Hola a todos los seguidores y fans de la historia! Les dejo el capi 15 esperando como siempre que disfruten leerlo tanto como yo disfruto escribir.
ME ENCANTA LEERLOS ASÍ QUE ESPERO MUCHOS REVIEWS CON SUS COMENTARIOS, OPINIONES, QUEJAS, TRAUMAS Y OCURRENCIAS. "LOS QUIERO CONDENADOTES QUE SIEMPRE ME PRESIONAN PARA QUE ACTUALICE" BESOS, ABRAZOS, APAPACHOS Y CARIÑOS PARA TODOS USTEDES.
A ikita, Rizzasm, Mina Ain0 y Nala Saotome, les mando un saludos especial, gracias por sus presencia cada capítulo, sus comentarios me animan mucho. Mil gracias.
Ranma ½ no me pertenecen son la creación de Rumiko Takahashi. La historia y algunos personajes extras son creación mía.
15) Guardia baja
Aún no había amanecido y el sueño la había abandonado ya hace un buen rato, incomoda, adolorida, desesperada y malhumorada por el poco descanso, repasaba mentalmente sus avances, al parecer se había ganado a Kyon y Dai; la selección de ropa, le ayudaría mucho no solo para que Aoky y los demás se dieran una falsa idea de su verdadera edad, también le ayudaría a dar la imagen que necesitaba.
Aoky estaba muy al pendiente de ella, buscaba ganársela con atenciones y detalles, se mostraba receptivo a sus necesidades y bajaba la guardia siempre que la veía triste e indefensa.
Necesitaba lucir tierna y encantadora, bajaría a desayunar con los demás como Kyon se lo había sugerido, recorrería el castillo y seguiría con su plan; memorizar cada movimiento interno.
Poco a poco se incorporó para quedar sentada en la cama, con su mano libre acomodó su cabello, tomo un gran suspiro, se relajó, se concentró e intentó una vez más concentrar energía en su mano; pasaron varios minutos y nada… no lo había logrado, frustrada; con un gran esfuerzo se levantó para ir al taburete del gran tocador y sentarse frente al espejo.
Algo grave debía estarle pasando para que no pudiera realizar ni lo más básico de sus habilidades, veía su reflejo en el espejo algo tenía seguro, tendría que usar maquillaje para disimular las ojeras bajo sus ojos.
Maldecía una y mil veces esos sueños que la obligaban a mantenerse despierta, aunque estuviera muy cansada, dentro de todo no terminaba de asimilar con qué podía relacionar el rugido que la hizo despertar a media noche, era como un grito de auxilio, de dolor, tal vez era la forma en la que su subconsciente le decía que no estaba físicamente bien.
Sintiéndose algo débil aún, se levantó para correr las cortinas del balcón y abrir las puertas, quería respirar un poco de aire fresco para despejar su mente; hizo un nuevo esfuerzo por usar su habilidad sensorial y tratar de percibir la conexión con el collar sin resultados positivos.
Estuvo un rato de pie apoyada en el pretil, observando todo lo que su visión tenía a su alcance hasta que escuchó que alguien tocaba a su puerta y ella respondió para que entraran, eran cerca de las siete de la mañana y como Kyon le había dicho; había enviado a una persona para que la asistiera.
La chica del servicio se presentó haciendo una reverencia, saludó mostrando gran respeto por la prometida de su señor, le ayudo preparando su baño y sacando la ropa que le indicó; un lindo vestido color lila, sin mangas con detalles blancos en el cuello, el largo de la tela le quedaba apenas un par de centímetros arriba de las rodillas y zapatillas de piso del mismo color.
Después de que la ayudara a vestir, teniendo especial cuidado en no lastimar su hombro, la asistente; cepilló y peino su cabello dejándolo suelto, con su flequillo al frente y un listón blanco con moño a modo de diadema adornaba su cabeza.
