Los personajes de Ranma ½ no me pertenecen son la creación de Rumiko Takahashi. La historia y algunos personajes extras y la historia son creación mía. Espero les guste. Escribo por gusto, para los fans de la serie igual que yo y sin ninguna remuneración económica.
Hola a todos los que han llegado hasta aquí conmigo compartiendo esta historia, pero en especial a los que han hecho de ésta una de sus favoritas; este capítulo se los dedico a ustedes! que lo disfruten y espero sus reviews
9) Caos
Después de una charla con los maestros las prometidas se habían puesto sus trajes negros de misión, se colocaron sus armas y se unían a la gente en el festival, eran cerca de las 6 de la tarde y la brisa comenzaba a refrescar, había música, puestos de comida, farolas, ropa, recuerdos, juegos de destreza, dulces, globos de cantoya; todos los habitantes se veían muy entusiasmados, hombres, mujeres y niños vestían con sus mejores trajes y peinados tradicionales para la ocasión, la razón… la presentación de la Hime del clan.
Les habían pedido que patrullaran como parte de su entrenamiento ya que las tres pronto también formarían parte del clan al casarse con los hijos de Maiko; era la primera vez que las incluían en un evento así y se sentían felices por ello, pero ignoraban el motivo real de su presencia en la aldea.
Los maestros estaban en la sala del trono listos para la presentación, habían tomado las precauciones necesarias y se les veían muy nerviosos; la danza tradicional estaba a escasos minutos para empezar y después tendrían que aparecer ellos con Akane en el balcón principal.
Akima se separó del grupo para ir a buscar a la peliazul, poder hablar con ella a solas y acompañarla al balcón.
Akane se encontraba parada frente al espejo observado su imagen en él y como lucía con el vestido de su madre, paso sus dedos por el bordado del obi que llevaba a su cintura; quería concentrarse en la misión, pero en su mente solo aparecía la imagen de él… sacudió la cabeza tratando de no pensar, se colocó el Shiromoku que le había entregado la maestra Kasuya y se puso la capucha lista para salir.
Avanzó hacia la puerta, iba a tomar la manija para abrirla, pero alguien se adelantó y toco; la chica dio un brinco por la sorpresa y enseguida escuchó la voz de la maestra Akima.
-¿Akane estas lista? -Akane abrió enseguida y la dejo entrar
-sí maestra… ya estaba saliendo. -su tono era tranquilo
-Espera… antes de salir quiero hablar contigo un momento; sé que no quieres cumplir con el pacto y harás todo lo posible para que sea así… pero contéstame algo ¿hasta dónde estarás dispuesta a llegar para restaurar la alianza?... basas tu plan en la tradición de ambos clanes de no llevar a cabo un matrimonio hasta que los contrayentes cumplan la mayoría de edad, pero…
-Lo obligaré a cumplirla -contestó un tanto descolocada por la pregunta… además él no sabe mi edad ni cuando cumpliré los 18 años… tampoco pienso quedarme tanto tiempo.
-y ¿si el no pretende seguir la tradición? O si tardas más de lo esperado y se da cuenta que no tienes la edad que aparentas… tu edad no la podrás ocultar siempre… tarde o temprano aparecerá tu marca de mayoría de edad
-falta un mes para que yo cumpla la mayoría de edad y planeo estar de vuelta antes de eso -veía a su maestra decidida y segura
-y si ¿Aoky insiste en casarse contigo?… o si te pide… -los ojos de la peliazul crecieron ante la sorpresa de lo que su maestra estaba tratando de decir y un escalofrió recorrió su cuerpo entero.
-entiendo lo que trata de decirme, -bajando la mirada con pena. -…pero… yo… no… -tartamudeaba buscando una respuesta que fuera convincente.
-por eso traje esto -de su bolsillo sacaba un pequeño frasco y una jeringa-…tal vez no logres evitarlo, en muchas décadas ninguna Kunoichi del clan ha tenido que usarlo en misión, su efecto dura seis meses; te dará tiempo… a menos que decidas optar por el matrimonio de forma voluntaria como lo hizo tu madre antes de comprometerse.
