Hola a todos los queridos lectores de este fanfic! Les dejo un nuevo capítulo espero que sea de su agrado… y ya saben que me encanta saber de ustedes y leer sus comentarios.

Ranma ½ no me pertenecen son la creación de Rumiko Takahashi. La historia y algunos personajes extras son creación mía.

12) Despertar

Sentía miedo, sola en ese extraño lugar le rogaba a Kami le compensara todo el sufrimiento de su vida, crecer lejos de su madre, la vida tan dura a la que fue sometido para formarlo como artista marcial, no pedía nada para ella, no tenía caso, su vida había terminado.

Poco a poco su ritmo cardiaco bajaba, la vida se le escapaba de su frágil cuerpo mortal… su ultimo pensamiento se lo dedicaba a él… a la única persona que se ganó su corazón, el único capaz de hacerla feliz con solo una mirada de sus hermosos ojos azules.

Atrapada en una densa obscuridad, sin poder moverse, una helada corriente recorría su cuerpo robándole el aliento, el dolor era insoportable, ella sabía lo que significaba… no lo volvería a ver, reaccionó sin pensar que esa sería la última vez que lo vería, valdría la pena si el resultaba vencedor… si él vivía ella era feliz… a lo lejos podía escuchar su voz, estaba segura que sería la última vez… le hubiera gustado despedirse, se arrepentía por no haber podido confesarle lo que sentía por él.

(¡resiste! ¡No mueras!... despierta por favor!... Akaneeee! ¡Respira…Akaneeee! …)

Corrió a su lado para observar con preocupación que la chica de cabellos azulados, jadeaba en clara señal de no poder respirar, saló corriendo al pasillo llamando a su amigo y doctor de cabecera.

-Dai! Dai! -gritaba desesperado el joven monarca, alertando a los que dormían en las habitaciones cercanas.

Dos puertas después del cuarto donde se encontraba salió el joven médico en sus pijamas colocándose sus gafas, corriendo para averiguar qué era lo que pasaba.

-¿qué ocurre? -mientras ambos entraban a la alcoba con prisa

-no lo sé! Parece que no respira -gritaba angustiado por la chica

Dai se acercó a la cama y observó su respirar, tomó su cuello por debajo para liberar la presión, poco a poco recuperaba el ritmo normal en su respiración, pero también observó que sudaba, la expresión en su cara era de dolor y corrían un par de lágrimas de sus ojos.

-está bien… no debes preocuparte… creo que tuvo una pesadilla -le explicaba a su amigo que se veía aún asustado por lo ocurrido. -… no falta mucho para que despierte, iré a cambiarme y me quedaré con ella para que tú puedas arreglarte.

El joven de lentes fue a su habitación, no tardó mucho para que regresara ya cambiado y con su maletín médico, se situó a un lado de la cama y revisó los signos vitales de la chica para tranquilidad de su amigo.

-todo normal… -afirmaba mientras guardaba su estetoscopio. -…ve a cambiarte y aprovechas para pedir que le preparen algo de comer para cuando despierte; por hoy no creo que sea conveniente que se levante. -Aoky solo asintió con la mirada, aún preocupado por la chica y se fue para cambiar.

Los primeros rayos de sol se colaban por el balcón de aquella habitación donde se encontraba Akane atormentada por esa pesadilla que la regresaba al único momento en su vida en el que se sintió tan insignificante, sola y perdida… tan frágil; se encontraba en ese momento de los sueños donde se confunden con la realidad y tu mente te exige despertar.

Trataba de moverse, pero su cuerpo no le respondía, no podía abrir los ojos, pero podía sentir la presencia de alguien a su lado.

Más consiente de la realidad repasaba lo ocurrido antes de perder el conocimiento, fue entonces que entendió lo que le pasaba, algo la hizo perder fuerza, alucinar y después lo último que recordaba eran esos ojos verdes y una sensación cálida en su cuerporecuerda el plan, ya estás aquí, se decía a sí misma… frágil, tímida… haz que confié en ti, manipúlalo.

