I.
—Ellos no son lo que creen —ríe Emma—. Todos creen que las parejas homosexuales son para siempre porque pasan por más obstáculos y a pesar de todo se aman, eso no aplica con mi familia.
Emma se encoge de hombros y toma las correas de su mochila.
—Es un cliché americano, Em ¿Qué esperabas? —el castaño rueda los ojos y observa por la calle—. Mamá aún recuerda cuando estaban juntos, creo que usó la palabra adorables —Emma bufa y sonríe.
—Apuesto que si. No terminaron mal, es solo que… nunca volvieron a intentarlo, supongo.
Logan suspira y mira a Emma con curiosidad.
—¿Con quién vives?
—Mi papá Stiles.
—¿Por qué? —Emma golpeó el hombro de Logan y rió.
—Creí que tu madre te prohibió mencionar algo de esto conmigo —Logan tararea y se encoge de hombros.
—Lo hizo, pero sabía que preguntaría de todos modos, fue más un consejo de sutileza —Emma de ríe y niega.
—La sutileza no va contigo —Logan rueda los ojos y alza una ceja, en espera de una respuesta—. No lo sé, era muy chica cuando ellos se separaron, no recuerdo papeleo y abogados. Un día mi padre se fue y mi papá Stiles dijo que estaríamos bien él y yo. Mi padre vino un par de semanas, comía conmigo en el patio. Luego pasaba por mi los fines de semana, después dos veces al mes y ahora lo veo el día antes de mi cumpleaños.
Logan observa el camino con atención antes de morderse el labio.
—¿Tu crees que tenía a alguien más?
—No lo sé y a estas alturas no me importa mucho, faltan tres días para mi cumpleaños, así que lo veré pasado mañana seguramente.
El resto del camino Logan habla de la estupenda fiesta que debe de dar por su cumpleaños, y que su madre estaría encantada de planear. No se da cuenta que Emma se encuentra pensando ahora qué rayos pudo pasar entre sus padres para separarse.
—¿Estás segura de que te irás sola? Puedo acompañarte y luego…
—¡No! Por Dios, estaré bien. Cinco minutos más de camino —Logan entrecierra los ojos y asiente.
—Bien, pero envíame un mensaje cuando llegues a casa ¿entiendes? —Emma rueda los ojos y asiente.
—Si, lo juro —Logan apunta sus ojos y luego a Emma, quien ríe y le lanza un beso.
Como de costumbre pasa a la cafetería y compra lo de siempre, café doble sin azúcar y capuchino vainilla. Continúa su caminata con el cartoncillo entre las manos hasta llegar a la comisaría. Entra y saluda a un par de personas hasta llegar a la oficina principal.
Stiles está de espaldas a la puerta, mordiendo la tapa de su bolígrafo y observando detenidamente el tablero repleto de fotos, nombres, números e hilos. Emma toma ambos cafés entre sus manos y camina hasta el lado de su padre, besa su mejilla y le extiende el café doble sin azúcar.
—¿Cómo estuvo la escuela? —pregunta Stiles, poniendo un mechón de cabello detrás de su oreja, finalmente apartando la mirada del tablero. Emma sonríe y se encoge de hombros.
—Lo normal, amenazas, tareas y lecciones interminables —ambos ruedan los ojos y ríen.
—¿Y qué tal Logan? ¿Fue amable contigo?
—Lo suficiente, tal como Lydia le diría y como Jackson insistiría en ignorar —Stiles bufa y le da un sorbo a su café.
—Suena a su hijo —se encoge de hombros y le sonríe—. ¿Entonces…? —La mirada de su padre parece sospechosa, Emma frunce el ceño y observa el tablero unos segundos antes de suspirar y observar a su padre.
—¿Qué sucede? —pregunta con resignación.
—¡Cumplirás diecisiete, Em! ¿Qué planeas hacer? —Emma se muerde el interior de la mejilla cuando ve el entusiasmo de su padre.
—Realmente no planeaba nada, ya sabes… solo tu y yo en nuestro restaurante favorito y una maratón de películas en casa con…
—¡Por supuesto que no! —Stiles dice escandalizado—. Creo que eres la única persona que no quiere una gran fiesta para sus diecisiete años, Emma.
—Realmente no la quiero, pa' —se encoge de hombros y bebe su café—. Hormonas alborotadas, congestiones alcohólicas, dopados, la casa hecha un basurero —fingió un escalofrío y negó—. Creo que paso, muchas gracias.
Stiles está a punto de debatir el argumento de Emma cuando la cabeza de Parrish se asoma por la puerta.
—Stiles… —Emma puede ver como su papá se pone alerta ante la mirada de Parrish, quien asiente y apunta detrás de él.
Stiles deja el café en el escritorio y camina a la puerta, se detiene y voltea con Emma.
—Quédate aquí.
Pero Emma es hija de Stiles. En cuanto su padre salió por la puerta, Emma la abrió con cuidado y observó alrededor. Su papá se rascaba la ceja y negaba con la cabeza, pasados unos segundos la puerta contigua se abrió. Emma frunció el entrecejo al ver a su padre ahí.
—¿Qué haces aquí? —preguntó Stiles al moreno.
—Es el cumpleaños de Emma —dijo con simpleza. Emma podía oler la incredulidad de su papá Stiles.
—¡Dentro de tres días, Derek! —gruñó Stiles, bufó y retrocedió un paso— No deberías estar aquí.
—Sé que…
—No sabes nada —lo corta Stiles. Bufa y niega con la cabeza—. Llamaré a Emma.
Derek sostuvo el brazo de Stiles, impidiendo que avanzara hacia donde Emma se mantenía oculta.
—¿Qué? —dijo Stiles con frustración.
—Vine por Emma, Stiles —Emma escucha como el corazón de su papá Stiles comienza a latir deprisa contra su pecho, asustado y furioso.
—No sabes nada, Derek.
Stiles se suelta y Emma corre hasta el tablero, fingiendo observar las fotos de personas, siguiendo los hilos con la mirada.
—¿Qué pasó pa'? ¿Tyler volvió a atascar la impresora? —Stiles sonríe de lado y sonríe. Se acerca a ella con cautela y la abraza—. ¿Papá?
Stiles quita la mochila de sus hombros y acaricia su cabello.
—Tu padre está aquí, Em.
Emma lo sabe e igualmente se tensa ante la noticia.
—¿Por qué? —pregunta con verdadera curiosidad. Stiles traga y niega.
—No lo sé, pero está allá afuera.
Stiles se aparta y acomoda los mechones salidos de sus orejas. Le sonríe y besa su frente.
—Anda, estaré aquí —Emma asiente y sale.
Su padre está recargado contra la pared, cuando la ve sonríe y camina para abrazarla. Emma le devolvió el abrazo y besó su mejilla.
—Estás hermosa, Em —Emma sonríe y asiente.
—Gracias —se aparta de él y observa su rostro—. Tu estas más viejo.
Derek sonríe y asiente, suelta una ligera carcajada mientras la observa.
—Te pareces mucho a él —Derek acaricia el rostro de Emma, rozando sus dedos en los mechones que Stiles acomodó detrás de su oreja. Emma ríe y se encoge de hombros.
—No te hagas bolas con explicaciones y demás, papá me explicó hace un tiempo cómo nací —sonríe y le guiña un ojo. Derek ríe y asiente.
—Claro que lo hizo —su mirada se desvía un segundo a la puerta de la oficina de su padre—. ¿Te apetece dar un paseo mientras Stiles trabaja en el caso?
Emma se muerde el interior de la mejilla y observa la puerta.
—Seguro, solo… necesito una cosa de mi mochila —Derek asiente y retrocede para mirar algunos cuadros de la pared. Emma casi corre hasta la oficina de su papá.
"Vine por Emma, Stiles"
Stiles la observa de inmediato, frunce el entrecejo ante la cara de pánico que Emma ofrece.
—Él… mi padre quiere que de un paseo con él —Emma se mueve ágilmente hasta su mochila y saca su teléfono de ésta, Stiles parece comprender el mensaje de Emma y se para junto a ella—. Le avisaré a Logan que no iré a estudiar —Emma mueve su dedo entre aplicaciones hasta llegar a las notas, escribe velozmente.
"Mi padre puede oírme. Los escuché hablando afuera. Dijo que venía por mí ¿A que se refiere?" Stiles lee y niega.