Akane veía el frasco y la jeringa en las manos de su maestra, en el fondo sabía que tenía que cubrir cualquier escenario que se le pudiera presentar, trataría de evitarlo a toda costa… pero si las cosas no salían como ella esperaba tenía que estar preparada.
Dio un gran suspiro, cerró los ojos y se descubrió su hombro izquierdo; Akima preparó la solución y la inyectó… ninguna de las dos dijo nada; intercambiaron miradas por un instante mientras su maestra guardaba el frasco vacío y la jeringa nuevamente en sus ropas; y Akane acomodaba su Shiromoku y la capucha, para después salir de la habitación seguida de su maestra.
La tarde caía y la luna aparecía en el cielo; ambas mujeres llegaron a la sala del trono, los otros tres maestros la esperaban con los cuatros generales de la aldea; que al verla llegar la recibieron con una reverencia en señal de respeto, ella les correspondió y se colocó un su lugar frente al pasillo que daba al balcón, a sus lados los maestros y detrás de ella los cuatro generales.
Afuera anunciaban el baile ceremonial y la gente se acomodaba a los costados del patio frente al balcón; un grupo de mujeres vestidas con lindos furisodes de amplio vuelo, mangas largas asimétricas, de color rosa con estampado de Sakuras y obi dorado; peinadas con un chongo kanzashi adornado con un tocado de flores y listones color rosa; sus rostros blancos, ojos delineados y sus bocas en tono carmesí; con zapatillas doradas y abanicos rosados en mano; se alistaban para bailar a la mitad del patio…
Un grupo de 4 hombres vestidos con pantalón y camisa negra sin mangas; con fajilla roja a la cintura, banda blanca en la cabeza, con unos taikos enormes y baquetas se preparaban para tocar; a lado de ellos otro grupos de hombres en trajes tradicionales en negro se preparaban también con sus instrumentos; la gente se amontonaba para tener el mejor lugar y ver mejor el espectáculo, pues sabían que terminando el número aparecería en el balcón la hime del clan; las prometidas por órdenes de los maestros se quedaron custodiando el templo y desde ahí verían todo.
Los taikos empezaban a sonar, era la apertura del evento principal del festival; los cuatro hombres tocaban al unísono los grandes tambores, el rimo era rápido y preciso; intercalaban las baquetas al ritmo ensayado y para dar mejor vista al espectáculo se movían en vaivén de izquierda a derecha; golpeaban de vez en cuando la orilla del gran tambor para hacer énfasis en los sonidos, la gente aplaudía y los ovacionaba; el numero duro unos cuantos minutos y al finalizar los cuatro hombres alzaron los brazos haciendo chocar sus baquetas en forma cruzada.
La gente terminó de aplaudir el número; las bailarinas estaban listas en su lugar y la música del baile tradicional comenzó a sonar, el sonido suave de los instrumentos inundó el patio central: en el fondo de la música como el sonido del viento se dejaban escuchar los Kagura-bue, ryuteki y koma-bue, campanillas e instrumentos de cuerdas, como el biwa y koto en acompañamiento; mientras las mujeres encargadas del baile abrían sus abanicos y se movían de manera suave y elegante, subían y bajaban las manos con los abanicos en ellas como si fueran alas de mariposa, giraban y danzaban al compás; formaban figuras entre ellas, se alineaban en filas y se intercalaban en los pasos; la final de la pieza solo se escuchaba el sonidos de las campanillas, las señoritas giraban en su eje abanicándose para después retirarse del patio y dejar que la gente lo ocupara para la presentación.
En el gran balcón los cuatro maestros se acercaban al pretil, dos de cada lado dejando un espacio en medio de los cuatro para Akane, ella esperaba en el marco detrás de las cortinas a que el maestro Washi terminara su discurso ante el clan y a espaldas de ella los cuatro generales.
El momento había llegado… sentía el latir de su corazón muy fuerte, Washi viró su mirada hacia las cortinas y extendió su brazo en señal para que saliera… la ovación era ensordecedora, ella caminó a paso lento saliendo de su lugar, se colocó en la parte central del balcón, ubico sus manos en la capucha de su shiromoku y se descubrió el rostro.
