Les dejo la segunda parte del capítulo anterior esperando que les guste... espero sus comentarios!
6) El pasado se revela: maestros y guardianes 2da parte
En la casa de la abuela los primos trataban de que el tiempo fuera lo menos tortuoso para Ranma, lo habían llevado casi a rastras a gimnasio y prácticamente lo obligaron a aceptar una práctica… querían matar el tiempo, conocían a su prima, sabían que no llamaría hasta que dejara todo listo.
Se quitaron las camisas y zapatos, los primeros en enfrentarse serían Kosei y Ranma, ambos tomaron unos bó, ambos dominaban el arma a la perfección, comenzaron la práctica y los tres hermanos sentían que por fin el chico se relajaba, aunque en su mente solo tenía una cosa en que pensar.
Continuación flash back Akane
El macaco se convirtió en un chico de estatura alta, de cuerpo delgado, cabello lacio, largo hasta las orejas, despeinado con flequillo asimétrico que cubría de forma vanidosa uno de sus ojos; vestía pantalón holgado y camisola de cuello en v; mientras que el arrendajo era otra chica, de mediana estatura, de cara redonda, ojos pequeños y rasgados, pelo lacio largo a los hombros, sujeto en una media coleta que dejaba ver en su totalidad su rostro un tanto angelical.
-Yagami… ¿no se suponía que el primero en hablarle iba a ser yo?
-ese era el plan Thiyu, pero yo que iba a saber que se caería al río, si no es por Masami que la vio desde el aire se hubiera ahogado.
-Por lo menos ya sabes que le tienes que enseñar a nadar y a superar el miedo al agua Yagami; aumentar su confianza; además de que tiene que aprender a agudizar sus sentidos, si hubiera estado más atenta habría escuchado el cambio en el ruido del agua cuando arrastraba el tronco.
-Pan comido! De eso me encargo yo -contestaba el chico de melena despeinada.
-yo me encargaré del control de sus emociones -agregaba la chica pájaro. – aunque me preocupa que ninguno de nosotros podrá sustituir las enseñanzas de Yoshio
-Masami…no sabemos qué pasó con él; -el rostro del chico reflejaba tristeza. - yo todavía tengo la esperanza de que regrese, pero de antemano sabemos que, al no estar la piedra en el templo, él antes que cualquiera de nosotros se vería afectado; tal vez su preparación quede incompleta, pero la ayudaremos en lo que podamos. -las dos chicas asintieron y los tres se tomaron de las manos esperando lo mejor.
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Akane llegó al punto donde había dejado sus armas y sus zapatos; los tomó, pero se los llevó en las manos, no quiso ponérselos para no ensuciarlos.
Cuando llegó a la aldea, camino por la plaza central las miradas de las personas estaban sobre ella, llevaba la ropa y el pelo mojado; iba descalza, con algunos raspones notorios y con los pies llenos de tierra; paso por un costado del templo, por la sala de entrenamiento y fue al patio principal; subió las escaleras del antiguo palacio, corrió por el pasillo y subió las escaleras al primer piso donde se encontraba su habitación.
Ésta era espaciosa, además de bellamente adornada y lujosa; tenía un balcón enorme que tenía como vista la zona boscosa de la aldea y la enorme montaña al fondo, baño propio, un closet de dimensiones un tanto exageradas para su gusto, su cama era grande y mullida, los maestros le habían asignado el cuarto principal del palacio cosa, que no le sorprendió después de haber indagado un poco más sobre el contenido del rollo; para las demás prometidas la asignación de los cuartos solo se limitaba a las órdenes de la abuela y no les sorprendió en lo absoluto la elección para su amiga, de todas; ella era la nieta de Sakura y pertenecía al Clan por herencia directa.
En la privacidad de su cuarto, trataba de analizar lo que le había ocurrido minutos antes, el accidente, la extraña sensación de que el rio se calmó para poder salir y la aparición de Yagami, ¡un yokai! Nunca había visto uno y en verdad estaba sorprendida de haberla visto; y a la vez sentía una enorme curiosidad por volverla a ver… se apresuró a bañarse, curó sus heridas y arreglo para salir al comedor, al llegar le sorprendió ver que las chicas estaban en la cocina apresuradas guisando cuando ella pensaba que ya habrían terminado.
-chicas ¿qué hacen? Pensé que habrían terminado de comer se les hará tarde para la clase con el maestro Washi -las chicas se miraron entre si y luego miraban a Akane
S -a ti también se te hará tarde ¿dónde andabas? ¡Mírate! ¿qué te pasó?
K- sí, Akane… ¿peleaste?
