Hola a todos! acá les dejo el capi. 16 espero les guste y como siempre espero sus comentarios. XOXOXOXOXOXOXO

Ranma ½ no me pertenecen son la creación de Rumiko Takahashi. La historia y algunos personajes extras son creación mía.

16) Sentimientos

Kiko había entrado a la habitación de Aoky haciéndolo a un lado, esa visita el pelirrojo ya la esperaba, conocía demasiado bien a esa mujer como para saber de antemano que no se quedaría en paz con lo sucedido en la mañana en el comedor.

-¿te divertiste humillándome? -parecía que había guardado todo su enojo acumulado durante el día y lo escupía sin limitarse en esa simple pregunta.

-yo no te humillé… tú eras la que quería que la trajera, pero no te detuviste a pensar en que al llegar ella reclamaría su lugar; ahora es mi prometida y te guste o no le debes respeto.

-¿qué no te das cuenta? Esa mocosa te está manipulando, no sé qué se proponga, pero estoy segura que no piensa cumplir con el pacto.

-No tienes ni idea de lo que esa niña ha hecho por su clan… -su aparente calma se transformó en rabia pura, estaba harto de esa mujer, de sus constantes reclamos y exigencias. -…y respecto al pacto sabes perfectamente que no habrá matrimonio hasta que ella cumpla la mayoría de edad, no iré en contra de las leyes de su clan ni de las mías.

-hay más de una forma de asegurar esa unión Aoky. -su mirada era fría y cargada de cólera.

-¿de qué demonios hablas?

-sedúcela!

-estás loca! Es una niña; no haré semejante cosa… lárgate de una buena vez. -la tomó por el brazo con fuerza y la conducía directo a la puerta.

-eres cobarde! ¡Mi hermano estaría muy decepcionado de ti!

-¡no más de lo que mi padre y mi abuelo lo estuvieron de ti! -terminó por concluir la discusión con ese último comentario que caló en lo más profundo del orgullo de Kiko, mientras abría la puerta para sacarla de un empujón.

Kiko se había quedado parada en el pasillo afuera del cuarto de Aoky, mantenía los puños cerrados y estaba roja de rabia, maldecía en silencio a su sobrino; uno de los guardas se acercó sigiloso a ella, le dirigió una mirada analítica para después hablarle despacio y en un tono muy bajo solo para que él escuchara.

-vigílala! esa mocosa se va a arrepentir. -el guarda asintió con la cabeza y volvió a tomar su lugar; ella tomó su ego lastimado y se retiró a su cuarto.

Habían pasado las horas y Akane aún con su ropa de día se encontraba sentada en el piso recargada en el marco del balcón, recordar no le hacía bien, la hacía añorar su otra vida, esa vida en la que por lo menos lo tenía cerca y estaba segura que había momentos en los que se preocupaba por ella, compartían clases y de vez en cuando podían disfrutar momentos juntos y en paz.

Después recordaba lo sucedido en China, la boda, su rechazo y toda la colección de ofensas… ¡no! No podía seguir así, martirizándose por lo que fue o pudo ser, se había demostrado a sí misma que era lo suficientemente mujer para que cualquier hombre se fijara en ella, lo suficientemente atractiva para acaparar miradas, lo suficientemente lista para darse cuenta que se estaba aferrando a un imposible; él quería ser libre de todo compromiso y ella lo sabía, él mismo se lo había dicho el día que suplantó a su primo en la reunión en la oficina de Kijoro.

Flash back

Era un jueves por la mañana, las prometidas se habían instalado en sus posiciones antes de la llegada de los empleados en el edificio de las oficinas de Kijoro, Saky terminaba de darle los últimos detalles a la caracterización de Akane, acomodaba su aún corto cabello al estilo que lo usaba Kuma y con una base a su tono disimulaba la línea perfecta de sus labios para que no se notaran tan femeninos.

-ya están llegando! Están entrando al estacionamiento. -les anunciaba Kakome por los auriculares que todas usaban, se encontraba escondida en el cuarto de control de las cámaras de vigilancia y desde ahí podía tener acceso a los movimientos de todo el edificio.

A-enterada… ¿Minami?

Ayane, Saky y Akane se encontraban en la bodega de archivos muertos, desde ahí Ayane dirigía la misión y Saky ayudaba a Akane a prepararse para entrar en acción.

M-¿sí? Estoy en posición.