—Te veré en casa a las seis y treinta, ¿está bien? —Emma abre los ojos incrédula y niega. Vuelve a escribir en sus notas.
"No quiero ir con él si me va a apartar de tu lado" Stiles suspira y besa su mejilla.
—Llamaré a Lydia para decirle que no irás a estudiar, para que al menos Logan lo haga.
Stiles eleva las cejas significativamente hacia la puerta.
—Logan nunca abrirá su libro, papá —Emma no sabe a qué se debe la sonrisa de su papá.
—Espero que tu sí, por eso llegarás a las seis y treinta, te pondrás a estudiar y cenaremos ¿bien? —Emma suspira y asiente.
—Bien.
Stiles la abraza y besa su mejilla.
—Diviértete. Y contesta el teléfono.
—Seguro —Emma le devuelve el beso de mala gana y sale al encuentro con ese paseo. Está segura de que interrogará a su padre hasta que se aburra.
· · ·
—¿Entonces? —pregunta Emma, observando a su padre después de un corto silencio.
—¿Qué? —respondió Derek, lanzando moradas entre el camino y su hija.
—¿Por qué llegaste hoy? —dice con obviedad—. Se supone que llegarías el viernes, no te esperaba ni remotamente hoy.
Derek sonríe y asiente, Emma puede oler la decepción en el auto.
—Lo sé, pero tengo algunas cosas que arreglar aquí y creí que sería bueno pasar tiempo juntos.
Emma lo observa y sonríe falsamente. Sabe que no debería de pensar que si padre Derek la quiere separar de su padre Stiles, no debería acusarlo de ello, pero en realidad no entiende nada de lo que óDerek sonríe y detiene el auto frente a un gran edificio de ladrillos. Ambos bajan y se introducen en el.
—Parece más aterrador por dentro —susurra Emma. Derek ríe.
—Se necesita mantenimiento en los primeros departamentos, después del cuarto, todo está más claro.
Derek llama a una puerta, por el sonido que hace, Emma sabe que es un elevador.
—Te prometo que el elevador funciona perfectamente, cariño —Emma lo observa unos segundos antes de entrar en él. Su padre presiona el último botón y el elevador comienza a subir. Emma recuerda ese sonido, no sabe en qué momento lo escuchó pero definitivamente lo recuerda.
Derek le muestra a su hija un par de departamentos enormes, vacíos y con un vago olor a él.
—¿Te pertenecen? —pregunta Emma.
Pasa sus dedos por las repisas vacías y casi puede sentir a su padre haciendo lo mismo en algún momento marcando territorio.
—Si, las personas que lo rentaban se han ido. Tengo que arreglar sus documentos y ver qué haré con este lugar, Stiles creyó que tú lo querrías para vivir durante tu crisis adolescente —el moreno ríe y observa a su hija.
Emma niega y observa los altos techos y la planta alta.
—No me alejaría de mi papá Stiles por una crisis adolescente —murmura. Derek hace un extraño sonido con la garganta y asiente.
—Te creo —sonríe Derek—. Pensaré en vender todo el edificio o volver a rentarlo.
Derek observa a su hija, esperando alguna sugerencia, pero Emma está ocupada olfateando el aire, se acerca al balcón e intenta abrir la puerta. Está atascada. Suspira y con un poco de fuerza sobrenatural la abre. Un par de plantas afuera huelen a su padre Stiles.
—¿Tú y mi papá Stiles vivían aquí? —pregunta volviendo a la estancia.
—Hace mucho, si.
Emma observa las plantas y se encoge de hombros. Cierra la puerta y vuelve con su padre.
—Muero de hambre ¿Me llevarías a comer? —pregunta Emma con clara intención de salir del departamento. Derek asiente y vuelven por donde entraron.
· · ·
Comen en el restaurante donde Emma suele ir con su abuelo los domingos, pero no lo menciona para nada.
—¿Te gustaría acompañarme con un viejo amigo de mi familia? —preguntó Derek de pronto, dejando de lado el tema de la escuela.
—Seguro, pero tengo que estar en casa a las seis treinta o mi papá enloquecerá.
Derek ríe y asiente.
El viejo amigo de la familia de su padre resultó ser el dueño de la veterinaria de Beacon Hills donde su tío Scott insistió que trabajara. Solo lo había visto tres veces en su vida.
Cuando entran a la veterinaria el hombre los espera con una sonrisa y abraza a Derek.
—Derek, qué bueno que volvieras a Beacon Hills, seguro extrañabas tu hogar —dice el hombre más intentando convencer a su padre de esa idea que afirmandolo.
—Lo de siempre, Deaton, papeleo sobre mis terrenos —ríe su padre. Emma suspira y observa su alrededor, hay ceniza de montaña por todas partes, no puede entrar más allá de la recepción o sentirá que su mano arde.
Emma se concentra el un pequeño pez sobre una mesa junto a la puerta e ignora la conversación que su padre mantiene hasta que la puerta de recepción se abre.
—¿Te gustaría ver a un cachorro recién nacido Emma? —le pregunta el veterinario llamando su atención. Emma sonríe y asiente con entusiasmo, Deaton la guía a un pequeño consultorio, hay un cachorrito envuelto en mantas sobre una mesa. Emma lo acaricia hasta que Deaton deja la habitación, de inmediato escucha la voz de Stiles en su cabeza. «Concéntrate, siempre querrán distraerte con algo, debes escuchar y oler, concéntrate y sabrás. Siempre sabrás». Agitó su cabeza para alejar su entusiasmo del cachorro y se esforzó por escuchar los susurros de su padre.
—Jamás creí que la traerías —murmuró Deaton.
—Cumplirá diecisiete el sábado, Deaton, ya me perdí lo suficiente —suspira y se rasca la ceja o la barba, Emma no lo sabe—. Ella tiene que estar conmigo.
Emma hace todo lo posible porque su corazón no la delate y respira profundamente.
—¿Y por qué no solo te la llevas? —dice más que preguntar el veterinario. Derek bufa.
—Por la misma razón por la que me fui.
—Creí que Stiles te había aclarado eso, creí que…
—¿Entonces por qué no me buscó? ¿Por qué todo a su alrededor sigue oliendo igual a aquel día? —Emma puede oler la desesperación y el enfado de su padre, Deaton no emana el olor de ninguna emoción.
—¿Qué quieres de mí Derek? —el veterinario sonríe, Emma sabe lo que hace el hombre. Su padre espera a que ella diga las cosas en voz alta por alguna razón, y Deaton está haciendo lo mismo con su padre Derek.
—Tu has estado aquí más tiempo que nadie, tienes que decirme si ella me pertenece, sabes a lo que me refiero.
Emma automáticamente piensa en su padre Stiles hablando sobre el machismo e insistiendo en que ella nunca sería tratada como un objeto, que nunca tendría dueño, pero escuchando a su padre Derek no sabe si tiene algo que ver con manadas o simplemente con lobos.
Deaton tarda en responder, pero cuando lo hace su voz sale ronca y su corazón no se inmuta.
—No tiene la chispa alfa que tú tienes, y todo su ADN está plagado de extrañas motas, no me atrevo a decir que son mutaciones, pero definitivamente tiene más que el gen de lobo en su sangre —murmura.
Emma frunce el entrecejo y observa su mano.
—Eso ya lo sabía Deaton, quiero saber si ella está o no relacionada.
Deaton mantiene el silencio y suspira.
—Nunca pudiste creerle ¿Cierto? —masculla el veterinario.
Derek gruñe y Emma cree que es oportuno salir. Hace que su teléfono suene con una pequeña alarma y sale del consultorio.
—Tengo que volver a casa, papá, Logan me envió el trabajo de Historia.
Derek retrocede en cuanto escucha la voz de Emma a sus espaldas. Parpadea y sale de la veterinaria, apenas moviendo los labios cuando dice adiós. Emma se despide de manera un poco más amable y sube al auto de su padre. El camino de regreso es en completo silencio.
· · ·
Cuando el reloj marca las siete en punto Emma abre la ducha y sale de su habitación, la puerta se abre y Derek entra por ella. Stiles lo espera de brazos cruzados frente a la puerta.
—¿Dónde está? —pregunta Stiles. Derek no se inmuta.