Desde el techo del templo Ayane, Kakome y Minami tenían una vista privilegiada, las tres miraban fijamente el balcón adornado con flores y luces blancas, observaban a los cuatro maestros en él y se mostraban atentas al discurso del maestro de gafas sobre la importancia del festival, el linaje del castillo Michizuky y el momento tan ansiado por todo el clan en tres generaciones… observaron cómo giró extendiendo su brazo esperando a la heredera… la vieron salir al balcón y situarse en medio de éste… la vieron descubrirse el rostro solo para darse cuenta con asombro que se trataba de su querida amiga.
La gente se empezó a inclinar ante ella, la chica permanecía en una pose elegante, segura, digna y de acuerdo a su papel altiva; en segundos una sensación rara la invadió… presentía algo… alzó la mirada y pudo observar como de los puestos de vigías del camino a la aldea se encendían las alarmas y unas luces salían volando desde las copas de los árboles iluminando el cielo raso de la aldea, cayendo en los tejados e incendiándolos; inmediatamente las campanas de alerta de ataque sonaron y la gente comenzaba a correr.
La guardia cerró la puerta principal, los infiltrados salían de entre la gente con armas en mano intentado tomar el castillo; cuatro de ellos trepaban por las columnas del balcón, la gente corría y gritaba de miedo, los cuatro generales al ver lo que pasaba llevaron a Akane de regreso dentro del castillo; uno la había tomado del brazo y los otros tres desenfundaron sus espadas custodiándola, afuera en el balcón los cuatro maestros también habían sacado sus armas; Iwao llevaba ninjatôs, Washi su espada, Akima sains y Kasuya tessens; esperando pelear con los que subían por las columnas.
En los patios se había desatado el caos, la gente corría a refugiarse en los edificios cercanos, en la clínica y el templo; en éste último las prometidas dirigían a la gente para que se guarecieran, las tres habían reaccionado al instante en el que vieron caer las flechas encendidas, no entendían lo que pasaba, ni por que los atacaban.
De entre la multitud los hombres de la aldea salían dispuestos a pelear con lo que tuvieran en mano y la guardia de Koga avanzaba para proteger la aldea, otra oleada de flechas iluminaba la noche y el fuego se extendía; guerreros en los techos, pasillos, patios, comenzaban a cubrir el lugar, las prometidas después de asegurar a la gente de un salto bajaron del techo del templo, se colocaron sus máscaras, caminaron de frente por la plaza central de la aldea sacando sus armas dispuestas a pelear, pasaron el árbol de cerezo y se ubicaron en formación para evitar la avanzada de los guerreros de Iga en la aldea, la gente corría a sus costados asustados… se miraban entre sí, en sus ojos se veía determinación… usarían el dragón dorado de ser necesario.
En el cielo las pocas nubes que habían, se comenzaron a juntar y una leve llovizna comenzó a caer, en los tejados pequeños remolinos de viento contenían el fuego, en la entrada de la aldea y por el camino del bosque una columna de tierra se alzaba impidiendo el paso a los soldados de Iga, para asombro de las prometidas que estaban situadas justo en frente a unos cuantos metros cubriendo a las personas que corrían a refugiarse por ese lado… era obra de los guardianes para ayudar al clan.
En la entrada del palacio la guardia peleaba con los infiltrados, un grupo aproximado de cincuenta gentes; en el balcón los maestros habían vencido fácilmente a los cuatro invasores y entraban a ver a Akane que forcejeaba con los generales para que la dejaran salir; al verlos entrar la chica se dirigió a ellos y el general que la sujetaba no le quedó más remedio que soltarla.
-Maestro Washi! ¡La gente!
-No te preocupes lo tenemos cubierto…-tratando de recuperar el aliento por la pelea ¿Qué vas hacer? -tomándola por los hombros y mirándola a los ojos
-vienen por mi… les daré lo que vinieron a buscar… pero los alejaré lo más que pueda de la aldea. -estaba a punto de salir por el balcón nuevamente cuando sintió que alguien la sujetaba del brazo, giro por un momento y vio que era el maestro Iwao.
-Cuídate mucho pequeña hime. -Akane asintió con la cabeza, pudo observar que los ojos de su maestro se humedecían mientras que en su garganta se formaba un nudo.