A-Avísanos cuando hayan entrado todos a la oficina. -la novia de Kuma se había posicionado en la oficina de la abuela Sakura que se ubicaba exactamente enfrente a la sala de juntas, desde ahí observó cuando Kijoro llegó y les daba instrucciones a las secretarias de no interrumpir la reunión y a su asistente para que dejaran el servicio de bebidas listo para los asistentes de la junta.

M-Entendido, ¿están listas?

-ya casi -contestó Saky

A-Akane, procura no hablar, entrarás, sacarás las dos carpetas y harás el cambio en cuanto tengas oportunidad, tu lugar estará al lado del Sr. Atsuko en cuanto termine la junta saldrás e irás directo a la oficina de tu abuela para que Minami se encargue de lo demás, ambas saldrán por la puerta de servicio, de ahí a las escaleras de emergencia y al estacionamiento; nos veremos en el punto de reunión la hora acordada. -ordenaba Ayane que sostenía un portafolio de piel en las manos.

-no te preocupes, tengo todo bajo control. -le quitaba el portafolio de las manos y sacaba las dos carpetas de piel de su interior.

A-¿qué haces y el portafolio?

-Kuma no lo usa, ¿no crees les será sospechoso si lo ven llegar con uno?

-es cierto Ayane él no lo usa - contestaba Minami al otro lado de la línea

K- chicas tenemos un problema…

A-¿de qué hablas?

K-Ranma está entrando al estacionamiento, de seguro Kijoro lo invitó de último momento.

Saky y Ayane miraban inquietas a la peliazul, a ella se le había paralizado el corazón al oír aquello, pero se mantuvo tranquila aparentando que la noticia no le afectaba; hacia mucho que tomaba esa actitud cuando mencionan al pelinegro, aunque todas sabían de sus escapadas para verlo.

-No veo cual sea el problema, prepárense, tenemos poco tiempo y Saky siempre si ponme de la colonia que usa Kuma.

M- los empresarios chinos están entrando a la sala, Kijoro también, pero Kioshi al parecer espera a Ranma.

-bien ya es hora, voy a salir para entrar a la sala enseguida que ellos. -se apresuró a decir la peliazul, colocándose las gafas obscuras estilo aviador mientras salía al pasillo de oficinas.

M-Ranma y Kioshi ya entraron.

-ya los vi -agregó en un susurro por el auricular la doble de Kuma mientras que caminaba por el pasillo, para después entrar a la sala detrás de ellos, se dirigió a la mesa de servicio para tomar un thé y después se sentó en su lugar.

Ranma lo vio entrar y lo siguió con la mirada, le llamó la atención que no se quitó las gafas de sol, la luz que entraba por el ventanal era muy intensa así que creyó que era esa la razón por la cual no se las había quitado, aunque no tenía la costumbre de usarlas en espacios techados.

El falso Kuma se mostraba atento y saludaba con una reverencia a los invitados, pero sin pronunciar palabra, escuchaba la conversación de las personas a su lado y analizaba las oportunidades que tendría para hacer el cambio.

Kijoro comenzó la junta explicando los beneficios del proyecto y sus costos, mientras hablaba, el objetivo a su lado sacó de su portafolios una carpeta dejándolo abierto con el que tendría que intercambiar.

Akane tomó una de las carpetas que llevaba consigo y la abrió frente a su rostro como si estuviera buscando algo entre los papeles que contenía, Kijoro encendió el proyector para mostrar unas imágenes sobre la publicidad y la nueva imagen de su empresa, a la par Kioshi cerro las cortinas y apagó las luces.

Ese pequeño momento de obscuridad le brindó la oportunidad perfecta para hacer el cambio; cuando la presentación terminó y volvieron a la luz natural el falso Kuma ya había cumplido con su trabajo.

Media hora después los empresarios chinos se despedían y agradecían las atenciones de Kijoro, Kioshi fue el encargado de acompañarlos hasta el recibidor.

La doble de Kuma estaba lista para salir, se disponía a levantarse cuando un chico de traje obscuro, zapato italiano, camisa blanca, de ojos azules y cabello azabache se sentó a su lado dándole una palmada en la espalda.