—En la ducha —Stiles suspira y observa a Derek.
—¿Qué es lo que quieres? Realmente, Derek.
—Realmente —dice con burla el moreno— vine por ella, Stiles. Cumplirá diecisiete y ya no se podrá controlar como ha hecho ahora.
La furia de su padre no cabe en toda la casa, Emma incluso retrocede por la fuerza de su sentimiento.
—Pues lo resolveré con ella, como siempre lo he hecho. Si ti. Ya puedes irte.
—No, no lo entiendes. Ella tiene que venir conmigo para que su parte lobo crezca y me reconozca, nunca se va a desarrollar al máximo si la mantienes aquí, Stiles.
Stiles retrocede un par de pasos y revuelve su cabello.
—Ella entrena, las clases de Francés no existen, en realidad son entrenamientos.
Derek eleva una ceja y pone su peso en su pie derecho.
—No estoy pidiendo explicaciones, Stiles —suspira y rasca su ceja—. Vine a decirte lo que haré, no a pedirte permiso.
Derek da la vuelta con la intención de irse, Stiles empuja su brazo con toda la fuerza que tiene, Derek voltea de inmediato.
—¡Es mi hija, Derek! No puedes simplemente apartarla de mi lado —hay desesperación, frustración y enojo en su voz, pero Derek nuevamente no se inmuta.
—Tu lo hiciste conmigo.
—¡No! ¡No te atrevas a culparme por tus estúpidos pensamientos! ¡No te atrevas a culparme por largarte como un imbécil! —Derek toma a Stiles por los hombros con fuerza y lo aleja de la puerta.
—Emma se irá conmigo, quieras o no.
Derek deja caer al castaño en un sillón y lo mira en silencio, como analizando algo.
—Dile a Jackson que contacte al mejor abogado que tenga para ti.
Stiles abre los labios con incredulidad y observa como Derek desaparece por la puerta y por la calle. Se mantiene así por unos instantes, y cuando Emma está considerando bajar, su mano se mueve a su bolsillo. Se mueve entre algunas aplicaciones y marca rápidamente.
—Buenas noches, al 322B, Stiles Stilinski, gracias, con Theo Reaken por favor.
Al escuchar su nombre, Emma casi siente que todo se resolvió, aunque no sabe qué exactamente.
II.
Emma sabe que su padre Derek tiene todo el derecho de estar furioso. Le parece justo que quiera ser parte de su vida respecto a lo sobrenatural, después de todo, su papá Stiles siempre se adelantó y acudió a Theo ante los cambios en su lobo. Y cuando su padre aparecía, solo veía el éxito con el que Theo y Stiles la estaban educando, a ella, a Emma, su hija.
Nunca preguntó por Theo el día de su cumpleaños, sobreentendía que mientras su padre Derek estuviera en Beacon Hills, Theo nos podía acercarse a ellos. Su papá solía disculparse por ello, como si fuera su culpa. Con el paso de los años Theo se convirtió en alguien importante en su vida casi sin darse cuenta.
—¿Emma? —Logan la observa con las cejas elevadas y una sonrisa de medio lado— ¿vendrás?
Parpadea y se disculpa con la mirada, pensando rápido en lo que ha estado medio escuchando desde que salieron de la escuela.
—No lo creo, tengo una cosa con mi padre y no, no creo que pueda —Logan la observa con decepción y no se avergüenza al gritar en plena calle lo cruel y grosera que es.
—¡Acabo de volver a Beacon! ¡No puedes hacerme esto! —bufó. Emma rueda los ojos y se encoge de hombros.
—Le diré a mi papá —logan sonríe mostrando su dentadura y el resto del camina habla entusiasmado de las chicas que planea ligar en la fiesta de Amy Decan. Emma no puede creer que esté escuchando semejantes estupideces de una persona tan inteligente.
El clima es jodidamente caliente así que no pasa a la cafetería por café. Pasa de largo a todos en la comisaría y entra sin tocar la puerta de la oficina. Descubre a su papá garabateando en un papel y a Theo con una sonrisa en las sillas frente al escritorio.
—Hey —saludó, oliendo a felicidad y alivio. Emma le sonríe nde vuelta y lo abraza por el cuello—. ¿Cómo va la escuela?
—Igual de aburrida —bufó, sentándose en la silla libre junto a él— ¿Qué hace? —preguntó, observando a su padre. Theo se encoge de hombros.
—Creo que está descifrando al delincuente de… en realidad no lo sé está hablando con monosílabos desde que llegué —Emma sonríe y observa a su padre, dudosa de interrumpir lo que sea que haga— ¿Necesitas algo Emma?
Theo jamás, en toda su vida, ha evidenciado sus emociones, a pesar de ser tan fuertes que incluso sientes que te estrujan en cuerpo; no, Theo siempre pregunta.
Emma le sonríe para tranquilizarlo y vuelve a encogerse de hombros.
—Nada importante, solo una fiesta de Amy Decan.
—¿Reconsideraste tu fiesta de cumpleaños? —interrumpió su papá, finalmente alzando la mirada hacia ella. Emma le mostró una mueca, seguía convencida de que una cena con su familia era estupendo.
—No lo creo —balbuceó, Stiles resopló y la observó apenado.
—Lo siento, Em, pero tengo que quedarme hasta tarde, no puedes ir a la fiesta —no le molesta, Emma está a punto de encogerse de hombros y restarle importancia cuando Theo se inclina con una sonrisa gentil.
—¿Será en las cabañas junto a la reserva? —preguntó, captando la atención de Stiles, Emma asiente no muy segura—. Yo estaré por ahí, si quieres puedo llevarte a casa, si te deja —Theo mira a Stiles y Emma a Theo.
¿Por qué no están juntos?
—No quiero molestar, Theo —interrumpió Emma. Theo sonrió y negó, aún esperando la respuesta de Stiles.
—Si no tienes ningún problema —sonrió Stiles.
Emma no estaba especialmente emocionada por la fiesta de todas maneras.
· · ·
—No intentes sobornarme, esta noche no voy a beber —saludó Logan, agitando las llaves del Toyota de su madre. Emma sonríe y rueda los ojos mientras baja la escalera del porche.
—¿Le robaste el auto a tu mamá? —preguntó burlona.
—¡Por supuesto que no! —gritó indignado, subiendo al auto después que Emma—. Papá me lo prestó a escondidas de mamá.
—No me sorprende de tu papá.
—Cállate, Em.
· · ·
En realidad Emma no necesitó siquiera ofrecerle una cerveza a Logan. Después de una hora y media en la fiesta de Amy Logan estaba perdido en alguna habitación, con alguna chica a las que iba a besuquear. Emma sabía de sobra que Logan definitivamente no iba a manejar de vuelta a casa.
—¡Stilinski! —gritó un chico a sus espaldas. Emma dejó el vaso en la mesa junto a ella y miró al chico con una ceja elevada— Emma, mi amigo James y yo queremos que nos acompañes en una partida de cartas.
—Gracias, pero ya me voy —sonrió apenada y sacó su teléfono del bolsillo, lista para llamar a Theo. El chico pasa un brazo por sus hombros y le sonríe.
—Anda, será una sola partida —insistió. Emma bufa y aparte su brazo con fuerza, el chingo frunce el entrecejo y la observa con molestia— ¡Vete a la mierda, Stilinski!
Emma ni siquiera le responde, ajusta su bolso y marca a Theo mientras sale de la casa de Amy. Afuera el aire es fresco y las hojas de los árboles que le dan la bienvenida al bosque se sacuden de un lado a otro.
—Em —saludó Theo.
Emma camina a la orilla del bosque, dejando que los olores la embriaguen mucho mejor que una cerveza.
—Hey ¿Será que puedes pasar por mi? —bufó una risa y cerró los ojos, sintiendo el aire en su rostro—. Logan está ebrio en alguna parte y no puede conducir.
—Seguro, quizá debas buscarlo —rió— Lydia enloquecerá si no volvemos con su retoño.
Emma ríe y observa la casa con aburrimiento, sintiendo la molestia en su estómago por la irresponsabilidad de Logan. No logra responder cuando una voz del bosque se hace escuchar, melodiosa y desconocida, pero parecía familiar.
—Hale —era una voz cantaría, atrayente. Pensó vagamente en piratas, sirenas y muerte— Hale.