Con mucho esfuerzo abría sus ojos, su cuerpo dolía y no tenía fuerza para incorporarse; trataba de enfocar su mirada para ver el lugar donde se encontraba cuando se topó con el rostro del joven a su lado.

-hola! Por fin despiertas… -le saludaba con una sonrisa.

La chica intentó levantarse, pero sus extremidades se sentían adormecidas; trato de hablar, pero su garganta estaba tan seca que dolía, su cabeza daba vueltas y en su pecho aún sentía esa sensación de angustia y desesperación.

-no trates de levantarte, debes estar agotada… - el joven doctor le ayudaba a recostarse nuevamente en la cama acomodando las almohadas para que quedara en una posición más cómoda. -…Me llamo Dai por cierto, soy doctor; ¿Cómo te sientes? ¿te duele algo?

-no me siento bien… mi hombro. -alcanzó a decir con dificultad por el ardor en su garganta, mientras que con su mano derecha sujetaba su brazo izquierdo por el dolor en su hombro; se percató que aún llevaba puesto el vestido de su madre que se sujetaba por el cuello y dejaba ver la blanca piel de su espalda, se sintió mal por el estado de éste después del ataque, sucio y rasgado en algunas partes.

Dai le sirvió un poco de agua en un vaso y se lo acercó, pero la chica lo rechazo apartándolo con su mano y dedicándole una mirada de desconfianza.

-es solo agua, mira… -le aclaró mientras que tomaba el agua que segundos antes le había ofrecido para que se sintiera tranquila; le volvió a servir y se lo ofreció, esta segunda vez lo aceptó bebiendo hasta la última gota con algo de desesperación.

-¿me permites? -le preguntaba señalando el hombro que evidentemente le dolía, la chica solo asintió con la cabeza, hizo una mueca de dolor cuando el joven de lentes revisaba la movilidad de su brazo.

-lo tienes dislocado, voy a tener que acomodarlo… -la chica respiro hondo y cerró los ojos, sabía que dolería, no era la primera vez que se lesionaba. -… de un rápido y preciso movimiento el joven doctor le acomodó el hombro haciendo que la chica gritara de dolor al grado de obligarla a soltar un par de lágrimas.

-(me dolió, en verdad me dolió… ¿por qué me siento así?, tan débil, tan… desprotegida, ¿será todavía efecto de los somníferos?)

-ya está! Necesitarás cabestrillo unos días y tomar medicamento para el dolor y desinflamar, necesitas comer y… -Paró de golpe de hablar al notar la expresión en la cara de la chica, no podía descifrar si era por el dolor en su hombro o si su expresión era de tristeza pura; tomó su mano derecha entre las suyas y le hablo en un tono comprensivo.

-Tranquila estarás bien… -él pasó su brazo por la espada descubierta de la chica para mostrarle su apoyo, cuando lo hizo observó que en su cuerpo no existía lo que con tanta insistencia la tía de su amigo le había hecho saber para reconocerla como la heredera de Koga; ella solo lo miró sin decir nada, no podía, sentía un nudo en la garganta y sin desearlo comenzó a llorar.

-(¡demonios! ¡Por qué lloro!… maldita pesadilla, porqué me hace recordarlo!... concéntrate Akane, concéntrate en la misión!) -hacia un gran esfuerzo para controlar sus sollozos mientras limpiaba su rostro con el dorso de su mano.

-¿Cómo te lastimaste el brazo?- preguntaba haciendo un intento por distraerla y ganarse su confianza.

-creo que fue cuando mi caballo se asustó… -se podía escuchar su voz quebrada por el llanto contenido. -…reparó y yo no quise soltar la rienda para que no huyera.

-entiendo… bueno mientras no te esfuerces estarás bien en muy poco tiempo, por cierto ¿Cuál es tu nombre?

La chica lo miró directo a los ojos, en su mirada no solo le trasmitía sorpresa si no también enojo.