-no, chicas no se espanten…entrené un rato en el rio, pero resbalé y caí al agua, la corriente me arrastro y me golpee con las rocas
A- ¿enserio?... Pudiste ahogarte! ¡No puedo creer que fueras tan imprudente!
M- sí, ¡Akane no sabes nadar!
-tranquilas fue un accidente… no es para tanto estoy bien. Mejor vamos a apurarnos ¿si? ¡Muero de hambre! -mientras tomaba las verduras para lavarlas y picarlas.
El resto de la tarde la pasó tranquila, cuando terminaron de comer cada quien se fue a sus respectivas clases, después cocinaron la cena, comieron en compañía de los maestros y se retiraron a dormir.
En la mañana del domingo, se había despertado muy emocionada… por la tarde sería su prueba; iría a correr como acostumbraba, desayunaría algo y después comería en su habitación, por instrucción de los maestros no saldría de su cuarto hasta que ellos le avisan, tendría que prepararse con su ropa normal de misiones… aunque no le gustaba y por esa razón ella y las prometidas habían creado un modelo diferente, en esa ocasión tendría que usarlo.
Leía los mensajes de su celular, Mousse siempre la mantenía al tanto de los movimientos de la abuela y de Shampoo; de vez en cuando se atrevía a preguntarle por Ranma, aunque disimulaba preguntando primero por su familia, y él nunca se negaba a darle hasta el último detalle de lo que hacía el azabache; cosa que agradecía en silencio.
Se limitaba en su contacto con ellos por órdenes de la abuela, pero buscaba la forma de estar al pendiente y al igual que su prometido les enviaba dinero de las ganancias de la venta de la línea deportiva para lo que se ofreciera en la casa y el Dojo, aunque en realidad la Tía Nodoka y Kasumi no lo gastaban, lo guardaban íntegramente, sin decirle a nadie.
Daban las cuatro y media de la tarde cuando terminó su conversación con su aliado, apagó y guardó el celular en su maleta para después cambiarse para su prueba; se acercó a su tocador, se sentó para cepillar y atar su pelo en una coleta baja, se puso su shinobi gi, zapatillas, en la cintura una cintilla y el último toque de su atuendo era una máscara; todo en color negro.
Miraba su reloj algo ansiosa por salir, cuando llamaron a su puerta… se acercó y sin abrir preguntó desde adentro de quien se trataba, no quería que nadie la viera vestida y lista con su atuendo negro.
-Somos nosotros -contestaba la maestra Akima, mientras la peliazul abría para dejarles pasar. -veo que ya estas lista.
-Sí, maestra. -decía a la vez que saludaba con una reverencia
Los cuatro maestros entraron a su habitación y Akane solo se limitaba a observar los bultos de tela roja que Kasuya, Iwao y Washi llevaban en las manos
-ya es hora pequeña hime -proseguía Akima. -a las cinco en punto deberás salir al bosque, en esta ocasión eres la presa, siete guerreros te cazaran y tendrás que deshacerte de ellos; pero hay algunas reglas, primero no podrás ser letal, recuerda que solo es una práctica; segundo no puedes utilizar tu habilidad para saltar de los techos o en este caso los árboles, pero no debes dejar que nadie de la aldea te vea salir y tercero no puedes usar tus armas, usarás las que nosotros ya elegimos para ti.
Akane no emitía gesto alguno, se mantenía atenta y calmada, controlando al máximo su molestia por no poder usar por completo sus habilidades, tenía que obedecer y había aprendido a no discutir; tanto como a improvisar con lo que tuviera a la mano, eso no le impediría salir victoriosa.
-Tu primera arma serán los sains – la muchacha tomó de las manos del maestro Iwao el bulto que llevaba, lo desenvolvió y tomó las dos armas en forma de tridente para luego colocárselas en el cinturón.
-tu segunda arma es un kusari gama – esta vez fue el turno de la maestra Kasuya, que desenvolvió y le entregó a la chica una cadena que en uno de los extremos llevaba una bola con relieves; que ella recibió y enredó una parte en su cintura y otra la pasó por sobre su hombro quedando la pelota metálica frente de su tronco.
-y por último el hanbô -el maestro Washi le entregó un bastón liso y corto; ella lo recibió, lo ajustó en su cinturón, para después colocarse su máscara; miró su reloj y solo faltaban diez minutos para las cinco.
-Te deseamos mucha suerte, nosotros seguiremos tus pasos de cerca y terminada la prueba te veremos en el salón principal. -los cuatros maestros liderados por Akima reverenciaron a la chica, gesto que ella correspondió, para después verlos salir y colocar el seguro de la puerta.