La voz de Theo llamándola por el teléfono retumba en su cabeza, pero no responde.
—Tengo algo que te pertenece, Hale —rió la voz, una risa que bien pudo ser maligna pero se escuchaba tan dulce que Emma se acercó un poco más.
—Él no vendrá, pierdes el tiempo, bestia —gruñó la voz de su padre. Emma sale del trance recorre los árboles con la mirada, la voz parece venir de todas partes.
—¿Papá? —preguntó insegura. No le responde ninguna voz, solo escucha a Theo gritarle algo que no entiende por teléfono— ¿Papá?
Un grito de dolor desgarra el sonido vacío del viento, Emma corre de inmediato. Pierde su bolso y aprieta el teléfono entre su mano con más fuerza de la necesaria mientras corre en dirección al grito.
—¡Papá! —gritó, su voz sale desesperada y fuerte, casi como un gruñido. Sigue el sonido pero no llega a ninguna parte, hay una risa cantarina que sale de los árboles y no le permite entender dónde está o a dónde se dirige.
Corre cuando escucha otro grito de su padre, no se detiene, brinca y se impulsa de los árboles hasta que ve a la distancia hilos rosados, muy brillantes y cegadores.
Emma tiene que parpadear varias veces cuando se está acercando. Un aullido detiene su carrera, se detiene abruptamente, dando traspiés para no chocar con ramas torcidas del suelo. Cuando vuelve a mirar los hilos brillantes encuentra a su papá Stiles atrapado entre uno de ellos.
Hay un lobo negro con ojos rojos frente a la figura de la que salen los hilos. Emma no puede olerla.
La voz melodiosa brota de la figura negra pero parece hacer eco en todo el bosque: —¿Qué decías? —dijo burlona, agitando a su padre en el aire.
El corazón de Emma late rápidamente contra su pecho, el lobo gruñe y de pronto es su padre Derek. Emma aparta la mirada, sabe que su padre está desnudo, y aún en esta desesperante situación no quiere verlo.
Escucha el corazón de su papá Stiles acelerado, normal, respirando. Entonces se concentra en los alrededores, parecen estar en medio de la nada ¿Cómo llegó su padre ahí?
—¿Ella quién es?
La figura se mueve y se muestra ante Emma. En realidad es hermosa. Es una mujer, de cabello negro y piel muy clara, la túnica negra que la cubre no le permite descifrar la figura de su cuerpo, tan solo sabe que brilla y parece una planta con muchas raíces saliendo de sus mangas.
La mujer frunce el entrecejo y la recorre con la mirada, después ve a Stiles y finalmente a Derek. Hay confusión en su mirada. Abre los labios para decir algo, pero no lo hace. Extiende un brazo y un hilo rosado atrapa a Theo. Está paralizado, tan solo muestra sus ojos azules y sus colmillos con furia. La mujer lo observa y de nuevo a Emma.
Entonces ríe muy fuerte, el viento parece soplar más fuerte con su risa incluso.
—¡Oh, vamos! —exclamó risueña— Vístete, la niña está aquí.
La siguiente vez que Emma ve a su padre Derek, él ya tiene unos pantalones grises muy impropios en él. La mujer se ríe con más fuerza.
—¿Por qué vendrías? —masculló.
Y a pesar de que su mirada era maligna su voz seguía pareciendo melodiosa, dulce, a Emma se le revuelve el estómago cuando es consciente de que la voz le gusta.
—Basta, Igna —gruñó Derek.
Emma de pronto solo puede verlo a él, porque su padre la conoce. La mujer llamaba Hale, pero no era a ella, era a su padre.
—Sh —siseó, acompañada del viento y una tenebrosa calma repentina. La mujer observa a Stiles, sus ojos brillan rosados, soltando destellos por todas partes. Su papá no se inmuta y le devuelve la mirada.
Está segura de que se sacarán el alma si no dejan de verse. Con una sonrisa maliciosa la mujer baja a su papá hasta que sus pies tocan de nuevo el suelo del bosque.
—Apestas a Hale —comentó graciosa, como si fuera un chiste lo que dice. Entonces observa a Theo y sus ojos brillan más intensamente—. Pero los dos huelen muy raro —suelta risitas y las hojas se agitan a su alrededor.
—Dejalos, Igna —volvió a hablar Derek.
La mujer, Igna, dirige sus ojos brillantes a él con una sonrisa bailando en sus labios.
—¿Por quién viniste?
—Vete.
Igna sonríe y le lanza un beso que estalla en brillantes y cegadores luces. Toda luz rosada desaparece al mismo tiempo que Theo cae de bruces en el suelo.
Aún en la penumbra, el viento se las arregla para colarse entre ellos y susurrarles muy cerca de sus orejas, recorriendo como escalofrío su cuerpo "Volveré".
Stiles no se toma ni un segundo antes de correr hacia ella y tomar su rostro entre sus manos.
—¿Estás bien? ¿Te hiciste daño? —no se fija en su cuerpo, solo ve sus ojos. Emma niega y le sonríe apretada. Theo se incorpora y revisa los raspones de sus brazos, sin importancia y en proceso de sanación.
Stiles la suelta y se gira hacia Derek con furia saliendo de todo su cuerpo.
—¿Bruja? ¿¡TRAJISTE A UNA MALDITA BRUJA!? —ni Emma ni Theo tienen intenciones de meterse en esa discusión, tan solo son espectadores, huelen la confusión y molestia de Derek sobre la furia de Stiles—. ¡Viene por tí, maldita sea! ¡NO PUEDES HACER ESTO!
Derek no grita, no responde nada, permite que Stiles golpeé su pecho sin lograr moverlo un centímetro, y cuando termina solo toma su muñeca y huele su palma.
—¡Suéltame! —gritó molesto, Stiles aparta su mano y lo observa con el entrecejo fruncido, lo hace por unos largos segundos—. Tienes que irte.
—No me iré, Stiles.
—Si tanto la quieres, vete.
· · ·
Emma escucha los gritos indignados de Lydia aún en su habitación, cuando se pone la pijama. Los ignora cuando sale de su habitación para esperar a su papá en la suya.
—¿Por qué no olía a nada? —preguntó en cuanto Stiles entró al cuarto— ¿Por qué te llevó con él?
Su papá suspira y se encoge de hombros dejándose caer en la cama.
—Es una bruja, Em, ella puede ocultar su rastro con facilidad.
—Pero Theo la está buscando —Stiles asiente y se recuesta a su lado— ¿Quería hacerte daño?
—No, supongo que tiene cuentas pendientes con tu padre.
Emma asiente lentamente a pesar de querer preguntar más cosas, su padre está desconcertado, así que decide mantener el silencio hasta que él vuelva a hablar.
—No quiero que salgas de casa hasta que Derek arregle esto.
No dice nada por escuchar el nombre de su padre, pero no pregunta, deja que su papá acaricie su cabello y pierda su mano entre su cabello. Está tan confundida.
· · ·
A pesar de que Emma obedece a su papá, siempre lo ha hecho, él no deja de ser paranoico. Así que el viernes tiene a Theo desde que sale de la escuela.
—Y hasta que Stiles llegue a casa —sonrió Theo. Emma rueda los ojos y sube al auto de mala gana.
—¿Acaso no confía en mí? —preguntó con fingida tristeza.
—¡Por supuesto que sí! —bufó— Solo no confía en la bruja.
Los brazos de Emma pican al recordarla, se rasca y mira la ventanilla, midiendo su prudencia, tiene la misma que su papá Stiles.
—¿La encontraste? —Theo hace una mueca y niega.
—Es una bruja, estará detrás de tu padre —la picazón se extiende pero no dice nada, Theo la observa de reojo—. Se arreglará, he visto a Derek lidiar con cosas espeluznantes.
Emma ríe y se encoge de hombros.
—Me hubiera gustado saberlas —susurró.
Theo no dice más. Es una línea que él mismo se propuso jamás pasar. Theo comprende su situación familiar, y por nada del mundo se meterá con alguno de ellos.
Cuando llegan a casa Theo ordena una pizza, Emma sube con ansias a su habitación para dejar su mochila y lavarse las manos. Lo que sea que le esté picando tiene que irse con el agua. Lanza la mochila a la cama y corre al baño, cuando levanta completamente las mangas de su suéter se le detiene el corazón, sus manos brillan amarillas, no sus manos, las venas de sus brazos, manos y dedos brillan, como si trajera lucecitas corriendo por su sangre.