-él me trajo aquí y ¿ni siquiera saben mi nombre? -en ese momento entraba Aoky, interrumpiendo su conversación.

-Akane… te llamas Akane ¿no? -cerró la puerta y se quedó un momento parado en la entrada del cuarto, en las manos llevaba una charola con lo que la peliazul dedujo que era el desayuno, se miraron por un momento y después se acercó para dejar la charola en la mesa de noche y sentarse en la cama frente a la chica.

Por un instante la peliazul pudo observar con detenimiento al joven que acababa de entrar, alto, delgado, de finas facciones, sin duda era muy guapo; vestía unos vaqueros, camisa negra, su piel blanca casi tanto como la de ella, su pelo algo largo de corte asimétrico con flequillo y rojizo similar al color de Ranko lo llevaba suelto y en su rostro resaltaban esos ojos verdes cual jades.

Intentó tocar su rostro con su mano, pero ella la retiró de manera brusca, tanto como su estado se lo permitió, aún se sentía abatida y también adolorida.

-¿sabes quién soy? -su voz sonó suave

-y tú ¿sabes quién soy yo? –a pesar de su estado emocional, su actitud y su voz lo retaban.

El chico al ver su actitud decidió contestarle de igual forma. -Eres la heredera de Koga y por tanto mi prometida y futura esposa.

La chica no bajo la guardia, después de tantas discusiones con cierto chico de pelo negro se había hecho experta en contraatacar.

-ja! ¡Ve haciendo fila!

Dai y Aoky se miraban confundidos y la chica aprovecho para seguir hablando.

- por lo menos los otros tuvieron la decencia de no dormirme cuando me secuestraron!

Ahora el pelirrojo la miraba sorprendido -¿los otros?

-¿qué pensabas que eras el primer idiota en secuestrarme? Parece que no los educan para presentarse y pedir una cita… -ponía su dedo en su labio como si analizara algo. -…o tal vez sea queee… como eres taaaaan feo… no te queda de otra más que secuestrar chicas lindas. -esta vez su tono fue de burla y su actitud algo infantil.

Dai contenía la risa mientras veía a su amigo congelado por lo que la chica le acababa de decir, estaba divertido con lo que ocurría, conocía a Aoky desde que eran prácticamente unos bebés y nunca ninguna chica se le había resistido y mucho menos le había dicho algo como eso.

-vaya con la princesita y su carácter! -contestaba tratando de controlar su mal humor. -… y de seguro tú crees que estás aquí porque me gustas mucho ¿no?, estas aquí porque a los dos no nos queda de otra más que aceptar nuestro destino, ¡ni creas que a mí me gustan las niñas BOBAS como tú! -levantándose de golpe, cruzando los brazos y desviando la mirada.

El rostro de Akane se desencajó, ¡la había llamado boba… boba! Ese apodo le calaba en el orgullo desde la primera vez que Ranma la llamó así; sin pensarlo trato de levantarse y encararlo, pero al momento en que puso un pie en el piso se sintió mareada, sin fuerza y sus piernas no pudieron sostenerla; Aoky reaccionó rápido y la sostuvo entre sus brazos para que no se golpeara con el piso.

La cargó mientras ella aún no despertaba y la recostó nuevamente con delicadeza; miró de reojo a su amigo, para que le ayudara y éste buscó entre sus cosas un frasco con sales aromáticas para hacerla reaccionar.

Cuando la chica despertó, se sobresaltó y el movimiento le provocó dolor en su brazo, soltó un quejido e instintivamente se llevó la mano al hombro; Aoky que no se había percatado que estaba lastimada se sorprendió.

-se dislocó el hombro… -explicaba el joven doctor. -…y tuve que acomodárselo; tendrá que tenerlo inmovilizado unos días.

Aoky volteo a ver de reojo a su amigo y con un movimiento de cabeza le indicaba al de las gafas que los dejara solos y éste a sí lo hizo; la peliazul solo observó como el chico se acercaba a la puerta y salía de la habitación, por un momento se quedaron en silencio mirándose uno al otro.