Decidió dejar encendidas las luces de su cuarto para que ninguna de las prometidas sospechara que había salido, esperó los minutos que faltaban y se acercó al balcón… como no podía dejar que nadie la viera salir y no debía usar su habilidad para saltar utilizaría la cadena para bajar e ir al bosque.
Ya afuera tenía que ser muy cautelosa, era la presa y no podía dejar pasar ningún detalle o la cazarían; estaba en desventaja 7 a 1, anduvo un largo rato por el espeso bosque, evitó los senderos y la orilla del rio.
En una parte más abierta utilizó la cadena para subir a los árboles y ocultarse en las ramas, era ágil por las clases de gimnasia y lo utilizó para moverse de rama en rama hasta un espacio más seguro.
Comenzaba a aburrirse sentada en una rama de un árbol alto, caía la tarde y la luz natural era poca cuando escuchó ruidos, los identificó muy bien, era el ruido de las hojas crujiendo al ser aplastados por los pasos descuidados de no menos de dos personas; podría ser una emboscada.
Con mucho cuidado y sin hacer el menor ruido se preparó con la cadena lista para saltar y salir al ataque, por un instante solo escucho el ruido de las ramas y hojas movidas por el soplar del viento, después una parvada de pájaros salió volando de dentro de las copas un par de árboles delatando la posición de quien fuera la estuviese buscando.
Sin dudarlo lanzó la bola atada a la cadena a ese lugar, un par de guerreros vestidos igual que ella saltaron al descubierto ¡listos para atacar!, cuando aló de regreso la cadena, uno de los guerreros logró cubrirse con su katana, pero aun así logó que el golpe lo tirara al suelo; mientras que el otro la atacó con varios shurikens que esquivó fácilmente, volviendo atacar con la cadena a éste último atándole los pies y lanzándolo con fuerza por los aires, por un momento se había deshecho de uno.
El otro guerrero se había incorporado casi al instante y se lanzaba al ataque con su katana, la chica enredó su cadena a su cuerpo y cambiaba de arma a los sains para recibir el ataque directo logrando enganchar su arma y forzándolo a retroceder, ella ahora atacaba recordando una de las reglas "no ser letal", logró herir a su contrincante después de que cometiera un movimiento erróneo donde abrió de más la guardia y pudo barrerse por un costado; de nuevo frente a frente su oponente en una carrera atacaba con un salto alto directo a la cabeza de la chica, con un mortal hacia atrás esquivo y volvió a enganchar la katana con sus armas para después romper la hoja dejando sin su arma principal y lanzándolo al suelo con una potente patada al tórax para dejarlo sin aire.
Apenas recuperaba su posición de guardia cuando un ruido la alertaba y rodaba al piso para no se herida por una oleada de shurikens y quedar de frente al guerrero que había mandado por los aires, al tiempo que percibía el ruido de una flecha que se dirigía hacia ella; con sus sains bien asidas a sus manos la logro esquivar sin problema, pero era obvio que tenía más de un contrincante otra vez y al parecer su misión incluía la orden de ser letales.
Aún hincada, con una rodilla en el suelo veía fijamente al de los shurikens observando como cambiaba de arma a un par de kerambit que se asimilaban a una garra y como jugaba con ellos en sus manos, mientras que ella agudizaba su oído percibiendo la llegada de más contrincantes, otro más saltó de la copa de uno de los árboles cercanos quedando a un lado de que tenía enfrente, era el responsable del ataque con la flecha, el arco en su mano lo delataba; seguía escuchando ruidos por el bosque, suponiendo que el ruido de la batalla alertaba a los demás cazadores; ella ágilmente guardo los sains y tomó de nuevo la cadena, poniéndose de pie lentamente, moviendo su arma en círculos, expectante y calculando sus movimientos.
El del arco lanzó tres flechas más una tras otra, ella solo se limitó a desviarlas con la ayuda de su cadena para después sumirse en un combate directo con el de los kerambits, giraba, esquivaba, atacaba con la cadena, hasta que brincó hacia atrás lanzando la bola metálica directo a su pecho, lo que lo hizo caer de espaldas, el golpe fue tan fuerte que parecía fuera de combate.
Al lugar llegaron cuatro guerreros más, uniéndose en un ataque directo cuerpo a cuerpo con el de la flecha; se movía ágilmente, solamente esquivado puños y patadas, el del arco intentó un par de barridos de piernas, al tiempo que los últimos cuatro guerreros la rodeaban para atacar por diferentes puntos, observó rápidamente las armas que traían, katanas, tessens, ninjatós y uno más metsubushis.