Contiene el grito y no se molesta en desacelerar su corazón, Theo está acostumbrado. Toca sus brazos con inseguridad y miedo, imaginando que se va a electrocutar o algo así. Pero no pasa nada. Observa sus palmas y ve cómo la luz se mueve al ritmo del bombeo de su sangre. Se pregunta vagamente su todo su cuerpo brilla. Cuando se ve en el espejo ve que la luz está concentrada en sus brazos, sus ojos están amarillos pero no siente a su lobo. En realidad no lo encuentra, parece estar escondiéndose de las luces.
Lava sus manos pero nada cambia, siente el agua fría y la ve caer entre sus manos. Todo normal, excepto que no lo es.
Con el corazón igual de acelerado baja nuevamente y busca a Theo, quién está en la cocina buscando algo en el refrigerador mientras masculla sobre verduras y cervezas.
—Theo… —llamó cautelosa, con la vista fija en sus manos y pequeñas chispas que comenzaban a salir de sus manos, como si fuera una lucecita navideña.
El aludido la observa y su rostro se descompone al ver sus manos.
—Hay que llamar a Stiles —susurró, tragando en seco. Pero Emma se da cuenta que no está asustado o preocupado, más bien parece acorralado.
—¿Sabes qué es esto, Theo? —el ojiazul no le responde, observa las chispitas que salen de sus manos— ¿Llamo a mi papá? ¿A mi padre?
—No —respondió de inmediato—. Tenemos que ir con Stiles primero.
Theo toma su teléfono de la isla y camina a la puerta, su cuerpo rebota frente a ésta, como si hubiera un cristal en la salida. De inmediato se escucha una risa salir de las paredes.
Theo retrocede hasta que su cuerpo la acorrala entre el refrigerador y él. Frente a ellos aparece la mujer, Igna. Con la misma túnica, sin raíces rosas y con los ojos azules. Podría confundirse con cualquier mujer vestida de un personaje de Harry Potter.
—Ustedes tienen una gran historia —rió Igna, su voz sonando dulce y aterciopelada.
—¿Qué quieres? —gruñó Theo— Derek no está aquí.
La carcajada de Igna hizo que toda la casa temblara bajo sus pies.
—¡Oh, no! ¡No venía por él! —bufó graciosa. Observó a Emma sobre el hombro de Theo con una sonrisa maliciosa—. Dime ¿Cómo es que ella es tu hija pero apesta como Derek Hale? —Emma está segura de que su corazón ha dejado de latir— ¿Es por el humano? ¿Le ha pasado ése olor?
—No, no entiendes.
Igna eleva un dedo sobre sus labios en señal de silencio y de pronto Theo ya no puede hablar. Sonríe y extiende un hilo rosado hasta Theo, él no pude hablar a moverse mientras el hilo de desliza por su cuerpo hasta que está completamente atado.
Emma sigue observando atónita a la bruja.
—Tú vendrás conmigo, linda.
III.
Cuando Emma abre los ojos no reconoce el lugar, todo huele a viejo, está desorientada y su lobo está adormecido. Sus párpados pesan y no logra mantener los ojos abiertos por mucho tiempo, incluso ve neblina. ¿Es el bosque?
—Oh, pobrecilla —habló la dulce voz de Igna—. Lamento que tus padres no te hayan dicho nada, lamento haber sido yo —suspiró y acarició su frente, sus ojos de inmediato se cierran.
¿Cómo es que ella es tú hija pero apesta a Derek Hale?
Theo.
¿Es por el humano? ¿Le ha pasado ése olor?
Stiles. Su papá.
¿Theo es su papá? ¿Derek no?
Recuerda conversaciones a medias y sus ojos bailando entre su padre y Theo cuando era más pequeña. Y a Derek, él tenía que ser su papá. Pero Theo… podía serlo también, todos estos años, fue él.
· · ·
Un hombre alto, de ojos claros y con músculos entró detrás de su padre. Su tío Scott se puso de pie de inmediato y abrazó al hombre. Después de una serie de saludos éste se inclinó y le extendió una caja con cubos coloridos.
—Hola, Emma, tú papá mencionó que te gustan los cubos para armar torres —Emma lo observa y asiente—. Soy Theo, un amigo de tu papá y de tu tío Scott.
Emma inclina la cabeza y mira a su padre murmurar con su tío Scott.
—Soy Emma —Theo ríe y le extiende la mano.
— Es un placer, Emma.
Su papá llega unos segundos después a su lado, besa su cabeza y le muestra la foto de una luna llena.
—Em, Theo ha venido a ayudarnos con tus colmillos ¿Recuerdas que te dije que un buen amigo sabría qué hacer para que no salieran de prontos y te mordieras? —Emma asiente y observa a Theo.
—¿Theo tiene colmillos?
Theo sonríe y le muestra sus ojos azules. Emma brinca de su lugar y se lanza a los brazos de Theo.
—¡Tiene los ojos como yo, Papi! ¡A Theo le brillan los ojos azules! ¡Es como el tío Scott y yo! —Stiles ríe y asiente.
—Theo te enseñará cómo mostrar tus ojitos de color cuando quieras ¿Te gustaría?
Emma asiente y golpea a Theo con su cabello cuando da piruetas entre sus brazos, entusiasmada y feliz por aprender.
· · ·
En la luna llena y los domingos por la tarde era Theo y su papá. No Derek. ¿Pero por qué Stiles le dijo que él era su padre?
· · ·
Emma recuerda más a Theo en su auto fuera de la escuela que en sus fiestas de cumpleaños.
Theo le ayudó a mostrar sus garras cuando quisiera, también le insistió en no pintarlas con barniz de uñas, le enseñó a controlar su fuerza y el cambio de sus ojos, y con ayuda de su papá Stiles logró controlar sus cambios en luna llena. Su padre Derek fue el que le enseñó a distinguir los sonidos y los olores, a concentrarse y buscar siempre el latido de su papá Stiles.
Theo estuvo ayudándola con sus tareas mientras su papá terminaba sus exámenes para ser candidato a Sheriff de Beacon Hills sin la ayuda de su padre.
Cuando Emma cumplió once, Derek dejó de visitarla excepto el día anterior a su cumpleaños, pero ese año llegó y se quedó dos semanas. Emma buscaba el latido de su corazón constantemente para saber si estaba cerca, el tercer día de la segunda semana lo encontró. Su papá Stiles estaba en el jardín y Theo estaba en el patio trasero instalando algo que su papá le había pedido.
Emma de inmediato va a la ventana, pero no la abre cuando ve la furia con la que su padre Derek cierra la puerta.
Stiles se pone de pie y alcanza a Derek en la cerca. Emma escucha con atención.
—Dijiste que no volverías —dice Stiles parado con firmeza frente a la cerca.
—¿Qué hace ese imbécil aquí? —gruñe su padre. Emma brinca en su lugar y pega la nariz al cristal.
—Ese imbécil se ofreció a ayudarme con un par de cosas, no es tu problema de todas maneras.
—No, no es mi problema, pero me incumbe porque mi hija está viviendo aquí —Stiles frunce el entrecejo y observa a Derek con decepción.
—Ah, ¿Hoy si? —Derek gruñe y no aparta sus ojos de Stiles.
—¿Qué es lo que quieres que piense si metes a ese idiota a la casa? ¿Si se encarga de enseñar a Emma lo que yo debería? ¿Si siempre lo has preferido a él antes que a m…?
Emma vuelve a dar un brinco en su sitio cuando la mano de su papá Stiles se estrella contra la de Derek. De inmediato escucha los pasos de Theo y la puerta abrirse.
—Derek —dice el castaño, pero Derek le gruñe cual animal—. No hace falta que hagas esto, Derek. Sabes que solo ayudo a Stiles.
—Por supuesto que sí, siempre lo has hecho.
Theo suspira y se coloca al lado de Stiles.
—¿Qué se supone que significa eso?
—Vendré, Stiles. Y más vale que él no esté aquí o Emma se irá conmigo.
Antes de que Stiles pueda protestar, Theo gruñe y avanza un poco más.