El pelirrojo se armó de valor y soltando un gran suspiro se sentó en la cama a un lado de la chica y mirándola de frente; esta vez no intentó tocarla, pero si se acercó rebasando su espacio vital para hablarle, muy cerca de su rostro, pero ésta no se intimidó ante su actuar.

-oye!... sé que la forma en la que llegaste aquí no fue la más adecuada, pero en verdad no tuve opción, cuando todo se salió de control y te vi en medio de todo… -soltó aire y su tono cambio a uno más tranquilo y un tanto apenado. -…en ese momento solo hice lo que creí correcto.

La chica no le contestó y solo lo veía mostrando su enojo.

-Akane… -le tomaba el mentón con su mano de forma delicada para que lo viera a los ojos. -… no soy tan malo ¿sabes? Déjame cuidarte, te prometo que te protegeré, este será tu hogar y verás que serás muy fe…

-¿feliz? ¿Crees que seré feliz? ¡Ni siquiera me conoces! -le interrumpió un tanto alterada y alejando la mano de su rostro.

-tú, a mí tampoco me conoces -le respondió tratando de no perder de nuevo el control; por un instante ninguno de los dos pronunció palabra, pero se veían mutuamente hasta que la peliazul bajo la mirada para después dirigirse a él.

-Eres Aoky cuarto en la línea de descendientes…-su mirada había cambiado y sonaba tranquila. -…hijo único, tu madre murió cuando tu tenías 8 años en un accidente de auto, a partir de esa edad tu padre te mandó a estudiar al extranjero… a China para ser exactos, regresaste a Japón cuando tu padre falleció abruptamente, a penas concluías el bachillerato y entraste a la universidad de Tokio a estudiar leyes, te graduaste con honores hace 4 años, te gusta cazar, practicas tiro con arco y sabes montar a caballo a la perfección, evitas los eventos sociales, sin embargo tu tía se encarga de que seas la nota principal de las revistas y desde que tenías 18 años estas al frente de tu clan.

-vaya parece que si me conoces… -esta vez además de sorprendido sonaba sincero.

-sabes mi nombre porque escuchaste a alguien más gritarlo en el bosque y dedujiste que así me llamaba ¿no? -el chico se sentía apenado, ella tenía razón ni siquiera se molestó en averiguar nada de ella, estaba tan molesto cuando le recordaron la última voluntad de su padre y lo del pacto entre los clanes que ni siquiera le importó saber quién tendría que ser su futura esposa.

-Tienes razón, no sé nada sobre ti… pero quiero conocerte… -de repente una sonrisa se dibujó en su rostro y le dedicaba una mirada galante. -…además pienso que si sabes todo eso de mi es porque en el fondo te intereso. -y mientras afirmaba aquello le ponía el dedo índice en la nariz y se reía coquetamente.

La chica no podía creerlo, de nuevo la insultaba y además había sonado taaaan petulante, nuevamente lo miraba con coraje, su actitud y su mirada le recordaron a cierto chico de pelo negro.

-eres un engreído! -le contestó casi en un grito.

- y tú eres muy mona! -mientras le apretaba la nariz con sus dedos y ella le manoteaba para que no la tocara.

-¡no me toques! ¿Quién te crees?

-mmmm… ¿Cómo quieres llamarlo? Novio o prometido.

-no tendrías tanta suerte! -le contestaba con enojo en el rostro.

-en verdad te ves simpática cuando te enojas, pero estoy seguro que eres mucho más linda cuando sonríes.

-¿queeé? (¡maldita sea! A que se supone que está jugando éste…porqué se comporta así… primero me dice boba y luego… igual que… ashhhh)

-no arrugues la cara… te podrías quedar así para siempre… -y tomándola por sorpresa le plantó un pequeño y rápido beso en la mejilla que la sacó de sus pensamientos e hizo que se le subiera el color a la cara. -…jajajaja! Anda! Come algo, no quiero se te enfríe la comida, en un rato mando a alguien para que te asista para lo que necesites, mandaré también a Dai para que termine de curar tu brazo. -se levantó de su lugar y salió de la habitación.