-singan el plan! -fue lo último que les dijo
Se despojó del shiromoku y de la peineta de su madre para entregárselas en las manos a la maestra Kasuya; sin pensarlo más salió al balcón, se apoyó en el pretil y saltó por un costado donde se encontraban los caballos de los generales, montó un frisón de pelaje negro y salió a toda prisa pasando por el patio central donde los guardias de Koga peleaban con los infiltrados que quedaban; que al verla pasar comenzaron a seguirla y detrás de ellos los guardias del castillo.
La lluvia creada por Yagami había controlado el fuego en los techos y poco a poco cesaba; Misami dirigía los remolinos de aire para contener a los infiltrados que seguían a Akane mientras que la guardia los rodeaba para apresarlos.
Pasaba a un lado del templo cuando un estruendo se escuchó y se iluminaba la línea de entrada a la aldea que custodiaban las prometidas, eran bombas cegadoras… su efecto de onda expansiva había alcanzado a la multitud que corría y muchos habían caído al suelo; el caballo de Akane reparaba porque se había asustado y ella trataba de controlarlo.
Las prometidas al ver eso se preparaban para hacer en conjunto del dragón dorado… otra oleada de bombas cayó a la misma altura, pero esta vez al estallar dejaban una nube grisácea de polvo que al ser respirada dejaba mareada a las personas, algunas de las que fueron alcanzadas por sus efectos caían desmayadas.
Akane había controlado su caballo y observó cómo sus amigas se preparaban para ejecutar su técnica en conjunto, apuntó su vista hacia el lugar donde lo estaban dirigiendo y pudo ver a un niño de unos ocho años a la mitad de la línea de fuego, corrió hacia él… pasando la línea defensiva de las prometidas les gritaba. -¡aún no!
Las chicas rompieron su concentración al escuchar ese grito de advertencia, dirigiendo su mirada a la chica que iba a caballo, pudieron ver como llegaba a un lado del chico y bajaba del animal sosteniendo la rienda… más bombas cayeron cerca de ellos, algunas cegadoras y otras somníferas; Akane no pudo evitar aspirar el polvo, el fuerte sonido del estallido hacia zumbar sus oídos y su efecto dispersaba la barrera de tierra creada por Thiyu lo que le permitió ver por un instante lo que había detrás de ella… un grupo de soldados a caballo comandados por el mismo Aoky vestido total mente de negro y capa… sus miradas se cruzaron por un instante y el joven príncipe de Iga no pudo disimular su sorpresa al ver la chica frente a él antes de que se formara de nuevo la barrera.
Akane protegió al niño, pero no soltó la rienda del caballo que volvió a asustarse; cuando logró calmarlo ayudó a subir al niño asustado y algo mareado por las bombas, dirigió al animal rumbo al templo donde lo recibieron algunas de las personas que se refugiaban ahí.
Las prometidas se preparaban de nuevo su ataque cuando un guerrero a caballo atravesó la barrera de tierra, cubriéndose el rostro… cuando estuvo del otro lado se descubrió buscando lo que minutos antes había visto… a la heredera.
Akane sorprendida por la acción de Aoky, dirigió una mirada a sus amigas para que lanzaran su ataque mientras ella corría por su derecha rumbo a la salida del bosque haciendo que el chico la siguiera, sabía que Thiyu cubriría su huida.
Las chicas concentraban su energía y observaban los movimientos de su amiga, no entendían por qué huía y no hacia ella misma el dragón dorado o el rojo… sabían que su poder en esa técnica era muy superior al de ellas.
Estaban listas para la ejecución del dragón dorado cuando un conjunto de guerreros imitaba a su señor y atravesaba la barrera; Ayane les dio una señal y todas liberaron la energía que al unirse se convirtió en un haz de luz en forma de media luna que golpeó a los invasores dejándolos noqueados… decenas de hombres habían caído de un solo golpe; cuando vieron la efectividad de su ataque Kakome corrió en auxilio de su amiga, ante el asombro de las otras dos prometidas que decidieron quedarse en sus posiciones.