Tuvo especial cuidado en su maquillaje, quería disimular la mala noche que había pasado sin llegar a dar una apariencia que delatara su verdadera edad, como toque especial utilizó los brazaletes que le había entregado Akima y el perfume que le había regalado el ojiverde.
Cuando terminó se detuvo a mirarse por un instante en el espejo, aunque sentía que el cabestrillo en su brazo le restaba impacto, el atuendo y maquillaje estaban en equilibrio perfecto; lucía como toda una colegiala adolescente, sonrió internamente aplaudiendo su logro, de ahora en adelante esa sería su nueva imagen.
Salió de la habitación guiada por la joven del servicio, caminó el pasillo de las habitaciones principales, el piso de mármol obscuro pulido reflejaba las grandes columnas rojas con relieves y grabados dorados; en esa planta solo había un par de guardias que al verla pasar la reverenciaron, al llegar a las escaleras descendieron a la planta principal al pie de ésta había dos guardias más que repitieron el saludo de respeto de los dos primeros, se veía el ir y venir de más gente del servicio que al verla pasar detenían su andar no solo para presentarle su respeto sino para admirar a su futura reina.
Akane observó un gran pasillo del lado izquierdo por donde bajaron y contó cuatro grandes puertas; del derecho, había dos más antes de dar vuelta a otro pasillo que los conducía al comedor y a lado de éste la cocina; el salón del trono según le comunicó la chica que la guiaba estaba un poco más adelante; internamente el castillo estaba decorado en un estilo tradicional en tonalidades rojas, doradas y negras, lámparas grandes, puertas de madera finamente grabadas, tapices en rojo, pisos en mármol negro ahumado bien pulido y ventanales con cortinas a juego con las paredes.
Se detuvieron ante la gran puerta del comedor, inesperadamente sintió una punzada en su pecho que la hizo llevar su mano a ese punto, tomo aire para calmar su ansiedad, se sentía muy débil y adolorida, aunque quería ocultarlo, pero necesitaba reunir todas sus fuerzas para llevar a cabo su plan.
La chica que le acompañaba abrió la puerta para que pasara; la habitación estaba decorada al estilo occidental, una mesa rectangular se situaba en medio, adornado con una guía de mesa blanca que resaltaba en la mesa color café obscuro, un florero de cristal en el centro con rosas blancas, al fondo de la habitación y aún lado de la puerta de servicio había otro mueble tipo bufetero con espejo a juego con la mesa, donde colocaban los alimentos para servir.
Aoky se encontraba en la cabecera de la mesa, a su derecha estaba Dai y Kyon y al otro extremo de la mesa frente a Aoky estaba Kiko.
Cuando los demás comensales la vieron entrar se pusieron de pie, a acepción de la mujer mayor que solo se limitó a dirigirle una escueta mirada, los amigos del pelirrojo la reverenciaron en señal de respeto y Aoky se acercó a ella deslumbrado por su apariencia, la recibió con un beso en la mano y otro en la mejilla.
La actitud de Kiko no había pasado desapercibida para la peliazul y siguiendo sus planes le dejaría muy en claro que no le toleraría su actitud ni una sola vez más.
-hola! Buenos días. -El pelirrojo vestía ropa casual, pantalón de vestir color caqui, camisa blanca de manga corta y zapato mocasín.
-hola! Buenos días. -contestó dedicándole una tímida mirada después de recibir el beso en su mejilla; al parecer esa acción se convertiría en una costumbre entre ellos.
-qué bueno que bajaste, ¿te sientes mejor?
-sí, gracias.
-bien, siéntate, el desayuno ya está listo. -la había tomado de la mano y la conducía a la mesa, pero la chica detuvo su andar de golpe, acción que a todos dejó confundido.
-¿pasa algo?
-sí, mi lugar está ocupado. -contestó clavando la mirada en la mujer sentada en la cabecera.