La peliazul había quedado en shock, lo que acababa de hacer el chico la tomó por sorpresa y no supo cómo reaccionar.

Tenía hambre, pero no quería comer nada pensando que la volverían a sedar y se atrasaría en su misión.

Ya más calmada y con la luz del día entrando por el balcón en todo su esplendor; pudo observar a detalle el lugar donde se encontraba, ese cuarto era tan grande como el suyo en la aldea, a su izquierda se hallaba con un closet enorme, una pequeña sala de lectura con una mesa de centro, un tapete rojo y un sillón de descanso… el mismo donde Aoky había pasado la noche, la cama dónde se encontraba era grande, mullida, con dosel de terciopelo rojo, tenía dos mesitas de noche, una a cada lado, las sábanas de seda y el edredón color café muy fino con bordados dorados de flores; a su derecha después del balcón una puerta que dedujo que era el baño y a lado de ésta un tocador con espejo y taburete a juego; las puertas de madera finamente talladas y de color café hacían juego con el tapiz de las paredes. Sin duda le habían asignado una de las mejores habitaciones del castillo.

Llevaba buen rato sola, quería levantarse, pero aún se sentía débil y algo mareada, pensaba en lo ocurrido horas antes y se preguntaba como estarían las cosas en la aldea, si todos incluyendo a Ranma ya sabrían lo ocurrido… una sensación de vació se situó en su pecho al recordarlo; esta vez era diferente… él no iría a buscarla.

Recordaba todas las veces que él la había rescatado y que se mostraba preocupado por ella… las veces que la sostuvo en sus brazos permitiéndole sentir su calor, percibir su aroma, sentir esa sensación de protección, de bienestar a su lado jamás la sintió con nadie solo con él.

Hizo el intento de agudizar sus sentidos como lo había aprendido con Thiyu, pero no lo logró, trató de concentrar energía en su mano, pero al no poder hacerlo se dio cuenta que en verdad su cuerpo estaba agotado.

Confiaba en que ya habrían encontrado la maleta, necesitaba más información sobre Kiko, presentía que algo no encajaba, cuando comenzó a investigar todo lo relacionado con la familia de Aoky no le dio tanta importancia a su tía, pero su intuición le decía que algo no estaba bien y decidió indagar más sin muchos resultados.

Parte de su vida parecía como si se la hubiese tragado la tierra porque no encontró registro alguno que hablara de ella cuando joven… para ser exactos de cuando ella tenía 18 años a cuando cumplió 36; justo el año en el que Aoky regresara a Japón; a partir de esa fecha ella comenzó a ser el centro de atención en muchas revistas de sociales, asistía a fiestas, eventos de caridad, conciertos privados, noches de casinos, eventos deportivos y en especial a uno que llamó su atención, la competencia de verano de equitación en el club hípico de Kioto.

Comenzaba a dormirse de nuevo cuando escucho que alguien llamaba.

-¿señorita puedo pasar? -preguntaba una mujer del otro lado de la puerta.

-sí, pase -contestó mientras intentaba incorporarse un poco.

Una chica joven de largos cabellos negros y ojos cafés, vestida con uniforme de servicio entró seguida por otra mujer más grande, de pelo castaño peinado en un chongo, piel bronceada y ojos cafés; muy bien arreglada y usando un vestido corte inglés azul, Akane la reconoció de inmediato… era ni más ni menos que Kiko; la mujer observaba a la chica descaradamente sin pronunciar palabra.

-buenos días señorita! mi señor Aoky me envió para ayudarle en lo que necesite. -termino su saludo con una reverencia.

-gracias, ¿me ayudas a levantar? –le preguntaba a la chica al mismo tiempo que le correspondía la mirada retadora a la mujer mayor.