—No puedes llevartela, no puedes amenazar con eso, Hale, sabes que… —pero Stiles no lo deja continuar, toma la muñeca de Theo entre sus manos y lo aprieta. Derek observa sus manos y ríe con burla.
—¿Ves?
Derek gruñe una última vez, sube a su auto y se marcha, quizá por once meses, no recuerda. Stiles abraza de inmediato a Theo y suspira.
—No dejaré que se acerque a ella, Stiles. No mientras yo esté aquí —Stiles asiente y permanente unos segundos observando sus rosas.
—Tengo que ver a Deaton. Derek llevará a Emma con él en cualquier momento y preguntará por él, por ti, por mi… —pasa sus manos por su cabellos y rostro y se deja caer en el césped—. Él no puede saber nada de lo que Deaton sabe.
Theo se sienta a su lado y lo abraza por los hombros.
—Iremos en cuanto terminemos de cenar ¿Está bien? —Stiles asiente y continua pensando incluso después de que Theo vuelve al patio no sin antes darle un beso en la cabeza.
Emma aún escucha el corazón de su padre Derek cerca. Muy cerca.
· · ·
Deaton, el veterinario tiene que saber. El sabe.
· · ·
La siguiente vez que Emma abre los ojos, y está consciente, escucha quejidos a su lado. Barre la estancia con la mirada en busca de Igna. Ella no huele a nada, así que se esfuerza por escuchar o ver algo. No la encuentra, tan solo reconoce el olor de Theo, los quejidos vienen de él.
Se arrastra hasta su lado, Theo tiene los ojos cerrados, sus labios partidos tienen sangre al igual que su playera y sus manos.
—Theo —susurró, tocando la cara del castaño. Theo suelta otro quejido y abre los ojos apenas para ver a Emma.
—Está bien —masculló dolorido, Emma frunce el entrecejo y aparta su playera—. Stiles está bien, Em —susurró en un quejido.
La piel de Theo está rota superficialmente, Emma ni siquiera puede ver sus órganos, pero los bordes brillantes y rosados en su piel rota le dan a entender que es magia. Theo no puede curarse de la magia y la sangre sigue saliendo.
—¿Qué hago? Theo ¿cómo te ayudo? —preguntó ansiosa, sus emociones desbordándose por su cuerpo, Emma está inclusive mareada de sus propias emociones, es incapaz de recordar algún entrenamiento que le sea útil.
Theo traga y vuelve a cerrar los ojos.
—No puedes —masculló.
Su corazón se aprieta y parece que todo a su alrededor se cae rápidamente.
No sabe dónde está su papá, no sabe dónde está ella, Theo está muriendo y no puede hacer nada para impedirlo.
—Theo —llamó de nuevo, su voz rota y lágrimas en los ojos—, por favor dime cómo te ayudo —sollozó.
Theo traga y vuelve a abrir los ojos, le sonríe de medio lado y alcanza su mano. A Emma no le importa llenarse de su sangre, solo quiere que no se vaya.
—Por favor —murmuró. Theo aprieta su mano como única respuesta, antes de que Emma pueda pedir o intentar algo un estruendo a su espalda la distrae.
Igna entra por un agujero en los ladrillos, entre el humo de la tierra y el cemento, las láminas apiladas contra la pared están rotas y dobladas, sosteniendo el cuerpo de su padre Derek.
—¿¡Lo sabías!? —gritó Igna. Esta vez su voz no perturba el ambiente a su alrededor.
Emma no deja de sostener la mano de Theo a pesar de que mira a su padre levantarse de entre las láminas torcidas.
—¿Por eso viniste aquí? —gruñó la bruja— ¡¿Para entregar a la niña en tu lugar?! —un hilo rosado se extiende por el suelo, Derek se aleja pero Igna no parece ni remotamente preocupada de que pueda huir— ¡Responde, Hale! ¿Es acaso una mutación? ¿Cómo es que ella existe?
—¡No lo sé Igna! —respondió su padre, saltando entre láminas, pedacera y escombros intentando alejarse del hilo rosado.
—¡Lo sabes! ¡Por eso viniste!
Otro hilo sale de brazo y atrapa de inmediato a Derek en su carrera. Sus manos están contra sus costados y sus piernas cuelgan flojas e inútiles.
—¡Dime! —exigió furiosa.
Su padre la mira, luego al agujero de la pared y finalmente a Igna.
—Déjala ir y te daré mi poder, todo mi poder —Emma escucha el acelerado corazón de Theo y el de su padre.
—¿Qué? —se atrevió a decir, llamando la atención de Igna. Ella le sonríe con dulzura antes de volver su mirada a Derek.
—¿Sabes lo que es ella, Hale? —y realmente no espera una respuesta porque no se detiene— ¿Tienes idea de lo que tiene? —el ritmo de su corazón no cambia y no aparta la mirada de Igna, Emma está verdaderamente impresionada de su valor.
—Déjala ir —pidió sin duda, dispuesto a ser él y no Emma. Igna sonríe incrédula antes de lanzarlo contra un montón de ladrillos apilados.
Emma tiene tiempo de pensar que solo su padre podría ser capaz de ofrecer a su lobo por ella. Tiene que ser él.
Derek tarda más en incorporarse de la pila de ladrillos, Igna lo espera para continuar con lo que sea que planeé. De pronto sus ojos son rosas chispeantes, se gira al gran hoyo de la pared de ladrillos, Emma sigue su mirada, no percibe nada solo el olor de su padre Derek. Pero no es él porque quién entra es Stiles, siente calor en todo su cuerpo y de nuevo tiene comezón en los brazos.
—Igna —dice Stiles, llamando la atención de Derek y Theo—. ¿Esto es lo que quieres? —preguntó, extendiendo sus manos frente a él y mostrando una burbuja de luz amarilla. Emma recuerda de inmediato sus manos brillantes y se pregunta si será lo mismo, escucha los latidos de su corazón en sus oídos, la cabeza comienza a dolerle y decide que no va a indagar en ello justo ahora.
—¿Qué eres? —preguntó curiosa, sus ojos reflejando la gran esfera amarilla.
—Te lo daré —habló tranquilo— ¿Sientes el poder no es cierto? —Igna lo observa curiosa y desconfiada, olvidando completamente que Derek está detrás de ella—. Será todo tuyo si los dejas ir.
Igna extiende su mano embelesada, Stiles no deshace su luz, al contrario, deja que Igna la acaricie y meta su mano en ella, Emma casi puede ver su piel pálida erizarse al contacto, cuando pretende retirar su mano descubre que está atrapada. Su mirada se oscurece y observó a Stiles con furia, ni siquiera tiene tiempo de gritar cuando Derek está sobre ella, intentando torcer su cuello.
Emma se ha olvidado de Theo, solo puede observar a sus padres. Stiles ha dejado que la esfera retenga las manos de Igna mientras de sus manos desprenden esferas pequeñas que se pegan a la piel y cabello de la bruja, su piel las absorbe y el brillo se ve por debajo; Igna no tarda demasiado en gritar y forcejear contra la figura de Derek, desprendiendo una débil luz rosa que quema.
No hablan. Jadean, gruñen y se quejan, pero nadie dice una sola palabra, la coordinación de sus padres parece un mutuo y mudo acuerdo previamente planeado. Emma tiene que parpadear porque el calor es demasiado y su vista se está tornando borrosa.
—Emma —escucha a Theo, ella gira y ve su rostro descompuesto, multiplicándose y borrándose—. Emma.
Pero no le responde, gira a ver a sus padres, ahora solo ve sombras y mucha luz amarilla por todas partes. Escucha la voz de su padre gritando, un gruñido y siente el aire frío relajar sus músculos, cierra los ojos ante la sensación y ya no los abre. Siente una leve molestia en su costado por haberse dejado caer, vuelve a escuchar a Theo y después un grito desgarrador, helado y aplastante, que viene de todas partes.
—Emma —escucha a su padre, de verdad intenta abrir los ojos para poder entender, intenta ayudar, no sabe cómo hacer alguna de las dos cosas.
···
—Silencio —rió Derek, Emma sonríe y mantiene los ojos cerrados— ¿Qué sientes?
—Siento que ya estuve haciendo esto por mucho tiempo —se quejó risueña, Derek vuelve a reír antes de acomodar su cabello.
