Disclaimer: Digimon no me pertenece.
Capítulo 22: Final
Takeru se echó la mochila al hombro, era el último en salir del salón. Se había quedado más tiempo porque, entre sus pensamientos, revueltos de por sí, mezclados con los diálogos de la obra, su cabeza era un auténtico caos de idas y venidas. Se llevó una sorpresa cuando justo en la puerta, se topó con Hikari y los dos se volvieron estatuas.
¿Los dos estaban molestos el uno con el otro? Ni siquiera recordaba por qué había iniciado todo, lo único que le parecía más cierto que nada, era que ningún desdén reflejado por los dos en los días anteriores, era sincero. Él era incapaz de odiarla y, por la expresión en los ojos de Hikari, creía que ella tampoco. Sus ojos rojos pocas veces mentían y, si lo hacían, era solo en caso de proteger a alguien.
—Takeru… —susurró, en sus ojos llenos de sorpresa los rayos del sol de la tarde se iluminaban—, pensé que… ¿sigues aquí? —preguntó, sintiéndose tonta por ello de inmediato. Algo parecido a los nervios revolvían su estómago.
—Perdí la noción del tiempo. —Fue su respuesta, lenta. Sonrió con suavidad.
—Igual yo.
—¿Regresamos juntos?
Recibió un asentimiento de cabeza como respuesta.
A ellos les gusta caminar juntos, tener un tiempo con el silencio a su alrededor y hablar de cosas importantes, de cosas tontas. O de cosas, simplemente.
—¿Sabías que el Superior Jou es muy bueno en el tiro con arco?
—Es una imagen inusual —respondió con sorna—, pero encaja, es extraño, ¿no?
—Daisuke lo vio practicando el otro día…
La voz de Hikari se fue apagando. El nombre de Daisuke le había hecho recordar todos los malentendidos que habían provocado las últimas semanas. No entendía ni la mitad de lo que había pasado. Tampoco deseaba descubrirlo en ese momento.
—El Superior es muy cool, cuando menos te lo esperas.
Takeru no pareció notar el repentino silencio de Hikari y, en todo caso, si lo había hecho, actuaba con normalidad. En el fondo le agradeció por haber continuado con la conversación, tampoco quería que Daisuke se volviera un tema tabú entre ellos. Él era amigo de ambos y no lo merecía.
—¿Por qué crees que no nos ha dicho nada, sobre su club de tiro con arco?
La tarde comenzaba a hacerse más oscura, algunos faroles ya se encendían detrás de ellos, anunciando el pronto arribo de la noche.
—Quizá piensa que nos burlaremos de él —teorizó Takeru, añadiendo luego—: lo haríamos.
Los dos rieron. Por alguna razón a todos en el grupo se les daba bien eso de molestar a Jou Kido. Oh, pero le querían, eso era indudable.
El silencio que continuó, esta vez, se rompió rápido.
—¿Ayumi y tú…? —Hikari dejó en el aire el resto de la pregunta. Esperaba, por su mirada, que su mejor amigo lo hiciera.
—No hay nada —replicó enseguida—, aunque esa impresión hayamos dado antes. Fui un estúpido.
—¿También ese beso fue nada?
Lo sabía, ella vio todo. Takeru suspiró antes de hablar, la vio a los ojos, decidido.
—No fue nada. Ayumi solo… actuó por un impulso, al que yo no correspondí.
Hikari confiaba en su palabra, pero por alguna razón sus piernas flaquearon. El estómago de nuevo se le llenó de temblores extraños. Tuvo ganas de llorar por lo tonta que había sido. Los dos, en realidad, habían sido tontos.
—A veces somos unos idiotas —exclamó, extendiéndole la mano a Takeru. Él la aceptó, sosteniéndola muy fuerte.
—Es parte de la adolescencia, eso dicen.
Todavía tenían un sinfín de aventuras por delante, y montones de malentendidos, seguramente, quizá también algunos distanciamientos y rupturas, pero en ese valioso momento volvían a caminar juntos, sin importar lo demás.
Los recuerdos de Hikari volvían a pintarse de azul.
Empecé esta historia hace seis años, fue la primera que publiqué en esta página. Con el paso del tiempo le perdí por completo el hilo, la releí y hay tanto OoC que me quiero aventar de un avión X'D Pero le sigo guardando cariño por muchas razones. Sé que no es el final que planeaba al principio, y aunque no es el que esperaba, también sé que no habrá mejor momento para concluir esta historia, ni le podré dar un mejor final después. Eso.
Gracias por leer.