Kiko en el acto dejó ver su molestia, Dai veía a la chica con cara de sombro, Kyon había llevado una mano a la boca y otra el pecho en clara muestra de asombro y preocupación; Aoky se había quedado mudo, aunque internamente disfrutaba de acto de rebeldía de su pequeña prometida.
-mocosa engreída! -gritaba la mujer mayor con indignación mientras aventaba su servilleta en la mesa y se ponía en pie para encarar a la chica. – quién te crees que eres como para venir a tratarme de ese modo. -se había posicionado a un par de pasos de la chica, una nueva punzada se clavó en su pecho cortándole el aire por un instante, pero no retrocedió ni perdió su porte.
-Soy Akane, princesa de Koga, prometida de su sobrino Aoky y su futura reina. -la peliazul había mantenido una postura calmada, altiva, no había mostrado ni un ápice de nerviosismo; su mirada era fría, su voz había sido suave y a la vez tajante; ante su respuesta y actitud Kiko volteó a ver a su sobrino buscando algo de apoyo para no verse desplazada y sobretodo humillada por la chica.
-Aoky ¿Vas a permitir esto?
-lo siento tía, ella tiene razón… -se había colocado a lado de su prometida y la abrazaba para hacerla sentir protegida ante la situación. -…ella es mi prometida y tu futura reina, tu posición en la mesa y en el castillo desde el momento que ella llegó cambió.
-¿es un chiste?! -preguntaba incrédula y ofendida
-por supuesto que no… que le quede claro que no le voy a permitir ni una falta de respetó más; de ahora en adelante la señora del castillo de Iga soy yo.
Kiko estaba que estallaba de coraje, su cara estaba completamente roja, sus ojos desorbitados clavados con coraje en la chica, los músculos de su cuerpo tensos por igual y su mandíbula apretada tratando de no contra atacar verbalmente a la chica, quedaba claro que saldría perdiendo si lo hacía; indignada se disponía a irse, pero antes de que saliera la chica la detuvo.
-espere! -le dijo sin voltear a verla, quería que entendiera que no era digna de que lo hiciera. -una cosa más, desde hoy tiene prohibido entrar a mi habitación.
Kiko terminó por salir azotando la puerta, en el comedor Dai y Kyon no terminaban de salir de su asombro, era la primera vez en su vida que presenciaban que alguien enfrentaba a la tía de su amigo.
Aoky permanecía a su lado, se veía divertido por lo sucedido hasta que se percató que la chica a su lado se apoyaba en él y llevaba su mano al pecho; segundos después se desvaneció en sus brazos.
Sus amigos salieron de su estupor por lo ocurrido y corrieron a su lado.
-creo que la discusión si le afectó, aunque lo disimuló bastante bien. -comentaba la administradora.
-no! es más que eso, no ha comido casi nada y tampoco ha querido tomar el medicamento que le di para el dolor; hay que llevarla a su cuarto está muy débil, no debió bajar. -ordenaba el chico de gafas y al instante el pelirrojo se ponía en marcha con la chica en brazos y al mismo tiempo daba instrucciones.
-Dai adelántate y ve por tus cosas para que la revises, Kyon por favor sube el desayuno para los dos y manda a alguien para que me ayude arriba.
Todos se movilizaron acatando las órdenes del ojiverde, a su paso las miradas curiosas de los empleados del castillo veían con preocupación a la chica, no sabían que había ocurrido en el comedor, pero intuían que tenía que ver con la intempestiva salida de Kiko.
Una chica enviada por Kyon abría la puerta de la habitación y se disponía a preparar la cama, seguida por Dai que llevaba en mano su maletín y se apresuraba a sacar sus instrumentos de auscultación y una medicina en una inyección.
El pelirrojo entro enseguida de ellos y recostó a la chica que hasta el momento no reaccionaba.
-sostén su brazo, seguro despierta cuando sienta esto. -pedía el de lentes a su amigo mientras le mostraba la jeringa ya preparada.
-¿Qué es?