—Vamos, solo tienes que concéntrate, primero llevarte por un regalo —quiere preguntar si su papá Stiles puede venir pero no lo hace, muerde el interior de su mejilla y respira hondo.
—Huele a fresas —dice , moviendo sus ojos bajo los párpados—, huele a miel y a cuero —suspira y abre los ojos, mirando directamente a su padre—. Tú hueles a bosque —sonríe y lo abraza, Derek responde de inmediato y besa su cabello.
—Distingues olores que te gustan, vas muy bien —felicitó sonriente. Emma se encoge de hombros y recoge su mochila del césped.
—Me gusta más el olor a casa —mencionó con simpleza—, huele dulce y fresco —ríe— como un dulce de menta, así huele papá.
···
—¿Emma? —preguntó Derek.
Emma asiente como si de verdad le hubiera preguntado su nombre, después sacude su cabeza y se endereza. El cielo está anaranjado.
—¿Dónde estamos? —preguntó confundida y con la garganta seca, no distingue ningún olor más que el de su padre.
—En casa —Emma asiente aún desorientada, no indaga más, parpadea y observa alrededor, realmente están en casa, pero su papá no está por ninguna parte.
No necesita preguntar, las llaves resuenan en el picaporte y poco después Stiles está frente a ellos, no tarda en sonreírle e inclinarse junto a ella.
—Hey ¿Cómo te sientes?
—Bien —por un pequeño momento se pregunta si no ha estado imaginando todo lo que pasa a su alrededor— ¿Y Theo? —Stiles le sonríe y asiente.
—Se pondrá bien.
Emma imita su asentimiento antes de suspirar y ver sin vergüenza a su padre, confundida, aturdida e incluso asustada.
—¿Qué pasó? ¿Todo…? —ni siquiera sabe cómo preguntar, respira hondo y extiende sus manos, casi esperando que brillen, siente la mano de su padre Derek sobre sus hombros y huele su confusión—. ¿Qué es esto?
Stiles suspira y se sienta sobre la mesita, extiende sus manos y le muestra una burbuja de luz, como lo hizo con Igna, sabe que no se dirigirá solo a ella cuando mira con adoración la esfera.
—Se llama chispa —comienza—, es una pequeña porción de magia en una persona —sonrió e hizo que la esfera rodará sobre su mano, soltando chispas que llegaban al suelo—. Se obtiene cuando se pertenece a una manada, la chispa está directamente unida al alfa de la misma —se encogió de hombros y sonrió—. Jamás podrías encontrarla si no quiere, a menos que la domines.
—¿Yo tengo eso? —preguntó curiosa, Stiles sonríe y asiente, suspira y dirige su mirada a Derek.
—Naciste con ella —explicó sin mirarla—. A veces se escondía en tu sangre y otras veces aparecía por todas partes, Deaton creyó que era una consecuencia por ser mitad humana —se encogió de hombros—. Después descubrió que era por la chispa.
Volvió su mirada a ella y le sonrió.
—Te eligió —concluyó—. Y te pertenece enteramente a tí.
···
Su padre no dice mucho, escucha atentamente las preguntas que le hace a su papá Stiles sobre su magia, solo le sonríe. Cuando anochece besa su frente y le promete estar en casa temprano para su cumpleaños. Le susurra algo a Stiles y se va de casa.
—Papá —lo llama con voz dudosa, Stiles se sienta a su lado y espera a que esté lista para preguntar— ¿Por qué Igna dijo que Theo era mi padre?
Stiles eleva sus cejas y se encoge de hombros.
—Igna era una bruja, Em, ella robaba los poderes de las criaturas sobrenaturales, por eso controlaba a la naturaleza, por eso podía olernos y por eso podía ocultarse —suspira y realmente se ve confundido—. Me imagino que tenía algún poder que le dejaba ver las habilidades de otros.
—Sigues sin responder mi pregunta —rió.
—Theo no fue mordido por ningún lobo —dijo con tranquilidad—, él fue modificado para serlo ¿Entiendes? —asintió, a pesar de tener preguntas a esa simple confesión—. Su ADN está manchado de todo en lo que intentaron convertirlo —bajó la mirada las manos ajenas y las tomó entre las suyas—, tu ADN está manchado por la chispa, se esconde y juega a ser muchas cosas —sonríe de lado y besa sus nudillos—. Emma, Derek siempre va a ser tu papá.
Emma asiente, con su confianza renovada y nueva felicidad en su pecho. Su padre traga y no suelta sus manos.
—Y creo que no he sido justo con él —admitió, alzando su mirada avergonzada a ella—. Él quiere estar contigo —habló bajito—, y me parece justo —se encogió de hombros levemente—. Solo quiero que sepas que… si decides irte con él, está bien —sonrió—, es tu padre y él sabe cómo cuidarte.
Emma está desconcertada.
—¿Quieres que me vaya? —se aventuró a preguntar. Stiles le sonríe y acaricia su rostro con ternura.
—Quiero que decidas por tí, Em. No pasará nada si quieres ir con tu padre, yo siempre voy a estar aquí para ti —Emma tiene que abrazarlo porque siente que en cualquier momento va a romper a llorar, jamás había considerado separarse de él. Nunca.
—¿Estarás bien? —pero por primera vez lo estaba haciendo.
—Solo si tú lo estás —rió. Emma ríe y asiente, aferrándose con más fuerza al torso de su papá, imaginando todas las posibilidades, todos los caminos y todos los cambios.
—Gracias —murmuró.
Stiles no le responde, solo asiente y acaricia su cabello, no tiene idea si será la última vez que lo haga. No piensa en ello, divaga y divaga hasta perderse.
···
—Como tú salgas por esa puerta, Derek, olvídate de mí —Stiles conserva su posición unos pasos detrás de Derek, mantiene su mano en el pomo de la puerta.
—Scott me necesita…
—¡Scott es el Alfa, entiende! ¡El te pidió que te alejaras…!
—Lo hizo por ti, quería que tú te alejaras. Él necesita mi ayuda —Stiles tiene los labios entreabiertos cuando Derek gira su rostro y le dedica una mirada—. Volveré, lo prometo.
—Yo no voy a estar aquí cuando vuelvas, prometiste no irte —Derek suspira y gira el pomo.
Stiles deja de respirar cuando ve a un lobo negro salir de su casa.
Cuando Derek vuelve a casa, sin playera y con sangre en el cuerpo, no lo recibe el grito de Stiles ni el golpe de ceniza de montaña. Sube las escaleras en silencio para no despertar al castaño, va directo a la ducha, no sale hasta que la sangre desaparece de su piel y sus músculos están relajados.
Con una toalla envuelta en la cintura llega a la habitación y la encuentra completamente sola, se le revuelve el estómago y abre con brusquedad el armario. El vacío en su estómago se extiende al encontrarlo vacío.
· · ·
El olor cambió a mitad del camino, Derek lo siguió de todas maneras, tenía que ser suyo, tenía que estar bien.
—¡Stiles! —gritó en cuanto llegó al porche. La puerta está abierta incluso antes de que Derek pueda patearla. Cuando salió el dueño de la casa Derek quiso mejor patearle la cara a él.
—Silencio, acaba de dormirse —Theo Reaken no mostró su rostro animal como Derek, y eso le desesperaba en gran medida.
Quería entrar por Stiles, asegurarse de que esté a salvo, quitar el extraño aroma que desprendía Theo de Stiles, saber qué era lo que tenía.
—¿Dónde está? —gruñó, olfateando el aire. Theo suspiró y bajó las escaleras del porche.
—Es pánico —explicó en voz baja, a sabiendas que Derek lo escucharía perfectamente y que Stiles necesitaba dormir—. Llegó deshaciéndose en pánico, Derek, convencido de que ibas a morir y que no te importaba.
Derek parpadea y lo observa con brillantes ojos azules, Theo olía a Stiles, olía a muchas cosas, muchos seres y de entre todos estaba Stiles y ese extraño aroma ácido pero dulce, aplastante y brillante.
—No lleva mucho de haberse tranquilizado, pudo dormir —asintió y suspiró—. Sería prudente que te fueras y vuelves mañana.
—Tu no…
—Solo vas a alterarlo, Derek. Vete.
Era indignante que el muchacho no siquiera mostrase a su lobo, significaba que no mentía, que no tenía por qué atacar y mucho menos estar a la defensiva, tal como Derek estaba haciendo.