-¿qué hay? -la chica alzó la mano a forma de saludo, tomó su taza y bebió un sorbo de lo que quedaba de su thé, lo tenía muy cerca, demasiado, su corazón se aceleró; podía percibir el aroma de su colonia y no pudo evitar ver de reojo su varonil y atractivo rostro. -Tu padre me dijo que Ukyo y su padre están pasando por una situación difícil con la administración de sus restaurantes, voy hablar con ella y le ofreceré ayudarla a cambio de disolver el compromiso que pactaron nuestros padres, espero que la oferta que les tengo les deje satisfechos: invertiré en su negocio, les ayudaré en la administración y la publicidad; ojalá pudiera encontrar la manera de deshacer los demás compromisos, tu sabes los importante que es para mí estar libre de tanta y tan locas prometidas, estoy harto de que intenten obligarme a cumplir con un compromiso que yo no quiero.

Por los auriculares las chicas escuchaban todo, Akane agradeció el hecho de que el aparato no registrara el sonido de su frágil corazón desgarrarse cuando recibió esa información, Ayane sudaba de nervios por la posibilidad de que descubriera a la peliazul, se mantuvieron en silencio a la espera de alguna acción de su amiga, rogaban a Kami por que no pronunciara palabra alguna que delatara su identidad; entre tanto el chico de la trenza continuaba con su explicación.

-No he trabajado tanto y tan duro para nada, voy hacer lo necesario para cumplir con lo pactado con la abuela Sakura y cuando se llegue la fecha acordada y libre de todo compromiso me será más fácil dar mi decisión final, sincerarme y hacerles entender que si me comprometo o me caso es por decisión propia, sé que Ukyo se opondrá al inicio, pero tengo planeado utilizar el encanto Saotome para convencerla… -había subido las manos a su nuca y se recargaba en el respaldo de su silla.

La chica no soportó más y tratando de ser lo más ecuánime posible se levantó, dejó la taza sobre la mesa, tomó las carpetas entre sus manos y al darse vuelta para salir le sonrió de lado, posó su mano en el hombro de azabache y lo apretó como si le deseara suerte para después retirarse de la sala.

Ranma lo siguió con la mirada, se le hizo muy curiosa su actitud y el hecho de que no le dijera nada después de haberle contado su plan; se incorporó para hablar con Kijoro, pero al poner su mirada en la mesa observó la taza que Kuma había dejado, la bolsita del thé que estaba tomando era de Jazmín, cosa curiosa pensó ya que a su prometida le gustaba mucho ese mismo thé.

Fin del flash back

Quedaba claro que lo suyo era un amor no correspondido, su visita a la casa de su abuela no le debía significar nada, no debía ilusionarse, su sentido común le decía que su viaje era motivado por conseguir su tan ansiada libertad, librarse del compromiso, tal vez por eso lo uso de coartada, en el fondo tenía miedo de volverlo a ver, miedo a que la rechazara de nuevo, fue más fácil huir, no se sentía con las fuerzas suficientes para poder verlo de frente; lo había visto a escondidas repetidas veces y nunca tuvo el valor de hablarle.

Fingir emoción por verlo cuando en el fondo se moría de angustia no había sido fácil, prefirió concentrarse en la preparación del menú, la ropa que usaría, en el arreglo del cuarto que ocuparía en la casa de su abuela y en su plan; en verdad quería sentirse feliz, sentirse ilusionada por su visita, creer en todas y cada una de las teorías de sus amigas sobre el motivo de su presencia; desde la invitación al torneo hasta una sorpresa por su próximo cumpleaños.

Las chicas no sospecharon nada e incluso la alentaban a que no dejara pendientes por si su intención era invitarla al torneo, la abuela la había visto algo ansiosa cuando preparaba los bocadillos para recibirlo y la reconfortó diciéndole que a él le encantarían, que se veía hermosa y que seguramente cuando la viera lo dejaría sin aliento.

Su ser se llenó de tristeza al pensar en las prometidas y lo bien que se llevaban con sus primos, sus noviazgos eran lindos y dignos de envidiar; ella las envidiaba, quería sentirse como ellas, pero tal vez su destino nunca fue ser amada, su destino era ser la hime de Koga y con ello tenía el peso de la responsabilidad del bienestar del clan y de los guardianes, por eso estaba ahí, por eso y de ser necesario tendría que anteponer su responsabilidad antes que su propia felicidad.

Ajena a lo que ocurría a su alrededor no se percató el momento en el que Aoky había tocado al ver un hilo de luz en la parte baja de su puerta y al no recibir respuesta abrió para verificar que estuviera bien; llevaba rato observándola sentada en el balcón, recargada en el marco de la puerta, con las piernas flexionadas, absorta en sus pensamientos, con la mirada triste y perdida en el vacío de la noche, mientras que de sus ojos brotaban lagrimas que corrían por sus blancas mejillas sin que hiciera el menor intento por contenerlas.