-medicamento para que le ayude con el dolor y la inflamación de su hombro. -contestó en el mismo momento que lo aplicaba, la peliazul hizo una mueca de dolor al sentir el pinchazo, pero no despertaba.
-¿por qué no me dijeron que no estaba comiendo ni tomando la medicina? -se había llevado ambas manos a la cara, estaba molesto consigo mismo por no haberse dado cuenta.
Kyon entraba en ese momento con la charola servida con el desayuno para ambos y la colocaba en la mesa de centro de la sala; observaba recelosa la reacción de su amigo, sentía que su preocupación era desmedida al igual que sus atenciones para con la chica.
-Ayer por la noche después de la cena Kyon y yo subimos a verla y la encontramos sentada en el suelo en el balcón, no estaba inconsciente pero no estaba bien; la comida estaba casi intacta sobre la mesa y el frasco con la medicina que le di para su brazo estaba sin abrir y lo sigue estando -le había hecho una seña con la cabeza a su amigo para que viera el pequeño frasco sobre la mesa de noche. -por lo que me platicaste… de lo que sucedió en el bosque cuando la encontraste creo que tiene miedo a que la vuelvan a sedar; por eso desconfió de mí cuando le ofrecí agua cuando despertó del efecto de las bombas, solo la aceptó cuando me vio tomarla, por eso se resiste a comer o tomar algo.
El joven doctor continuaba haciendo su trabajo atendiendo a la peliazul, cuando terminaba de tomarle la presión arterial y al sentir dolor en su brazo comenzó a despertar algo alterada al verse de nuevo en su habitación y sin tener plena conciencia de lo que había sucedido.
-Akane… ¿te sientes mejor? -preguntaba el de gafas observando su reacción.
-eh! Si… ¿Qué paso? – veía de reojo al pelirrojo andar como fiera enjaulada por su habitación, cuando la vio incorporarse se detuvo y le dedicó una mirada fría.
-¿qué pasó?! Niña tonta! ¡No debiste… tu… es que… ash! -había caminado hasta quedar al lado de ella y tomarla por los hombros, su expresión no había cambiado -…tú… tú… estas castigada!
Todos los presentes se habían quedado mudos y su mirada era de asombro, Akane entendió que había bajado la guardia al verla enferma y no iba a desaprovechar esa oportunidad, internamente reía por la insinuación del castigo era obvio que el chico sentía que la situación se le había escapado de las manos y había hablado sin pensar, el pelirrojo no había soltado su agarre, la veía directamente a los ojos, pero su mirada estaba muy lejos de trasmitirle enojo.
La peliazul le regresaba la mirada tratando de que la viera apenada y arrepentida, había subido su mano libre y la había puesto sobre la que él mantenía sosteniendo su brazo izquierdo de forma suave y tímida.
-chicos nos pueden dejar solos, por favor. – en ningún momento había roto el contacto visual con el chico que la sujetaba.
Kyon, Dai y la joven del servicio salieron cerrando la puerta detrás de ellos; cuando se vieron solos Akane cambió su mano a la mejilla del chico, acción que lo forzó a calmarse y aflojar su agarre.
-¿te… preocupaste por mí? -al escucharla tan calmada y dulce, no tuvo fuerzas para ser rudo con ella.
-claro que me preocupé, -tomaba su pequeña y suave mano entre las suyas. -se supone que ya deberías estar mejor; no entiendo… -había hecho una pausa para respirar profundo para después continuar en un tono más calmado. -… porque aún desconfías de mí.
-no es así, ayer después de tu última visita lo entendí… (más bien lo acabo de entender) entendí que tú no me harías daño, entendí que quieres hacerme sentir bienvenida y cómoda; estuve pensándolo mucho anoche, por eso quería bajar y desayunar con ustedes… contigo… quería conocer el castillo y…
-¿por eso estabas en el balcón cuando Dai y Kyon te encontraron? -la chica solo asintió con un leve movimiento de cabeza, ahora entendía su molestia se había enterado de lo ocurrido la noche anterior.