Derek gruñe y se interna en el bosque como un lobo negro. Theo permanece en el porche varios minutos más después de que Derek desaparece de su radar.
· · ·
Derek vuelve corriendo en cuatro patas en cuanto siente su olor. Huele a furia, tristeza, remordimiento y a Theo. Un extraño y molesto olor ácido pero dulce, aplastaba sus pulmones y casi veía el camino iluminado, como un rastro de su brillante olor.
Entra a la habitación con sus piernas, Stiles está buscando algo en su cajón cuando repara en Derek. No le dirige ni una mirada.
—Solo vine por unas cosas —masculló.
—Stiles, no puedes irte —el castaño lo enfrenta con las cejas elevadas.
—Claro que puedo, así como tú lo hiciste.
—Scott me necesitaba —Stiles le sonríe y niega con incredulidad. Del cajón saca una pequeña caja de madera y camina a la puerta sin decir más.
Derek lo detiene sosteniendo su brazo.
—Sé que fuí un idiota, y te busqué en cuanto volví, Raeken no me dejó verte, no puedes dejarme —Derek soltó su brazo y tomó la caja entre sus manos, dejándola en el tocador junto a la puerta—. Por favor.
Tomó su rostro entre sus manos y besó sus labios con indecisión, tomó confianza cuando Stiles no se apartó de su lado.
· · ·
La desnudez por su cambio resultó favorecedora en esa ocasión, y otras tantas.
También resultó Emma.
IV.
Stiles se queda sentado mientras los demás disfrutan de las carreras y los juegos. Lydia tontea con Jackson mientras Scott y Liam apuestan, su padre intenta animar a Emma en la carrera que, Logan insiste, es demasiado injusta para él por ser humano. Theo no está, como en cada cumpleaños, pero le ha enviado un mensaje asegurándole que irá a saludar, aún no sabe cuándo.
—¿Cómo está Theo? —dijo Derek como saludo, Stiles le dedica apenas una mirada.
—Mejor, la magia de Igna se fue en cuanto murió, solo lo ayudé a detener la sangre.
—¿Podemos hablar? —volvió a preguntar Derek, observando detenidamente el rostro del castaño.
—Me prometiste una explicación —asintió y arrastró una silla a su lado. Derek se sienta y miran a Emma en silencio por unos minutos, ríe y corre intentado huir de Liam y Logan.
—Igna me ha estado siguiendo, no tenía idea —se apresuró a añadir, Stiles deja de ver a su hija y presta atención al moreno—. Pretendía quitarme mi poder pero descubrió a Emma y todo su plan se distorsionó, realmente no quería traer problemas.
Stiles asiente lentamente, porque le cree y ya no tiene nada que reclamar, respira con mayor facilidad una vez que ha dicho la verdad.
—¿A qué volviste, entonces? —preguntó tranquilo, aunque con un agujero en el estómago. Derek baja la mirada y se encoge de hombros.
—Quería pasar tiempo con ustedes —respondió con cansancio—, saber si Emma es feliz, si ella…
Pero no termina de hablar, Stiles observa su rostro y sonríe involuntariamente antes de volver su mirada a Emma.
—Ella te ama, Derek —susurró, sabiendo que Derek lo escucharía perfectamente—. No tiene ninguna duda de que eres su padre —le devolvió una mirada y sonrisa derrotada— y está dispuesta a irse contigo.
Derek frunce el entrecejo, mostrándose confundido y molesto.
—¿Qué?
—Ella irá contigo si tú se lo pides —sonrió y se encogió de hombros—. Para sus cosas de lobos —rodó los ojos y volvió su mirada a Emma, consciente de su corazón acelerado y sus ojos cristalizados.
Derek observa a Emma en silencio, escuchando su corazón, su risa y viendo su gran sonrisa.
—¿Por qué no me dijiste desde el principio que su alteración era por tu chispa? ¿Por qué nunca me hablaste de tu chispa siquiera?
Stiles lo mira con ojos muy grandes, ladea la cabeza y sonríe.
—Supe de la chispa después de Emma, cuando Deton me explicó su ADN y mencionó que yo tenía la chispa —rió en un bufido y observó sus manos con curiosidad—. Me explicó que la chispa está atada al alfa de una manada, mientras el alfa exista la chispa también.
Stiles deja que su mano brille en amarillo, mostrando un perfecto Triskele como el que Derek tiene en su espalda.
—Si el alfa muere la chispa se apaga —explicó sin alzar la vista del Triskele—, si la chispa muere será como perder a alguien de la manada —se encogió de hombros y le sonrió a Derek, borrando de su mano el Triskele.
—Si yo moría… ¿tú también? —preguntó estupefacto, Stiles jugó con sus cejas y asintió— ¿¡Y aún así no pensaste en decírmelo!?
—Tú ya no confiabas en mí en ese momento, no quería mantenerte atado de ninguna manera —explicó tranquilo, recuperando una sonrisa pequeña en su rostro—. No fue malo, continuaste con tu vida sin preocuparte.
Derek parece querer gritar, discutir y pelear. No lo hace. Respira hondo, suspira y pasa las manos por su cabello.
—Yo te amo por ser tú, Stiles —dijo con el entrecejo fruncido, Stiles está seguro que contiene gruñidos—, no por magia o lobos.
Stiles mantiene sus ojos cristalinos a pesar de su sonrisa.
—No me hagas esto —murmuró antes de negar y meterse en la casa. Derek ignora las miradas de los demás y camina detrás de él hasta la cocina.
—¿Hacerte qué? —preguntó a sus espaldas. Stiles le lanza un guante de cocina al pecho y lo encara con lágrimas bajando por sus mejillas.
—¡Venir un una sarta de palabras bonitas para luego largarte! —masculló molesto, conteniendo sus gritos para no asustar a Emma— Ya no puedo hacerlo —se encogió de hombros y se dejó caer en la sillas de la isla—, ya no puedo pretender que estoy bien aunque te vayas.
Derek se acerca con cautela, dejando el guante sobre la isla, se sienta frente a él y le sonríe.
—Sé que he cometido error tras error, Stiles, pero si tú me dejas, voy quedarme a remediar todos y cada uno de ellos —no tiene miedo de alzar su mano y limpiar las lágrimas ajenas, Stiles toma su muñeca y detiene su mano sobre su rostro.
—¿Entiendes que no voy a cambiar mi vida? —susurró, Derek asiente y lo observa con atención— Theo es familia, Derek, y no voy a dejarlo de lado.
—No estoy pidiendo que elijas, Stiles —bufó con resignación— ¿Todavía me amas?
Stiles observa sus ojos en silencio, esperando encontrar cualquier rastro de desconfianza. Sólo ve el anhelo de Derek. Le responde con un beso en los labios. Sus manos hacen puño su playera y deja que Derek invada su boca por segundos que le saben a infinito y gloria.
Es Derek quien se aparta y deja caer sus manos con una sonrisa, gira su cuello y eleva una ceja a la sombra del suelo. Unos ojos cafés no tardan en revelarse detrás de la puerta con una sonrisa culpable.
—Es maleducado espiar, Em —mencionó Stiles, soltando la playera de Derek y recargándose en la silla.
Emma suspira y sale completamente de su escondite.
—¿Entonces vas a quedarte? —preguntó con ojos brillantes. Derek sonríe y vuelve a mirar a Stiles.
—Va quedarse —asintió el castaño. Emma sonríe con felicidad auténtica antes de fruncir el entrecejo.
—¿Y Theo? —preguntó dudosa, consciente de la complicada relación entre su padre y Theo.
—Aquí —respondió el susodicho, sonriendo de lado con los brazos extendidos en espera de un abrazo. Emma vuelve a sonreír y lo abraza de inmediato.
Theo saluda con un movimiento de cabeza antes de salir de la cocina con Emma y soltando un montón de oraciones alegres, concediendoles un poco de privacidad.
—¿Crees que vuelvan a tener problemas? —preguntó Emma. Theo se encoge de hombros y niega.
—Yo creo que eso ya es pasado, Emma —le guiñó un ojo antes de correr para comenzar una carrera con Liam y Jackson.
Emma sonríe feliz, y cuando sopla la vela por la noche, desea que así sea siempre.