Aoky al escuchar el ataque volteó a ver a sus hombres que cayeron de un solo golpe… del centenar de guerreros que lo acompañaban solo unos cuantos se habían librado; atónito por lo ocurrido reanudó su camino para alcanzar su objetivo antes de que su misión fracasara.
La barrera de tierra desaparecía por un instante para dar libre paso a la chica que huía entre los árboles y se formaba de nuevo bloqueando momentáneamente el avance al heredero de Iga que minutos después la atravesó como la primera vez.
El efecto de las bombas sedantes empezaba a afectar a la chica, su vista se nublaba y sus extremidades perdían fuerza.
Corría lo más rápido que sus piernas le permitían… veía, no muy lejos de ella, la luz que despedían las antorchas de los guerreros de Aoky que se habían librado del ataque de sus amigas, avanzó por el camino que llevaba al río… si bien su idea era la atraparan no se los pondría tan fácil, la obscuridad de la noche y lo espeso de bosque en esa zona les haría más difícil la labor de darle alcance.
-Akaneeeee! -alcanzó a escuchar a lo lejos, pero su mente comenzaba a confundirse… por un momento se sintió estar en un sueño o más bien una pesadilla conocida.
Sus sentidos comenzaban a fallar, sus oídos deformaban los sonidos, su vista se distorsionaba cada vez más, el cuerpo le pesaba y comenzaba a sentir sueño.
Aoky seguido por unos veinte de sus soldados trataban de encontrar su rastro con las antorchas, el joven rey comenzaba a desesperarse y no muy lejos de ahí Kakome la buscaba también.
-¡Akaneeeee! -Gritaba desesperada avanzaba entre los árboles buscando huellas, pero la obscuridad se lo impedía
La chica se sostenía de los árboles para no caer, avanzaba casi a tientas por la falta de visión… y su mente la situaba en otro lugar y en otro momento; uno en el que tampoco su cuerpo le respondía, sentía miedo… frio y solo podía escuchar una voz… su voz llamándola.
Aoky escucho sus gritos y mandó dos hombres por ese lado, éstos obedecieron y para no ser detectados dejaron sus antorchas.
-Akaneeee! ¿Dónde estás?! -Kakome se veía desesperada por encontrar a su amiga, algo grave debía estarle pasando para huir de esa forma y no la dejaría sola.
Pasaron unos minutos que se sintieron eternos, pero al fin los hombres de Aoky habían encontraron su rastro y comenzaron a seguirlo.
Kakome había subido a los árboles al sentir cerca la presencia de más soldados y se desplazaba desde ahí cuando vio a unos cuantos metros la luz de sus antorchas y los siguió extremando precauciones.
Muy cerca de la cascada Akane ya no era ella misma, los sedantes y sus efectos la atormentaban; en su mente ese recuerdo era real, ya no veía, no sentía, su fuerza era mínima y en sus oídos solo escuchaba esa voz… llamándola… (resiste! No mueras!... despierta por favor!... Akaneeee! Respira) caminaba sin rumbo, había perdido el sentido de sus acciones, tenía las manos en la cabeza y era presa del pánico por lo que ocurría en su mente…(eres tan boba… porque trataste de salvarme… Akane perdóname… soy una molestia… Akane despierta, quiero decirte algo… me oyes ¿verdad?... sus pasos la llevaban a la orilla del rio quedando total mente expuesta, Aoky la vio salir de entre los árboles y dirigió su caballo hacia ese punto a toda prisa (Akane… te amo… Akaneeee!).
Se sostuvo de la montura con la mano izquierda, inclinó el cuerpo hacia el lado contrario y con su brazo libre tomó a la chica de la cintura y la subió en un solo movimiento.
Kakome llegaba muy cerca del lugar y alcanzó a ver como Aoky se la llevaba. -Akaneeeeee!
En sus brazos, Aoky la observó por un momento, tenía los ojos entre abiertos resistiéndose al sueño, la cubrió con su capa, acarició su mejilla y le hablo al oído.
-duerme ya mi princesa -pudo observar como cerraba los ojos dejando caer un par de lágrimas de ellos y de sus labios alcanzo a escuchar que llamaba a alguien… y en un instante para ella todo fue obscuridad.
Continuará…