-perdóname, no era mi intención preocuparte, por eso les pedí que no te comentaran nada, les había prometido que comería bien y me tomaría la medicina; solo que hace rato estaba tan entretenida arreglándome que se me olvido.
-se te olvido?
-sí, quería verme bien… me tardé más de lo que creí por mi brazo y cuando me di cuenta ya era tarde… ¿aún sigues enojado conmigo? -se mostraba sumisa y su mirada de corderito lo ponía en aprietos.
-tonta! No puedo enojarme contigo -en un impulso la abrazó y había besado su frente.
-(wooow… que fácil) – pensaba para sí misma, mientras correspondía el abrazo. -Aoky?
-¿si? -contestaba aun abrazándola.
-tengo mucha hambre, ¿podemos bajar a desayunar? -el joven no pudo ocultar su nerviosismo y mucho menos su sonrojo, estaba tan ensimismado y cómodo con el abrazo que se perdió por completo en el momento.
-no bajaremos… -contestaba tratando de recobrar la compostura y separándose de ella. -…le pedí a Kyon que nos trajera el desayuno. -le había señalado la charola sobre la mesa de la sala.
-mmmm! Se ve rico!
-entonces vamos a comer… -ambos se levantaron para dirigirse a la salita, aunque Aoky no la soltó en ningún momento temiendo que la chica se mareara y ella solo se dejó llevar; se sentaron y el chico se dio cuenta que algo más hacía falta. -…creo que Kyon se olvidó del thé; espera un momento lo pediré, ¿quieres algo en especial?
-Jazmín, me gusta el thé de Jazmín.
-pues como mi princesa quiera… será thé de Jazmín.
Después de unos minutos les llevaron el thé y ambos comenzaron a comer en silencio hasta que Aoky se percató de las miradas que Akane le dirigía y la pequeña sonrisa que se había dibujado en sus labios.
-¿Qué te causa tanta gracia? -la chica bajo la cabeza pero su expresión seguía siendo la misma y la sonrisa seguía en su boca.
-¿con que castigada no? -su mirada era insinuante e intensa, el chico pasó con dificultad su bocado, se había puesto tenso y nervioso; no pensó que sus palabras le fueran a reventar en la cara y mucho menos con esos destellos color chocolate que lo descomponían tanto. -…y ¿cuál será mi castigo? Me iré a dormir sin cenar, me quedaré sin postre, me dejarás encerrada en mi habitación por el resto de la tarde o… -había llevado las manos a la cara como si estuviera asustada. – eres tan estricto que no me dejarás salir a jugar.
-Está bien! ¡Está bien! No es necesario que te burles, ya entendí, no eres una niña… además no pensé en lo que dije; aunque no estaría mal que te quedaras en tu cuarto después de terminar de desayunar para que duermas una siesta, Dai dice que estas agotada y necesitas recuperar fuerzas. -la sonrisa se le había borrado de sopetón a la peliazul al escuchar eso.
-(¡zaz! eso no me lo esperaba, necesito conocer todo el castillo, no puedo quedarme encerrada )no quiero! además no tengo sueño -había cruzado los brazos y en sus labios se percibía un pequeño mohín.
-¿acaso mi princesa está haciendo una rabieta? -sonreía divertido tratando de disimular mientras tomaba thé. -mira, hagamos un trato; tu duermes un rato en lo que yo termino unos pendientes en mi despacho y cuando acabe yo mismo vendré a despertarte para mostrarte el castillo ¿qué te parece?
-ajá! Y ¿también me cantarás una nana y me contarás un cuento?
-si quieres, pero te advierto que no canto muy bien!
-ahora quien es el que se burla!
-anda! No seas terca, tienes que hacerle caso a Dai… no quiero que vuelvas a desmayarte -tomaba su rostro entre sus manos y la veía con ternura tratando de convencerla.