Al chico se le partió el corazón al verla así, sintió una gran impotencia, pero no quiso incomodarla y salió de la misma forma en la que había entrado, cerró con cuidado la puerta y la dejó sola.

Después de la discusión con su tía él tampoco podía dormir, estaba inquieto y molesto por la insinuación de Kiko, no podía portarse como un canalla con ella, ya bastante mal se sentía por haberla llevado como lo hizo, cuando salió al pasillo y vio la luz por la orilla de su puerta quiso verificar que se encontraba bien, jamás se imaginó la escena ante sus ojos; tenía que compensarle ese sufrimiento, sufrimiento que pensaba era causado por él.

Ambos se fueron a dormir esperando encontrar tranquilidad por los menos en sus sueños, los últimos días habían sido agotadores para la peliazul, necesitaba dormir, vaciar su mente, concentrarse en su misión y no pensar.

Se abrigó al calor de las cobijas y en la comodidad de la cama, poco a poco el sueño llegaba a ella, los parpados le pesaban, sus ojos dolían de tanto llorar, su cuerpo se relajaba, necesitaba el descanso.

En su cabeza llegaban imágenes borrosas del viaje a china, paisajes, rostros, voces, quería bloquearlas, mentalmente estaba agotada, harta de lo mismo cada noche, se negaba a ello y de pronto ese sonido extraño de nuevo, ese rugido agonizante disolviéndose en su sueño.

/

La mañana llegó muy pronto para ambos clanes, en Koga Ranma había despertado de madrugada y no pudo conciliar el sueño de nuevo, tenía muchas cosas en que pensar el tiempo se le hacía eterno por eso decidió levantarse, vestirse con su ropa de entrenamiento y salir a correr antes del desayuno, tal vez así despejaría un poco su mente.

Había llegado a un claro en el bosque, hizo algunos estiramientos y al terminar comenzó una kata, que para una persona normal sería complicada, pero para un artista marcial como él era solo rutina.

Aún no terminaba su ejercicio cuando sus sentidos lo alertaban de la presencia de alguien que lo observaba, cauteloso y atento continuó hasta finalizar su práctica; esperaba que algo ocurriera, observaba los diferentes caminos entre los árboles, pero no veía a nadie, sus sentidos estaban al máximo, estaba listo a atacar, pero no ubicaba al intruso.

Un ruido de entre las copas de los árboles lo hizo reaccionar y posicionarse en guardia, cuando giro para mirar de dónde provenía el ruido se dio cuenta que su intruso era solo un ave posada en una de las copas de los árboles cercanos.

La observó por un instante y sintió por segunda vez en ese bosque que ese animalito no era un animal cualquiera, se percató del destello blanquecino de sus ojos, esos ojos que le examinaban sin miramientos, pensó en hablarle, pero las palabras simplemente no fluyeron en sus labios; caminó unos pasos hacia donde se encontraba, cuando se vio al pie del árbol se preparó para saltar a la rama donde se encontraba, pero otro ruido llamó su atención.

Giró sobre su eje reaccionando instintivamente en posición de ataque, solo para darse cuenta que en el extremo opuesto había aparecido por el camino un macaco de pelaje blanco que le miraba de igual forma y con los mismos destellos blanquecinos en los irises de los ojos.

Los observaba alternadamente algo confundido por la situación, parecía que no tenían intención de atacarle, solo lo observaban detenidamente, después de unos minutos el macaco dio vuelta y se alejó seguido por el ave; Ranma había mantenido todo el tiempo su posición en guardia, estaba acostumbrado a que le ocurrieran cosas raras, pero esto en verdad lo había dejado inquieto.

Debía regresar a la aldea tenia entrenamiento con Iwao y no podía llegar tarde, sabía que algo raro pasaba en ese bosque y lo averiguaría tarde que temprano.

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En Iga una muy cansada Akane seguía dormida. Aoky por su parte se había levantado antes del amanecer, se había vestido con su típica ropa para montar y había dado instrucciones para que prepararan todo lo necesario para su salida con su prometida.

No quería más enfrentamientos con Kiko así que al entrar a la cocina sirvió una taza con thé de Jazmín y ordenó que prepararan y llevaran el desayuno para los dos a la habitación de ella; después con la taza en la mano se dirigió a despertarla.