La chica se acercó y con mucho cuidado le ayudó a sentarse despacio en la orilla de la cama, dejado al descubierto su espalda, Kiko se acercó por el otro lado de la cama y al no encontrar con la mirada lo que buscaba en el cuerpo de la chica frunció el ceño y salió de la habitación sin decir nada.

En la biblioteca del castillo, Aoky llevaba rato reunido con sus amigos Dai y Kyon; platicaban sobre lo ocurrido en Koga cuando se vieron interrumpidos por Kiko al entrar hecha una furia abriendo la puerta de golpe.

-NO la tiene! ¡No es ella! - dirigiéndose a su sobrino mientras que Dai y Kyon miraban al pelirrojo como diciéndole "te lo dije"

-es ella… no tiene la marca porque aún no cumple la mayoría de edad… -el chico le contestaba de forma tranquila mientras se encontraba sentado frente a su escritorio y jugaba con un abrecartas que hacia girar sobre la superficie. -… creo que tendrás que aguantarte hasta que eso ocurra para preparar tu gran fiesta de bodas.

-no te hagas el gracioso conmigo Aoky… te recuerdo que esto no es por mi sino por tu padre! -había golpeado fuertemente el escritorio con sus manos, pero la actitud del chico no cambió.

-pues tú y todo el mundo tendrán que esperar… ella ya está aquí ¿Qué más da cuando cumpla la mayoría de edad?

-¿no lo entiendes?... no tardarán en venir por ella! Nos atacarán solo para recuperarla… a ella y el collar… si eso ocurre serás la deshonra de la familia y ¡le habrás fallado a tu padre!

-deja de intervenir! ¡Yo sé lo que hago! ¡No necesito que vengas a darme instrucciones! -se había puesto de pie y le dirigía una mirada desaprobatoria.

-está bien! ¡Hazlo a tu modo… pero después no digas que no te lo advertí! -su mirada era fría y desafiante mientras salía de la biblioteca y azotaba la puerta de tras suyo.

-Te dije que se pondría así ¿no?... ¿Qué piensas hacer? -el de lentes le cuestionaba sin dejar de ver la puerta por donde había salido la tía de su amigo.

-necesito hablar con ella… tengo que saber con exactitud su edad y averiguar porque nadie de su clan nos siguió… vi lo que sus guerreros pueden hacer y no entiendo porque hasta ahora nadie ha venido a buscarla.

-¿no te has planeado la posibilidad de que en verdad esa no sea la verdadera heredera y por eso nadie ha venido a buscarla? -comentaba Kyon en tono indiferente

-No!... ES ELLA!… ¡estoy seguro! No solo porque es la chica que presentaron ante el clan Koga, si no por lo que hizo antes de que la encontrara en el bosque. -el pelirrojo y el de lentes intercambiaban miradas de complicidad, era obvio que ambos chicos ya habían platicado de lo sucedido.

- A mí me parece que solo es un señuelo, tú en verdad crees que Koga la dejaría ir así de fácil… encontrarla y traerla, así como nos platicaste suena muy sospechoso ¿no crees?

-y tu empiezas a sonar como mi tía… -contestaba con fastidio dejándose caer de nuevo en el sillón frente a su escritorio.

-sabes que siempre estoy de tu lado, pero debes admitir que esa chica es prácticamente una niña, es muy raro que hasta ahora no tengamos noticias de su clan y tampoco puedes estar cien por ciento seguro de que ella es la heredera legitima hasta que no cumpla la mayoría de edad… que te recuerdo que no sabes cuándo sucederá eso y dudo mucho que ella te lo diga.

El chico no le contestó, ya se había planteado él mismo esas preguntas y por eso necesitaba hablar con ella, pero primero tenía que ganarse su confianza y hacerla sentir segura; para eso ya tenía un plan.