-hash! ¡está bien! ¡tú ganas, me quedaré acostada pero no creo poder dormir y si te tardas bajaré a buscarte!
Cuando terminaron de comer, Aoky la obligo a recostarse y en un acto de guasa la arropó como si fuera un crio; tres horas después regresaba a su habitación, abrió con cuidado para no hacer ruido y al asomarse se dio cuenta que estaba profundamente dormida, al parecer la comida y el medicamento le habían ayudado a relajarse y poder descansar.
Se acercó con cuidado, la observó un instante embobado por la imagen de la chica relajada, bella incluso dormida, su rostro era perfecto, su pecho subía y bajaba al ritmo de su respirar; después de un par de minutos se sentó en la orilla de la cama para despertarla.
- ¡Despierta dormilona! -se había acercado a su oído para hablarle y con su mano acarició su rostro. -La chica abrió los ojos de golpe al escuchar su voz y ella misma estaba sorprendida de haberse quedado dormida tan profundamente que no lo escuchó entrar. -No tengo sueño Aoky! – se había formado una sonrisa en su rostro y hablaba con una voz chillona tratando de imitar la de ella. -si te tardas bajaré por ti! -ambos rieron y minutos después estaban recorriendo el castillo juntos.
/
En la aldea Ranma había comenzado su preparación con los maestros, se encontraba en el salón de entrenamiento con los cuatro y estaban decidiendo con cuál de ellos comenzaría, después de una serie de pruebas decidieron que el indicado para pulir sus técnicas de ataque cuerpo a cuerpo para el torneo era el maestro Iwao; después seguiría Washi, Kasuya y al final Akima; cada uno le dedicaría una semana hasta el día de la competencia para la categoría de adultos expertos en la que él participaría.
Después de dos horas de clase, Iwao lo dejaba ir, no sin antes de citarlo para una lección en la tarde; Ranma aprovechó el tiempo para comer algo y dar una vuelta por el castillo para averiguar los movimientos de Akima y los otros maestros.
Según pudo averiguar Washi y Kasuya estaban en los calabozos interrogando a los prisioneros de Iga, no podía colarse ahí así que buscó a la maestra Akima para seguir sus movimientos.
Fue a la biblioteca, al salón principal, la buscó en el templo y la parte trasera del castillo donde acostumbraba meditar en los jardines, pero no la encontró; volvió al interior del castillo y escucho gente bajar por las escaleras principales, se ocultó detrás de una de las columnas y de entre las voces reconoció la de Akima dándoles instrucciones a un trio de jovencitas vestidas con ropa de verano y maleta en mano listas para salir.
Ranma alcanzó a escuchar donde se ubicarían para conseguir información de la estancia de Akane en Iga y tenían órdenes de reportar todo lo que averiguaran cada noche a las 10:00 p.m. en punto.
Se retiró del lugar sin ser visto y para disimular se encaminó a la salida del castillo, una vez que estuvo solo y seguro de que nadie lo veía tomó su móvil, marcó un número que enseguida contestaron.
-las Kunoichis asignadas están saliendo en este momento, darán su reporte a Akima todas las noches, se ubicarán en la playa más cercana a Iga y están yendo como turistas.
-entendido… -al otro lado de la línea se encontraba Kosei que al ver quien le marcaba se había escabullido al gimnasio de la casa de la abuela para que nadie lo escuchara. -…les avisaré a las chicas; nosotros estamos terminando el diseño de las invitaciones del concurso en hípico, Ayane pronto se pondrá en contacto con Aoky, Kioshi consiguió información sobre su madre,habrá que analizarla bien y te avisamos en cuanto tengamos algo más.
-bien! hasta entonces. -al terminar salió de la aldea rumbo al bosque para correr un rato y estirar los músculos antes de su segunda ronda de entrenamiento con Iwao.