Entró en silencio, sabía que era temprano aún e intuía por lo que había visto la noche anterior que estaría cansada; se acercó al pie de su cama, puso la taza de thé en su mesa de noche y la observó por un instante; ella dormía profundamente, se le veía tranquila y sus ojos algo hinchados la delataban.

Se sentó a su lado y le hablo con suavidad para no asustarla.

-buenos días princesa. -retiro el flequillo de su frente y le dio un suave beso.

Su contacto la sacó de su sueño, talló sus ojos con su mano libre y bostezó terminando por despertar.

-hola! ¿qué hora es? -contestó al tiempo que se incorporaba.

-Van a dar las siete… toma, pensé que te gustaría tomar un poco de thé. -le ponía la tasa en la mano acunándola entre las suyas.

-gracias… -soltando su agarre para dar un sorbo. -…mmm! Está delicioso; dame unos minutos para arreglarme y bajo a desayunar.

-la verdad es que pedí que nos subieran el desayuno aquí, espero no te moleste.

-no, no me molesta, está bien para mi… -contestó regalándole una pequeña sonrisa. -pero necesitaré que salgas para cambiarme.

-si claro! Voy a ver a Dai, regreso en un rato.

Cuando volvió la encontró batallando con la chamarra mientras trataba de ponérsela, con la lesión del brazo ciertos movimientos le causaba dolor, la chica que la asistió le había ayudado a peinarse con una coleta baja y un moño blanco; pero Akane se había olvidado de la chamarra cuando le dio permiso de retirarse.

-ven déjame ayudarte. -el chico se acercó a ella, le ayudó a ponerse la prenda, subió el cierre y para terminar le colocó el cabestrillo con sumo cuidado; la chica se había cohibido, sentía que la vestía cual muñeca. -Ya está! te ves hermosa.

-Gracias, no sé bien a donde iremos, pero creo que así estaré cómoda. -llevaba puesto unos jeans azules, con camisa blanca, botas y chamarra de piel negro; también se había puesto nuevamente el perfume que el chico le había regalado, era su favorito así que lo usaba con gusto.

-así estas perfecta, ven vamos a desayunar mientras más rápido acabemos, más rápido nos iremos.

Media hora después Aoky la llevaba del brazo, salían por la puerta principal de palacio donde un hombre los esperaba sosteniendo de la rienda a un frisón de pelaje café, el pelirrojo guardó lo que sería su almuerzo en la alforja, al igual que su arco y aljaba con flechas; y sujetando a la peliazul de la cintura la subió al caballo, enseguida se colocó la capa y montó él asumiendo una actitud protectora con ella tomándola por sorpresa.

-pero… ¿iremos juntos en un solo caballo? Yo sé montar muy bien ¿sabías? Puedo ir sola sin problemas.

-Tal vez, pero no con ese brazo así, además… -se acercó a su oído para susurrarle y que solo ella pudiera oír lo que le iba a decir. -… no podría tenerte entre mis brazos, ni oler tu perfume. -y remató su comentario con una sonrisa seductora mientras le guiñaba un ojo, lo que hizo que la chica se estremeciera entre sus brazos.

Partieron al trote pasando por el puente de la entrada que libraba el foso que rodeaba el castillo ante la atenta mirada de Kiko que se encontraba en el balcón principal; cinco minutos después atravesaban la aldea ante las miradas curiosas de la gente que al verlos pasar los saludaban e incluso otros les aplaudían.

- ¿qué hacen? -preguntaba algo confundida.

-te dan la bienvenida! -respondió mientras hacía que el caballo comenzara a correr.

/

Los guardianes se habían reunido a la orilla del río junto a la cascada, se encontraban en su forma humana con ese aspecto etéreo azulado que los caracterizaba, aunque su semblante los hacía ver enfermos; Yagami les había comentado a Thiyu y a Misami sobre su encuentro con Ranma en el río y quería verificar si sus instintos no le habían fallado.

Y-¿lo vieron? -Thiyu y Masami asintieron con la cabeza. -¿y? ¿Qué significa?

T-tienes razón la esencia de Akane se percibe en él y eso solo puede significar una cosa… alguno de los dos dio su vida por el otro. -contestó mientras miraba a Misami esperando que ella con su habilidad pudiera explicarlo mejor.

M-Creo que ambos lo hicieron, por eso comparten su esencia de vida… cuando hablamos con ella por primera vez me di cuenta que ella había perdido la protección del collar y si así fue y ella estuvo en peligro de morir algo debió de haber hecho este chico para salvarla.

