursos de verano (y no porque haya reprobado, no, no, no) pero no creo que me causen mayor problema. En fin, de verdad siento mucho el retraso, no crean que me había olvidado de ustedes, le tengo un inmenso cariño a este fic (y a todos ustedes) porque fue lo primero que publique aquí, así que eso nunca pasaría. Y bueno, espero que les haya gustado, y que no les haya decepcionado este capítulo :) ¡Nos vemos! Muy muy pronto.
sslove: Muchas gracias por tu review, me alegra que te haya gustado, y espero que esté también te guste. Por cierto, gracias por tu review en mi otro fic del otro fandom, jaja ;) ¡Que estés bien! Y espero no me odies :D ¡Saludos!
P.D: Estoy editando esto porque se me olvido mencionar algo. Hace días que lo recordé al ver una actualización de Nats28... ShadowLights me hizo unos dibujitos preciosos de Ayumi y Saori, si los quieren ver pasen a mi perfil, hay les colgué las imágenes. Eso es todo.