Ella se encontraba en el centro, el del arco se preparaba a lanzar una de sus flechas y los otros cuatro se colocaban a su alrededor, sabía que los que la rodeaban esperarían a que el otro lanzara la flecha para distraerla y atacar, pero ella ya tenía un plan.
Una flecha se dirigía directo a su pecho, ella solo sostenía en sus manos la cadena con la bola metálica colgando de un extremo; en el último minuto se agacho girando sobre su eje y lanzando la cadena a las piernas de sus contrincantes obligándolas a moverse para esquivar la cadena y echando a perder su ataque; situación que la chica aprovecho para robar uno de los metsubushi encendió la mecha y la lanzó al centro del círculo escapando de su alcance; aprovechando la explosión y la confusión que creo, lazó la cadena para atrapar y dejar colgando de un árbol a los que la rodearon y aunque uno logro esquivar la cadena y zafarse, Akane lo dejó fuera de combate con un fuerte golpe en la cabeza con su tercer arma, el hanbô ese pequeño palo que en un inicio se le hizo inútil.
Solo quedaban el de la flecha y ella; él ya sin flechas cambió a una espada larga y ella tomaba las únicas armas que le quedaban; sus sains… caminaban en círculos observando los movimientos del otro retándose con la mirada, atenta a su ambiente escuchaba los quejidos de los que estaban colgados y el ruido que provocaban al tratarse de zafar de la cadena, dos seguían noqueados, pero al que había dejado sin aire y sin arma se incorporaba uniéndose al ataque con un Manriki, una cadena similar a la de ella.
Agitada, respiraba rápido, sudaba, analizaba la situación, calculaba sus alternativas, tenía de frente dos guerreros cansados y golpeados, mientras que ella seguía ilesa, dos más noqueados y tres colgando sin poder escaparse solos, pero estaba la posibilidad de que uno de los que tenía enfrente buscara liberarlos, esperó unos minutos observando los movimientos de sus contrincantes, parecían comunicarse con los ojos y al parecer tenían un plan; solo quedaba esperar y actuar conforme se presentara la situación.
El de la espada hizo un salto alto en un intento de liberar a los que colgaban del árbol y el de la cadena la lanzo para atacarla y distraerla, pero ella ya había previsto eso… esquivó la cadena y se lanzó a detener al de la espada, justo a tiempo para que no rompiera la cadena que sostenía a los demás, pero de espaldas a ella escuchó el aire cortarse… era un kunai que se dirigía directo a la cadena… cuando reaccionó era demasiado tarde solo alcanzó a cortar la cuerda que sostenía el cuchillo; el filo chocó con uno de los engarces de la cadena rompiéndola y liberando a los otros guerreros, que inmediatamente asumían su posición de combate.
Aplaudía burlonamente el movimiento realizado, solo hacía su trabajo un poco más divertido, sabía que era una actitud un tanto egocéntrica, pero ella tenía sus planes y no permitiría que nadie se los echara a perder; cinco de ellos se les notaba molestos, uno se acercó al que había noqueado con el hanbô, logrando hacerlo reaccionar.
Mientras se preparaban nuevamente para atacar con sus diferentes armas, ella giraba sus sains en sus manos a modo de juego, caminaba de un lado a otro despreocupadamente observando a sus contrincantes, no pronunciaban palabras, pero parecía que se entendían… de entre los árboles aparecía otro contrincante, al parecer había despertado y se incorporaba al grupo.
Tenía a los siete cazadores frente a ella, todos armados: espadas, manriki, katanas, tessens, ninjatós y un metsubushi; todos listos para acabar con la presa; decidió que era suficiente y acabaría con esto de una buena vez.
Comenzaron a rodearla, de vez en cuando lanzaban ataques que ella esquivaba… la llevaban al centro, todos listos para atacar mientras que ella concentraba su energía para un último y estratégico golpe, el último para terminar su prueba.
Gritos de batalla se escucharon en el bosque espantando a las aves, todos se lanzaron contra la chica en un ataque simultaneo, ella soltó sus armas; para ellos era tarde habían caído en la trampa de la peliazul la energía que concentro la libero de su cuerpo en un anillo de luz amarilla que los golpeó lanzándolos a todos con fuerza metros atrás, algunos golpearon con los árboles, otros contra las rocas y los demás chocaron directo con el piso.
Satisfecha con su desempeño se agacho para tomar sus sains y colocarlos en su cinturón, se disponía a marcharse cuando escucho que alguien le llamaba.
-¿Akane? ¿eres tú? -Ayane se deshacía de su máscara y le hablaba aún con dificultad.
Sorprendida… la peli azul se retiró su máscara y corrió a auxiliar a su amiga que se había golpeado con un árbol después de haber salido volando; cuando los otros guerreros se dieron cuenta de la identidad de su presa imitaron su acción sorprendidos.