Y- ¿entonces qué hacemos?

T- esperar, observarlo y comprobar si es digno de ella.

M- tal vez sea el único que pueda ayudarla, sin Yoshio ese chico puede ser la clave para sanar su corazón y controlar el fuego de su alma que hace que pierda el control de sus emociones.

Y-¿él? No entiendo como ese chico pueda hacer eso y sustituir las enseñanzas de Yoshio

T- porque… si ellos arriesgaron su vida por el otro es porque se aman ¿no Misami?

M- así es… él la ama, lo pude sentir.

Y- ¿y ella?

M-no lo sé… en ella solo sentía debilidad en su corazón y desequilibrio en su alma.

T- tendremos que observarlo de cerca y de ser necesario entrenarlo también.

Y-tal vez sea a él al que debamos decirle nuestras sospechas.

M- sí, yo también lo creo.

/

Habían salido de la aldea ya hacía un buen rato, pasaron por una colina e iban al trote por un campo abierto vestido de verde entre los árboles, la alfombra de musgo y pasto, a un costado la montaña que dividía los clanes, el cielo azul libre de nubes, el aire fresco y sol adormecido saliendo en el horizonte.

Cada vez se alejaban más de todo rastro de civilización, frente a ellos se observaba una pendiente, Aoky freno por un momento el andar del caballo para hablar con ella.

-Ya casi llegamos, pero quiero que cierres los ojos y no los abras hasta que yo te diga.

-¿eh? ¿Para qué?

-quiero que lo que vas a ver sea una sorpresa y no hagas trampa.

-está bien y no haré trampa.

El chico continuó con su andar a paso lento, llegó a la orilla de la pendiente, se detuvo para bajarse y ayudar a bajar a la chica que mantenía los ojos aún cerrados; aún sin ver podía percibir un aroma dulce y delicioso, que la brisa matutina se encargaba de envolverla en ella.

El chico se situó detrás de ella tomándola por los hombros y le habló al oído. -¿lista? -a lo que la chica afirmó con la cabeza.

-abre los ojos.

Ante ella apareció una imagen espectacular, bajo la pendiente había un campo de orquídeas que se extendía a lo largo formando una enorme alfombra de matices entre morados, lilas y blancos.

La chica no pudo ocultar su asombro ante la imagen simplemente hermosa, estar ahí la llenaba de emoción, la hacía sentir en paz y la llenaba de un calor indescriptible; había perdido el habla y su vista seguía recorriendo cada rincón del lugar.

A la derecha del colorido campo había una formación rocosa con una hilera de árboles de hojas verdes y a la izquierda un enorme lago de aguas tranquilas que reflejaba como espejo el paisaje.

-¿te gusta? -el pelirrojo que se había mantenido observando las reacciones de la chica, satisfecho por haber hecho algo lindo por ella.

-me encanta… -respondió saliendo de su ensimismamiento. -…gracias por traerme aquí.

Bajaron la pendiente del lado del muro rocoso, prepararon todo para su picnic y se sentaron a disfrutarlo en la tranquilidad del lugar.

Platicaron de cosas superficiales, desde su color favorito hasta el último libro que leyeron, ambos tenían gusto por la lectura y otras cosas en común como hacer ejercicio; Akane en ese aspecto solo le dijo que le gustaba correr por las mañanas y que en el colegio practicaba gimnasia y ballet.

Aoky practicó un rato tiro al blanco en un árbol ante la atenta mirada de Akane, que en silencio analizaba su técnica, era muy bueno y limpio en su desempeño; no dudaba y su puntería era asombrosa.

Pasado de medio día el chico le dijo que era hora de volver, guardaron todo en la alforja y mientras Aoky daba de beber agua al caballo Akane se alejó para cortar unas flores para llevarlas consigo de regreso.

Estaba entretenida escogiendo las flores que cortaría, cortó unas moradas y estaba por cortar unas blancas cuando giró en dirección en donde se encontraba el chico y fue cuando lo vio, tenía en sus manos arco y flecha listo para tirar, apuntando en dirección a ella, su mirada fija en su objetivo, sin dudarlo soltó la flecha.

A la chica se le helo la sangre en las venas al ver que soltaba la flecha, en su cara se reflejaba el pánico que sentía, se le formó un nudo en la garganta y su cuerpo entero se petrificó, soltó las flores que llevaba en su mano llevándola a la altura de su pecho y cerró los ojos.

Continuará…