-Kyon, lo haré a mi modo ¿si? Por lo pronto necesito que te encargues de comprarle ropa y todo lo que necesite, dudo mucho que algo de lo que dispusiste para ella le quede o sea de su agrado, pregúntale su talla, color favorito, medida de calzado, quiero que le des gusto en todo lo que te pida… ¡ah!... y por favor… -tomaba una hoja de un block de notas y pluma para anotar algo en él y dárselo a la chica. -…te encargo que compres esto y que lo envuelvan para regalo.

La chica tomó el papel en sus manos y lo leyó en silencio, después miró de reojo al pelirrojo, pero éste se mantenía sentado viendo como giraba el abrecartas sobre el escritorio.

-será a tu modo entonces… hare lo que me pides, pero la verdad no creo que logres nada.

-no pierdo nada con intentarlo… esta semana necesitará cuidados especiales para que se recupere de su brazo y se acostumbre a su nueva vida, si de paso logro ganarme su confianza y que me diga algunas de las cosas que deseo saber no estaría mal.

-Hablando de eso, creo que sería bueno que vaya a ver cómo sigue… de paso veo si puedo averiguar algo más sobre lo que ocurrió anoche. -y sin decir más el de lentes se levantó de su asiento para ir al cuarto de la peliazul.

Eran cerca del mediodía, Akane dormía, aunque algo incómoda por el dolor de su brazo y el hambre que sentía, pero seguía sin querer probar bocado, la muchacha que la había asistido le ayudó a bañarse, vestirse y le había insistido en que comiera, pero sin éxito; cambió y arregló la cama para cuando ella saliera de bañarse, también le había dispuesto un camisón para que se cambiara; cuando terminó salió del cuarto para dejarla descansar con la charola de comida intacta en manos.

/

En la aldea de Koga la mañana pasó tranquila y un tanto triste, casi no se veía gente en las calles y la poca gente que se veía se encargaba de levantar y limpiar los últimos rastros de la batalla donde habían perdido a su hime después de haberla honrado con tanto júbilo.

Los primos, Ranma, la abuela, su hija y su esposo se encontraban sentados en la mesa de la cocina del castillo; las prometidas terminaban de levantar y lavar los platos del almuerzo, nadie hablaba, de vez en cuando se dirigían miradas entre ellos, Ranma se encontraba muy pensativo y sostenía en sus manos una taza de thé ya frío.

Casi no había dormido, después de la plática con los chicos y las prometidas en la biblioteca tenía muchas cosas que pensar y cuando ya no aguantó más estar acostado prefirió levantarse, cambiarse y salir a caminar; había llegado al mismo lugar del bosque donde los demás le habían dado alcance para detenerlo y evitar que fuera al rescate de Akane.

Miraba la corriente del río, respiraba el aroma de aquel lugar como buscando el de ella… se sentía vacío, desesperado… cerró los ojos para visualizarla y la primera imagen que se dibujó en su mente era una donde ella le sonreía, con su pelo corto y en sus ojos color chocolate ese brillo que lo embrujaban.

Sintió un vacío en su pecho, apretó fuertemente los puños y abrió los ojos de golpe, se llevó una gran sorpresa al darse cuenta que frente a él, sobre una roca en medio del río, se encontraba una salamandra que lo miraba fijamente, podría jurar que lo analizaba con la mirada, por varios minutos él la observó también, su instinto le decía que no era un animal cualquiera, por un instante pensó en la posibilidad de que fuera otro maldito de Jusenkyo, pero había algo diferente en el animalito… sus ojos; cuando se iba a acercar a la roca dónde se encontraba la salamandra, ésta saltó al agua y desapareció de su vista.

Fue entonces cuando decidió regresar a la aldea, esperando que los demás ya hubieran despertado y poder ver el contenido de la dichosa maleta.

Seguía sentado en su lugar, preocupado por la menor de las Tendo y pensando en la salamandra que se había encontrado a las orillas del río cuando la voz de la abuela Sakura lo sacaron de sus pensamientos.