En Kioto la abuela Sakura se había encerrado en la biblioteca con Kijoro y Maiko, llevaban rato discutiendo sobre la misión de Akane y si era o no conveniente que Soun estuviera enterado o le daban tiempo a su nieta para resolverlo.
Después de un buen rato de discutir Kijoro las convenció de esperar, la abuela había tomado la tutela de Akane hasta que ella cumpliera la mayoría de edad, así que lo mejor era mantenerlo en secreto y esperar a saber el avance su misión con los reportes de las Kunoichis infiltradas.
Maiko estaba preocupada por su madre, desde que se enteraron de lo sucedido en la aldea ella se encontraba agotada, inquieta y muy preocupada; hasta que Akane regresara tenía que tomar el control de la aldea, estaba en constante comunicación con Akima, le inquietaba que Ranma intentara algo para rescatar a su nieta y que perjudicara la misión creando un conflicto mayor entre los clanes.
Por eso había estado de acuerdo en que los maestros lo entrenaran, por lo menos así lo podrían mantener vigilado.
Las chicas habían terminado su rutina del día y se concentraron en la habitación de Ayane en el internado para detallar algunas cosas de la misión para ayudar a su amiga, les faltaba aún una semana para terminar el ciclo escolar y tenían que preparar los trabajos finales.
Aún con la carga de trabajo, habían dedicado tiempo para la misión; Minami con ayuda de Kioshi y Kuma, buscaban información sobre los padres de Aoky, además de que secretamente estaba haciendo una investigación personal sobre Kiko, no conocía a Naviki y no confiaba en ella, ni en sus habilidades.
Aún no tenían nada en concreto, pero Kioshi había conseguido robar una copia del expediente del accidente de su madre de los archivos muertos de la jefatura de policía asignada al caso, ahora tenían que estudiarlo para encontrar algo que fuera de utilidad.
Ayane no había dormido terminando la réplica del diseño del dragón de los tessens de su amiga y que iría impreso en las invitaciones para la competencia en el hípico, se lo había enviado a Kosei por correo electrónico para que lo agregara en las impresiones.
Aún faltaba hacer la lista de concursantes, la ceremonia de premiación, la recepción, las asignaciones de números y lugares; entre otros detalles más; de eso dependería la ubicación de Akane para la competencia, hacer el contacto y darle la información.
A-chicas me preocupa una cosa, que haremos cuando separemos a Akane de Aoky para poder darle la información, no podemos retrasar su salida para el concurso y el único momento que tendremos para verla a solas será cuando esté en las caballerizas alistándose para salir.
K-yo tengo cubierto el monitoreo, solo necesito que me indiques los lugares para colocar unas cuantas cámaras para vigilar el palco de Aoky y el lugar de él y el de Akane en las caballerizas, con eso podré seguir sus movimientos y avisarles si se acerca.
A-no creo que eso nos dé el tiempo suficiente.
S- ¡yo ya lo tengo cubierto! No te preocupes hermana, solo necesito que Minami me ayude.
M- ¡si claro! ¿Qué tienes planeado?
S- que más va hacer, mi especialidad: una caracterización; con eso tendrán tiempo de sobra. -las chicas se vieron entre sí, para después ver y escuchar atentamente el plan de Saky.
/
El día había pasado rápido en Iga, Kiko no se había vuelto a aparecer en los pasillos del castillo ni en el comedor, se había mantenido encerrada en su cuarto causando una oleada de rumores entre el personal del castillo.
Durante la tarde Aoky le había mostrado gran parte del castillo, se sorprendió al saber que también contaban con un salón de entrenamiento y que él lo usaba para entrenar Kenpo.
Akane cenaba con los demás chicos en el comedor, platicaban amenamente sobre las cosas en las que se divertían cuando pequeños, los lugares donde jugaban y las travesuras que hacían.