-¿Ayane estás bien? -con los ojos llorosos al ver el daño que le había causado
-Menos mal que fue el dragón dorado, de haber sido el rojo no la hubiéramos contado -esa era Kakome que se levantaba con dificultad ayudada Kioshi que tenía una herida en un costado, causada por los sains de su prima.
Akane viro para ver quien le hablaba y pudo ver al resto de las prometidas y a sus tres primos, golpeados y heridos; se quedó muda, horrorizada por lo que había causado, por orden de los maestros se había limitado en su fuerza y habilidades; se enfrentó a siete guerreros que tenían de orden de ser letales, pero jamás se imaginó que serían ellos.
Akane sentía que al ganar había perdido… ella había comprobado que era la más hábil, fuerte y ágil de todos de la peor manera; en su mente solo tenía el reto con la amazona, vencerla, ser mejor que ella y demostrarle que ahora era una mujer nueva de la cual se tendría que cuidar, porque ya no le permitiría a ella ni a nadie más humillaciones.
Al lugar llegaron los maestros que de lejos habían observado el desempeño de todos, observaban detenidamente las reacciones de la chica, Akima percibía la angustia de la peliazul, sin duda se sentía muy mal, sus ojos cristalinos por las lágrimas que trataba que no salieran y a la vez molesta apretaba los puños fuertemente… seguro se sentía traicionada y utilizada; su victoria era amarga.
Inconscientemente empezaba a concentrar nuevamente energía, pero esta esta vez la energía de su aura era roja y todos sabían lo que eso significaba… la observaban con miedo, nunca habían visto esa cantidad de energía.
-lo siento chicos, lo siento mucho… -dijo en un tono leve pero claro, con la cabeza agachada estaba a punto de marcharse cuando Akima la detuvo.
-Akane espera… -la chica aun con su aura encendida al máximo se detuvo, pero no volteo a mirarla. -quiero que sepas que el día de hoy te has graduado como Kunoichi nojutsu en grado join… el grado más alto que se puede otorgar a un guerrero -espero unos segundos a que la chica le contestara, pero eso no sucedió. – y te recuerdo que te tenemos un asunto pendiente, así que no tardes… su tono sonaba autoritario y la actitud de los cuatro maestros se notaba serena, aunque por dentro estaban sorprendidos y alarmados por la energía que la chica desprendía.
Cuando su maestra terminó de hablar la chica salió corriendo para después saltar por las ramas de los árboles, quería alejarse lo más rápido del lugar, sentía su cuerpo arder, quería descargar esa energía, sabía que si se quedaba pondría en peligro a sus amigos; lloraba y el pecho le dolía.
Siguió avanzando algunos minutos cuando descubrió que la estaban siguiendo, sentía pena por el idiota que en esos momentos osara molestarla; freno su carrera para enfrentar a su sombra, con los brazos extendidos y las palmas de las manos de frente, lista para liberar su energía giró solo para ver frente a ella al macaco que había seguido un día antes.
Sin darle tiempo, el animal se convertía en vapor para después formar una figura humana similar a la que había visto cuando se encontró a la salamandra… un chico apuesto, delgado la miraba fijamente, ella aún molesta controlaba su energía… el chico en un instante se acercó a ella, separó sus brazos y la abrazó pegándola a su pecho, con una mano sostenía su cabeza y la otra su espalda, comenzó a absorber su energía, la chica agotada se dejó caer de rodillas.
Cuando pasó el peligro, el arrendajo y la salamandra se acercaron materializándose en su forma humana; Akane se sentía, agotada, tranquila y segura… sabía que el chico era otro guardián y que la había ayudado; sintió que un velo cálido la envolvía, levantó la vista solo para darse cuenta que además del chico, había dos guardianes más abrazándola… y a uno ya lo conocía, era Yagami.
continuará flash back
En el gimnasio, en la casa de la abuela Sakura, Ranma y Kosei seguían en su combate amistoso, el orgullo del artista marcial no lo dejo rechazar el combate y aunque fuera el primo de su prometida le enseñaría quien era el mejor.
Kioshi y Kuma observaban el combate satisfechos por haber logrado distraerlo, sonreían entre ellos, conocían lo terco y orgulloso que podía ser cuando se trataba de un reto y el plan les había salido bien… estaban entretenidos en lo suyo cuando el teléfono de Kuma comenzó a sonar desde la bolsa de su pantalón, lo sacó, vio en la pantalla el nombre del contacto y contestó.
-Saky Hola! ¿Qué hay?
- Es tu culpa!
Continuará…