-chicos… -los presentes al escucharla instintivamente voltearon a verla. -… estuvimos hablando con los maestros y decidimos que lo mejor será esperar un par de semanas antes de enterar a Soun de lo sucedido, si después de ese tiempo ella no ha regresado yo misma hablaré con él, no quiero angustiarlo de más ni a él ni a mis otras nietas; mientras tanto extenderemos los puestos de vigilancia hacia el camino del paso de la montaña.

-también mandaremos Kunoichis infiltradas a Iga necesitamos saber de una fuente segura todo lo que pase allá y como se encuentra Akane… -ahora explicaba Kijoro. -…pero tendrán que rodear la montaña desde la desviación de Kioto para evitar que las descubran, las haremos pasar por turistas aprovechando que inician las vacaciones de verano el próximo fin de semana y que en ésta época llegan muchos estudiantes a la playa cercana a su aldea. -las prometidas se miraron entre sí y sonrieron. -…no serán ustedes chicas, su cercanía afectiva con Akane no las hace aptas para la misión. -las chicas no pronunciaron palabra, entendían el motivo por el que las hacían aún lado, pero ellas ya tenían un plan alternativo y solo lo compartirían con los chicos.

-Ranma… -la abuela se había levantado de su lugar y se situaba a lado del chico, con delicadeza posaba su mano en su hombro y buscaba su mirada. -… eres bienvenido en la aldea Koga el tiempo que desees, eh pedido que te asignen el cuarto al lado del de mi nieta, puedes quedarte el tiempo que quieras y los maestros me han pedido que te pregunte si deseas entrenar con ellos.

El ojiazul no contestó, ni volteó a verla, la había escuchado, pero en su mente tenía que tomar una decisión, ¿Qué hacer? ¿Pelear y traerla de vuelta? o ¿confiar en que ella pudiera resolverlo sola?... no podía hacer lo que Soun… no podía hacer que le diera la espalda a su clan después de todo lo que se esforzó, estaba tratando de ayudar, ella era la heredera, pero también su prometida.

Horas antes se había enterado de lo que era capaz, todos querían ayudarla, todos estaban preocupados y aun así confiaban ciegamente en ella y sus habilidades… ¿entonces?... esperar, averiguar el contenido de la maleta y unirse a lo que fuera lo que las prometidas estuvieran planeando era la mejor opción, porque era obvio que ese plan ni él, ni ellas, ni los primos lo iban a compartir; pero para ello tendría que estar cerca… lo más cerca que pudiera de ella.

-¿Ranma? -preguntaba la abuela dudando en que el chico la hubiera escuchado.

El chico movió la cabeza afirmativamente. -Gracias abuela… y sí, me gustaría entrenar con los maestros de Akane, será un honor.

-bueno chicos nosotros tenemos que hablar con los generales y saber si consiguieron más información que nos sea útil, los vemos después. -les dijo Maiko para después levantarse y salir seguida de su esposo y su madre.

Cuando se vieron solos los chicos se hablaron con las miradas para después salir de ahí y dirigirse a la biblioteca a ver lo que a todos les mataba la curiosidad… la maleta de Akane.

Continuará….

Mina Ain0- después de la tormenta viene la calma! Espero que este capi te deje un buen sabor de boca y deseando como siempre leer más.

RubD- que te pareció la pesadilla de Akane? Todos tenemos miedos ocultos, ¿Cuál crees tú que será el verdadero miedo de Akane? Y respecto a Ramna me encanta pensar que no se quedará tranquilo ;)

Amy Saotome Tendo- definitivamente a mí me encanta saber que te gusta lo que escribo, es un aliciente enorme para continuar la historia. Saludos

Nanders- bienvenida a la historia! Gracias por leer, espero pronto saber de ti en un comentario.

Guest- no desesperes! Ya se sabrá el contenido en el próximo capi. Prometo no tardar en subirlo.

Stars fither88 – perdón por los días de atraso! Espero que este capi compense la espera; gracias por leer y por tu lindo comentario. Saludos