Cuando terminaron Aoky acompañaba a Akane a su cuarto, la llevaba del brazo mientras subían las escaleras y le platicaba sobre uno de sus viajes a China cuando la notó distante y pensativa; la simple mención de ese lugar le traía malos recuerdos a la peliazul e irremediablemente la hacía pensar en cierto chico de ojos azules.
Aoky detuvo su andar y se colocó frente a ella, colocó una mano en su hombro y la otra en su mentón obligándola a que lo viera a los ojos.
-¿Qué te ocurre? ¿te sientes mal otra vez?
-no, claro que no… es solo que me siento cansada. -le sonreía sin mucho entusiasmo mirándolo a los ojos, pero lo que hizo el chico después la tomó por sorpresa. -¿qué haces?
La había tomado en brazos y continuaba su camino -te llevo a tu cuarto, no es obvio… no has estado bien y no quiero que te esfuerces de más.
Su estado de ánimo no le permitía discutir, en el fondo le agradaba el gesto, no quería estar sola, necesitaba sentirse querida, el calor de su cuerpo y el sentirse en sus brazos la reconfortaba; se dejó llevar y recargó la cabeza en el hombro del chico.
Abrió la puerta y la llevó hasta su cama, su expresión no había cambiado y el chico no pudo evitar sentirse mal, en el fondo presentía que algo de la conversación la había puesto triste, no podía irse dejándola así, necesitaba verla si no alegre por lo menos más animada.
-¿te gustaría salir conmigo mañana? Hay un lugar al que me gustaría llevarte -la pregunta había hecho que la chica saliera de sus pensamientos.
-¿en serio? Y ¿qué lugar es ese?
-pues… uno que sé que te gustará mucho, solo te diré que necesitarás ropa cómoda porque iremos a caballo hasta ahí y si quieres podemos hacer un picnic para almorzar.
-suena bien y sí me encantaría ir contigo. -y para la tranquilidad del chico le volvía a sonreír de forma sincera.
-bueno, pues ya está… es una cita, nos vamos después del desayuno; te dejo descansar -se acercó a ella para acariciar su mejilla y besar su frente a modo de despedida. -buenas noches mi princesa.
-buenas noches Aoky, hasta mañana -para sorpresa del ojiverde la chica le detuvo poniendo su mano en su rostro y correspondiendo su beso con uno igual en su mejilla; no dijo nada más, solo la observó por un instante, le sonrió y salió rumbo a su cuarto para descansar.
Ese acto, ese beso, sorpresivamente lo hizo sentir un calor interno en su pecho, al entrar a su habitación no puedo evitar tocar la zona en su mejilla en donde minutos antes la chica había puesto sus suaves y castos labios.
Terminaba de cambiarse cuando alguien tocaba a su puerta, caminó hacia ella, tomó el pomo y la abrió, al instante Kiko entro haciéndolo a un lado, esa visita ya la esperaba, conocía demasiado bien a esa mujer como para saber de antemano que no se quedaría en paz con lo sucedido en la mañana en el comedor.
-¿te divertiste humillándome? -parecía que había guardado todo su enojo acumulado durante el día y lo escupía sin limitarse en esa simple pregunta.
-yo no te humillé… tú eras la que quería que la trajera, pero no te detuviste a pensar en que al llegar ella reclamaría su lugar; ahora es mi prometida y te guste o no le debes respeto.
-¿qué no te das cuenta? Esa mocosa te está manipulando, no sé qué se proponga, pero estoy segura que no piensa cumplir con el pacto.
-No tienes ni idea de lo que esa niña ha hecho por su clan… -su aparente calma se transformó en rabia pura, estaba harto de esa mujer, de sus constantes reclamos y exigencias. -…y respecto al pacto sabes perfectamente que no habrá matrimonio hasta que ella cumpla la mayoría de edad, no iré en contra de las leyes de su clan ni de las mías.
-hay más de una forma de asegurar esa unión Aoky. -su mirada era fría y cargada de cólera.
-¿de qué demonios hablas?
-sedúcela!
Continuará….
